Los días pasaron, las semanas y los años. Lapis no es la misma de esos tiempos, ella no es esa rebelde que algún día tomo todo lo que quiso a su modo y le importo una mierda lo demás.
Ella tiene 20 años ahora, sigue estudiando y sigue hablando con la antigua egocéntrica, Peridot. Pareció que al final se entendieron muy bien. Suelen platicar durante periodos largos, hablan de trivialidades, de cosas comunes, de cosas simples.
Lapis está bien y es feliz, oh por lo menos por una parte del tiempo lo es.
Antes cuando tomaba el autobús, iba a la casa de Peridot o se le daba por pasar por aquellos lugares especiales, era inevitable que la melancolía le naciera pensando en aquel nombre de ese pequeño que resonó tantas veces en su cabeza tiempo atrás.
-Steven...
Solía decirlo en vez de pensarlo, pero ya no le dolía tanto como en las primeras veces que lo decía después de aquello.
El tiempo pasa y se curan las heridas y las tristezas. Probablemente el pequeño ya la haya olvidado por completo. Peridot optaba por no comentar nada acerca de el enfrente de Lapis, hasta la misma rubia de lentes le daba tristeza recordar eso en parte, pero no era nada comparado con lo que Lapis sentía.
La rutina y las distracciones fueron de gran ayuda para que todo lo otro quedará atrás, y Lapis la reformada actuaba muy bien ahora. Su cabellera teñida de azul había desaparecido, su fachada de pura rebeldía igual y ahora solo era tranquila y amigable aunque reservada.
El pequeño había sido de gran ayuda para que esto sucediera a decir verdad. Bueno, realmente el había ocasionado que cambiara, el solo y nadie más.
Solo una que otra vez logra ver al padre de el. Se saludan cada vez que se miran pero nunca han tenido una conversación más allá de eso, y todo sigue monótonamente.
Cada mañana se despierta temprano, se queda pensativa aún en la cama y se levanta para comenzar su día. Va a la universidad, convive con uno que otro amigo, sale de clases y toma la parada del autobús para dirigirse a casa. En ocasiones con amigos pero casi siempre sola.
Muy seguido tiende a recordarlo cuando se encuentra en el autobús aunque trate de no hacerlo.
En casa suele relajarse, suele llamar a alguno de sus amigos y quedar para salir y llegar a casa después de un rato. Al día siguiente por la mañana, todo su día se repite casi al pie de la letra, como un ciclo con ciertas diferencias diminutas.
Van varias veces que la han invitado a salir en una que otra reunión con amigos. Ella se niega la mayor parte del tiempo, pero una que otra vez suele aceptar, todo para que al terminar la cita, nunca se vuelva a repetir con la persona que le había invitado.
Lapis aún no entiende lo qué pasa acerca de eso, no se siente tan conforme con eso de salir. Siente que lo necesita para entretenerse, aliviarse un poco y eso, pero no puede y siente que hace falta algo por hacer antes de eso.
Suele levantarse llorando por malos sueños, suele sentir nostalgia al escuchar esa canción que le trae recuerdos de el y en contadas ocasiones cuando toma junto a Peridot, termina hablando del pequeño y llorando sin remedio. Lo extraña aún, se siente mal por lo que no hizo y no puede hacer nada para remediarlo.
Pero aún así, el tiempo lo cura todo ¿no?
Cada mañana se despierta temprano, se queda pensativa aún en la cama y se levanta para comenzar su día. Va a la universidad, convive con uno que otro amigo, sale de clases y toma la parada del autobús para dirigirse a casa. En ocasiones con amigos o simplemente sola.
Cuando mira los alrededores del camión recuerda las palabras del pequeño cuando le dijo que su nombre era bonito y que si su cabello era natural. Múltiples conversaciones que había tenido con el le llegan a la cabeza, y a pesar de que sintiera tristeza, no podía evitar sonreír al recordar aquello.
-Steven -murmuraba mientras sonreía y sus ojos llegaban a cristalizarse.
Cada semana era lo mismo y todo se repetía con leves diferencias.
A veces tenía esas ganas de romper la rutina siquiera un poco y optó por hacerlo un día que tenía clases, dejando ver la antigua Lapis por solo un poquitín saltándose un día de universidad.
Todo fue improvisado al llegar a su parada normal de autobús, se subió al transporte y después de pasar donde se bajaba para ir a ir estudiar, dejó que la llevará el autobús a cualquier lugar para ver que sucedía y pasar el rato por un día. Bajo cuando llegó al centro, de ahí recorrió la ciudad un poco, fue al cine y a un par de tiendas. Y en un momento de su trayectoria, le dio por tomar un camino que conducía a su antigua escuela.
No la recordaba tan pequeña, antes parecía tan grande. Se quedó un rato observando hasta que miro a los estudiantes salir al terminar las clases. Sonrío al ver a todos esos adolescentes abandonar con tanta prisa el edificio, hablando con sus amigos y riendo, le trajo reminiscencias del pasado.
Dejo de mirar y decidió caminar hasta la parada de autobuses que en algún momento llego a tomar siempre todos los días.
Llego el autobús y subió, se sentó hasta atras y miro como estudiantes de la escuela a la que fue, abordaban el transporte y se acomodaban en sus asientos. Un recuerdo se le presentó de ella con Steven.
Bajo la mirada y sonrío. Cerró los ojos por un momento y suspiro, solo para después los abriera, dirigiera la vista hacia la ventanilla del autobús permitiéndole ver a los estudiantes dirigiéndose con rapidez para no perder el transporte.
Jóvenes de varios tamaños, con ropas distintas que caracterizaban a cada uno de ellos, cabelleras largas, cortas, cabellos lacios y rizados. "¿Rizados?" pensó rápidamente Lapis, mientras seguía con la mirada una cabellera rizada la cual pronto subía al autobús, ocasionando que lo viera.
Cuando miro el rostro de aquel joven con ese cabello se sonrojó al instante. Reconocería esa cara en cualquier lugar, e incluso sabía de quién estaba acompañado.
Aquel adolescente se sentó junto a una joven de lentes de piel morena.
Eran ese pequeño sonriente llamado Steven, el cual ahora ya no era un pequeño. Ahora era más alto, seguro estaban de la misma altura ahora y ese niño de antes ahora era todo un joven de espalda ancha, cabellera más larga y aspecto tranquilo. Debería tener unos 16 años probablemente.
Se veía un poco más serio a como era antes, pero lo miró sonreír levemente un par de veces y Lapis no podía evitar no quedársele viéndolo. No sabía siquiera cuando había regresado o cuanto tiempo ya llevaba por ahí. Siempre pensó que terminaría en una escuela alejada todo este tiempo, y una solo pregunta se le planteaba en su mente ahora que lo veía ahí. ¿Qué debía ser ahora?
El se encontraba hablando con esa pequeña que hace tanto tiempo no veía. Ella también había crecido y no dejaba de hablar con Steven a la vez de que siempre estaba sonriéndole. A simple vista lo miró conforme, normal, sin ninguna preocupación, sin ningún problema. Se veía feliz, feliz sin ella.
Lapis iba y quería levantarse de inmediato para ir con el y ha hablarle, pero no lo hizo. Solo se quedo sentada y lo observó con aquel sonrojo que no desaparecía.
Miraba como hablaba con Connie, se veía que estaban muy adentrados en su platica y se quedó pensativa observándolos.
Ella sonreía inconscientemente al verlo así, pero a la vez sentía tristeza, se veía tan tranquilo sin ella, como debió de ser siempre, sin apresurar nada, sin tristezas y angustias. No podía evitar preguntarse acerca de todo. ¿Y si realmente si importaba todo lo que le hizo hacer? ¿Y si ella nunca debió de enamorase de el? ¿Y si Perla al final de cuentas siempre tuvo razón?
Tal vez no debió de juntarse con Steven en primer lugar, así el nunca se hubiera enfentrado a todos esos problemas, no hubiera madurado tan pronto y no hubiera sufrido tanto. Por su culpa paso por tanto según como lo veía.
Ojalá hubiera sido diferente en ese entonces. Ojalá no hubiera sido egoísta, ojalá no hubiera sido posesiva y tan impulsiva. Solo así, igual seguirían juntos y fuera feliz junto a él.
Ahora se sentía muy triste mientras analizaba toda la situación. ¿Era su culpa acaso entonces? Si, pues ella ahora creía que así era, y ya durante un largo rato apostaba a que era así. No era algo alejado a la realidad además ese pensamiento.
Tenía unas ganas demenciales de hablarle, pero se contuvo todo el tiempo en el transcurso del viaje mientras lo miraba hablar y se llenaba de tristeza absoluta. Pensó que sería triste no volver hablar con el, pensó que sería lindo que la viese siquiera un poco, que sería bonito poder abrazarlo y pensó que sería espectacular que dijera su nombre tan siquiera una última vez, solo una y asegurase de que el también la recuerda como ella lo recuerda a el.
"¿Pero de que serviría... ? Solo haría problemas y provocaría tristeza en su vida, más conflictivos, y eso si es que todavía me recuerda... " se dijo Lapis con ojos cristalizados. "Tal vez nunca debí dejarlo, y ahora es tarde..."
"Es mejor así".
No fue lo más acertado eso, ni siquiera consideró tanto el pensar de él, pero Lapis así lo creía. Seguía culpándose y se limitó a mirarlo un rato más, podría ser la ultima vez que se permita verlo de nuevo, debe aprovechar. Guardar su imagen en su memoria y recordarlo así como lo veía, feliz. No podía creer como su corazón seguía latiendo como loco al verlo aún después de tanto tiempo, lo seguía amando, pues sacó un par de lágrimas y no podía dejar de mirarlo con aquella mirada llena de brillo, junto a esas mejillas sonrojadas intensamente.
Después de un lapso mínimo, el autobús se detuvo en una parada para subir y dejar a unos cuantos pasajeros. Ella se levantó de su asiento, limpio sus lágrimas y dejo de mirar al adolescente de cabellera rizada con el que había sentido de todo, para que después se dispusiera a abandonar el transporte.
Steven seguía en su platica cuando de repente, al sentir que alguien paso a un lado suyo, se le dio por voltear, encontrándose con la espalda de una joven mujer de cabellera castaña, la cual no pudo dejar de mirarla hasta cuando escucho nuevamente la voz de Connie.
-Steven -dijo al ver que se distrajo -Steven -volvió a repetir en un tono mas alto y el volteó con ella de nuevo -¿Qué sucedió? ¿Te sientes bien?
-Si, estoy bien.
-¿Estás seguro? -pregunto insegura.
-Si, es solo que... No es nada en verdad -dijo mientras volvía su mirada al frente del autobús donde miró a aquella, para que al observar, no se encontrará con nada.
La espalda de aquella mujer había desaparecido de su vista, ya había bajada, la había perdido de su vista. Su curiosidad lo domino e ignorando las palabras de su acompañante, miro por las ventanillas del autobús para ver aquello que vio, solo para lograr verla de nuevo pero aún de espaldas caminando hacia delante sin voltear atrás.
Lapis dio un par de pasos más y se detuvo. Dio media vuelta aún con esa mirada triste y miro el autobús el cual comenzaba a ponerse en marcha de nuevo.
"Nadie necesita a una rebelde en su vida pequeño" se dijo mientras el autobús se encontraba ahora lejos, perdiéndose poco a poco. Bajo la mirada y suspiro.
-Adiós pequeño.
Puso en alto su mirada y una leve sonrisa apareció en su rostro mientras que aún poseía sus ojos cristalizados y una mirada llena de nostalgia. Dio media vuelta y comenzó a caminar sin voltear atrás, todavía con aquella sonrisa. Un brillo en su mirada se hizo presente y siguió su trayecto.
"Gracias por todo Steven".
—•—•—•—
[Fin de la parte 5 y final de "No Importa"]
