Tal como les prometí este es el ultimo capitulo escrito de esta historia, aun no se que hacer para terminar de desenredar este enredo. Pero se como va a terminar y aunque se que es muy previsible es lo que siempre quise para esta historia.

Personalmente creo que las historias de amor evolucionan a veces desde la total indiferencia, se plagan de retos y que en otras ocasiones es mejor dejarlas ir, tal vez algun dia deba tomar en cuenta este consejo, pero por ahora me gusta imaginar historias bellas llenas de aventura.

Por otro lado se que he metido otra historia dentro de esta, hay algunas referencias a otro de mis trabajos, y la razón es muy simple, necesitaba una abogada para esa historia y me dio pereza pensar en un personaje con capacidad para afrontar el reto de un juicio a nivel corporativo. Si la quieren conocer pueden buscarla en Amor yaoi, si no, creo que no hace falta.

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Haruhi se mantenía siempre en contacto con sus amigas, Maria, Kim y Renge las tres se habían vuelto la referencia para la moda y etiqueta en lo que se referia a su vida profesional, Kim ahora estaba en Japon, ambas habían mantenido el contacto, aunque ella mas bien se mantenía al tanto de cómo es que ella vivía al lado de Kyoya.

En su momento le había comentado el momento en que María se había incorporado a su vida y la separación que se presento con su gemela, imagino que Hikaru y Kaoru tenia que haber padecido esa ruptura hace tiempo, en especial después de que Kaoru le declaro haber estado enamorado de ella y que su gemelo también.

Lamentablemente ella no contaba con ese sentido sensual de sus congéneres, todos incluso ella sabia que no era capaz de reconocer cuando un hombre le coqueteaba, o que daba muchas satisfacciones profesionales, ya que no era fácil que un hombre la intimidara en los juzgados, y al presentir que alguno de ellos trataba de aprovechar su estatus para obtener una ventaja siempre era capaz de devolver la jugada.

Durante sus años de escuela extrañaba mucho a su madre, con el paso de los años, ella incluso con el tiempo vio sus recuerdos desvanecerse, cuando mas joven podía recordar las caricias de su madre, su aroma y el sonido de su voz; ahora apenas podía conciliar la imagen de su fotografía en el altar mortuorio de casa, con el recuerdo de ella.

Sin embargo, con el caso de la empresa Aluma se topó con una extraña colaboración en la que su madre había participado hace casi veinte años, el leer el nombre de su madre en el acta de declaraciones del expediente obtenido en la ciudad de Dominó le removio el corazón, leyó cada letra del documento, la redacción técnica de su madre, su dominio de las leyes y la forma en como se mantenía firme en el objetivo logrando confundir a su contrincante, al juez e incluso al demandante, su madre había creado un blindaje legal para la empresa y sus dueños tan sofisticado que aquellos que en este momento buscaban apropiarse de ella no sabían lo que les esperaba, admiraba a la persona que había creado el blindaje, pero al saber que su madre había estado involucrada en ella le había henchido el corazón de orgullo.

Sin embargo, la situación era un arma de dos filos, si su cliente se enteraba de la relación que había entre ella y la abogada que había redactado el documento que estaba en sus manos, por ahora, devanearia en una mala referencia, el secretario del archivo le miraba mientras leia y le buscaba la mirada desde hace un rato.

_¿Haruhi_sensei encontró algo interesante?

_si, ¿Existe algun otro archivo de este expediente?

_no lo se, pero en las referencias de los participantes puede haber algo

Esa mañana había tenido una mala experiencia con su exnovio, no empataba con la idea de que los hombres sintieran posesión sobre ellas, había tenido la confianza de intimar con el sujeto, sabia perfectamente que no era su jugada más brillante, pero algo en la nostalgia del rostro en Makoto y el recuerdo del beso con Kyoya le impulsaron a pensar que sería un sustituto aceptable; no fue su mejor actuación, no supo como reaccionar después; pero una vez superado el trauma simplemente lo dejo pasar; no lo repetiría con Makoto y esperaba que lo hubiera dejado claro esta vez.

Su amigo llego rápido y encontró varios expedientes, relacionados a su madre, los abogados de la empresa Aluma, el ministro Maximiliam Pegasus y un hombre llamado Yuzura Atemu, indagando un poco, supo que ese hombre actualmente era un prominente empresario de la ciudad Dominó y dueño de varios muelles donde los barcos de Aluma se encontraban atracados.

La abogada Kotoko Doi había sido una asesoría externa en la empresa a partir de que el heredero Kaito Motto se casara, no participaba en las acciones corporativas, era mas bien la abogada particular del matrimonio, se había encargado de escriturar algunas propiedades, deslindarlas de la compañía y crear jugosos acuerdos fideicomisarios en todo Japon, incluso algunos en el extranjero, reviso con cuidado los expedientes, y también la firma notarial de un testamento encriptado que sólo pertenecia a una mujer llamada Bint Ḫarūf que beneficiaba a una mujer lamada Yukina Motto y a su descendencia.

La señorita Ḫarūf se encontraba registrada en la ciudad de Marruecos como una empresaria del servicio profesional en asesoría y seguridad. Argot que resulto un poco confuso para la abogada, no existía copia de los expedientes en los archivos, pero parecía que la joven árabe no había requerido de sus documentos después de haberse sellado en el archivo y por ende en el libro notarial.

En ese momento se pregunto dónde se habrían quedado guardados los expedientes de los casos que su madre llevaba antes de su muerte.

Pidió al archivista le obsequiara copias de todos los expedientes, ya que debía revisarlos, los llevaría a casa y los destruiría después de ello, odiaba tener en casa archivos y expedientes que pudieran comprometer su proceder en el trabajo, pero de no hacerlo de esta forma alguien en la oficina podría encontrarlos y correr la voz, en especial por un caso tan importante como lo era Aluma C&A.

Llego a casa después de la hora de la comida, pero su estomago aun no había protestado por la falta de alimento, su aspecto era lamentable y sabia que se le notaba la tensión en los hombros cuando dejó los expedientes en la mesa de centro de la sala, dejando sus llaves de lado comenzó a retirarse el abrigo de calle cuando sintió que alguien se acercaba a su espalda.

El aroma de él le tranquilizó, y se sintió extraña cuando de la nada, Kyoya la abrazo por la espalda y colocó su frente en su hombro, su cabello húmedo de daba cosquillas pero no se quejo por el asalto. Comento con la voz atona lo mucho que había tardado; pero sus brazos le rodearon completamente la cintura y sintió que con ese abrazo la cubria de la mirada de todos sumergiéndolos en un espacio en el que sólo existían ellos dos.

_tuve que hacer algunos recados, ¿Te encuentras bien?

_si,

Haruhi sintió que en esa palabra se escondia una confesión que Kyoya nunca desvelaría, ella era casi igual a él, su vida era hasta el momento los tribunales, los archivos y el aroma de nuevos libros con leyes actualizadas y la gazeta que llegaba a su despacho cada semana actualizándola sobre cualquier cosa relevante en la suprema corte.

Kyoya le comentó que había intentado ver una película esa mañana, pero al no entender las referencias rosas de la misma, prefirió salir a correr; podía notarse que el moreno lo hacia con frecuencia ya que su cuerpo estaba tonificado por el ejercicio, y esa barriguita que se hacia en los oficinistas no se encontraba muy prominente en él.

A pesar de ambos ser de naturaleza taciturna y encimismada, no entendía como es que congeniaban tan bien, su falta de experiencia en el plano romántico la ponía en desventaja ante Kyoya y las atenciones que le brindaba, sabia perfectamente que la deseaba, en muchas ocasiones lo había dejado claro y patente, pero lo referente a sus sentimientos por él eran un enredo completo, no por que no correspondiera al joven, era por que no quería lastimarlo. Su mente racional era capaz de zanjar el asunto con una palabra si es que lo consideraba necesario.

Le dejaría a un lado con el mote de amigo y en unos años cuando la convivencia fuera demasiado lejana se trataría sólo del contacto necesario para no ser descortes y solo mantener una relación comercial o de amistad. Como lo había echo con los demás.

Aun así en su interior había algo, una pequeña flama de pasión que sólo en la presencia del moreno o su recuerdo le hacia sentir calida y menuda. No entendia bien la sensación que la simple presencia del joven le provocaba, lo que si podía deducir, era que le gustaría mucho sentirse asi siempre. Lamentablemente el idilio de su relación actual terminaría de un momento a otro, y tanto Kyoya como ella lo sabían.

Esa tarde, ella olvido por completo los archivos que había llevado a casa, los olvidó en la mesa de entrada y se acurrucó en el abrazo de un recién duchado moreno, con un nudo en su pecho, presintiendo que su tiempo se estaba terminando.

La semana comenzó con mucho trabajo, Kyoya se encargaba de la organización financiera y de contactar nuevos clientes, sus socios se dedicaban a atender sus asuntos y lamentablemente Makoto había echo acto de presencia el lunes por la tarde.

Sin embargo la actitud del abogado había cambiado drásticamente, se comportaba educado y con la prestesa de un buen colaborador, cosa que Haruhi agradeció, revisaron expedientes y comprendio realmente cuales eran las intenciones de Makoto para con ese asunto, su investigación del fin de semana le había servido de referencia para poder entender el panorama que se presentaba en este momento en su oficina, por lo que entendía ella era a ojos vistos el chivo expiatorio de una empresa mas grande que buscaba acceder a las acciones de Aluma C&A después de cumplido el plazo estipulado en el testamento del difunto Kaito.

El asco por esa clase de personas se agravo cuando Makoto le presento el primer bosquejo de demanda que interpondrían en la suprema corte y en el juzgado mercantil en un par de días. Retorcia las leyes de forma tan descarada que le fue necesario salir de la oficina para tomar aire fresco.

Fue entonces que lo vio, un hombre en un automóvil negro que recién aparcaba en la acera frontal a sus oficinas. No tuvo que pensar mucho cuando el sujeto se acerco al portero y mostro sus credenciales, el momento de entregar a Kyoya había llegado.

Sin embargo algo extraño pasó en la recepción, el sujeto en cuestión se acercó a su secretaria y solicito una consulta con la abogada Doi. La chica no conocía a nadie con ese nombre asi que le llamó a su oficina y le cuestionó acerca de lo que ocurria.

Sintió una presión en el estomago, era extraño que alguien llegara a su despacho preguntando acerca de esa mujer, en especial por que los tramites que se relacionaban a ella, los había realizado fuera del despacho y en completa discresion.

Aun asi dio la indicación a la joven que no permitiera a esos hombres entrar más allá de la recepción y ella salio a atenderles, el hombre era un sujeto bien vetido, pero que despedia una aura pesada, que provocaba miedo desde el interior de sus ojos.

_buenas tardes, busco a la abogada Kotoko Doi

_¿Doi?, ¿Cuáles son las referencias que le dieron?

_lamentablemente, solo me comentaron que es una abogada de la zona, no conozco el despacho en el que trabaja

_¿Le interesa alguna clase de servicio o asesoría en especial?

_no, en realidad, sólo la busco, soy un viejo conocido.

Haruhi entendio que ese hombre hablaba de su madre, desde el momento en que escuchó su apellido de soltera, sin embargo Kotoko seguía en su despacho y no podía atenderles ahí, vio a Kyoya por uno de los cristales del despacho dónde se había apoltronado a preparar sus argumentos administrativos y sin pensarlo mucho invitó al desconocido a entrar ahí.

_la señorita Doi salió y no puede atenderle el día de hoy, aun así me gustaría saber que relación tiene con ella.

_hace mucho, que no se nada de ella, soy un mensajero, alguien que transporta para la señorita Doi algo muy importante.

_ella tiene una cita en la suprema corte mañana a las once, puede encontrarse con ella en el café bistro que esta a una cuadra del lugar.

_no cree que es mejor que ella me confirme

Afirmó el sujeto mientras miraba a la castaña con duda.

_no, ella asistirá, se lo prometo

_en ese caso, muchas gracias me retiro

Indico el sujeto, mientras se daba la vuelta, y la recepcionista le acompañaba a la puerta, Kyoya miró a Haruhi intrigado, mientras ella le encogia los hombros y se encaminaba a su oficina a terminar los argumentos de Makoto.

Kyoya sin embargo no dejó de notar lo extraño de la actitud de la abogada, en el tiempo que llevaban juntos no podía recordar que una abogada llamada Doi trabajara en la firma. Al momento de ir a casa una nueva sorpresa les esperaba en la puerta.

Nuevamente el auto de su padre se encontraba estacionado al frente y el jefe de seguridad de la policía secreta de la familia Ootori se encontraba ahí. Con una mirada de concimiento les hizo saber que en esa ocasión no podía dejarlos ir como la vez anterior.

Desde las ventanas de algunos despachos, los asociados de Haruhi la vieron subir al vehiculo al lado de su empleado más joven, Kyoya no podía olvidar lo que ocurrio esa noche después de la primera intervención de su padre en esa descabellada situación. Esperaba que ahora que conocía un poco mejor a su padre, él no le mostrara la cara que Haruhi recordaba de su época de estudiantes, no si es que deseaba que ella aceptara formar parte de la familia Ootori, sin creer que fue engañada.

Tardaron cerca de veinte minutos en llegar a la mansión familiar, nadie dijo nada hasta que llegaron al vestivulo y una de las doncellas les indicó el camino al estudio. El lugar había sido el sitio donde su padre les había entrenado para asumir el control de la fortuna familiar, dónde por medio de juegos de ajedrez, hojas de calculo, libros de contabilidad, investigaciones médicas y un sinfín de horas su padre les había forjado el futuro que ahora tenían de frente, o al menos para sus hermanos mayores.

La abogada de inmediato se puso a curiosear, en su mirada ávida pudo notar sorpresa ante algunos detalles que no entendía de la habitación y después de un tiempo, se sonreía al ver la funcionalidad de algunos objetos o fotografías.

Hubo un tiempo que sus niñeras les tomaban fotografías para que sus padres fueran participes de los logros de los hijos Ootori en la escuela, hubo algunas en las que se veian alegres, antes de que la mirada calculadora de su entrenamiento se posara en sus ojos.

Haruhi se acercó al escritorio dónde varios portarretratos ilustraban algunos de los eventos mas importantes para su padre, curiosamente había dos fotografías de su familia, una cuando todos ellos eran unos niños y vestían uniformes de marinero inglés al lado de otra dónde los cuatro hijos rodeaban al patriarca Ootori ya con al menos dieciséis años el más joven; la vio tocar el estuche de plumas Mont Blanck colocadas al lado de lo que era el espacio de trabajo de su padre en casa.

_tu padre parece un hombre bastante sofisticado.

Kyoya no supo que decir, hasta hace muy poco, entendia a su padre como el hombre estricto que en su adolescencia le negó la oportunidad de acercarse a la empresa que él tanto amaba, y que gracias a su habilidad con los negocios la desbanco, y recuperó en las narices del patriarca, para una vez logrado su objetivo, devolverla como el niño que rompió el adorno favorito de su padre y con sus ahorros le arregló con una leyenda conmemorativa con una frase cursi o algo por el estilo.

En uno de los libreros se encontraban las fotografías de las bodas de sus hermanos, en todas ellas su padre aparecía como una sombra funesta que anunciaba su poder sobre la desion de sus hijos, especialmente en lo referente a su elección de pareja.

_buenas tardes

Se escucho la voz de un hombre, Kyoya encontró a su padre enfundado en un traje, sus gafas y el cabello prefectamente peinado; ante ellos se encontraba el director de el consorcio de hospitales mas importante del Japon; a pesar de saberse apoyado por el hombre, Kyoya no pudo evitar mirar su reflejo en la ventana más cercana, él había dejado la formalidad del traje sastre desde que había llegado a la isla, ahora vestia de forma casual y sus anteojos nuevos sin armazón le daban un aire muy parecido a Tamaki.

_padre

_señor Ootori

Comentó Haruhi con un tono de voz que Kyoya nunca había escuchado, y aunque la chica se inclinó ante su padre lo debido para demostrar su buena educación, su postura denotaba que se encontraba lista para dar batalla, si es que eso se volvia necesario.

_Kyoya, debo entender que este tiempo te ha servido para tomar en cuenta mi petición

_padre, fui claro en mi postura

_y yo también; a tus hermanos y a tí les comunique mi decisión y creo que ya te di bastante tiempo para que te diviertas jugando a la casita con tu "amiga"

_podrían ser tan amables de incluirme en su conversación, me temo, que siento cierto recelo cuando soy ignorada en una conversación que me atañe.

La castaña gustaba de jugar con algun as bajo la manga, en esa ocasión, aunque se encontraba en clara desventaja ante la presencia del padre de Kyoya, creía que no valia la pena el darle la razón sin dar pelea, el hombre era igual a sus recuerdos del instituto, salvo por algunas arrugas en el rostro y algunas canas, entendio que esta sería un enfrentamiento de estrategia. Si no juzgaba mal al hombre, era un japonés tradicionalista, que entendia la importancia del matrimonio como una transacción comercial, ella enterada de su situación, sabía que para una familia adinerada no era alguien con los meritos necesarios para aspirar siquiera a ser la esposa de uno de los primos lejanos de Kyoya.

Aun así, su viejo compañero y verdugo financiero, le había pedido matrimonio en medio de un muelle que apestaba a basura y agua estancada, tan poco ortodoxo y romántico, que ella no pudo negarse.

_lo lamento, señorita Haruhi, creo que no me…

_guarde sus modales, señor Ootori, creo que hasta el momento me mostró suficiente de su carácter como para entender que Kyoya, en realidad nunca estuvo fuera de su vigilancia, como padre déjeme tomarme la libertad de decirle que es bastante deficiente, aunque alabo los nuevos avances médicos de la torre de investigación en Otogi, si alguien descubrirá la cura del cáncer, estoy segura que será la farmacéutica que usted dirige. Ahora bien, seria tan amable de decirme ¿Por que nos citó en su casa?

Kyoya se sorprendió al ver la actitud de la castaña, usualmente no se comportaba asi en presencia de nadie, o al menos no la había visto hacerlo, miró a su padre que a pesar de su cara de poker dejó entre ver en su mirada la sorpresa ante la franquesa de la chica.

_como sabe, señorita, mi hijo decidió muy a su costumbre llevarme la contra en todo lo que atañe a su vida, respetando un poco su reveldia juvenil, opté por dejarle cometer los errores necesarios para que aprendiera una lección, ahora a sus casi treinta, creo que es momento de que siente cabeza e inicie una familia.

_y me imagino que esa familia debe iniciarse en el momento que usted como su padre lo decida, con quien usted decida.

Respondió la chica interrumpiendo a Yoshio.

_creo que es algo común el hacer esto en las familias acomodadas de Japon, y a mi parecer en todo el mundo, no tengo razones para no decir que es una costumbre algo vieja y gastada, pero para intereses suyos muy útil. Ahora creo que tenemos un problema estimado señor Yoshio, si no me equivoco en la carta de derechos sociales en este país todo ciudadano que pague impuestos y cuente con un registro en el libro de actas de nacimiento, tiene derecho de hacer con su vida lo que le pegue en gana, siempre y cuando esta no afecte a terceros o atente contra su vida.

_creo que si

_entonces, señor mío aunque sea usted muy padre de Kyoya aquí presente, creo que está faltando a ese derecho al negarle a su hijo la posibilidad de elegir libremente la persona con la que desee compartir su vida.

Se detuvo esperando la reacción de Yoshio, quien algo turbado miraba a la abogada con la boca algo entreabierta.

_continuando, el joven Ootori Kyoya hace unos días tuvo a bien pedirme matrimonio, de una forma algo peculiar, y yo acepté; aunque entiendo mucho su afán por hacer de su hijo un ejecutivo más de su compañía, y darle a su legado una nueva generación de pequeños Ootori que entrenar para administrar sus clínicas, me temo que no será posible si considera que su servidora no es la candidata adecuada para ser la esposa del tercer hijo de la familia. Aun así creo firmemente que ni su poder político, su policía secreta y usted mismo, podrán hacer cambiar de opinión al joven aquí presente y a mí, que como ve, no tengo miedo a enfrentarme a todo ello.

El padre de Kyoya si palabras atino a sentarse en el sillón de su escritorio, aparentemente, esperaba algo completamente diferente al enfrentarse a la chica, situación que se escapaba de sus planes originales, y que sin embargo logró que el esbozara una tenue sonrisa.