CAPITULO: 35
Pov Jasper
-¿Qué haces aquí? – le pregunté a Charlie en el momento en que todos se fueron con los niños a la sala. Tony se veía mal, no sé si por la idea de que ahora sabíamos que estaba enfermo o porque estaba peor.
-De verdad piensas que mi hija me llama llorando diciendo que su hijo, mi nieto, está enfermo y me voy a quedar en casa viendo la tele… - dijo seriamente mirándonos a mí y a Emmett que éramos los que estábamos allí.
-Bella también estaba enferma y no te preocupó – le echó en cara mi hermano.
-Las cosas cambian, y las personas también. ¿Tanto os cuesta entender?- nos preguntó y Emmett y yo no pudimos hacer otra cosa que empezar a reírnos.
-¿Qué pasa? – preguntó mamá entrando en la cocina donde estábamos nosotros.
-Aquí hablando con súper papá – dijo Emmett sonriendo falsamente y mamá lo notó.
-Deberían darme una oportunidad – nos dijo mirándonos a los ojos.
-Si fuiste mal padre, también eres mal abuelo – dije saliendo de la cocina para ir con mis sobrinos antes de que me dijera nada. Emmett vino detrás de mí. Al llegar a la sala Liz jugaba mientras veía los dibujos y Tony estaba acostado en el sillón casi a punto de dormirse. Alice jugaba con mi sobrina en el suelo mientras Rosalie estaba sentada en el sofá atenta de Anthony y acariciándose el vientre.
-¿Bien? – preguntó Emmett acercándose a ella y acariciándolo también.
-Sí, no es nada – dijo intentando sonreír. Yo me acerqué a mi novia y me senté jugando con mi sobrina también.
-Tío Mett (Tío Emmett) – le llamó Tony levantándose un poco.
-¿Qué pasa campeón? – le preguntó acercándose a él.
-¿La mami vene hoy? (¿La mami viene hoy?) – mi hermano sin saber qué responder nos miro a los demás.
-Si amor, hoy viene mamá – dijo mi madre entrando por la puerta. Él niño sonrió y volví acostarse, Elisabeth comenzó a saltar.
-Vene mami, vene mami (Viene mami, viene mami) – dijo saltando con una sonrisa. Fue corriendo a los brazos de su abuela. Y ahí fue cuando me di cuenta de que Charlie continuaba con nosotros.
Estuvimos viendo una película de dibujos animados mientras esperábamos a Bella. Liz estaba emocionada por ver a su mamá y Tony no dejaba de preguntar por ella. De verdad estos niños necesitaban mucho a mi hermana. Mamá le había ofrecido a Charlie el quedarse a comer puesto que no llegaron para la hora. Y después de eso quiso quedarse para esperar.
Pov Carlisle
Había estado pensando mucho sobre el darle el alta hoy a Bella. Ella prácticamente estaba curada de la neumonía, pero claramente no la encontraba en condiciones de volver a casa. Pues ahora estaba a base de calmantes en el suero para mantenerla algo tranquila. Pero dándole el alta esos calmantes no puedo dárselos. Y me preocupaba mucho que por lo de Anthony la salud de ella también empeorara. Pues sabía que sin estar enfermos sus hijos eran lo primero, incluso antes que ella, ahora que Anthony estaba mal haría cualquier cosa. Estaba camino a la habitación, pensando cómo iba a decirle que se tendría que quedar por lo menos un día más. Al llegar a la puerta respiré hondo para calmarme un poco y entré. Bella seguía semi-acostada y Edward sentado en el sillón de al lado de la cama dándole la mano.
-¿Ha pasado algo? – preguntó mi hijo cuando vio mi cara. Bella que no se había percatado de mi presencia me miró seriamente.
-¿Está bien mi niño? – me preguntó levantándose un poco, comenzándose a alterarse.
-Sí tranquilos, no ha pasado nada – les dije, ni antes ni ahora me atrevía a contarles que había estado vomitando el desayuno.
-Entonces… ¿Qué pasa? – preguntó Bella seriamente.
-Bella, no creo que darte el alta hoy sea lo mejor… - dije seriamente.
-¿Cómo? – preguntó incorporándose. Dio un estirón con la aguja del suero e hizo una mueca de dolor. Pero Edward se adelantó y de los hombros le indicó que volviera a recostarse en las almohadas.
-No estás preparara para salir – dije lo más tranquilo que pude, sabiendo que esto desencadenaría una discusión.
-Carlisle no me puedes tener aquí cuando ya estoy bien. Quiero irme a casa. Quiero el alta – por su tono de voz supe que no me lo pedía, me estaba exigiendo que se la diera.
-No puedo darte el alta. Soy tu médico que creo que por el momento se lo que te conviene… ahora lo mejor es que pases una noche más en el hospital – dije con voz autoritaria.
-No lo entiendes. Quiero que me des el alta voluntaria. Soy mayor de edad y puedo pedírtela. He estado tres días aquí que fue el tiempo que me dijiste. Bien, pues ahora me das el alta. No voy a quedarme un día más aquí, cuando se que mi hijo está enfermo – dijo seriamente incorporándose de nuevo.
-Bella… - susurró Edward para calmarla.
-¿Qué no entendéis? Quiero salir ya de aquí. Y no me lo vais a impedir – dijo ahora mirando a mi hijo.
-Necesitas estar bien completamente para hablar con Tony – dije seriamente.
-Ya estoy bien. Sólo necesito ver a mi hijo. Poder tocarlo, abrazarlo y decirle que va a estar bien. Tanto cuesta que entendáis – nos gritó.
-Está bien, pero pase lo que pase, corre de tu responsabilidad – dije. Aunque sabía que no sería así, pues si se ponía mal, eso no me iba a importar – Ahora llamaré a una enfermera para que te quite la vía y puedas vestirte. Edward me acompañas… - le dije a mi hijo. El besó la frente de Bella y me siguió – Enfermera, va a la habitación 203 a quitarle la vía a la paciente para darle el alta y si necesita ayuda para vestirse, por favor ayúdela – le dije seriamente. Ella asintió y entró la habitación.
-Papá, ¿Por qué no querías darle el alta? – me preguntó seriamente mi hijo.
-La noticia de lo de Anthony la tiene muy alterada, tú sabes que le estoy poniendo calmantes en el suero para que eso no altere su salud. Pero fuera de aquí no puedo hacer eso, y menos con los niños delante – dije seriamente.
-¿Crees que se ponga muy mal? – me preguntó.
-Sus emociones pueden interferir. Sólo espero que no sea así y no tengamos un disgusto – dije colocando la mano en su hombro. Cogí los papeles para el alta de Bella y los rellené y firmé – Voy a llamar a casa – dije cogiendo el teléfono del hospital, puesto que sabía que no podía sacar el móvil.
-¿Diga? – contestó Esme el segundo toque.
-Cariño, ¿Cómo va todo? – le pregunté seriamente. Edward miraba y escuchaba atentamente.
-Bueno, los niños están en el salón con los chicos, yo estoy hablando con Charlie – me dijo.
-¿Y Anthony? – pregunté desando que entendiera que m refería a lo del vomito.
-No ha vuelto a vomitar, aunque creo que vuelve a tener algo de fiebre, pero no me ha dejado medir la temperatura, cada vez que lo intento se pone a llorar – me explicó.
-Tranquila, ahora le voy a dar el alta a Bella y vamos para allí, cuando estemos que sea ella la que le tome la temperatura o Edward. Tal vez así se deje – la tranquilicé. Note a Edward tensarse a mi lado – Amor de cuelgo que voy a ver si Bella esta lista ya. Ahora nos vemos – me despedí. Miré a mi hijo seriamente y volvimos a la habitación. Bella ya estaba vestida y la enfermera seguía allí, así que supuse que tuvo que ayudarla – Toma Bella tienes que firmar aquí, para el alta voluntaria – dije entregándole el papel – Gracias – le dije a la enfermera que ya iba saliendo.
-Toma – dijo Bella entregándomelo y poniéndose en pie. Sus piernas temblaron por un momento y pensé que se caería pero mi hijo fue más rápido y la sujeto – Llevo mucho tiempo sin ponerme en pie – dijo con un intento de sonrisa.
-Edward ayúdala a llegar al coche – le pedí a mi hijo quien asintió rápidamente. Fuimos al coche a un paso normal, ni muy lento, pero tampoco rápido – ¿La llevas en el volvo? – pregunté a mi hijo, pues los dos teníamos aquí nuestro coche – dije seriamente. Él asintió y fue con Bella hasta allí. Yo me metí en el mercedes y arranqué, Edward tiró primero y yo iba detrás. El viaje se me hizo rápido, siguiendo la velocidad a la que iba mi hijo. Aparcó el coche en la puerta de casa, sin meterlo en el garaje. Así que lo mismo hice yo. Edward salió rápidamente para ayudar a Bella, pero ella ya había salido y se encaminada a la casa. Subimos las escaleras del porche y entramos en la casa. Con un gesto le dije a Bella que se esperara, y puso mala cara pues tenía muchas ganas de ver a sus hijos, pero espero.
-Niños – dije llamando la atención de todos. Estaba seguro de que habían escuchado los coches, pero nadie tenía cara de estar esperándonos. Elisabeth me miro rápidamente con una sonrisa y Tony estaba echado en el sillón me miro sin levantarse – Les traigo una sorpresa – dije. Entonces Tony se incorporo rápidamente.
-¡Mami! – gritaron los dos corriendo. Me sorprendió mucho a la velocidad con la que fueron hacia Bella, pero tengo que reconocer que no fui el único que comenzó a reír.
-Mis niños… - dijo abrazándolos a los dos – Que guapos – dijo sonriendo. Me di cuenta que mi hijo no estaba por ningún lado.
-Mami, ¿Haz taido regalos? (Mami, ¿Has traído regalos?) – preguntó Elisabeth separándose un poco. Bella puso cara de duda, pues ella no sabía que les habíamos dicho a los niños que estaba de viaje.
-Sí, cariño, mira todo lo que ha comprado – dijo mi hijo entrando con dos bolsas llenas de regalos. Ahora el confundido era yo, pero vi la sonrisa de mis hijas y supe que ellas tenían algo que ver. Liz salió corriendo hacia los jugetes y Tony se quedó allí abrazando a Bella, que estaba de rodillas sin soltar a su hijo. En ese momento lo cogió en brazos sin dejar de abrazarlo, iba a protestar pero vi que se acercó al sofá a sentarse. Bella comenzó a acariciar a Tony el rostro llorando, no estaba muy seguro si por alegría de estar en casa con sus hijos o de tristeza por lo que pasaba.
-Mamá, está caliente – dijo seriamente mirando a mi esposa.
-Sí, creo que tiene calentura, pero no me dejaba tomarle la temperatura – se justifico.
-Dame el termómetro – pidió. Tony se abrazaba a su madre y no parecía tener intención de soltarla. En ese momento me percaté de que Charlie estaba en casa todavía.
-Mia que tulo (Mira que chulo) – dijo Elisabeth enseñándonos a todos los jugetes. Alice y Rosalie sonrieron.
-¡Buauh! Cuantas cosas te ha comprado mamá – dijeron sonriendo a Bella, quien como respuesta les asintió. Intentó sonreírles pero le salió una mueca. Edward se sentó al lado de Bella y acarició la pierna de mi nieto que colgaba.
-¿Carlisle, tienes algo para su fiebre? – me preguntó mirándome seriamente.
-¿Cuánta tiene? – pregunté acercándome a ella. Y me enseño el termómetro. 38.4ºC, no era mucho pero asentí y fui a buscar el medicamente que me había dicho el pediatra el día antes.
Pov Esme
Carlisle volvió con una jeringa sin aguja cargada de la medicina que era para Anthony y se la entregó a Bella, en este momento ella sería la única capaz de hacer que el niño se la tomara.
- Amor, ten, toma esto. –le dijo acercándole la medicina y el niño volteó el rostro.
- No. –le dijo llorando y revolviéndose en sus brazos.
– Tony, dime algo… ¿te sientes mal? ¿Estás triste o enojado? –le preguntó y el niño se le quedó viendo.
- Mami. –le dijo y se abrazó a ella, todos tomamos eso como una afirmación.
- Entonces toma esto, amor. Con esto te vas a sentir mejor, te lo prometo. –le volvió a acercar la medicina y el niño se quedó quieto.
- Sabe feo. –protestó un poco.
- Lo sé, pero sólo es un momento. Después te puedo dar jugo ¿quieres? –le ofreció y después de unos segundos el niño finalmente abrió la boca.
Bella le puso la jeringa y fue empujando para pasarle la medicina, Anthony hizo muecas pero se la pasó toda, aunque al final supuse que tenía asco a juzgar por su expresión y temí que vomitara. Mi hija se puso de pie con él en los brazos y fue hacia la cocina, yo me le adelanté para servir el jugo antes de que ella llegara. Ya en la cocina tomé el vaso favorito de mi nieto y se lo serví, cuando llegaron Bella me sonrió para agradecerme y se lo empezó a dar al niño con tragos lentos, de seguro que Carlisle le dio esa instrucción.
Mientras eso sucedía vi que Edward se acercó y también Jasper y Alice, abajo pude escuchar la risa de Elizabeth y Emmett, supuse que Rose y Charlie también se había quedado a cuidar a la niña. Todos nos quedamos quietos, mirando, con las mismas expresiones preocupadas y las dudas dibujadas en el rostro. Cuando el niño dejó de beber Bella le quitó el vaso y lo abrazó contra su cuerpo.
- Lo hiciste muy bien. –felicitó a su hijo.
- Si en media hora no se le comienza a bajar, habrá que bañarlo con agua fresca. –dijo Carlisle y Bella asintió y se fue con Anthony de regreso a la sala.
Yo fui y abracé a mi esposo, deseando que Tony estuviera bien y no hubiera necesidad de repetir esos baños que sólo lo hacían llorar y sentirse peor, como si necesitara eso.
Pov Rosalie
Papá salió a buscar el medicamento, sabía que Bella tenía que estar pasándolo mal, no podía imaginarme lo que era tener un hijo enfermo, y me dolía mucho todo. Papá bajó con la jeringa con el medicamento y se la dio a Bella.
- Amor, ten, toma esto – le pidió Bella acercado un poco el medicamente pero mi sobrina le giro la cabeza.
- No – contestó llorando.
– Tony, dime algo… ¿te sientes mal? ¿Estás triste o enojado? – le pregunto triste, mi sobrino la miró seriamente.
- Mami. – dijo abrazándola fuertemente y creo que no fui la única en ver que eso era una afirmación.
- Entonces toma esto, amor. Con esto te vas a sentir mejor, te lo prometo – le volvió a acercar la medicina y el niño se quedó quieto.
- Sabe feo. – se quejó.
- Lo sé, pero sólo es un momento. Después te puedo dar jugo ¿quieres? –le prometió y finalmente mi sobrino abrió la boca para tragar la medicina. Bella se la dio y por sus expresiones pensé que vomitaría pero no fue así. Mi cuñada se levantó con el niño en brazos y camino hacía las escaleras para ir la cocina, aunque Esme se les adelantó. Edward, papá, Alice y Jasper también subieron, mientras Emmett, Charlie y yo nos quedábamos con Liz, que jugaba con los jugetes que le habíamos comprado mi hermana y yo para que pareciera que se los había dado Bella.
-Mía tío Emmett (Mira tío Emmett) – dijo enseñando su juguete. Se levantó del suelo – Voy a enseñale a Tony (Voy a enseñarle a Tony) – dijo caminando para la escalera.
-No cielo, más tarde le enseñas – dijo Emmett cogiéndola en los brazos.
-Yo quedo ahoda (Yo quiero ahora) – dijo cruzándose de brazos y tirando el juguete.
-Pero, ahora no puedes, pequeña – le dijo, y comenzó a hacerle cosquillas para que la niña se distrajera. Ambos comenzaron a reír fuerte, y sonreí, no solo porque hubiera conseguido distraerla, sino también porque tenía la prueba de que Emmett sería un gran padre. Escuché como bajaban las escaleras y Bella con el niño en brazos se fue directa a la habitación. Todos los demás vinieron aquí. Intentando sonreír para que Liz no preguntara, porque aunque tan solo tenía tres años, en dos meses a cumplir los cuatro, era una niña muy lista.
-Papi ¿Onde está Tony? (Papi, ¿Dónde está Tony?) – preguntó Liz, saliendo de los brazos de mi novio.
-Mamá lo ha llevado a la cama porque él está cansado – le dijo abrazándola. Me había dado cuenta de todos estábamos centrándonos en Tony, y que tal vez Liz se sentía sola o apartada de todos. Bella apareció por la puerta con una sonrisa que no llegó a sus ojos. Se acerco a Edward y extendió los brazos para que este le pasara a la niña. Liz abrió los brazos y se fue con su madre. Pero Bella se sentó al lado de Edward. Mi hermano nos miró a todos, indicándonos que los dejáramos solos.
-Chicos, yo me voy ya – dijo Charlie. Bella lo miró, dejo a la niña en el suelo y se levanto a abrazarlo – Me tienes para todo lo que necesites cariño.
-Gracias papá. Por haber venido – le dijo con una sonrisa.
-No tienes que darlas, pequeña – se despidió con dos besos. Se agachó para despedirse de Liz, dio un golpe a Edward en el hombro, como apoyo. De los demás se despidió con la mano.
-Bueno, nosotros vamos a preparar la cena – dijo Esme que cogió a papá del brazo para salir de allí.
-Sí, nosotros recogeremos los juguetes, y los llevamos a la habitación de arriba – dijo Alice cogiendo a Jasper de la mano.
-Nosotros a duchar, para ver si el vientre se relaja un poco – dije con una sonrisa. Y Emmett me cogió de la mano para subir.
Pov Bella
Cuando todos salieron de la sala, estuvimos un rato callados los tres. Había llegado el momento de hablar con Elizabeth de lo que estaba pasando. Aprovechando que mi niño se había quedado dormido, Edward y yo nos sentamos con ella para explicarle.
- Linda, tenemos algo que decirte. –le hablé sosteniendo su mano. La tenía sentada en mi regazo, pero necesitaba algún pequeño contacto con ella.
- ¿Te vas a ir otra vez? –preguntó preocupada.
- No, amor. Aquí me voy a quedar. –le prometí y besé su frente. Ella sonrió y me miró esperando a que continuara. – Es sobre Tony, él está enfermo y vamos a llevarlo al hospital para que lo ayuden – dije lentamente para asegurarme de que mis palabras eran claras y no entrecortadas.
- ¿El abuelito Carlisle? – nos pregunto confundida.
- Un amigo de él que es especialista en niños. –aclaró Edward. – Y vamos a necesitar que tú nos ayudes a cuidarlo.
- Yo los ayudo. –dijo sonriendo, feliz por poder participar.
- Él se va a sentir mejor si tú lo ayudas. –le dije y la abracé fuerte.
Edward nos envolvió a las dos y en su mirada vi la inmensa tristeza que sentía, igual que la mía… ninguno de los dos estaba preparado para enfrentar este tipo de situaciones ni en un millón de años lo estaríamos... pero de todas formas la vida nos las puso enfrente, sin oportunidad de evadirlas.
-Teno hambe (Tengo hambre) – dijo sonriendo. Edward la cogió de mi regazo para que yo no me esforzara más, pues había estado todo el rato con Tony en brazos, bajando y subiendo escaleras y eso era demasiado esfuerzo para mi corazón. Subimos las escaleras los tres. Mamá estaba haciendo la cena, y Carlisle intentaba ayudarla, pero desistió y se sentó con Jasper y Alice. Nosotros también nos sentamos con ellos y a Liz la dejamos encima de la mesa para jugar con ella.
-A ver, que aquí tengo la cena para la princesa de la casa – dijo sonriendo y puso el plato en la mesa. Yo bajé a mi hija para que se sentara bien para comer. Estuvo cenando y todos estuvimos en silencio. Creo que nadie era capaz de decir nada en estos momentos. Por un momento recordé que mis hermanos y cuñadas estaban aquí de vacaciones y que en apenas dos semanas se irían de nuevo. Y no les podíamos forzar a que se quedaran.
-Ya toy (Ya estoy) – dijo con su magnífica sonrisa, que pocas veces desaparecía de su rostro.
-Pues venga vamos a dormir que ya es muy tarde – dije cogiéndola en brazos. Pero vi unas cuantas miradas que me miraron mal por eso. Y se la pase a Edward. Bajamos los tres, Tony continuaba dormido en la cama, me acerque a mirar si la fiebre había bajado y así era. Entonces me acerqué a la cama de Liz, entre Edward y yo le pusimos el pijama y tarareamos hasta que se quedó dormida. Después me miró a los ojos y me abrazó fuerte sabiendo que lo necesitaba.
-Tranquila, verás que todo sale bien – me susurró al oído. Y abrazados salimos de la habitación y subimos. Todos en la cocina nos miraban seriamente.
-Carlisle, le ha bajado la fiebre – le dije, el asintió.
-¿Cenáis? – nos preguntó mamá seriamente.
-Yo no tengo hambre – dije encogiéndome de hombros. Edward también negó – Nos vamos a la cama, cualquier cosa con los niños nos despiertan – les dijimos y asintieron. Cuando llegamos a mi habitación me senté en la cama, respirando hondo.
-Te has esforzado mucho hoy, y te acaban de dar el alta – me dijo seriamente.
-No seas tonto, no ha pasado nada – dije levantándome para que me viera – Voy a darme una ducha y a dormir. Lo necesito – dije sonriendo. El también sonrió.
-Yo voy a mi habitación a por el pijama y me duchare allí – me dijo. No dije nada más y me metí a bañar.
DOS DÍAS DESPUÉS
Pov Edward
El tiempo en la sala de espera se me estaba haciendo eterno, no era una operación larga pero no podíamos evitar angustiarnos. Ayer cuando le contamos Anthony qué pasaría hoy se nos partía el corazón, tanto a mí como a Bella.
Flash Back
Pov Bella
Estábamos sentados en la habitación de los niños listos para decirle a Anthony lo que iba a suceder. Carlisle nos lo había explicado y ahora él y Esme estaban aquí con Edward y conmigo para apoyarnos, mientras los demás cuidaban a Elizabeth. Mi niño estaba sentado en mi regazo y me abrazaba como yo a él.
- Tony, hay algo que queremos decirte. – le hablé acariciando su cabello y alzó la mirada. - ¿Te acuerdas cuando fuiste al hospital y te tomaron sangre? –le pregunté y él asintió. – Tenemos que ir otra vez, amor. –de repente me detuve, incapaz de continuar.
- Estás enfermo, sólo un poco, y tenemos que arreglar eso ¿verdad? –me relevó Edward y el niño lo miró, la verdad no estaba segura de si él entendía o no. – Para que estés grande y fuerte y te sientas mejor…
- No. –dijo mi bebé y escondió el rostro en mi pecho.
- Anthony, es necesario, para que estés bien. –le dije acariciándole la espalda.
- Es un día nada más, un rato. –intervino Carlisle. – Tony, sólo serán unas horas y mamá y papá van a estar contigo.
- No. –volvió a decir y comenzó a llorar.
- Amor, tenemos que hacerlo. –le susurré. - ¿Lo harás? ¿Lo harías por mí? –le pregunté y con la mirada busqué a mi mamá, insegura de si estaba haciendo lo correcto, ella asintió pero pude ver en su expresión que tenía dudas.
- ¿Te irás? –me preguntó él asustado. Yo negué de inmediato con la cabeza y lo miré a los ojos para que entendiera que le decía la verdad.
- No amor, no me voy a ir ya. Siempre voy a estar contigo. Pero tenemos que ir al hospital para que te den un piquetito aquí –le toqué el sitio en su espalda donde tomarían la muestra. - ¿Lo harás, verdad? Para que te sientas mejor… -al final dejé que mis palabras se extraviaran, le estaba prometiendo que con eso las cosas mejorarían y no era cierto, para él sólo sería peor.
- ¿No te vas? –preguntó aún angustiado.
- No amor, no me voy. –lo abracé con más fuerza y le besé la frente.
- Anthony, mañana iremos al hospital. Hoy si quieres tú y Liz pueden dormir con nosotros para que sueñen bonito. –el tono de autoridad de Edward me sorprendió, sonaba mucho a su padre, no se lo dijo como una orden pero me di cuenta de que hasta ese momento yo les estaba pidiendo permiso al niño y él le avisó lo que en realidad iba a suceder.
- ¿Me cantas? –preguntó Tony y le sonreí, parecía que las palabras de Edward obraron magia, él ya había aceptado. Asentí y me puse de pie para ir con él en brazos a la habitación donde dormiríamos, ya Edward se encargaría de llevar a Liz después de que cenara.
Fin del Flash Back
Pov Edward
Esperábamos que en cualquier momento salieran a decirnos que Anthony había salido de quirófano y lo llevaban a la habitación. Él se quedó asustado cuando pasó a donde ni Bella y yo pudimos acompañarlo y me daba miedo cómo le habría ido adentro. De repente salió el cirujano pediatra, su expresión de tranquilidad me reconfortó un poco.
- Todo ha salido bien. –nos aseguró. – Todavía está medio dormido por la anestesia, pero como el abuelo es médico les indiqué que lo lleven a la habitación. Tú puedes cuidarlo ahí, Carlisle. –le dijo a mi padre y él asintió.
- ¿Algo inusual? –preguntó papá.
- No. Ya enviaron la muestra para ser analizada. El sangrado fue mínimo y aunque va a quedar un poco adolorido y hay que tener cuidado con la herida, no hay nada fuera de lo común.
- Muchas gracias. –le dijo mi padre y el otro médico sonrió.
- No hay de qué. En cuanto tenga los resultados te llamo. Y si algo surge antes, tienen mis teléfonos.
- Por supuesto. –le aseguré y se despidió, de inmediato fuimos a la habitación, llegamos ahí cuando dejaban a Anthony sobre su cama. Bella y yo fuimos a sentarnos a sus lados.
- ¿Mami? –preguntó mirando a Bella.
- Sí amor, aquí estoy. –lo abrazó y todos nos quedamos en silencio varios minutos hasta que él volvió a quedarse dormido.
Pov Carlisle
Esperamos un rato hasta que a Anthony se le pasaron los efectos de la anestesia, poco a poco fue despertándose y quejándose de dolor, el sitio de la espalda donde tenía la pequeña herida cubierta por un parche le molestaba y en realidad no había mucho que pudiéramos hacer para que se sintiera mejor.
Entre Bella y Edward lo estuvieron consolando y más tarde cuando fue momento de darle algo de comer, le ofrecimos comida de casa, cosas que sabíamos le gustaban, en lugar de la comida del hospital. Él la probó apenas y después pidió irse a casa, por lo que nos marchamos, el pediatra había dejado todos los papeles ya firmados.
El viaje a casa fue silencioso, ninguno dijimos nada y lo único que se escuchaba en el coche era los sollozos de mi nieto y Bella tarareando. Aparque el coche en el garaje, y Bella salió con Tony en sus brazos y sin separarse de él. Como su médico consideraba que estaba haciendo mucho esfuerzo, pero como padrastro, suegro y abuelo de su hijo, no iba a decirle nada, porque sabía que Tony necesitaba a su madre. Pues en momentos me hacía recordar a cuando mi mujer enfermo, como estaban mis hijos con su madre, sobre todo Rosalie que fue la que peor lo pasó. Aunque deseaba que Bella no tuviera el mismo final.
- ¿Cómo fue todo? –preguntó Rosalie cuando entramos a casa, todos nos estaban esperando, incluida Elizabeth, que sólo sabía a grandes rasgos que estaba pasando, ella como Anthony era muy pequeña para entender bien.
- Bien, en tres días sabremos los resultados. –les dije y vi cómo Bella llevaba a al niño a su habitación bajo la mirada curiosa de su hija, quien al parecer quería decir algo pero no lo hacía. Edward se acercó a ella.
- ¿Cómo te has portado? –le preguntó alzándole en brazos.
- Ben. ¿Cómo está Tony? (Bien) –le dijo asustada.
- Está cansado pero mañana se sentirá mejor. ¿Quieres que te prepare algo de cenar? –le ofreció sonriéndole.
- ¿Mami va a venir? – pregunto triste. Desde que Bella había vuelto apenas se separaba de Tony.
- No, amor, ella se va a quedar con Tony, pero todos los demás vamos a cenar. –le dijo y se fue hacia la cocina con la niña.
Ahí pensé por primera vez en lo difícil que iba a ser también para ella y en el esfuerzo que tendríamos que hacer todos para que no se sintiera olvidada por su familia, especialmente por sus padres.
BUENAS!
¿COMO ESTAN MIS QUERIDAS LECTORAS? YO YA ME SIENTO UN POCO MEJOR Y HE PENSADO QUE PARA CELEBRARLO OS DEJO AQUI UN CAPITULO, AUNQUE SEA ALGO TRISTE COMO ESTE. POBRE TONY :'(
QUIERO AGRADECER DE TODO CORAZÓN A TODAS VOSOTRAS PORQUE YA SON MAS 5OO COMENTARIOS. Y ESO SIGNIFICA QUE ALGO ESTOY HACIENDO BIEN CUANDO ESCRIBO, AUNQUE AGRADECO COMO SIEMPRE A kykio88 POR SU AYUDA PORQUE SIEMPRE QUE LA NECESITO ESTA APOYANDOME Y DANDOME ESTA AYUDITA QUE ME FALTA.
COMO SIEMPRE, TENGO ADELANTO. UN COMENTARIO, Y ENVIO ADELANTO.
UNBESOOOO ENORMEEE (k)
OSQUIEROOOO!
