Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Meyer, yo solo uso mi loca imaginación para jugar con ellos.
Bueno llegaron a Panamá la gente veamos que les depara este capítulo XD
Capitulo 35
Luna de Miel?
Salimos del aeropuerto Internacional de Tocumen y nos encontramos con un hombre que sostenía un cartel que decía "Sr. Y Sra. Cullen". Edward intercambio pleitesías con el hombre que nos condujo a una limosina Hummer negra. El conductor que se presento como Miguel subió las maletas al auto y Edward me ayudo a subir.
--Edward, nunca pensé que me traerías a Panamá, he leído muchas historias sobre este país debido a su canal. Crees que podremos ver el Canal de Panamá?—le pregunte esperanzada mientras avanzábamos por algo que parecía una autopista. Miguel nos explico que íbamos por un tramo de carretera llamado corredor sur que conectaba el área este de las afueras con el centro de la ciudad.
--Claro amor, tengo ya casi todo planeado para nuestra luna de miel. Hoy y mañana descansaremos en la casa ya que aquí están en fiestas patrias, luego iremos a nuestro primer destino—me dijo acariciando mi muslo suavemente haciendo que me perdiera en sus ojos. Espera…casa?
--Casa?—le pregunte con los ojos muy abiertos.
--Si, casa…las bienes raíces son una buena inversión tenemos una casa aquí desde hace unos años, cuando no la estamos usando la alquilamos para viajeros e inversionistas que no quieren quedarse en un hotel.—me dijo señalando a nuestro alrededor. No me había percatado que había entrado en un área residencial que parecía muy exclusiva. Seguimos avanzando hasta llegar a un área que parecía reservada para mansiones, abrí mucho los ojos cuando vi la casa a la que nos estábamos dirigiendo.
--Estamos en Costa del Este—si siguiéramos recto llegaríamos a un malecón que colinda con unos manglares y una playa, solo que no está saneada por eso no se permite nadar en ella.
En cuanto el guardia de seguridad nos dejo entrar pude ver bien la casa, estaba pintada de un color terracota y tenia piedras incrustadas haciéndola ver un poco campestre, se veía enorme desde afuera. La limosina se detuvo en el portal y Miguel se apreso a abrirle la puerta a Edward y a bajar las maletas. Edward me bajo del auto y me hizo detenerme para poder abrir la puerta.
Examine el pequeño jardín que había frente a la casa, luego que Miguel dejara las maletas dentro y se despidiera, Edward me levanto en brazos haciéndome reír por la repentina sensación de ser elevada del suelo.
--Edward, no tienes que cargarme desde el jardín—le dije mientras cruzábamos el umbral de la casa.
--No hago nada, sino lo hago a fondo.—me dijo dándome un beso ligero en los labios.
Lo poco que pude ver de la casa me dejo sin habla, estaba hermosamente decorada, lo colores eran muy cálidos pero en los muebles podía ver el distintivo toque de la mano de Esme. En cuanto entramos a una habitación del segundo piso, Edward me dejo en suelo.
--Voy a buscar las maletas, puedes refrescarte si lo deseas…--me dijo en voz ronca besando ligeramente mis hombros antes de salir.
La habitación era espaciosa, no tan grande como las que tenemos en la casa de sus padres o la de mi casa, pero era cómoda, en el medio había una cama con delgadas sabanas blancas. Me dirigí al baño donde la ducha era bastante amplia, casi tanto como para recostarse sobre el suelo y dejar que el agua rociara mi piel sin problemas. Deje que mi vestido cayera de mi cuerpo y entre dejando que las gotas de agua refrescaran mi piel, para mi sorpresa había el mismo jabón de cuerpo que uso y mi mismo shampoo sin duda la mano de Edward o Alice estuvo involucrada en esto. Cuando iba a masajear mi cabello unas manos se me adelantaron, no sentí a Edward entrar al baño hasta que sentí su erección presionada contra mi espalda.
--Déjame ayudarte…--me dijo masajeando sensualmente mi cráneo. Jadee cuando sus manos pasaron de mi cabello a mi cuello y luego a mis pechos donde jugó con el pezón hasta volverlo completamente firme por el trabajo de sus dedos índice y pulgar.
--Edward…--susurre apretando mi espalda contra su pecho.
--Sra. Cullen… no sabe lo que me hace--gruño cuando mis caderas hicieron contacto con la parte baja de sus caderas.
--Creo…que tengo una idea…--gire en sus brazos poniéndome de puntillas para darle un beso en los labios, Edward tomo uno de mis labios entre los suyos succionándolo, mientras mis manos se volvían atrevidas y recorrían su espalda para posarse en sus nalgas.
--Bella…--susurro soltando mis labios para ocuparse en mi cuello. Doble mi pierna para empezar a moverla de arriba hacia abajo por su muslo.
Lo escuche gemir y sonreí bastante presumida por haber logrado esa reacción en él.
--Sí..Edward?—le pregunte con fingida inocencia
--Tu sabes que… te estás portando mal y me vas a obligar a castigarte…--me dijo tomándome por las nalgas y obligándome a envolver mis piernas a su alrededor mientras me penetro sin pedir permiso. Solté un gritito por la sorpresa—Haz sido… una niña… muy mala… en jugar…con tu esposo…de esa manera...Sra. Cullen –con cada embestida que me daba afianzaba las palabras.
--Oh diablos—gemí cuando mordió mi hombro mientras se seguía moviendo dentro y fuera de mi. El agua tibia cayendo por nuestros cuerpos desnudos y unidos agregaba una sensación diferente al acto.
--Oh no Sra. Cullen…aquí no hay ningún diablo…solo Edward…y yo soy un ángel--dijo contra mi hombro haciendo que mi piel se erizara.
No pude decir nada, porque tomo una de mis manos y entrelazo mis dedos con los suyos para hacerla recorrer mis pechos y luego hizo que ambos acariciáramos mi clítoris, haciendo que mis paredes se contrajeran contra su poderoso miembro que no había disminuido la velocidad de sus embestidas.
--Edward!—grite haciendo que su nombre rebotara en las paredes del baño. Deje que mi cabeza descansara en su hombro, mientras él usaba mi cuerpo para conseguir su propia liberación soltando mi nombre en un gruñido impregnándome con su semilla.
--Creo que ahora si necesitamos un baño—me dijo haciéndome bajar de la 9 nube en la que me encontraba.
Nos bañamos el uno al otro, acariciando nuestros cuerpos con amor, sin ninguna intención sexual en nuestras caricias. Luego me hizo detenerme en la alfombra de baño mientras me secaba el cuerpo y el cabello con devoción. Envolvió mi cuerpo en una toalla antes de secarse a sí mismo y ponerse una toalla alrededor de sus caderas. Me volvió a levantar en brazos y me llevo a la cama donde nos acurrucamos bajo las cobijas donde caímos en un pesado sueño mientras nos decíamos lo mucho que nos amábamos.
Me despertó una extraña sensación, abrí los ojos y me encontré con los curiosos ojos de Edward mirándome con adoración y con una sonrisa radiante en sus labios, su mano estaba puesta sobre mi vientre que se había abultado un poco más ahora que tenía casi 17 semanas mientras él estaba sentado sobre sus talones a la altura de mi estomago. Parecía estar esperando algo, pasaron unos cuantos segundos cuando volví a sentir la sensación que me había despertado, algo se movió dentro de mí. Abrí mucho los ojos y mire a Edward, a quien su sonrisa se le había vuelto enorme. El movimiento se volvió a repetir, mire abajo a mi desnuda forma y pude ver la ligera ondulación de la piel de mi vientre.
Edward siguió la dirección de movimiento con uno de sus dedos cuando se repitió por segunda vez pero en dirección contraria al primero. No me di cuenta que estaba llorando hasta que deje escapar un sollozo. Mi esposo se inclino su rostro y beso dos veces con devoción el pequeño bulto en mi vientre antes de tomar mi rostro entre sus manos y darme un beso apasionado mientras me limpiaba las lagrimas.
--Se están moviendo—dije entre lloriqueos cuando me soltó para tomar aire.
--Si… estaba casi despierto cuando lo sentí por primera vez, que fue cuando te despertaste—me dijo antes de volverme a besar—No sabes cuánto agradezco haber podido estar presente en este momento. No me quiero perder ninguna de sus primeras cosas.—Yo escondí mi rostro en su pecho y mi estomago decidió que era el momento de hacerse notar.
--Parece que ellos tienen hambre—le dije riéndome.
--Que te parece comida mexicana? Por aquí cerca hay un restaurante muy bueno—me dijo levantándose en su denuda gloria para buscar unos bóxers y un pantalón.
--Me parece una excelente idea—dije con una risita tonta.
Edward, tenía razón, el restaurante no estaba muy lejos, pero el sol en este país era peor que en California, por eso decidió tomar uno de los autos que habían en el garaje, era una Rav4 plateada como todos sus vehículos. Llegamos a una pequeña plaza comercial donde estaba el restaurante.
--Bienvenidos a Órale—dijo el mesero cuando nos entrego los menús.
Edward y yo compartimos unos nachos de la abuela entre risas, cada vez que uno de los pequeños se movía , tenía que decirle para que él pusiera su mano sobre mi vestido playero, si perdía el momento y no llegaba a sentir el movimiento hacia un tierno puchero. Regresamos a la casa después de pasear por el malecón tomados de la mano viendo como los ciclistas y las demás personas pasaban a nuestro lado haciendo ejercicio.
En la noche Edward me volvió a tomar, esta vez con lentitud y dedicación. No apresuramos nada, mordimos y besamos cada pedazo de nuestra piel alcanzando nuestros clímax juntos antes de caer en la espesura del sueño, el uno en brazos del otro.
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--Bella, Bellita, banana, Bella!!—escuche un chillido mientras mi cama se movía como si alguien estuviera saltando en ella.
--Edward?—pregunte apretándome contra él, sabiendo que está en algún extraño sueño. Su cuerpo se sentía suave como una almohada, pero era su olor.
--Nop! Es Emmett, Emmito, banana Emmett!—me dijo halándome un pie.
Antes que pudiera reaccionar escuche la puerta del baño golpear sonoramente la pared.
--Que demonios hacen ustedes aquí en mi luna de miel?—gruño Edward, haciendo que me sentara de golpe halando la sabana con tan fuerza para atraerla contra mi desnudo pecho, procurando que nadie viera nada, que escuche un golpe sordo al ver un borrón de cabello negro caer al suelo.
--Ou! Bella, podía ser más considera con tu hermana!—se quejo Alice levantándose del suelo con ayuda de Jasper.
Allí, frente a mí… en mi cuarto… frente a mi cama… en mi luna de miel… estaban los hermanos Cullen y sus respectivas parejas mirándome con diversión pintada en toda su cara. Apreté la sabana aun más contra mi cuerpo, verificando que no quedara nada expuesto. Edward dio dos zancadas y se sentó a mi lado, su cabello estaba mojado por la ducha y solo tenía una toalla envuelta en su cintura. Se veía consternado como si aun estuviera analizando la situación.
--Puedo ver que tuvieron una noche divertida… el rastro de ropa viene desde la entrada de la casa como un camino de migas de pan—dijo Rose con burla.
Mi rostro se encendió y escuche a Edward gruñir al notar mi incomodidad.
--Vuelvo a repetir que hacen ustedes aquí , en mi luna de miel?—dijo entre dientes.
-- Vamos hermanito no seas mezquino nunca hemos venido a Panamá, que mejor manera de hacerlo que estando todos juntos como la gran familia que somos! Además no te preocupes no interferiremos en su luna de miel…la haremos mejor, todo lo tengo planeado, añadí cuatro personas a todas las actividades que planeaste, tenemos las villas privadas en el Decamerón y en la casa que alquilamos en el Valle de Antón hay espacio suficiente—dijo Alice emocionada.
--Er… creen que me pueden dar unos minutos para vestirme… pueden continuar esta conversación en otra habitación de la casa—les dije entrecerrando los ojos. Sip…definitivamente aunque este de luna de miel eso no significa que mi humor debido a las hormonas haya mejorado.
--Oh claro!—Alice tomo a Emmett para salir de la habitación pasando junto a Jasper quien lucía verdaderamente apenado.
Edward los miro enojado, tomo rápidamente unos pantalones y una camiseta. Me dio un beso en los cabellos pero antes que saliera por la puerta hable.
--Edward… no podemos hacer nada… ya están aquí… por favor no te enojes y arruines nuestra luna de miel—le suplique con un suspiro.
--En verdad no te importa que hayan venido?—me pregunto incrédulo.
--Ya llegaron… podemos divertirnos con ellos. Siempre y cuando no interrumpan ningún momento…--le dije sonrojándome.
--Esta bien amor… arreglare esto—dijo saliendo por la puerta.
Me puse un vestido playero sin mangas color azul y unas sandalias sin tacón a juego. Cuando baje tenían preparado el desayuno. Todos parecían muy felices así que no me preocupe ya que Edward se veía bastante tranquilo.
Una vez terminamos de desayunar me di cuenta que eran casi las once de la mañana y todos estaban esperando a que Alice bajara de terminarse de cambiar de ropa ya que habíamos decidido montar bicicletas en la Calzada de Amador o Coastway como le decían los americanos que vivían aquí, que no es otra cosa que una extensión de tierra que une tres islas con tierra firme que fue hecha con toda la tierra que extrajeron con la construcción del canal, así que tendremos una hermosa vista del paso de los barcos para entrar al Canal.
Miguel iba a ser nuestro guía y chofer. Todos bromeamos y reímos mientras nos dirigíamos a nuestro destino. En cuanto llegamos Edward alquilo una bicicleta para seis personas para poder recorrer el trayecto. Al frente iban Edward y Emmett conmigo en medio, atrás Jasper y Rosalie con Alice entre ellos. De esa manera ni Alice, ni yo tendríamos que pedalear.
Rose, iba sentada justo detrás de Emmett así que cada vez que se salía por la tangente podía darle un golpe en la cabeza. Cuando íbamos a mitad de camino nos detuvimos porque Alice quería probar un "raspao" que no es otra cosa que un cono de hielo picado saborisado con agua de sabores, leche condensada y malteada encima. Yo pedí uno 'rojo' y debo decir que me encanto.
Pasear en bicicleta era genial, la brisa marina golpeando nuestras caras, como íbamos en dirección a las islas teníamos a nuestra izquierda la Bahía de Panamá y a nuestra derecha la entrada sur a la vía Interoceánica, podíamos ver Cruceros y buques de carga dirigirse para pasar bajo el puente de las Américas. Almorzamos en un pintoresco restaurante frente al mar llamado Mi Ranchito ubicado en la Isla Naos.
--Que les parece si después de aquí vamos al centro comercial Multiplaza? Escuche que tienen muchísimas tiendas y que puedes comprar camisitas de bebes hasta en noventa y nueve centavos—aplaudió mientras terminaba su langosta al ajillo.
--Alice noventa y nueve centavos?—le pregunto Rose—mis sobrinos no se pondrán esa ropa—dijo con desdén—No las estabas haciendo tu?
--Sip… pero quiero ver eso modelos, además dicen que por cien dólares puedes comprar muchas cosas. Y quiero ir a Cartier, se me quedo mi reloj por las prisas de empacar—se quejo.
--No iremos de compras en mi luna de miel, Alice. Además mañana partimos temprano para el Valle de Antón—dijo Edward serio.
Yo sonreí cuando los pequeños se movieron y Edward se dio cuenta poniendo rápidamente su mano en mi vientre.
--Se volvieron a mover?—me pregunto anhelante. Yo asentí. De pronto la mano de Edward fue prácticamente arrancada de mí para ser reemplazada con la de Alice.
--Mira, Rose pon tu mano allí, se siente raro…--dijo Alice emocionada.
--Cuando fue la primera vez que se movieron y porque no nos dijiste?—dijo Rose.
--Ayer fue la primera vez, no los había vuelto a sentir hasta ahora—les dije con tranquilidad, mientras comía un patacón.
Conversamos de todas las cosas que teníamos planeado hacer en los próximos días. Fuimos hasta el final del recorrido terminando en la Isla Flamenco donde para mi sorpresa Edward tenía un yate esperando por nosotros, el crepúsculo se veía hermoso bañando las aguas de mar y las costas. Teníamos una esplendida vista de la Cuidad de Panamá, cuando cayó la noche pudimos apreciar las luces que iluminaban la Calzada así como la ciudad.
Cuando termino el paseo en yate Miguel nos estaba esperando para llevarnos a la casa. Edward se quedo conversando con sus hermanos en la sala mientras yo caí rendida en un sofá sobre sus piernas, solo recuerdo haber sido llevada en brazos y sentir la tibia cama esperando por mí.
La mañana siguiente fue caótica, nuestras maletas para la estancia de dos días fueron subidas al auto y luego de dos horas de viaje llegamos al Valle de Antón, que según Miguel es un poblado construido sobre el cráter de un volcán inactivo. La casa a la que llegamos era hermosa, tenía un aspecto campestre y estaba adornada por flores de todos tipos ya que debido a la fertilidad de la tierra parecían no tener problemas en florecer.
El clima era agradable a pesar de ser las nueve de la mañana, no hacía calor. Nos pusimos ropas cómodas ya que caminaríamos. Miguel nos dijo que nos llevaría a la India Dormida, que es una formación de montañas con forma del cuerpo de una mujer, que según cuenta la leyenda local era un hermosa joven india que estaba casada con el sol, quien el cacique que tomo el control de su tribu quería hacer suya, la joven corrió y cayo cansada a la orilla de un acantilado donde su esposo el sol la ilumino convirtiéndola en montaña.
--Wao en verdad tiene la forma de una mujer dormida, inclusive el bosque imita su cabello—comento Rose anonadada mientras mirábamos la montaña en el mirador después de que Miguel nos dijera el relato.—No puedo esperar a subirla.
--Subirla?-- Pregunte asustada. Edward me abrazo por la espalda y me beso los cabellos.
--Tú no subirás caminando, yo te llevare en mi espalda. Luego cuando descendamos podemos darnos un baño en el chorro de los enamorados—dijo apaciguando mis miedos.
Empezamos a subir la montaña por el camino que han usado siempre los campesino, la brisa azotaba con fuerza, cuando teníamos unos treinta minutos subiendo Emmett me llevo en su espalda, dejando descansar a Edward. Quince minutos después estábamos en la cara de la India. Mis pies tocaron al fin el suelo y pude ver la hermosa vegetación y vista que se miraba desde este lugar. Tomamos fotos mostrando que conquistamos la cima para emprender el descenso por el lado norte que como estaba protegido del viento tenía una vegetación bastante tupida. Jasper quien ahora me llevaba conversaba amenamente, mientras Emmett perseguí a Rose con una rama con la que atrapo un gusano.
Conversamos y reímos hasta que escuchamos el sonido indiscutible de una caída de agua. De pronto frente a nosotros se abrió una pequeña posa formada donde caía una cascada no muy grande. Nos quitamos los zapatos y la ropa quedando solo en vestido de baño, yo me deje puesta una camiseta ya que mi barriga está un poco crecida y parecía como si tuviera lombrices en vez de estar embarazada.
--Demonios! El agua está congelada—dijo Emmett cuando se lanzo, salpicando agua por todos lados.
--Vamos amor—me dijo Edward tomando con cuidado mi mano ayudándome a entrar.
Decir que el agua estaba fría era un detalle, parecía agua sacada de la nevera, mis pies tocaron la suave arenilla y las pequeñas piedras, mientras caminaba con cuidado adaptándome a la temperatura.
--Esta helada Edward—me queje cuando el agua me llego a la cintura. Envolví mis piernas en torno a él buscando calor.
Edward se rio y me beso los labios, solo lo suficiente para distraerme de lo que tenía planeado. Dejo caer sus piernas por lo que ambos quedamos sumergidos hasta el cuello en agua helada. Jadee de la impresión y a mis pequeños pareció no gustarle tampoco la temperatura porque le removieron sobre el estomago cincelado de su padre.
--No les gusta el agua fría por lo visto—rio besando mis cabellos y apretándome contra su cuerpo aun más.
Después del primer shock el agua se podía disfrutar. Edward me dejo en la orilla con Alice donde me envolvieron en tantas toallas, que parecía una momia. Por suerte Miguel parecía tener a mano todo lo que pudiéramos necesitar.
El tonto de Emmett se subió a la cima del chorro y se lanzo imitando a los aldeanos. Edward, Rose y Jasper estaban bajo el chorro de la caída de agua. Luego de secarnos volvimos a caminar, nos mostraron la Piedra pintada que es una enorme roca con petroglifos.
Almorzamos en un hostal, porque me queje que no daría un paso más sino me alimentaban. En la tarde los chicos se fueron a hacer canopy, yo por mi estado me tuve que quedar y a Edward no le disgusto aprovechar nuestro tiempo solos, en "actividades" más productivas.
A la mañana siguiente fuimos al zoológico del Níspero donde vimos a la rana dorada y a los arboles cuadrados. Me divertí mucho alimentando a los monos y viendo animales exóticos como los tapires y los ocelotes con los que Edward quedo particularmente fascinado.
Por primera vez pude decir que disfrute comprar, fuimos al mercado de artesanías en donde compramos todo lo que nos llamo la atención. Compramos artesanías de barro, de madera y en tela.
En la tarde partimos a las villas de la playa, yo realmente solo quería acurrucarme con mi esposo, así que ambos nos acostamos en unas hamacas a las orillas del mar, donde dormimos e hicimos otros menesteres durante toda la tarde.
Definitivamente en este país estaba comiendo por tres, los desayunos típicos para morirse, tortillas, chorizos guisados, hojaldres, carimañolas, bistec picado encebollado… sip definitivamente Carlisle estará contento que haya ganado algo de peso ya que había perdido dos libras en mi última revisión.
Cuando regresamos a la capital fuimos director al mirador de las exclusas de Miraflores donde pudimos apreciar el funcionamiento del Canal y recorrimos el museo. Cuando faltaba un día para regresar Alice nos arrastro a un centro comercial llamado Albrook Mall, estaba abarrotado de personas y de tiendas en sus dos pisos. Decir que estaba cansada era una subestimación. Así que Edward me compro unas donas rellenas de dulce de leche, mientras los chicos y yo bromeábamos sobre cualquier cosa, esperando que Rose y Alice terminaran de comprar. Ocasionalmente llamaban a Jasper o a Emmett para que fueran a buscar los paquetes de las compras para que ellas tuviesen las manos libres para seguir comprando.
Emmett y Jasper se compraron todos los videojuegos que les llamaron la atención, alegando que estaban en ganga.
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--Al fin!!—dije aferrándome a mi asiento mientras el avión despegaba.
--Tan mal la pasaste en nuestra luna de miel?—me pregunto Edward haciéndose el ofendido.
--No, para nada, pero por suerte ustedes tienen su propio avión porque si no hubiéramos tenido que pagar mucho en exceso de equipaje—le dije.
--Te escuche!—dijo Alice desde el asiento de enfrente.
--Lo sé y no me importa—le dije riéndome mientras me recostaba en el pecho de mi esposo.
Buuuu ya se fueron que malos, no pasaron por mi casa a visitar u.u los acose en Albrook Mall pero Bella saco su spray de pimienta T_T
Espero que les haya gustado el tour por mi país.
Besitos y díganme sus comentarios. Lamentablemente ya empezamos la recta final del fic T_T que triste, pero no se preocupen ya tengo una idea para reemplazar este. Se llamara Las verdades ocultas y las mentiras no son divertidas. Les dire de que se trata más adelante.
