Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.
GOD LOVE HER
Epílogo – God Love Her
― ¡Dios, papá! ¿Tenías que asustarle así? ¡Realmente me gustaba David!
― Y tú parecías gustarle bastante a él. O al menos tu escote.
― ¡Ugh! ¡Tú no sabes nada de él!
Sonreí satisfecha mientras oía a Emily cargar por las escaleras. Edward suspiró pesadamente y tuve que dejar escapar una risita.
― Lo encuentras divertido, ¿no? ― preguntó, entrando en la biblioteca/estudio y sentándose al borde de mi mesa. ― No recuerdo que tú fueras tan dramática. ¿De dónde lo saca esa niña?
― Tienes razón, yo nunca fui tan dramática, ― acepté, estremeciéndome al ver que uno de mis alumnos, uno de cuarto año que debería ser más listo, había cometido un horrible error gramatical en su trabajo. ― Quiero decir, tampoco es que yo me escapara con un chico el verano de mi último año de instituto para cruzar el país por carretera y encontrarme a mí misma... o que me lo tirase en aproximadamente quince estados distintos.
― ¿Estás segura de que fueron quince? ― contestó Edward, rodeando la mesa para frotarme los hombros. Yo solté un gemido bajo por la sensación. ― Podría haber jurado que fueron más.
― En realidad no llevé la cuenta, ― admití, apartando el trabajo y tirando de su corbata para besarle. Incluso después de treinta años juntos, sus besos todavía me hacían sentir como aquella adolescente. ― ¿Cuándo tienes que volver al hospital?
― En cuatro horas, ― contestó Edward, feliz de dejarme llevarle a donde quisiera por la corbata. ― Tiempo de sobra.
Reí y le tiré de él hasta nuestra habitación.
Llevábamos casados veintidós años, pero no había sido un camino fácil llegar ahí. Los ocho años que pasaron entre nuestro viaje por carretera y nuestro matrimonio habían sido convulsos a veces. Sucedió que yo era una estudiante obsesiva y que conseguir honores en Cornell no era tan sencillo como lo había sido en el instituto de Forks. Entre mi título universitario y el postgrado que me había llevado a Oxford cuatro años mientras que Edward se había quedado en USA, habíamos tenido nuestra buena cantidad de malos momentos. Había estado Isaac, el adorable poeta irlandés que casi me había apartado de Edward, y Candice, la arquitecta con la que Edward había salido cerca de un año antes de que volviéramos otra vez. Luego había estado el problema de la residencia de Edward en los primeros años de nuestro matrimonio, un nuevo matrimonio forjado en una montaña de deudas.
Pero él había salido de ello como pediatra y yo como profesora de literatura inglesa, enseñando en Cornell, donde había sacado mi licenciatura. Mirando atrás, podía recordar esos problemas con algo parecido al cariño, incluso a Candice, a quien una vez había querido descuartizar con mis propias manos.
Ella se había casado con otro arquitecto hacía cinco años; habíamos ido a su boda. Fue precioso. Mi ruptura con Isaac no había sido tan amigable; no habíamos sido invitados a su boda, aunque conocidos comunes me avisaron cuando sucedió.
Ahora vivíamos en Ithaca, nosotros dos, nuestra impulsiva hija Emily y nuestros mellizos de trece años Chuck y Aiden. Nos habíamos mantenido enamorados a través de los otros amores, a través de los problemas, y habíamos terminado casados.
Renee le dijo a Esme el día de nuestra boda que había sabido que iba a suceder desde la primera vez que nos vio. Edward sonrió satisfecho a escondidas y yo rodé los ojos, pero nadie la delató en su mentira.
Rosalie y Alice fueron mis damas de honor, mientras que Jasper y Emmett habían estado junto a Edward. Cuando por fin estuvimos al mismo lado del país, los seis nos habíamos hecho increíblemente cercanos. Había sido en el hombro de mis chicas donde había llorado por Edward y Candice, y habían sido Emmett y Jasper quienes habían emborrachado a Edward tanto que me llamó para decirme que todavía estaba enamorado de mí y que se casaría conmigo un día, así que ya podía ir terminando rápido con el bastardo irlandés, cuando se enteró de lo de Isaac.
Ellos también eran los padrinos de nuestros hijos; Emmett y Rosalie de Emily, y Alice y Jasper de los mellizos.
Y ahora Emily tenía dieciséis años y salía con chicos por primera vez, y Edward finalmente empezaba a darse cuenta de la razón por la que Charlie le había odiado tanto.
A Emily, ya ves, le gustaban los chicos malos.
― No lo entiendo, ― admitió él mientras yo intentaba disfrutar de la relajación. ― ¿Qué tienen de atrayente todos esos bastardos vestidos con cuero?
― ¿Debería preocuparme que todavía estés pensando en eso? ― pregunté, bostezando.
― No. Has estado espectacular. Simplemente se me da bien la multi-tarea. Es una cosa de médicos.
Rodé los ojos por eso pero me acurruqué más contra él.
― Los chicos malos son monos. Son peligrosos. Es sexy, ― contesté. ― Recuerdo estar tan enamorada de uno que me subí detrás de él en su moto.
― Obviamente lo superaste, ― murmuró Edward. ― Ese enternecedor poeta no era un chico malo.
― Pero al final volví a uno, ― señalé con una sonrisa engreída, y Edward me besó hasta que desapareció de mi cara y quise dejar de hablar de nuestra hija.
Sin embargo, él no había terminado.
― Yo no era tan chico malo. En realidad no.
― Lo superará, ― le dije, dejando un beso en su cuello. ― Y, si no lo hace, le daremos la bienvenida a la familia a cualquier macarra vestido de cuero que elija. Tal vez incluso podríais intercambiar historias de vuestra delincuencia juvenil.
― Fresca, ― gruñó Edward, girándose para cubrirme. ― No habrá macarras vestidos de cuero. Pero me disculparé por la mañana por asustar al último. Ahora, dejemos de hablar de nuestra hija.
Reí mientras él empezaba a bajar por mi cuerpo a mordisquitos, y me permití a mí misma que la completa felicidad me llenara.
Esto era. Este era el futuro que había visto todos esos años atrás en Jacksonville.
Era perfecto.
Y ya se acabó... Me alegro de que hayais disfrutado del viaje de estos dos, yo lo he hecho mucho y también me ha encantado leer todos vuestros comentarios.
En un rato subiré a mi blog el summary de la nueva traducción que voy a publicar. El link del blog está en mi perfil.
Muchas gracias por leer, comentar y añadir la historia a alertas y favoritos.
-Bells :)
