Varias semanas habían pasado desde que el supuesto mensaje fuera enviado y no había ninguna señal de las gemas. Zircón estaba en la colina, en su mano mantenía la burbuja con la gema de Obsidiana en su interior, reflexionaba sobre qué hacer con ella. Mientras tanto dentro de la casa Steven pasaba el rato con Connie y las gemas parecían estar atareadas en el interior del templo. Amatista estaba en ese momento vigilando a Peridot , ambas se ignoraban como si no estuvieran allí. De repente algo empezó a pitar en el visor de peridot y una sonrisa burlona apareció en su rostro mientras pensaba para sí misma. –"Al fin están aquí"-. Una Granate muy alterada entró y miró a Amatista mientras apretaba los dientes: -"Avisa inmediatamente a Zircón, algo ha entrado en la atmósfera" - . Amatista se llevó la mano a la frente en un gesto de preocupación, asintió y salió corriendo de la habitación. Entonces Peridot la miró esbozando una sonrisa desafiante. Granate se acercó a esta con un gesto sereno intentando disimular su ira: –"Como se siente al saber que has condenado a este planeta" -. Peridot entonces se puso seria: – "Me haces parecer un monstruo, pareces olvidar que esta es la única forma que tenemos de sobrevivir"-. Granate la miró airada por un momento, entonces se dio la vuelta y sin decir nada salió corriendo de la habitación.

Amatista salió muy apurada del templo y a Steven no le dio tiempo ni a saludarla. Steven y Connie se miraron extrañados. Entonces Perla y Granate salieron del templo muy alteradas discutiendo algo que Steven no alcanzó a oír. Steven se acercó y preguntó que estaba pasando. Perla se giró y miró a Steven sin decir una palabra, era fácil ver que estaba aterrorizada. Steven empezó a ponerse nervioso. Granate se acercó y se dirigió a el: – "Steven, encuentra a tu padre y dile que lleve a Connie a su casa"-. Este no entendía lo que estaba pasando pero asintió sin dudar, cogió a Connie de la mano y se fue corriendo. Una vez se había marchado Perla se dirigió a Granate – "¡¿Lo vas a dejar venir?!"- . Granate se mantuvo en silencio y Perla le sostuvo el brazo zarandeándola: – "¡No puedes dejarlo venir!, ¡la última vez casi muere!"- . Granate la detuvo y respondió entonces: – "Si no fuera por el estaríamos muertas"-. Justo en ese momento Zircón y Amatista entraron en la casa. Zircón las miró sereno – "¿Ya están aquí?"- . Granate asintió – "Eso me temo"-.

Steven y Connie corrían hacia el lavadero de coches de Greg. Aunque Steven no lo sabía a ciencia cierta se figuraba que lo que estaba pasando estaría relacionado con las gemas de Homeworld, ninguna otra cosa pondría tan nerviosas a Granate, Perla y Amatista. Connie no entendía lo que estaba pasando: – "¡Steven!, ¡cálmate!, ¡¿qué está pasando?!"-. Steven no le hizo caso y siguió corriendo mientras recordaba con miedo la batalla con Jasper y Peridot, no se le podía quitar de la cabeza como de un simple toque Granate se deshizo en pedazos ante sus ojos. Llegaron al taller y Steven se acercó alterado a su padre. Su padre lo miró extrañado – "Ey hijo, ¿qué te pasa?"-. Steven le respondió acelerado: – "Tienes que llevarte a Connie de aquí inmediatamente, es una emergencia" - . Greg pareció alterarse – "Steven, ¿pasa algo por lo que debiera preocuparme verdad?"- Steven lo miró desesperado. – "Por favor, llévatela" -. Entonces Connie lo giró y le miró directa a los ojos, con un gesto de preocupación evidente: – "Steven, que pasa, de verdad me estas asustando"-. Steven le devolvió la misma mirada: - "No lo sé…pero es algo muy chungo si es capaz de asustar a las gemas"-. Greg se imaginaba lo que estaba pasando y eso le asustaba, y mucho. Entonces le puso una mano en el hombro a Connie – "Vamos cariño, te tengo que llevar a casa rápido, entra en la furgoneta"-. Esta asintió y abrazó muy fuerte a Steven: – "Ten cuidado Steven"-. Steven asintió esbozando una sonrisa. Greg se dirigió a su hijo intentando disimular su miedo pero su voz temblorosa le delataba: – "Cuídate Steven y cuida de ellas, eres su escudo"-. Steven asintió y los dos se abrazaron. Cuando se había ido Greg pensó en alto: – "Por favor Rose, cuida de él, es lo único que me queda"- .

Steven volvió corriendo al templo y cuando entró en la casa vio a las gemas reunidas, Perla se percató y lo miró sin poder esconder su evidente preocupación. Granate miraba una pantalla holográfica. – "Escuchadme todas, la nave principal se dirige a el campo de batalla que es donde Peridot lanzó la señal, sin embargo parecen haber salido varias cápsulas, lo más probable es que sean exploradoras… una de ellas se dirige hacia aquí"-. Eso sorprendió a Zircón, el cual le respondió alterado: –"¡Si cae aquí la ciudad peligra! ¡Hay que evacuar!" -. Granate negó con la cabeza: – "Desgraciadamente no hay tiempo, estará aquí en apenas unos minutos"-. Esta miró a todas las gemas, estaban asustadas: – "Gemas, vamos a defender el planeta que Rose juró proteger… que nosotras juramos proteger y que tan buenos momentos nos ha dado"-. Entonces se agachó, miró a Steven y le acarició la mejilla – "Steven, has demostrado ser una gema ya demasiadas veces como para decirte que te escondas detrás nuestra, ¿estás preparado para ser nuestro escudo?"-. Steven la miró con los ojos brillantes – "Siempre seré vuestro escudo"-. León se acercó por detrás y le puso una pata en el hombro. Steven soltó una risa: – "¡Parece que León se apunta a salvar la Tierra!" -.

Las ventanas empezaron a vibrar y las gemas salieron al exterior, una cápsula se acercaba a una velocidad de vértigo, la situación era idéntica al asalto de Peridot y Jasper. Granate se dirigió a todos: – "Gemas, preparadas para luchar" - . Todas asintieron, sacaron sus armas y se pusieron en guardia. Zircón miró el amuleto con la gema de Topacio en su muñeca, invocó sus brazales y desenvainó la espada de Topacio, el momento había llegado. La capsula cayó violentamente sobre la playa levantando una nube de arena. Esta se abrió y de ella salieron tres gemas: dos de ellas casi tan altas y corpulentas como Jasper y una tercera más estilizada y atlética. Una de las corpulentas figuras miró a las gemas de cristal con desprecio durante unos segundos y se dirigió a las otras dos gemas: – "No me creo que Jasper se dejara tumbar por estas patéticas rebeldes"-. La figura esbelta le llamó la atención: – "Apatita, estas "patéticas rebeldes" son la guardia personal de Rose Quartz"-. Apatita soltó una risa: – "No son más que renegadas Ojo de gato, puedo yo sola con todas ellas"-. Ojo de gato la miró desafiante – "Eso querría verlo… pero cuidado, no las mates, Diamante amarillo quiere verlas" -. Al oír el comentario de Ojo de gato se dibujó puro terror gato en los rostros de las gemas de cristal. Perla empezó a temblar: – "¡¿Diamante amarillo está aquí?!"- . Ojo de gato asintió: – "Y pronto podréis verle"-. Entonces Apatita sacó un enorme martillo de su gema y se lanzó a por Steven. Perla recuperó la compostura, paró el golpe con la lanza y miró desafiante a Apatita. Entonces Amatista sujetó a Apatita por la pierna y la lanzó contra las rocas. Granate se dirigió entonces a Ojo de gato con una sonrisa desafiante: – "Claro que lo veremos… y creo que le llevaremos vuestras gemas como regalo de bienvenida"-