Disclaimer: Todos lo reconocible de Harry Potter es propiedad de la maravillosa J.K Rowling.

Aquí estoy de nuevo :3

Intentando no tardar en actualizar y aprobechando mi tiempo de osio en lo mejor que sé hacer (o intento hacer) que es escribir ^^

Les confieso que este capitulo tenía otro nombre y otra trama en un principio pero conforme avanzó todo se fue cambiando sólito y salió esto, así que bueno, creo que si me alargaré un poco más, igual no tenemos prisa en que se acabe el fic ¿O si? :3

¡Bueno a leer!


Por obligación, serán un dragón y una víbora

36. Tercer año: Navidad, Paz, Amor y Peleas?

Eran aproximadamente las siete de la mañana, el frío matutino era insoportable y se apetecía mucho quedarse calentitos en la cama; pero algunos que tenían que partir ya se habían puesto en marcha. Un buen ejemplo de eso era Astoria quien metía sus pertenencias a su baúl, Paige también hacía lo mismo; por otro lado el resto de las chicas del dormitorio parecían seguir dormidas.

—¿Y no me vas a contar qué pasó anoche? - preguntó morbosa la pelirroja, arrojando unas túnicas a su baúl.

—No pasó nada – aseguró su amiga, poniéndole más cuidado a sus pertenecías que a su amiga.

—No me hagas echarte en cara la forma en la que llegaste – insistió, como siempre, no le gustaba quedarse con la duda.

—Hablamos cuando regresemos, ahora ya me tengo que ir – se excusó, sonriendo victoriosa y tomando su baúl para salir de los dormitorios, ignorando los gritos de su amiga quien exigía saber lo que había pasado.

Astoria no regresó a la habitación, de hecho apresuró el paso para bajar a la sala común. Ahí ya la esperaba Draco, que tenía unas pronunciadas ojeras.

—No te atrevas a decir nada al respecto – bufó, frotándose los ojos con cansancio —¿Comemos antes de irnos a Hogsmeade?

—Claro, te hace falta un tomar algo fuerte – se burló —Si hasta parece que nunca antes hubieras tomado – le molestó, viendo la mirada asesina que el chico le dedicaba, para luego hacer una mueca de resignación —¿Entonces nunca habías tomado? - preguntó extrañada, intentando interpretar la actitud de su novio.

—Bien viste que ayer sacaron a todos los de cuarto año para abajo, menos a ti, claro, eres mi novia – le aclaró, sin atreverse a decir las cosas directamente. Era obvio que había sido la primera fiesta ilegal del príncipe de las serpientes y que se había pasado excesivamente con la bebida.

—Pensé que siendo tú ya habrías roto las reglas – comentó pensativa, intentando no sonar burlona, porque el rubio no se veía muy bien.

—Estos imbéciles son algo inflexibles con las estúpidas fiestas – bufó, poniéndose de pie y caminado a las escaleras donde estaba Astoria —Dejemos eso de lado ¿Si? ¿O no te la pasaste bien? - susurró abrazándola.

—Si, claro que me la pasé bien contigo – confesó abrazándolo con fuerza, percibiendo ese delicioso olor a vainilla con avellanas.

—Ejem ¿Nos vamos o se van a pasar toda la mañana abrazados? - preguntó mordazmente Daphne que bajaba con su baúl por las escaleras.

—Si no tardaras tanto hace rato que nos hubiéramos ido – contestó de mala gana el heredero Malfoy.

—Claro, claro, aun lado si quieren que baje – pasó en medio de los dos, empujándolos para separarlos.

—Que delicadeza – se burló el chico, iendo a tomar su baúl. Astoria rodó los ojos y tomó sus pertenencias para salir junto a su novio y su hermana de las mazmorras. La pareja iba a paso sincronizado, con los baúles volando detrás de ellos. Draco rodeaba los hombros de niña y la otra mano la llevaba en el bolsillo, Astoria tenía su mano en la espalda del chico y con la otra sostenía la varita que mantenía encantados los baúles. Daphne iba detrás de ellos, cargando su baúl porque el dichoso encantamiento no le había salido y se había negado a aceptar la ayuda de su hermana.

Pasaron por el Gran Comedor a tomar algo de comer y salieron a tomar las carrozas con un grupo más de alumnos. El viaje en carrozas la pasaron tranquilos, casi nadie había tomado el viaje de la mañana, la mayoría salía de tarde para llegar al día siguiente antes de medio día, mientras que el viaje de la mañana les dejaba en King's Cross ya entrada la noche. Llegaron a la estación de Hogsmeade y se dispusieron a abordar el expreso matutino, pero se quedaron unos minutos más afuera, observando los demás que llegaban, a ver si notaba alguien conocido.

—Pensé que partirías en la tarde – dijo Astoria al notar como Zabini se acercaba a donde ellos, el chico lucía algo molesto.

—Mi madre me mandó una lechuza en la mañana, que partiera en ese mismo instante o me quedaría solo en casa, lo que no suena del todo mal... - bufó sin mucho humor ni animo, se notaba la lucha interna de decidirse entre: pasar navidad solos o pasar navidad con su madre en otro país, rodeado de desconocidos —Pero al menso en Brasil no hace frío – puntualizó.

—Claro, te invitaría a que pasaras con nosotros, pero... - el rubio miró despectivamente a su futura cuñada.

—¡Mira! ¡Ahí está Paige! - avisó la castaña, cambiando bruscamente el tema. El moreno pareció quedarse congelado unos segundos y luego sonrió.

—¿Qué no vamos a entrar? - habló finalmente Daphne, temblando ligeramente.

—Claro, vamos – Astoria intentaba no ignorar a su hermana del todo. Le pondría cuidado siempre que no comenzara a atacarla, al final de cuentas eran hermanas y se daba una vaga idea de como se sentía la rubia tras todo lo que había pasado, aunque no la justificaba.

—¿No vas a esperar a tu amiga? - indagó un ansioso Blaise.

—¿Eh? - se volteó a ver a donde debería estar la pelirroja, comprobando que del carruaje también bajaba Leo con sus cosas —No, ella tiene compañía – declaró sin mucho interés, animando a que entraran de una vez al tren.

El grupo de cuatro buscaron los usuales compartimientos en el último vagón. Colocaron sus baúles en la parte superior como siempre y se acomodaron en las butacas, cerrando la puerta del compartimiento con seguro y bajando las cortinas.

—Voy a recuperar unas horas de sueño – anunció Blaise, poniéndose unos tapones en los oídos. El chico estaba sentado de lado de Daphne, pues Draco se había acostado en el otro lado, apoyando la cabeza sobre las piernas de su novia.

—Adelante, creo que Draco ya se durmió – murmuró la castaña, observando el relajado rostro de finas facciones, dando un golpesito en la nariz respingona.

—¡Uhm! - bufó el chico rubio, girándose un poco, para alejar su nariz de los ataques de su novia, quien soltó una risita.

—Que empalagosos y yo que me quejaba de cuando Pansy era la novia – dijo venenosa su hermana, con una sonrisa cruel. Sus palabras tuvieron el efecto deseado en Astoria. La castaña dejó el buen humor de lado y permitió que Draco se durmiera.

Pasaron unos minutos y tren seguía su curso, se podía ver el resplandor naranja detrás de la cortina que cubría la ventana. Las hermanas Greengrass cruzaron mirada y se mantuvieron en silencio hasta el momento en el que Blaise despertó y salió al baño. Luego Draco se levantó también y le propuso a Astoria dar una vuelta por los vagones para estirar las piernas.

—Adelante, vallan sin mí – dijo con fingido tono afligido la hermana mayor, buscando hacer sentir mal a su pequeña hermana. Astoria titubeó, pero Draco no le dio gusto a la rubia.

—Gracias, si nos topamos con Blaise le decimos que evite venir a verte – puntualizó a forma de despedida, cerrando la puerta corrediza de golpe.

—Eso fue cruel – le regañó su novia.

—No me importa, no me va a amargar el viaje ni las fiestas – la tomó de la mano y comenzaron a caminar.

—No nos va a amargar nada – la defendió —Se le va a pasar en algún momento el resentimiento.

—No tiene razones para estar resentida – reprochó —Jamás le di alas para que se ilusionara conmigo.

—Bueno, ella no lo ve así y encima de todo eres novio de su hermana menor – pasaron a otro vagón donde por las ventanillas notaron a alumnos que posiblemente serían de primero —Imagina como está de destrozado su orgullo – continuó.

—¡Orgullo, ni que los calzones de Nott! – levantó la voz un poco, pero sin llegar a gritar para no llamar la atención —Está actuando de forma ridícula, eso es algo que hubiera esperado de Pansy, no de Daphne.

—Bueno, algo le aprendió a su amiga durante estos años – argumentó al favor de su hermana.

—Sea como sea, no quiero hablar de ella ni de la otra – puntualizó.

—¿La otra? - bromeó con un tono juguetón —¿Cual otra? ¿Tienes otra? - molestó entre risas tontas, mientras Draco se ponía detrás, apartando su cabello para besarle detrás del cuello.

—No, no tengo a nadie más que a ti – susurró el chico mientras seguía dándole pequeños besos que le provocaban cosquillas a su novia.

—¿Me lo juras? - la niña adoraba esos momentos con su novio, cuando Draco era tan dulce con ella, cuando se esfumaba ese pretencioso y prepotente chico de lengua venenosa y aparecía un chico agradable, juguetón y cariñoso.

—Te lo juró, princesa – aseguró él, mordiendo el cuello níveo de su chica.

—No jures en vano, Malfoy – la puerta de un compartimiento del pasillo se abrió, dejando ver a un castaño joven de ojos oscuros que pertenecía a Gryffindor.

—¿Por qué no cierras el pico, Osborne? - la actitud del rubio cambió bruscamente, se puso a la defensiva y Astoria podía jurar que ya hasta había sacado la varita, pero como aun estaba dándole la espalda no lo podía ver.

—Porque no soy tan cobarde para atacar por la espalda – bufó el león. Del compartimiento salieron Colin, Dennis y Remy.

—Hombre, dejalo. No hagas esto, Iván – el castaño tomó a su amigo del brazo intentando meterlo al compartimiento de nuevo.

—Un sangre sucia como tú no merece mis modales – el rostro de Malfoy reflejó asco y superioridad; dejando claro que se sentía mucho más que él.

—Y un cobarde tú tampoco. No sé que te vio Astoria – contra atacó.

—No sé – respondió con sorna y burla —A lo mejor el hecho de no ser un asqueroso sangre sucia o quizás el no tener orejas de duende.

—Draco, por favor – la chica que había permanecido en silencio hasta el momento se giró y empujó suave a su novio para que salieran de ese vagón.

—Astoria no es prejuiciosa y tampoco le importa la apariencia... - comenzó a decir.

—¡Basta! - gritó la aludida. Ya estaba harta de esas escenas, de esas situaciones que arruinaban su felicidad, de esos momentos cuando se sentía entre la espada y la pared por no ser capaz de elegir. Se había esforzado tanto por demostrar que no era una Slytherin como las demás, se había esforzado tanto para que confiaran en ella los demás, para pertenecer al ED. Pero ahora estaba ahí con Draco e Iván, entre lo que se podía llamar el corazón y la razón; entre lo que sentía, lo que quería y los principios que se le habían inculcado contra lo que su conciencia le decía era lo correcto, lo que la hacía sentir libre y orgullosa de si misma. Ser una sangre limpia, digna y orgullosa o ser una traidora libre, honesta y con la conciencia limpia.

—No me saldrás con el cuento de que mi novia es una traidora de la sangre como los Weasley – masculló el chico, con sus fríos ojos plata, fijos en las orbes chocolate que le retaban fieramente.

—Astoria no es como tú – reiteró el castaño.

—Iván, ya basta – Colin tomo del otro extremo al león, pues parecía que en cualquier momento iba a saltar sobre ellos para atacarlos.

—¡Tú no me vas a decir como es mi novia! - el heredero Malfoy comenzaba a perder la paciencia.

—¡Tú no la conoces! ¡A Astoria le gusta el ballet! ¡Le gustan los chocolates Ferrero Rocher! - comenzó a en listar Osborne —¡Le gustan las cosas Mugg...!

—¡Ya callate! - le cortó Astoria, poniéndose roja —¡Tú tampoco me conoces! - le gritó al león, dejando impactados a los cuatro Gyrffindor.

—Pero... - intentó decir el chico.

—¡Si! Fuimos amigos y también fuimos novios – admitió la castaña —¡Pero entiende que no quiero nada contigo! ¡Terminamos! ¡Terminamos el año pasado cuando no pudiste entender lo importante que era para mí pasar tiempo con las Beauxbaton! - escupió con falso reproche, con un odio que no sentía, pero se convencía de que lo debía de sentir para ponerle fin a todo aquello.

—¡Eso no es verdad! - se defendió Iván.

—De hecho lo es – murmuró Remy a su lado, recordaba perfectamente como su amigo se había molestado tanto con Astoria porque ella había pasado la tarde con las Delacour en lugar de con él.

—¿Qué no me importa la apariencia? - volvió a atacar la chica —¡No me conoces! ¿Crees que si no me importara la belleza hubiera estado tan molesta de estar en ese cochino castillo de Hogwarts en lugar del palacio de Beauxbaton? ¿Crees que me gustaría el ballet si no me importara lo estético?

—Tú no... - volvió intentar decir el chico, paralizado por la reacción de Astoria y molesto con la sonrisa socarrona del rubio detrás de ella.

—¡Puede que no sea una estirada! ¡Que no me importa tener amistad con quien sea! - esas palabras ya no le cayeron en gracia a Draco, quien hizo una mueca —¡Pero tengo muy claro quien soy! ¡Y lo que quiero ser! - aseguró con voz ahogada, pues las lagrima habían comenzado a rodar por sus mejillas. No mentía, no estaba mintiendo, jamás podría olvidar quien era, que esperaban de ella y que era lo que ella misma quería ser; solo necesitaba una forma para poder tenerlo todo.

—Vayámonos – le indicó su novio, tomándola de los hombros. Astoria temblaba por el llanto, no entendía porque había perdido los estribos hasta aquel punto.

—Te dije que lo dejaras por la paz – le murmuró Remy a su amigo, viendo como los Slytherin salían del vagón.

—Ahora te odia – intervino el pequeño Dennys.

—¿Me odia? - se preguntó a si mismo —No, solo está confundida. Deslumbrada por la...

—¡Iván reacciona! - le gritó su amigo —¡Te acaba de decir en tu cara que quiere a un novio guapo y sangre limpia!

—¡No! - se negó a aceptar —Solo dijo que le importa lo bonito y yo... Yo soy lindo ¿No? Me hace falta pulirme un poco, pero no tengo orejas de duende – intentó convencerse con palabras tontas y distorsionando lo que la chica había dicho.

—Peor ciego que el que no quiere ver – comento Colin.

—¡No estoy ciego! - reprochó el castaño —¡No tengo orejas de duende!

—No se refería a eso, pero bueno – bufó Remy.

—Lo que pasa es que Astoria no entiende estar con Malfoy es un error – volvió a insistir.

—Ella está mayorsita y creo que muy cuerda para ver quien es Malfoy, y lamento decir que no le importa en lo más mínimo lo que él sea – concluyó Remy.

—No lo sabe aun o no lo entiende – era imposible razonar con el chico, ni siquiera porque Astoria le había grito parecía desistir a la idea. Sus amigos ya no dijeron nada y se metieron de nuevo al compartimiento, Iván tardó unos segundos en entrar después de ellos y pasó el resto del viaje en silencio.

O-O-O

En otro vagón y en otro compartimiento estaban los príncipes de Slytherin.

—Me alegra que por fin pusiera a ese imbécil en su lugar – confesó con satisfacción el rubio, acariciando las mejillas de su novia. Astoria sentía la piel un poco reseca por donde habían corrido las lagrimas y los ojos le ardían un poco.

—Me pasé – murmuró, más para si misma que para su acompañante.

—No es verdad – el rubio frunció el entrecejo —Actuaste como toda una Slytherin y pusiste en su lugar a ese sangre sucia.

—No le digas así – mantenía la voz baja y con tono afligido.

—Me hiciste sentir orgulloso de ti – le susurró —Te diste tu lugar, como la bella sangre limpia que eres; aunque eso de que te gustan las cosas...

—Draco, no empecemos – le cortó antes de que el chico dijera algo que la hiciera enojar y comenzara a despotricar contra él.

—Bien, bien – accedió, sin borrar la sonrisa de su rostro. La mueca de Osborne al escuchar que Astoria le decía en su cara que ella sabía quien era y que si le importaba la belleza, le provocaba una satisfacción increíble. Sabía que no podía cambiar a la niña de un momento para otro, y de hecho debía admitir que después de ver a Astoria gritándole al león no quería que cambiara. Le gustaba esa Astoria que tenía ahí con él, la chica dulce, leal y que no bajaba la cabeza; la lealtad de Slytherin, el orgullo de la sangre y la belleza de una mariposa. En lo personal no le molestaba que a la niña le gustaran esas cosas del baile y demás, finalmente lo hacían en Beauxbaton ¿No? Todas ahí eran brujas o parte Veelas, la madre de Zabini también bailaba y actuaba haciendo uso de su belleza ¿Por qué prohibirle eso a Astoria? Claro que siempre y cuando mantuviera en alto su origen puro.

—¿Vamos a con Daphne y Blaise? - preguntó Astoria al cabo de un rato cuando ya se sintió con fuerzas. Sacando a su novio de sus pensamientos.

—Claro, vamos – concedió el chico. Salieron del compartimento al que habían entrado y regresaron al que habían ocupado en un principio, donde estaban sus cosas y sus conocidos. Draco la pasó de buen humor, charlando con Blaise y Astoria, de vez en cuando ponía algo de cuidado a Daphne, pero intentaba mantenerla al margen. La castaña por su parte intentaba pulir asperezas con su hermana, hablando de temas tontos y joviales, pero la rubia parecía empecinada en redirigir la conversación a la relación del príncipe y princesa de Slytherin. Así pasaron el resto del viaje, ya sin más inconvenientes.

O-O-O

Salieron del expreso cuando llegaron a King's Cross y como había sido tiempo atrás no los esperaban los señores Malfoy. Salieron de la estación y encontraron la limusina negra que Astoria recordaba bien. El chófer bajó en silencio y comenzó a guardar sus baúles; tiempo atrás Astoria había comprendido que los "chóferes" eran en realidad elfos domésticos hechizados para presentar una imagen más grata en presencia de los Muggle, lo que explicaba que cuando estaban dentro de la mansión jamás se encontraron los supuestos chóferes.

Se despidieron de Blaise a quien le esperaba otra limusina pero en un color gris. Entraron a la limusina de los Malfoy y para sorpresa de las hermanas fue Draco quien le abrió la puerta a Astoria, Daphne intentó colarse detrás de ella, pero el buscador de Slytherin fue más ágil y se coló antes; así de mala gana entró la rubia al último. El vehículo mágico avanzó unas cuadras a rueda y luego en una desolada calle se volvió invisible y se elevó por los aires para llegar más rápido a la mansión en Wiltshire. No tardaron ni diez minutos en aterrizar frente al portón negro que se abrió tras unos segundos, recorrieron el camino de piedra que rodeaba la ostentosa fuerte y se detuvieron frente a las escaleras de piedra que llevaban al umbral de la mansión.

Draco bajó primero y le tendió la mano a su novia, de manera educada y como un caballero, ante la mirada de sus padres que ya habían aparecido en el umbral. Daphne esperó la misma cortesía, pero tras unos segundos de que nada pasara, optó por bajar sola.

Astoria observó a la pareja de rubios, padres de su prometido, notando como ahora su futura suegra Narcissa ya no tenía su cabello de dos colores como la recordaba; ahora su larga cabellera lacia era puramente rubia. Lucius Malfoy seguía igual que como lo recordaba, con su semblante frío y aristócrata. Según apreciaba Draco tenía más de su padre que de su madre, sobre todo los ojos de mercurio.

—Buenas noches, señor y señora Malfoy – saludó Astoria, haciendo una ligera reberencia.

—Padre, madre – saludó Draco con una pequeña inclinación de cabeza, mientras sus progenitores bajaban las escaleras tomados del brazo y sonrientes.

—Querida, ya anteriormente te dijimos que no hacían falta tantas formalidades, y ahora que eres novia de nuestro pequeño no hay necesidad de decirnos señor y señora – le aclaró Narcissa, estrechando a la chica en sus brazos —Vieras cuanto nos alegró la noticia.

—Gracias, seño... - se mordió la lengua antes de terminar. Por educación ni antes ni ahora se sentía con confianza de llamar a su futura suegra por su nombre, llamarla suegra sería tonto y llamarla mamá era aún peor. ¿Qué se suponía que debía decir?

—Buena elección, Draco – habló finalmente Lucius, sonriendo con arrogancia.

—Y que lo digas, padre... - antes de terminar su frase, su madre ya lo estaba abrazado. Draco correspondió el abrazo y besó la pálida mejilla de su madre, quien también le beso las mejillas y frente de su hijo, mientras decía lo orgullosa que se sentía de él.

Lucius pasó a saludar a su futura nuera, quien hizo una pequeña reverencia ante el patriarca Malfoy. El hombre asintió con una sonrisa de lado y Astoria recordó como en ocasiones pasadas no había tenido inconvenientes en abrazarles; así que finalmente optó por un abrazo a su futuro suegro.

—Estás muy linda, pequeña – alagó el rubio mayor, dándole un beso en la coronilla —Es una grata noticia que Draco y tú sean novios.

Por último Daphne saludó de forma cortés y el saludo se le devolvió de igual forma, aunque había una diferencia muy notable y abismal en el entusiasmo y cuidado que los Malfoy ponían en la pequeña Greengrass a comparación de la mayor. Astoria se sintió en parte mal por aquello, pues solo parecía agregar más tabiques al muro que la había separado y mantenía separada de su hermana.

Entraron a la mansión y se instalaron en las acostumbradas habitaciones: Draco obviamente en la que le pertenecía, Astoria en la habitación gemela y Daphne en el segundo piso en la habitación de huéspedes; más humillada no se podía sentir en esos momentos, era como si se hubiera vuelto un fantasma a un lado de su hermana pequeña. Se bañaron y cambiaron de ropa, para al cabo de una hora bajar a cenar. En el tope de la mesa, igual que siempre, estaba el señor Malfoy, a su lado su esposa y a su otro lado su hijo, Astoria estaba a un lado de Draco y al otro lado Daphne, sintiéndose marginada ante la conversación del dichoso noviazgo. Los padres de Draco no dejaban de hacer preguntas de la relación y hacían comentarios a futuro, como si dieran por sentado que esa relación duraría para siempre; la mayor de las Greengrass seguía ignorando el compromiso que aseguraba aquella unión.

Acabando la cena los adultos se retiraron y la joven pareja pasó un rato frente a la chimenea de la sala, mientras que la rubia solitaria solo alimentaba más su desprecio y frustración. De su mente no salía la idea de que necesitaba un plan para que Draco se fijara en ella y al regresar de vacaciones ser ella la nueva princesa de Slytherin, pero nada parecía ser lo suficientemente bueno; no mientras el rubio no se despegara de su hermana.

O-O-O

No había pasado mucho después de que sus padres los habían comprometido por capricho del pequeño Malfoy. La pequeña Astoria ya pronto cumpliría dos años y apenas aprendía a formar palabras que fueran entendibles para los adulto.

Daco – repitió la niña, comiéndose la erre a la hora de hablar, haciendo una mueca chistosa intentando hablar con claridad.

Draco... Draco... - repitió el niño de cuatro años —Con erre de Dragón.

Dagón – respondió la pequeña rubia de grandes ojos verdes.

Los niños estaban de pie en el salón de la mansión Greengrass. La pequeña apenas y le llegaba al hombro al niño, su cabello ya había tomado un tono más oscuro y formaba bellos bucles que enmarcaban una cara angelical. El heredero Malfoy tenía más definidas sus facciones, con un asombroso parecido a su padre.

Dragón... Dra -repitió arrugando la nariz ante la frustración de que la niña no entendiera.

Dag... Dam... - la niña se estaba poniendo roja ante el esfuerzo fallido y sin querer se le salieron las lagrimas —¡A no quelo jugagd! - gritó con su chillona y aniñada voz, tirándose al suelo enojada y poniendose a hacer berrinche. El pequeño rubio se quedó parado frete a ella, sin saber hacer.

No, no llores – le dijo al cabo de un rato que la niña no se detenía —¡Me van a regañar por hacerte llorar! - le gritó enojado.

Dejala – a la sala entró una niña rubia de su misma edad, con ojos azules —Vamos a jugar al jardín – le ofreció la Greengrass mayor.

Pero... - el niño miró a la pequeña con su rostro bañado en lagrimas —Vamos – terminó aceptando con entusiasmo alejándose corriendo del lugar para salir con Daphne a jugar; mientras la Astoria de casi dos años se quedaba llorando más fuerte y con más sentimiento al sentirse sola.

En el presente la Astoria mayor, de trece años y larga cabellera caoba, se revolvía en la adoselada cama de sabanas verdes. Abrió los ojos con pereza, sintiéndolos algo húmedos como si hubiera llorado. Se frotó los ojos y se quedó mirando el techo, recordando el peculiar sueño. No recordaba nada de eso, de hecho casi no recordaba nada de antes de usar su primer par de zapatillas; así que descartó la idea del recuerdo y solo interpretó su sueño como un irracional reflejo de su miedo a que Draco la dejara para irse con su hermana.

Volteó a ver el reloj de péndulo que se ubicaba a un lado del tocador. Las manecillas plateadas marcaban las siete de la mañana, aun le quedaban dos horas antes del desayuno, pero ya no sentía sueño. Se levantó y fue en busca de su diario. Sacó el cuaderno negro y la tinta purpura que usaba para escribir en él. Se quedó con la pluma en la mano, pensando en que escribir, pero al cabo de un rato nada cruzó por su cabeza y dejó la pluma de lado. Leyó un poco de lo que había escrito con anterioridad en su diario, sonrojándose de vez en vez que notaba el nombre de Draco. Escuchó un golpe en la puerta de baño, por lo que de forma rápida guardó su diario en el cajón del escritorio de cedro y se apresuró a caminar hasta la puerta.

—¿Si, quien es? - dijo tomando el pomo de bronce para evitar que el chico del otro lado lo girara.

—¿Quien más puede ser? - refunfuñó el rubio. Astoria soltó una risa al escuchar un rugido y soltó el pomo para que Draco pudiera abrir la puerta.

—¿Y a que debo tu visita tan temprano? - preguntó, viendo de reojo el reloj que aun marcaba las siete tres cuartos.

—¿Qué acaso no puedo venir a despertar a mi novia? - antes de que la castaña respondiera algo atrapó sus labios en un beso, un beso sabor a menta por parte de él, quien por el sutil aroma y sabor ya se había bañado y aseado.

—Hnm... - la niña se negó a corresponder el beso y aun con la molestia de su novio, lo apartó un poco —Dejame por lo menos lavarme la boca – recriminó.

—Dale – concedió, mirándola con molestia —Pero serás tú quien tenga que ir a buscarme – sentenció, alejándose y cruzando el baño para meterse a su habitación. Astoria tomó su cosas e ignorando las palabras de su novio se tomó su tiempo para asearse. Al cabo de una media hora estaba lista, cambiada con ligera ropa de invierno, ya que dentro de la mansión había un hechizo climatizado, que mantenía la temperatura agradable, incluso se podía llegar a sentir calor si se estaba cerca de las chimeneas. Con un botas, mallas, una falda y una blusa de manga y cuello largo en colores grises y negro; tocó la puerta que daba a la habitación de Draco. Aun quedaban cuarenta y cinco minutos para el desayuno.

—¿Quien? - preguntó burlón.

—¡Draco! - chilló.

—No, no creo, el único Draco que conozco soy yo – contestó entre risas. La niña abrió la puerta ya que el chico no parecía dispuesto a hacerlo y al entrar se topó con el susodicho que en esos momentos estaba frente al espejo abrochando los botones de su camisa negra.

—¿Me tardo casi una hora en arreglar y tú apenas te estás cambiando? - reprochó con tono falso.

—Me tomo mi tiempo para que todo quede perfecto – alardeó, tomando una corbata plateada para ajustarla y ponérsela.

—Claro – dijo sonriendo, levantando la mano para despeinarlo —Pierdes tu tiempo, eres caso perdido – lo molestó.

—Astoria – el tono que empleó el chico era de regaño y juego mezclado. Apenas terminó el nudo de la corbata se giró rápidamente para atraparla entre sus brazos y besarle con hambre. El beso sabía puramente a menta y Astoria permitió que la traviesa lengua de su novio se introdujera en su boca. Pasaron unos instantes besándose, tomando algunas bocanadas de aire entre beso y beso, hasta que perdieron el aliento por completo y alguien tocó a la puerta del joven Malfoy.

—Corazón ¿Estás despierto? - la clara y dulce voz de Narcissa resonó del otro lado de la puerta.

—¡Claro, madre! - contestó, soltando a Astoria para que la chica se escabullera por el baño hasta su habitación —No estoy visible, espera, por favor – argumentó al ver como el pomo de la puerta giraba sin éxito pues tenía el seguro puesto. La castaña cerró la puerta del baño y entonces Draco fui a abrirle a su madre.

Instantes después Narcissa y su hijo tocaban en la habitación continua de la que salió Astoria sonriente y amable, saludando a ambos como si fuera la primera vez que los veía durante el día. Bajaron al comedor donde según Narcissa ya estaba Lucius esperándole; " A él le gusta madrugar", había dicho la elegante mujer mientras bajaban por las escaleras, pero la pequeña Greengrass se separó para pasar por su hermana. Tocó a la puerta en varias ocaciones, pero no fue hasta que le dio una patada que el la rubia abrió de mala gana.

—¿Se puede saber por qué me despiertas así? - bufó aun en pijama.

—Pensé que querrías desayunar con todos – argumentó con cierta timidez.

—¿Por qué razón querría estar en una mesa donde me ignoran completamente? - rezongó —Diles que me siento mal o que sé yo, no quiero desayunar con "ustedes" - enfatizó con desdén.

—Nadie te ignora, Daph, simplemente que no dices nada y es algo dificil hacerte platica si estás en silencio – intentó explicar y es que la verdad su hermana se mostraba indiferente desde que había llegado.

—Será porque no tengo nada que decir – y con eso cerró de golpe la puerta en las narices de su hermana.

La menor de las Greengrass suspiró y bajo al comedor para desayunar con los Malfoy, sin poder apartar esa sensación de culpa dentro de ella. Lucius se retiró por la red Flu apenas y terminaron el desayuno; Narcissa propuso ir a comprar los regalos para navidad, pero de manera educada Astoria se negó, argumentando principalmente que no quería dejar a su hermana sola en la casa, así pues la rubia partió sola.

—Debimos ir con mi madre – se quejó Draco al cabo de un rato de estar sentado en la sala. La castaña se encontraba sentada en el suelo, apoyada en las piernas del rubio y reposando su cabeza sobre una de sus rodillas.

—No hubiera sido amable dejar a Daphne sola – replicó.

—Ella no está siendo muy amable que digamos, no se ha dignado a bajar y dudo que lo haga – argumentó a su favor.

La menor ya no contestó y se levantó para sentarse a un lado de su novio. En el regazo del rubio descansaba el viejo ejemplar de la familia Black, con letras doradas que decía "Toujours Pour", justamente abierto en la página 219, donde estaba el poema de "Los Puros."

—¿Por qué te gusta tanto? - preguntó suave, apoyándose en su costado, descansando su cabeza en el hombro del mayor.

—Solo me gusta – Draco sonrió y cerró el libro, ladeando la cabeza para apoyarla sobre la de su novia.

—¿Qué tal si jugamos ajedrez mágico? - propuso la niña al cabo de un rato.

—Claro, pero con una condición – el chico se levantó y fue a sacar el ajedrez de una ostentosa vitrina ubicada en la sala.

—¿Cual condición? - preguntó, observando como el chico regresaba con el tablero y la caja donde estaban las piezas.

—Si yo gano me concedes un deseo y si tú ganas te daré gusto en lo que quieras – propuso, dejando el juego sobre la mesa de centro.

—Trato – sonriente y confiada Astoria aceptó. Se pusieron a jugar tranquilamente, haciendo pequeños comentarios de triunfos premeditados cuando Draco destruía alguna pieza de su novia o alardeando de "suerte de principiante" cuando Astoria rompía una pieza de Draco. Al cabo de unos veinte minutos el heredero Malfoy terminó ganando y exigiendo como premio un beso que duro varios minutos; en lo que pasaron recostados en la alfombra de la sala, hasta que Daphne apareció.

—¿Mamá y papá no han mandado nada? - preguntó secamente, sin darle mayor importancia a que su hermana estuviese con Draco encima de ella.

—No hemos visto la lechuceria, pero los elfos domésticos no han traído nada tampoco – contestó Astoria, saliendo de debajo del rubio quien gruñó molesto.

—Oh bueno, estaré en la biblioteca – añadió con tono lastimero. La pequeña Greengrass quiso ir detrás de ella, pero apenas salió de la habitación se topó con la madre de su novio, envuelta en un abrigo de piel de dragón, que estaba segura no llevaba esa mañana, y con un sin fin de paquetes que los elfos tomaron para guardarlos como la señora les indicó.

—¿Qué tal si tomamos un té? - ofreció la mujer.

Astoria aceptó y detrás de ella apareció Draco también incluyéndose en el ofrecimiento de su madre. Así regresaron a la inmensa sala, con un movimiento de varita, Narcissa abrió las cortinas, develando que afuera caía nieve. La tenue luz blanca que se filtraba por la ventana, más el brillo de la chimenea y el resplandor verdoso de las arañas que colgaban del techo, creaban un ambiente acogedor. Pasaron la tarde tomando té y comiendo pastelillos, hasta que el joven Malfoy se fastidio y se retiró.

La tardé dio paso a la noche y a la llegada de Lucius. Astoria se retiró a buscar a su hermana, dejando a los adultos en la sala. Entró a la biblioteca y encontró a Daphne leyendo algo, sentada en una butaca y descalza.

—¿Como estás? ¿Comiste? - preguntó cuando estuvo a una distancia prudente, sin verse en la necesidad de gritar.

—Estoy bien, ni que estuviese enferma – contestó secamente.

—Bueno, como no quisiste comer – siguió.

—No quería verte con tu novio – puntualizó.

—¡Oh!... Entonces ¿Qué lees? – estaba intentando mantener una conversación, aunque no estaba segura de qué hablar con su hermana, desde aquel entonces, pareciera que todo lo que le dijera, lo mal interpretaría.

—"Del amor y la magia" - Daphne no despegaba sus ojos de las hojas llenas de letra.

—¿De que trata? - insistió.

—Cuando termine de leer... ¿O sabes que? - cerró el libro de golpe, poniéndose de pie y dándole el libro a Astoria —Todo tuyo – concluyó y a pasos largos salió de la biblioteca dejando a su hermana menor consternada, observando el libro en sus manos. Se sentó en la butaca en la que había estado su hermana y hojeó un poco el grueso ejemplar color marfil. Había un sin fin de definiciones sobre el amor, había hechizos y la preparación de filtros de amor. Terminó dejando el libro de lado y subió a la habitación que ocupaba y se la pasó un rato acostada hasta que Draco llamó a su puerta y anduvieron caminando por el pasillo hasta la hora de la cena.

O-O-O

Los días pasaron gratos y acogedores, no podía negar que se sentía en familia con los Malfoy. El único problema sería su misma familia, pues Daphne seguía actuando de forma indiferente y fría; de hecho prefería a la Daphne venenosa e intrigante que le quería hacer la vida miserable, a la Daphne deprimida. Llegaron algunas cartas de sus padres, confirmando que pasarían navidad con ellos y que ojala se estuvieran portando bien. Para Noche Buena los padres de las hermanas Greengrass aparecieron, elegantes y alegres.

Samael y Lucius brindaron antes de la cena, hablando sin tapujos de los negocios que tenían y de la buena idea que sería hacer más. Pasaron por lo menos una hora hablando sobre la crianza de Dragones y lo que ganarían vendiendo la piel para ropa, la carne para comida y el corazón para fabricar varitas. Draco, indiferente a esos temas, se coló a la conversación de las mujeres, sentándose a un lado de Astoria, quien permanecía en silencio.

—El amor adolescente, siempre está lleno de ilusión – comentó Lucina sonriente.

—Claro, pero ya ves Lucius y yo nos enamoramos de adolescentes y aquí seguimos, más de veinticinco años después del primero día que nos vimos – comentó alegremente la rubia de ojos azules; ahora que Astoria lo pensaba, su hermana daba cierto parecido a Narcissa.

—Claro, claro – asistió la mujer castaña —Pero el tiempo lo dirá – añadió con desdén. Desde siempre había pensado que Daphne era la indicada para ser la prometida de Draco, había tantas razones para que ellos hubieran hecho mejor pareja y sin embargo parecía que Astoria sin ninguna razón era la perfecta para el Malfoy.

—Cierto, el tiempo cambia las cosas – añadió Daphne con desdén, evitando el comentario que cruzó por su cabeza: "Como se olvidó de Pansy."

—Así como hay cosas que no se pueden evitar – Astoria miró de forma asesina a su hermana, pero el rubio le apretó la mano para que se tranquilizara.

—¿Y qué pasó con la otra novia que tenías, Draco? - Lucina parecía no querer quitar el dedo del renglón, aun consciente de que hija pequeña sería en algún momento la esposa del heredero Malfoy —La que era amiga de Daphne.

—¿Pansy Parkinson? - el rubio contestó con frialdad e indiferencia, como si no supiera de quien hablaba —Creo que está saliendo con el guardián del equipo de Quidditch, un tal Bletchley; se rumora por ahí que es un sangre sucia – añadió con sorna, viendo como la expresión de su futura suegra se ensombrecía, pero sin perder la cordial sonrisa.

—Nunca me gustó esa niña – apoyó la madre del chico, sonriendo con complicidad.

—Y pensar que es amiga de mi hermana – acotó Astoria. Ya no le quedaba más que atacar también, si su madre y hermana seguían con esa actitud tan desdeñosa, era mejor unirse a los aliados a seguir justificando al enemigo.

—Ya no somos amigas – concluyó la rubia menor, notando como su madre la miraba reprobatoriamente.

La platica continuó, desviándose un poco a otros asuntos y comentarios, pero aun girando en torno a los jóvenes estudiantes. Sin embargo hubo un comentario en particular por parte de la propia señora Greengrass, que terminó de exasperar a la pequeña castaña.

—Me sorprendió mucho que tu hija no fuera escogida como prefecta – dijo Narcissa con tono jovial —Estoy segura de que es mucho mejor que la chica Parkinson – añadió sonriente.

—Lo es, es muy inteligente y también me sorprendió que no resultara ser prefecta – contestó —Siempre pensé que tu hijo terminaría con Daphne – comentó sonriendo con nostalgia —Ya sabes, ella es rubia, como lo han sido todo los miembros Malfoy, tiene la misma edad y de pequeños se llevaban bien. ¿Recuerdas?

—Claro, de niños jugaban mucho – admitió Narcissa, sin darle mucha importancia a las palabras; su voz sonaba fría pero clara y amable.

—En lo personal no recuerdo haber visto a Drado jugar con Daphne cuando pequeña – intervino Astoria.

—Eso era porque eras mucho más pequeña que yo – respondió Daphne, enfatizando lo de que era pequeña.

—Cierto, lo bueno será que siempre, siempre, seré más joven que tú – atacó con veneno, sin perder la postura tranquila. A su lado, Draco soltó una risa disimulada; amaba cuando Astoria sacaba a flote su lado de Slytherin.

—Astoria, no seas impertinente – le regañó su madre —¿Qué van a pensar los Malofy?

Pero antes de que la rubia mayor respondiera a favor de su futura nuera, su marido interrumpió la conversación para que de una vez comenzara la cena. La cena no fue menos tensa entre cuanto comentarios. Mientras los hombres seguían comentando animadamente del negocio por venir, las mujeres parecían empecinadas en hacer comentarios que reflejaran sus puntos de vista, cabe destacar que cada segundo lo hacían de una manera menos sutil: claro que lo hacían sin llegar a discutir o perder el control, claro que no, eso no sería bien visto.

Acabada la cena llegaron la familia de Crabbe y Goyle. Lo adultos tomaron lugar en el salón, donde los elfos sirvieron té y postres para que platicaran. Minutos después aparecieron los Nott, los padres de Theo se unieron a la celebración de un lado del salón; mientras los jóvenes cerca de la chimenea y los muebles hablaban tranquila e indiferentes a sus padres. Astoria desvió la mirada a donde los adultos, sintiendo un ligero escalofrío al verlos con sus aires de aristocracia y superioridad, con copas de vino en la mano y riendo de una manera muy peculiar; podría jurar que si le tuviera que otorgar un nombre a la imagen, sería: "Reunión de Mortífagos." Las horas siguiendo pasando y para sorpresa de los jóvenes aparecieron los Rowle; una alta y delgada mujer de larga cabellera color sangre y ojos azules, a su lado estaba un alto y fornido hombre rubio de claros ojos azules y del otro lado del hombre estaba Paige.

Astoria se quedó helada al ver a su amiga ahí. No era que le desagradara la sorpresa, no, al contrario, era grato verla; pero le daba temor saber que hacían ahí, cuando la pequeña Greengrass no recordaba que su amiga le hubiese dicho que su familia fueran amigos de los Malfoy. Los padres de Paige se unieron al grupo de adultos que hablaban cada vez en tono más bajo, y le indicaron a la pequeña pelirroja que se fuera con los menores.

—Que sorpresa verte aquí – dijo aun consternada su amiga.

—No quería venir – respondió ella, con la vista vagamente perdida.

—Te pareces mucho a tu madre – comentó Crabbe, quien con el ceño fruncido miraba a donde los adultos —Y a tu padre lo he visto en algún lado.

—Claro, muy observador – de mala gana se sentó en el espacio que le había hecho Astoria en el sofá. Dejaron de lado el tema de los padres de Paige y las dos Slytherin menores comenzaron una conversación ajena a los demás, hablando de lo que habían hecho y diversas cosas que planeaban para el regreso a Hogwarts. Al cabo de un rato Draco se aburrió y se disculpó para ir a estirar las piernas, Astoria se quedó platicando con su amiga.

—¿A donde vas? - preguntó repentinamente la castaña al ver a su hermana alejarse.

—No tengo porque darte explicaciones de lo que yo haga – le cortó fríamente, saliendo del salón.

—¿Qué le pasa? - indagó la pelirroja consternada ante esa actitud.

—Está loca – dijo indiferente, restando importancia al asunto y siguieron hablando un poco más. Al pasar unos minutos Astoria no pudo evitar sentirse intrigada al ver que ni Daphne ni Draco regresaban.

—¿Sucede algo, Toy? - su amigá notó el cambio repentino de Astoria, quien disculpándose se retiró rápidamente. Subió a toda prisa al tercer piso, comprobando con desagrado que Draco no estaba en la habitación. Una sensación poco agradable la invadió, no quería comenzar a especular y siguió buscando a Draco por la mansión. Entró a la biblioteca y rebuscó sin éxito a Draco entre los estantes llenos de libros. Observó el libro que había estado leyendo Daphne y su instinto le decía que encontraría lo que buscaba en ese libro. Hojeó lentamente, hoja por hoja el ejemplar de "Del amor y la magia", había un sin numero de hechizos y pociones diversas para conseguir amor, crear amor, pasión y muchas cosas más. ¿Por qué su hermana estaría leyendo eso?

Un tirón en su pecho y el observar un pequeño dobles desmarcado en una hoja le hizo caer en cuenta de lo que había sido más que evidente. Leyó ambos lados de la hoja marcada. Yn lado era un hechizo de doblegar voluntad, remarcaba que a diferencia del maleficio "Imperius" no era ilegal y que la persona no podía manipular por tiempo indefinido a la otra persona; su efecto era similar al "Confundus" y solamente por unos instantes se podía convencer a una persona de hacer lo que el mago que realizara el hecho quería. Esa información le heló la sangre a Astoria, aunque no le sorprendía encontrar hechizos así en la biblioteca Malfoy. Del otro lado estaba escrita una poción relativamente complicada, que ofrecía veinticuatro horas de amor; la persona que tomara la poción se enamoraría del fabricante, quien debía añadir su cabello a la formula, pero el enamorado vería la apariencia de su verdadero ser amado en lugar de la apariencia del creador. Descartó la poción, empezando por lo complicada que era y segundo porque seguramente a Daphne no le agradaría que Draco la viera como ella; entonces quedaba a opción el hechizo.

El corazón le comenzó a latir fuertemente y dando por sentado sus conclusiones avanzó a toda prisa al cuarto de su hermana. Se aproximó temerosa y giró el pomo, comprobando que estaba cerrado con llave. La respiración se le volvió entrecortada, las manos le temblaban y seguía temerosa de comprobar que sus sospechas fueran ciertas. ¿Qué los Slytherin son astutos y nada se les escapa? ¡Maldita fuera la hora en la que se había vuelto tan intuitiva! Sacó su varita y diciendo en voz baja un "Alohomora", abrió la puerta con lentitud y cerrando los ojos. Escuchó una risita y abrió los ojos para comprobar, desgraciadamente, que su instinto no le había fallado.

Draco estaba sentado en la cama y su hermana sentada en sus piernas. El rubio parecía ausente pero asistía a todo lo que la chica decía.

—¿Me quieres? - preguntó con una exagerada voz cursi.

—Si, te quiero Daphne – la voz sin duda alguna era la de Draco y al escuchar esas palabras unas lagrimas se agruparon en los ojos de la pequeña Greengrass.

—¿Soy más guapa que mi hermana? - la rubia parecía disfrutar de aquello aun cuando el chico estuviera bajo un hechizo. O al menos eso quería creer Astoria, pues no veía sentido a que su novio de un momento a otro estuviera tan enamorado de su hermana.

—Eres hermosa, Daphne, más hermosa que tu hermana – volvió a decir el heredero Malfoy.

—Claro, mucho más hermosa que Pansy – la voz de Astoria resonó quebrada llena de dolor —¿Por qué no le preguntas eso? - la rubia Greengrass volteó bruscamente al notar la presencia de su hermana menor, por unos instantes lució sorprendida y con miedo, pero luego en su rostro apareció una sonrisa triunfante y prepotente, llena de arrogancia y satisfacción.

—Mi amor, ¿verdad que hago el amor mejor que Pansy? - preguntó mordaz, sabiendo de sobra lo mucho que hería a su hermana con eso.

—Si, Daphne, haces el amor mejor que Pansy – Draco seguía rígido, mirando a la rubia como si Astoria no hubiera irrumpido en la habitación, aquello solo comprobaba que él chico estaba embrujado, no había razón para tanta falta de sentido común.

—Más que un hechizo que doblega la voluntad, parece un Imperius – bramó Astoria, dejando que las lagrimas rodaran por sus mejillas.

—¡Draco no está bajo ningún hechizo! - se defendió la chica, levantándose y tomando su varita para apuntar a su hermana.

—¿En serio? ¡Entonces explica porque mi novio está en tu cama! - la menor también levanto su varita apuntando a Daphne, por primera vez no le importaba que algún hechizo se escapara sin querer; la conmoción se le había esfumado y la rabia y cólera la invadía.

—¡Está enamorado de mí! - dijo la mayor.

—¡Por favor! ¡Soy menor que tú, no bruta! - escupió las palabras con desdén y un brillo morado salió de su varita para golpear a la Greengrass de ojos azules. La chica salió volando y calló en la cama, provocando que Draco cayera bruscamente de la misma.

—¡Ojala te expulsen por usar magia fuera de la escuela! - le amenazó la rubia cuando apenas se incorporaba.

—Sabes de sobra que el ministerio no se dará cuenta de quien realiza el hechizo – la voz de Draco resonó llena de asco y reproche, el chico se ponía de pie, sacando su varita de mala manera y apuntando a su compañera de escuela —Saben donde se realiza la magia, pero si en ese lugar hay magos adultos, los del ministerio asumen que fueron los adultos los que realizaron los encantos – Astoria escuchó atenta y entonces entendió porque jamás les había pasado nada por usar magia en la mansión Malfoy y en la suya.

—Yo... - Daphne parecía tartamudear y temblaba.

—¡Y te juro que yo no tendré miramientos para...! - el rubio apuntaba amenazante a la chica que estaba sobre la cama.

—¡Expeliarmus! - gritó Astoria desarmando a su prometido —No lo hagas, no vale la pena – aun cuando ella misma estaba furiosa por lo ocurrido no quería lastimar a su hermana.

—¿Eso es lo que piensas? - murmuró la chica con rabia contenida —¿Qué no valgo la pena? - gritó jalando a su hermana del cabello con brusquedad.

—¡Suelta! - chilló la castaña ante los tirones de Daphne.

—¡Basta, Greengrass! - de mala manera y tomando la varita de Astoria, pues no sabía donde había caído la suya, Draco apuntó a Daphne y un relámpago rojo salió antes de que el chico llegara a formular la maldición. La rubia se desmayó al instante, soltando a su hermana, quien alarmada le arrebató la varita a su novio.

—¿Qué le lanzaste? - preguntó alarmada, pero Draco parecía confundido para reaccionar.

—No... No tengo idea – confesó, viendo como Astoria sacudía a su hermana para que reaccionara.

—¿Cómo que no tienes idea? - gritó con los ojos llenos de lagrimas, ya mucho le había costado controlar a su varita, ya mucho miedo le tenía desde aquella ocasión que había lanzado una maldición imperdonable a su hermana, sin querer; y ahora existía la posibilidad que por la rabia de Draco, al momento de sostenerla, hubiera herido de gravedad a Daphne.

—Deja encuentra mi varita y te resuelvo eso – la preocupación se notaba en el chico, si bien estaba molesto, tampoco pretendía casuarle tanto daño a la hermana mayor de su novia. Localizó su varita detrás del baúl de Daphne y la tomó con rapidez, regresando a donde estaban las hermanas —Pon tu varita sobre tus manos – Astoria le miró desconfiada pero terminó haciendole caso —Priori Incantatem – pronunció el rubio, una neblina blanca rodeó la varita de Astoria, luego el humo se fue tornando rojo y unas letras comenzaron a aparecer por encima de la varita.

—¿Que hiciste? - preguntó la niña con los ojos muy abiertos.

—Es el hechizo analítico de varitas, te muestra el último encantamiento que ha usado la varita – declaró el chico sonriendo con orgullo y arrogancia —Mi padre lo usaba para averiguar si era yo el que maldecía a los nomos de jardín que había antes en el laberinto, provocaba que se golpearan entre ellos – comentó con una risa cruel y de burla al recordar eso —Pero siempre me adelantaba a utilizar "Wingardium Leviosa" y decía que solo estaba practicando para la escuela – añadió con más orgullo, aclarando indirectamente que su padre nunca fue capaz de sorprenderlo —De eso cuando tenía doce años – concluyó ante la mirada de Astoria.

—Conmovedor, veo que te divertías mucho – comentó con burla.

—Mira, fue un "Desmaius" - comentó leyendo las letras rojas que aparecían sobre la varita.

—Menos mal, se despertara pronto – susurró.

—Mejor vayámonos antes de que despierte – le dijo en el mismo tono, tomándola del brazo para salir de la habitación.

Subieron al tercer piso y entraron al cuarto de Draco, olvidando por completo la fiesta o reunión que se llevaba acabo pisos más abajo.

—No puedo creer que llegara tan lejos – el rubio aun seguía algo aturdido y despeino un poco, como si eso fuera a alejar el zumbido de su cabeza.

—Dímelo a mí, podía esperar cualquier cosa de Daphne, menos lo que hizo – suspiró con lastima.

—Tienes que hablar con ella o con tus padres o seré yo quien la ponga en su lugar – Astoria le dedicó una mirada fría —Es tu hermana, pero se está volviendo un peligro hasta para ella misma.

—Bien, tienes razón ¿Pero que podemos hacer? - su cerebro apenas y procesaba la información de lo que acaba de ocurrir y no daba crédito a lo que había llegado a hacer Daphne.

—Ponerle un alto – insistió Draco, quitándose la corbata y dejándose caer en la cama.

—¿Como? He intentado hablar con ella y ya escuchaste lo último que dijo, piensa que me creó mejor que ella porque soy tu novia – la verdad no entendía las razones por las cuales su hermana pensaba eso de ella. No era capaz de entender el odio y comportamiento de Daphne, si bien su hermana era orgullosa, aquello rayaba en lo ridículo del extremismo —Y pensar que la loca era yo – murmuró para si misma.

—Tiene que existir una forma para que entienda – masculló el chico, acostado en la cama y cubriéndose el rostro con los antebrazos, la cabeza le estaba matando —Habla con ella otra vez, dile a tus padres que hablen con ella...

—Tú estabas ahí cuando platicábamos con mi madre y la tuya; mi madre apoya la idea de que Daphne sea tu novia – puso los ojos en blanco con fastidio —¡Como si no supiera que tú y yo estamos comprometidos! - gruñó más exasperada.

—¡Eso es! - de un tirón, Draco se puso de pie —Tenemos que decirle a Daphne que estamos comprometidos, así dejará de molestar.

—¿Qué? - la idea pareció no caerle en gracia a Astoria.

—Piénsalo; si sabe que no tiene oportunidad a lo mejor y desiste de la idea – le animó, al tiempo que apartaba los mechones castaños del angelical rostro.

—No lo sé – suspiró, mirando fijamente los ojos grises de Draco. Lo quería tanto, le gustaba tanto y con cada cosa que pasaba sentía que se unía más a él.

—Tenemos que hacer algo para que Daphne entienda – murmuró, acercándose más a su chica —La verdad ya me da lastima verla así y me duele verte angustiada por ella – confesó, pero antes de que la castaña pudiera decir algo, él atrapó sus labios en un dulce beso. El heredero Malfoy se convencía más cada instante de lo fuertes que eran sus sentimientos por Astoria y se permitía sentir sin restricciones cuando estaba con ella.

—Cariño ¿Has visto a Astoria y a Daphne? Vamos a abrir los... – los chicos habían cometido el error de dejar la puerta entre-abierta y Narcissa había entrado con toda libertad al cuarto de su hijo, sorprendiendo a la joven pareja besándose en una situación un tanto comprometedora: Ambos despeinados, por la lucha anterior, algo sudados, la ropa desacomodad y especialmente Draco con la camisa abierta.

—Madre ¿Podrías tocar antes de entrar? - atinó a decir con molestia y las mejillas completamente rojas.

—¿Podrían poner el seguro la próxima...? - Narcissa guardó silencio y frunció el ceño —¿Pero que estoy diciendo? - se recriminó a si misma, si bien no era una madre desagradable y no pensaba gritarles o regañarles, tampoco pensaba dejar su autoridad de lado —Arréglense y bajen, vamos a abrir los regalos de una vez – puntualizó con vos firme y porte serio, alejándose con largos y agraciados pasos.

—¿Se molestó? - preguntó Astoria.

—No, solo se apenó al vernos – respondió Draco mientras buscaba su corbata.

—Que pena con tu madre – se disculpó, al tiempo que se peinaba de improviso utilizando el espejo del cuarto del chico.

—Descuida, luego hablaré con ella... er, bueno, ella hablará conmigo – puntualizó con un mueca de ironía, arreglándose también el cabello.

—Si van a abrir los regalos, lo más natural es que también le hablen a Daphne... - pensó en voz alta Astoria, saliendo a toda prisa del cuarto para ir a donde su hermana y comprobar que efectivamente la rubia ya no estaba. ¿Y si Daphne bajaba y le decía a sus padres mentiras de lo que había pasado? ¿O si Narcissa la había encontrado desamayada y ella mentía para dejarla a ella y a Draco como los villanos?

—Hey, tranquila – Draco se aproximó a ella con pasos firmes y veloces —No le conviene decir nada o ella también se metería en problemas – le susurró, cerrando la puerta de la habitación y jalando a su novia para bajar a donde la reunión.

Ambos bajaron indiferentes a la celebración, Daphne los miraba en silencio, pero su expresión delataba angustia y no maldad como cuando habían discutido. Astoria abrió los regalos y dio las gracias amablemente a todos, de la misma forma lo hizo Draco y los demás que recibieron presentes. Los chicos pasaron el resto de la noche apartados a los demás, Paige se limitó a charlar con Theo, Crabbe y Goyle ante la ausencia de Astoria, que no se despegaba de Draco, ni de la chimenea. Despidieron a las visitas cuando el reloj ya marcaba las tres de la mañana, los señores Greengrass prefirieron regresar a su casa y ofrecieron a sus hijas también regresar. Astoria se hizo rápidamente a la idea de que Daphne diría que si y les tocaría irse de una vez, sin embargo su hermana alegó que se sentía muy cansada, aún para usar la red Flu y prefería dormir esa noche ahí. Así pues los padres de las hermanas se despidieron de sus hijas y sus amigos.

Cada cual se dispuso a ir a descansar, despidiéndose brevemente y deseándose Feliz Navidad. Astoria se sentía extremadamente casada, cerró la puerta de la habitación y se dejó caer en la cama sin siquiera cambiarse de ropa y cuando sentía que estaba perdiendo la noción y se entregaba al mundo de los sueños, sintió unos labios en su cuello, causando cosquillas.

—¿Draco? - preguntó perezosamente, sin voltear a ver.

—¿Quién sí no? - recriminó en tono suave. Astoria percibió el peso del chico que se acostaba a su lado, abrazándola por la espalda —¿Por qué no te cambiaste? - preguntó, aprovechando los hombros descubiertos para seguir repartiendo besos indiscretos.

—Porque muero de sueño – masculló con voz somnolienta —Y te agradecería que me dejaras dormir – añadió con reproche ante los besos atrevidos.

—Lo siento – murmuró Draco. Por unos instantes se sintió culpable de las razones que lo habían llevado a meterse a la cama de su novia, pero tras calmar ciertos deseos continuó abrazándola —¿Puedo dormir contigo? - le susurró a la oreja. Si Astoria había estado muerta de sueño hasta el momento, en ese instante todo su cuerpo se despertó y de golpe se sentó en la cama, encarando a su novio.

—¿Qué? - preguntó incrédula, quizás el sueño le había jugado una mala pasada.

—¿Qué si puedo dormir aquí contigo? ¿O prefieres mi habitación? - preguntó tranquilamente. Astoria frunció el entrecejo a comprobar que no había escuchado mal, iba a recriminar, pero Draco cayó en cuanto de que se habían mal interpretado sus palabras —No, tonta. Hablo de dormir – le espetó secamente —Pero si no quieres está bien – concluyó, sintiéndose el más grande de los idiotas. "Se me está contagiando lo de Crabbe y Goyle" pensó para si mismo al tiempo que se levantaba de la cama y disponía regresar a su habitación. Pero una mano lo detuvo, tomándole del brazo.

—Solo dormir – aclaró con firmeza —Pero dejame cambiarme – añadió. Draco asistió y se metió al baño a lavarse el rostro.

Mientras Astoria se ponía la pijama pensaba en la forma en la que había interpretado las palabras de Draco. ¿Acostarse? ¿Hubiera sido tan malo que le propusiera "eso"? Eran novios ¿No? Él a su edad ya había tenido relaciones con Pansy, pero ella no quería ser Pansy, aunque recordaba bien lo mucho que disfrutaba cuando Draco se propasaba un poco con los besos y caricias que le brindaba. ¿Pero tanto como par llegar a hacer el amor en ese momento? No, aun no se sentía lista para eso. No era algo que la mantuviera pendiente o que le quitara el sueño pensar en eso, al menos no hasta ese momento en el que se planteaba las posibilidades. Tarde que temprano lo iban a hacer y aunque una parte de ella le aseguraba que sería grandioso, otra parte tenía miedo de dar ese paso.

Terminó de atar su cabello con un listón flojo y ajustar el blusón de manga larga color azul. Se sonrió a si misma en el espejo y se dirigió al baño. Tocó tres veces y la puerta se abrió, dejando ver a Draco sonriente.

—Me lavo los dientes y ya – concluyó, agradeciéndole mentalmente a su novio de que la despertara, o sino no hubiera tenido oportunidad de ese breve aseo personal; se puede dejar todo el glamour de lado por el cansancio, pero en definitiva no debía dejar la higiene.

Terminó de enjuagare y entró de nuevo a la habitación. Draco tenía la mirada perdida y estaba sentado en el borde de la cama

—¿Todo bien? - preguntó ella, sentandose a su lado y tomando su mano.

—Si, amor, todo bien – cerró los ojos y sonrió, sin notar la sonrisa de Astoria. Nuevamente la había llamado "amor" y ahora no estaba embriagado.

Se acostaron, metiéndose debajo de las suaves colchas de lino; Draco la abrazó por la espalda y ella se dejó hacer. Se sentía tan extraño estar así, daba la sensación de que ya eran un matrimonio.

—Buenas noches - murmuró Draco, su aliento chocó contra el cuello de Astoria y la hizo estremeser.

—Buenas noches, amor - contestó con un hilo de voz. Hace tiempo atrás se había prometido no darle ni los buenos días a Draco, y ahora estaba ahí, abrazados en un mismo lecho, hablándose con cariño y rogando porque esos momentos no terminaran jamás. La vida sin duda daba muchas vueltas y lo que más le aterraba era la posibilidad de que un giro más pusiera en riesgo la relación que ella y su Dragón habían comenzado a formar.

Con ese pensamiento y suplica silenciosa se dejó vencer de nuevo por el sueño, envuelta en los brazos del chico que ella quería y que al parecer también la quería a ella, más de lo que alguna vez pudo imaginar.


¿Cruciatus? ¿Ranitas de chocolate? ¿Comentarios? ¿Insultos? xD

Ya sé que este capitulo hubo más intriga de la usual y creo que me pasé un poquito...

Aunque confieso que cuando escribí la parte en la que Astoria cae en cuenta de lo que está pasando, sentía no sé que de hacerla sufrir, de hecho la idea principal era una mucho más fuerte y con más consecuencias, pero no tengo corazón para hacerle eso a Tory, así que terminó saliendo esto, pero no sé, no me convence del todo embaucar a Daphne hasta este grado; ya la enmendaré en el siguiente capitulo...

Pues, espero que les gustara y si no, haganmelo saber. Ahora si, nos leemos en el siguiente capitulo, besos a todos y todas :3

¡Muchas gracias por leerme! ^^ Me hacen muy feliz.

RR's

SwiftAlice:

¡Claro que lo puedes decir! ¡De hecho ADORO que me lo digan! -modestia aparte- xD
La verdad me hace muy feliz escuchar eso y si, también soy de las que muere de intriga cuando dejan pasar mucho tiempo en la actualización, esa es una razón por la que actualizo pronto... eso y que es adictivo para mí estar escribiendo xP
¡Gracias por comentarme, linda! ^^ Espero seguirte leyendo

N. A. R. -3:

¡Holas! ^^
xDDDDDDDDDDD
Bueno, mientras mis fic esté incluido en ese "todo" yo no tengo objeciones (?) :3
jajaja disfruté escribiendo los dos ultimos capitulos, era como que todo más color rosa x3
Aunque en este ya comenzé con la intriga xD

Se me hace que con esto la odias más, igual que a Iván xDU
Lo he pesando y si, podría ser :3

Y pensar que lo de Pansy lo basé en los celos de Hermione y lo que hace para molestar a Ron en el sexto libro, aunque claro que hay mucha diferencia, Pansy si quedó como una cualquiera xDDDU

Jajaja como dije, seguro que con este capitulo los quieres menos xD
^^ Pero espero que te gustara de todos modos
¡Cuidate mucho, linda! ¡Besos!

Lilius fan:

Creo parte de tu comentario te lo mensione en el MP xD
De verdad que tengo muy encuanta la idea y aunque en un principio me aferré a lo planeado y luego quize ponerlo a votación, creo que ya encontré el punto medio(intrigoso) que espero no te defraude cuando lo leas :3
Sobre el capitulo que sibiste al blog
La verdad me parece genial la idea, o al menos la idea que tendí es que las chicas contarán de su llegada y vida en Hogwarts ¿No? xD
Bueno, amiga, nos seguimos leyendo :3
¡Besos!

Laumen88 :

¡Aww, gracias! :3
Ya había pensado cambiarmelo desde hace un tiempo... pero hasta hace poco tuve el valor xP
Lo del MP, mejor te lo resumo por aqui, así cuando tengas tiempo lo lees y no te acoso tanto.
Bueno la verdad es que no sé si es porque no pongo atención cuando leo o que, pero hay como que varías cositas que quedan volando en mi mente sobe lo que pasó cuando descubrieron al ED. Segun el sexto libro, Draco en algún momento hizo aparecer la sala de los menesteres mientras la usaban (no recuerdo eso) y tampoco recuerdo en que momento vigila Draco la sala o cuando se une a la brigada y mira que releó los libros intentando ver donde se me escapó eso xDU
Así que si sabes, te regalo un deseo si me dices xD

¡Jajaja jsutamente ya se me ocurrió lo que hará Pansy!
Chalalala, pues tranquila :3
Te daré gusto a ti y a otras más que se quedaron con ganas -aunque igual en parte ya lo tenía planeado- pero tienen que ser pasientes, como dije a otra lectora; Cole Greyback es un personaje al que le tomé cariño (más que a los otros) y ya he pasado un buen rato tramando su perfil e historia.

¡Bueno, chica, nos seguimos leyendo!
¡Espero que termines tus deberes y que todo te salga bien!
¡Felices fiestas! :3

Slytherinfangirl:

¡Hola, chica!
¡Aww, Gracias! ¡Sabes que adoro escuchar eso! ¿Bueno, qué escritor de fics no ama cuando le dejan Reviews? jajajaja

¡Exacto! Siempre lo he dicho y lo diré ¿Que hacemos las fikers sin intriga? ¡Se nos acaba la historia si todo se pone color de rosa! xD

Mmm creo que a Lucius y a Cissy los puse un tanto distantes, pero ya me encargaré un poco más de eso en el siguiente capitulo.
¡Lo sé son geniales!

En fin ¡Nos seguimos leyendo linda! ^^
Un beso grande y espero que te siga gustando la historia.

SxLMalfoy:

Holas, Micaela :3

No vi eso en el foro pero si en tu perfil xD

No te desesperes, bueno más bien no te desiluciones muy pronto.
No te haré spolier, pero si te diré que las cosas entre Cole y Astoria no han quedado ahí, Cole es uno de los personajes que tengo más planeado y a los que les tengo más cariño, así que no lo dejaré en el olvido -como pasó o está pasando con Iván-

Bueno, aquí estuvo el capito y espero que te gustara :3
¡Nos seguimos leyendo!
¡Besos Micaela! ^^

Marie Uchiha Weasley:

No te disculpes linda, entiendo perfecto que andes acarreada con las cosas ^^
¡Felicidades por ese 10!
jajaja awww que linda, ya quiero leer cuando subas el reto :3

¡Gracias linda, de verdad que gracias por seguirme! :3

Yo emm... digamos que a lo mejor y de guardiana la hago, eso o me mato en el intento xD
¡Chocala! yo me mareo con ver hacia abajo por una ventana de un piso alto, ahora en escoba me muero xDU

Jejeje así es Draco, bueno al menos el que yo imagino xP
Pues el chico ya demostró que no y ahora si la niña puede estar segura de que la quiere a ella ^^

Hablando de Astoria. ¡Niña, no desconfies tanto! ¿En serio cree que se fijará en su hermana y regresará con la zorra de Pansy? ¡Por supuesto que no! (?) Aunque no dudo que ellas hagan todo por que sea así... Ahs.

Jajajajaja ya sé, amé la idea y mira que no fue mía xD
Fue de una amiga que en parte es la "creadora" de los gemelos de Ravenclaw, aunque ella solo los hacía en imagenes y yo le pedí que les diera nombre y todo eso para ponerlos en la historia.
Y cuando le pregunté: ¿Quieres que tus personajes odien a Malfoy o que se lleven bien con él? ella me contesto: ¿Movloy quien? y de ahí salio la idea, aunque solo lo hiciera para molestar, cuando le dije que use su idea se sorprendió xDU

Jajajajaja tu lo has dicho, linda, como que la cansioncita de Weasley se pega xD

Lo sé, lo sé, así me quedé yo cuando leí eso en el libro.
Hubiera sido interesante que lo mostraran en la pelicula -quisiera imaginarme a Tom Felton haciendo esa escena donde lo se le avientan encima por andar insultado- xDU
Pero bueno, es parte de Draco xDD
Jajaja él solito se lo busco Dx xD

See las cosas cambian ahora que son novios :3
Aunque siento que cambian para peor que como estaban antes cuando solo coqueteaban xDU

Me lo plantíe pero no es algo que tenga planeado del todo, aunque igual no quiero dejar a Zabini solo xP

Jejeje es algo que no puedo evitar, como que los comentarios tontos derrepente salen para darle tono menos dramatico al asunto xD

Chalalalala... la verdad no había pensado mucho en Bella y mira que ya se aproxima la fuga de Azkaban a lo mejor una pequeña predicción sobre eso y algunos escritos de la loca Black (?) xD

Jajaja emm no fue presisamente desgreñandose, pero mira que se dieron con esa no tan pequeña discución xDU
Espero que te gustara, linda
Un beso enorme y nos leemos.
También mis mejores deseos para ti,
sabes que cualquier aquí estoy Marie :3

jjaacckkyy:

Hola, linda! Jajaja siempre me sorprende la rapidez con la que me comentas xP
Me hace muy feliz siempre que veo la notificación de un comentario y notó que fuiste tú :3

Uy... si te enojaste con el capitulo anterior, con este seguro me matas a mí y a Daphne *se va a esconder por si las dudas*

No, bueno, ya más en serio, entiendo lo que dices y puede que si me pasara un poco con el comportamiento de Daphne, pero para buena forma, las cosas ya van a cambiar y bueno es que... culpa a las novelas que son las que me dan tanta idea dramatica xDU

Como sea, espero que no me mates por esto xD
¡Besos linda, nos seguimos leyendo!