Capítulo 34: Se mira y no se toca

Era un día soleado en la ciudad de Nueva York.

Habían pasado dos semanas de todo aquel temita de la caja musical y el Agente Fowler. Todo parecía estar yendo a la normalidad.

Y hace media semana, también, había llegado el "nuevo recluta": David Siegel. Un cadete para el equipo de Peter.

El chico era terco pero dedicado. Y eso le encantaba a Peter.

Tuvo la suerte o desgracia que el primer día que llego al Bureau, el Agente Burke, su nuevo jefe, estaba en su oficina con su hija. Quien a decir verdad, le miro con cierta picardía al reciente-nuevo-Agente.

*Flashback*

Una semana antes…

-esto está mal, Jules. Y lo sabes-le dijo Rupert, que estaba también en el Bureau acompañando a su tío Reese.

-¿Por qué? Estoy respetando las reglas que Neal y yo pusimos-dijo ella, mirando detenidamente a David Siegel que hablaba con Peter.

-¿Y cuál de esas reglas deja que mires así a otro varón?-le pregunto su amigo, sorprendido.

-bueno, la de "se mira y no se toca"-

-por favor…-

-vamos, ¿Vas a decirme que no le has mirado el trasero a la nueva asistente de tu tío?-

-¿Quién?-dijo Rupert, haciéndose el desentendido.

-tú sabes bien quien-

-ah, te refieres a Amanda. Buenoooo…es que yo…-

-¿Tú qué?-

-yo no tengo novia. Soy un espirítu libre. Y ella tiene tan buen culo…-dijo Rupert, mordiéndose el labio.

-¿Quién tiene qué cosa?-le pregunto Reese, dándole un pescozón.

-Britney Nichole, una chica que conocí mientras hacía los examenes en la escuela de Julianne-mintió su sobrino, sobándose la nuca.

-ajá-dijo Hughes, haciéndose el que se tragaba el cuentito.

-sí, es tan inteligente. Lastima que use Brackets…-

-¡Por todos los cielos! ¿Qué tienen tú y Neal en contra de los Brackets? Tío Reese, dile algo-se quejo Julianne.

-portense bien-dijo Reese, cansado.

*Fin del Flashback*

Pero ahora, volviendo al presente…

-¿Y cómo está Siegel, papá?-pregunto Julianne, tomando un sorbo de su taza de leche con chocolate.

-hija, ¿Por qué todos los benditos días me preguntas por mi nuevo cadete?-le pregunto Peter, exasperado mientras se abotonaba la camisa.

-no sé. Me parece…umh…bonito-

-¿Bonito? ¿Es que acaso estás intentando engañar a Neal?-

-por supuesto que no. Es sólo que…oye, no eres quien para juzgarme. Yo no puse a Neal bajo vigilancia antes de salir con él-exclamo Julianne, Elizabeth rió.

-con que lanzando golpes bajos, ¿eh?-dijo Peter, haciendo una mueca.

-vamos, pa. Sé sincero, ¿Qué piensas de David Siegel?-dijo Julianne, mirando a su padre con los ojos entrecerrados.

-debo decirlo, me gusta el chico nuevo. Es muy listo, trabajador e intuitivo-admitió Peter.

-¿Y tú…le agradas a él?-le pregunto Julianne, con picardía.

-bueno, el primer día ya me dejo en claro que él no es ningún animalito adiestrado ni un perro faldero-

-eso es bueno saberlo. ¿Prefiere que lo llamen Dave o David?-dijo Julie, sonriendo.

-Julianne-se quejo su padre.

-¿Qué? Para mí es bueno saberlo-dijo su hija, encogiéndose de hombros.

-¡Torta!-exclamo Pierre, riendo porque no entendía nada de la conversación.

-claro, cielo. Mami te comprará una enorme torta para tu cumple. Pero todavía falta-le dijo Elizabeth, dándole un beso en la mejilla y acercándole su avena.

-no, no-negó el niño, sacudiendo la cabeza.

-Liz, deja de torturar a Pip-dijo Peter, riendo.

-¡Papi!-dijo el pequeño, levantando los bracitos.

-mi niñito-dijo Peter, enternecido mientras lo alzaba.

-papi, ¿Cuándo voy a poder tomar café contigo?-le pregunto, muy sonriente.

-quizás cuando crezcas un poco más, campeón-le dijo Peter, dándole un beso en la frente.

-está bien, papi-

-agh…siempre tan adulador, Pierre-se quejo su hermana.

-tú 'ta celosa-le dijo Pierre, mirándola.

-¿Yo, celosa? Sí, claro-dijo Julianne, con sarcasmo.

-eso dolió, ¿eh?-se burlo Elizabeth. Peter rió.

-sí, ja…ja…ja. Muy graciosos. Dejenme en paz. Tengo que irme a la escuela-dijo Julianne, acomodándose el suéter y levántandose de la silla.

-okey. Te amo, mi princesa. Portate bien-le dijo Peter, dándole un beso en la frente.

-yo también, papi. Te veo a la salida-le dijo Julianne, sonriendo.

-adiós, hija. Te amo. Y no olvides tu desayuno-dijo Elizabeth, entregándole su lonchera.

-sí, mami. Yo también. Te veo más tarde-dijo la chica, rodando los ojos.

-adiós, Julie-dijo Pierre, sonriéndole.

-adiós, enano. Te veo luego-le dijo Julianne, dándole un beso en la manito.

-wooof-ladraron los tres perros de la casa.

-adiós, Satch. Adiós, Remy. Y adiós, Dory. Los veo más rato. Los quiero a todos-dijo Julianne, sonriendo y saliendo de la casa.

-que rápido se nos creció-dijo Peter, con una sonrisa triste.

-lo sé. Demasiado rápido-dijo Elizabeth, soltando un suspiro.

En la escuela…

-oh, por fin llega-dijo Tom, resoplando.

-hola, chicos. Perdón por tardarme-dijo Julianne.

-no hay problema, nena-dijo Neal, con su típica sonrisa galán.

Sus amigos rodaron los ojos.

-¿Tu reloj de muñeca se averió o qué? Tú nunca llegas tarde-dijo Rupert, mirándola preocupado.

-Rupert, estoy bien. No tienes porque ponerte así-dijo la chica, fastidiada.

-dejenla en paz. Ya estuvo bien-dijo Lilah, apartándolos.

-pero…no sé qué hice mal-dijo Neal, confundido.

-agh…-se quejo Marinette, alejándose junto a Lilah y Julianne.

-eh, chicas. ¿Sucede algo?-pregunto Matthew, extrañado.

-sí, ¿Paso algo?-pregunto Mozzie, mirándolas.

-no, nada-dijo Julianne, molesta.

-yo creo que sí. Cuando las mujeres están molestas siempre es por…esa cosilla del mes-dijo Terrence, pensativo.

-¡Por todas las guitarras, Terrence! ¡No menciones eso!-grito Julianne, enojada.

-okey. Lo siento-dijo Terrence, haciendo un puchero con el rostro.

-oh, Terr, si hay algo que a Julie le molesta…es que nombren esa "cosilla" cuando esta apunto de estallar en cólera-dijo Sara, riendo.

-que oportuna, Sara-

-ay, querida. No seas así. Era una broma, Jules. Tranquila-le dijo Sara, sonriéndole.

-tranquila, Julie. Sólo intentan sacarte una sonrisa-le dijo Warren, acariciándole el hombro.

-sí, lo lamento tanto, chicos. No sé que me pasa. Creo que estaba molesta con otra cosa-reflexiono Julianne, avergonzada.

-no te preocupes. Todos tenemos esos días-dijo Rupert, sonriendo –perdón por haberte molestado-

-no hay problema, Ruppy-le dijo Julie, sonriendo –por cierto, ¿Ustedes siguen con esto de las evaluaciones antes del ingreso?-

-oh, sí. Tantas evaluaciones…-dijo Rupert, en tono de quejas.

-sí, no sé porque tanto-dijo Sara, cansada –Bryan está exausto y todavía le quedan tres pruebas-

-¿Por qué pedirán tanto?-dijo Neal, sorprendido.

-no sé. Tendría que preguntarle a mi tío Roger-dijo Julianne, encogiéndose de hombros –pero la última vez me aviso que…nada, olvidenlo.

-¡Ay, niña! No nos dejes con la intriga-exclamo Mozzie.

-sí, dinos-dijo Sara, curiosa.

-bueno, okey, ya les digo. Este martes, o sea, mañana, va a venir mi papá y su equipo a darnos una especie de…charla-comento Julianne, resoplando.

-oh, Dios…-dijo Neal.

-no puede ser-dijo Tom.

-¿Los Trajeados? ¿Dándonos una charla? ¿A nosotros? No sé que saldrá de esto-dijo Mozzie.

-ni yo. Estoy preocupada-dijo Sara.

-vamos, ¿Qué podría salir mal?-pregunto Terrence, restándole importancia.

-ay, amigo. Ni te imaginas cuantas cosas pueden suceder. Y seguro por estar nosotros en evaluación, nos sacaran para escuchar ese largo sermón-dijo Rupert, rodando los ojos.

-¿Sermón?-dijo Tom, preocupado.

-sí, dicen que es una charla. Pero la palabra precisa es…-dijo Rupert.

-sermón-dijeron Sara, Lilah, Marinette y Julianne a la misma vez.

-exacto-dijo Rupert, riendo.

-una habladuría más, una habladuría menos. No sé porque se alteran tanto-dijo Warren, confundido.

-es que todavía no conoces bien al Agente Especial Peter Burke, chico-le dijo Julianne, mirándolo.

-ni al Agente Especial a cargo, Reese Hughes-dijo Rupert.

-lo bueno, es que va a estar Siegel-dijo Neal, en tono burlesco.

-joo…no puedes seguir celoso por eso, cachorrito-

-puedo soportar a esos actores de televisión. Pero a ese rubio oxigenado que encima, para colmar las cosas, es el cadete de tu padre…oh, no, eso sí que no lo soporto. Mañana empezará la guerra-dijo Neal, muy serio.

-te apoyo, amigo-dijo Mozzie.

-ah, no. No lo apoyes, Theo. Que sus celos son infundados-

-¡Ah! ¡¿Vamos a hablar de celos infundados?! ¿Qué me dices de tus celos por Alexandra, o tus celos por Raquel, o mejor aún…tus celos por Kate? ¿Eh? ¿Qué me cuentas, Julie?-comenzó Neal.

-¡No te atrevas!-grito Julianne, enfurecida cual fiera.

-jovenes, ¿Sucede algo?-pregunto Roger, interrumpiéndolos.

-no, nada-dijeron nuestros protagonistas, alejándose un poco el uno del otro.

-bien-dijo Roger y se fue.

-voy a matar a ese maldito rubio oxigenado-

-ni siquiera es rubio oxigenado, Neal. Es rubio natural-dijo Julianne, riendo.

-no me importa, los odio…a todos los rubios-

-¿No eras rubio de pequeño?-le pregunto Warren, extrañado.

-no. No soy tan gringo como parece. No es que los odie. Pero los rubios son tan tontos-

-y otra vez con eso-dijo Sara, resoplando.

-mejor vayamonos-dijo Marinette.

-sí-acordó Lilah y las tres se fueron.

-no lo vayas a lastimar, Neal. Porque si no, te las verás feo conmigo-le advirtió Julianne, antes de que tocara el timbre para entrar a las aulas.