¡Saludos a todas y todos!

En este capítulo he incluído algunos de los spoilers que publiqué en el grupo de Facebook. Los otros los he dejado para la siguiente actualización ya que ahora les traigo 19 páginas. Además, lo que sigue se centrará en el pasado que Blaine ha estado manteniendo oculto.

Espero les guste y lo disfruten de principio a fin.

P.D.

Preparen sus pañuelos desechables.


CAPÍTULO 34

"Sentimientos y Emociones"


.

Era el último día de las pequeñas vacaciones del joven matrimonio Anderson, y lo habían aprovechado al máximo desde muy temprano, realizando diferentes actividades y recorriendo nuevamente los lugares que más les había gustado. Incluso realizaron un día de campo.

En ese momento Kurt se encontraba boca abajo en la cama, con una mano aferrada al borde del colchón, apretándolo con fuerza, mientras la otra estaba siendo sujetada desde arriba por la de su pareja, quien mantenía los dedos entrelazados con los suyos.

Los jadeos en ese punto eran fuertes. Ya no podía controlarse para evitar hacer ruido, y poco le importaba si alguien pudiese escucharlo. Estaba completamente perdido en la sensación de su esposo acomodado sobre su cuerpo, hundiéndose en su interior una y otra vez.

Cada nueva posición que probaban era siempre muy placentera, y estaba dispuesto a explorar junto a su esposo para encontrar cosas que a los dos le gustasen y disfrutasen.

Pero más allá de la magia que encierra el sexo, se trataba siempre de un acto de amor entre él y la persona con la que compartía la vida, en la que se unían en la más íntima forma de expresión.

Con Blaine cada encuentro era una experiencia que sólo se podía calificar como extraordinaria.

Amaba la forma en que ambos siempre se preocupaban porque cada cosa que hacían fuese perfecta y satisfactoria para el otro, además de que se entregaban totalmente en cuerpo y alma.

También amaba el hecho de que sin importar lo apasionado que fuese el momento, jamás dejaba de estar acompañado por palabras hermosas y muchos "te amo", y claro, algún improperio de vez en cuando.

Pero lo mejor de todo era esa conexión que habían logrado, y que de algún modo sentía que se volvía mayor cada vez que hacían el amor.

- Eres hermoso, tan perfecto… —Jadeó Blaine en su oído en medio de varios besos.

Kurt giró la cabeza hacia un costado y lo observó. Amaba cada detalle de ese rostro que en aquel instante se mostraba extasiado. Miró aquellos ojos que se tornaban verdes, dorados, con matices oscuros y amielados. No sabía cómo descifrarlos, pero eran los ojos más divinos que había visto en toda su vida, y los amaba.

Se impulsó para capturar los carnosos labios que estaban provocándolo, y poder así deleitarse en su sabor. Amaba la forma de besar de su esposo y la manera en la que sus lenguas se encontraban en un juego sutil.

Notó de inmediato como el pelinegro detuvo el movimiento de sus caderas y profundizó el beso, prolongándolo hasta que los dos sintieron que habían subido al cielo y regresado.

Al separarse suspiró, y le dio una mirada traviesa— Te amo, Blaine. —Dijo en un tono grave y seductor.

- Te amo más mi precioso esposo. —Respondió este y volvió a unir sus labios mientras retomaba el movimiento, provocándole toda clase de gemidos.

Amaba tanto que su pareja supiera la forma exacta de hacerlo perder la razón.

Sabiendo que los dos estaban cerca, ya que había aprendido a conocer cada tipo de movimiento y respuesta del pelinegro, le dio una mirada significativa, y este fue ralentizando sus caderas y retirándose lentamente. Amaba que lo conociera tan bien.

Blaine se tendió boca arriba sobre la cama, y él lo contempló de pies a cabeza antes de empezar a recorrerle toda su anatomía con besos y caricias. Amaba cada milímetro de ese cuerpo que se mostraba totalmente expuesto ante sus ojos.

Amaba el sabor de aquella piel ligeramente bronceada con la que se estaba deleitando.

Amaba los sonidos que su esposo emitía y la forma en que cerraba los ojos y se mordía el labio cuando el placer lo sobrepasaba.

Se acomodó encima, lo miró y se preguntó si existía algo que no amase del hombre que yacía tendido observándolo de esa manera única que lo hacía sentir especial, y la respuesta llegó automáticamente: No, no había nada que no amase de él. Estaba total, completa, devota y perdidamente enamorado.

De pronto el de rizos le sonrió… ¡Dios! ¡Amaba esa sonrisa! Le sonrió también, y acto seguido empezó a besarlo.

No pasó mucho tiempo para que Blaine lo tomase de la cadera y lo ayudase a descender sobre su miembro. Ambos gimieron ante la sensación y continuaron entregándose el uno al otro hasta que fueron alcanzados por sus respectivos orgasmos.

- Te amo mi hermoso Kurt. —Dijo agitado, acariciándole el rostro.

- Te amo tanto. —Respondió con dificultad, y se acomodó hasta quedar completamente acostado sobre su esposo, quien lo abrazó, estrechándolo contra su cuerpo.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

- ¿Cómo se atreve este infeliz a amenazarme? —Profería en voz alta el magnate mientras daba vueltas por su despacho en casa— ¡Soy James Anderson, y a mí todos me respetan!

¡Pero las cosas no se van a quedar así! ¡No voy a permitir que un idiota arruine mi vida ni mi reputación!

¡Te vas a arrepentir de haber regresado, pedazo de basura! ¡Nadie juega conmigo! ¡Nadie!

- ¿Qué te ocurre? —Preguntó Pam al entrar— Ni siquiera me saludaste.

- En este momento no estoy para reclamos, mujer.

- ¿Qué pasa?

- ¡Simplemente que nadie se interpone en mi camino!

- ¿De qué estás hablando?

- Algo que tengo que resolver.

- ¿Problemas con alguno de los socios?

- No. —Intentó controlarse un poco bebiendo un trago de la copa con coñac que tenía en la mano— Es un cretino con quien tengo cuentas que arreglar.

- Entiendo. Es un asunto personal entonces.

- Lo es. Ahora déjame solo. Necesito pensar en lo que voy a hacer.

- ¿Hay algo en lo que pueda ayudar?

- ¿Tú? ¡Ni siquiera has sido capaz de separar a ese cualquiera oportunista de Hummel de nuestro hijo! ¿Cómo podrías ayudarme?

La mujer de frondosa cabellera oscura le dio una mirada molesta— He hecho todo lo que he podido, a pesar de no saber ni siquiera donde viven actualmente, a diferencia de ti que no has movido ni un dedo.

- Pretextos nada más. Siempre soy yo quien tiene que hacerse cargo de todo. —Rodó los ojos— Ya me ocuparé personalmente de ese arribista. Por ahora tengo otras cosas que resolver.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

- ¿Cuánto falta para que venga mi papá? —Preguntó Stephanie a Mercedes.

- Alrededor de dos horas.

- ¡Qué bien!

- Al contrario, qué mal que va a llegar y se va a enterar de lo que pasó, porque no estará nada feliz con eso.

- ¿Con qué?

- Con lo que hiciste en casa de los señores Anderson. Ellos son muy buenos y te tratan siempre con cariño.

La niña bajó la cabeza y abrazó su muñeca. —Yo…

- Nada, Stephanie. Y ahora te quedas aquí sentada porque voy a llamar a Kurt para avisarle que debe venir a buscarte a mi casa.

- ¿Le vas a decir?

- Por supuesto. Él va a querer saber por qué estás aquí y no donde te dejó antes de salir de viaje, y no voy a mentirle.

- No quiero que se enoje conmigo.

- No debiste comportarte así. Hacer rabietas y ponerte a llorar diciendo que te querías ir de ahí y que te llevasen con Kurt, no fue correcto.

- Sólo quería ver a mi papá.

- Entiendo eso, pero no significa que tenías que armar tremendo escándalo.

- No le digas, por favor.

- Te quiero mucho mi niña, pero eso no significa que voy a quedarme callada ni justificarte. Ya eres grande y sabes muy bien lo que haces.

Steph bajó la cabeza y Mercedes salió de la habitación en busca de su celular.

Ella no quería perturbar los días de paz que sus amigos estaban teniendo, sin embargo, sabía que estaban de regreso y que se dirigirían directo a la casa de los tíos de Blaine, así que debía avisarles para que no avanzasen en vano.

Con un suspiro, marcó el número y esperó a que el castaño contestase.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Kurt y Blaine se encontraban de regreso en su casa, de pie frente a Stephanie, quien miraba hacia un costado.

- No entiendo qué fue lo que pasó. —Dijo molesto el ojiazul a su pareja— Es que simplemente no lo entiendo. Ella no es así.

- Necesitas calmarte, amor. —Susurró el de cabellera oscura, colocando una mano sobre su hombro y haciéndole un gesto.

- Cuando Mercedes llamó y dijo que Steph estaba con ella, muchas cosas pasaron por mi mente antes de que me explicase el motivo. Realmente me asusté mucho… Luego hablé con tu tía y me contó todo lo sucedido. ¡Me muero de vergüenza!

- Sabes muy bien que mis tíos no están juzgando ni…

- Eso no significa que no me sienta mal por el comportamiento de Steph. Ellos son maravillosos y la reciben siempre con tanto amor en su casa.

- Bueno, como tú mismo dijiste, nuestra hija no es así. Siempre ha sido muy dulce y educada, así que algo debió pasar para que actuase de esa forma, y es lo que tenemos que averiguar. —Miró a la pequeña— Princesita, vamos a sentarnos a la sala y tener una plática.

La niña hizo una mueca y avanzó hacia el mueble, acomodándose ahí.

Los esposos se ubicaron frente a ella y la observaron durante unos segundos.

- Cuéntanos qué sucedió. —Dijo Kurt.

- Ya lo sabes. Todos me acusaron.

- Nadie te ha acusado. —Intervino Blaine— Todos estaban asustados pensando que algo te ocurría, y eso es porque te aman y se preocupan por ti. Nosotros también estamos preocupados, y por eso queremos que nos cuentes qué estaba pasando.

- Yo sólo quería verte, papito. Te extrañaba mucho.

- Igual nosotros te extrañamos mucho, pero…

- Se lo dije a mi papá.

Kurt levantó una ceja en sorpresa ante esa respuesta, y miró a su esposo, cuyo rostro evidenciaba su confusión— Blaine también es tu papá.

- No lo es.

- ¿De qué estás hablando? Blaine es…

- Ya no quiero que sea ni mi papá, ni tu esposo tampoco. —Se levantó y salió corriendo.

- Steph, ¿a dónde vas? ¡Steph!

El pelinegro tragó con fuerza el nudo en su garganta— Ve con ella. Obviamente algo no está bien, y te necesita.

- Amor…

- Tranquilo, no te preocupes por mí. Steph es primero. Ve.

Kurt asintió y fue en busca de su hija mientras que Blaine se quedó en el sofá intentando comprender qué había ocurrido.

- Steph… —Tocó la puerta suavemente y después la abrió, ingresando a la habitación, haciendo un escaneo rápido— ¿Steph? Cariño, ¿estás aquí?

Notó en el suelo la muñeca que la niña había tenido abrazada cuando estaba en la sala con ellos, la recogió y la colocó sobre un estante— ¿Dónde estás? —Se quedó en silencio tratando de escuchar algún ruido al ir avanzando lentamente.

- ¿Estás enojado?

Hummel trató de reconocer de qué parte de la gran habitación había provenido la voz.

- No, amor. No estoy enojado contigo.

- Sí estás enojado.

- Steph, tenemos que hablar.

- No… Me vas a castigar.

- Ven aquí o dime dónde estás. Necesitamos conversar sobre esto.

- No quiero. —Sollozó.

- Steph, cariño, ¿qué sucede? —Seguía avanzando en dirección de donde la voz se volvía más clara y fuerte— ¿Steph? —Escuchó un ligero llanto y su corazón se estrujó de inmediato— ¿Steph?

Finalmente logró identificar que el sonido provenía del hermoso castillo de juegos. Lo miró y negó con la cabeza, sólo a su esposo se le podía haber ocurrido hacer algo así.

Blaine era un hombre sencillo, pero que derrochaba a manos llenas para hacer feliz a su familia. Y la habitación de su hija era como estar en un cuento de hadas.

Con un suspiro abrió el portón y se agachó para ingresar, dando las gracias de que hubiese el suficiente espacio. Al ver a la pequeña en una de las esquinas, se movió con rapidez y se acomodó a su lado.

Ella lo miró y lo abrazó fuertemente, convirtiéndose sus sollozos en un llanto copioso.

- Mi niña, ¿qué tienes?

Pasaron minutos, que se sintieron como años para el de cabellera clara, antes de que Steph se calmase un poco.

- Ya no quiero vivir aquí.

- ¿Qué?

- Quiero regresar a nuestra casa.

- Esta es nuestra casa, y a ti te encanta.

- Ya no… —Sollozó— Quiero que nos vayamos.

- ¿Por qué?

- Porque me quiero ir.

- Steph, mírame. —La niña levantó la cabeza— No me digas porque quiero o porque no quiero. Necesito que me expliques lo que está ocurriendo. —Le secó las lágrimas y le acomodó el cabello que le cubría parte del rostro— Puedes contarme lo que sea, y lo sabes.

- ¿Estás enojado?

- No, mi princesa. Estoy muy preocupado porque te veo así y no sé qué hacer para ayudarte.

- Es… No…

- Sólo dime. Lo que sea que te tenga así, lo resolveremos juntos, como siempre lo hemos hecho.

- No quiero que me dejes.

- ¿Dejarte?

- Que te vayas lejos y me abandones.

- Te amo Steph, eres lo más importante para mí, eres mi razón de ser y mi todo. Jamás voy a abandonarte.

- ¿Lo prometes?

- Por supuesto, mi niña hermosa. —La envolvió con sus brazos— Eres lo que más amo en este mundo. No podría vivir sin ti.

- ¿Y Blaine?

- ¿Qué ocurre con él?

- Lo amas mucho.

- Así es, pero no entiendo qué tiene que ver con esto.

- ¿Lo amas a él más que a mí?

- Es un amor distinto al que siento por ti. Lo hemos conversado y comprendes la diferencia.

- Pero te vas a quedar con él y te vas a olvidar de mí. —Bajó la cabeza.

- ¿Por qué dices eso?

- Antes tú y yo hacíamos juntos todo, ahora lo haces con él. Se van los dos y a mí me dejas.

- ¿Esto es por el pequeño viaje que Blaine y yo realizamos?

- Siempre me dejan. —Sollozó.

- Amor, eso no es así, y lo sabes. Es cierto que en algunas ocasiones no te hemos podido llevar con nosotros, pero han sido muy pocas y por razones que te hemos explicado.

La mayoría de las veces que hemos viajado o ido a algún lugar, lo hemos hecho juntos.

- Pero te va a gustar cada vez más estar con él que conmigo y…

- Steph, ¿de dónde sacaste todo eso?

- Ah…

- Mírame por favor. —La tomó suavemente de la barbilla para que levantase la cabeza— Blaine y yo llevamos juntos un largo tiempo, y nunca habías dicho algo así. ¿Por qué ahora, cariño? ¿Qué es lo que realmente sucede?

- Te vas a quedar con él y a mí me vas a dejar hasta que me olvides.

- Steph, amor, no es así. Jamás voy a hacer algo como eso. ¿Recuerdas que eres la luz de mi vida? —La niña asintió mientras las lágrimas surcaban su rostro— ¿Cómo crees que podría olvidarte? Eres parte de mí, y te llevo grabada en el alma.

- Quiero que seamos los dos, como antes. —Se abrazó a su padre fuertemente, y este la envolvió con sus brazos— Por favor, papito, volvamos a ser sólo los dos.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Blaine terminaba de vestirse luego de haberse dado un baño refrescante cuando su pareja entró en la habitación, luciendo terrible y con los ojos rojos como clara evidencia de que había estado llorando.

- ¿Qué pasó con Steph? ¿Cómo está? —Preguntó sumamente preocupado, acercándose a él y acariciándole el rostro.

- Ahí. —Levantó los hombros y se alejó.

- ¿Ahí? Has estado con ella por poco más de dos horas, y obviamente estás afectado por lo que sea que te dijo.

Kurt llevó la mano izquierda hacia su frente y empezó con ella a frotarla mientras caminaba por la habitación— Quiero que mañana vayamos a la universidad para que pidas el reembolso de la matrícula.

- ¿Por qué haría eso?

- Ya no voy a estudiar. Seguiré tomando cursos en línea cuando sea posible, pero no iré a la universidad.

- ¿Por qué?

- Debo dedicarle más tiempo a Steph.

- Amor, —lo tomó de la mano, haciéndolo detenerse— le dedicas todo el tiempo que ella necesita.

- Antes le daba tiempo… Bueno, era complicado, pero… Ella me necesita aquí.

- Antes salías a trabajar desde muy temprano en la mañana y regresabas en la noche, a veces hasta hacías horas extra, y cuando llegabas a casa Steph ya estaba dormida. Ahí no tenías tiempo, y sin embargo estabas con ella tanto como fuera posible y mantenían una hermosa relación.

- Sí, ya sé, pero…

- Ahora tienes parte de la tarde y la noche para estar con ella. Es un cambio enorme.

- Con la universidad y yendo a la empresa a trabajar oficialmente será distinto.

- Ya estabas estudiando, y compartías tu tiempo muy bien. No veo por qué deba cambiar ahora. En cuanto a la empresa, vas a ir en las mañanas mientras Steph está en la escuela.

- Ella siente que la he dejado de lado, que esta nueva vida que tenemos nos está separando.

- Es una broma, ¿cierto?

- No, Blaine. No lo es. —Le soltó la mano y se fue a sentar al borde de la cama— Steph quiere que regresemos a nuestra antigua casa.

- ¿Qué? P-pero… Ella es feliz aquí. Y no puedes decirme que no lo has notado, porque en diversas ocasiones hemos hablado de ello.

- No entiendo a ciencia cierta lo que le está pasando. Sólo sé que se siente de esa forma.

- ¿No le preguntaste qué le pasa?

- ¡Por supuesto que lo hice! —Su tono fue duro, luego realizó una respiración profunda y se mordió el labio— Lo lamento. Es sólo que lo que sea que la está molestando, no me lo quiso decir, lo único que repitió una y otra vez es que la voy a dejar, que te prefiero a ti y cosas como esas.

- Eso no tiene ningún sentido. —Se sentó a su lado, colocando una mano sobre la rodilla de este— Obviamente hay una razón para su comportamiento, y lo que debemos hacer es encontrarla.

- Quizá si volviéramos a…

- ¿No vas a decirme que quieres volver a tu antiguo barrio? Kurt, por favor… Vas a dejar la universidad, te vas a ir de aquí, ¿y luego qué? ¿La cambiarás de escuela? ¿Y después que seguirá? ¿Vas a dejarme también?

El ojiazul miró al suelo antes de cerrar los ojos— No lo sé. Estoy hecho un lío en este momento.

- ¿Piensas dejarme?

- Te amo. Te amo con todas mis fuerzas, Blaine.

- ¿Pero? ¿Te vas a ir?

Hubo una pausa que pudo ser de segundos o minutos, pero que se sintió como una eternidad.

Los ojos como la miel permanecían clavados en su esposo, quien tenía el cuerpo reclinado hacia el frente, con los codos clavados en los muslos y se sujetaba la cabeza con ambas manos.

- No, amor. —Respondió finalmente con un suspiró— En este momento no puedo poner en orden mis ideas, pero sé que irme no sería lo correcto.

- Vamos a resolver esto juntos. —Le acarició el hombro.

Kurt giró la cabeza y lo miró por un par de segundos antes de inclinarse hacia un costado para recostarse y apoyar la cabeza en el regazo de su esposo.

- ¿Puedo hablar con Steph?

- Blaine, no tienes por qué preguntarme. Aunque ahora está dormida.

- No hay problema, encontraré el momento adecuado para hacerlo, sólo quiero intentar conversar con ella. Obviamente algo le pasa conmigo.

- Gracias.

- ¿Por qué?

- Por ser tan bueno y por siempre estar.

- Tú y Steph son lo que más amo en este mundo, y no hay nada que no haría por ustedes. —Lo tomó de la mano y la entrelazó con la suya.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Dos días pasaron antes de que Blaine encontrase un buen momento para hablar con Steph. No que antes no lo intentase, pero la niña se había mostrado reticente, y él sabía que así no conseguiría que le dijese nada.

La ojiazul se encontraba sentada en su habitación, lista para hacer su tarea cuando la puerta se abrió, y el pelinegro ingresó avanzando hacia ella, quien no había notado su presencia.

- ¿Necesitas ayuda con eso, princesita?

- Mi papá me puede ayudar.

- Pensé que yo era uno de tus papás.

La niña lo miró y luego volvió su atención a los cuadernos que estaban sobre el escritorio— El nombre de mi papá es Kurt.

- ¿Y qué hay de mí?

- Tú… Ah… Necesito preguntarle algo a mi papá. —Se levantó de la silla, pero fue detenida por el pelinegro.

- Él salió a hacer las compras al supermercado.

- Ah… Bueno, entonces…

- ¿Podemos conversar un momento? Así como antes que hablábamos y nos contábamos muchas cosas.

Steph levantó los hombros resignada y se sentó en su silla.

Blaine se agachó hasta quedar a la altura de la niña e hizo girar la silla para que quedase de frente, miró a la pequeña y tomó de la mano, pero ella se soltó.

- No. —Dijo en voz baja.

- Amor, ¿me puedes contar por qué estás así? ¿Hice algo para que estés enojada conmigo?

- No estoy enojada. —Desvió la mirada.

- ¿Segura?

- Sí.

- ¿Y por qué no me miras entonces?

- ¿Para qué?

- Porque cuando dos personas conversan, siempre se miran de frente. —Steph negó con la cabeza y continuó mirando hacia un costado— ¿Qué sucede, mi niña?

- No soy tu niña.

- ¿Por qué, si siempre lo has sido?

- Ya no, porque me vas a quitar a mi papá.

- ¿Qué? ¿Cómo que quitar? ¿Qué quieres decir con eso?

- Que te vas a quedar con él y me van a dejar.

- ¿Quedarme con él? ¿Dejarte? ¿Me puedes explicar a qué te refieres? —La castaña comenzó a jugar con sus manos, tratando de contener el llanto que amenazaba con hacerse presente— Steph, tú y yo siempre hemos hablado de todas las cosas sin problema.

- Es… Es…

- Dímelo, preciosa. Quiero ayudarte, pero si no sé lo que te ocurre, es difícil hacerlo.

- ¿Ayudarme?

- A sentirte mejor. Algo te está sucediendo, y eso te tiene triste o molesta. No me gusta verte así. Me duele.

- ¿Por qué?

- Porque te amo, porque me importas mucho, porque deseo toda la felicidad y las mejores cosas de este mundo para ti.

- Tú y mi papá siempre están juntos.

- Claro, es normal. Cuando dos personas se aman y…

- Pero están juntos sin mí.

- Hacemos muchas cosas contigo.

- Se van de viaje y no me llevan.

- Han sido pocas veces, y sólo porque hemos tenido asuntos de los que debíamos hacernos cargo.

- Pero después van a ser los dos más y más… hasta que ya no me quieran con ustedes.

- Jamás haríamos algo así. Eres nuestra hija y te amamos más que a nada en este mundo.

¿Por qué piensas que ya no te vamos a querer?

- La mamá de Zuri se casó, y ella estaba feliz porque tenía un papá nuevo.

- Eso es bueno.

- No, no lo es, porque sus papás empezaron a pasar juntos cada vez más tiempo, pero sin ella.

- A veces los adultos tenemos cuestiones que resolver.

- Hace unas semanas se fueron de viaje y la dejaron con sus abuelos, pero nunca regresaron por ella.

- Quizá es un viaje largo y por eso están tardando, sin embargo van a regresar en algún momento.

- No lo harán. Zuri me contó que su mamá llamó a sus abuelos. Se fue con su esposo, y no van a volver. Ellos le decían que la amaban. Si la amaban tanto, ¿por qué la dejaron?

- Steph, amor, no te puedo dar una explicación sobre lo que ocurrió con tu amiga porque desconozco los hechos, pero seguramente…

- No quiero que te lleves a mi papá y me dejen. —Dos lágrimas rodaron por sus mejillas.

Blaine la miró extrañado— Nosotros jamás te dejaríamos. Y yo nunca haría algo que te lastimara. No voy a llevarme a Kurt y alejarlo de ti. No voy a abandonarte.

- ¿Y si un día te cansas de mí?

- Eso nunca va a pasar. Eres mi hija, y voy a estar a tu lado en cada momento de tu vida. Quiero verte crecer, graduarte de la preparatoria y luego de la universidad. Deseo verte cumplir cada sueño que tengas y celebrar contigo tus triunfos.

- No sé si dices la verdad.

- ¿Alguna vez te he mentido o decepcionado?

- No.

- Entonces, ¿por qué no me crees?

- Tengo miedo.

- ¿Miedo? ¿De qué?

- De que me estés mintiendo… De que mi papá y tú se vayan.

- ¿Te acuerdas de la prueba de la verdad? ¿La que me enseñaste una vez mientras conversábamos en el parque? —La niña asintió mientras limpiaba las lágrimas que corrían libremente por sus mejillas— ¿Quieres hacerla?

- S-sí.

Blaine se acercó a Steph, parpadeando varias veces para contener las lágrimas. Enganchó su dedo índice con el de ella y la miró a los ojos fijamente.

- Te prometo que nunca voy a alejar a Kurt de ti. No voy a abandonarte ni a él tampoco. No podría hacerle eso a ninguno de los dos porque los amo con todo mi corazón. Ustedes son mi vida entera, son lo mejor y lo más maravilloso que me ha pasado.

Ambos permanecieron en silencio sin dejar de mirarse.

- ¿Y si mi papá y yo nos regresamos a vivir a la casa pequeña?

- Si es lo que quieren, y me dan un espacio, iré con ustedes. Mientras sean felices, yo seré feliz.

Continuaron mirándose hasta que la niña parpadeó— Está bien… Te creo. —Susurró con la voz quebrada.

Anderson soltó el aire retenido— Te amo mucho Steph.

- ¿Aún soy tu niña?

- Siempre serás mi niña.

- Te amo papá Blaine.

Esas palabras eran las más dulces y hermosas que había escuchado en su vida.

Sin poder contener más las lágrimas, la abrazó, y sintió su corazón golpeando con fuerza cuando ella lo rodeó con sus pequeños brazos.