Buenos días a todos, ya queda poquito por eso tengo que advertiros de que esta semana en vez de cuatro capítulos habrá tres, el sábado habrá descanso pero el viernes para celebrar el inicio del año habrá un nuevo capítulo.
Hoy quiero dedicárselo en especial a Fan41319 que el otro día fue su cumpleaños y no pude felicitarla ni dedicarle un capítulo, no sé si es el mejor para ello pero…Muchas felicidades y gracias por estar desde el principio.
Los personajes no me pertenecen…
Capítulo 36
POV KATE
No podía creer lo que mis ojos estaban viendo, parecía una aparición pero era tan real. Estaba tan sorprendida que no sabía que pensar pero a pesar de mis miedos, a pesar de la sorpresa me di cuenta de que estaba sonriéndole como una tonta. Porque a pesar de todo, lo único que me importaba en este momento, es que estaba aquí. Se le veía tan serio mirándome fijamente como si le hubiera sorprendido. Sentí mis piernas temblar como si fueran un flan de gelatina al ver cómo me miraba de esa manera que solo él sabía hacer y de repente lo vi sonreír, devolverme la sonrisa y todo quedó atrás y solo estábamos aquí de nuevo, el uno frente al otro.
Me deshice del brazo de Royce y de forma automática empecé a andar. Ambos dimos pasos tentativos hasta que quedarnos uno enfrente del otro. Y me di cuenta que no sabía qué hacer. Darle un abrazo, la mano, un beso, dos, nada… pero antes de que mi mente resolviera el enigma, ya tenía sus brazos sobre mi cuerpo y yo me relaje de nuevo en su fuerte pecho, en su olor tan familiar, en sus brazos donde siempre me sentí tan protegida. Cerré los ojos solo sintiéndolo, oliéndolo, respirando su mismo aire y sintiéndome en casa, donde nada podía sucederme porque él estaba aquí.
Nos separamos un poco, dejando que pasara el aire entre ambos y nos sonreímos como hacíamos cada vez que estábamos juntos. Me sentía feliz de una forma extraña, porque no sabía qué hacía aquí, ni por cuanto tiempo iba a quedarse, pero aunque solo fuera por un instante, en ese momento, me hacía estar feliz.
- Yo… - dijimos ambos a la vez y sonreímos con timidez.
- Será mejor que vayamos a un lugar más privado - le dije señalándole un camino para que me siguiera hacia la sala de descanso.
Allí le senté en una de las mesas que teníamos, mientras yo preparaba un par de cafés para los dos. Para mí, ya era el tercero y quedaba demasiado día todavía, me apunte mentalmente que por hoy se habían terminado, pero necesitaba estar muy despierta y totalmente orientada para la conversación que venía ahora.
- No está muy bueno, pero es lo que hay – me disculpe.
- Gracias - dijo con esa sonrisa cogiendo su taza. Se le veía igual de nervioso que a mí, a pesar de que él tenía ventaja, sabía que era a lo que había venido. Yo no sabía que podía esperar de la conversación que se nos venía encima.
- ¿Y bien? - dije sin poder evitar mi nerviosismo - ¿Cuándo has vuelto?
- Yo... no sé por dónde empezar. Supongo que por el principio - dijo riendo de forma nerviosa -te echaba de menos – siguió ya más serio y mirándome con esos ojos tan increíblemente azules que casi me desmaye de la impresión. Me quede paralizada y quizás debería haberle dicho que yo también le había echado en falta, pero estaba sin palabras, no podía hablar - he venido para quedarme Kate, solo quería que lo supieras, quería que supieras que he vuelto, y lo hice por ti, aunque también por otras cosas, pero sobre todo… por ti.
- Rick yo…
- Lo sé. No quiero decir con esto más de lo que te estoy diciendo. No pensaba que hubieras estado esperándome, o guardando ausencia a algo que dejamos hace seis meses - dijo mirando hacia sus manos, hacia la taza de café, solo para no mirarme a los ojos, y yo se lo agradecí porque en este momento me dolía terriblemente el mirarle a la cara - solo quiero estar a tu lado y si no estas preparada para una relación, lo entenderé, pero quería que supieras que estaba aquí y que he venido para quedarme – dijo dejando la taza en la mesa, mientras se levantaba y se daba la vuelta para irse.
Yo estaba paralizada, casi se me había declarado y yo apenas había abierto la boca, pero que decir ante esas palabras tan sentidas que había vertido frente a mí. No quería darle esperanzas porque no sabía en este momento que era lo que quería, pero si lo perdía, por decir alguna estupidez o por no decir nada, sería aun peor.
- Rick – le llame.
- ¿Si? – respondió volviendo solo su cabeza, porque sabía que no había una respuesta inmediata.
- Solo necesito tiempo para pensar - dije mirándole a esos ojos tan puros que me hacían temblar.
- Tomate todo el tiempo que quieras Kate. Estaré esperando - dijo abriendo la puerta y dejándome allí, sin saber qué hacer, con más dudas que nunca, pero con unas cosquillas en el estómago, que no sentía desde que él se fue.
Había vuelto y mi cabeza no estaba preparada para volver a atrás ¿tenía tiempo para una relación en este momento tan importante de mi carrera? ¿Y Royce? ¿Qué haría con él? Muchas preguntas de las cuales aún no sabía las respuestas.
POV RICK
Ya había hecho todo lo que podía hacer. Ahora necesitaba pensar y yo le daría todo el tiempo que necesitara. Había idealizado seguramente nuestra relación, fui un idiota pensando que iba a verme y se iba a tirar a mis brazos. Habían pasado seis meses, seis largos meses y no quería pensar en ello, pero verla al lado de otro, fue peor que recibir una patada la entrepierna.
Intente ver el lado bueno de las cosas, pero no podía en este momento, era imposible ver un lado bueno a que "la mujer de mi vida" me hubiera dejado a un lado y hubiera seguido su vida. Me dirigí a casa para hacer una nueva visita, esta vez a mi madre, esperaba que esta vez no hubiera montado un gimnasio en mi habitación y aun contara con una cama para dormir.
Cuando llegue a casa no noté nada extraño y parecía que no había nadie en casa. Me dirigí a la cocina y cogí una botella de agua bebiéndomela casi entera, la conversación me había dejado seco. De repente oí unos pasos que bajaban de las escaleras y me asomé para ver quién era. Cuando mi madre me vio, vino enseguida a abrazarme.
- Hola madre - dije abrazándola y riéndome por su entusiasmo.
- ¿Por qué no me has avisado que venías? Hubiera ido a por ti.
- Quería daros una sorpresa.
- ¿Daros?
- Déjalo… es igual.
- ¿Has visto a Kate? ¿Es eso?
- Si…
- ¿Y? - preguntó sonriendo.
- No lo sé.
- Que quiere decir eso.
- Le he dicho que venía por ella.
- ¿Vienes?
- Si vengo para quedarme.
- ¡Oh!… hijo, ¿no crees que has podido asustarla?
- Madre es lo que siento, pero ella no siente lo mismo.
- Cariño, no pienses así ¿por qué crees eso?
- Me ha pedido tiempo.
- ¿Entonces? Eso no es malo.
- La he visto con otro.
- ¿Los has visto? ¿Como…? ¿En qué situación?
- Hablando.
- Richard ¿no crees que te estas pasando?
- Lo miraba como me miraba antes a mí.
- Cariño, no te martirices inútilmente.
- Quiero verle el lado bueno a todo esto, pero ahora…
- ¿Qué has sentido al verla?
- Todo lo que sentía cuando la veía antes. La quiero madre, eso no ha cambiado. Cuando nos hemos abrazado me he sentido tan bien, ha sido increíble.
- ¿Crees que ella ha sentido lo mismo?
- No lo sé. Durante el abrazo he pensado que era todo como antes, que esos seis meses no habían pasado.
- Pues quédate con eso. Creo que se merece todo el tiempo que necesite ¿no? - y yo asentí - y si no, pues a vivir de nuevo, eres muy joven cariño, y si eso no funciona, tampoco puedes volver a encerrarte - dijo besándome en la mejilla - y ahora, cámbiate, que me vas a invitar a cenar fuera - dijo sonriendo mientras iba a ponerse guapa canturreaba alguna canción.
Coloque algunas cosas importantes y me arregle un poco para salir a cenar con mi madre. Hacía poco que la había visto, cumplido su palabra y me visito varias veces, la última en uno de los partidos de mi vida, el día de la final de la copa de Europa, hacía apenas unos días, aunque ahí, todavía tenía mis dudas. La verdad es que estaba feliz de disfrutar de una relación como la que tenía con mi madre, ahora me sentía especial a su lado. Siempre me daba buenos consejos, sus palabras eran sinceras y ella me conocía mejor que nadie. Hablábamos llanamente de cualquier tema y no había tapujos entre ambos.
Fuimos a un restaurante que frecuentábamos algunas veces, para ocasiones especiales. Me alegraba de su elección. Entramos ambos muy sonrientes, felices por la oportunidad que nos había dado la vida de estar juntos. Ella feliz por ir del brazo de su hijo, el campeón de Europa de Futbol y yo por tener la mejor madre del mundo. Pero mi sonrisa se convirtió en una mueca cuando me encontré con una persona que no esperaba encontrar. Pero después de la sorpresa y al ver como mi madre la saludaba con efusividad me permitir sonreír, porque pasara lo que pasara, al tenerla cerca, ya era feliz.
- Hola.
- Hola.
- Venimos a cenar Darling, si estás sola puedes acompañarnos - dijo mi madre sin soltarle el brazo, que había cogido para abrazarla.
- Lo siento Martha, otro día. He venido con alguien - cuando dijo eso sentí una patada en el estómago y unos celos que no sabía ni si podía controlar - es mi compañera de piso - dijo Kate mirándome a los ojos, que pareció leerme el pensamiento, por cómo me miraba.
- Bueno, te tomo la palabra y otro día quedas invitada, tenemos que celebrar la vuelta de Rick -dijo mi madre sonriendo.
Ella empezó a andar y yo me quede allí quieto, como si me hubiera convertido en una estatua de sal, hasta que mi madre tuvo que tirar de mí para que me moviera.
- ¿Nos vamos Kate? - dijo una mujer morena de piel que apareció de la nada pero que de repente recordé.
Ella era una de las chicas de prácticas en la clínica donde me operaron. ¿Era casualidad? La respuesta me llegó al ver la cara de Kate cuando nuestras miradas se volvieron a encontrar.
CONTINUARÁ…
Ya lo sé, querías reencuentro bueno pero tienen muchas cosas que aclarar y hablar. Esperemos que lleguen a un buen entendimiento porque quererse está claro que lo hacen. Gracias a todos por leer y nos vemos el miércoles con un nuevo capítulo.
XXOO
Twitter: tamyalways
