34. No lo suficiente
Personajes: Hyoga y Camus. Mención del maestro Cristal.
Advertencia: Esta historia está basada en la relación entre Camus y Cristal que plasmé en "Secreto" y en el hecho de que ambos fueron los maestros de Hyoga.
"¡Una más, Hyoga!"
El pequeño odiaba a su maestro. No importaba cuánto lo intentara él jamás le satisfacerla. Por el contrario, cada que entrenaba con Cristal, el chiquillo sentía que estaba en un lugar donde era querido y le cuidaban.
Desafortunadamente para él, esta vez era Camus quien estaba allá y le hacía golpear el maldito pedazo de hielo que estaba enfrente suyo. Ya en la villa le habían dicho que estaba fuera de sus cabales por pretender hacer cada cosa que le ordenaran los maestros del hielo, y él siempre había respondido que era su deber si quería pertenecer a la orden de caballeros de Atena. Cómo maldecía el día en que esas palabras habían salido de sus labios.
El hielo ya le había cortado sus pequeñas manos. El dolor era punzante, el olor a sangre le desagradaba y lo peor era que Camus parecía estarlo disfrutando.
"¡Vamos, Hyoga!" gritaba Camus desde su lugar. Su mirada fija en el niño, y su rostro mostrando absolutamente nada. Eso le molestaba más que nada a Hyoga, que nunca sabía qué era lo que el hombre pensaba.
"Pero mira qué desastre." Escuchó que Camus dijo quedamente.
El niño le miró con rabia contenida. Jamás se levantaría en contra de su maestro, pero aún a su corta edad, comprendía que aquello era absurdo.
Camus le dejó ir a que Cristal le consolara. Hyoga era ahora lo único que le unía a Cristal. Sabía que le estaba haciendo pasar por todo eso porque en su entendimiento, eso era lo que haría que algún día tuviera la entereza para servir a Atena. Aunque a él le fallara ahora mismo al saber que no podía acercarse a la cabaña.
Que descansara, dijo para sí. El esfuerza de Hyoga aún no era suficiente, pero lo lograría algún día. Aún si él mismo tenía que obligarle e incluso morir en el intento.
