Niñera
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Llegue a casa, me sentía en un sueño, uno un tanto erótico, justo cuando pensaba que ya no podía tener más de Itachi, él me daba más, él era maravilloso. Pase de largo a las escaleras cuando sentí una mirada fija en mi, Neji lucía molesto pero volver a estar con Itachi me calmaba un poco de aquella mirada.
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-Mmmm- se sentía bien.
Besaba mi cuello mientras entraba entre mis piernas con suavidad y me estrujaba un pecho; Itachi era perfecto aunque él dijera que no lo era, me encantaba que me tocara de la forma en que se le antojará, él si me amaba.
-Hinata- esa voz no era la de Itachi.
Abrí mis ojos con pesadez, me tarde un poco en enfocar pero distinguí mi habitación y una respiración en mi cuello, mi ceno izquierdo era amasado, y su cosa me rozaba con algo de insistencia entre mi trasero y mis piernas.
-Hinata- ¡esa voz ronca!
Me moví asía adelante con rapidez, quería separarme de Neji tan rápido que no puse atención y la cama se me terminó dejándome caer al piso.
-¿Qué sucede Hinata? lo disfrutabas hace un momento. Vuelve a la cama.
-¿Qué haces aquí?
-Pero que estúpida, ¿qué te parece que hago?- Neji no era una persona con mucha paciencia.
-Largo- esto ya era demasiado, ya no podía con esta situación.
-No te molestó las últimas dos noches, así que deja de perder mi tiempo y ven acá.
-No, yo no quiero- era más para mi que para él.
-Si que eres estúpida,- salió de mi cama, camino a la salida mostrando su cuerpo desnudo -lo arruinaste antes y ahora él sólo busca una cosa de ti y tú muy ingenua se la estas dando.
-Itachi no es así- defendí.
-¿En cerio?- un escalofrío pasó por mi espina -¿a dónde te llevo ese Uchiha? O mejor aún ¿qué fue lo que te hizo?-eso era cruel.
-Dije que te fueras- mi voz apenas salió de mi garganta.
-Como quieras, pero mi paciencia no dura por siempre Hi-na-ta.
Salió de mi habitación, me levanté del piso y puse el seguro en mi puerta. Me senté en la cama, eso no podía ser verdad ¿o si?
¿Itachi de verdad podía seguir molesto conmigo? Yo me negaba a creerlo, él se mudaría, dijo que era para estar más tiempo juntos y a solas pero y si no era así; una vez charlamos él me llevo al departamento y nosotros...
¿Y si Neji tenía razón? Después de todo él también lo hizo, él sabía como se hacía esto; una parte de mi no quería creerlo, Itachi era amable conmigo "y con todas las chicas que se acercan a él", si pero me amaba "Neji también lo dijo".
Me recosté en pose fetal, me negaba a creer que mi Itachi lo hiciera pero la duda vagaba por mi mente y yo simplemente no quería pensar en eso.
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Pase la tarde en casa de los Uchiha, Sasuke-kun había comprado un nuevo video juego y aunque no me sentía con ganas de nada, cualquier cosa era mejor que pasar todo el día sola en casa con mi cabeza dándome inseguridades.
-Hyuga no estas poniendo atención- regaño mi pequeño rival con voz firme -te caes en cada cambio de dirección.
-Lo siento- dije culpable, él suspiro y empezó una nueva partida.
Después de un rato me levanté para llenar el pequeño bol de golosinas en la cocina.
-Hinata-san ¿te sientes bien?- Mikoto-san puso una mano en mi hombro.
Por alguna razón me sentí en confianza con aquella mujer que era mi figura materna o algo así.
-Yo...- pase un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.
Mikoto-san me tomo la mano, lucía sorprendida y también algo incrédula.
-Itachi usa uno igual todo el tiempo- su voz de preocupación cambió a uno lleno de emoción -oh Hinata- me sonroje cuando caí en cuenta de que hablaba de mi símbolo de pertenencia -nunca logre convencerle de lo importante de este símbolo- me miraba llena de ternura -jamás dio uno a nadie y ahora...- me tomo de la mejilla -lo siento, es sólo que sabía que están saliendo pero nunca se me ocurrió que ya estaban en algo tan serio.
-Yo espero que no le moleste- lo menos que buscaba era causarle incomodidades a alguien tan buena como Mikoto-san.
-Para nada, siempre te he visto como familia Hinata no puedo alegrarme más de lo que estoy ahora- sus palabras dulces hicieron que me relajara y sonriera.
-¡Hyuga!- voltee a verle, Sasuke-kun me miraba impaciente.
-Ve mi pequeña- una sonrisa tan amable como la que me daba en este momento me conmovía tanto que no quería decepcionarla con aquella idea suya.
Tome el pequeño bol y camine de nuevo a la estancia, ahora mi pequeño contrincante no se molestaría porque estuviera distraída, Mikoto-san me había despejado toda duda en mi. Para cada familia hay cosas de inigualable valor y para los Uchiha un símbolo de pertenencia era cosa sería; Itachi me dio uno a mi, desde entonces nos pertenecíamos y era por esto que Itachi no podía ser como Neji dijo, yo ya no dudaría de sus palabras cuando me dijera "te amo".
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Fukaku-san llego puntual como cada jueves y escolto a Mikoto-san del brazo a su velada de cada semana, eran una pareja imponente, él por su porte serio y ella por su encanto personal; me deje alucinar un poco preguntándome si Itachi y yo podríamos vernos así de atrayentes en un futuro que veía tristemente lejano.
Sasuke-kun término durmiendo en el sofá, mi Itachi trabajaba en la mesa del comedor con su laptop, deje el control del video juego en el piso y caminé asía él para abrazarlo por detrás.
-Parece que tu compañero se quedo dormido.
-Juega conmigo- él dejo de teclear.
-Hinata yo no juego conti...
-Apuesto a que puedo vencerte en "pelea virtual"- había pasado casi medio día aprendiendo a jugarlo.
-¿Y qué apostamos preciosa?- su voz sonaba sería.
-Si yo gano pasare un fin de semana completo en tu departamento y eso incluye pasar toda la noche contigo- Itachi río.
-Bien pero si yo gano, y así será preciosa, serás mi ayudante en la mudanza.
-¿Dos de tres?- deshice el abrazo.
-Si gustas- me capturo en sus brazos y entre besos avanzamos a la estancia.
Itachi se sentó en el suelo y me sentó en sus piernas.
-Buena suerte preciosa- beso mi mejilla.
El juego comenzó. Mordía mi labio inferior, Itachi era un contrincante duro, debía esforzarme el doble que con Sasuke-kun y aún así fácilmente me gano la primer jugada.
-¿Estarás bien cuando pierdas por primera vez amor?
Esa pregunta me molesto, no perdería mi marca perfecta dentro de este juego. Y así fue, gane la segunda jugada.
-Y tú ¿soportaras la derrota?- su agarre se ajusto a mi cintura.
-No cantes victoria princesa, aún falta una partida amor- lamió mi cuello.
-Eso es trampa- suspire.
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Nos besábamos sin mensura justo frente a la puerta de mi casa. Fukaku-san y Mikoto-san llegaron antes de empezar con nuestra tercer jugada en aquel videojuego.
-¿Cómo declaras el juego preciosa?- dijo entre besos.
-Empate- el aire se me escapaba de los pulmones.
Para cuando entré a la casa sólo podía ansiar la paga de aquella apuesta.
