Capítulo 34
-¿En verdad crees que es lo mejor?, a pesar de que ambos sabemos lo que pasó y…
-¡Cállate! –exigió el americano para evitar que siguiera hablando- no digas cosas que ni siquiera tú estás seguro
-Vine aquí por ti –sonó como reclamo y eso fue un tanto doloroso para Cry que lo llevo a responder.
-Yo no te pedí que vinieras a verme, yo no pedí ayuda de nadie –le recordó al sueco como así mismo porque siempre había sido así, él nunca había solicitado la ayuda de nadie cuando se sentía decaído y mucho menos lo haría ahora aunque se sintiera vulnerable.
-Pero yo quise hacerlo, por lo que siento por ti –se acercó a él nuevamente poniendo sus manos sobre su playera para aferrarse de ella.
-Tú solo sientes por mí un sentimiento de amistad así que no me vengas con estupideces –sonaba tan renuente a sus propios sentimientos no porque lo negara sino porque estaba consciente que eso era lo que realmente Pewds sentía, corrió la mirada para no mirarlo.
-Sabes perfectamente que no es así, sólo mírame maldita sea –exigió jalando al americano que con pereza y dolor lo hizo- Date cuenta de lo que siento por tiCry
-Lo hago –respondió sinceramente- tú la amas a ella y no a mí –eso dejó totalmente exhortó a Félix- Si fuera verdad lo que me dices no tendrías novia pero la tienes a ella y yo no te estoy pidiendo que la dejes por mí porque de todos modos sé que no lo harás ni yo deseo que lo hagas –suspiró hondamente poniéndose cabizbajo- serías un completo idiota si tu prefirieras estar conmigo –nuevamente su mirada azul eléctrico se fijó en aquel azul claro de los suyos- no tienes una jodida idea de cómo me siento ante esto Félix –hizo una pausa- pero tú y yo sólo podemos ser amigos ya que tú mismo lo propusiste ese día y si te fuiste como también no regresaste es por qué realmente eso es lo que deseabas ¿no?
-Cry…
-Ya no tenemos nada de qué hablar –corrió la mirada, Félix se sentía tan mal por todo lo que dicho que recurrió a lo último que era ser completamente honesto.
-El día que te pusiste muy ebrio… el día del livestream –se relamió los labios para poder explicarle- tú me dijiste que no podías por mi novia pero ahora entiendo que en parte fue por mi culpa –guardó silencio un momento- no es fácil descubrir que tus sentimientos cambiaron hacia la persona que considerabas tu amigo –nuevamente sus miradas se cruzaron, ahora el sueco estaba siendo sincero- no vine porque me dio miedo, yo no estaba listo para eso y la verdad es que tal vez nunca lo estaré –suspiró hondamente- si esto se termina hoy te juro que será para siempre Cry.
-Ya vete –volvió a pedir el americano aun cabizbajo como cerrando su puño con fuerza.
-Yo no me engañaré ni a mí ni a Marzia, tampoco te haré esto a ti por más confundido que me siente –se acercó rápidamente al americano para darle un fuerte abrazo sin recibir respuesta ya que lo había tomado por sorpresa, se notaba el sentido que le estaba dando a esta expresión de afecto y para Cry era increíblemente pensar que esa era una despedida definitiva- lo siento –susurró con sus ojos cerrados, sentía el americano que debía corresponderle pero justo cuando intentó animarse el sueco se alejó de él para darle la espalda, tomar sus maletas y salir de aquella casa para no regresar…
Félix arregló sus cosas para partir al igual que lo hizo Cry cuando regresó al hotel, esperaba que su amigo no se hubiera dado cuenta de nada pero lamentablemente si lo hizo.
-¿Acabas de llegar no es así?
-No actúes como mi madre Russ –pidió el ojiazul
-Es que no me puedes engañar, yo lo puedo asegurar –estaba anonadado
-Entonces si lo aseguras ¿para qué me preguntas? –añadió Cry mientras acomodaba su ropa en la maleta
-Bueno punto –dijo Russ- pero ¿Dónde estabas?, ¿Te quedaste toda la noche con Pewdiepie o qué? Por qué eso sería muy raro
-Russ –volteó a verlo de frente- nos quedamos bebiendo en aquella fiesta por horas y como el imbécil no se podía estar en pie lo acompañé a su hotel, nada más.
-Eso lo entiendo pero… ¿Por qué llegaste a las 9 de la mañana?
-No pude regresar a casa por qué no tenía dinero para el taxi y no quería molestarte así que… camine, no tuve otra opción –frunció el ceño para cerrar la maleta
-Hmmm…bueno.
-Russ ya vámonos al aeropuerto o se nos hará tarde para irnos y realmente quiero regresar a Florida –pidió el americano para tomar su maleta
-Yo también ya quiero regresar a Texas, vámonos entonces –concluyó para que ambos tomaran sus maletas y salieran directo al aeropuerto.
Cuando llegaron al enorme aeropuerto fueron a registrar las maletas y con su boleto en mano pasaron a el área de espera para poder abordar cada quien su avión, el vuelo de Cry saldría exactamente a las 10 de la mañana pero el de Russ era a las 9:50 así que ajustaron de tiempo, se despidieron ya que posiblemente no se volverían a ver.
-Gracias por haber venido amigo, en verdad te lo agradezco
-No tienes por qué Russ –dijo mientras se abrazaban amistosamente
-Lamento haberte inducido en aquella idea acerca de Pewdiepie y dejarte solo con él–se disculpó Russ siendo absolutamente sincero
-Será mejor que olvidemos esa estupidez –dejó en claro Cry al separarse de su amigo- Seguramente seguiremos hablando por Skype aunque no podamos vernos
-Me conformaré con eso –sonrió Russ para tomar sus maletas- Cuídate amigo
-Lo haré –le sonrió mientras veía como se alejaba hacia la fila donde abordaría el avión, justo cuando se percató que desapareció se sintió tranquilo pero no fue por mucho tiempo.
-Supongo que tu vuelo sale a las 10 –esa voz lo dejo congelado en el suelo, Pewds se puso frente a él para mirarlo –Es obvio que no preguntarás pero igual te diré que mi avión sale en esa hora.
-Me alegro por ti –dijo con dificultad el americano y tomó sus maletas para evitarlo con el pretexto de que ya se acercaría para abordar, nuevamente el sueco fue más rápido y alcanzó a tomar de la muñeca de su brazo izquierdo para susurrarle suavemente.
-¿Por qué diablos te quedaste en el hotel hasta que desperté? –insistió con eso otra vez lo que provocó que lo molestara
-Necesitaba… pensar las cosas –respondió sinceramente
-¿Sólo eso? –preguntó y el americano sólo frunció el ceño como señal de que no diría nada más al voltearlo a ver- Cry yo solamente quiero decirte una cosa –los ojos azules del americano se abrieron un poco más de lo normal, su corazón dio un vuelco dentro de su pecho- quiero que quede claro que pese a lo que paso… tu y yo siempre seguiremos siendo amigos –justo al escuchar esa frase algo dentro de Cry cambió por completo, era como si alguien hubiera golpeado sus entrañas y para Pewds era exactamente lo mismo sólo que tenía la mentalidad de que así tenía que ser.
-Lo sé –dijo con amargura el americano pero permaneciendo firme en lo que dijo como en su mirada- Así será.
-Sí, nada cambiara ¿ok? –propuso el sueco añadiendo una sonrisa en la frase, Cry no podía creer como es que podía estar viendo aquella expresión en su rostro y aun así tuvo que seguir firme.
-Está bien –le aseguró y en ese justo momento en que el sueco soltó su muñeca la levantó para estrecharla con la del americano como símbolo de la promesa de que nada cambiaría entre los dos, se escuchó en el fondo como llamaban a todas las personas que abordarían los vuelos a Florida, New York y Londres, por lo que Cry no tuvo más remedio que hacerlo sin evitar sentir la calidez de ella y trayendo a su mente aquel momento -Ya debo irme –añadió el castaño para separar su mano de la suya como rompiendo el lazo que se había creado.
-Yo también, haré escala en Londres para luego irme a Suecia –le explicó aún con esa sonrisa amistosa, el castaño comenzó a retroceder para alejarse de su compañero.
–Entonces… Adiós Félix –concluyó tomando una bocanada de aire y sin quitarle la mirada de encima.
-Adiós Cry –fue ese momento en que ambos se dieron la espalda para continuar con sus caminos con la promesa de olvidar por completo lo que había sucedido.
Al escuchar el sonido de la puerta cerrarse, Cry parpadeó dos veces cayendo en cuenta de lo que había sucedido, sintió una plena liberación en su interior por lo que abrió sus puños lentamente sintiendo como aquella opresión en su pecho se había esfumado por completo, ya no sentía dolor ni temor sino que estaba en un estado neutral ante la relevación de la verdad respecto a sus sentimientos, estaba aliviado porque ya se había hecho a la idea de que jamás tendría algo con la persona que salió hace unos instantes por aquella puerta y estaba bien en cierta forma.
