Hay alguna extraña ley que supone que luego de que te ocurre algo como la mierda, cosas buenas deben venir hacia ti. No sé en qué cantidad ni cómo, ni siquiera de donde nació semejante estupidez de pensamiento, pero mi querida y renovada amiga Ino, creía tanto en ello como en que el Latarjet era la mejor lectura nocturna que podía tener. Destaco el renovada porque últimamente con Itachi dando vueltas se le veía más sonriente y positiva, lo cual había afectado nuevamente su vida nocturna, pasando ferozmente a la tendencia de que yo tenía que conocer a alguien y salir de la especie de trance en la que había quedado luego de la partida de Sasuke.
- ¡Ponte esto! – me lanzó sobre la cama un vestido negro ajustadísimo que miré con desenfado.
Hice la vista a un lado y volví a posarla sobre mis apuntes que no dejaba de leer.
- Sakura… Hinata llegara en diez minutos, le avisé a Itachi que iríamos al bar y tú no das ni pío… ¿porqué no te apresuras? – y comenzó a dar saltitos de desesperación.
Miré el vestido y luego a mi amiga, apartando los brazos hacia un lado en gesto de cansancio.
- Sabes que tengo mucho que trabajar, el lunes tengo que ver…
- ¿Qué? – me preguntó frunciendo el ceño - …mañana no hay hospital, te dieron el día libre en el trabajo y tienes todo el fin de semana para hundirte en tus libros – caminó hacia mi, tomó mi cuaderno y el libro que yacía al lado de él, y terminó cerrándolo con molestia.
- ¡Ino! – reclamé, quitándoselo con enojo - …no quiero ¿vale? No tengo ánimos de salir, prefiero…
- Quedarte sola y estudiar como loca… ya lo he captado, llevas un mes en lo mismo Sakura… y sí, para todos fue triste lo de Sarutobi, pero ya debes…
- No es sólo eso Ino… - volví a abrir mi libro y la miré con un gesto que entendió de inmediato.
La rubia caminó hacia la cama y se sentó frente a mi, haciendo el vestido hacia atrás.
- Odio decirte esto, juro que sí… pero no has sabido nada de él… - negó con la cabeza - …no te ha llamado ni nada y si tú tampoco lo has hecho es porque en el fondo sabes que ya se terminó, y sé que en el fondo de esa coraza que andas trayendo a diario y bajo éste escudo de libros en que te has refugiado últimamente, entiendes que ya va hora que sigas adelante con todo, no te va bien no salir de la jodida rutina casa hospital Saku… no digo que te busques un novio de inmediato ni nada, pero tanto Hina como yo estaríamos tan feliz de verte con alguien y…
- Lo sé… - le sonreí con la boca algo dispareja - …y juro que la próxima semana sí salgo con ustedes, es sólo que ahora necesito aprenderme éstas cosas, si no lo hago siento que voy a ser un fiasco la próxima semana – terminé por decir.
Ino infló el pecho y dio un suspiro.
- Vale… te creo – rió con resignación - …pero es la última vez que no te jalo del cabello para que vuelvas a tener una vida… - y se despidió dándome un abrazo.
Escuché, sentada y apoyada sobre una enorme almohada, como los marcados pasos de los tacones de mi amiga se desvanecían por las escaleras, hasta que finalmente el sonido del timbre y el cierre de la puerta, me notificaron que finalmente me había quedado sola.
No era la primera vez que Ino intentaba sacarme de mi encierro y deseaba fervientemente que se cansara de ello, pero era claro que las amigas no lo hacían, al menos las de verdad nunca se cansan de tratar de levantar el estropajo que eres. Tampoco era la primera vez que mentía respecto a que tenía la necesidad de estudiar y no lo digo simplonamente, pero lo que menos necesitaba hacer era estudiar. Me había leído esa clase al menos unas 8 veces y me la sabía de memoria tanto ya que podría haber tarareado una maldita canción con todos los procedimientos de abordaje para un puto coágulo en el cerebro, pero no tenía nada más que leer, así como tampoco tenía una jodida vida en aquel momento.
Odiaba mentirle a Ino, así como también a Hinata, pero prefería que pensaran que había dado vuelta la página, ya que si bien sabían que pensaba en Sasuke de vez en cuando, probablemente la parte patética del asunto, no la tenían clara.
Luego de que él se marchó y, por cierto, mi sonrisa sincera con él, me quedé en caos. Luego de ese beso mi vida se partió por la mitad nuevamente y no era extraño que pasara una semana entera ahogándome con la puta almohada.
Pasé por todas las fases ¡a que sí! Empezando por la de hundirme en el abismo, para luego pasar por la de desesperación y la clásica negación: ya no siento nada por él, fue lo mejor para los dos y blablablá, y supongo que de cierta forma mis amigas se tragaron un poco mi cuento, porque dejaron al menos de andar detrás de mí casi como perros guardianes atenta a mi supuesto suicidio que Ino estaba segura que podía efectuar, pero claro, si fuese así, no estaría contando todo lo que ha ocurrido con mi vida en el último mes.
Tal como lo dije, pasé por la negación y luego me fui directo a la que supone te da la calma y toda esa especie de paz interior que te deja seguir adelante, pero conmigo fue distinto. Aceptación, esa fue la etapa siguiente, pero no sé si la llevé de la forma calma y tranquila que suponía tenía que hacerlo. Dejé de llorar, claro y de gritar y de golpear a la almohada cada vez que estaba sola y sentía que el lugar que había ocupado Sasuke en mi interior no se llenaba ni con toda la pizza del mundo, pero mi cabeza comenzó a organizar ideas y a darme a entender que necesitaba saber donde mierda estaba él y ¿cómo saberlo? Hasta ahí no iba para nada bien, menos después de que en el funeral nos ubicáramos a 100 metros de distancia y nos dirigiéramos una mirada fugaz, pero mi mente brillante, o más bien estúpida, encontró la solución.
Abrí lo que creía Ino era mi cuaderno de apuntes y observé la enorme lista que me había dado el trabajo de construir con todos los hospitales, postas y consultorios de la región, que por decir lo menos, no eran pocos, pero yo estaba decidida a saber al menos el nombre del lugar donde Sasuke se encontraba. No sé si eso me iba a dar tranquilidad, pero me ocupaba tiempo en algo que yo creía era de suma importancia y no es que no haya pensado llamarlo directamente por teléfono, pero lo primero que hizo Ino cuando le conté lo sucedido, fue quitármelo de las manos y borrar todo lo referente a él.
Flash back
- ¡¿Qué? – preguntó la rubia con los ojos como plato una vez que yo había finalizado mi relato.
- Tal como lo oíste, sin anestesia ni más cuerda… él no quiere…
- No lo repitas, no vale la pena… ¡ay! ¡JODER! – exclamó - ¿qué mierda le pasa?
- Quizás él está confundido… - susurró Hinata, la cual había sabido todo el relato por parte de la rubia.
- ¡Confundido y la puta que lo…
- Su madre murió Ino… no hables así ¿ok? – dije con molestia.
- Creo que deberían hablar… - resopló Hinata - …puedo preguntarle a Naruto que…
- No tiene idea – contesté - …él no sabe…
- Debe saber a dónde se fue al menos… - dijo Ino - … ¡al menos que te de la cara! ¡¿cómo te suelta una bomba así y se va como si nada? ¿¡QUÉ MIERDA LE PASA?
- No entiendo nada… - dijo Hinata - …debe tener sus razones, con todo lo que le ocurrió claramente una familia es algo que le da…
- Idiota… - hablé por lo bajito comenzando a llorar - …es un completo idiota y yo… - saqué mi teléfono del bolsillo - …yo debería hablar con él…
Antes de que abriera la tapa y comenzara a discar, Ino tomó el teléfono y me lo quitó.
- Déjalo… - me miró con severidad - …si se terminó, se terminó de una vez por todas.
Cuando me entregó mi celular de vuelta, toda noticia de Sasuke había desaparecido.
Fin flash back
Mirando la tapa del cuaderno que traía un par de ositos besándose, sentí como mi esperanza de saber algo de él, se desvanecía.
- Sólo quedan 4 números… - suspiré en voz alta.
Me levanté de la cama y caminé hacia la cocina, preparándome para alguna comida suculenta que me llenara y me diera sueño o ganas de algo.
Al abrir la alacena me encontré con un paquete de esos que traen pasta lista, la típica comida envasada para chicas reacias a la cocina o con poco tiempo para hacerlo, aunque yo la verdad no era ninguna de las dos. Era una chica deprimida que quería comer algo e irse a la cama, nada más.
Puse el hervidor, luego lancé el agua en la olla y seguí las instrucciones y como resultado, 8 minutos más tardes, tenía un plato de aspecto dudoso, que más parecía vómito de bebé que una cena decente, y me fui a sentar al living con mi enorme plato, recostándome sobre uno de los brazos y encendiendo la televisión.
Busqué alguna serie o algún programa de animales para distraerme, pero en vez de eso, encontré un maldito especial de Kings of Leon.
- ¡No! – grité - ¡LOS ODIO!
No sé si soy la única fenómeno que pasa de amar un grupo de música con toda el alma, pero que después de una ruptura dolorosa, pasa a ser la anti fan capaz de asesinar a todos los integrantes a sangre fría por haber escrito la maldita canción o el puto disco que hace que te acuerdes de él.
Cambié el canal con violencia y me llevé una enorme cucharada de la pasta papilla que estaba comiendo. Luego de 4 cucharadas más, el aspecto y el sabor no me parecían tan horribles y cuando el plato se hallaba vacío, me parecía que la jodida pasta lista, podía llegar a ser cliente frecuente en mi cocina.
Llevé el plato a la cocina y comencé a lavar con desgano y una vez terminada mi faena, levanté la vista para cerrar las cortinas de la cocina, pero al verme reflejada en el vidrio, caí en cuenta de mi aspecto y de lo patética que me veía. Traía el cabello en un moño digno de una niña de 4 años, una polera que al menos era 3 veces mi talla, unos pantalones de buzo que parecía no haber cambiado desde que él se había ido y, para ponerle el toque divino, mi cara era espantosa, pero no sólo porque estaba blanca como un papel sino porque traía unas ojeras horribles y parecía no habérmela lavado hace 4 días.
- Joder… necesito hacer algo con mi vida… - dije estirándome la piel con lástima.
Subí las escaleras algo apresurada y al entrar a mi habitación, encontré el vestido negro de Ino que seguía estirado sobre la cama, hecho a un lado, pero seguía ahí.
Lo dudé un par de segundos, pero luego de ir al baño a darme una segunda vista, mi temor fue confirmado: me estaba convirtiendo en una vieja bruja peor que la de Hanzel y Gretel y sin duda, si seguía así, terminaría peor.
No sé en qué estaba, ni cómo lo hice, pero seleccioné un par de aros, unos zapatos planos plateados y en 20 minutos, luego de una larga y reponedora ducha, me encontraba cerrando una pequeña carterita de cuero.
Me levanté, sin una sonrisa, pero al menos lo hice y tomé mi cuaderno y lo dejé en el velador. Llegué a pensar en arrancar las jodidas páginas, pero ese era un paso que creo no estaba lista para dar. Cerré la puerta de mi habitación, con una extraña sensación de duda y salí en busca de algún taxi que me llevara al Blueberry.
Mientras avanzaba el automóvil, yo no dejaba de mirar las calles con cierto desgano, preguntándome si estaba haciendo lo correcto, si realmente valía la pena ir a un lugar donde nadie me entendía o nadie podría ponerse a tono con mi pseudo apatía, pero tras pestañear un par de veces, era ya demasiado tarde, pues me encontraba haciendo una enorme cola para entrar. Pensé en llamar a Ino y acelerar un poco el asunto con sus contactos, o sea Itachi, pero ya que había venido sola, quería sorprender a mis amigas así verían que yo también podía ser una automarginada que quería volver a reinsertarse en la sociedad.
15 minutos después yo estaba con un frío de la puta madre, arrepentida de no haber ido a comprarme una maldita cajetilla de cigarros o haberme tomado un corto de whisky antes de salir, pero al menos, a punto de entrar.
Un tipo de piel oscura, pelado y que medía por lo menos 30 centímetros más que yo, me pidió mi identificación, ante lo que solo reí por el hecho de que alguien aún creyese que yo podía ser menor de edad. Al devolvérmela le ofrecí una sonrisa y un agradecimiento, no tanto por lo amable, sino porque al fin se me iba a pasar algo el frío.
Si afuera hacía un frío espantoso, adentro era todo lo contrario. El lugar estaba llenísimo y cuando digo lleno, me refiero a que había que ir haciéndose lugar entre la gente para avanzar. Encontrar a Ino y a Hinata iba a ser toda una travesía, a menos que Itachi siguiese en la barra y me ayudara un poco.
Caminé rápido, con una música que me retumbaba en los oídos como si estuviese con los audífonos a todo volumen.
Comprobé el resultado del vestido que me había dejado Ino cuando un par de tíos, medios pasados de copas, se me acercaron mientras yo me abría camino a la barra y ahí me arrepentí un poco de no haber considerado que la rubia estaba desesperada por encontrarme novio a toda costa.
- Preciosaaaa… ¿un trago? – me ofreció un tipo en la barra.
- No gracias… - dije educadamente, agradeciendo no estar de copas.
- Sólo uno… ¿vamos? sí mal no te hará…
Lo ignoré y seguí mirando por la barra en busca de Itachi, pero el pelinegro no estaba por ninguna parte.
- Soy Sasori… - se sentó a mi lado y yo lo miré dudosa - … ¿y tú?
- Nadie… - dije algo cortante.
- ¡Wow! Hermoso nombre… - rió - … ¿es en honor a alguien en especial o alguien de tu familia también se llamaba así?
Me comenzaba sentir irritada y el no encontrar a mis amigos por ninguna parte lo ponía peor, y ese tío tratando de hacerse el simpático, no me la ponía más fácil.
- Parece que no andas de buen humor… - exclamó tomándose un trago - …tómate uno de éstos conmigo y le verás el lado divertido a la vida.
- No estoy interesada… lo siento… - dije con ironía y salí de ahí.
Viéndolo fríamente, el tipo era guapo. Ojos verdes, cabello marrón tirado a rojizo y mandíbula marcada, pero nada de eso podría haberme importado menos. Podría tener a Casillas o a Beckham sin polera frente a mí y sería lo mismo que ver una muralla.
Sí, soy Sakura Haruno, asexuada y traumada producto de que me enamoré como loca del novio de mi madre, que por cierto se fue porque no quiere nada serio conmigo y de paso, desapareció de la faz de la tierra…
Caminé entre la gente, no sin dejar de ver con cara de cordero degollado a un cada persona que pasaba con un cigarro frente a mis narices
Me detuve frente a la multitud que bailaba desenfrenada y en una esquina, en un par de sillones, se encontraban Hinata e Ino, conversando frente a frente. Sonreí ampliamente y caminé hacia ellas apresurada, teniendo casi nulo cuidado de la gente que pasaba a llevar o de que el vestido me provocara un paro cardíaco de lo ajustado que era.
A medida que me acercaba podía divisar el rostro de Ino, que ya no me parecía tan animado como cuando lo veía de lejos y a Hinata con el semblante de preocupación y a la vez, suplicante.
Aceleré el paso y antes de poder decir cualquier cosa, el grito de Ino me hizo parar en seco.
- ¡Pues que se joda! ¡no me interesa entenderlo ni menos compartir una puta velada con él! – gritó a la ojiperla.
Avancé hacia mis amigas, esperando darles la sopresa y calmar a Ino que al parecer, se había peleado con Itachi.
- Pues deberías Ino… no es sólo por tu… - comenzó a decir Hinata antes que me asomara frente a ellas.
- ¡Hola! – anuncié mi entrada con una sonrisa para calmar algo los ánimos entre el par de chicas que tenía al frente.
La recibida de ellas, fue todo menos cordial.
- ¡Joder Sakura! ¿viniste? – me preguntó Ino con los ojos abiertos como si yo fuera peor que la peste.
La observé dudosa y luego miré a Hinata que si bien tenía una expresión más amable, no parecía feliz en absoluto de verme ahí.
- Un hola de vuelta habría estado bien… - dije sin poder evitar sentirme molesta y algo ofendida ¡con todo lo que me había costado tener las agallas para salir de mi madriguera! - …pero bueno…
- Perdona Saku… - se apresuró en decir Hinata - …no es eso, nos tomaste por sorpresa es todo…
Ino permanecía callada y miró a Hinata con una expresión rara. La ojiperla tomó su cartera de inmediato y sacó su celular.
- Me sorprendiste… soy una puta mal educada… - comenzó a reír Ino nerviosa - … ¿vamos por un trago?
No quería conflictos, así que decidí dejar atrás la extraña reacción de la rubia y la ojiperla. Ino jamás había sido fácil con el tema de los hombres cuando realmente le importaba, así que con esa premisa su reacción era casi justificable.
- Vale vamos por… - comencé a decir mientras me giraba.
Lo último que escuché fue a Ino echar maldiciones y lo último que vi fue el rostro de preocupación de Hinata mientras dejaba su teléfono sobre la mesa.
- ¡Sasuke! – exclamé, no saludando ni nada, fue como mi conciencia agitada en voz alta, con el corazón palpitándome a mil – sasuke… - susurré.
¿Lo quería encontrar? Ahí estaba, frente a mis narices al lado de Naruto, con un trago en la mano. Al parecer, mi puto cuaderno ya no iba a ser necesario.
Su rostro no era lo que yo había esperado. No se abalanzó a mis brazos a decirme que me extrañaba aunque bueno, eso tampoco lo había esperado, sólo se me ocurrió en aquel momento mientras comenzaba a sentir que el vestido de Ino realmente no me ayudaba a respirar bien en un momento como ése.
La música seguía retumbando y nadie decía nada. Parecía una jodida película de mudos de no ser por la canción electrónica que retumbaba al compas de mi propio ritmo cardíaco.
- Hola Sakura… - se acercó Naruto a saludar y le dio una mirada fugaz al pelinegro y luego al par de amigas que tenía tras de mi - ¿te sientas con nosotros?
Sasuke permanecía sin decir nada y fue entonces cuando atiné a reaccionar.
- No gracias… - sonreí como pude - …yo me iba llendo… - hablé, más para mi que para ellos - …me iba a encontrar con… pero bueno, nos vemos después chicas, pásensela bien… ¡bye! – me despedí agitando la mano.
- ¡Saku! – se levantó Ino tras de mí.
- Mierda… - escuché la voz de Sasuke, mientras la rubia se detenía a discutir con él.
No sé en qué momento se me ocurrió ponerme ese puto vestido e ir a ese maldito lugar, pero en aquel momento, atiné a volver a la barra y hacer algo que llevaba tiempo sin hacer: beber.
Me senté en la barra, buscando nuevamente a Itachi que aquella noche parecía brillar por su ausencia y comencé a darle vueltas una y otra vez a la presencia de Sasuke en aquel lugar, pasándome hasta la película de que había ido ahí por mi, pero ¿qué caso tenía? ¡Era una estupidez! Alguien que quiere hablar contigo, no se desaparece un mes, sin dar rastro después de decirte que prácticamente no quiere nada contigo y que se aleja por tu propio bien sin siquiera darse la oportunidad de intentarlo.
- ¿Algo para beber? – me preguntó una chica de cabello largo que parecía ser la barwoman reemplazante de Itachi.
- Un vodka tónico bien cargado para nadie… - habló alguien detrás de mi - …y para mi un whisky on the rocks… - rió.
Yo seguía en shock con la cabeza hecha un lío y el corazón palpitándome a mil.
- Pareces algo asustada… no era mi intención nadie… - sonrió.
Lo miré, aún con la lengua atrapada por el gato y ví como la tipa nos traía el par de tragos. No sabía que decir ni que hacer, más bien, estaba como en stand by esperando que alguien me volviera a presionar el play.
El tipo, que ya ni me acordaba que nombre tenía, comenzó a beber de su whisky y yo estaba dispuesta a irme hasta que ví que sacaba un cigarro. Juro que jamás en la vida la nicotina me había parecido tan atractiva.
- ¿Quieres uno? – ofreció estirando la cajetilla hacia mi y yo, la verdad, estaba demasiado débil para darle un no.
¡Necesitaba un cigarro!
Estiré mi mano rápidamente y saqué uno, después de todo ¿qué podía pasar?
- Hasta que te decidiste… - habló.
Abrí mi cartera y saqué el encendedor con el puto te quiero que nunca servía para nada, grabado sobre él.
El tío me miró y comenzó a hablar nuevamente.
- Veo que nadie tiene novio… -acotó - …por eso lo esquiva con…
- No, no tengo… - hablé finalmente, cansada del monólogo que estaba llevando - …y me llamo Sakura.
- Es un avance Sakura… - siguió bebiendo y yo imité su gesto, claro que de una forma bastante más desesperada y poco elegante.
- Veo que estamos con sed… - dijo al cabo de unos minutos al ver que yo me había bebido todo el trago.
- No tienes idea… - negué con la cabeza - …¡disculpa! – llamé a la chica que atendía la barra - ¿me traes una cajetilla de Lucky y otro de éstos? – pedí moviendo los hielitos del vaso.
- A mi cuenta Roxanne… - habló el tipo y yo fruncí el ceño.
- Vale… capto lo de galán y todo eso… - hice un gesto absurdo - …pero yo traigo dinero para solventar mis vicios…
- Lo tengo claro, pero al menos así tengo una razón para obligarte a platicar conmigo… - hizo un gesto a la tipa y ella sólo le sonrió de vuelta.
Suspiré resignada.
- ¿No hay forma que me dejes pagar o qué?
- Si bailas conmigo, lo puedo considerar… - parecía divertido con mi rechazo innato.
- Prefiero que me invites a una botella completa antes de bailar contigo… ehhh… - no recordaba el nombre.
- Sasori… Muyurama… - sonrió ofreciéndome su mano.
- No me gustan los extraños… - dije con recelo.
- Pues ya no lo soy… sabes mi nombre ¿no?
El tipo no se iba a rendir y yo me sentía lo suficientemente agotada y desganada como para perder las intenciones de llevarle la contra.
Luego de media hora divagando de lo lindo mientras al tipo no le paraba la lengua y yo me esmeraba con monosílabos, después de haber apagado mi celular al recibir un mensaje de Ino pidiéndome urgente que volviera donde ellos o me llamarían por el altoparlante, sentí que las copas se me habían pasado… ¡y cómo no! Si al ver la mesa, ya llevaba 5 vodkas y a mí el vodka se me sube a la sangre tan rápido como la glucosa a un diabético luego de haber comido una tarta.
Debo decir, de todas formas, que pese a que estaba ebria como un zapato, me sentía algo aliviada respecto a mi reciente fatídico encuentro, en el que mis amigas me habían traicionado cruelmente.
- … y finalmente así llegué a ésta ciudad y aquí estoy… - sonrió.
Mi cabeza no pensaba claramente y por alguna extraña razón, Sasori comenzó a parecerme atractivo e interesante y mi dolor por Sasuke, comenzó a transformarse en venganza. Quería vengarme ¡oh si!
Pedí mi sexto vodka y me levanté con una sonrisa sínica, pero que el interpretó como una jodida invitación.
- ¿Bailemos? – sonreí con falsa coquetería, pero él se lo tragó de maravilla.
- Encantado…
Me tomó por la cintura y caminé media perdida por la vida hacia la pista de baile. No recuerdo bien que canción tocaban ni nada, sólo se que reía mientras por dentro la amargura no paraba, pero al menos, el alcohol no la dejaba salir a flote.
Bailamos una salsa y mi descoordinación fue total, pero el sólo respondía acercándome más a su cuerpo y riendo mientras me coqueteaba con la mirada. Por un par de minutos, me olvidé de toda la mierda que me atormentaba y porque no decirlo, con el exceso de alcohol que tenía en la sangre me olvidé también de lo mucho que amaba al idiota de Sasuke y comencé a pensar que lo único que quería era vendetta, nada más… y golpearlo, tirarle un trago y gritarle lo mucho que lo detestaba de paso…
Bendito alcohol… ¡al fin sentía que lo odiaba en serio!
Seguía bailando… ¡joder amo bailar! ¿porqué nunca bailo así?
- ¡Hey! ¡cuidado con las manos! – grité a Sasori echándome hacia atrás al sentir como bajaba por mi espalda casi tocando mi trasero.
Levantó las manos riendo y haciendo un gesto de inocente.
- Te tssstas… - me reí sin entender porque - …pasando ¡ah!
No sé en que minuto la lengua se me había empezado a trabar o quizás el momento en que terminé mi vaso de un sorbo, tenía que ver con ello.
Seguimos bailando y riendo, y yo deseaba con toda mi alma que llegara Sasuke y me viera bailando con ese tipazo, pasándomela genial sin necesidad de él ni de sus besos, ni sus caricias, ni …
¡Joder! ¿porqué tenía que acordarme de eso justo ahora?
Mi ebriedad abrió la compuerta prohibida: la tristeza, pero no quería dejarla salir, juro que no. Si alguien alguna vez ha pasado por esto, por favor que diga que me entiende porque el alcohol es más traicionero que Judas y mi mente también. Apreté los ojos, mientras sentía como Sasori me volteaba y jugueteaba con sus labios en mi oído. Quería decirle que parara, pero por otro lado, llevaba tanto tiempo sin sentir alguna caricia, que me preguntaba si besarlo iba a solucionar de alguna forma lo que estaba sintiendo.
Estaba pronta a ceder, producto del roce de nuestras caderas frotándose con un deseo injustificado, hasta que, de pronto, la música cambio totalmente de ritmo a una canción lenta y al levantar la mirada, lo ví.
Afirmado en un pilar, Sasuke sostenía un vaso mientras una de sus manos se escondía en su bolsillo. La vista la tenía fija en mi y al parecer, el alcohol también había hecho efecto en él o yo estaba tan ebria que lo creía así, pero de una cosa estaba segura, me estaba observando.
Sasori se acercó a mi, ignorando totalmente lo que tenía yo en mi mente en aquel momento y me acercó íntimamente a su cuerpo por la cintura y yo, producto del alcohol y la canción, no atiné más que a rodear su cuello con mis brazos, mientras veía como el resto de las parejas hacían lo mismo que nosotros.
- Nos están viendo… - susurró en mi oído, para luego besarme la mejilla.
Me afirmé totalmente en él y bajé la mirada un par de segundos de la de Sasuke.
- ¿Sí? – pregunté - pues no conozco a nadie aquí - …reí, más de mi misma que de lo que él decía.
Seguimos con el lento vaivén de nuestros cuerpos al compas de la música y de pronto, sentí como sus labios se posaban sobre mi cuello.
Me aparté un poco y volví a elevar la vista hacia Sasuke. Tanto él como yo, sabíamos que nos observábamos mutuamente. Mientras posaba mi vista sobre su figura escultural comenzaba nuevamente a sufrir el mal efecto del alcohol en mi cuerpo y lo extrañé, ahí, ebria, con otro hombre en mis brazos, lo extrañé… ¿cuán jodida podía llegar a estar?
Suspiré, mientras la canción parecía comenzar a agotarse y al parecer, Sasori se lo tomó como un gesto de aprobación al sentir mi cálida respiración en su cuello, porque llevó sus labios hacia la comisura de los míos.
- Me encantaste… - habló con su boca pegada a mi piel - …y no soy fácil de encantar… - rió.
Ahí lo tenía, listo y fácil. Bastaba dar algún gesto de aprobación y la podía conseguir: la ansiada venganza, pero como estaban las cosas en aquel momento, no sabía si era lo que quería.
Ante tanto pensamiento, mi cabeza dio diez mil vueltas y yo sentía que mi cara estaba roja, aún así, seguí el movimiento por el cual Sasori me guiaba a través de la lenta canción que retumbaba a lo lejos en mis oídos, sin alejar su rostro del mío ni quitar la vista sobre los ojos de Sasuke, que analizaban cada gesto que yo tenía.
- No importa… nada importa… - dije para mi misma.
Sasori se apartó un par de milímetros de mi rostro.
- ¿Qué? – preguntó con sensualidad.
Fue justo en ese momento cuando acerqué mis labios a los suyos y cerré los ojos para dejar de ver algo que no me estaba haciendo bien. No recuerdo el sabor exacto de sus labios, sólo podría decir que el alcohol de nuestras bocas se combinaba a través del movimiento de nuestras lenguas, y luego… vino el arrepentimiento, como siempre.
Abrí los ojos mirando a mi alrededor, pero Sasuke ya no estaba.
- Hey…¿qué pasa? – preguntó Sasori con sus labios demasiado cerca de los míos, buscando probablemente nuevamente repetir el gesto anterior.
Me aparté, con algo de torpeza por mi estado etílico y traté de sonreírle.
- Gracias… - no tengo puta idea porque le agradecía en aquel momento y salí de la multitud con lentitud, buscando el baño de mujeres.
Sasori no me siguió y tampoco me importaba que lo hiciera.
¿La razón?
Era obvia...
Él ya había obtenido algo de lo que quería, pero ¿yo? ¿lo había obtenido?
…
Rvs!
A VER… SÉ QUE ME TARDÉ UN MONTON Y TODO.. PERO POR FAVOR ENTIÉNDANME.. JURO QUE HAGO MI MAYOR ESFUERZO.. ESTOY TODO LO QUE ES COPADA… EN FIN, ESPERO LES GUSTE Y LA CONTI NO CREO QUE LA TENGA ANTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE AGOSTO PORQUE ESTOY EN EXAMENES L PERDON… GRACIAS POR SUS COMENTARIOS… ME ENCANTAN!
