°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 36: morir sería mejor que esto °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Leah POV

- Podré con eso… novia – dijo y sin darme tiempo a responder me besó.

Sus labios se fundieron a los míos y yo se lo permití a pesar de la sorpresa que me dio. Meses, meses sin ser tocada por un hombre, meses sin besar a alguien ni sentir el cariño que un beso es capaz de transmitir… meses… y el beso de Taylor se sintió increíble.

Para ser sincera no tengo mucho con que compararlo, el más importante de mi casi inexistente lista es Sam, mi novio por años… y Taylor besaba mucho, mucho mejor, la calidez de sus labios me agradaba, la ternura que profesaba al repetir el beso luego de una pausa para respirar me encantó, luego profundizó el roce y yo dudé, ¿está bien lo que estoy haciendo? La voz en mi cabeza me gritaba 'perra' con todas sus fuerzas, así que asumo que no estaba bien… pero realmente no le tomé importancia y dejé que su lengua jugara con la mía, me permití sentir la caricia de esos roces y regodearme en lo bien que sabían sus labios. No sé qué tanta experiencia haya tenido Taylor antiguamente, y realmente no lo quiero saber, pero el chico sabía lo que hacía, como moverse, que tanto profundizar, hacía que el beso durara lo suficiente para no ahogarme por falta de aire, pero quedar con las ganas de pedir más y dejarme ir a buscarlo… porque lo busqué, más de una vez y sin cansarme de eso, sin darme cuenta de el tiempo que pasaba lo seguí besando tratando de inundarme de todo el cariño que podía y de todo el calor que su boca y cuerpo pudiesen brindarme. Por primera vez me di cuenta de lo sola que me sentía, de lo necesitada de afecto que estaba… fue como si hubiese estado en el desierto sin agua por mucho tiempo y finalmente alguien me hubiese dado una botella con liquido. Nunca me puse a pensar en lo sentía, no podía permitirme a mi misma especular sobre mi necesidad de afecto, eso solo me hubiese hecho débil a los ojos del resto. Pero después de todo soy mujer, y antes de convertirme en una fenómeno en cuatro patas era la más deseada de la reserva, la más elogiada, nunca me faltó afecto, ni caricias… luego simplemente me arrebataron todo y me dejaron seca.

Taylor era mi oasis en medio del desierto.

Fue él quien detuvo el movimiento de mi boca en la suya y se alejó un poco para respirar, a regañadientes me separé, apoyó su frente en la mía y me di cuenta que yo jadeaba igual que él, también me percaté de la cercanía de su cuerpo con el mío, estaba casi completamente sobre mí y sus manos tocaban mi cintura con firmeza, la misma fuerza que tenían mis manos en su cuello y en la solapa de su pijama. Con sus labios lejos de los míos mi cabeza pensó con más claridad. Esto no está bien, ni para Taylor ni para mi, él se creará falsas expectativas de todo esto y yo me estoy engañando a mí misma, el beso fue increíble, uno de los mejores en mi vida hasta el momento, pero no sentí esa chispa… habían águilas en mi estómago revoloteando, seguramente a causa de que Taylor me gusta bastante como para sentir algo con el beso y disfrutarlo hasta la médula… pero no estaba esa sensación que te hace decir 'estoy besando al hombre que amo'… no hubo nada de esa electricidad que te impulsa a decirle te amo después de un beso como este… yo solo me preocupé. ¿Y si esa chispa nunca aparecía? ¿Y si después de meses o incluso años de intentarlo con Taylor nunca le decía 'te amo' como él merecía? No, esto no estaba bien, es un completo y rotundo error, pero no había vuelta atrás, ahora era la novia de Taylor y él aceptó que fuera bajo mis condiciones, estaba advertido y decidió jugársela a pesar de todos los problemas que le impuse. La voz en mi cabeza me decía que lo dejara, que me retractara de su petición porque solo lo dañaría a él, realmente esa parte de mi mente solo estaba preocupada por Taylor y le interesaba poco lo que me pasara a mí. Debería hacerle caso a esa parte de mi cabeza que al parecer es la única cuerda de todo el lugar… pero no lo hacía.

- No será tan malo después de todo – me susurró sonriendo, yo le devolví la sonrisa deseando con todas mis fuerzas que él tuviese razón. Al menos para él.

- Estás advertido – le recordé, él solo sonrió aun más y yo no podía entender porque se metía con alguien tan difícil como yo.

- Claro, eres una pésima novia y no me querrás nunca, totalmente advertido – lo miré asombrada, es como si me hubiese leído la mente – pero mientras dure voy a disfrutarlo y me encargaré de que tú también lo hagas.

- Tienes un exceso de confianza increíble – le dije, él soltó una carcajada y volvió a besarme con un beso rápido y suave.

- Vamos, son las 11 de la mañana y debemos preparar todo para irnos – me dijo levantándose un poco, yo no me moví, no me apetecía salir del cuarto y que todos me vieran preguntándose porque Taylor y yo habíamos dormido en la misma cama.

- Pero si el bus sale a las 2 de la tarde – alegué.

- Me alaga que te quieras quedar más tiempo en la cama conmigo – volvió a acercarse a mí y me dio un corto beso en los labios - pero debemos preparar las cosas, me gustaría ir a visitar a Emily antes de que nos vayamos y darle las gracias por todo – me dijo Taylor volviendo a levantarse, yo lo pensé por un momento, tiene razón, Emily se portó excelente con él a pesar de ser un completo extraño.

- Está bien – acepté levantándome – tengo hambre, desayunemos antes de ducharnos.

- ¿Ducharnos? ¿En plural? ¿Tú y yo juntitos en la bañera? – me preguntó tomando mi cintura y abrazándome, me incomodó un poco pero me tuve que recordar que ahora soy su novia y que las muestras de afecto son totalmente normales.

- ¿No quieres que te enjabone la espalda también? – pregunté sarcásticamente pasando mis manos por su cintura "las muestras de afecto son normales, las muestras de afecto son normales" me repetía intentando de que la idea se me quedara grabada en la cabeza, "soy su novia, es normal, es normal…" Taylor se dio cuenta de mi movimiento y me sonrió feliz, yo me di otra patada mentalmente.

- Me encantaría, yo luego te enjabono algo mas – me respondió pícaramente elevando una ceja.

- Eres imposiblemente empalagoso – dije moviendo mi cabeza pero sin poder reprimir una sonrisa – olvida lo del baño.

- Fue bonito soñar por un momento – me dijo juntando sus labios en los míos nuevamente…y yo… nuevamente acepté con gusto… y nuevamente no apareció la chispa… demonios.

Salimos de mi habitación y Taylor tomó mi mano entrelazando nuestros dedos, yo miré mi extremidad y luego a sus ojos, él se veía feliz igual que siempre, yo puse todo mi esfuerzo en contagiarme con su felicidad aunque fuese un poco.

- ¿Qué? Las parejas se toman de la mano Leah– me aclaró tomándome más fuerte aun, podría haberme soltado fácilmente, debí soltarme, pero no lo hice y volví a caminar por el pasillo hasta llegar al comedor, al instante me arrepentí de no haberlo hecho.

La mesa del comedor estaba llena. Todo el mundo había decidido desayunar en mi casa, no solo vi a mi madre y a Seth, también estaba Embry, quien aun tenía cara de asco, Quil, Paul, Jared, Brody y Collin y todos me miraban fijamente cuando aparecí. Alternaban sus ojos de mí a Taylor y luego a nuestras manos entrelazadas y vuelta a empezar. Se implantó un incómodo silencio cuando nos vieron… nunca habían venido a mi casa y justo ahora les daba por hacer vida social conmigo… más bien creo que vinieron a robar toda la comida que podían ya que la mesa estaba repleta de cosas y con los cerdos que son para comer no durarán nada.

- ¿Por qué la casa está llena de perros hambrientos? – pregunté lentamente, nadie habló, hasta que por fin Sue rompió el silencio.

- Los chicos vinieron a despedirse, saben que te vas en la tarde y como a esa hora deben… salir – dijo Sue dudando en la ultima parte, se refería a que debían patrullar a esa hora – quisieron hacerlo ahora en la mañana.

- Pero estabas ocupada – dijo Embry sonriendo, al parecer se le quitó el asco y la reemplazó por burla… yo me encargaré de quitarle la sonrisa para siempre.

- Esa excusa no se la creen ni ellos mismos, esta tropa de vagos vino a asaltar el refrigerador – dije mirando nuevamente la mesa llena de comida que poco a poco iba desapareciendo.

- Tiene razón, venimos porque…

- Teníamos ganas de verte – interrumpió Quil a Brody, luego se metió pan a la boca.

- Y de comer algo – agregó Brody sonriendo y haciendo lo mismo que Quil, ¿es que no se atragantan con tanta comida en la garganta?

- Lamento haber usado la cama Taylor, pero como cuando llegamos te vi cómodamente en el sillón con Leah, pues creí que se quedarían allí – dijo Seth disculpándose, pero lo que menos tenía su voz era el tinte de la disculpa, al contrario, estaba llena de burla… otro más del que deberé encargarme cuando pueda.

- No te preocupes – dijo Taylor despreocupadamente elevando sus hombros, o de verdad todo esto no le afectaba o actuaba de maravilla como un total indiferente – es tu cama después de todo.

- Le diste al tipo una escusa perfecta para meterse a la cama de Leah, y ella no se hizo la difícil y lo aceptó a la primera – lanzó Paul sonriendo socarronamente, el silencio se volvió a extender en el lugar, todos mirando a Paul y luego a mí. Yo sentí que estaba ardiendo de ira, a este lo mato ahora mismo.

Me moví más rápido que un rayo, de forma totalmente antinatural en un humano y le propiné a Paul un golpe en plena mandíbula, sentí como el hueso se quebraba bajo mis nudillos, él cayó al suelo sujetándose el mentón como si se le fuese a caer.

- Ten cuidado con quien te metes Paul – le amenacé – hasta ahora no me has visto enojada y no sabes lo que soy capaz de hacer.

- Tranquila Lee – dijo Taylor tomando mi cintura y tirándome hacia atrás, mi postura era completamente de ataque, si paúl se movía un centímetro yo iba a tirarme encima y a terminar de romperle los huesos del cráneo, aunque a mi parecer desfigurado se vería mucho mejor. Taylor acarició mi cabello y eso me relajó un poco – respira preciosa… eso… respira.

- Deberías controlar a tu noviecita – murmuró Paul aun sobándose la quijada y levantándose del suelo, yo lo miré con ganas de querer rematarlo, pero Taylor aumentó las caricias en mi cabello aminorando los temblores de mi cuerpo. No me había fijado que temblaba y fue una sensación extrañamente placentera, hacía más de dos meses que no amenazaba con entrar en fase de esa manera y me sorprendí a mi misma en no haberlo hecho.

- Eso estoy haciendo, si la suelto te mata – le respondió Taylor serio.

- Pues…

- Cierra la boca – interrumpió Taylor a Paul – eso es lo mínimo que te mereces por tratarla de esa manera, si no te vas ahora no haré nada por impedir que te mate y yo la ayudaré con gusto – le amenazó con voz ronca y sombría, la misma que había usado antes con Jacob, pero ahora con un tinte mas de ira que aquella vez. Yo esperé a que alguien de los presentes dijera algo a favor de Paul o se riera por la amenaza que Taylor, un simple humano, le daba al lobo. Pero nadie dijo ni hizo nada.

Al ver el poco apoyo Paul se marchó dando un portazo tras de sí.

- ¿Estás bien? – Me preguntó Taylor volteándome para quedar frente a él, tomó mi mano y la examinó con ojo de kinesiólogo - ¿Cómo está tu mano? Estoy seguro que escuché algo romperse y temí por tus nudillos… pero al parecer estás bien.

- No te preocupes, nada roto ni en mi ni el imbécil que se fue – dije gruñendo, la rabia aun no se pasaba. Paul seguramente tenía algo trisado, pero se recuperaría en unos pocos minutos.

- Excelente derecha – me alabó Taylor sonriendo y tomando mi cara entre sus manos, yo no pude evitar devolverle el gesto, ya me había calmado un poco.

- Paúl es un idiota – dijo de pronto Quil sentándose otra vez en la mesa.

- Un idiota al que le costará hablar por un par de días – bromeó Embry provocando que todo el mundo riera.

- Nunca me meteré en una pelea con Leah– afirmó Collin metiéndose la mitad del pan en la boca ¿es que se había vuelto una costumbre entre ellos?

- Paúl se lo tenía merecido, yo a diferencia de Taylor hubiese dejado que Leah lo matara – dijo Seth enojado.

- ¿Y como se lo explicamos al resto después? – preguntó Sue tomando su taza de café.

- Hubiésemos inventado una buena coartada – respondió Taylor haciendo que más de uno riera y comenzara a inventar alguna historia que hubiese servido en la corte - ¿segura estás bien?

- Si, no te preocupes – respondí sonriendo y mostrándole mi mano intentando que se despreocupara.

- Lo lamento, te metí en muchos problemas, debí quedarme en el sillón – comenzó a disculparse Taylor, yo negué con la cabeza.

- Lo lamento yo, debí matar a Paúl hace mucho tiempo – dije, él me sonrió y acarició mi rostro con su pulgar, me miraba de forma intensa – pero eso lo puedo arreglar antes de irme y…

Me silenció con un beso, yo me paralicé en mi sitio y escuché como todo el mundo se silenciaba, podía sentir su mirada en nosotros "somos novios, es normal que nos besemos, somos novios" me repetía, pero luego recordé que nadie sabía que lo éramos… pero Paul dijo 'controla a tu noviecita', lo debe haber inferido de lo que vio y contó Embry, al mismo segundo en el que pensaba todo eso mis labios se amoldaron a los de él respondiéndole el gesto. Taylor se separó y me besó en la frente.

- Traeré agua para el café – me dijo separándose de mí y yendo a la cocina, no sabía si había notado que todo el mundo nos miraba, si es así lo ignoró bastante bien.

Me giré para ver seis pares de ojos sobre mí mirando atónitos, algunos con la boca abierta de par en par.

- ¿Qué? – pregunté haciéndome la indiferente.

- Voy a vomitar – dijo Embry tapándose la boca, yo rodé mis ojos.

- No sobre la mesa por favor – bromeó Quil – aun queda comida.

- Finalmente se confirma que son novios ¿Por qué lo son no? – me preguntó Collin desde su silla.

- Sí, soy novia de Taylor y… ¿Cómo que finalmente? – pregunté.

- Desde que llegaron supimos que eran novios, pero nunca dijiste una palabra al respecto – explicó Seth – Y no tuvimos el coraje de preguntártelo.

- Es porque no lo éramos – dijo Taylor a mi espalda, llevaba dos tazones en una mano y el agua caliente en la otra – nos hicimos novios esta mañana.

- ¡¿Qué?! – gritaron todos los lobos del lugar, Quil comenzó a toser medio ahogado mientras el resto solo me miraba con los ojos híper abiertos, por un momento pensé que Quil moriría por falta de aire, pero a nadie pareció importarle mucho eso ya que no despegaban sus ojos de mi.

- Eso, me pidió que fuese su novia ayer y hoy en la mañana le dije que si - ¿Por qué le dije que si? Aun me lo estoy preguntando - ¿de dónde sacaron que éramos novios perros idiotas?

- Es que parecía muy obvio por la forma en la que se miraban y dejabas que te tocara y no lo golpeabas ni tratabas mal, y además lo trajiste aquí de compañero cuando tú nunca estás con alguien y…– comenzó a explicar Seth desde el asiento.

- Vale ya entendí – interrumpí a mi hermano cuando vi que no tenia intensiones de terminar con su lista - ¿tan raro es verme no atacar a alguien que cuando lo hago parece un lio amoroso? – pregunté, luego descompuse la pregunta palabra por palabra para entenderla, realmente ni yo sabía que había querido decir, todos me miraron extrañados entendiendo menos que yo.

- ¿Qué? – preguntó Brody elevando una ceja.

- Olvídenlo – dije derrotada tomando la taza que Taylor me ofrecía, tenía la cabeza aun en modo hibernación, por eso no respondía bien a las cosas que me decían.

- Lo que intenta decir que es que no puede creer que por el solo hecho de que ella se comporta bien conmigo ustedes crean que teníamos algo… yo siempre he sido así con ella, lo que a ustedes les falta es ver a la verdadera persona tras la Leah que creen conocer – dijo Taylor tranquilamente mientras le ponía mantequilla al pan.

- ¿Ven? Él me entiende – afirmé sentándome al lado de mi ahora novio, cosa que aun intento procesar.

- Me he quedado sin palabras – murmuró Embry.

- Mejor, nunca tienes nada importante que decir – bromeó Quil volviendo el ambiente a lo que era antes, un poco menos tenso, al menos para la manada, Sue estaba seria y me miraba de reojo de cuando en cuando con una mirada que no me gustaba en lo más mínimo, algo le molestaba y no hacía nada por ocultarlo.

Después del desayuno Taylor fue el primero en pedir el baño, le dije que no había problemas, por mientras yo ayudaría a Sue con la limpieza de la mesa, los lobos desubicados comieron y arrancaron del lugar diciendo un simple 'gracias, estaba exquisito', volverían en un momento mientras seguían patrullando, ya decía yo que la manada de tarados había venido solo para robar comida, el hecho de que yo me fuera no era un tema que les importara mucho. Estaba tranquilamente lavando las tazas cuando mi madre se me acercó.

- ¿Irás con Taylor al terminal de buses? – me preguntó Sue dejando un plato en el fregadero, yo la miré extrañada.

- Por supuesto – le dije, era obvio o que pensaba ¿que nos iríamos en autos separados?

- Claro, es tu novio, es natural que lo vayas a dejar al autobús – susurró, entonces entendí a que iba la pregunta, ella tenía la muy errónea idea de que me iba a quedar en la reserva.

- Para un poco – le dije deteniendo lo que hacía – no lo voy a ir a dejar, mamá me voy con él.

- ¿Cómo?

- Eso, hoy me devuelvo a San Diego – ella me miró con cara de horror.

- Claro que no – me contradijo con tono de mando, cosa que me molestó, ella no tiene derecho sobre mí para hacerlo, es mi madre, pero se comporta como una desde hace muy poco tiempo como para creerse con el derecho de venir a mandarme – Leah tú te quedas aquí a proteger la reserva como corresponde que hagas y no hay nada que discutir.

- No – dije, aun no segura de mi decisión, pero la voz de orden que Sue estaba usando era suficiente para plantarme en mi idea de volver a la cuidad, solo para comprobarle que ella no tenía porqué intentar mandarme.

- Es tu deber Leah, no puedes escapar así como así.

- No estoy escapando, esta no es mi pelea, los chupasangres italianos vienen por la fenómeno hibrido no por los lobos, si Jacob quiere proteger a sus amadas sanguijuelas yo no tengo porque hacerlo con él – le alegué, comencé a enojarme más aun, ya que quien me hablaba ahora no era mi madre, si no un miembro del concejo de ancianos de la tribu.

- Sabes bien que está la posibilidad de que vengan a este sitio.

- Para eso está la manada de Sam – contraataqué.

- Tú fuiste llamada por algo Leah…

- Sí, porque Dios me odia y me quiere joder la vida – siseé, la conversación me estaba hartando.

- No, porque eres un protector ¿lo recuerdas? Esa es tu misión, lo llevas en la sangre, es parte de ti lo quieras o no – Sue estaba igual de enojada que yo, lo supe por sus manos en las caderas, no por su tono de voz, la cual era monótono, me acordé de las veces en las que ella hablaba cuando estaba en medio del consejo, ahora usaba la misma actitud, cosa que me enfermaba aun mas.

- En eso estás muy equivocada, desde que supe la existencia de la ultima leyenda, mis supuesto deberes cambiaron, resulta que ahora debo proteger y procrear para la tribu, no tengo por qué tener doble labor aquí, si me pides que luche contra los vampiros europeos, ten por seguro que haré todo lo posible para no salir viva de la batalla y ustedes se quedaran sin súper loba mamá – Sue pensó mis palabras, aunque no me gustara la idea, ser la supuesta súper mamá loba de la tribu me libraba de todo peligro, ellos no se atreverían a obligarme de ir a batalla sabiendo que yo no tenía intenciones de salir viva de allí, de algo que me sirva esa estúpida leyenda, la cual, al fin y al cabo no quiero cumplir.

- Pero Leah…

- Olvídalo Sue, no tienes ninguna razón convincente para que me quede aquí, yo me vuelvo a San Diego – dije finalizando el tema, ni si quiera terminé de lavar las cosas, simplemente dejé todo donde estaba y me fui de la cocina, si continuaba allí iba a decir cosas de las cuales Sue se arrepentiría.

- Detente allí Leah Clearwater – me ordenó ella a mi espalda.

- No vengas a usar tu voz de madre autoritaria, ambas sabemos muy bien que hablas como alguien del concejo – le dije volteándome dando nuevamente la espalda – no intentes darme órdenes porque tengo la edad suficiente para decidir la cosas que hago y las que no, no soy una niña como Seth así que guárdate tus mandatos para alguien que te haga caso.

- Bien, no haré el rol de madre y si el de anciano, y como tal te ordeno que protejas la tierra en la que vives.

- ¿Y desde cuando le hago caso a alguien del consejo? – le pregunté girando mi cabeza hacia ella, Sue se mantuvo callada, sabía muy bien que yo nunca había hecho lo que los ancianos quería – ni tu ni ellos me manejan, nunca lo han hecho ni lo vendrán a hacer ahora.

- Aun así esta no deja de ser tu lugar Leah, debes proteger tu tierra.

- ¡Error! – Dije – ya no vivo aquí, a mi me expulsaron de estas tierras ¿es que acaso no recuerdas lo que hizo mi propio alfa?

- Esta es tu tierra, la que te vio nacer y donde creciste, le debes algo por eso – Sue tenía su rostro como antaño, igual que en el tiempo en que Bella se transformó, sin expresión, no mostraba la calidez de antes de marcharme, no era Sue la madre, era Sue la anciana…poco le había durado el papel de mamá cariñosa conmigo.

- A tu tierra no le debo nada – gruñí – porque nada bueno me ha dado – ella guardó silencio una vez más sabiendo que lo que le decía era la verdad, además de sufrimiento nada bueno me ha traído este sitio.

- Bien… si no lo haces por tu tierra – dijo enfatizando en la palabra 'tu' intentando inculcar que este sitio también era mío, a pesar de que yo no lo sintiera así – hazlo por tu hermano – metió el dedo en la llaga, mi debilidad, mi único talón de Aquiles es Seth. Y para mi mala suerte todo el mundo lo sabía.

- No lo metas aquí.

- Si nada de este sitio te preocupa lo suficiente como para pelear por él, hazlo por Seth, él te necesita y lo hará aun mas cuando la batalla se acerque y…

- ¿Por qué todo el mundo usa la mierda psicológica de Seth conmigo? – Grité elevando mis manos – ¡déjame en paz!, Seth es grande, no tuvo problemas cuando peleó contra la chupasangre pelirroja la vez pasada, se defendió solo, ¿u olvidaste que quien estuvo en peligro fui yo? Si no fuese por Jacob yo estaría dos metros bajo tierra – Jacob… él me salvó la vida esa vez, cuando yo lo único que quería era morir… lo odié mucho cuando me quitó la posibilidad de morir y acabar con el dolor que me quebraba por dentro, arruinó mi perfecta oportunidad de suicidio en batalla, ¿Quién diría que las cosas iban a tomar este rumbo? Jacob…

- ¿Acaso es porque no quieres dejar a tu novio? – me preguntó Sue sacándome de mis pensamientos, el tono que usó en la palabra novio fue despectivo, ¿es que no se daba cuenta de lo enojada que estaba ya? Al parecer no porque seguía echándole leña a mi rabia, ella no vendría a tratar mal a Taylor, no se lo permitiría.

- ¿Por qué demonios salió Taylor en la conversación?

- Quiero encontrar una razón del porqué te quieres ir, se acercan tiempos difíciles y todo el mundo te necesitara y tu solo piensas en irte – me dijo con voz desesperada, se sentó en la silla más cercana que había y se dejó caer tomando su cabeza entre sus manos.

- Aquí todo el mundo me necesita como si fuera un objeto, tu único fin de que me quede es para proteger a Seth o para cumplir con las estúpidas leyendas, no es porque realmente me quieres cerca, aquí realmente nadie lo quiere, no me quedaré porque no hay nada aquí que me retenga, así de simple – le dije volteándome, la conversación para mi estaba terminada.

Entré a mi cuarto enfurruñada, ¿Por qué todos usaban a Seth para intentar convencerme de que me quedara? Hasta ahora nadie me ha pedido que me quede por el simple hecho de querer, nadie ha dicho 'quédate porque te extrañaré si te vas' o 'no te vayas y quédate conmigo' ¿Cómo es que nadie me pide que me quede porque me quiere?… no, solo me repiten que debo cuidar algo, ya sea la tierra, los Cullen o Seth… no soy niñera de nadie. Me necesitan aquí porque soy útil, no porque me quieran a mí. Unas manos se enrollaron en mi cintura rompiendo el hilo de mis pensamientos, sentí un rostro hundirse en mi cuello y su respiración me hizo estremecer.

- Tranquila – me susurró Taylor al oído, no lo sentí entrar en ningún momento, bueno, estaba de espaldas a la puerta… pero aun así con mi oído debí poder, debo haber estado muy metida en mis cavilaciones, ni si quiera sé como fue que sabía que no estaba tranquila.

- Lo estoy – dije secamente.

- Mentira, estás temblando, eso haces cada vez que te enojas – me explicó, yo me asombré por lo observador que era ¿en qué momento me había conocido tanto? - ¿todo bien?

- Sí, solo quiero irme de este lugar – no soportaría un día más aquí. Taylor me giró quedando frente a él, sus ojos me quemaron por unos segundos antes de que hablara.

- Y nos iremos si así lo quieres – me respondió besando mis labios. Se sintió mejor, aun estaba molesta, pero definitivamente esos labios estaban mucho, mucho mejor, aunque la estúpida chispa no aparecía, decidí en ese momento que mandaría a la reverenda chispa al infierno y no me preocuparía si llegaba o no, ya que sabiendo mi suerte no llegaría nunca. El sonido del teléfono celular de Taylor rompió el momento, de malas ganas él se separó de mí para contestarlo, escuché una voz femenina hablándole y arrugué el entrecejo ¿Quién era esa? Taylor se debió dar cuenta de mi estúpido e irracional ataque de celos porque sonrió, aunque no duró mucho. Después de un momento él me miró preocupado.

- Lee, cariño, tenemos un problema, al parecer han escuchado tus ruegos.


Jacob POV

Un fuerte dolor se instaló en mi pecho y me despertó, fue tan fuerte que no podía respirar bien, mi piel se sentía fría por muy imposible que fuese con mis 42 grados de temperatura corporal y algo en mi se separaba de forma alarmante dejándome incompleto, no sabía que era pero me sentí mas vacio que de costumbre y eso ya es decir mucho. Me senté en mi cama tomando mi pecho tratando de evitar que algo se escapara intentaba cubrirlo con mis manos para evitar que se abrirá un hueco al medio que dejara salir algo, pero me desesperaba sentir que no estaba resultando ya que aun así me sentía cada vez mas desocupado, la noche anterior apenas había podido dormir, después de mi conversación con Bella volví a vagar por el bosque, hasta que al amanecer me dejé caer totalmente agotado sobre mi cama y me había dormido, claro, hasta que este ahogo repentino me despertó de golpe. Me tomó un momento saber el por qué de todo eso, bastó con que mirara un reloj para conocer lo que mi cuerpo sabía de ante mano, eran las 1.45 de la tarde, ya casi la hora en que Leah se marcharía para siempre de la Push, mi piel ya sentía la distancia entre nosotros y peor que eso, me dolía como nunca antes.

Si me sentía así con solo saber que se iría ¿Cómo me voy a sentir cuando finalmente se haya ido? ¿Dolería aun mas saber que hay ciudades de distancia entre nosotros? No quise pensar en eso, tenía claro que poco a poco me iría apagando hasta que finalmente moriría o quedaría en total oscuridad, Bella en su peor época seria la reencarnación de la alegría en comparación a como me pondré yo cuando lo que más temo pase, al menos ella en el fondo sabia que Edward la amó o la amaba, a mi ni eso, solo sé que Leah me odia o lo que es peor, no siente nada por mí, ni siquiera odio.

Al fondo de mi cabeza la siempre molesta vocecita de mi conciencia hizo aparición, entre todo el caos de pensamientos que luchaban por hacerse escuchar me gritaba algo y yo, como nunca, intentaba escucharla, pero la confusión en mi cabeza me dificultaba el trabajo, no podía ni si quiera escuchar bien mis propios pensamientos, hasta que finalmente gritó con todas sus fuerzas rompiéndome los oídos y provocando que mi cabeza retumbara "¡¡NO LA DEJES IR!!"

Cuando tu mente te grita las cosas de esa forma solo te queda una opción: hacerle caso. La idea me aterraba, pero más me atemorizaba pensar no tener la oportunidad de que mis brazos la rodearan otra vez, simplemente no podía soportar ese futuro y me negaba con todas mis fuerzas a aceptarlo. Ahora me daba cuenta de que no podía dejarla ir, ya lo hice una vez y me aun me arrepiento de eso, no se repetirá, no ahora que sé que la amo.

Me levanté de golpe de la cama y me puse a toda prisa un pantalón limpio, abrí estrepitosamente la puerta de mi pieza y avancé por el pasillo a grandes zancadas, Billy que estaba en la cocina me gritó algo, pero no le hice ni el más mínimo caso, mi cabeza no estaba para nada más que para pensar en ella, simplemente me dediqué a correr, de alguna manera me saqué el pantalón en el bosque y lo amarré en mi muslo para transformarme. Corrí más rápido de lo que nunca había hecho, me di cuenta que para mi suerte no había nadie de la manada por los alrededores aunque me daba igual si había otro lobo que me pudiese leer el pensamiento, ahora solo quería llegar donde Leah a tiempo para detenerla, no sabía cómo lo iba a hacer, ni que le iba a decir, lo único que tenía claro era que no podía dejar que se alejara de mi. No otra vez.

El camino se me hacía eterno, estaba seguro que no habían pasado más de un par de minutos desde que salí de la casa, pero estos se me hacían horas y mi desesperación iba en aumento, finalmente visualicé la cuidad desde el bosque y volví a ser humano. Una vez vestido comencé a correr a toda velocidad por las calles ignorando a las personas que me veían extrañadas seguramente por ver a alguien de más de dos metros de altura y a torso desnudo correr descalzo a gran rapidez, ahora el secreto de lo que yo era en realidad no me importaba, de nada me serviría ser licántropo y poder luchar contra vampiros si no podía tenerla conmigo.

No había nadie en el terminal de buses, y solo un móvil estaba estacionado en la parada, frené al momento de verla a ella frente a la entrada del bus, hermosa como siempre debía ser a pesar de que yo no hubiese sido capaz de verlo antes, se disponía a subir cuando de mi garganta salió un grito de forma inconsciente.

- ¡LEAH! – grité en su dirección, ella se volteó a mirarme con ojos extrañados.

- ¿Qué demonios haces aquí? – me preguntó en un susurró que pude escuchar muy bien, mis pies desnudos comenzaron a moverse hacia ella y en pocos pasos estuve a su lado tranquilizándome al instante por su cercanía, noté como mis pulmones finalmente respiraban hondo en busca del aire que no habían podido entrar anteriormente.

- No te puedes ir – dije en un bisbiseo.

- ¿Por qué? – preguntó, el alivio que sentía iba en aumento a medida que mas me acercaba a ella, parte de mi sabía que ella me mataría por estar tan cerca, pero no me importó ycontinué acortando la distancia.

- No puedes – repetí – te necesito aquí, te quiero aquí… no te vayas… no otra vez.

- Lo siento, pero Taylor me está esperando en el bus, tengo que subir – musitó, pero sin moverse del sitio y sin despegar sus ojos de los míos.

- Olvídate de él y quédate conmigo – Leah me miró sin entender nada, yo ya estaba cansado de pelear, cansado de negarle lo que sentía y de pretender que no tenía influencia sobre mí, ella tenía que saberlo, las consecuencias de mis actos sería algo a lo que me enfrentaría después.

- ¿Qué? Jacob no entiendo nada de lo que me estás diciendo – susurró. Algo en mi se preguntó por qué no se alteraba, porque no me estaba gritando o peleando como siempre ocurría, no comprendí su calma ni la tranquilidad en su rostro como tampoco sus susurros, pero lo ignoré y me concentré en sus increíbles orbes verdes que seguían pegados a mis pupilas.

- Tal como me escuchaste, Taylor no es para ti, ningún hombre es para ti Leah y eso lo sabes bien… no te vayas con él… quédate aquí, conmigo, a mi lado, para siempre – ella aun seguía sin comprender, yo dejé de pensar y permití que mi cabeza tomara un descanso, ahora solo dejaba que las palabras salieran de mi boca directamente desde mi pecho – Leah… te amo… no se desde cuando… solo… te amo – dije soltando el aire de mis pulmones, sentí como una enorme carga salía de mis hombros al solo decir esas palabras, esperé a que me golpeara pero no pasó nada, ni si quiera se movía, temí que no respirase, pero vi como su pecho subía y bajaba con cada respiración – dime algo, por favor.

- Yo… - no dijo nada mas, su cuerpo reaccionó reemplazando las palabras de forma equivalente a mi propio cuerpo. Ya casi no había espacio entre nosotros, elevó su mano y acarició mi brazo provocando que me estremeciera. Mi mano fue sin mi permiso hasta su cuello y lo acarició, tan pequeño en comparación con el tamaño de mi palma, pero tan cálida y suave… ya no podía aguantar ni un minuto más, no más tiempo lejos de ella, no más tiempo sin tocarla… era ahora o nunca. Lentamente bajé mis labios hacia ella y para mi sorpresa no se alejó, al contrario, elevó su rostro hacia a mi mientras cerraba sus ojos… entonces y finalmente mis labios se posaron en los de ella.

De pronto el dolor en mi pecho había vuelto. Me separé de Leah a pesar de que no quería y me dolía hacerlo, pero realmente no podía respirar, estaba ahogándome y no entendía la razón, tenía a Leah a mi lado ya le había dicho que la amaba ¿Qué más quería? Subí mi mirada y ella ya no estaba, se había esfumado con el viento, me giré para buscarla pero no la encontré. El dolor se hizo más fuerte que antes, tenía una angustia atrapada en mi garganta que superaba cualquier cosa que hubiese sentido antes y no me dejaba respirar, sentí que me ahogaba porque el aire se negaba a entrar a mis pulmones, por más que tomaba mi pecho e intentaba tomar aquello que me hacía tanto daño el sufrimiento no remitía al contrario, se hacía cada vez más fuerte, cegándome, sin permitirme oír nada, ni sentir nada que no fuese el dolor en mi pecho, fue tal que mis piernas se doblaron dejándome caer de rodillas al suelo.

Una punzada en el centro de mi cuerpo me despertó sudando en mi cama, jadeaba en busca de aire que difícilmente entraba en mis pulmones, miré asustado a mi alrededor y me di cuenta que realmente estaba en mi cuarto y el reloj marcaba las 1.45 de la tarde, cerré mis ojos nuevamente y los volví a abrir, 1.45, miré hacía el techo y toqué mi pecho, el dolor aun estaba allí, pero ya sabía que era. Nunca creí en las premoniciones, ni en el hecho de que el futuro se te mostrara en los sueños y todas esas cosas, yo no era Alice ni nunca había tenido nada relacionado con eso, pero ahora creía, estaba claro lo que tenía que hacer y no esperaría ni un minuto más en hacerlo.

De un salto salí de mi cama y nuevamente ignoré lo que Billy me gritaba desde la cocina, en el bosque cambié a lobo y me puse a correr como si me persiguiera un ejército de sanguijuelas, nuevamente no había nadie de mi manada patrullando en los bosques. Creo que ahora era lo real, y nuevamente no tenía nada que decirle, estaba seguro que las cosas no saldrían tan fácil como en mi sueño, ya me extrañaba que ella no hubiese reaccionado a las cosas que le decía, esa Leah no era la mujer que yo conocía, pero ahora las cosas serían diferentes y sabía que Leah me patearía el trasero si intento besarla, pero a estas alturas no me importaba nada, con tal de que se quede en la reserva soy capaz de todo, mi discurso lo improvisaré en el camino, pero cuando la vea solo estoy seguro de una cosa, no la dejaré escapar.

Llegué a los pocos minutos al terminal de buses y al ver el reloj de la entrada llegaba con cinco minutos de adelanto, justo a tiempo. Corrí sin importarme que me miraran hasta que estuve en la calzada de los buses, habían varios estacionados a diferencia de mi sueño, pero por más que busqué no encontré el que se dirigía a Seattle.

- Disculpe – le dije a uno de los guardias del sitio, él me miró de pies a cabeza y arrugó el entrecejo, lo ignoré por el hecho de que andaba sin polera así que era esperable que me miraran así – busco el bus a Seattle.

- ¿Cuál?

- El de las dos de la tarde – especifiqué, algo molesto se formó en mi estomago.

- Salió hace mucho ya – me dijo como si fuese lo más obvio del mundo y yo fuese un imbécil que no se enteraba de las cosas.

- ¿Cómo? ¡Pero si aun no es la hora! – mi voz se fue agudizando conforme decía la oración, esto no podía estar pasando, no otra vez, no puede ser que ella se me hubiese escapado de nuevo.

- El bus de las dos se adelantó en su salida por problemas de horarios en la compañía.

- ¿A qué hora se fue? – tal vez aun tenía tiempo de alcanzarla, parar el bus y sacarla de allí en medio de la autopista, llevarla conmigo a cualquier sitio, raptarla, cargarla en mi lomo, ¡lo que fuese!

- Hace más de una hora – me respondió elevando sus hombros, yo me paralicé, no podía ser.

- ¿Y los pasajeros? – pregunté casi sin voz.

- Los que tenían comprado sus pasajes con anticipación fueron llamados al teléfono que dejaron en caso de emergencias, todos abordaron el bus a las 12.30…- yo me alejé del sitio sin creer mi suerte, por eso el dolor en mi pecho desde temprano, parte de mi sabía que ella se estaba alejando de mi lado, pero nunca llegué a saberlo con seguridad… nunca… la volveré a ver, si definitivamente se fue ella no volverá… lo había dejado en claro, no la tendría conmigo de nuevo…

De pronto una luz de esperanza se prendió sobre mi ¿y si se había arrepentido? En una de esas estaba en su casa mientras que el imbécil de noviecito que tiene estaba en San Diego, es una remota posibilidad pero aun puede existir… con rapidez volví a cambiar y me fui a toda marcha en dirección a la casa de los Clearwater.

Nuevamente corrí a todo lo que me dio el cuerpo, "por favor Leah tienes que estar allí, no te me vayas otra vez, no podré sobrevivir si vuelves a desaparecer" rogaba en mi interior que ella no se hubiese marchado, le pedía a los espíritus de mi tierra que me ayudaran a retenerla conmigo. Me dolía todo en mi interior, me sentía vacio, a pesar de que aún conservaba la esperanza de que ella no se hubiese ido en mi pecho no había nada, o quizás no era en mi pecho, pero sabía que algo me faltaba, mi piel escocía y reclamaba el calor de Leah, al menos su presencia y yo solo pedía que ella no se fuera.

Estaba por llegar a la casa de Seth cuando otra mente se conectó a la mía, era la de Embry.

-"Hola Jake, patrullando tan temprano" - me dijo, yo oculté de inmediato la razón de mi estancia en medio del bosque.

- "Si" - le mentí – "¿algo nuevo que contarme?" - Pregunté, Embry dudó un poco si contarme o no contarme, pero a mí me importó poco su duda y con el poder de alfa que me embargaba me metía sin su consentimiento en sus pensamientos… entonces lo vi todo. Cambié de forma en medio de la carrera y caí con un golpe seco en medio de la maleza, algo me pegó en la cabeza pero no me importó. Lo vi todo. Todo.

A ellos abrazados en una misma cama, a ellos besándose en la cocina, a ellos caminando hacía el autobús tomados de la mano… a ella desapareciendo para siempre de mi vida feliz junto con otro hombre.

Me levanté como pude y me vestí de la misma forma, me arrastré a la casa de Seth encontrándomelo en la puerta junto con Quil y Embry quien me había adelantado. Llegué donde el más pequeño del grupo y lo agarré por los hombros.

- ¿Dónde está? – demandé, Seth me miró con los ojos como plato por mi arrebato, me sentí mal de tratarlo así, pero ya no era dueño de mis actos.

- ¿Quién?

- Sabes muy bien de quien te hablo.

- ¿Leah? – me preguntó con un poco de miedo, en mi rostro debe haber una des configuración debido a todos los sentimientos que tenía, yo no respondí su pregunta, pero él supo que era correcta – ella se fue Jacob, el bus tuvo que adelantar su salida, o se iban a las 12.30 o tendrían que tomar el bus de las 6 de la tarde y con eso perderían al avión… fue algo demasiado rápido para que alcanzáramos a avisarle a alguien, solo a Embry que andaba patrullando cerca supo y nos alcanzó para llevarnos en la camioneta de su mamá.

- No, no se puede haber ido – dije, a estas alturas parecía demente, mis ojos estaban muy abiertos y miraba a la nada mientras seguía sacudiendo a Seth con mis manos – no puede ser.

- Jacob ¿estás bien? – la pregunta de Quil me hizo reaccionar, no estaba en mis casillas y ellos no me podían ver así, soy el alfa y se avecina una guerra, no puedo perder los estribos, pero sentía que nada me sujetaba a la cordura, nada me mantenía en la tierra… era como si volara hacia algún lugar y nadie pudiera hacerme reaccionar. Miré a la audiencia y se veían preocupados, demasiado preocupados. Intenté respirar a pesar de que los pulmones no me cooperaban en nada. Solté al pobre de Seth y me alejé de ellos.

- ¿Iras a patrullar? – Me preguntó de pronto Embry - ¿quieres que vaya contigo? – el terror me inundó, no pueden saber qué me pasa, pero si vamos juntos no tendrá problemas en meterse en mi cabeza y descubrir lo perturbado que estoy.

- ¡No! – Grité volteándome – desde hoy patrullo solo, nadie, escúchenme bien, nadie irá conmigo, ustedes tomaran el turno de día y yo el de noche.

- Pero Jacob no puedes ir solo…

- ¡Es una orden! – grité interrumpiendo a Quil, nadie más habló, solo agacharon la cabeza y asintieron. Nunca había usado mi tono de alfa con ellos y odié hacerlo ahora, me odié a mi mismo por como los trataba, pero ese dolor quedo rezagado en alguna parte de mi cabeza ya que ahora todo el dolor que tenía era millones de veces mayor. Salí de allí corriendo para perderme en los bosques, o desaparecía ahora o me partiría en pedazos frente a ellos, y no faltaba mucho para derrumbarme.


(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: no me digan nada… ya lo se, no pueden creer queLeah se fuera, que es una maldita por hacer sufrir a Jake de esta manera y bla, bla, bla, ha! Y las amenazas de muerte ya están asumidas. Pero les pido una cosa, ¡RELÁJENSE! No les diré porque, solo háganlo.

Ahora, quien no ame a Taylor en este capítulo la mato, yo amo a Jakob, pero ¡vamos! Taylor fue un amor, a pesar del odio que le tengan admítanlo. Y si, Leah se fue de vuelta a san diego dejando a un Jakob enamorado hasta la mitocondria y al borde de un colapso emocional. Que malas que somos!!! (Inserte cara malvada aquí) xD

Bueno, espero les haya gustado y lo largo compensa la espera. Un besote tamaño terremoto chileno y dejen revis para convencernos de que Leah vuelva a la reserva. Bye!!

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: ahhh que pennita!!! leah se fue, bueno para las que tenian dudas si se fue! tenia que hacerlo aun tiene muchas dudas!! pobre y jake hay si hay que puro abrazarlo quedo solo triste y abandonado =( no la pudo alcanzar!!! que pena, pucha tay no sabe lo que le espera! jajajaj como seran las cosas ahora? leah saldra de la foto? volvera? jake la ira a buscar? nadie sabe!!!!! asi que para que sigamos escribiendo plis un rewi! no nos maten porq si lo hacen no podremos seguir escribiendo!!! jajajaja


Una noticia

ya estamos adportas del final, como saben nos basamos en el libro amanecer para los acontecimientos de la historia, asi que ya keda poco, no sabemos cuan poco

pero si quedan un par de caps mas, unos 10 kisas o menos no lo sabemos

esperamos rewis para motivarnos y escribir algo mas pero de que el final se acerca a pasos agigantados se acerca!!!!!!!!

BESOS A TODAS


Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94 POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!!!!!!

si hay alguien que nos lee pero no esta en la lista pues diganlo si quieren aparecer!!!!!!!!!

Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes!!! besos!!!

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