La historia es de Lalina, yo solo me adjudico la traduccion =P
Interludio: La Verdad de Bella (Capítulo 20 de TL&TJ)
. .
Era el tercer día desde que habíamos llegado a la casa de Emmett y Rosalie. Nueve días desde que Edward se había presentado a mi puerta y me había engañado para sacarme de mi casa. Nueve días en lo que había estado tratando de resistirme a él y fallando miserablemente, tal como lo demostró mi desastroso intento de seducirlo en lo que yo pensaba que sería nuestra última noche juntos. Sentí que mi cara empezaba a quemar tan sólo recordando lo que había sucedido, y luego la vergüenza al darme cuenta que no se iría cuando llegáramos a nuestro destino.
Me había convencido a mi misma que si hubiera tenido por lo menos esa última noche, podría haber seguido adelante. Había sido una tonta. Al ofrecerle solamente mi cuerpo, pensé que podía conservar mi corazón, pero se había fundido con él hace mucho tiempo, y yo nunca lo había recuperado para empezar.
Y ahora, simplemente lo miro fijamente. Lo miro, incapaz de actuar acorde a mis emociones por miedo a lo que sucedería. Él lo hacía tan irresistible, simplemente confiar y entregar, pero yo ya había pasado antes por ese camino, y no podía hacerlo de nuevo. No si quería sobrevivir emocionalmente.
Edward me había dado todas las excusas de que la única razón por la que siempre me dejaba era para terminar su trabajo con los Volturi, y no tenía nada que ver con la falta de sentimientos hacia mí. Pero si eso hubiese sido realmente así, ¿por qué simplemente no me lo dijo en el hospital antes de irse? A pesar de lo que yo le había dicho a Edward, aún recordaba aquella noche en la cabaña cuando me dijo que vendría a buscarme, pero las cosas habían cambiado tan drásticamente después que no pensé que todavía siguiera en pie. Para ser sincera, después de que recibió el disparo, yo no esperaba que él necesitara encontrarme. Pensé ingenuamente que él simplemente podía quedarse conmigo a partir de entonces y otra persona se haría cargo de los restantes Volturi. Cuando él desapareció sin dejar rastro, yo ni siquiera había logrado pensar para conectar los cabos.
Fue un verdadero shock cuando Edward me confesó la verdadera razón de su partida. Con toda la confusión, en un principio pensé que tal vez algo horrible que le había sucedido. Cuando a través de Jasper descubrí que había dejado el hospital por su propia voluntad, no podía entender por qué. ¿Qué podría inquietarlo tan desesperadamente que se fue sin dejar ni siquiera una pista a su familia? Como no tenía una respuesta real, me hice mi propia hipótesis y estuve viviendo con la ira de su abandono desde entonces. Yo quería creer desesperadamente que él también me había amado, pero el hecho es que nunca me había dicho cómo se sentía, y luego, sin tener ninguna noticia sobre su existencia, sólo consolidó la idea de que tal vez yo había imaginado todo.
Se podría pensar que ahora que por fin sabía la verdadera razón de por qué se había ido, sería un alivio, pero solo sirvió para encender mi furia de nuevo. Primero, estaba el hecho de que no había confiado en mí lo suficiente como para contarme su plan. Ya estaba el precedente de que me había mantenido su identidad de agente encubierto en secreto, por lo que esto solo agregaba sal a una herida que ya existía. A pesar de que entendía por qué me lo había ocultado – y lógicamente tenía sentido – una parte irracional de mí deseaba que él hubiese sido capaz de confiar en mí. No entendía qué debía hacer para demostrarle que podía confiarme los detalles de su vida. Y el hecho de que no se hubiese fiado de mí era como un cuchillo en el corazón.
Otra cosa que me molestaba es que había sido tan descuidado con su vida después de casi morir en mis brazos. Si se hubiese permitido al menos algún tiempo para recuperarse, yo hubiera estado más tranquila con eso, pero abandonar el hospital, mientras aún se recuperaba de una herida de bala casi fatal era casi imperdonable. ¿¡Qué tan tonto puede ser! Me encantó el hecho de que él quería ser un héroe - fue sin duda un héroe – pero aparentemente no tenía ningún cuidado con su propia vida, y eso me asustaba casi hasta la muerte.
Así que ¿dónde nos deja esto ahora? Conmigo preguntándome qué significa todo esto. Una vez más, sus palabras y acciones me envolvieron con su encanto. Me daban ganas de creer en él, en la posibilidad de nosotros, aún preguntándome acerca de la profundidad de sus sentimientos por mí. ¿Quiso decir las cosas que dijo o fue sólo mi desesperada necesidad de creer lo que yo quería que me hizo ver y oír cosas que no estaban allí?
De cualquier manera, yo no tenía respuestas a esas preguntas, y me negué a ser la única que pusiera su corazón en la línea de nuevo. Así que, esperé. Y hasta que encuentre una especie de verdad, tengo que conformarme con amarlo de lejos.
Fue durante una de mis sesiones secretas mirándolo que fui interrumpida por unos golpes en la puerta. En un instante, Edward estaba a mi lado. Su brazo rodeó mi cintura, y casi me levantó del sofá en su prisa de que me moviera. Me llevó hasta el pasillo con instrucciones de ir a mi habitación. Por encima de su hombro pude ver a Rosalie y Emmett sacando rápidamente las armas escondidas en la habitación. Consideré en apoyarlos por un breve segundo, pero me di cuenta que no teníamos tiempo para eso. Con una última mirada, corrí por el pasillo hacia mi habitación.
Maldita sea!, me dije a mí misma cuando atravesé la puerta. Me negué a ser la única desarmada, sentándome a esperar a que alguien me proteja. En un instante tuve mi Glock 17 empuñada en mi mano, preparada y lista para funcionar.
Mantuve la puerta de mi habitación abierta y me paré justo en el marco, escuchando con atención. Al primer sonido de disparos, saldría por el pasillo. Simplemente, no había manera en que yo permitiera que Edward, Rosalie y Emmett lucharan mis batallas por mí mientras yo esperaba impotente al margen. Ya lo había hecho una vez antes y me juré nunca más volver a hacerlo. No había pasado horas en el campo de tiro para nada.
No es que yo hubiese esperado necesitar esas habilidades. Uno pensaría que ser secuestrada y enclaustrada por la mafia era suficiente mala suerte para una persona en su vida. Al parecer, no había ley de prescripción de mala suerte cuando eras Bella Swan.
No hubo sonido de batalla, y oí voces viniendo débilmente desde el pasillo. Obviamente, no parecía haber mucho peligro, y decidí que probablemente era seguro dejar mi arma. Me asomé al pasillo primero para asegurarme, tratando de escuchar lo que todo el mundo estaba diciendo.
"¿Qué diablos estás haciendo aquí?" Oí apenas. Edward sonaba enojado, lo que me pareció raro. Lo que era más extraño era que él conocía claramente quien había estado golpeando en la puerta.
"Una chica maneja toda la noche y todo el día para llegar aquí, y esta es la recepción que recibe?"
¿Qué demonios? Algo en el tono de su voz resonó en mí, y en el fondo de mi mente escuché claro como el día "Hooooola compañeroo". Tanya!. Miré la pistola en mis manos y supuse que sería una mala idea tratar de pegarle un tiro accidentalmente. Suspirando, encontré mi bolso y oculté mi arma, pues no quería perderme de esta conversación más que lo absolutamente necesario.
Me arrastré por el pasillo, la conversación se hacía más clara al llegar a la sala de estar.
"Tengo noticias para tí y no quería hacerlo por teléfono."
Apuesto a que no, pensé con malicia, reconsiderando la decisión de dejar mi arma atrás.
Hubo más discusión sobre cómo exactamente Tanya nos había encontrado, y no sé por qué, pero me hizo sentir mejor al saber que Edward no se lo había dicho, sino que lo había descifrado y verificado la información con su superior. Por supuesto, Edward habría tenido que revelar dicha información a Max. Él no podía simplemente haber desaparecido de la faz de la Tierra.
Cuando entré en la habitación, nadie se dio cuenta. "Está todo bien?", pregunté. Todo el mundo se volvió hacia mí. "¿Por qué está ella aquí? ¿Se acabó?"
Cuando Edward se lo preguntó a Tanya, mi estómago se hundió cuando ella negó con la cabeza y pidió hablar con él en privado. Una llamarada de posesión se encendió dentro de mí, y me acerqué a Rose antes de que pudiera hacer algo tonto. Al ver la expresión en mi rostro, envolvió un brazo a mí alrededor reteniéndome con fuerza. Esa fue una buena cosa también, ya que todo lo que tuve que hacer fue mantener la boca cerrada mientras los veía ir hacia el dormitorio de Edward, solos.
"No me gusta", resopló Rosalie.
"Hmph!". Le repliqué. Obviamente no era la mayor fan de Tanya tampoco.
"Miau", dijo Emmett, haciendo pequeños arañazos en el aire. "Ffft! Fffft!"
Rosalie y yo nos volvimos perplejas en su dirección, y él comenzó a reírse.
"Oh, cálmense, señoras", se burló él. "Tanya es totalmente inofensiva. En realidad es una chica cool".
"Mejor que sea inofensiva", gruñó Rosalie, "si sabe lo que es bueno para ella."
Me volví con una sonrisa de gratitud hacia ella, feliz de nuevo de tener otra chica con quien hablar. Ella había sido absolutamente invaluable para mí, aun en el poco tiempo que había estado aquí. Me acercó más a ella y me frotó el brazo con dulzura. Justo cuando estaba a punto de preguntarle qué demonios podía estar pasando allí, él empezó a gritar.
"¿Qué carajo, Tanya? ¿Cómo? ¿Cómo diablos pasó eso?"
"Ooohhh... alguien está en problemas." Rosalie rió, y Emmett hizo un ruido de disgusto. Todos nosotros nos inclinamos hacia delante para ver si podíamos oír más. Las cosas se silenciaron de nuevo, pero no por mucho tiempo.
"Edward! ¿Qué diablos te pasa?"
"Parece que nuestro chico está en problemas también ", rió Emmett y luego se fue a tirar en uno de los sofás. Fruncí el ceño ante la entrada de la sala. Estaba perfectamente bien con Edward exaltándose con Tanya, pero no estaba cómoda mientras ella le gritaba. ¿Quién se creía que era? Arpía estridente.
Hubo más de ida y vuelta, pero por desgracia, no era lo suficientemente alto como para escuchar nada con claridad. Sólo fragmentos de palabras aquí y allá, insuficientes para entender la esencia de la conversación. Tanto Rose como yo nos acercamos apenas tratando de ver si cualquiera de nosotras podía entender lo que decían.
"¿Podrían las dos sentarse? Juro que si te inclinas más lejos te caerás en el pasillo."
"Ssshhhhh", Rose y yo le dijimos al mismo tiempo y luego nos sonreímos.
"Supongo que tiene razón", dije de mala gana. "¿Puedes escuchar algo?"
"No. Tú?"
"No," suspiré, disparando una mirada envenenada hacia la puerta de la habitación de Edward.
Nos dimos la vuelta y volvimos a entrar en la sala de estar. Rosalie se acurrucó al lado de Emmett, y yo fui a sentarme en el sofá grande. Me sentí suspirar de nuevo al verlos a los dos juntos. Sentía una extraña mezcla de emociones al ver la forma en que interactuaban entre sí. Acostumbrados a sus travesuras, ya que era evidente lo mucho que se amaban. Felizmente, después de todo lo que Rose había pasado, ella había sobrevivido y encontrado el amor. También sentí tristeza porque me recordó a Edward y yo, cuando estábamos juntos en el lago Hamlin. Siempre estaba ese sentimiento de añoranza cuando los veía y luego miraba a Edward.
Traté de no pensar a la espera de que Edward y Tanya salieran de su habitación. También traté de no obsesionarme con lo que estaba ocurriendo allí. Había sonado como si realmente fuera solo negocios, ¿pero quién sabía? Dudé que Edward tuviera el descaro de intentar cualquier cosa con esa mujer bajo mis narices, pero entonces de nuevo, él no sabía que yo tenía un arma.
"Vamos papá oso. Vamos a la cama", dijo Rosalie en voz baja y luego se volvió hacia mí. "¿Vas a estar bien, verdad Bella?"
"Sí, estoy bien. Vayan a la cama, sólo voy a esperar por Edward."
"Muy bien. Buenas noches."
Los vi mientras ambos dejaban la habitación y me dejé caer de nuevo en el cojín del sofá. Tal vez esperar era una mala idea. ¿Y si nunca salían de la habitación? ¿Cómo debía enfrentar eso? Técnicamente, Edward no estaba conmigo, así que no tenía ningún derecho sobre él, pero eso no me impedía que siguiera pensando en él como mío. Él me había dicho que nunca había deseado a Tanya, pero podrían haber sido solo palabras. Algo que me dijo solo para tranquilizarme, sin forma de que pudiera probar la verdad de sus palabras.
No es que yo pensara que Tanya era mejor para Edward que yo, pero tenía que admitir que estaba celosa del tiempo que habían pasado juntos. Ella le había tenido para sí misma durante cuatro meses, e incluso si hubiera sido platónico, todavía era mucho más tiempo del que yo había tenido con él. Había una intimidad entre ellos que nosotros nunca habíamos tenido la oportunidad de establecer.
Aunque, supongo que si tuviera que decidir, elegiría nuestro tiempo juntos en la cabaña - apasionado y ardiente, pero corto - que cuatro meses de camaradería célibe.
Por fin, oí abrirse la puerta de la habitación de Edward, y miré expectante sólo para decepcionarme cuando Tanya salió de la habitación sola. Bueno, al menos ella no tenía el pelo despeinado, así que fue un alivio. No parecía muy feliz tampoco, lo que me hizo sentirme un poco mareada. No sé qué era lo que tenía esta mujer, pero parecía sacar lo peor de mí. Quería preguntarle acerca de Edward, pero no quería darle esa satisfacción, así que después de darle una somera mirada, me di la vuelta hacia la TV.
"¿Dónde se fueron Rosalie y Emmett ir?", preguntó, rompiendo el silencio.
"A la cama".
"Ah... ya veo."
Podía sentir su mirada pegada en mí, pero seguí mirando adelante. ¿Dónde demonios estaba Edward? ¿Qué podría llevarle tanto tiempo? Justo cuando estaba a punto de levantarme e ir a buscarlo, Tanya empezó a hablar otra vez.
"Hombre, si que eres una perra fría, ¿no es así?"
Oh, demonios no! Esa perra no se atrevió a decirme eso. "Disculpa?" Le pregunté, mirándola con incredulidad.
"Aún no lo has perdonado por marcharse, ¿verdad?", dijo, mirándome con astucia.
"No veo cómo eso es asunto tuyo"
"Cuando se pone mi vida y la de mi compañero en peligro, lo hago de mi incumbencia. ¿Tienes alguna idea de lo que el hombre pasó para regresar por ti?"
"No", le contesté en voz baja, confundida por lo que estaba insinuando.
"Sí, no creo que lo sepas. Lo único que podía pensar era en que se terminara el trabajo para poder encontrarte de nuevo. Abandonó el hospital arriesgando su vida para mantenerte a salvo".
"¿Crees que no lo sé?" Le respondí, un poco avergonzada. Edward nunca me habría todo eso a dicho a mí, pero esta señorita no tenía ningún problema contándomelo todo.
"Entonces, quizás podrías mostrarle algo de maldita gratitud, porque si no lo quieres, yo no me opongo a tomar una ventaja de esto."
Sus palabras me golpearon como ladrillos. Esa simple declaración, dio repentinamente en el blanco, que Edward no estaría ahí para siempre, y yo era una tonta por perder el tiempo que tenía manteniéndolo alejado. Yo había estado quejándome de que no me había dicho lo que sentía por mí, sin embargo, yo tampoco había sido muy sincera a pesar de todas las veces que me había pedido, incluso suplicado, que hablara con él. Era tiempo de enfrentarme a él y mostrarle como me sentía. Si me rechazaba, por lo menos lo sabría de una vez por todas, y podría lamentarme en privado una vez que todo esto terminara y se fuera para siempre.
Pero antes de que hiciera eso, tenía que dejar algunas cosas claras.
"Tú mantendrás tus manos fuera", le respondí con fiereza, de pie, inclinándome sobre Tanya. La perra me miró y sonrió. Tal vez en secreto tenía un deseo de muerte? "Me importa una mierda si eres un agente federal. Te voy a bajar los humos. Ahora, si me disculpas, me voy."
Girándome, me puse en camino para encontrar a Edward. Que la fulana esa buscara otro hombre. Éste ya estaba tomado. Entré en la habitación y la encontré vacía. "¿Dónde demonios está?" Murmuré para mí misma antes de escuchar encender la ducha. ¿Por qué diablos estaba tomando una ducha a estas horas de la noche? Me pregunté, volviéndome hacia la cama. Completamente avergonzada, pero incapaz de detenerme, olí las cubiertas con cautela.
Maldita sea, estaba completamente paranoica. Las cosas no mejoraron el tiempo que esperé a Edward. Comencé a sentirme tonta, de hecho consideré escabullirme de allí para llevarme mi mal humor a mi cuarto. Justo cuando estaba a punto de levantarme e irme, Edward entró en la habitación. Verlo todo mojado por la ducha, disparó cohetes de pura lujuria a través de mi cuerpo. Me trajo a la mente toda clase de recuerdos sucios, y Dios, lo deseaba tanto.
Tuvo que mirar dos veces cuando me vio sentada sobre su cama. Encontrando valor, me levanté y fui hacia él. Casi sin querer, mi mano se extendió hacia el frente de la toalla. Sólo un pequeño tirón y quedaría completamente desnudo. Antes de que pudiera hacer realidad ese sueño, él me agarró la muñeca y tiró de ella con fuerza contra su pecho.
"Absolutamente no".
"¿Por qué? Quieres mantener tu registro limpio para Tanya?" Estaba furiosa, incapaz de detener mis celos irracionales burbujeando a la superficie. Incluso mientras lo decía, ya sabía que era una mentira, pero era más sencillo acusarlo que admitir que Edward simplemente ya no me quería.
"No, porque me niego a dejar que la presencia de Tanya sea un catalizador para el sexo. Ya te lo dije, no quiero a Tanya. Yo nunca la he querido."
"Obviamente, tampoco me quieres a mí!" Espeté, finalmente diciendo las palabras en voz alta. De alguna manera, eso me dio la fuerza para soltarme de sus manos, y salir de su habitación a toda prisa.
Pude oír que Edward me seguía, y recé para poder llegar a mi habitación y cerrar la puerta antes de que me alcanzara. Sabía que ya no podía manejar más esto y estaba al borde de las lágrimas. Yo había hecho mi jugada y había sido rechazada una vez más. ¿Qué más quería de mí? ¿No había sido bastante malo haberme ridiculizado que ahora quería hablar de ello?
Antes de que pudiera golpearlo en la cara del portazo, Edward tendió la mano, agarrando el borde de la puerta, obligándome a abrirla. Tenía una mirada atronadora en su rostro mientras entraba en mi habitación y cerraba la puerta detrás de él.
"No", me dijo con rabia. "NO harás esto! NO me sacarás de nuevo! Ha sido suficiente!. No uses a Tanya como una excusa para seguir enojada conmigo. Dime por qué estas tan furiosa. Solo dímelo! Descarga todo de una vez por todas!"
Algo dentro de mí se quebró. Yo había estado luchando contra todas estas fuertes emociones durante más de una semana y ahora todo estaba saliendo a la superficie. La ira, el estrés, el miedo y el rechazo, todo magnificado por el peligro de nuestra situación. Si él quería saber por qué estaba tan enojada, entonces lo sabría.
"¡Muy bien!", escupí. "No tienes ni la más remota idea de por qué estoy enojada contigo. Verdad?"
"Estás furiosa porque me fui!"
"No!. Estoy enojada por la forma que te fuiste!", dije frustrada y exasperada. "Sin decirme una maldita palabra acerca de lo que planeabas hacer. Sin siquiera una noción de lo mucho que me dañaría y me confundiría y me asustaría!"
"Me dijiste que no me dejarías ir si te lo decía!"
"Por supuesto que no lo habría hecho, tonto estúpido! Por el amor de Dios, Edward, apenas tenías una semana desde la cirugía! Pero si te hubieses acercado a mí y me hubieses dicho lo que querías hacer, lo habría entendido. Aún lo hubiese odiado, pero habría comprendido que tenías que terminar lo que empezaste" ¿Él pensaba que yo sería tan egoísta e insensible para no comprender el llamado de su deber?
"Pero no lo hiciste. No te molestaste para nada en discutirlo conmigo. En cambio, volví al hospital para encontrarme con que te habías ido. Solo te fuiste. Sin explicación, ninguna nota, ni rastro... solo… te fuiste".
"Lo siento!", me dijo furioso, lanzando sus manos al aire. "No sé cuántas veces te puedo pedir disculpas. Estuvo mal. ¿Qué más puedo decir?"
"Sí... te disculpaste. Y sé que no puedes cambiar lo que pasó", dije ya con resignación. "Pero no lo entiendes? Te di todo. Te di todo lo que soy. Yo no sabía si sentías lo mismo, pero tenía la ilusión. Cuando te fuiste, toda mi esperanza se hizo añicos. Me dejaste sin nada."
Edward me miraba estupefacto. Incapaz de seguir tan cerca de él, crucé la habitación tratando de organizar mis pensamientos. Consideré pedirle que se fuera, pero las heridas ya se habían abierto, era imposible cerrarlas de nuevo. Esto me había estado envenenando desde adentro, y necesitaba sacarlo de una vez antes que acabara matándome. No había vuelta atrás, tenía que decírselo todo. Respiré profundamente, estremeciéndome, luchando para controlar mis emociones.
"Entonces, regresaste", seguí, tratando desesperadamente de transmitir con mis palabras la profundidad de lo que había sentido cuando lo vi en mi puerta. "Y por un segundo, recé para que tal vez yo no estuviera equivocada y tú sí me amabas…" Mi voz se quebró, y parpadeé rápidamente para luchar contra las lágrimas. "Que tal vez habías venido a buscarme porque tampoco podías vivir sin mí", dije sonriendo con tristeza. "Pero sólo dijiste que habías regresado porque James estaba vivo". Reviví el momento en mi mente, esa chispa de esperanza que había estallado tan brillante y fue tan rápidamente extinguida cuando me di cuenta de que había venido sólo porque James estaba suelto.
"Jesu-cristo...", murmuró, deslizando con sus manos los mechones húmedos que cubrían su cara. "Bella... oíste algo de lo que te dije durante todo el tiempo que estuvimos juntos?"
Edward se acercó a mí, lentamente. Envolvió sus manos alrededor de mis brazos y me miró con una mirada en su rostro que rayaba en la agonía. "¿Cómo podía creer cualquier cosa que dijiste?" Le pregunté, insegura de lo que él estaba tratando de decir. "Yo te creí antes, y rompiste mi corazón."
"Ya no confías en mí"
"Ya no confío en mí misma. No cuando se trata de ti. No podía confiar en que lo que estaba escuchando era verdad y que no estaba tratando de convencerme a mi misma de que era más de lo que realmente era"
"Era cierto. Todo era verdad. Bella, te robé de las manos de la mafia, desobedecí órdenes directas del FBI, arriesgué mi vida por ti... recibí una bala por ti!. Lo primero que hice cuando me enteré acerca de James fue venir a buscarte y llevarte lejos. ¿Cuánto más tengo que hacer para demostrarle que te amo? Nunca dejé de amarte. Siempre te amaré"
Sus palabras resonaron en mi cabeza, y me tomó un momento para procesarlas. Sentí un momento de locura donde pensé que debía pellizcarme para comprobar si estaba despierta. En vez de eso, le pregunté estúpidamente, "¿qué?"
"Bella, Te amo."
"¿Puedes decir eso otra vez?"
"Te amo", me respondió con ternura, sus palabras fueron como un bálsamo para mi corazón roto.
"Una vez más?" Susurré, cerrando los ojos, necesitando oírlo de nuevo.
"Te amo", repitió una vez más. En ese momento, el último eslabón de mi reticencia cayó, y me eché a llorar. Edward me acunó suavemente contra su pecho, balanceándose hacia adelante y hacia atrás y susurrándome. "¿Cómo pudiste no saberlo? Por supuesto que Te amo."
"Nunca lo dijiste antes"
"No sabía que tenía que hacerlo."
Por un momento, pensé en tirarlo hacia atrás y golpearlo en la cabeza. Pero se sentía tan cálido y firme contra mí, así que lo dejé pasar. "Edward", suspiré, "a veces, una chica sólo necesita oír las palabras."
Alejándose un poco hacia atrás, Edward tomó mi rostro, borrando las huellas de mis lágrimas con sus pulgares. "Escucha atentamente", susurró, mirándome a los ojos. "Te amo". Se inclinó para besar cada parte de mi cara, y después de cada beso, me dijo que me amaba.
Yo había cerrado los ojos cuando sus labios rozaron suavemente contra mis párpados. Cuando se detuvo, lo miré otra vez, y él sonrió con dulzura. "Te amo", dijo de nuevo, y supe que nunca me cansaría de escucharlo decirme esas palabras. Muy lentamente, bajó sus labios a los míos, sólo el más ligero roce, pero muy pronto se apartó. Negándome a dejarlo escapar, subí mis manos hasta su pecho y me puse en punta de pies para restablecer nuestra conexión.
"Bella", susurró, justo antes de besarme de nuevo. Su boca era suave y firme a la vez, una caricia de terciopelo que me hacía retorcer de deseo. Gimiendo, me apreté más a él, enterrando mis manos en su pelo mientras su lengua se deslizaba y acariciaba mis labios.
Besar a Edward era como mi cielo personal. Sentía como si estuviera flotando, mareada de deseo. Emborrachada de su sabor, su aroma, sus caricias. Yo quería más. Yo siempre quería más. Los sentimientos que podía evocar en mí no eran como nada que hubiese sentido antes, y no conocía a nadie más que pudiese tener ese poder sobre mí. Tal vez al principio, nuestras circunstancias nos habían acorralado a estar juntos, pero ahora sabía que había algo más. Alguna conexión más profunda que nos unía como la polilla a la llama, aunque ambos nos quemábamos.
"Dime que quieres esto", dijo en voz baja contra la piel de mi cuello, haciéndome temblar contra él.
"Yo quiero esto", le contesté, vencida por la necesidad. "Te quiero a tí".
Cuando Edward comenzó a desnudarme, me dejé sucumbir por todas las sensaciones de la carne. Su cuerpo me llamó y yo le contesté. Pero más grande que eso, sentí la llamada para ir a casa, donde yo pertenecía. Pertenecía a los brazos de Edward.
Sí, finalmente había llegado a casa.
N/T Hola hermosas, como estan? Tanto tiempo =P Aca les traigo uno de los tres caps extra que hara la autora de esta historia. Los 2 primeros son BPOV y el tercero es un EPOV de la competencia de sexo que tuvieron, se acuerdan? Bueno, el prox cap es un BPOV del día en que James y Victoria llegan a Florida. No me comprometo con fecha para publicacion, pero intentare que sea prontito... y el ultimo cap aun no lo publica, asi que a esperar no mas...
Que mala onda la autora que nos deja justo en la mejor parte, no? jajaja... bueno, yo me lei el cap 20 de nuevo para no quedarme con "la duda" =D
Les tengo 2 anuncios:
1. Las invito a votar en los Fic`s fan Twilight Award, hay muchas categorias y muy buenas historias para las que esten buscando nuevos fics para leer. Ademas les recuerdo que "The Sacrificial Lamb" esta nominada a "Mejor fic de mafiosos", asique si les gustó... pasense por ahi =P http:/ ficsfanstwilightawards. blogspot. com/ (sin espacios)
2. Lalina me autorizo para traducir su nueva historia: Let's Get Physical. En mi profile esta el sumary. Aun no tiene fecha de inicio, pero sera pronto y está muy buena, asi que las invito tambien a marcar la alerta de autor si quieren saber cuando la publique.
Mil millones de racias por leerme, por el apoyo, los comentarios y todo...
Un beso para todas, que tengan un bello fin de semana!
CaroB
