Espero que disfruten el capitulo.
Falta poco para el final de este fic...
Saint Seiya The lost Canvas, Saint Seiya Clásico, Saint Seiya Omega, Saint Seiya Episodio G y Saint Seiya Next dimensión no me pertenecen.
Familia y Hogar (Parte II)
-No sé cómo pagarles el lograr que me dejara salir...-Milo se recargo en la baranda de la cubierta y miro los tres grandes mástiles del barco- Pensé que estaría todo los días que durara, el viaje, ahí encerrado.
-No te preocupes, Yato y Jabu ya andaban hablando de hacer un motín en caso de que el teniente Pisco no te dejara salir.-Informo Alexei, demasiado cerca para el gusto de Albafica. Pero este le había prometido al príncipe mantenerse a una prudente distancia, para no ahogarlo.
-Nunca creí que la idea de Camus funcionara -Regulus miro a Milo.- Fue idea de él, que Geist, intentara llegar a tu camarote por fuera del barco.
-Hablando de Camus -El chico comenzó a pasear la mirada por el lugar- ¿Dónde se metió?-Saga le toco el hombro, según un mensaje estaba "cordialmente invitado" al palacio que se hallaba cerca de puerto Tristán (por lo tanto debía ir allí quisiera o no), y le indico a Camus que tendría alguna charla aburrida con Geist- Le iré a agradecer la idea -comento, antes de alejarse de los dos mayores y el muchacho de risos castaños.
-Esto me huele a celos -comento Saga, al mismo tiempo que Hyoga se unía a su modesto grupo.
-¿De qué hablas?-Pregunto el joven rubio.
-Mira Hyoga, Geist es soltera y es atractiva. -Saga alzo un dedo- Camus es soltero, no está comprometido y es... atractivo para las mujeres -levanto un segundo dedo- lo mismo se aplica para Milo. -Alzo un tercero.
-¿Estás diciendo que a Milo le gusta Geist? -Alexei le miro arqueando una ceja- Camus, tal vez, desde que viajo en la misma montura que ella como que me ha dado esa sensación -Saga sonrió, él también había tenido la misma sospecha.- Pero Milo... Eso sí que no lo creo.
-Alexei... Son dos jóvenes alfa, Geist es algo "territorial".-Hyoga y Regulus miraron a uno y otro no entendiendo a que se refería Saga, a pesar que Alexei le entendía el concepto a la perfección.
Babor.
-¿Hablan de libros aburridos? -Milo se unió a Geist y Camus, quienes le dedicaron unas miradas un tanto escépticas- ¿Acaso interrumpo un cortejo?
-NO.-Camus observo a Geist, que estaba a punto de irse- Ignora a Milo, el encierro le afecto. -Se apresuró a decir mientras atrapaba a la chica de la tela de su velo.
-Gracias por sacarme -informo Milo, ocultando su sonrisa interna al ver lo fácil que se le hacía "casi" separar a esos dos.- ¿De que hablaban?
-Sobre culturas.-Informo Geist- Camus me estaba preguntando como es que un cambio de collares significa matrimonio para los Leones.
-Eso no lo entendí tampoco-replico Milo- ¿Cómo es eso?
-Se llama "Ceremonia de Sendikalar*"-la chica les miro- es una antigua forma de contraer matrimonio, es más propia de los ampalas, así que cuando los vi me quede helada-sonrió fríamente- El príncipe Aioros averiguo cual era la forma de casamiento más tradicional de los ampalas, una de casarse de forma discreta. -Miro a los chicos de reojo- no me quiero ni imaginar cuanto estuvo investigando.
-Así que hablaban sobre bodas...-Milo arrugo el entrecejo- ten cuidado Geist, puede que Camus te esté sacando información para luego pedirte matrimonio. -la chica dejo salir una risa burlona- ¿Qué pasa?
-Solo hay una forma de pedirle matrimonio a una priesterin-la chica entorno los ojos- y ni sueñen que les diré o que Shura lo haga.-Observo al rey sentado en una de las escaleras, que conducían al timón, hablando con Cristal.
-¿Porque estas tan segura...?-La chica lo pensó un poco.
-Por que dudo que se arriesgue-la chica le miro de reojo- todo priesterin, que era capturado, era ejecutado sin la menor piedad. No importaba que edad tuviera.
-Tú te salvaste porque Lune creyó que no lo eras-Camus miro a la chica, quien asintió.
-Shura no arriesgaría a perder a la, posiblemente, ultima sacerdotisa de su pueblo.-Milo comprendió a lo que se refería la joven- tengo una duda...-miro a Camus- ¿Nunca te quisieron arreglar un matrimonio?
-Lo intentaron...-el chico miro las aguas azules del rió- pero no tuvieron en cuenta una cosa...
-¿Cuál?-preguntaron los otros al unísono.
-Que yo no pensaba casarme.-La duda se apareció en el semblante de ambos jóvenes- se los pondré así, la primera vez que estuve con alguien...-Milo y Geist sintieron las mejillas sonrojarse- fue solamente para que mi prometida viera que la idea de casarme no iba conmigo. -Milo se quedó boquiabierto, acaso Camus había dicho que...-Salió de mi habitación corriendo, a los gritos, diciendo que yo era un maldito infeliz y que no pensaba contraer matrimonio con alguien que le garantizaría que siempre sería una víctima de la infidelidad. -Geist le miraba un tanto horrorizada. Una cosa era cizañar a Lithos, otra muy diferente era que Camus dijera tan a la ligera el por qué había debutado.
-Camus...-la chica le miro algo horrorizada- ¿te comiste alguna baya alucinógena? -Ambos chicos la miraron- pudiste haberte metido en un lio bien grande, solo para evitar contraer matrimonio.
-La idea no fue mía-el chico le miro de reojo- mi tío Unity me sugirió algo, solo que yo mal entendí lo que él me había dicho.
-Él no te decía que te lanzaras a hacer algo así...-Milo se preguntaba si Geist sospechaba que él era casto.
-No, él me había sugerido que montara un teatro para hacerle creer, a esa insoportable, que me había acostado con la criada-Camus no pudo evitar sonreír por la vergüenza que le daba el recuerdo- solo que yo lo mal entendí.
-Bueno, todos cometemos errores...-Milo se rasco la nuca, de forma distraída, no sabiendo que decir- ¿Cómo lo tomo tu familia?
-Mi madre no me hablo por semanas y mi padre no supo que decirme cuando regreso del campo de batalla.
-¿Campo de batalla?-Milo le miro como no entendiendo- Pero... si tu padre no estaba- la última guerra de Bluegard fue...
-Tenia 14, Milo-el chico le miro con pena- Las harpías le venían llenando la cabeza a mi madre, aprovechando que mi padre no estaba, y le convencieron de que sería bueno que me desposaran en ese momento antes que creciera y me volviera difícil...-dejo salir un suspiro- Mi tío llego del campo de batalla, porque se había lastimado, y se enteró que me estaban por casar apenas volviera mi padre... Cosa de que este no tuviera mucho tiempo para impedir la boda. -Cerró los ojos- Nunca antes había odiado a mi madre.
-Debió de haber sido algo difícil -Milo puso una mano en el hombro del otro príncipe, mientras un par de lágrimas caían por las mejillas de Camus. - No querías... no te sentías listo y te arrastraron a una salida para la que aun tampoco estabas listo.
-No -El chico se limpió las lágrimas- no estaba listo... Ni para una cosa ni para la otra-su voz parecía querer quebrarse, pero la contuvo y recobro la compostura- Mi padre se enojó mucho con mi madre, a pesar que esta le había escrito una buena cantidad de cartas y este jamás las había respondido.
-¿Acaso nunca las recibió?-Geist puso su mano sobre la de Camus, como muestra de afecto.
-No, alguien debería de interceptar las cartas y mi madre dio por sentado que mi padre estaba de acuerdo. -Camus se mordió el labio- Luego mi padre se enteró de la causa, por la que no se iba a llevar a cabo el matrimonio, y se enfureció aún más.
-¿Contigo?-Milo miro sorprendido a Camus, no podía imaginar a su padrino molesto.
-No, Milo, se enfureció con mi madre y mando a desterrar a tres de las mujeres responsables de ese dilema...-Camus volvió a cerrar los ojos- luego de eso, digamos que me comencé a aislar de todo el mundo y a tratar con frialdad incluso a mi propia familia.
-Y de ahí te ganaste el apodo...-Milo le miro con suma pena- El príncipe de hielo.-Camus asintió lentamente, ahora que podía hablar con Milo y Geist se sentía un poco más aliviado al respecto.
Salón del trono, Castillo de Plutón, Elíseos.
A solo 10 pasos del algo envejecido rey Hades, estaba Minos. El rostro del general estaba duro como el mármol de las inmensas columnas que adornaban el palacio predilecto de su soberano. El gobernante retiro con cuidado la tela que cubría el objeto que el general, de la primera legión, le había dado.
-Estuvo aquí.-Sentencio el rey, al ver la flecha y reconocerla.- El príncipe Aioros tuvo el descaro de pisar mis tierras y liberar a un cautivo. -El soberano acaricio el emplumado rojo con ribetes dorados, solo conocía a una persona que usaba ese tipo de flecha.
- El maldito escapo, su alteza, y es probable que la reina Ampala este con él.-El rey se levantó y comenzó a caminar jugando con la flecha en sus manos. -Entenderé la decisión que tome, su alteza.
-Estaba la posibilidad que el plan de dominar Amapliak de forma pacífica no diera resultado-El rey miro al general- así que lo haremos... a la antigua-Minos sonrió despiadado- según estamos informados, la Reina Lithos ignora de los supervivientes en Sierra de la Madre.
-¿Quiere que nos deshagamos de ellos?
-Utilizaremos Algiedi como punto de partida-le miro con una ligera sonrisa- debemos controlar las minas de Ampaliak y todo el territorio que este posee... La única forma de entrar al territorio de los Leones, sin necesidad de enfrentar las partes más altas de la muralla, es por las tierras de ellos.
-Las murallas son menores del lado de la cordillera.-Minos amplio su sonrisa- pero estas son parte de Sierra de la madre. Mi señor.
-Por eso tenemos que controlar las tierras Ampalas, si los leones descubren lo que planeamos, de nada servirá nuestro esfuerzo-El rey le miró fijamente.- En cuanto al otro asunto...
-La priesterin que Lune tenía de esclava. -El general le observo de reojo, sin alzar la cabeza- ¿Que pasara con él? ¿Lo dejara en los calabozos por su error, lo ejecutara o le liberara?
-Supongo, que puedo mostrarme misericordioso con él.-El rey tomo asiento de nuevo- a fin de cuentas, el teniente Barlog siempre fue un gran subordinado y un alquimista sin igual... -El soberano le miró fijamente a los ojos- no fue su culpa creer que una chiquilla era una alquimista... Solo fue un descuido humano.
-Entendido señor.
-Ve a buscarlo, debe estar en los calabozos de este palacio, como ordene.-El general asintió y comenzó a retirarse- Minos.
-¿Si señor?-El hombre se dio vuelta y miro los helados ojos de su soberano.
-No vuelvas a cometer un error o te haré azotar, como a tu teniente, solo que no tendré piedad contigo...-El rey le atravesó con la mirada- a ti te esperara la horca, no mi misericordia.
-Entendido señor.-Replico fríamente, antes de abandonar el salón del trono.
Calabozos.
El agua fue derramada sobre el rostro del inconsciente Lune, quien por primera vez en su vida experimentaba lo que era ser azotado. El joven abrió los ojos y se encontró con su general, alguien al que no esperaba ver nunca más. Dado que pensó que moriría por su estupidez... Por haberse creído la mentira de su esclava al principio y haber callado cuando las dudas ya eran demasiado fuertes.
-Arriba, el rey ha tenido misericordia contigo-Informo Minos con una sonrisa burlón- la próxima algieda que te cruces, ábrele la garganta.-le ordeno, antes de dejar la celda. En un rincón había un par de prendas limpias para que se cambiara.
-A quien le abriré la garganta, será a la bruja maldita...-dijo, sintiendo una extraña rabia naciendo en su pecho. ¿Acaso se había enamorado de su esclava? Si y por esa razón la odiaba tanto ahora, más de lo que la odiaría por el simple hecho del engaño.
Barco. Río Vayasrres. Dos horas después.
Shura miraba con poco entusiasmo la cercanía que los dos príncipes mostraban hacia la única sacerdotisa, por el momento, que seguía viva.
-Tienes una cara...-Saga se recargo en la barandilla de la escalera en la que Shura estaba sentado- relájate como todos los demás- Miro a Shiva, quien asintió ante las palabras del teniente- No harán nada.
-Puede que sea la última de su clase, no puedes pedirme que no esté intranquilo-Informo secamente Shura, sin quitarle la vista a uno de los chicos en particular.- Para ti es fácil relajarte, no es tu cultura la que puede extinguirse.
-Lithos no se hace tanto drama por si su cultura se extingue o no-Shiva le miro arqueando una ceja- Una sacerdotisa no hará la diferencia.-Shura le miro de reojo, en ese momento no le parecía descabellada la idea de tirar a Shiva por la borda.
Esa misma noche.
-¿No duermes Camus? -El chico se dio vuelta y se encontró con Geist.- Deberías descansar... Tienes cara de fatigo.
-No me gusta dormir en barcos, me mareo-informo sin el menor rodeo. Se sentía mucho más ligero luego de hablar con la sacerdotisa y el príncipe de Antares. Podría decir que consideraba a ambos como amigos.- ¿Qué haces despierta?
-Mis sueños no me dejan dormir-fue la sencilla respuesta, antes de recargarse en la barandilla del barco.
-Los sueños deberían dejarte dormir.-Camus le miro arqueando una ceja. -Por algo son sueños.
-Camus, yo no tengo ese tipo de sueños desde hace mucho tiempo.-La chica le miro- hay veces que me gustaría no soñar...
-¿Pesadillas?-La chica negó con la cabeza- ¿Cómo era tu hogar?-deicidio cambiar el tema.
-A pesar que físicamente lo fuera...-la chica le miro- nunca considere el santuario mi hogar real...
-¿Tenias amigos?
-Solo una y con eso me era suficiente.-Dejo salir un suspiro- había veces que odiaba mi destino, ser rechazada por mi familia solo por nacer distinta...
-¿Distinta en qué sentido?-El chico le miró fijamente, para él Geist era una chica como cualquier otra. Algo baja, pero era una chica normal.
-Camus, en Algiedi hay estándares... Si naces y no los cumples, eres paria y los parias son rechazados que terminan en los santuarios.-Dejo salir un suspiro- a mí me abandonaron en la entrada del santuario-cerro los ojos- normalmente tus propios padres o quien haya asistido al parto te lleva.
-No deberían apartar a los niños de sus madres... y ninguna madre debería permitir que le quitaran a sus hijos.-Camus le miro con ligera pena.
-Es cultural-la joven le miro- para algunos está bien no tener hijos débiles o pequeños...-Camus noto que ese no era unos de los temas predilectos de Geist.
-¿Qué edad tenías?-la chica le miro- cuando te eligieron para ser Priesterin.
-14... Por eso Lune creyó que era aprendiz de alquimista.-Dejo salir un suspiro, Camus comenzaba a interpretar ese gesto como muestra de molestia ante malos recuerdos.
-Geist.-El joven se acercó a la chica- Si hubieras podido elegir-la joven le miro- ¿Hubieras elegido ser priesterin?-la joven le dedico una sonrisa helada.
-No lo sé.-miro hacia el agua- supongo que sí...-El chico se le aproximo un poco más, era un acto inconsciente por parte de Camus- Nunca se me dejo elegir, mi vida siempre fue seguir órdenes y reglamentos. Si no eran las ordenes de los maestros, eran las ordenes de Lune-el nombre lo dijo como si escupiera veneno.
-Dile a Shura que no quieres.-la joven le miro- No puedo prohibirte vivir una vida.-la chica cerro los ojos- toda tu vida has estado encerrada, encausada en un camino que no quieres transitar, pero otra opción no te dejan.
-Como bien has dicho, no tengo otra opción.-bajo la mirada y observo el agua. Camus le tomo del mentón y le hizo observarle.
-Si tienes otra opción, solo que el árbol no te deja ver el bosque...-se acercó a la chica, dispuesto a besarle en los labios.
-¡Aquí están! -Los dos jóvenes se separaron disimuladamente, mientras Milo se les aproximaba- Camus... Me llamo la atención no verte-Miro a uno y al otro, parecían tensos- ¿Paso algo?
-Nada. - Replicaron al unísono.
-¿Qué haces despierto?-Milo ante la pregunta dejo libre un bostezo y se recargo en la barandilla.
-No puedo dormir... alguien debe de roncar muy fuerte, porque lo escucho con facilidad -los dos jóvenes sonrieron- ¿Enserio no interrumpí nada?
-Sí, Milo.-dijeron los dos al unísono.
-Creo que me iré a dormir-notifico Camus, antes de despedirse de ambos con un gesto de la mano.
Interior del barco.
-¿Shura? -Camus se colocó la mano en el pecho- no te aparezcas así, casi me matas del susto...-observo el semblante del hombre- ¿Paso algo?
-¿Sabes cómo se pide la mano de una priesterin?
-No...
-Se la besa en los labios -Camus se puso ligeramente pálido- iba a dejar que la besaras, solo para enseñarte una lección por imprudente. -Los ojos de Shura tuvieron un brillo algo peligroso- ella es una sacerdotisa, una priesterin, no una dama de la corte. De seguro hay muchas de ellas en Bluegard -Camus no replico nada- no te le vuelvas a acercar con esas intenciones.-Se alejó por el angosto pasillo y subió a cubierta.
Proa. Al mismo tiempo.
-¿Por qué no te vas a dormir como Camus?
-No tengo sueños muy bonitos...-la chica le miro de reojo- sueño con una mujer que llora sangre y luego sus lágrimas vuelven a ser lágrimas, mientras sonríe feliz.
-¿Qué hay de malo con ello?-Milo le miro de reojo- Bueno, sacando lo de las lágrimas de sangre...
-Que todas las veces me despierto con una opresión en el pecho...-La chica le miro de reojo- ¿Qué edad tienes?-pregunto para cambiar de tema. A pesar que se hacía una vaga idea de la edad de Milo.
-Pues... un par de meses antes de que pasara todo este lio.-Milo le miro con una ligera sonrisa- cumplí los 18...
-¿Eres de otoño?-El chico asintió.- Eres más chico.-El joven le miro como no entendiendo- soy de la primera o segunda semana, del primer mes, de la primavera-Hizo una pausa.- Cumpliré los 19 dentro de poco...
-Camus es más chico que yo...-Informo Milo- creo que cumplió, mientras viajamos, los 18...
-Son dos bebes al lado mío-La joven le sonrió burlona, provocando que Milo dejara libre un bufido. -No es mi culpa haber nacido antes...
-Eso quiere decir, que estas más próxima a Izo que a nosotros-la joven realizo una mueca...- Yo también se incordiar a los demás...
-Vamos a dormir de una vez.-La chica choco sus palmas en la barandilla del barco y luego comenzó a caminar hacia el interior del barco. Aunque estaba segura que no dormiría.
Puerto Tristán, Condado de Tristán, Antares. (Tres semanas después).
-Ya estamos a solo un paso de estar en casa...-Milo miraba la ciudad de Puerto Tristán, no era una ciudad chiquita como le habían dicho... Era un lugar gigantesco con murallas y puertos de piedra.
-Hay no.-Vio que Regulus se ponía blanco, y parecía querer desaparecer tras Shiva.
-¿Que sucede?-Yato le miro preocupado y luego observo el estandarte que sostenía uno de los jinetes que aguardaban en el puerto- Ha... Estas jodido.
-¿De qué me perdí?-Pregunto burlón Saga.- ¿Es el estandarte de quién?-pregunto al verlo, se hacía una idea de quien era.
-De la legión de mi padre...-Regulus paso saliva- Mi señora- miro el cielo- juro cazar el ciervo más grande que haya en los bosques, solo para ti, si evitas que me estrangule apenas baje de este barco...
-No te preocupes, Regulus, yo intercederé por ti.-Informo de forma afectuosa Milo- Eres uno de los que más se ha arriesgado, pudiste haberme delatado cuando estuviste prisionero de Lune...-El chico le miro- Preferiste la muerte antes que ello, así que no debes preocuparte... Tu padre va a estar orgulloso de ti.
-Hablando de Lune -Geist le tendió algo- la cadena no es la misma, pero el dije... creo que es tuyo. Lo cambie por uno casi igual que tenia de antes...-El chico miro el dije- Se lo había sacado a uno de los tantos que mate en el bosque...
-A parte de fantasma y asesina... -Alexei le miro con burla- ladrona.
-Geist-El chico le miro, ignorando a Alexei y las risas cómplices de los otros- gracias por recuperarle...-se colocó el collar en el cuello- Mi padre una vez, siendo un soldado raso, perdió su collar... Puede que te hayas topado con él...-Regulus abrió el dije, su fecha de nacimiento estaba ahí dentro.- Es un relicario... es para guardar cosas.-Su calma se fue cuando el barco comenzó a atrancar en el puerto- voy por mi caballo...-Milo, Camus y Geist no pudieron evitar reír ante la cara de pánico del joven.
Puerto.
Con el rostro cubierto por la estola y con la armadura (y cascos) colocados debidamente bajaron del barco, haciéndose pasar por soldados. Milo bajo del barco y le dedico una mirada fugaz al hombre que aguardaba montado en un caballo color blanco. El rostro del general Ilias Leonis era absolutamente indescifrable.
-Regulus será comida de león...-Susurro Geist, por lo bajo, cuando paso montada a su lado. Milo observo de reojo a Regulus, quien vestía como soldado. A pesar de aparentar lo mejor posible, se notaba sumamente aterrado por tener a su padre a menos de cinco metros.
-Teniente Géminis. -Ilias se dirigió solamente a Saga, quien asintió levemente. -Príncipe Camus- El chico se bajó apenas la estola- Seguidnos... Usted y su escolta.-Buen truco Ilias, pensó Milo, ante la vista de todos, pasaría como que eran los guardias de Camus de Bluegard.
Palacio de Acrab, Puerto Tristán, Antares.
Ilias les ordeno a los soldados, que le acompañaban, dispersarse apenas ingresaron al inmenso patio principal del palacio de Acrab. Era la primera vez que Milo iba a ese palacio y se quedó maravillado con la arquitectura externa de ese lugar. Aunque en su opinión el palacio al que estaba acostumbrado a vivir, era mucho más bonito.
-Su alteza- A pesar que observo a Camus, todo entendieron que se dirigía a Milo- Por favor, seguidme. Puede llevar a un escolta-Milo desmonto con gracia, ante una seña disimulada de Camus y comenzaron a caminar hacia el palacio- El general Sísifo Leonis se encargara de ustedes.-Ante esas palabras el corazón de Regulus comenzó a latir de forma bestial, pero sintió que se le detenía cuando alguien apoyo una mano sobre su hombro.
-Hola... tío Sísifo.-El chico paso saliva, luego que los ojos azul verdosos de su tío se toparan con sus orbes zafiro.
-Ni te imaginas lo furioso que está tu padre.-Todos apreciaron el pálido rostro del menor de cabellera castaña. Con Camus y Milo fuera de juego, Sísifo no les escucharía a ellos. -Y las ganas de tirarte de la muralla que tenemos los dos...-Miro al resto, mientras dejaba libre el hombro del menor- seguidme... Los llevare a otro sector del palacio, luego se encontraran con su alteza.-El hombre se dio vuelta, haciendo que su capa aterciopelada se removiera con cuidado tras sí.
-Tranquilo Regulus...-Geist le miro fríamente con sus ojos de ese extraño tono azul- no lo dice en serio, ambos te quieren mucho. -Comenzó a caminar tras el general, seguida por los demás.
Sala menor.
-Usted espere aquí, príncipe Camus.-Ilias abrió una puerta lateral y se la indico a Milo- Su alteza, su padre, le espera.-Milo con paso seguro, a pesar de lo nervioso que estaba, entro a la habitación.
Habitaciones del rey.
Milo solo dio un par de pasos antes que alguien le abrazara con fuerza por la espalda.
-MI MUCHACHO.-Milo se dio vuelta y abrazo con fuerza a su lloroso padre- Mi muchacho. Mi Milo... Mi hijo amado-El emperador abrazo con fuerza a su hijo, quien también lloraba de felicidad-Mi hijo... mi amado hijo...-Las lágrimas caían de los ojos del emperador.- Mi hijo... Has vuelto a casa... mi amado hijo-Tomo el rostro de Milo entro sus manos y le beso la frente, como hacía tiempo no hacía, y luego le abrazo con fuerza una vez más.-Estaba preocupado por ti...-informo con las voz distorsionada por las lágrimas.- La esperanza es lo último que pierde un padre...-el hombre abrazo con fuerza a su hijo- No te vuelvas a ir... no vuelvas a cometer alguna estupidez, que me moriré si te pierdo una vez más...-Informo el hombre con los ojos llenos de lágrimas, mientras acaricia el cabello de su hijo, el cual ya casi alcanzaba sus hombros.-No te apartes de mí de nuevo... no de nuevo-informo, mientras besaba la cabeza de su hijo, deseando no soltarle nunca.
-Para de llorar que seguro te hiciste la fiesta mientras no estábamos...-Informo Milo, con los ojos brillantes por las lágrimas y algo enrojecidos por ello. Necesitaba un poco de aire y el abrazo de su padre no se lo permitía, así que había optado por su humor irónico.
-Mocoso de mierda.-Kardia lo soltó dejando libre una risa llena de diversión y con los ojos aun siendo procuradores de cascadas de lágrimas.- Mi hijo malcriado... mi querido mocoso...-El hombre volvió a abrazar a su hijo, que de nuevo no dio señales de querer salir de ese abrazo.
-Te extrañe... mucho papá, pensé que no volvería...-Kardia comenzó a reconfortar a su hijo, mientras Milo dejaba libres sus lágrimas.- Pensé que no te vería de nuevo... Pensé que no te vería.-Las lágrimas continuaban cayendo de los ojos de Milo.
-Ya. Tranquilo-El rey comenzó a acariciarle el cabello con cuidado- Ya estás en casa. Estás conmigo de nuevo.-Le beso la mollera al más joven- Ya estás en tu hogar. Tranquilo hijo... -Yo me asegurare que no nos separen de nuevo, se juró para sus adentros. Mientras limpiaba con cuidado las lágrimas de su hijo, sin librarle de su abrazo aun.
Milo cerró los ojos, escuchando una vez más el latido de su padre. Deseaba nunca más olvidar lo gratificante que resultaba escuchar el latir de su padre.
De pronto se sintió cansado, se sintió como el niño pequeño que una vez fue... Sus parpados le pesaron y cerró una vez más los ojos, respirando el aroma de su padre y dejando que sus latidos le acunaran levemente.
Continuara.
*Uniones en turco.
