LOS PERSONAJES SON DE MEYER Y ALGUNOS DE L. J. SMITH LA HISTORIA ES MÍA.

GRACIAS A MI SUPER BETA LAURI QUE LE HE DADO UN TRABAJO DE LOCOS!

BPOV

-"Tú puedes compeler a que se haga tu voluntad"- dijo, y me quedé helada…

-"¿Cómo dices? compeler es como obligar…"- no podía ser, era antinatural, él debía estar errado, yo no podría quitarle a las personas esa capacidad. El continuó explayándose.

No tenía palabras, no era posible, trasmitir mis deseos… compeler a las personas ¿qué rayos estaba pasándome? estuve tentada a pellizcarme el brazo, como si de un sueño se tratase. Él seguía hablando, tratando de hacerme entender algo que no tenía pies ni cabeza. ¿Cómo era posible? Si antes estaba desorientada ahora me encontraba en un cuarto oscuro.

-"¿Qué pensaste cuando la mesera se acercó a nosotros en el restaurante?"- su pregunta me pescó con la guardia baja, retrocedí dos pasos de la impresión y la vergüenza, él no podría haberme escuchado, él no escuchaba mi mente. ¿Qué le decía? "Sabes ella te estaba comiendo con los ojos y yo solo quería arrancarle la cabeza con mis manos y bailar una danza macumba mientras se desangraba", casi me atraganté ante la imagen mental, carraspeé incómoda.

-"Mmmm… bueno ella…yo…quería que se fuera del lugar… mmm su actitud era molesta"- dije de manera atropellada, estaba muerta de celos, ella era bonita y tenia una camiseta que revelaba mucho y yo…la quería fuera de mi campo visual y del suyo.

-"¿Molesta?"- ¿él no la había notado? Si prácticamente, se había tirado encima suyo. Casi sentí lástima por la chica que tan deliberadamente intentó captar su atención, me tragué una sonrisa y bajé la vista. No podía ser cierto, hasta un ciego hubiese visto sus dos encantos. "Bella solo esta tratando de que te sientas mejor" decía mi voz interior y le hice caso explotando como una bomba.

-"¡Te estaba comiendo con los ojos! Y encima de eso deliberadamente te mostró su escote, ¿acaso no lo notaste?, y pensé con todo los celos del mundo "piérdete y no vuelvas"- grité, a estas alturas me había escuchado todo Forks, ni que hablar del resto de los habitantes de la casa.

-"Perdona yo ni siquiera noté que ella estaba cerca de mí… no contigo que nublas mi mente, aunque hubiese deseado no haberte visto por los ojos de otro, pero es el precio de tener una mujer hermosa al lado y verme como un chico de secundaria"- su respuesta me descolocó…no tenía idea. Me sentí estúpida, había metido la pata en grande. No tenía manera de remediar la situación. Me tranquilicé, tomé aire y saqué todas las imágenes molestas de mi cabeza. Estaba volviéndome inestable y no me gustaba. No con él.

-"¿De verdad crees que puedo hacerle eso a las personas?"- él asintió y recordé los borrachos de la salida con Kate en Alaska, la manera que el tipo desapareció arrastrando a su amigo. Si esto funcionaba yo tenía una ventaja única sobre mis perseguidores. Por un momento me sentí invencible. Ahora más que nunca la decisión estaba tomada, debía saber que era para poder manejarme mejor, debía disipar mis dudas, saber que podía o no podía hacer y que otras facultades se me escapaban.

-"Tienes razón debo saber más de mi nueva naturaleza ¿podríamos viajar mañana?"- dije plenamente convencida de que era lo mejor. Él intento convencerme que debía dormir pero en realidad apestaba a sangre seca y pólvora, necesitaba una ducha y lo necesitaba a él conmigo. Lo abracé fuerte temiendo que mi pequeña rabieta lo hubiere enojado un poco.

-"Me acompañas"- pregunté extendiendo mi mano hacia él a modo de invitación. Lo quería conmigo, me sentía extraña…estaba descolocada y por momentos tenia una sensación de vacío y angustia irracional. Lo necesitaba de una manera difícil de explicar, casi como al aire que respiraba…estar lejos de él me producía un dolor inexplicable… si fuese creyente diría que me dolía el alma…

Estaba desorientada y solo un sentimiento era certero, yo lo amaba, lo necesitaba, gracias a él yo apagaba el dolor que me producía todo lo vivido… el miedo y la incertidumbre, la necesidad de que todo desapareciera, mis perseguidores, todo…mis sentimientos eran erráticos, confusos, desesperantes por momentos, me sentía agobiada y no tenía idea de porque. Algo no andaba bien con mi mente, quizás producto del shock, pero no estaba segura. En lo que dura un suspiro Edward estaba a mi lado y me besaba con una devoción propia de él, con la dosis justa de deseo, amor y desesperación.

La tranquilidad que me embargaba cuando sentía sus brazos envolverme era indescriptible. Toda la angustia se esfumaba como por arte de magia, los sentimientos irracionales eran suplantados por una sensación de seguridad y calidez que me llenaba el cuerpo y la mente. Supe de muchas formas que él me amaba, pero su piel, su cuerpo eran un bálsamo que alejaba mis miedos e inseguridades. Me olvidé de mis perseguidores, del incidente, de todo. ¡Si solo ellos se hubieran olvidado de mi!

El beso de Edward era necesitado y podría jurar que intentaba apagar algún sentimiento doloroso o de angustia ya que su contacto cada vez se volvía más hambriento, urgido, hasta el punto del frenesí. Contesté a esa necesidad intensamente, a la altura de su demanda de contacto, por un momento pensé que tal vez podría hacerle algún daño pero descarté la idea cuando él pegó más su cuerpo al mío. Mi corazón latía por los dos a un ritmo frenético y sin pensarlo dos veces lo enredé con mis piernas subiendo una de mis manos a su cabello para jalarlo de manera desesperada… presa de un impulso desconocido bajé mi boca a su cuello y comencé a morderlo. El sabor de su piel se volvía adictivo, estuve tentada a hincar mis dientes en su cuello, ahogué un jadeo y dije.

-"Te necesito cerca"- y arrancándole lo que quedaba de su ropa lo vi, sus ojos estaban oscuros por el deseo y su boca era un poema. Pasee mis manos por su espalda con fuerza a sabiendas que no le haría daño.

-"Te amo"- susurré jadeante y él me besó con ímpetu quitándome la ya desmadejada blusa.

-"Yo también te amo"- dijo mientras me llevaba en andas hacia la cama y me volteó en ella con una ansiedad propia de un adolescente, me lance a reír, sintiéndolo como nunca antes lo había sentido, su aroma dulce mezclado con el sabor de su piel, era indescriptible.

Hice algo que nunca antes había hecho, le saqué los pantalones, apreté mi cadera contra la suya y comencé a frotarme contra él, la sensación del roce de su cuerpo, despertó en mi un deseo que me nubló por completo, estaba presa del embrujo de sentir su cuerpo pegado al mío, cálido, demandante, sediento de mí… la sensación era aplastante e intensa. Él se acomodó sobre mí y lo sentí llenando mi interior con la misma fuerza de un ciclón. Necesitaba saborear su piel, había algo en mí que me impulsaba a más, era como una fuerza de la naturaleza que me incitaba de manera devastadora, quería…sentir su piel en mi boca… quería morderlo, pasé mi lengua por su cuello…su piel era deliciosamente suave, apetecible, me llamaba, me invitaba, se sentía correcto. Una saliva metálica y pesada llenó mi boca… el deseo se volvió incontrolable, aplanador, perdí completamente el sentido y me entregué… lo mordí…, su piel cedió bajo mis dientes, produciendo en mí una satisfacción completamente demoledora, su sabor era único, incomparable… Un jadeo de placer ahogado me erizó el bello del cuerpo, un jadeo aún más sensual que los otros que llenaban la habitación. Seguí besándolo hasta alcanzar sus labios, cuya calidez me derretía por completo. Clavé mis uñas en su espalda tratando de sostenerme mientras me embestía descontroladamente, él respondió de la misma manera salvaje y rugió como un león haciendo que mis músculos se contrajeran trayendo juntas su liberación y la mía.

Me recosté a su lado y pasé mis ojos por toda la longitud de su cuerpo, deteniéndome en la cicatriz de su cuello y por primera vez entendí el sentimiento que tuvo Edward cuando me marcó por primera vez, vergüenza, ansiedad y miedo al rechazo. Me tensé.

-"¿Te duele?"- susurré avergonzada y temerosa.

-"¿Se ve como que debiera dolerme?" – me respondió y asentí mientras contemplaba la marca con forma de medialuna que tenía casi en la base de su cuello.

-"Lo siento"- susurré

-"No lo sientas, Bella 1- Edward 4"- dijo restándole importancia. Tenía que decirle porque lo había hecho, tal vez si le contaba él entendería mejor.

-"Tu sabor es excelente, no me pude resistir…yo…mmm…sentí la necesidad de morderte y fue una sensación intensa"- le dije y me dispuse a levantarme. El piso estaba más cerca de lo que lo recordaba y trastabillé, dirigí la vista y la cama…estaba al ras del suelo.

-"¡Dios! ¿Qué le sucedió a la cama?"- había colapsado pero era de hierro forjado, definitivamente no habíamos sido suaves.

-"Es una lástima me gustaba el diseño"- dijo divertido. Le seguí el juego.

-"No parece ser a prueba de vampiros y cosas sin nombre como yo"- dije riendo, tratando de convencerme de que era algo normal que la cama se hubiese roto.

-"Voy a tomar un baño ¿vienes?"- le pregunté. Finalmente debía bañarme, tomé las toallas del mueble y al girarme lo que vi me dejo pasmada, su espalda estaba desgarrada, no era posible…los surcos… ¡santo cielo!, él levantó la vista. Instintivamente llevé mis manos a la boca para no gritar ¿cómo había pasado esto? Me acerqué a él, con miedo a su reacción.

-"¿Te duele?"- pregunté con la voz estrangulada.

-"¿Si me duele que amor?"- inquirió desconcertado.

-"La espalda"- susurré. Él se giró, parecía no ver nada. Caminó hacia el espejo y se volvió. Su cara de sorpresa, me aterrorizó, abrió sus ojos como tratando de enfocar la vista, llevó sus dedos a una de las marcas todavía incrédulo de lo que sus ojos veían. Su rostro pasó por varias emociones pero todas eran en la gama del asombro y la incredulidad. Parecía estar a punto de sufrir un shock, no sabía que hacer ni que decirle. Estaba aterrorizada por lo que le había hecho y otra vez la misma pregunta me carcomía ¿Qué estaba pasándome?

-" Yo lo siento…es que…!Oh santo cielo!...esto es…solo perdóname"- dije, y hundí el rostro en mis manos, como si ello pudiera hacer desaparecer lo que había pasado. Él no reaccionaba.

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-"¿Se te irán?"- pregunté en un susurro. Tragó saliva y contestó,

-"No lo sé pero a decir verdad me importa poco, tú las hiciste y yo las portaré con honor"-su respuesta me descolocó aún más de lo que ya estaba.

-"¿No te importa?"- presioné.

-"Nada que resulte de estar contigo me molesta, tú me marcaste… eres lo más importante para mi. Marcaste mi vida… las huellas del cuerpo me resultan…como una afirmación de pertenencia"- y cada vez estaba más desconcertada.

-"¿Cómo es que pude atravesar tu piel?"- pregunté entre curiosa y asustada.

-"No lo sé"- contestó. Necesitaba respuestas y si esos tipos de West Virginia las tenían yo los iba a encontrar.

-"Necesito saber más de mi, yo… ¿podríamos viajar ahora?"- él asintió y me dijo que necesitaba algunas cosas para el viaje y yo debía bañarme, le di un corto beso en los labios que sabían a miel y me fui a bañar.

Me desvestí mientras abría el grifo, el vapor fue llenando el lugar y para cuando me metí bajo el agua tenía mi mente a trabajando.

Salí del baño envuelta en una toalla y me instalé frente al ordenador, necesitaba datos…googlee el lugar al que iríamos, un pueblo no muy distinto de Forks, una comunidad tranquila de pocos habitantes. Vi el pronóstico pensando en Edward, daba nublado. Una sola preparatoria, un solo hospital, no había centro comercial, la búsqueda sería fácil, pensé en las posibilidades y mi propia experiencia hizo que entendiera cual era el mejor lugar para iniciar la búsqueda… la preparatoria.

Rebusqué entre mis cosas, no tenía mucho pero serviría. Imprimí unas solicitudes académicas de ingreso a la preparatoria, si Edward tenia razón sobre mi don ingresar como alumnos nuevos seria pan comido. Busqué entre las pertenencias que tenía y no había mucho, fui a la habitación de Alice suponiendo que no le molestaría que tomara algunas de sus cosas, un morral y unas zapatillas all star negras, con ello más una campera de algodón que nunca bajaba de mi auto y otras cosas que allí tenía estaría lista. Puse todo en el morral y seguí buscando mayores datos del lugar. Debía tener una clara idea de como funcionaba todo no podría permitirme errores, no los quería ahuyentar, solo necesitaba respuestas. Una vez que sentí que estaba lista, apagué el ordenador y elaboré un plan de acción mientras me dejaba absorber por la vista desde la ventana. Un miedo irracional se apoderó de mí. No era miedo a morir, era otra clase de miedo, nunca había temido mi muerte pero el hecho de que otras personas fuesen expuestas por mi causa…ellos eran fuertes sin dudarlo lo eran; pero ¿qué pasaría si la CIA, comenzaba a perseguirlos, si descubrían que eran y yo no podía hacer nada? Ellos eran un cabo suelto, uno muy grande y me preocupaba en demasía. En medio de mis cavilaciones la puerta se abrió.

-"¿En que piensas?"- preguntó Edward y me trajo de vuelta..

-"Estoy asustada, me siento extraña"- confesé, mientras pasaba una de mis manos por mi cabello aún mojado.

-"¿Qué sientes?"- quiso saber.

-"Yo, bueno…no lo sé… es difícil de explicar, solo es extraño y me asusta"- dije. Él se acercó a mi y me abrazó dulcemente.

-"Tranquila yo te protegeré, juntos… ¿recuerdas?"- me dijo y la angustia llenó mi mente, sentí mis ojos cubrirse de humedad y un nudo en la garganta. Me tragué las lágrimas, esta no era yo… llené mis pulmones de aire tratando de infundirme valor, no iba a claudicar, no ahora.

-"Vamos en busca de respuestas"- dije. Lo tomé de la mano y abandonamos la habitación. De camino al garaje la familia de Edward nos deseo suerte con palabras y con gestos, ellos eran mi familia.

Me sorprendió que tomásemos el auto de Carlisle era demasiado ostentoso…Me senté y fui sintiendo como el sueño poco a poco llenaba mi mente. Edward me insistia que durmiese un poco. Finalmente tuve que sucumbir.

Abrí mis ojos, para encontrarme con el rostro de Edward muy cerca del mío, suspiré.

-"Buenos días dormilona hemos llegado"- me dijo.

-"Hola guapo"- dije.

-"¿Has pensado como daremos con ellos?"- pregunté.

-"Sólo hay que saber escuchar"- me dijo llevando uno de sus dedos a las sienes con suficiencia. Pensé en el pequeño dolor de cabeza que tendría escuchando a todo un pueblo y me lancé a reír por su inocencia.

-"Vampiro lector de mentes, de ojos dulces y boca seductora ya no los hacen como en los años 20"- dije en un tono que se suponía meloso.

-"Yo voto por ir a la preparatoria, es el lugar perfecto para comenzar… ustedes estaban atiborrados allí"- él me miraba como si le estuviera diciendo una verdad universal.

-"Me rindo ante ti…hace días que pienso como llegar a ellos y tú en cinco segundos me das la solución"- me dijo. Yo solo estaba usando el método que solía utilizar para mis trabajos, el recuerdo de mi otra vida me llegó.

-"Encontrar a las personas también era parte de mi trabajo, sólo conjeturas lógicas"-dije sombría. El silencio llenó el auto mientras deambulamos por la ciudad, faltaba poco para el inicio de clases por lo que nos dirigimos a la preparatoria. Esperaba que mi plan funcionase, porque además era una buena manera de probar mis habilidades.

Rebusqué las cosas en el bolso bajo la atenta mirada de Edward, realicé mi pequeño cambio de imagen, me puse las zapatillas, la campera, el Ipod y estaba lista.

-"El show debe comenzar ¿me acompañas?"- dije, él parecía no entender y caí en la cuenta que en ningún momento le dije lo que tenía pensado hacer.

-"¿Entraremos a la escuela?"- preguntó atónito. Y jugué un poco con él, se veía tan inocente e indefenso…

-"Sabes, para ser un sexy vampiro de 100 años que ha recorrido preparatorias hasta el hartazgo te ves aterrorizado"- contesté a su pregunta, él seguía asombrado por mi desenfado. Terminé con el disfraz ultimando los detalles de mi imagen, me acomodé el cabello y subí la capucha de la campera de algodón, me puse el IPOD…

-"¿Cómo me veo? "- le pregunté, él me escrutó con la vista y dijo anonadado.

-"Te ves como…una chica de mi edad"- y yo sonreí.

-"Es momento de comprobar si tu teoría es cierta, ¿te importa si uso tu apellido de cuando eras humano?"- le pregunté guiñándole un ojo y abriendo la puerta para bajarme.

-"Yo, mmm…. supongo que esta bien"- dijo vacilante. Los estudiantes comenzaron a llegar y noté varios ojos sobre nosotros "los nuevos" escuché balbucear. Me crucé el bolso sobre el pecho y bajé.

-"¿Vienes? No puedo hacer esto sola…. Bah, en realidad si, pero sería más rápido contigo"- dije. Pobre Edward me pregunté si habría agotado ya su capacidad de asombro… nunca lo había visto tan desconcertado desde que lo conocí. Asintió sacando de la gaveta del auto unos wayfarer negros, desordenó su ya desordenado cabello y bajó del auto. Lucía arrebatador, escuché cuchichear sobre lo bien que se veía el nuevo y que había traído a su hermana, instantáneamente rodee el auto para alcanzarlo y lo besé. Él me devolvió el beso encerrándome en un abrazo cálido y protector. Subí una de mis manos a su cabello y la otra la bajé por su espalda reduciendo el espacio que nos separaba a nada, él me pertenecía. Rompí el beso por que estaba tentada a más y deberíamos entrar al colegio, tiré de él por las escaleras de la entrada.

-"No querrá llegar tarde a su primer día de clases Sr. Masen"- dije, él seguía sin entender a que hacía referencia y aún así compuso su rostro mientras recorríamos los pasillos del instituto hasta la dirección, al entrar allí una mujer bastante rellenita que olía a jazmín nos pidió amablemente que esperásemos.

Tomé aire y me concentré, no tenía idea de como funcionaba mi supuesto don así que pensé en como me concentraba a la hora de realizar un trabajo, enfocándome en el objetivo, este era un momento crucial, me acerqué a ella mirándola directamente a los ojos y plenamente convencida dije,

-"Señora somos los nuevos alumnos Marie Dwyer y Anthony Masen, ¿recuerda que nuestros padres nos inscribieron la semana anterior?, nos hemos retrasado por la mudanza pero aquí estamos, y aquí nuestros papeles"- dije, la mujer se comportaba de manera autómata cuando le di los papeles, les dio una mirada y asintió con su cabeza. Me entregó el cronograma de clases y dijo.

-"Niños apresúrense que ya es tarde"- me volví hacia Edward confirmando que hoy definitivamente era un día donde su capacidad de asombro había rebasado los límites.

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-"Hora de ir a clases"- dije, él me miraba como si fuese extraterrestre, con los ojos muy abiertos y la boca entreabierta.

-"Cielo, es de mala educación quedarse viendo"- él cerró su boca y compuso el semblante en un instante.

-"¿De veras tomaremos las clases?"- preguntó, yo cavilé unos momentos, si él pudiera escuchar a una distancia considerable nos evitariamos el tedio de ir a clases.

-"¿Qué tan lejos puedes escuchar?"- Indagué.

-"Lo suficiente"- contestó.

-"Entonces sólo debemos rondar los corredores, aunque sería extraño"- dije. El timbre me distrajo unos momentos, sería extraño que deambulásemos por los pasillos, podríamos captar la atención y si debíamos mantener la cubierta por mas tiempo, sería un poco complicado. Miré mi cronograma y dije.

-"Historia, aula 206 profesor A. Saltzman, aquí vamos"- Caminamos a paso rápido hasta el salón, la clase ya había comenzado "genial "pensé. El olor del lugar era dulce, la sangre era dulce pero había otro aroma fuerte y ácido. El profesor se giró hacia nosotros, el aroma ácido provenía de él, no era un aroma desagradable solo era fuerte, me pregunté si tendría algún problema de salud, era un hombre en sus treinta bastante apuesto y de rostro amable.

Luego de las presentaciones de rigor y que nos ubicásemos en unos bancos, la clase comenzó. El profesor reprendió a Edward por una actitud que no entendí, como si algo le hubiese provocado gracia y luego se volvió el blanco varias preguntas. Cuando la clase llegó a su fin nos levantamos y tomados de las manos nos dirigimos a la puerta.

-"¿Sr. Masen, Srta. Dwyer?"- dijo el profesor. Nos detuvimos.

-"Sean bienvenidos a la comunidad de Fell´s Church"- nos dijo. Asentimos y salimos de allí.

-"Edward ¿alguna idea?"- pregunté.

-"Vamos al auto, debemos esperar por el profesor de historia"- me dijo. La curiosidad estaba matándome.

-"¿Qué fue lo que escuchaste?"- pregunté. El miró para todos lados en busca de algo que no estaba allí.

-"Él estaba enumerando una serie de cosas extrañas en su mente"- me dijo.

-"Define cosas extrañas"- insté comiéndome los codos."

-"Estacas, dardos con verbena y cosas así, como de las que hablan los libros de ficción, pero el tipo estaba seguro y nombró a un tal Damon"- el nombre era extraño pero las conjeturas eran estúpidas, comencé a reír sin control.

-"¿Estacas, dardos con verbena? Pero de que mala película de ficción salió este tipo"- dije y Edward rió conmigo.

-"Definitivamente tenemos que seguirlo, ahora solo falta que el sol los lastime… ¿Edward no creerás que este lunático tiene razón?"- dije. Él bajo la vista y me di cuenta que se estaba sintiendo avergonzado por mis palabras. Traté de contenerme y en el intento me atraganté comenzando a toser hasta quedar completamente roja. Me esforcé en recomponerme estaba haciendo que Edward se sintiera mal y después de todo teníamos tiempo para buscar, probaríamos con el tipo de todas maneras.

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-"Bueno supongo que no perdemos nada siguiéndolo"- dije, a los pocos minutos el profesor abandonó la escuela y nos pusimos en movimiento. El espionaje no era lo mío siempre me parecía aburrido, y sobre todo sabiendo que nada obtendríamos de seguir a este lunático, pero igual haría de cuenta que no era tiempo perdido.

-"Mantén distancia, deja que tome la delantera"- dije. Luego de media hora el tipo llegó a una propiedad enorme y antigua, con un gran parque, estaría loco pero tenía bastante dinero a juzgar por el lugar.

-"No podremos acercarnos más sin ser notados, deberemos seguir a pie"- comenté, Edward miró al cielo, el sol amenazaba con salir. Maldito pronostico estúpido…

-"El sol esta por salir"- Volví a mirar el cielo, su ropa y dije.

-"Vamos, que más da, si el tipo cree en vampiros tendrá que reveer algunas de sus conjeturas"- Edward subió la capucha de su sudadera negra y volvió a colocarse sus anteojos de sol, estiró los puños de las mangas hasta cubrir casi la totalidad de sus manos. La actitud me hizo gracia… le lancé un beso y le guiñe un ojo.

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-"Te ves como un fugitivo, uno muy guapo"- le dije. Él sonrió de lado y a mi se me fue el aire de los pulmones… Al salir del auto me sentí bastante estúpida siguiendo a un tipo que no nos llevaría a ningún lado, posiblemente fuera algún obsesivo con las novelas de terror. El tipo estaba psiquiátrico de seguro, pero ya que estábamos aquí… y a falta de algo más divertido que hacer... En cuanto nos acercamos a la casa Edward me hizo señal de que cerrara la boca y escuchara, obedecí.

-"Damon, debemos hacer algo las cosas se están saliendo de control", Edward parecía muy concentrado en algo, era la voz del profesor.

-"Cálmate Rick, todo esta bajo control, Elena esta a salvo en el piso de arriba"- Edward me miró desorbitado.

-"¿Qué sucede?"- pregunté en un susurro.

-"Tres individuos, dos corazones, es aquí"- dijo. ¿Acaso era esto posible? no podía salir de mi sorpresa, si era aquí yo no iba a esperar más, las conjeturas eran ciertas… sentí como de a poco me tenía que tragar mis propias conclusiones… Caminaba hacia la puerta principal cuando Edward me tomó del brazo y susurró.

-"¿Estás loca?"- Yo tenía que saber. Me solté de su agarre casi con brusquedad.

-"Solo mírame"- le dije. Apreté el paso y cuando llegué a la puerta sentí un olor extraño, el mismo olor que sale de los cementerios.

-"¿Qué rayos es esa peste?"- dije frunciendo el rostro con desagrado y tratando de de contener la respiración.

-"No tengo idea pero huele a muerto"-

-"¿Esperas a alguien?"- se escuchó y luego el sonido de pasos acercándose a la entrada.

La puerta se abrió de golpe, el olor del joven alto y muy apuesto que apareció allí me revolvió las tripas. Contuve la respiración…

Gracias por las alertas review y los comentarios que motivan a esta ilusa a seguir escribiendo. El próximo capítulo se publicara… en realidad no tengo idea, supongo que en algún momento de la próxima semana ya que me estoy tomando unos días por el cumpleaños de mi pequeño niño, pero juro solemnemente publicar antes del 10 de agosto y contestar los review y enviar el adelanto correspondiente.