****33. Verdades ocultas ***
.
.
.
.
.
"La mayor declaración de amor es la que no se hace; aquel que siente mucho, habla poco"
.
.
.
.
.
Las noches de insomnio me había atrapado de nuevo. Llevaba casi dos semanas levantándome de la cama entrada la madrugada para intentar encontrar algo que me provocara el sueño; y siempre terminaba sentada frente a mi piano deseando presionar las teclas, pero todas las noches me quedaba igual, rozando los bordes y respirando pausadamente tratando de sentir algún movimiento dentro de mi vientre; pero era muy pronto para poder sentirlo o sentirla. Sabía que estaba embarazada por que los exámenes me lo habían confirmado, no por que yo sintiera algo especial en mi cuerpo y eso me provocaba una ansiedad enorme ¿estaría todo bien?¿no se supone que debería sentir cualquier sensación a la novena potencia?¿no era una sensación mágica la que debería haber poseído mi cuerpo? Terminaba levantándome para buscar refugio en el sillón del estudio en donde casi siempre amanecía por que el sueño ahí si me atrapaba, pero esa noche era diferente; al día siguiente me tocaba informe frente a la junta general de la RDF y sabía que además de hablar sobre las actividades de mi gestión en el último año debería también abordar asuntos personales.
Podría parecer asunto sencillo pero no lo era; dimos marcha a un divorcio que fue anunciado a la junta de la RDF y en puestos de alto mando como el de nosotros jugar con ese tipo de cosas no era algo aceptable, teníamos una imagen que cuidar y a decir verdad la de nosotros había terminando lastimada, especialmente la de el o eso creía yo. Aunque intenté hacerme de oídos sordos terminé escuchando de un lado u otro las salidas que Rick había tenido con Minmey durante mi ausencia, había fotos e incluso videos y como cualquier mujer curiosa había terminado en algún sitio de chismes viendo el material. Dolía, no lo podía negar.
Sin embargo ninguna de esas fotos había hecho estallar al mundo en palabrerías como una serie de fotos mías y de Jack que algún fotógrafo amateur nos tomó aquella tarde en el mirador cuando me había regalado la copia de orgullo y prejuicio, en donde me había abrazado y besado por largo rato; las había vendido a una de las revistas de mas difusión internacional y habían caído justo unos días después de que Rick y yo nos reconciliáramos. Mi asistente había entrado a mi oficina con el rostro muy pálido y se sentó en frente de mi con un rostro lleno de preocupación – Alguien la fotografío a usted y al Capitán Archer en el satélite fábrica – dijo con voz clara, solté los documentos que leía – Son varias fotografías y son bastante claras – continuo sacando de entre sus carpetas la revista – Hablé con el editor pero no pude hacer nada para que detuvieran la publicación, pagaron mucho dinero por las fotografías
Sentí mi boca seca y tomé la revista para ver en la portada una fotografía mía y de Jack besándonos en el mirador acompañado del título "Romance en el satélite fábrica, la verdad tras la separación de la Almirante Hayes y el General Hunter" mi corazón casi se detiene cuando abrí la revista para ver el articulo completo y encontré seis páginas enteras de fotografías de aquella tarde, imágenes de el abrazándome por la espalda, imágenes en donde yo le sonreía mirándolo profundamente a su rostro mientras que me ponía de puntas para poder besarlo…me desconocí y sentí que el mundo se me venía encima. Los dedos inevitablemente empezaron a temblarme - ¿cuándo salió la publicación? – pregunté pensando en Rick y en todos los oficiales de la base
- Hoy por la madrugada – confirmó Dani – Ya está por todas partes, dudo que haya alguna ciudad a la que no haya llegado
- No entiendo, esa tarde nunca vi a nadie – dije tratando de recordar alguna anormalidad -
- Hay una página más – me dijo Dani bajando la mirada
Giré la página y el hueco que se me creó en el estomago fue estremecedor; en la última página del articulo estaba a hoja completa una imagen de nosotros dos entrando a mi barraca con el pegado a mi espalda – No puedo ser posible – me quejé con los ojos llenos de lágrimas – ¡Esa noche no sucedió nada! –dije como si con explicarle a Dani pudiera aclararle al resto del mundo que no era lo que parecía. Se me venía una avalancha y aun con todo lo que provocaría esa publicación en mi vida profesional solo podía pensar en Rick. Me puse de pie haciéndole un gesto a Dani para que me dejara sola, tomé mi celular y marque el numero de Rick pero de inmediato me mandó a buzón, el hueco en mi estomago se hizo más grande, luego de quince o veinte intentos recordé que Rick había salido a una misión de reconocimiento a otra ciudad y regresaría entrada la noche.
Volví a mi escritorio y me senté controlando la migraña que empezaba a subirme por la nuca hasta la sien – Relájate, relájate – me decía a mi misma recordando las recomendaciones de Rachel sobre no estresarme; pero era imposible, las fotos me llenaban de vergüenza, me dejaban al descubierto en mi peor pecado, con solo unas imágenes me pisoteaban el orgullo y la imagen que cuidé durante años. Una hora después de que Dani me trajera la revista Miriya llegaba a mi oficina con un rostro lleno de reproche, por fortuna sus años con los humanos la habían sensibilizado un poco por que en cuanto me vio relajo sus hombros y se acercó para darme un fuerte abrazo que me hizo sentir apoyo en medio de aquel nuevo huracán.
- No tenía idea de alguien nos hubiera visto – le susurré entre sollozos – me siento llena de vergüenza
- Ya no puedes hacer nada – me dijo tratando de consolarme
- No he podido hablar con Rick, aunque no se que tipo de explicación le daré, pero te juro que esa noche no sucedió nada
Miriya bajó la mirada y supe solo con este gesto que ella sabía algo - ¿Has hablado con el?
- Max me llamó hace rato, la revista está por todos lados -
Llevé mis manos hacía mi cabeza y pensé distintas formas de como le explicaría todo aquello, me aterraba volver a caer en una nueva fractura justo en ese instante que empezábamos a perdonarnos; y entonces el peor miedo se me hizo presente ¿dudaría luego de aquella foto de la paternidad del bebé?
- ¿Qué te sucedió? – me preguntó Miriya – Esa mujer que aparece en la revista no es la persona que yo conozco, no eres tu Lisa
Respire profundamente y sentí el reproche golpeándome fuertemente, quizá eso era lo que más me dolía, darme cuenta por mis propios ojos que esa mujer parecía haber estado enamorada del hombre con el que compartía besos y abrazos ¿estuve enamorada de Jack Archer? Miriya notó mi ambivalencia y mi dificultad para encontrar explicaciones a los hechos claros que reflejaban las fotos
- ¿Sabes que es lo que me preocupa? – me dijo con ojos muy serios – Darme cuenta que Jack Archer entró en tu corazón más de lo que estás dispuesta a aceptar – apreté los ojos negando firmemente la posibilidad de aceptar que yo realmente me había enamorado de alguien más que Rick – Se que no se te puede reprochar nada, estaban separados y meto las manos al fuego por ti para decir que jamás engañaste a Rick mientras estabas con el, pero tengo que preguntarte ¿realmente decidiste darte una nueva oportunidad con Rick por que es el único hombre al que amas?
La pregunta me dejó helada, por reflejo me sentí insultada de solo plantear aquella posibilidad, claro que amaba a Rick, pero Jack había sido una nueva posibilidad…una posibilidad que tenía que aceptar me había atraído fuertemente – ¿por qué siempre termino siendo la mala de la historia? – me dije casi en un susurro
- No te estoy culpando – se apresuró a decir – Y Rick no puede tener moral suficiente para reclamarte algo, no después de todas esas veces que estuvo con Minmey paseándose como un imbécil por la ciudad…pero no puedes negar que esas fotos reflejan no solo una aventura
- No ha sido nada fácil para mi ignorar toda esa situación – confesé por primera vez - siento que me he dejado humillar como nunca, en otros tiempos yo jamás le hubiera perdonado a Rick que regresara con Minmey, fuera por despecho o por dolor, para mi hubiera sido un antes y un después
- ¿Entonces?¿por que decidiste regresar con el? – me encaró por primera vez una decisión que muchos no entendían y que ciertamente me reprochaban
- No hay parejas perfectas Miriya – llevé mi mano hacia mi vientre – No soy una mujer que renuncie a lo que quiere así de fácil ¿pasé tantos años sufriendo y luchando por el para que alguien más me lo quite así por que si? Ya no somos los jóvenes de antes, ya no puedo actuar por impulsos, he madurado y decidí luchar por lo que yo considero mío. Dejar a Rick hubiera sido sinónimo de dejar a Minmey ganar una lucha que ambas nos declaramos años atrás…Jack era una nueva vida, era un punto y aparte y me siento avergonzada de admitirlo pero jamás podría haber estado con el llevando la vida que llevó, el jamás hubiera tolerado mínimamente lo que conlleva mi puesto, Jack es el tipo de hombre que tendría que haber conocido en otro punto de mi vida – confesé un tanto resignada - y nunca pude plantearme la posibilidad de dejarlo todo por el, no cuando he trabajado y sacrificado tantas cosas, no cuando el Sdf3 es casi una realidad y me exigirá mi vida entera…si quieres saber si me enamoré ni yo misma lo se, lo único que se, es que lo de Jack para mi rebaso los límites de un juego y me alejé a tiempo…
- ¿Le has hablado de esto a Rick?
Negué con la cabeza – No del todo – respondí pensando en que era la primera vez que yo misma me daba cuenta de muchas cosas – Estoy embarazada – solté sin pensarlo mucho
Miriya por vez primera la vi en estado de shock, su boca se había quedado abierta mientras sus ojos se abrían como platos – Rick es el padre – me apresuré a decir antes de que sacara conclusiones erróneas, especialmente luego de ver esa serie de fotos en la revista – Esto ha sido muy inesperado pero estoy segura que hay llegado en el mejor momento
- ¿Cómo lo tomó Rick?
- Bien – contesté seca – aunque después de esa fotografía no se que sucederá dentro de su cabeza
- No tiene derecho a dudar de tu palabra – dijo luego de permanecer callada – Nadie tiene derecho
Sonreí un poco más animada, regresé mi mano hacia mi vientre y pedí a los cielos que esa persona que tenía dentro estuviera bien y que ninguna circunstancia mía la pusiera en peligro.
Nuestra platica privada se vio interrumpida por mi asistente que entró a mi oficina para decirme con otro rostro de preocupación que el primer ministro del GTU me llamaba y no tuve que imaginar mucho para saber de que se trataba el llamado, resignada me despedí de Miriya con un ademán y tomé el auricular
- Primer ministro – contesté recargando mi espalda sobre la silla
- Almirante Hayes me temo que esto no es una llamada relacionada con asuntos oficiales - respire profundamente – Usted nos ha dejado claro que su trabajo es una prioridad y hasta ahora ha hecho honor a su palabra, pero me temo que las noticas recientes dejan mucho que desear sobre su comportamiento y discreción que un puesto como el suyo exige – apreté el teléfono – es la primera vez en casi cuarenta años que llevo dentro del GTU que un alto directivo de la RDF se ve expuesto de tal manera, usted tiene una imagen que cuidar, representa una institución entera y aunque es evidente su debilidad por los pilotos del ejercito me veo en la necesidad de decirle que ese tipo de comportamientos no son aceptables por el GTU – sentí mi rostro arder debido al enojo contenido, apreté la mandíbula tanto que sentí que de pronto había crujido por la fuerza – La nota esta circulando y ya no se puede hacer nada, pero le pido de forma prioritaria que ponga orden en su vida personal, es una vergüenza ver fotos así de comprometedoras tratándose de una mujer que legalmente aun esta casada
- Daré un comunicado– espeté sintiéndome la mujer más humillada de la faz de la tierra – No necesita recordarme que soy una figura pública
- Pues parece que lo ha olvidado Almirante Hayes – volvió a decir con un tono lleno de sarcasmo que solo me enfadó más – Tome esta llamada como una advertencia para que usted y el General Hunter pongan orden en su vida y dejen de hacer el ridículo
La llamada finalizo tan abruptamente como había iniciado, el día había comenzado de la peor manera y una noticia como esa tardaría semanas, meses enteros en quedar en el olvido así que era mejor levantar la frente y aguantar pacientemente todo lo que vendría.
Las reacciones no se hicieron esperar, esa tarde salí a una junta con el alcalde de Nueva Macross y los reporteros fuera de la base hicieron mi salida prácticamente imposible, Dani había tenido que pedir apoyo a tres oficiales para abrirme paso y poder subir al auto mientras decenas de preguntas por demás impertinentes provocaban que mis manos se llenaran de sudor - "¿Almirante, Jack Archer fue la razón de su separación con el General Hunter?¿Minmey fue factor principal para que usted terminará teniendo una aventura?¿En donde está el Capitán Archer?, hace unos días se le vio con el General Hunter en la base ¿viene una reconciliación?¿es posible perdonarse ese tipo de infidelidades?¿Como afecta esta noticia su papel al frente de la RDF?"- cuando el auto se puso en marcha logré volver a respirar, a mi lado Dani se notaba fastidiaba y hablaba por teléfono para pedir que limpiaran la entrada a la alcaldía de cualquier reportero o fotógrafo, yo no pude hacer otra cosa que revisar mi celular una vez más esperando tener noticias de Rick y al no ver nada, me resigne a que lo sucedido lo hablaríamos en persona.
Llegue a casa pasadas las ocho, mi cabello estaba revuelto y sentía como si el día hubiera durado más de veinticuatro horas, mire la ventana del estudio prendida y de forma nerviosa metí la llave a la cerradura para enfrentar lo que estuviera esperándome dentro; me quité el saco, deje la bolsa en la mesa de centro y me dirigí al estudio, donde encontré a Rick sentado en el love seat, me acerqué unos pasos y me detuve en seco cuando note a lado de el la revista abierta de par en par, su mirada se notaba vacía, temerosa y llena de incertidumbre. Respiré profundamente y decidida camine hasta el, aparte la revista y me senté a su lado.
- Lo siento – dije en un hilo de voz – no tenía idea de que alguien nos hubiera fotografiado
Rick arrugo la frente – Nunca fui tan ingenuo como para creer que regresar a nuestra vida sería algo fácil – carraspeo - A decir verdad he tenido miedo de que todo se derrumbe de nuevo en un abrir y cerrar de ojos
- Rick no sucedió nada – le aseguré desesperada refiriéndome a la foto en donde Jack y yo entrabamos a mi barraca – Esa noche el fue a mi barraca para tomar algo, pero no sucedió nada…te hice un juramento
El soltó una sonrisa llena de tristeza – Si te preocupa que dude de la paternidad del bebé no te sientas insegura, no dudo de tu palabra ni un poco, llevo más de una década de conocerte y jamás pondría en duda tu palabra – respiró profundamente como si tratara de ordenar sus palabras – Aquella noche que hablamos cuando regresaste del satélite y te pregunté si habías sentido algo por Jack no me contestaste con una respuesta clara – afirmó provocándome que el corazón se me estrujara – Tenía miedo de preguntar directamente si te habías enamorado de Jack, pero esas fotos me hicieron ver la realidad en la que estoy parado
Apreté los labios y traté con todas mis fuerzas evitar que las lagrimas resbalaran por mis ojos, estaba harta de llorar, de sentirme vulnerable todo el tiempo – Te enamoraste de el ¿verdad? – no pude formular una respuesta, bajé mi mirada para rehuir de la suya y sentir que nuevamente nuestra relación era colocada en una fina cuerda de papel
– Perdóname – atine a decir llena de culpa – Ni yo misma me di cuenta de lo que sucedió con mis sentimientos, pero créeme cuando te digo que quiero estar contigo– dije con toda la sinceridad posible – Pero si dudas de mi palabra y mis sentimientos no quiero tenerte a mi lado por la fuerza, ni siquiera por el bebé
Lo que sucedió después me desconcertó, sentí la mano de Rick tomando suavemente la mía mientras me encontraba con sus ojos derramando lágrimas solitarias que el parecía querer contener sin mucho éxito – No pienso abandonar nuevamente nuestra relación – dijo con voz quebrada – Ya lo hice una vez y hoy me di cuenta que gracias a eso perdí una parte de ti – continuo apretando mi mano fuertemente – Hoy después de ver esas fotos me di cuenta que perdí el privilegio de ser el único que ha entrado en tu vida y en tu corazón
Me apresure a negar con la cabeza pero Rick acercó su rostro para besarme lleno de nostalgia y tristeza – Mi penitencia después de todas las tonterías que hice será saber que ya no soy la única persona a la que amas - Quise decirle algo, negar todo lo que me afirmaba pero no podía, atine aferrarme a su cuerpo en un abrazo lleno de necesidad mientras a su oído le repetía que lo amaba una y otra vez…Rick no pudo contestarme nada, su silencio y las lagrimas que caían sobre mi hombro me hicieron saber que lo había herido profundamente de por vida.
.
.
.
.
.
Desperté sintiendo los labios de Rick posarse sobre los míos, de nuevo me había quedado dormida tratando de controlar los nervios por el comunicado oficial que daría luego de dar mi informe anual al consejo de la RDF – No quiero ir a la base – me quejé como una niña pequeña
- No irás sola – me aseguró sobando mi vientre que apenas se notaba un poco abultado
- De veces me pregunto si en verdad tendré algo ahí dentro –le dije mirando como su mano subía y bajaba, Rick soltó una risa
- Claro que tienes algo dentro, solo que aun es muy pequeñito para que lo sientas
- ¿Pero no se supone que debería de sentir algo? – dije dándome piquetes por toda la superficie de mi estómago
- Deja de pensar en tonterías – me regaño tomándome de la mano para levantarme – Date prisa, tienes que desayunar
Cuando llegué a la base ya se notaba la algarabía que siempre provocaba el informe de gestión anual, a donde quiera que se volteara se veía algún militar o político importante, aquello era más un protocolo social mediático que un interés por conocer verdaderamente como estaba todo en la RDF, más aun luego de la noticia que me había golpeado días antes de la cual aun no daba ninguna declaración, de hecho era la primera vez que nos dejaríamos ver en publico luego de nuestra reconciliación y solo ese hecho levantaría de nuevo muchas habladurías. Llegamos por la entrada posterior de la base y nos fuimos directo a mi oficina para recoger la carpeta que contenía mi informe y que presentaría en el fórum principal de la base. Estaba nerviosa y Rick lo notaba.
- Todo estará bien – me dijo tomándome de la mano para besarla
Dani que se encontraba organizando todo el material me veía confiada – Esto será como un paseo por las nubes, yo estaré con rifle en mano por si acaso algún reportero o fotógrafo hace alguna pregunta indebida
- ¿Ves? Tienes una psicópata de asistente, no hay de que preocuparse – bromeo Rick
La teniente Stewart apenas levantó la mirada con el comentario de Rick. A decir verdad desde que ella había llegado al puesto de asistente no habían tenido oportunidad de convivir mucho con el; Dani llegó en una época muy difícil y estaba segura que a eso se debía su renuencia a entablar con el una relación más fraternal como la que ella y yo ya teníamos. Era una chica joven, pero de lo más inteligente y a pulso se había ganado mi entera confianza – Deja de molestarla Hunter – le advertí – mire el reloj y faltaban veinte minutos para dar inicio a la ceremonia, respiré profundamente, entre al baño para lavarme las manos y mirar el semblante de mi reflejo.
Seguía viéndome delgada pero algo había diferente en mi reflejo; el uniforme de gala siempre me hacía ver mucho más seria e intimidante, el rostro se me afilaba más cuando recogía mi cabello detrás de la nuca y las medallas colgando en mi costado izquierdo reflejaban parte del tiempo que había pasado en un abrir y cerrar de ojos - siete años – me dije en un susurro, siete años habían pasado desde que había asumido el cargo al frente de la RDF, siete años desde que había perdido a Claudia, al Almirante y a las chicas; respiré de nuevo y me permití un minuto para enviar una oración a su memoria, siempre los llevaba en el corazón y estaba segura que sería así por el resto de mi vida, terminé de lavar mis manos, alise mi saco y salí del baño para encontrarme con Rick esperándome con una madurez en el rostro que jamás le había notado, a el también se le había ido la juventud rebelde. Salimos de mi oficina y decidida a enfrentar todo juntos lo tomé de la mano firmemente, el pareció notarse sorprendido jamás había querido enseñar mucho de nuestra relación durante mi vida militar, pero aquello para mi era una demostración a mi misma y al mundo de que Rick y yo habíamos decidido pese a todo a enfrentar cielo, mar y tierra juntos; lo sentí apretar mi mano para después empezar a caminar con la frente en alto.
Las miradas empezaron a posarse sorprendidas sobre nosotros en el instante en que entramos al fórum de la base; nos deteníamos ocasionalmente para saludar militarmente algunos directivos pero no dejé de sostener su mano hasta que subimos a la mesa de consejo en frente del pódium para tomar nuestros respectivos asientos y escuchar los honores a las insignias de la RDF con venías firmes que dejaban claro nuestro compromiso a la milicia. Finalizados los honores me levanté, tome los folders que contenían mi informe y caminé hasta el pódium en donde me encontré con cientos de miradas y flashes de cámaras estrellándose sobre mi rostro.
"Estos últimos doce meses han sido difíciles – dije deteniéndome unos segundos para respirar profundamente - los considero quizá como los más difíciles de mi gestión al frente de la RDF y nada han tenido que ver con mi deber y mi responsabilidad al frente de las fuerzas armadas, todo lo contrario. Fueron golpes personales que me hicieron trastabillar en la línea recta que siempre he tratado de seguir para demostrar no solo con palabras sino con hechos que una gran parte de mi vida esta dedicada al deber y a mi compromiso con todos los militares y civiles de este planeta. Mi vida personal no es algo que me guste discutir en público y esta será la única vez que haré una excepción a la regla luego de que varias fotografías mías y del Capitán Jack Archer fueran publicadas sin mi autorización en cierta revista que ni siquiera me molestaré en nombrar, es un material que daña mi imagen pero que ante todo daña directamente a la persona que más he amado; mi esposo el General Richard Hunter, hoy me veo en la necesidad de aclararles aquí de frente, con el orgullo bastante lastimado que jamás le falté el respeto a él o al juramente que hice al convertirme en su esposa. Lo que sucedió en nuestras vidas personales durante nuestra separación solo nos compete a nosotros, a nadie más y con el fin de detener las especulaciones les informo públicamente que hemos decidido continuar con nuestra historia a pesar de los tiempos difíciles – muchas bocas se quedaron abiertas – Ahora si me lo permiten me gustaría entrar a lo verdaderamente importante – dije en un tono sarcástico provocando una risa general entre los asistentes – La RDF se ha transformado durante estos años, levanto la mirada y veo dentro de nuestras filas rostros jóvenes comprometidos con lo que representa ser parte del ejercito y llego a la conclusión al cruzar la mirada con ustedes que aun nos queda mucho por hacer, sigo creyendo que podemos llegar a ser una organización que afiance lazos de forma respetable entre los social y lo político, sigo creyendo firmemente que después de los hechos ocurridos en 1999 evolucionamos para convertirnos en un grupo que no solo tenga deseos de proteger nuestra Tierra sino el sistema solar, la Galaxia, seremos nosotros los que pondremos el límite de hasta donde queremos llegar y les aseguro que llegaremos lejos. La RDF ha crecido de forma importante, hemos logrado en los últimos dos años levantar la matricula de nuestras filas en un 40% lo que me dice que poco a poco hemos recuperado el respeto y la confianza de todos nuestros reclutas. La seguridad se ha convertido en mi emblema principal, incidentes como el de Adelaida me macaron personal y profesionalmente y jamás volverán a ser noticia, ya que en el último año nos hemos dedicado a revisar con detalle cada una de las centrales nucleares que por desfortuna siguen operando en nuestro planeta.
Hoy, con emoción evidente que traspasa los poros de mi piel les comparto que una nueva nave esta siendo construida en nuestro satélite fábrica; luego de casi dos años y medio de protocolos y ajustes administrativos el Sdf3 se acerca a su etapa final de construcción, una nave que representa una gama infinita de posibilidades, una nave colonizadora que tiene como propósito principal llevar nuestra raza a nuevos horizontes –
los murmullos de los presentes no se hicieron esperar – Hoy se inicia una nueva etapa que considero será la más critica para el proyecto colonizador, a partir de mañana publicaremos la convocatoria para miembros militares y civiles que deseen ser parte de la expedición, no buscamos perfiles específicos, buscamos gente con valor que desee llevar el corazón entre las manos hacia nuevos territorios – miré de nuevo hacia el frente y me dispuse a dar la noticia más importante del informe – buscamos gente con convicción, que este dispuesta a enfrentar lo desconocido, que este dispuesta a creer y tener fe en nuestra raza, en su importancia y en lo prometedora que puede llegar a ser – trague saliva para aclarar mi garganta – Estoy consciente que no estoy pidiendo algo fácil, enfrentar la posibilidad de no regresar jamás es una tarea fácil y por lo tanto no quiero ser el tipo de militar que pide esfuerzos y fé quedándose en la comodidad y la seguridad de una base militar, deseo ser el tipo de oficial que inspira y que estrecha manos para buscar propósitos hombro con hombro, por lo que he decidido ser la primera en la lista de tripulación del Sdf3, tomaré las riendas de la misión y haré hasta lo imposible por hacer de este proyecto un éxito – los flashes de los fotógrafos volvieron a estallar – Quiero terminar este discurso rememorando las palabras del Rey Jorge VI de mi natal Inglaterra "Si todos y cada uno nos mantenemos firmemente fieles a nuestras convicciones, listos para cualquier servicio o sacrificio que se pueda exigir, entonces, con la ayuda de Dios, prevaleceremos. Que Él nos bendiga y nos guarde a todos" – Muchas gracias."
Bajé del podio en medio de un estallido de aplausos que me hicieron levantar el orgullo que días antes se me había caído hasta los pies luego de aquella publicación, di unos pasos más hasta encontrarme con Rick esperándome con la mano extendida, diciéndome a través de su mirada que nuestras promesas seguían intactas y que lucharíamos juntos durante la vida, por que si algo habíamos aprendido en esos últimos meses es que la vida misma nunca es fácil.
.
.
.
.
.
Salí casi corriendo de la base militar mirando mi reloj de muñeca, tenía el tiempo justo para llegar al consultorio de Rachel para la ecografía del primer trimestre en donde sería probable que me determinaran el sexo del bebé. Subí al taxi y en cuanto estuve dentro desabotone la falda sintiendo que volvía a respirar; el vientre no me había crecido lo suficiente para que se me notara el estado pero lo necesario para que mi ropa petite empezara a tener problemas para cerrar. Si todo salía bien con la ecografía podríamos hacer público mi embarazo, no había querido dar la noticia por que sentía cierta reserva sobre el avance en mi embarazo; había leído que la mayoría de las perdidas se daban en el primer trimestre, pasándolo tendríamos casi la seguridad de que el embarazo continuaría a buena evolución; Rick me había dicho que estaba preocupándome demasiado, pero había algo en toda aquella experiencia que me hacia contener el aliento como si con eso pudiera evitar que algo malo le sucediera al bebé.
Entré al consultorio de Rachel casi en tiempo, ella levanto el rostro y se puso de pie para que nos trasladáramos al área de ecografías, saque el celular para leer un mensaje de Rick diciéndome que había aterrizado y estaba en camino. Deje la bolsa sobre el escritorio y entré al baño para ponerme la bata que Rachel me había entregado; odiaba esa parte de las revisiones médicas. Era una mujer sobrenaturalmente penosa y solo lo había mostrado al natural a dos personas en toda mi vida, lo que me hacia sumamente difícil dejar que alguien más me viera para apachurrar aquí y allá. Salí del baño agarrando la bata por detrás para evitar que se me abriera a medio camino, como pude y sin soltar la bata me subí a la mesa de revisión y me coloque boca arriba
- Subiré la bata – dijo Rachel con aire divertido
Era una tontería, pero no pude evitar que las mejillas se me colorearan de un rojo intenso debido a las manos de Rachel revisando mi pecho y mi vientre – Físicamente todo lo veo bien – baje la bata en cuanto ella me dejó y minutos después Rick entró al consultorio jadeando
- Perdón ¿me lo perdí? –
- Llega justo a tiempo General Hunter, tome asiento por favor
Rick se sentó a mi lado en un pequeño banco blanco, me dio un beso en la nariz y nos quedamos viendo la pantalla frente a nosotros expectantes – Según las cuentas estas rebasando el primer trimestre, por lo que veremos ya un producto bastante completo; en esta ecografía esperamos poder escuchar el latido de corazón, respuesta nerviosa y con suerte podremos tratar de averiguar el sexo ¿están listos? – apreté las manos en puños mientras el gel que Rachel me colocaba en el vientre me erizaba la piel.
En la pantalla se observaba un saco negro que empezó a cambiar a tonalidades blancas y grises en cuanto Rachel coloco el pequeño objeto que leía las frecuencias, entrecerré los ojos y traté de buscarle forma a las imágenes, Rick a mi lado hacia lo propio ladeando su cabeza– Bien, empecemos – las manos de ella se movieron sobre un costado de mi vientre – Aquí está la cabeza – dijo moviendo el aparato – Estoy tratando que se mueva para que puedan verlo más claramente
Y así de repente entre las imágenes que cambiaban constantemente en unos segundos pude verlo, Rachel sonrió satisfecha - ¿lo ven? – ambos con el rostro asombrado logramos hacer un gesto afirmativo – Esta de muy buen tamaño, tiene dos brazos, dos piernas, diez dedos en manos y pies… - hizo de nuevo presión sobre mi vientre hasta que el pequeño o pequeña giró en un salto para colocarse en otra posición – Ahora estoy buscando un pliegue en la nuca que generalmente indica algún daño físico – casi por reflejo Rick y yo nos tensamos mientras yo rezaba a todos los santos que no encontrara nada, luego de unos minutos el pequeño intruso volvió a girar – No hay nada – confirmó Rachel – Es totalmente sano, ahora esta midiendo 10.1 centímetros y pesa aproximadamente 70 gramos – Levante la mano tratando con los dedos imaginar la medida
- Es muy pequeño – dije sorprendida
- Pero es muy activo y esta prácticamente formado en su totalidad -
Rick a mi lado estaba callado como una tumba y sentí que el corazón me explotaba cuando noté sus ojos cristalinos mientras el pequeño se movía de un lado a otro ¿cómo era posible que yo no sintiera nada?
- ¿Cuándo empezaré a sentirlo? – pregunté ansiosa
- Generalmente en madres primerizas como tu después de las 20 semanas empiezan a sentir ligeros movimientos
- Es tan raro verlo que se mueva ahí y que yo no sienta nada – me quejé
Rachel continuo moviendo la mano y después de unos minutos soltó otra sonrisa y congelo la imagen, estaba de perfil, notaba su pequeña nariz y parecía estar tapándose los ojos con una de sus manos - ¿Quieren saber el sexo?
- ¡Si! – contestamos al unísono
Rachel hizo un zoom a la imagen hacia el centro de la ecografía y entonces noté algo, una partecita que salía de su cuerpo, llevé mis manos hacia mi boca y me sonroje profundamente
- ¡Ese es mi campeón! - gritó Rick
- Es un niño – confirmó Rachel
La voz se me escapó de la garganta; las lagrimas que me rodaron por las mejillas me hicieron sentir por vez primera que algo estaba dentro mío, ver el pequeño cuerpo flotando moviéndose constantemente empezaba a formar un rostro en mi cabeza que deseaba desesperadamente conocer, era un él, un pequeño bebé que podría tener el mismo cabello de Rick, un pequeño ser que empezaba amar inmensamente. Rick se notaba extasiado de felicidad, su sonrisa no se borraba de su rostro y su mano no dejaba de apretar la mía fuertemente – Te amo – me dijo besando mi frente con una ternura que me hizo sentir en otro nivel.
Salimos del hospital sintiendo que el mundo de pronto había cambiado, yo me sentía aun ansiosa, pero la sensación había bajado considerablemente al saber que el bebé estaba completamente sano, Rachel me había advertido que a partir de las siguientes semanas el embarazo empezaría a notarse, lo que nos obligaba a compartir nuestro pequeño secreto.
- ¿cómo te sientes? – Rick me tomó de la mano mientras subíamos al taxi de camino a casa
- Sorprendentemente bien – dije mirando la impresión del ultrasonido – No puedo creer que tu y yo hicimos esto
- Te puedo recordar los detalles si quieres – dijo juguetón besando mi cuello – Es más si quieres te puedo hacer una recopilación de hechos llegando a casa
Solté una sonrisa y lo besé – Estaba pensando en dar la notica en la cena de fin de año –
- Cuando tu lo desees – afirmó
- Tiene que ser pronto – levanté la blusa para enseñarle mi falda desabotonada – Ya no me quedan mis uniformes – dije a modo de queja – Hasta ahora estoy razonando que me pondré enorme
- Serás la mujer embarazada mas hermosa
- Y la primera Almirante – dije sorprendida – Dudo que existan uniformes diseñados para Almirantes embarazadas
- Siempre hay una primera vez para todo – me dijo besándome una vez más
.
.
.
.
.
Sus palabras aquella noche fueron proféticas. Mi embarazo me hizo conocer temores que jamás había experimentado y que me hicieron estar al borde de la ansiedad. Saberme poseedora de una nueva vida me hizo sentir poderosa y a la vez indefensa; el peso de la vida que crecía dentro mío me pesaba toneladas, me hacía contener el aliento; me hacía sentir responsable de la cosa más preciada para mi y para Rick. Era dormir todas las noches pidiendo a todos las deidades que ese pequeño estuviera bien, era despertar con mi mano sobre mi vientre deseando sentir sus movimientos para encontrar un poco de tranquilidad. ¿Cómo se podía amar tanto a un ser que aun no conocía?¿Cómo era posible que ese pequeño latido me desarmara tanto al grado de hacerme sentir la mujer más débil y desprotegida del planeta? Deseaba mantenerme alejada de todo y de todos con la esperanza de mantener alejado cualquier cosa que pudiera hacerle daño a mi más preciado tesoro, quería por momentos dejar la milicia para irme a una pequeña casa en donde pudiera esperar tranquilamente la llegada de mi bebé.
De a poco y al paso de los meses me convertía en una leona, mis instintos más salvajes empezaban a despertar haciéndome sentir la mujer que defendería a capa y espada a mi pequeño pedazo de cielo; los sentimientos eran tan fuertes y tan contradictorios que por momentos me hacían sentir en una montaña rusa; aun con las revisiones programadas seguía sintiendo el temor de que perdiera a Roy en un abrir y cerrar de ojos y ese miedo se acrecentaba a medida que el embarazo avanzaba; sentía un genuino terror de que de pronto su corazón dejara de latir sin que me diera cuenta y todo terminara en conocer su rostro sin vida saliendo de mi cuerpo. Me limitaba mucho sobre fantasear con lo que vendría una vez que el estuviera en mis brazos, tenía miedo de ilusionarme tanto y terminar perdiendo todo…sin embargo el rostro de Roy empezaba a formarse firmemente dentro de mi mente, veía sus ojos, su cabello, hasta juraba podía sentir con claridad la sensación del roce de su piel y el hecho de imaginar su mirada encontrada con la mía me inyectaba una fuerza que jamás había sentido.
Quería compartir mis miedos con Rick pero estaba segura que él seguramente luchaba contra sus propios temores y ansiedades; lo sabía por la forma en que lo había sorprendido durante varias veces sentado en la oscuridad de nuestro estudio viendo en su computadora personal el video del ultrasonido 3D en el que por fin habíamos podido ver un rostro con volumen y con gestos; esos nueve meses eran nuestra preparación para despedirnos de lo que habíamos sido antes de la existencia de Roy y para convertirnos en nuevas personas que vivirían únicamente para proteger cada latido de nuestro hijo. Nuestra vida no cambiaría a partir del primer respiro que saliera de los pulmones de Roy, más bien la vida sería reemplazada por una nueva y no podía estar más segura y contenta de dar ese gigantesco paso. Deseaba tanto tenerlo entre mis brazos que el dolor del nacimiento no me tenía mínimamente preocupada. Incluso el dolor que sentía por las fuertes patadas de Roy me hacían soltar sonrisas por saberlo fuerte y protegido – Crece fuerte, que yo aguantare todo – le decía en medio de las noches cuando dormir era prácticamente imposible debido a sus movimientos; acariciaba mi vientre sabiendo que de alguna forma la calidez del gesto le llegaba a el, deseando por todos los medios posibles hacerle saber que desde ya lo amaba inmensamente.
La base se quedaba en buenas manos, el consejo de la RFD había designado a un General interino que llevaría las riendas de la milicia durante mi baja de maternidad; Dani se había comprometido tanto a dejarme disfrutar de mi maternidad que había logrado quien sabe como limpiar mi agenda cuatro semanas antes de que Roy naciera, de pronto y sin haberlo esperado la milicia había salido de mi vida de forma tajante luego de casi 15 años de servicio ininterrumpido, no tenía línea telefónica que se comunicara con la base, ningún oficial tenía permitido llamarme para algún asunto relacionado con la RDF lo que me dejó en medio de mi casa disfrutando por vez primera la vida de una mujer cualquiera. Dedique esas ultimas semanas a la preparación de la habitación de Roy, limpiando innumerables veces cada rincón de nuestra casa, planeando una y otra vez lo que haríamos una vez que regresáramos del hospital y lo que nadie me dijo era que de nada servía planear, el bebé sería quien marcaría la dirección y ritmo de cada decisión en nuestra vida. Rick parecía disfrutar de mi etapa hogareña, sus ojos deslumbraban cada que llegaba de la base y yo ya lo esperaba con la comida caliente, se veía orgulloso de ser quien saliera a diario a trabajar para proveer a nuestra familia y yo lo dejaba disfrutar, se lo merecía.
El nacimiento de Roy fue casi la materialización de todos mis temores. La noche previa la había pasado con calambres y dolores fuertes, ya había leído sobre las señales tempranas del nacimiento así que estaba atenta y trataba por sobre todos los medios tranquilizarme; en vano intenté dormir cuando un dolor fuerte me recorrió de la cadera hasta la parte baja de mi vientre, en medio de la noche me levanté y encendí la luz para comprobar con dedos temblorosos que la cama estaba manchada de sangre – No se está moviendo – dije tratando de lograr alguna reacción de Roy, mientras que Rick empezaba a moverse a una gran velocidad para salir de camino al hospital. Llegue al hospital conteniendo todas mis emociones y temores, concentrada únicamente en que el pudiera estar a salvo; Rachel llegó casi después que nosotros y me revisó para luego decirme preocupada que Roy no estaba recibiendo suficiente oxigeno gracias a varias vueltas de cordón umbilical que tenía alrededor de su cuello y por la bajo del líquido amniótico – No podemos esperar a un nacimiento natural – me dijo con los ojos más francos – Necesitamos sacarlo
Apreté los puños mientras sentía la mano de Rick apretarme el hombro – Faltan 3 semanas para las 40 semanas ¿puede haber alguna complicación por sacarlo antes?
Rachel negó con la cabeza – Tu embarazo esta en termino, no hay necesidad de exponerlo por querer esperar, pero es decisión de ustedes dos – ambos casi de inmediato accedimos, respiré profundamente y miré mi barriga por ultima vez – Adelante Rachel -
El trayecto de la habitación del hospital al quirófano fue el más solitario y mas aterrador de toda mi vida. Miraba las luces en el techo tratando de regular mi respiración mientras apretaba las manos bajo la sábana y mi boca temblaba ligeramente tratando de contener el llanto. Pensaba únicamente en Roy, cerraba los ojos imaginando que en un rato más lo tendría entre mis brazos y entonces podría protegerlo de todo y de todos. El quirófano lo sentí terriblemente frio, los doctores iban de un lado a otro afinando y conectándome cosas al cuerpo, todos me decían algo y yo lo único que podía hacer era asentir en un gesto seco y lleno de temor; sentía mi cuerpo pero a la vez no lo sentía como mío, más aun cuando el anestesista se acercó para decirme que iniciaría el procedimiento y en esos segundos quise gritar, quise decirles que me moría de miedo, que tenía ganas de llorar y que no tenía el valor necesario para enfrentar la posibilidad de que mi hijo saliera sin vida de mi cuerpo.
Los ángeles existen. Estuve segura de ello cuando Rachel entró al quirófano preparada para iniciar con la cirugía y me miró con unos ojos llenos de ternura que me veían con una fraternidad que terminó por desbordar todos los sentimientos que llevaba en el cuerpo. Se quitó el cubre boca, me tomó de la mano y me acaricio la espalda que estaba descubierta para poder inyectar la anestesia – Denle unos minutos – ordenó a los doctores que estaban por iniciar con su trabajo.
Solté entonces un llanto silencioso que reflejaba los temores de cualquier mujer, me di a la tarea de respirar una y otra vez para tranquilizar mi cuerpo y convencerme a mi misma que todo saldría bien - ¿confías en mi? – me pregunto Rachel con una sonrisa – Completamente – le contesté en un hilo de voz – Todo estará bien – entonces como si un ángel me hubiera rozado la mejilla caí en un estado de relación, segura de que tan solo en unos momentos más conocería a Roy.
No me di cuenta del momento en que Rick entró a quirófano sino hasta que sentí su mano envolver la mía para luego susurrarme al oído cuando me amaba y lo valiente que yo era; abrí los ojos y apenas unos minutos después escuché a decir a Rachel que Roy estaba por salir, Rick besó mi frente y caminó al otro lado de la sábana que me impedía ver lo que sucedía de mi cintura para abajo y fue así que en unos segundos más el tiempo pareció detenerse, sentí mis sentidos agudizarse en un abrir y cerrar de ojos para disfrutar plenamente del primer llanto que salía de los pulmones de mi bebé. Solté una sonrisa que pareció dejar salir el aliento que había estado conteniendo durante esos nueve meses, sentí mis mejillas húmedas y la felicidad más inexplicable me llenó el cuerpo.
Rick seguía a la enfermera que había tomado a Roy y lo coloco en una pequeña incubadora para revisarlo rápidamente y el gritaba a todo pulmón, enojado, desconcertado, lleno de vida. Lo miraba a la distancia, observando como mi pequeño hijo agitaba sus manos de forma desesperada tratando de encontrar calor; su llanto se detuvo un poco cuando Rick lo sostuvo entre sus brazos mirándolo con un amor que rebasaba los limites del cuerpo y cuando por fin después de lo que me pareció una eternidad se acercó a mi para mostrármelo supe en ese instante que yo había vuelto a nacer con el. Me permití cerrar mis ojos en señal de rendimiento al cansancio cuando Rick salió del quirófano con Roy en brazos para esperar en la habitación mientras terminaban con la cirugía; abrí los ojos hasta que me pasaron a la camilla que me llevaría a la habitación, con melancolía lleve mi mano hasta mi vientre y comprobé con felicidad que mi bebé ya no estaba ahí. Cuando entre a la habitación Rick sostenía a Roy en brazos, me acomodé para estar suficientemente erguida y recibí a mi hijo por primera vez entre mis brazos; eran tan pequeño, tan frágil y a la vez tan fuerte. Solté una sonrisa combinada con un llanto extraño, le besé la frente y le juré ahí mismo que nunca lo dejaría solo y como si él hubiera entendido por alguna razón mágica mis palabras, abrió sus ojos, me miró y supo que yo era su madre - Jamás dejaré que algo te pase – le repetí quedito dejando que su manita envolviera uno de mis dedos – llegarás a las estrellas Roy – dije convencida más que nunca que mi destino era llevar al Sdf3 y a mi familia a nuevos horizontes.
.
.
.
.
.
Notas.
Se que me merezco un abucheo público, por tardar tanto en actualizar. Pero el fin de año, significa pisar el acelerador en el trabajo para terminar con todos los pendientes y eso me tuvo muy ocupada. Lamento que sea un capitulo corto, pero no quise ahondar demasiado en el proceso de la llegada de Roy. Quise más bien describir un ánimo general de los personas y hacerlos expresar los puntos más importantes y trascendentales sobre un suceso tan importante. Quizá me proyecte un poco, pero fue inevitable, tengo aun a flor de piel todo lo que sucede en la vida cuanto te conviertes en madre, pido una disculpa si se nota mucho en esta entrega. Los veo pronto... estoy terminando un fic corto que ya esta casi listo y que quiero publicar antes de que termine el año, es un ejercicio de distracción para ventilar la inspiración y salir un poco del contexto de Memorias. De nuevo les doy las gracias por la lectura, y como siempre dejo abierto el canal de reviews para escuchar sus opiniones y sugerencias.
Les quiere,
Renee.
