Searching for Levi / Buscando a Levi
Escrito por Blessende / Traducción por Maru de Kusanagi
NT: ¡Muchas gracias por el apoyo! ¡Les agradezco que no me abandonen! Les comento que a medida de que estoy traduciendo esto, estoy también traduciendo "Guardián", otra historia extra que ayudará a comprender capítulos que se vienen. Ya está el primer capitulo listo.
Capítulo 35: Ése otro tipo
~.~
Habían pasado tres días desde que Hanji le dijo de la desaparición de Levi. Tres días desde que ella llamó. Y, ahora, no podía contactar a nadie por el comunicador. Ni un alma. Petra y Oluo no respondieron sus mensajes, Ird y Gunther seguían recuperándose en el hospital, Hanji estaba en medio de una investigación, y Moblit no tenía idea de qué estaba pasando (a pesar de que le dio su más sentido pésame). Eren no sabía por qué del pésame y, antes de que pudiera preguntárselo, Gale cortó la conexión.
Estúpida y complotadora red.
Parecía raro cómo todos lo evitaban. Era una ironía, dado era exactamente lo que había deseado desde el principio. Una completa desconexión de todas las cosas de 'Titán'. Y, aun así, ahora estaba separado de su mundo tanto como podía estarlo, su mente constantemente lo llevaba de regreso. Al mundo con un cielo sin luna. Al mundo de rascacielos, donde la oscuridad reinaba. Al mundo donde una vez él tuvo un hogar, en el cálido abrazo de los brazos de alguien. Y al mundo donde ese alguien era un cabo petiso gruñón y malhumorado.
Eren se pasó una mano por los cabellos y apretó el botón de su reloj por onceava vez. Volvió a intentar con Hanji. Sólo una vez más. Por favor, por favor, contesta, Hanji. Y te juro que no volveré a molestarte.
Pero no hubo respuesta.
¿Por qué todos lo evitaban? ¿Acaso le estaban ocultando algo?
Eren se preguntó si el escuadrón seguía molesto con él… con respecto a cómo se marchó. Sí, debía ser eso. Debe haberlos enojado. A lo mejor el escuadrón había armado toda esto de 'Levi desaparecido' para hacerlo volver. Podía imaginárselos haciéndolo, Oluo siendo la mente maestra detrás de tan simple y sucia conspiración.
Porque llamar a ese pendejo, significaba para Eren admitir que seguía enamorado de ese imbécil.
Y, quizás, esa no era siquiera la verdadera razón. Lo que en verdad Eren temía era… oír el silencio al otro lado.
Y así, Eren se sentó en el piso de su dormitorio, achicharrándose en su propio jugo. Su cabello castaño estaba desordenado, nuevamente lo tenía largo y sus ojos estaban colorados. Era una tarde de domingo y estaba rodeado por montañas de ropa sucia. Vestía los mismos pantalones y camiseta desde hacía tres días, algo que Armin había sugerido en el desayuno cada mañana.
Desde algún sitio debajo de la pila de ropas emergía un ladrido amenazador. Y podía oír que otra camiseta era desgarrada hasta quedar hecha trizas.
Eren suspiró, poniéndose una mano sobre sus ojos con gran pesar.
'Krobe, lo juro por Dios… si sigues con eso, te meto en una caja y te tiro de un puente.'
Era una manera efectiva de amenazar, porque el perro gimoteó y cesó con su vengativa lucha con una remera roja. Emergió de una esquina, moviendo su colita mecánica en sumisión. Krobe se acercó a Eren y se sentó obedientemente a sus pies. Miró al joven guardián y le dio una triste y dolida mirada.
Eren soltó un suave suspiró y le rascó debajo de una oreja. 'No me mires así, tonto. Mira, lo siento… solo estoy molesto.' Dijo Eren. 'Y sé que no hiciste nada malo', agregó, tomando una pelota de beisbol y arrojándola a la pares. Observó como la pelota rebotó dos veces y volvió a su mano derecha. Flexionó sus dedos.
Sus nervios se habían recuperado y sus reflejos estaban como nuevos. Al menos, había algo bueno en este embrollo.
Krobe le miró tirar la pelota, encandilado.
Fue en ese momento en que la puerta de su dormitorio se abrió.
Eren se alzó para atender, indicándole a Krobe que se oculte. ¿Cómo olvidó trabar la puerta?
Se relajó cuando vio quien era el visitante.
Jean estaba parado en el marco de la puerta.
'Hola', saludó el rubio ceniza alzando una mano. Vestido en su usual chaqueta verde oliva y jeans, torció la nariz ante la decoración del cuarto de Eren. 'Lindo cuarto', observó sagazmente.
'Carajo. Solamente eres tú, caracaballo' dijo Eren, hundiéndose en su cama. '¿No puedes llamar? Ah, momento, eso es algo que la gente decente hace. Y, obviamente, no lo eres.'
Jean hizo un ruido de diversión desde el fondo de su garganta.
'¿Por qué? ¿Te estabas haciendo una paja?'
Eren le dio a su colega Guardián una mirada de absoluto desprecio. Permitió a Krobe salir de su escondite y le tiró la pelota.
Eren masculló al tipo en la puerta. '¿Podrías dejar de ser tan malpensado? Y, ¿qué haces aquí, caracaballo? No tenemos ninguna misión hoy.'
Jean sacudió la cabeza.
'No, no tenemos. Me preguntaba que ibas a hacer esta noche.'
Eren sonrió y dejó escapar una risita. Liberó la pelota de las garras del droide y se volvió a Jean. Nunca habían suficientes oportunidades para molestar al otro, y Eren aprovecharía la oportunidad.
'¿Por qué? ¿Me vas a invitar a una cita, Kirstein?' bromeó Eren.
Jean enfrentó los ojos de Eren, su expresión era absolutamente seria.
'Sí, lo haré.'
..-..
En el estrecho espacio de los entrecruzados callejones de Maria, lo que Trost tendía a llamar la tierra de los que le las apañan, mendigos y humanos no aptos, un mercado florecía como un criatura viva, palpitante, salvaje. Algunos le llamaban mercado negro, a pesar de que los bazares de Maria eran más coloridos y ruidosos que los malls electrónicos de la ciudad de Trost. No había cámaras de vigilancia aquí, que capturaran cada movimiento de los ciudadanos. No había guardias de seguridad androides parados en cada esquina y recoveco. No había luces artificiales cayendo de los cielos, pretendiendo ser un segundo sol. No había Policía Militar respirándote en el cuello.
Y, lo más importante de todo, que no había Gale.
Lo que había era… Libertad. Música y risas, pelas callejeras y borrachines. Esta libertad del Estado era embriagadora. Como la marihuana. Como cristal de metadona. Como LSD. Pero como toda droga exótica, tenía un costo elevado. Un precio que se hacia llamar por los nombres de 'sindicatos clandestinos', y 'crimen organizado'.
Había un grafiti en una pared de ladrillos, pintado con aerosol rojo por delincuentes.
'Bienvenidos al Infierno
Quédate
Ez Mejor que el Cielo
Casi siempre.'
Dos hombres con sobretodo pasaron por una tienda atendida por una anciana. Vestía una bandana amarilla en la cabeza y quitaba el polvo a sus mercancías, analizando el clima de afuera con atención. Las tormentas del desierto eran comunes en el mundo de titán. Y las tormentas del desierto eran más molestas que el Estado, dado que en las afueras de las ciudades ambos tan impredecibles como indeseados. La mujer estaba doblada y estaba retando a un niñito que estaba parado fuera de su tienda, bajo el toldo rojo. El niño miraba con deseo las viejas revistas de comic en exposición, y, a pesar de que la mujer lo echo tres veces durante la última hora, el debilucho siempre volvía a mirar añorando la mercadería. Quería leerlos, la mujer lo sabía. Por la pinta de sus ropas rotas y sucias, dudaba que el mocoso supiera siquiera leer.
'Sin plata, no tocas.' Le recordó la mujer al niño.
El chico no dijo nada.
'¿Puedes siquiera leer, calzonudo? ¿Tu mama te enseñó las letras?' se le burló la mujer.
Los hombres con sobretodo habían pasado sin detenerse por el bazar de Maria. Y fue sólo delante de esta curiosa tienda que el hombre más bajo se detuvo, habiendo oído la pequeña conversación. Los ojos de botón de la mujer se iluminaron ante un potencial cliente. Ignoro al niño y saludó con cortesía al caballero. Porque el hombre vestía una camisa blanco inmaculado debajo y una chalina para acompañar, todo signos de nobleza. Cuestionar qué hacia la elite en Maria no era algo que ella podía responder.
El hombre no respondió el saludo. En cambio, se acercó al escaparate de cristal en exhibición. Su amigo no aprecia contento con la parada, pero consintió.
El que vestía la chalina se quitó la capucha. Habría sido mucho más apuesto a no ser por su aura fría y aburrida. Tenía un limpio y cuidado cabello con corte militar, y el cabello lacio le enmarcaba sus pálidas facciones. Este hombre señaló a los objetos en su escaparate.
'¿Qué es toda esta basura?' preguntó, su crudeza la sorprendió.
'Ooooh, ¿esto? Lo conseguí de una rapiña de los rebeldes a un vehículo del Estado. Fueron cosas rechazadas por los archivos de Titán. Chucherías y rarezas. Todo cosas que contrabandearon de la Tierra, pero las encontraron inútiles para su conservación.'
'La Tierra', dijo el hombre, su voz sonando extraña. Sus ojos casi se suavizaron.
El más alto se quitó la capucha se reunió con el pelinegro. Tenía cabello rubio recortado y su cara le resultaba conocida a la señora. Los ojos de la anciana se iluminaron con la oportunidad de una venta doble. ¿Acaso los dioses de Nyse y Mael al fin le sonreían?
Farlan Church levantó un globo de cristal y lo sacudió, observando los copos de nieve bailar dentro del cristal. Había un hombre de nieve que llevaba una bufanda, con una nariz de zanahoria y negros ojos felices.
'Basura inútil', remarcó Church, dejando el globo. 'Vámonos, capitán.'
Pero el hombre a su lado se rehusó a obedecer.
Levi observaba una máscara que colgaba en el fondo de la tienda. Era una máscara inusual, con manchas de tinta cambiantes en lugar de un rostro. No tenía agujeros para los ojos o la boca. Pero el material parecía dejar respirar sin problemas.
Farlan siguió su mirada.
'¿Qué es eso?' preguntó Church a la mujer.
La mujer de cabello enrulado se rascó la cabeza. 'Quisiera saberlo. Mi fallecido esposo le decía algo. Era un nombre raro, espere, lo tengo en la punta de la lengua-'
'Rorschach', respondió alguien.
Ese alguien resulto ser, sorprendentemente, Levi.
La cabeza de Farlan se volvió a él con sorpresa. 'Espera. ¿Raw qué?'
Levi no repitió el nombre y esta extraña expresión de añoranza regresó a él.
'Sí, Rorschach', festejó la mujer por su parte. 'Una especia de héroe de historietas de los Terrícolas. Mi fallecido esposo era un fan.'
Farlan captó la ligera aparición de una sonrisa en los labios de Levi. Apenas le había curvado los labios para desaparecer en una línea amarga. Como si Rivaille hubiera forzado un recuerdo al fondo de su mente. Antes de que Farlan pudiera preguntar en que pensaba, el más bajo revolvió sus bolsillos, sacó dos billetes nuevos del tesoro de Titán y los coloco sobre el mostrador.
'Me la llevo', le dijo a la mujer. '¿Cuánto es?'
La mujer estaba encantada. 'Dos libras, eso serán.'
Se apresuró al fondo de la tienda, descolgó la máscara y se la trajo.
'Tiene un gusto extraño, estimado señor. Pero, aquí tiene.'
En el mismo momento, ella vio al pequeño niño de antes inmiscuirse en el pasillo y agarrar un libro del escaparate. Trató de metérselo en el pantalón con disimulo, pero la mujer lo atrapó.
'¡LADRÓN! ¡DEJA ESO AHORA MISMO!' procedió a agarrarlo de la oreja y tirar hasta que el vagabundo chilló de dolor.
'¡Déjeme! ¡Déjeme! ¡Me lastima!' chilló el niño, tirando de sus manos.
Una pálida mano atrapo la muñeca de la mujer, apartándola del niño. La anciana descubrió al pelinegro mirándola con fastidio. La distracción fue todo lo que necesitó el pequeño para liberarse y escapar como un ratoncillo de la trampa.
'¡Mire lo que hizo! ¡Se largó con el libro!' espetó la mujer. '¿Cómo se supone que puedo trabajar si-?'
El hombre con cara aburrida alzó una mano para acallarla. Buscó en su bolsillo y sacó otro billete nuevo del Tesoro de Titán.
'Tome, otra libra' dijo él, metiéndoselo en la mano. 'Eso debería cubrir su pérdida.'
Volviéndose al rubio a su lado, Levi asintió y ambos abandonaron la tienda de Maria, dejando a la anciana tres libras más rica. Pero la dejaron anonadada, muy anonadada en verdad.
'¿Para qué es la máscara?' le pregunto Farlan cuando estuvieron fuera de alcance.
Levi se subió la capucha. 'Los muertos no necesitan caras, ¿verdad?'
Farlan frunció el ceño. 'Y, ¿qué pasó con el mocoso ahí dentro? ¿Vas a convertirte en el padrino mágico y ayudar a todo chico de la calle?' le preguntó, viéndose perplejo.
'No,' respondió Levi, manteniendo el rostro hierático. 'Sólo a aquellos que lean comics y mierdas por el estilo.'
'¿Por qué?' preguntó Farlan, alzando una ceja.
Levi negó con la cabeza, sus filosos ojos grises mirando las sucias paredes del callejón. ¿Por qué?
'No hay motivo, Church. No hay un motivo.'
..-..
No era en verdad una cita.
Era una salida nocturna con una pandilla de idiotas. Solo él, Armin, Connie y Sasha. Ah, claro, Jean también. Eren no sabia que lo sorprendía más. El hecho de que el santo saliera a ver una película a la noche. O que el jodido Jean Kirstein estuviera con ellos. El universo era un desastre caótico y Eren hacia rato que dejó de intentar entenderlo. Se agachó, revisando sus zapatillas lúgubremente. ¿Qué hacia afuera? Tenía montañas de ropa para lavar y tarea esperándolo en su dormitorio. Y un muy malcriado robo perro.
Estaban detrás del Teatro Mardis, miando los brillantes carteles de las películas en emisión. Eren tenía la profunda y persistente sospecha de que todo era idea de Kirstein. Un elaborado plan. Pero, ¿para qué?
'¿Qué tal una comedia romántica?' sugirió Sasha, señalando a Los juegos del Hambre: En llamas.
'Saha, Los juegos del Hambre no tiene nada de romántico o comedia… o comida, sabias', dijo Connie, rodando los ojos. '¿Qué piensas, Armin?', el chico de cabeza rapada le preguntó al tercero del grupo.
El universitario rubio se rascaba la barbilla pensativamente. Sus ojos azules fueron de un cartel al otro. 'Quiero ver… El Hobbit.'
'Carajo, no.' Gruñó Springer. 'Si quisiera ver enanos y dragones, vuelvo a la secundaria.'
Connie procedió a mirar a Jean y, recordando su pequeño e incomodo incidente de unos días atrás, el chico pronto se volvió hacia Eren.
'¿Qué hay de ti, Jaeger?'
Eren se encogió de hombros.
'¿Todavía tienen Titanic?'
'¿Titanic?'
'Sí, esa donde Jack muere y Rose debe vivir sin él' dijo el castaño siniestramente.
Connie rodó los ojos, exasperado. '¿Podrías… este, elegir algo menos prehistórico?'
Hubo una pausa.
'¿Romeo y Julieta?' dijo Eren. 'Esa donde los dos se mueren-'
'¡Maldición, Jaeger!'
Jean alzó una mano para calmar al joven calvo. Agarró el cuello de la chaqueta de Eren con la otra mano y empezó a arrastrarlo hacia la taquilla al fondo del pasillo. '¿Saben que?' dijo Jean. 'Adelántense. Yo me llevo a este mocoso a ver una película para mayores de 18 que emiten al lado. Será una experiencia educativa. Ciao, idiotas.
Los ojos esmeralda de Eren se abrieron como platos.
'Epa… Epa… Ni de broma. ¡No quiero ver una de mayores de 18! Menos contigo' protestó Eren. Pero Jean atrapó a su compañero con una llave al cuello, rehusándose a soltarlo. Jean arrastró a Eren Jaeger por el pasillo contra la voluntad del castaño.
El trio vio la pareja dispareja desaparecer en la muchedumbre.
Connie tiró de la manga de Armin.
'Eh, amigo, no creo que sea buena idea dejar a Eren ir con ese engendro besador.'
Armin se encogió.
'Esto fue idea de Kirstein, de todos modos. Así que, ¿nos podemos decidir que película y terminar con esto? Tengo una tesis sobre Cinética que hacer, saben. Y ese demonio no se escribirá solo.'
..-..
La película de mayores de 18 resultó ser la cinta de horror 'El conjuro'.
Nota personal.
Matar a Jean a primera hora de la mañana.
Eren evidentemente se sobresaltaba con cada ruido, se encogía ante cada aparición fantasmagórica y retrocedía ante cada aparición del rostro de la muñeca maldita. Tras una hora de película, se rindió y cerró los ojos, esperando que todo termine. Sus dedos estaban aferrados en los apoyabrazos, hundiéndose en el terciopelo.
'Caracaballo, te odio. De verdad lo hago', murmuró por la bajo, rehusándose a seguir viendo la película de horror.
Oyó a Jean reírse a su lado.
'Puedes sujetarme la mano, sabes. Si eso te hace sentir mejor.'
'Vete a la mierda.'
'En serio, ¿tienes miedo de esto? Peleamos con monstruos mecánicos todos los días, ¿y le tienes miedo a una peli de fantasmas? Jaeger, eres jodidamente adorable.'
'Cierra la puta boca.'
Eren sabia que Jean ahora sonreía.
'Me encanta saber que no soy el único que encuentra esto un desperdicio. Hay una pareja tres filas más abajo, y, hombre… se están dando.'
Eren refunfuñó en silencio.
¿Por qué, oh Dios, por qué tengo que estar enganchado con esto-?
'Míralos', le urgió Jean, soltando un silbido. 'Hombre, están dando un espectáculo más entretenido que la tonta peli. Pero, espera, hay algo mal con el tipo. ¿No te parece constipado?'
'Caracaballo, deja de ser un asqueroso voyerista y dale a la gente un poco de privacidad' dijo Eren con un escalofrío.
'¡Pero míralos!'
'Eres asqueroso, Kirstein. No voy a-' dijo Eren, abriendo los ojos y lanzando una mirada furtiva a la pareja que Jean señalaba. Estaban sentados tres filan mas atrás, al lado derecho. No podía ver al hombre, pero la mujer captó toda su atención. Casi no la reconoció en la oscuridad. Casi no la reconoció sin su rubio cabello atado en un rodete. Pero la nariz la delató. Esa ancha y aguileña nariz, y la cara de vikinga.
Estaba sentada en la falda del hombre con las manos alrededor de su cabeza, dejando un rastro de besos en su frente. El tipo tenía pelo corto y, sorprendentemente, no parecía contento en estar recibiendo sus atenciones. Se veía cansado, exhausto como si la noche le estuviere drenando de energías. Ninguno de los dos parecía interesado en la película de horror. El reticente joven había, finalmente, apartado a la mujer, agarrado su saco y tomado la salida. Algo lo había molestado.
Eren sacudió el hombro de Jean y le indicó que debían seguirlo.
Jena lo miró incrédulo. '¿Ah sí? ¿Ahora quién es el asqueroso voyerista?' le preguntó, pero no dijo más cuando se percató de la seriedad de la cara de Eren.
Observaron a la pareja subir las escaleras de la sala a oscuras, una discusión había estallado entre ellos.
Jean y Eren les siguieron, agachados y ocultos en el pasillo, donde el tipo de las entradas les miró raro.
Pero Eren estaba demasiado ensimismado en seguir a sus objetivos como para prestarle atención.
¿Quién seria el tipo con ella? ¿Un cómplice? ¿Un titánico?
Dio unos pasos tras ellos, lo suficientemente cerca como para oírles, pero suficientes para no ser visto. Oyó partes de su conversación.
'Bertolt, lo intento. He estado intentando que esto funcione los últimos cuatro años', oyó a la rubia decir mientras tiraba del brazo del hombre y lo ponía sobre su hombro para ayudarlo a andar.
'Déjame ir. Puedo caminar. Estoy contento de que estés a mi lado. Es todo lo que quiero. Nada más, amor.' Dijo su novio, deteniéndose para tomarla de sus mechones sueltos y acercándola para besarle la frente. 'Nada más', volvió a decir, como si tratara de convencerse a sí mismo.
La rubia parecía agitada. 'Se puede arreglar. Te lo dije. Solo es pequeño sacrificio.'
'No', dijo el hombre, tratando de calmarla. 'Basta de sacrificios.'
Eren casi chocó con una pandilla de delincuentes pero Jean lo sacó a tiempo.
'Cuida donde vas' le siseo Jean. '¿A quién seguimos?'
'A la chica', dijo Eren.
Jean siguió la mirada del castaño.
'¿La conoces? ¿Una amiga tuya? ¿Quién es ella?'
Los ojos de Eren estaban fijos en la rubia y soltó un audible resoplido.
'Se llama Annie Leonhart, Jean. Una Guardiana, como nosotros. Y no es amiga mía.'
