¡HOLA A TODOS! Miles de millones de disculpas por la espera, es que estuve con las muelas del juicio, liadísima con el trabajo, con desilusiones y por si fuera poco atropellaron a mi gata y se murió, y ahí ya me hundí del todo... u.u asique espero que entendáis que estaba en modo off totalmente, peor que eso...no tenia ganas de nada. Pero bueno, tengo unos amigos maravillosos y soy una mujer de palabra y siempre hay que levantarse asique no preocuparos, prometí no volver a abandonar y pienso cumplirlo ^.^
Y como siempre, MUCHAS MUCHAS GRACIAS POR LEER, POR COMENTAR, POR EL APOYO, y por seguir la historia a pesar de todo(tenéis el cielo ganado)
Capítulo 36: Es una niña
-Ves, por esto mismo te dije que no me gustaba esa escuela…Esto nunca hubiera pasado en el colegio privado.
-¡¿Por qué me lo dices a mi?! Yo nunca quise que fuera a esa escuela pública, ni siquiera quise volverme a Japón. Fue ella la que se empeño en ir con sus amigos. Amigos que te recuerdo que hizo en aquel estúpido campamento infantil, en que TÚ te empeñaste en apuntarla.
-Porque creía que la vendría bien ver otro lado del mundo, que se relacionara con niños de todas clases, que apreciara lo afortunada que era. No esperaba que…
-Deberíamos a ver esperado que esto podía pasar, que en ese ambiente…
Mimi no quiso acabar de oír la frase de su madre, bajo la mirada al suelo y se concentró únicamente en el vaivén de sus pies colgando, no quería que discutieran, y menos por ella… Además no tenían razón… la culpa no era de sus amigos, ni de la escuela, ¡la culpa era de esas locas! Suspiro y levanto la mirada hasta el reloj blanco de números negros que colgaba en la pared de enfrente, sobre la puerta del box de la enfermería. Matt se había marchado hacia solo cinco minutos, pero a ella la parecía una eternidad, solo quería saber que Yolei estaba bien, que el bebe estaba bien… noto como el llanto volvía a su garganta, como sus ojos la escocían de nuevo… ¡y la dolían un montón las heridas!
-…al menos es el último año que pasa ahí, el año que viene ira a la universidad que quiera, creo que lo mejor es una extranjera, podría volver a los Estados Unidos, allí…
Las pupilas de Mimi se agrandaron, ¿volver a Estados Unidos? ¡No!, ella no quería volver allí, no quería, le había costado un mundo dejar a sus amigos, su idioma, su país hacia años, y ahora no iba a volver a pasar por ello, no quería alejarse de sus amigos, y menos ahora que Yolei la iba a necesitar tanto, ¡por que solo dios sabia que ese bebe la necesitaba para no acabar vestido de violeta y rojo. Además estaba Matt…, solo de pensar en separarse de él, en estar a tantos kilómetros, en tener que decirle adiós... podía sentir como el corazón le oprimía, como le faltaba el aire para respirar, pestañeo varias veces, lo amaba... dios mío, lo amaba tanto, las lagrimas empezaban a correr por sus mejillas de manera descontrolada, aquello no era justo, por qué de todos los hombres del mundo, tenía que amar a aquel... ¡idiota! presumido y de mal genio... resoplo tratando de evitar una mal disimulada sonrisas, quizás, porque ella era otra idiota, y era presumida, e incluso podía admitir que, de vez en cuando, tenia mal genio...
-¿Mimi? -Sus ojos castaños se alzaron entre brumas, pestañeo varias veces y miro a sus padre que la observan llorar preocupados, oh, genial, estaba llorando como una tonta, y no podía evitarlo...- ¿Te encuentras bien cariño? -Su madre se acerco a ella para abrazarla. La encantaría decirla que sí, pero la verdad era que no, que quería llorar y llorar hasta que todo su frustración y su miedo desaparecieran con aquellas lagrimas- No te preocupes pequeña, no dejaremos que nadie vuelva a hacerte daño, te sacaremos de ese entorno peligroso en el que estas, viajaras, estudiaras, conocerás gente nueva, gente más... - su madre dudo- como tú.
Las finas cejas de la chica se juntaron, ¿más como ella? ¿q..qué quería decir? ella no quería un mundo lleno de gente como ella, ella amaba a la gente que le rodeaba, adoraba a cada uno de sus, extraños y diferentes, amigos. No, negó con la cabeza lo más fuerte que pudo. No, ella no quería...
-No, yo no quiero... no puedo... no me hagáis eso, por favor.
Intuyo más que vio la mirada de su madre hacia su padre, sin decir una palabra él se acerco a ellas y se acuclilló frente a su hija.
-Mimi, es lo mejor para ti. Siempre te hemos consentido absolutamente todo lo que has querido. Caballos, ropa, viajes, móviles de ultima generación... todo, incluso volvimos aquí por ti. -frunció los labios disgustada, aquello no era justo, no podía echarla en cara todo aquello...- pero esto es diferente, somos tus padres, somos responsables de ti, por amor de dios, esto no admite discusión, es lo mejor para ti. Ya sé que ahora no lo ves así. Pero cuando crezcas te darás cuenta.
No. No. No. En su cabeza la palabra se repetía a gritos una y otra vez, mientras negaba una y otra vez en los brazos de su madre.
-Oh, vamos Mimí, sé que es duro, que extrañaras a tus amigas, pero harás nuevas amigas, y con todos los adelantos que hay ahora podéis hablar todos los días.
-Pe...Pero...- Mimi sorbió- Es que no lo entendéis. - Se deshizo como pudo de los brazos de su madre. Quería..., necesitaba sonar fuerte y segura- Yolei me necesita, ella...- el labio de abajo la temblaba. Trago saliva con dificultad- ella... va a tener un bebe y...
-Oh, dios mío- Su madre se tapo la boca con ambas manos como si no pudiera creer lo que estaba oyendo.
-¡¿Qué?! - Su padre lo disimulo peor- ¿y todavía te quedan dudas? princesa, tú no tienes por qué estar cambiando pañales, eres joven, increíblemente joven, viaja, ve lugares, conoce gente..., cómprate ropa, !lo que sea¡,
-¡Pero es mi amiga! No quiero dejarla sola en esto.
Su padre frunció el ceño.
-Bueno obviamente ella se metió sola en eso, asique...
-Pero...
-Pero nada Mimi, ya está bien, pandilleras que te pegan una paliza, institutos que se queman misteriosamente, jóvenes de quince años embarazadas, y "estrellitas" del rock. Mimi, tú eres una princesa, no tienes por qué estar en este ambiente. ¿Qué será lo próximo que acabes tu embarazada de un rockero? -Las pupilas oscuras de la chica se agrandaron y se mordió el labio inferior con tanta fuerza que empezó a notar el sabor a oxido de la sangre- Cielo, se coherente quieres, me parece genial que tengas amigos de... todas las clases, y sabes que nunca te hemos negado ni pedido nada, pero ahora queremos lo mejor para tu futuro.
Mimi bajo los ojos al piso, la verdad era que ellos siempre le habían concedido todos los caprichos del mundo, incluso el volver a Japón... y eso que sus padres eran más felices en Estados Unidos, y ya no solo volver a Japón, volver a Odaiba, una ciudad que claramente se les quedaba pequeña... Incluso recordaba un día siendo una niña, no tendría más de seis años, ella había visto en un anuncio de televisión una niña jugando con una muñeca nueva, y la veía tan feliz... que había querido esa muñeca en ese momento, su padre había intentado convencerla de que esperara al día siguiente, que tenia miles de muñecas más, pero Mimi había pataleado y llorado hasta quedarse afónica y lograr que su padre saliera de casa en busca de la muñeca, recordaba que habían pasado horas y horas, que la noche había entrado y que apenas conseguía mantenerse despierta cuando su padre había vuelto con la muñeca. En ese momento durante un par de horas había sido... feliz. Aunque al día siguiente se había cansado de ella y había quedado olvidada con sus otras cientos de muñecas... Y así había sido siempre... hasta que...
Bajo los pies al suelo y se enderezo, intentando no notar el dolor de cada moratón y herida, no levanto la mirada, solo dijo en voz baja y calmada.
-Voy a ver a Yolei, necesito saber si su bebe está bien.
No se detuvo a oír las replicas de sus padres, continuo como una autómata por el pasillo, mientras en su cabeza resonaba una y otra vez, que ella había sido la peor persona del mundo, que había sido consentida, malcriada, y que estaba sola y vacía..., hasta que... encontró algo que el dinero no podía comprar, algo que tenia independientemente de quien fuera su padre o cuanto pudiera pagar... amistad. Encontró amigos.
Ken sentía una punzada en el pecho, los segundos parecían convertidos en horas, el silencio del médico, la preocupación de los padres de Yolei... miro por el rabillo del ojo a los señor Inoue, casi podría sonreír si no estuviera tan preocupado, si Yolei los viera, ella siempre se quejaba de que su familia no la quería, pero eso era porque no veía como su padre sudaba con la cara roja de preocupación mientras que su madre se aferraba a él con los ojos llorosos. Sabía que sus hermanos habían sido ya avisados y en cualquier momento también aparecerían, tomo aire con preocupacion,no le gustaría estar en el pellejo de los que se interpusieran en su camino si no les dejaban ver a su hermana...
-Bueno, no sé si son conscientes del estado de la señorita Inoue.
Ken frunció el ceño.
-¿A qué se refiere?
El médico paso la mirada del padre enrojecido a la suya con cierta lastima, y la cara de Ken adquirió un matiz sonrosado al darse de cuenta de a qué se refería... probablemente pensara que los padres de Yolei no sabían que su hija estaba embarazada de él y pensaba que el grandullón del señor Inoue iba a matarlo...
-Bueno vera, siendo su hija tan joven estas cosas no son fáciles, su hija está estado.
El padre de Yolei pestañeo sorprendido.
-¡¿Y CREE QUE NO LO SÉ?! ¿Qué clase de padres se cree que somos?- El médico se sonrojo- Ya sabemos que mi hija espera un bebe,- señalo a Ken- de este chico para más información. Asique ahora dígame como esta mi hija y mi nieto.
El médico asintió nervioso.
-Discúlpeme, pero... normalmente... bueno, es igual, su hija se encuentra bien, ha recibido un par de golpes que podrían haber sido perjudiciales, pero es una chica fuerte, y muy habladora, por cierto- añadió casi para él- no ha parado de preguntarnos por el bebe.
-¿Y cómo esta él?
Ken se sorprendió de la rapidez con la que había preguntado por el bebe, había sido un impulso, algo de dentro de él, no..., algo más grande que él, una necesidad de protección que nunca había sentido por nada.
El médico lo miro unos segundos.
-Ella, se encuentra bien.
El padre de Yolei frunció el ceño.
-Ya, ya sabemos que Yolei, gracias a dios, se encuentra bien, pero y mi nieto.
-No, no me ha entendido, su nieta, se encuentra bien. Pero traten de evitar que vuelva a hacer esfuerzos, la verdad es que podía haberla perdido, de ahora en adelante mucho reposo.
Ken solo escuchaba la mitad de lo que aquel hombre alto, delgado y de pelo cano decía, solo oía el latido de su corazón, apunto de salírsele del pecho, dios mío, suspiro sonriente sin pode evitarlo, estaban bien, estaban bien, su cabeza lo repetía una y otra vez. !Y era una niña¡
-...Si lo desean pueden entrar a verla, la daremos el alta en un par de horas.
Miro a los padres de su novia, de repente sentía lo que era ser padre, era increíble porque aun no había nacido, pero había vivido en primera persona la preocupación que se podría llegar a sentir, la desesperación porque no le sucediera nada malo a la persona que probablemente más quieres en el mundo, sonrió, y aquellos dos padres con una hija como Yolei... debían vivir preocupados desde el primer día, no se quería ni imaginar cómo iba a pasarlo él cuando naciera su mini-Yolei...
-Pasen ustedes antes, yo pasare ahora, voy a decirles a los demás que ella está bien.
El señor Inoue se cruzo de brazos muy serio.
-Nada de eso, ahora somos una familia, asique entraremos todos juntos.
Aquello no iba a discutirlo, además, estaba deseando ver a aquel desastre con gafas.
Yolei estaba aburrida, llevaba allí... miro el reloj de nuevo, bah, ni siquiera sabía desde que hora llevaba, ¿por qué no la daban el alta de una vez? bajo la cabeza hasta su vientre y lo acaricio con una sonrisa. El doctor le había dicho que todo estaba bien, bueno, le había regañado por andar metida en peleas estando embarazada, pero claro él no había visto a esas feas, asquerosas, hi...,no, no iba a decir palabrotas estando embarazada, y si su bebe podía oír sus pensamientos... como fuera, el caso es que no iba a permitir de ningún modo que ese grupo de idiotas.
Oh, volvió a acariciar su vientre arrepentida. Igual, si tendría que cambiar su genio, ahora iba a ser mama, una sonrisa curvo sus labios, iba a ser mama...
-¡Yolei!
Hablando de mamas... , no le dio tiempo si quiera a girarse hacia la puerta cuando su madre ya estaba sobre ella abrazándola como si quisiera dejarla sin aire.
-Mamá no puedo respirar.
-Pues te estaría bien empleado, ¿Como se te ocurre meterte en una pelea y poner en riesgo tu salud y la del bebe?
Yolei bajo la mirada avergonzada ante el reclamo de su padre, claro que tenía razón, levanto la vista un momento y miro a Ken, que estaba al lado de su padre observándola. Vaya, ahora Ken pensaría que era agresiva, y además una mala madre, nunca antes lo había visto tan serio...,seguro que la odiaba o ya no la quería o...
Las lágrimas comenzaron a caer sin que se diera cuenta. Pestañeo varias veces, no era momento de llorar, se merecía los reclamos, y claramente, nunca se había merecido el amor de un chico como Ken, antes o después él se habría dado cuenta que ella era inferior a él... !Y que no era guapa¡
-Yolei ¿qué haces? no llores, haber pensado antes lo que hacías.
Frunció los labios con disgusto y miro a su padre.
-No lloro.
-Si lloras.
-No, no lloro, son las lentillas.
-¿Y desde cuando te pones las lentillas llevando gafas?
Pestañeo aturdida, aquello no lo esperaba.
-Pues por eso lloro, porque no es bueno llevar todo a la vez.
La risotada de su padre resonó por toda la habitación. ¿Se estaba riendo? ¿Por qué...? Si no fuera imposible juraría que estaba hasta... feliz.
-Eres igual de cabezona que tu madre. -Se volvió a Ken- Chico, dios te ayude, porque ya no estás a tiempo de huir.
-EH...
Yolei no oyó los reclamos de su madre porque su mirada estaba en la perfecta cara sonriente de Ken, en sus ojos grises que brillaban de amor y que la miraban a ella...
-¿Qué miras?
Tk se volvió a su novia, que se acomodaba en su regazo, entre sus brazos, y negó con la cabeza.
-No es nada...
-No tienes cara de que no sea nada.
Y esto, pensó TK, es lo malo e salir con tu amiga, que sabe perfectamente cuando te pasa algo. Suspiro y se incorporo llevando con sigo a la pequeña muchacha.
-Estaba mirando a Matt.
Hikari miro en la dirección en la que su hermano se encontraba, acababa de hablar con Tai y ahora estaba apoyado en una de las paredes verdes y blancas de la sala de espera, con los brazos cruzados sobre el pecho y la vista en el suelo, parecía un hombre atormentado. Y no era para menos, su grupo de fans habían dado una paliza a la chica que amaba y a su mejor amiga embarazada, y conociendo el sentido de la responsabilidad de Matt... aquello tenía que estar destrozándolo... Y no quería ni imaginarse lo que debía ser que le dieran una paliza a tu novia. Sin ser consciente apretó más los brazos al rededor de la castaña.
-Se le ve muy triste... ¿por qué no vas a hablar con él?
Tk la miro un segundo.
-¿Estarás bien?
Hikari sonrió.
-Bueno no estaré tan cómoda como entre tus brazos, pero creo que puedo apañármelas.
Le devolvió la sonrisa y se agacho para besarla la punta de la nariz. Se levanto del sofá, y se dirigió hacia su hermano con las manos en los bolsillos. Matt ni siquiera alzo la mirada cuando llego a su altura.
-¿Estas bien?
Los ojos azules de su hermano se elevaron hasta los suyos durando apenas unos segundos, luego volvieron a su posición inicial, el suelo.
-Sí, no te preocupes.
-No pareces estar bien...
-Bueno, no está siendo precisamente un buen día.
Tk tomo aire y lo expulso lentamente.
-No, la verdad es que el día no está siendo como esperábamos.
-Pero Matt, no es culpa tuya, nada de esto lo es.
Los ojos azules y atormentados de su hermano se alzaron, aguantándole la mirada.
-Sí que lo es. Nunca debí haber vuelto.
-¿Pero que tonterías dices? Aquí todos te encabamos de menos y te queremos. Yo te necesito Matt, lo que no debiste hacer nunca fue irte y huir, no por lo que lo hiciste.
-Necesitaba poner tierra entre Sora y Yo TK, eso ya lo hablamos, lo que no debí es volver, mira todos los problemas en los que os he metido.
TK frunció el ceño.
-¿De qué hablas? míranos, Si tú no hubieses estado Yolei se hubiera embarazado igual, no es culpa tuya, y yo soy feliz Matt, por primera vez lo soy de verdad, tengo a mi familia y a Hikari, y si no hubiese sido por ti quizás nunca lo hubiese intentado. Y probablemente Sora tampoco.
Matt negó con la cabeza.
-No lo entiendes la he complicado la vida.
-¿A Mimi? - Un relámpago azul zafiro en los ojos de su hermano le indicaban que había dado en el clavo- Por dios, ¿en serio piensas eso?
Matt resoplo y desvió la cabeza hacia el pasillo.
-¿Y qué quieres que piense?
-Que la haces feliz Matt, que te quiere, y que los golpes no se los distes tú, a veces pasan cosas malas, no las podemos evitar...
Yamato lo miro directamente.
-Pero yo podía haberlo evitado, si hubiera sido sincero, si hubiera sido claro, si hubiera estado con ella...
-No puedes protegerla de todo Matt.
-Puedo protegerla de mí.
-¿Y si ella no quiere que la protejas de ti? quizás ella prefiere correr el riesgo a perderte...
-No quiero perderla.
Los ojos azul cielo de TK se agrandaron al ver la desolación y la desesperación en la voz y en el rostro de su hermano. Realmente estaba atormentado.
-Pues no la pierdas.
-Pero ella... yo no quiero hacerla daño TK, y es lo único que hecho, no soy capaz de perdonarme, yo... - Tk notaba como su hermano apretaba los puños con fuerza, como sus mandíbulas se contraían y una vena del cuello se agrandaba. - Yo no quería que todo esto pasara.
-¿Te arrepientes?
Matt negó con la cabeza lentamente.
-No lo sé, no la cambiaría por nada del mundo, es perfecta- TK no pudo evitar sonreír, a él Mimi no le parecía perfecta, y hacia un año a su hermano no solo no le parecía perfecta si no que no le parecía que tuviera nada bueno... - no me arrepiento de nada, pero eso..., eso es muy egoísta por mi parte TK, porque la he hecho daño...
TK suspiro.
-Sí, se lo has hecho.
Las cejas del rubio se unieron.
-¿No se supone qué estas intentando animarme?
TK rio.
-Sí, pero no voy a mentirte. La has hecho daño, pero no hoy, no adrede, a veces el amor duele, yo también le hice daño a Hikari y estoy seguro que aun sin querer habrá días que la haga daño, por cosas que ni yo mismo entenderé... las mujeres son así. Pero bueno, -TK se encogió de hombros- si amas a Mimi tienes que aceptar eso, que llorara y te tirara un jarrón si no te has dado cuenta que se ha cortado el pelo- su hermano sonrió- o que te odiara un rato si no la dices lo guapa que esta un día o la ayudas a elegir un vestido. Y probablemente te golpe si osas insultar a cualquiera de los muchos "actores" de los que también está enamorada. -TK ladeo la cabeza.- Mayoritariamente vampiros...
Matt no podía dejar de sonreír, sí, en eso tenia razón su hermano... debería salir corriendo solo de imaginarse ese futuro... no quería ni pensar en las grandes discusiones que tendrían por cosas tan absurdas como de qué color debía ser el mantel en una cena. Pero... por alguna extraña razón, quería quedarse ahí, y aquellas discusiones y lloros le parecían lo más bonito y entrañable del mundo. Y lo peor de todo... estaba deseando tenerlas.
-Hola...- Ambos rubios giraron la cabeza a la vez hacia la vocecilla tímida y asustada de Mimi que se encontraba a su lado, trago saliva y el corazón se le encogió al volver a verla, aquellas magulladuras le dolían más a él que a ella. La veía tan indefensa. -¿Se sabe algo ya de Yolei?
No podía sentirse peor, si algo le pasaba a aquel bebe... Tk negó con la cabeza.
-No, aun no nos han dicho nada, pero hace unos diez minutos salió el médico y entraron los señores Inoue y Ken.
Mimi forzó una sonrisa, más para evitar las lagrimas que por felicidad, y Matt solo pudo tragar saliva ante la escena, deseaba tanto abrazarla, besarla, decirla que todo saldría bien...
-Ya veo...
-Bueno- Los ojos claros de TK se cruzaron con los suyos y alzo las cejas, como si aquello fuera una orden encubierta para que se lanzara a Mimi.- yo os dejo solos. Hikari también está preocupada y quiero estar con ella. Me alegro que estés bien Mimi.
Mimi sonrió amable a TK, Matt siguió a su hermano con la mirada mientras atravesaba la sala de espera y se volvía a colocar en el sofá junto a su novia que lo recibió con una tierna sonrisa. Si tan solo...
Los pensamientos murieron en la cabeza de Matt, todo su cuerpo se colapso al sentir el calor de la mano de Mimi rodeando la suya. Pestañeo dos veces sorprendido, y se giro rápidamente a mirar aquella mano, como si no se lo creyera. Levanto la vista hasta los ojos llorosos de la castaña. Quería decirla tantas cosas, prometerla que siempre estaría a su lado que no permitiría que la hicieran daño, que...
-¡KEN! -Matt giro, de nuevo, el rostro hacia el otro lado, a la puerta que se acababa de abrir dejando paso a un chico de pelo violáceo.- ¿como están?
Ken sonrió a Davis.
-Están bien, ella quiere que paséis todos, eso sí- Ken miro muy serio a Tai y Davis- comportaros, nos estamos saltando todas las normas, se supone que no puede haber tantos acompañantes a la vez en la habitación...
Ambos asintieron rápidamente, Davis salió corriendo hacia la puerta mientras Tai se volvía y cogía a una sonrojada y sorprendida Sora en brazos.
-Tai no hace falta que...
Matt no alcanzo a oír el resto de la suplica de la pelirroja, sonrió y miro a Mimi que aun miraba la puerta por la que había salido Ken con estupefacción, su pecho subía y bajaba rápidamente. Apretó su mano entrelazada con la suya y cuando los ojos ámbar de ella lo miraron la sonrió.
-¿Vamos a verla?
-Que susto nos has dado.
Yolei sonrió tranquilizadora a Hikari.
-No os preocupéis por mí, no es la primera pelea en la que me meto.
-No creo que eso sea un motivo de orgullo...
Sus mejillas se tiñeron levemente, porqué Izzy tenía que ser tan correcto siempre...
-Bueno, lo importante es que todo ha salido bien.
Hikari pestañeo al ver entrar a Tai cargando a Sora. Apoyo las manos en el colchón y se enderezo aun más.
-¿Y a vosotros que os pasa? ¿Por qué te traer en brazos? ¿Estáis practicando para la noche de bodas?
Todos los presentes en la sal se volvieron hacia los dos chicos cuyo rostro adquiría cierta tonalidad rojo vivo. Los brazos del chico inconscientes se retiraron dejando caer a Sora al suelo con un pequeño estruendo.
-Auch. -Tai seguia colorado totalmente quieto en el sitio mientras los demás observan la escena shockeados- Tai... podías haberme avisado, o dejarme con más tacto. !TAI¡
Finalmente el castaño pestañeo, y se agacho rápidamente para recoger a su novia del suelo. Se llevo la mano a la nuca.
-Lo siento, me pudo la presión.
-No sé cómo has llegado a capitán del equipo.
Tai se volvió hacia Matt que lo miraba sonriente. Y alzo la nariz orgullosa.
-Entrenando mucho, además soy un líder nato.
-Y eso es lo que más miedo me da...
Yolei alzo una ceja.
-Bueno, date cuenta que uno de sus mejores jugadores es este- señalo a Davis que aun lloraba junto a su cama de manera teatral- lo que no acabo de entender es como ganamos algún partido.
-Eh!
Todos volvieron a reír. Entonces vio a la castaña, al lado de Matt, que la miraba entre sonriente y preocupada con lágrimas en los ojos, y la risa se la cortó, se llevo las manos a la boca para ahogar un grito de sorpresa. Nunca había visto tan malherido a ningún amigo suyo, menos aún a la dulce Mimi, parecía que la había pasado por encima una manada de elefantes furiosos.
-Dios mío Meems, Pero como...- la ira se apodero de ella- ¡hijas de puta! Poco las he pegado, tenía que haberlas arrancado la piel, pero espérate que me den el alta, las voy dar tal paliza que...
-Yolei...
-...que no van a poder sentarse en una semana, que digo una semana un año, y...
-Yolei...
-...con lo gordas que están eso ser un castigo divino, por brujas, animales, cerdas, asquerosas, como osan...
-¡Yolei!
Yolei pestañeo y miro a Ken, que la miraba con un inmenso amor, un amor que la tranquilizaba, de pronto ya no tenía tantas ganas de matar a nadie, volvió a mirar de reojo a su amiga, y sus ganas de matar aumentaron, volvió la vista de nuevo a los ojos grisáceos de su novio, y suspiro, se toco el vientre y le asintió.
-¡En cuanto dé a luz las pegaremos una paliza!
Oyó el suspiro de Ken.
-No, ni se te ocurra volverte a poner en peligro por mi culpa, si algo te hubiera sucedido a ti... o...- las lágrimas corrían por el rostro de la castaña- o a él...
Yolei la miro comprensiva, oh, adoraba a Mimi, alzo un dedo para que se callara y sonrió.
-¿A quién te refieres con él?
Mimi la miro confundida.
-Al... bebe.
Giro el rostro a Ken, que sonreía de oreja a oreja, le dio la mano y la apretó fuertemente. Se humedeció los labios y tomo aire.
-Haz el favor de empezar a llamar ella a tu futura sobrina.
-¿Q..Qué?
Yolei no sabría decir quien había formulado la pregunta, o quién no. solo sabía que su sonrisa se había ampliado aun más.
-Lo que oís... ¡Vamos a tener una niña!
-Oh, dios mío Yolei me alegro muchísimo.
Yolei noto el abrazo de sus tres amigas a la vez.
-Davis, por dios deja de llorar...
El reclamo de Matt hizo que Davis diera una larga aspiración.
-No puedo.
-A todos nos emociona mucho saber que será una niña y que está bien pero...
-No es eso...
Yolei frunció el ceño y miro entre sus amigos al chico castaño despeinado que se limpiaba las lágrimas con la manga de la camisa.
-¡Es que voy a ser tío de una niña! ¡Y no se jugar a ningún juego de niñas! ¿Qué clase de tío voy a ser?
Tai y Matt alzaron las cejas a la vez mientras que TK se acerco sonriente y le golpeo la espalda.
-Tú tranquilo, el juego del Té y esas cosas no tiene mucho misterio.
-¿Y tú como lo sabes?
TK se sonrojo.
-B...bueno... lo cierto es que Hikari me obligaba alguna vez a jugar de pequeños...y...
Hikari se acerco a sus amigas.
-¿Obligado?
Tai se rio.
-Bueno también puedes jugar al futbol con ella.
-¿Estas seguro?
Tai asintió sonriente. Y Matt asintió.
-Claro, y además dentro de 15 años podrás dedicarte a hacer de guardaespaldas los siguientes 10 años.
Los ojos de Davis se abrieron sobremanera como si acabara de dar cuenta de algo importantísimo.
-!Y qué lo digas! ¡Porque no pienso ser tioabuelo a los 30!- ¿Abuela a los 30? Yolei casi sintió que se desvanecía solo de pensarlo. - Esperemos que salga tan fea como la madre... - Yolei iba a protestar cuando noto el ceño fruncido de aquel idiota- aunque eso no le ha supuesto ningún impedimento...
Vale, se acabo lo de la cama, iba a matarlo, aparto a un lado las sabanas.
-!DAVIS!
Mimi lo miraba nerviosa, le gustaría decirle todo lo que la preocupaba, pero la verdad era que se había divertido mucho con sus amigos, que Yolei y su niña estaban bien, y que ahora estaba frente al chico que amaba, no había ninguna preocupación suficientemente importante como para estropearle ese momento, tomo aire y sonrió sin apartar los ojos de los de Matt.
-¿Y bien? ¿Mejor?
Mimi asintió.
-Infinitamente.
Matt le devolvió la sonrisa y bajo la cabeza lentamente, dándole todo el tiempo del mundo a apartarse si no quería recibir el beso que pensaba darle, pero Mimi no tenía ninguna intención de huir de aquel beso, por el contrario se acerco más a él y cubrió la distancia que los separaba.
No sintió dolor, no sintió vergüenza por si los veía alguien, solo sintió una corriente de felicidad por todo su cuerpo, aquellos labios fríos y finos que conseguían calentarla por dentro.
Matt se separo. Y Mimi frunció el ceño. ¿Qué...? Pestañeo al ver la intensidad del azul oscuro de los ojos del chico.
-A partir de ahora todo irá bien, ¿verdad?
Mimi asintió y tomo su rostro entre sus manos.
-Claro. A partir de ahora nada nos separara.
La sonrisa dulce de Matt, sus ojos azules brillando, su pelo rubio despeinado... el corazón la latía con fuerza en el pecho. Como si se le fuese a salir en cualquier momento.
-Te quiero Mimi.
Mierda, hoy no paraba de llorar, intento mal contener las lagrimas tras su sonrisa.
-Te quiero Matt.
Noto como los brazos del chico envolvían su cintura y la estrechaban con fuerza contra sí. Sus labios sobre los de ella, su lengua abriéndose pasó entre ellos...
-EJEM, EJEM. -Mimi se separo de un respingo del rubio y vio a la enfermera mirarlos con los brazos cruzados y rostro de pocos amigos. -¿En serio que os pasa a los jóvenes de hoy en día? No me extraña nada que haya una embarazada de 15 años en la enfermería hoy, a este paso ninguna llegara a los veinte...Tsk- chasqueo la lengua con fastidio- Vamos jovencita, hay que vendarte alguna que otra herida y luego podrás irte y seguir haciendo... lo que quiera que fuerais a hacer...
-Te acompaño.
Mimi sonrió cómplice a Matt negando con la cabeza y le dio un fugaz beso en los labios.
-No, espérame aquí, tengo que despedirme de mis padres.
Matt observo aquellos rizos ensortijados alejarse con aquel vaivén maravilloso y suspiro mientras se apoyaba en la pared, era un idiota, pero un idiota enamorado, era plenamente consciente de la sonrisa bobalicona que debía tener en el rostro en aquel momento. Pero no le importaba, ralamente, no le importaba absolutamente nada en aquel momento, todo le parecía perfecto...
-¿Eres Yamato Ishida verdad?
Matt se volvió rápidamente a la señora de pelo color miel, perfectamente vestida, maquillada y peinada. Era la madre de Mimi. Matt asintió.
-Señora Tachikawa. Yo lamento mucho...
-Oh, no hace falta que te lamentes de nada. Creo... que no nos han presentado formalmente. Mi nombre es Satoe Tachikawa. -Hizo una leve y elegante reverencia con la cabeza- No he podido evitar oír, y ver, la escena que acabáis de protagonizar tú y mi hija en el pasillo.
Matt notó como la cara le ardía de vergüenza.
-Déjeme decirle que mis intenciones...
-No me importan tus intenciones Yamato. - Matt la miro sorprendido- Solo espero que entiendas que esto no es nada personal. -Las cejas rubias del chico se unieron.- No es nada contra a ti, no me caes mal, entiendo que la culpa no es tuya, tú no elegiste donde naciste ni la familia en la que creciste- ¿pero qué...?- pero mi hija tiene un futuro prometedor, es de muy buena familia, tiene dinero, gracia, belleza... está acostumbrada a un tren de vida que tú, en el mejor de los casos, no vas a poder darle. Eres solo su primer amor adolescente. Todas lo hemos tenido, y la dolerá, pero es una lección que tiene que aprender, creo que la hemos consentido demasiado.
-¿Qué me está queriendo decir?
-Te estoy queriendo decir que no eres digno de mi hija, no eres de su clase social, y nunca lo serás, y Mimi es una malcriada, ahora esta encaprichada contigo pero se la pasara, y cuanto antes suceda eso mejor, para ti, y para ella. Y está claro que ella no lo va a ver, solo dios sabe a quién sale tan cabezona, pero yo soy su madre y pienso velar por sus intereses. Asique solo lo diré una vez. Aléjate de mi hija Ishida.
Venga, pues hasta aquí, no la odiéis, o bueno si, os dejo que la odiéis un poquito, pero ya entenderéis todo ^.^. Mil perdones por la espera de nuevo, e intentare no tardar más de un mes (vacaciones y esas cosas) en subir el próximo capítulo. Ya quedan menos, echando cuentas unos cinco.
Besos a tod s y ya sabéis cualquier cosa RR
PD. seguro que se me ha colado alguna falta o gazapo, lo siento mucho no tengo tiempo para casi nada, de hecho estoy comiendo mientras escribo, no os digo más...
