Disclaimer: Los personajes de la serie Victorious no me pertenecen, como a nadie en FF.


Cuando tenía doce años vivía en frente de un chico llamado Brad Morris. Horrible nombre, lo sé, pero era el sueño de todas las niñas de mi barrio, nos moríamos por él. Brad me llevaba cinco años y tenía una novia de su misma edad. Se veían tan enamorados y cualquier cosa que hacían juntos se convertía en una constante pregunta para mí.

¿Qué se sentirá que Brad te tome de la mano y entrelace sus dedos con los tuyos? ¿Será tibio su toque cuando pasa sus manos por sus piernas desnudas? ¿A qué olerá su cuello? Su novia vivía con la cara escondida ahí. ¿Cómo sonará su risa en el oído? ¿Serán tan divertidas sus cosquillas? ¿A qué sabrán sus besos? Esa pregunta en particular era una de las que más curiosidad me daba, esa y ¿cómo se sentirá un beso francés suyo? Vivían haciendo músculos en sus lenguas.

Licor, tequila de hecho, solo tequila. Suavidad, delicadeza, humedad, carnosidad en sus labios; ansiedad por sus tiernas mordidas, desesperación por continuar. Besar a Tori se siente como alguna vez me imaginé que sería besar a Brad. Perfecto.

Estábamos tan ebrias, lo justificaré de esa manera. Bebimos mucho en el club.

Cuando llegamos nos dejaron entrar sin problemas. Cat y Robbie fueron directo a bailar y así pasaron por el resto de la noche. Tori se perdió por un momento con Leo y yo me quedé saludando al chico de la fiesta, Jan.

—No tenía idea de que eras compañera de Tori en ¿el instituto? —me preguntó queriendo sacarme información que no sabía si tenía permiso de impartir. Leo podía saber de Tori, pero ¿Jan y el resto de sus amigos?

—Hemos sido conocidas años, compañeras de escuela desde la secundaria —le dije, estirando la verdad lo que más pude.

—Te esperaba en la playa el otro día.

—No pude regresar, lo siento.

—Todo bien, por suerte tenemos una amiga en común, así nos seguiremos viendo.

Simpático, realmente muy simpático. Tiene un algo que me llama a querer hablar con él, lo que suele ser extraño, pero este análisis ya lo hice ese día. Debe ser por que no tiene miedo de hablarme.

Vi a Tori a lo lejos y puso esa cara de: «¡Oh, no!» y se dio media vuelta yendo directo a la barra. Un par de minutos después Jan recibió un mensaje de texto y dijo que debía atender algo del club, su club, y que regresaría, perdiéndose entre la gente.

—Tequila puro —dijo Tori, alzando la voz. Llegaba por mis espaldas con dos shots en sus manos. Estiró uno hacia mí y, apenas lo cogí, ella bebió el suyo de un solo trago.

Su cuerpo se movía ligeramente por la música. Cat y Robbie estaban justo en frente muy animados. Yo hice lo mismo que Tori y me terminé el trago de un solo golpe.

—¿No vas a bailar? —le pregunté de la misma manera, buscando a Leo rápidamente con la mirada, no lo encontré. Ella señaló en dirección al fondo del salón, estaba en la mesa de las consolas, detrás de unos inmensos parlantes junto con Jan.

—Nunca bailo con él. —Me quitó el vaso y colocó a ambos en una bandeja que pasaba a nuestro lado. Se adelantó unos pasos y me estiró su mano.

"¿Me está invitando a bailar?", me pregunté sin tomarla.

—¿Tienes miedo de que te vean conmigo? —me preguntó divertida, acercándose hasta mi oído para que la escuche con claridad, sin gritos.

Un ligero roce de nuestras mejillas, me hizo sentir un cosquilleo en el rostro entero y sentí la necesidad de carraspear antes de contestarle que «no». La tome finalmente de la mano, jalándola a la pista y caminé hasta el centro a unos pasos de nuestros amigos.

Con el pasar de los minutos el lugar fue llenándose más y más. El ritmo era perfecto, rápido, sin perdón, no habían descansos, no había nada que nos detuviera, nada que no viniera de forma líquida en un vaso pequeño.

Seis tragos me tomé con Tori, mano a mano. Ya ni sabía si el ritmo que llevábamos iba con la música que sonaba a nuestro alrededor. Mi atención completa estaba en ella. Seis, seis shots de tequila. Juro que en ese punto su piel brillaba en mis ojos, pudo ser el sudor, pero brillaba. Sus hombros se balanceaban casi en cámara lenta, tan sexy. Subía sus brazos por su cuello, levantándose el cabello para aliviar el calor que mataba; los mantenía en esa posición por unos minutos mientras yo disfrutaba de verla, mientras imaginaba que se sentiría tocarla, tomarla por la cintura, acariciar sus lados paseándome por sus costillas, seguir por sus brazos y recorrerlos hasta llegar a sus manos, unirlas en el aire y bajarlas hasta que rodeen mi cuello. Me moría por besarla y esa pregunta volvía a plagar mi mente. ¿A qué sabrán sus besos? ¿Cómo se sentirá un beso francés suyo?

—¿Quieres otro tequila? —me preguntó pasando su mano alrededor de mi cuerpo, pegando sus labios a mi lóbulo con torpeza. Lo que quería es que esos labios bajaran por mi cuello—. Necesito un respiro, ¿vienes conmigo?

Salimos por entre la gente hasta liberarnos de la masa y nos tambaleamos, muertas de risa, hasta la barra.

—¡Pete, tequila! —le dijo al chico que atendía.

—¡Agua, Tori! —le respondió él, llenando dos vasos con hielos y vertiendo el líquido desde esa llave a presión que tienen los barman.

—¡Tequila! —gritamos al mismo tiempo y continuamos riendo. Estábamos abrazadas, quizá para no caer, tal vez porque no tenía ningún interés de dejarla ir.

—¡Un shot más y en una hora les llamo un taxi!

Nos maldijo. Tomamos ese último trago y veinte minutos más tarde, Cat y Robbie nos dejaban en la puerta de la casa de Tori, ellos continuaron el recorrido en el mismo auto.

—Tú si sabes divertirte, Tor.

—¿Tor?

Thorihna

—¿Ahora hablas, portugués?

—Si a Leo le funciona, ¿por qué no a mí?

—Estás un poco loca.

Lo que estaba era borracha y ella también, ¿qué importaba lo que dijera? Podría culparlo a esa bebida transparente y a mi falta de memoria.

Me prestó una camiseta, ella también sacó una y se metió en el baño para cambiarse y lavarse la boca. Yo me cambié frente a su espejo quitándome todo menos mi ropa interior… la inferior, mis niñas tenían que estar libres. Cuando salió, igual que yo, solo puesta la camiseta y sus bragas de algodón, entré yo y me lavé a gárgaras la boca con enjuague bucal. Debería traer un cepillo de dientes y dejarlo aquí. Después de todo tengo la llave de esta casa, podría necesitarlo.

Abrí la puerta y todo estaba a oscuras, pero se veía un bulto a un lado de la cama. Yo me metí bajo las cobijas del otro. La cama estaba fría y se sentía tan bien.

Pensaba que estaba dormida. Podía haberlo jurarlo. Descubrí que no cuando dio la vuelta y me enfrentó, pasando torpemente su dedo índice sobre mi nariz y mis labios.

—¿Sabes, Jade? —me dijo sin ganas de cuestionarme—. Siempre, desde que nos conocimos, me he preguntado algo. ¿Cómo se sentiría besarte?

Completamente, ebria. Me miraba, me sonreía y continuaba haciendo dibujos en mi rostro.

—Mi primer día de escuela pensé que Beck era un chico encantador y muy afortunado por tener una novia tan guapa como tú. ¡No linda! —aclara—, estabas muy buena… ¡pfff! —Soltó una carcajada que me hizo sonreír—. Perdón, eso sonó a camionero. Guapa, esa palabra está bien. Eres muy guapa… y bien proporcionada.

Sonreí aún más porque saber de repente que Tori había pensado en mí de esa manera era más que halagador. Si hubiese estado un poquito sobria habría entrado en pánico. Gracias alcohol destilado.

—Algo me dice que tus labios… deben sentirse tan bien al besar. Son tan carnosos —dijo pellizcándolos apenas—. Tu lengua luce tan tersa, no venenosa como he escuchado a varios idiotas en la escuela —me confiesa—. Tu lengua debe ser dulce, tibia… me encantaría tanto besarte —susurró esto último.

¿En serio alguien en este mundo creería que yo sería tan noble, peor en ese estado, como para no aprovechar el momento y besarla?

Tequila, calidez, delicadeza, humedad. Tori sabe delicioso y se siente aún mejor.

—No dije que lo haría —dijo estúpidamente después de como el quinto beso que nos dimos.

—Es una pena, Tor. Te me antojaste y fue tú culpa —le respondí arremetiendo suavemente en sus labios otra vez, mi mano rodeándola por la cintura, la suya jugando con mi cabello.

Ahora la pregunta que me persigue es, ¿qué diablos pasará en la mañana? Porque en cualquier momento nos quedamos dormidas y…


Nota:

¿A quién le gusta cortar capítulos?

Ya tenía el borrador de lo que seguía, pero se hizo muy largo para editarlo antes de embarcarme para regresar a mi ciudad. Así que la razón de Tori para no querer a Jade en el club la sabremos mañana.

AshleySophia: Exacto, Jade es muy «modesta» con sus atributos. No, ella sabe que los tiene y los usará en su momento. Y lo del Gary Stu se me hace super gracioso. Es exactamente lo que necesito que ustedes y Jade piensen, que parezca un hombre perfectísimo. ¿Sabes, cuando lo imaginé, se me veía a la cabeza Brock O'Hurn? No podía quitármelo de la cabeza, así que lo que sea que se refiera a él físicamente es así y el tipo es un adonis, como dices, y además parece perfecto, amable, cariñoso, toca guitarra, la ropa le queda bonito, es espiritual, lindo con los perros y los gatos, adorable con los bebés, todo, es la personificación del Gary Stu. Cuando construía el personaje pensé que podría explotar justo eso para una parte que tengo pensada y dije sí, este es el Leo que necesito. Pero todo eso viene todavía en un rato más, porque falta que Jade lea todo lo que se saltó. Tú solo espera :3, que como en la vida real, las cosas entran por los ojos, es después que se pierde la garantía. Espero que eso que viene te divierta tanto como a mí.

S2804: Eso es cierto, si dos personas te gustan las shipeas, pero si las conoces, qué difícil shipear a quien te gusta. Perdón por lo del club, no es tanto qué hay, sino quién está detrás del club.

ERIVIP7: Ahhh lo de Rex y Robbie, falta para eso, un poco más. Qué bueno que ya no lo odies tanto, yo a veces lo odio, a veces preferiría que no esté, a veces me cae bien. Depende del día.

Kuroneko: Digamos que mi zona horaria va desde la parte inferior de México hasta Perú. Se hacía la misteriosa con su país, y es que es más divertido vivir en el anonimato. Creo que lo que más quería Jade era ver como Tori se molestaba por las preguntas que usualmente le haría un padre al novio de su hija, pero no quise ahondar mucho en esta parte porque ya viene ese mismo capítulo y hubiese sido repetir algunas cosas. Concuerdo con lo de la relación a distancia. Algo muy nuevo puede ser desastroso, porque siempre te preguntarás qué hace, ¿no? Al menos eso pienso yo. Contigo también me disculpo por no poner esa parte todavía. Ya está, solo falta revisarla, pero no alcanzaba hoy si lo hacía, llegaré pasada la media noche me imagino. Mucho tráfico porque el feriado se termina hoy. Sí, el Cam puede ser, aunque si me gusta Sam con Freddie. Y lo de las canciones, me alegra mucho que te gusten. Por ahí me arrepentí de una, pero ya nada, así es la vida. Se queda.

Gracias por comentar y por regresar. Su apoyo es muy alentador. Hasta mañana.