Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y la historia pertenece a la gran She Isn't Here, yo sólo traduzco.
Aviso: La siguiente historia es rated M, tiene contenido sexual, violencia y mal lenguaje.
Muchísimas gracias por todos sus comentarios, por agregar la historia a sus alertas y favoritos, por leer. Disfruten del capítul...
Ménage
Capítulo 36 – Esqueleto
Bella no era atlética en lo más mínimo. Ella apestaba en los deportes y todo lo que implicaba ejercitar sus piernas. Todo el mundo sabía que ella era una corredora horrible. Sin embargo, era sorprendente la frecuencia con la que tenía el impulso de correr, y aún más sorprendente era la frecuencia con la que en realidad había corrido. Lo había hecho cuando huyó de su padre, y lo había intentado cuando conoció por primera vez a los Cullen, y de nuevo unos días después. Ahora el impulso se dio a conocer una vez más. Esta vez, sin embargo, ella quería correr con ellos, no de ellos.
Odiaba la atmósfera en el hospital. Era blanco y apestaba. Representaba la muerte y la vida, y en ese momento ella se sentía tan viva que quería estar lo más lejos que pudiera de la muerte.
Y como era, ella estaba recostada en su cama frente a nada menos que el Jefe de Policía Charlie Swan. Todos le habían dicho que él era un hombre agradable, genuino, y que la trataría con respeto. Cuando él entró en la habitación, parecía cauteloso. Bella pensó que probablemente era incómodo interrogar a una víctima de violación/incesto. Eso era naturalmente incómodo. Al menos eso era lo que ella suponía. Bella estaba un poco tensa, y él su reflejo. Ella se consoló con el hecho de que los hombres que amaba estaban cerca. Ellos estaban esperando al lado de puerta, infelices al ser expulsados de la habitación. Ella podía verlos observándola a través de la ventana.
Tal vez deberíamos cerrar las persianas. Ella les sonrió. Era difícil no reírse de lo severos que parecían. Estaba segura de que el Jefe Swan los había notado al entrar.
-Los amo.- Ella musitó. Ellos sonrieron, diciéndole que también la amaban.
Y luego el Jefe cerró las persianas. Bella hizo un mohín por la pérdida, pero rápidamente lo cambió. Estaba tratando de ser madura y estar tranquila. Iba a ser bastante difícil contarle a ese extraño acerca de su pasado, así que no tenía ningún deseo de hacerlo más complicado, actuando como una niña malhumorada o un desastre sollozando.
Charlie Swan era un buen hombre. Tenía una mirada muy inocente sobre él. El primer minuto estuvo en silencio mientras él ordenaba sus pensamientos.
-Soy el Jefe de Policía aquí en Forks.- Él dijo, extendiendo la mano, la que Bella sacudió firme pero brevemente.
-Soy Bella Mercury.- Se sintió estúpida por decir algo que él ya sabía. Ella quería ser correcta, sin embargo, y una dama, incluso si ella era todo lo contrario en realidad.
Charlie se sentó en la silla en la que solía sentarse Jasper, aclarándose la garganta. –Sabes por qué estoy aquí, por supuesto.-
Por supuesto que ella sabía.
-Sé que es desagradable, pero tengo que hacerte algunas preguntas sobre tu padre. ¿Estás bien con eso?-
-Sí. Yo sólo quiero que esto se acabe, y sé que no va a ser fácil. Así que pregunte lo que tenga que…-
Charlie asintió con la cabeza, y comenzaron. El corazón de Bella latía desbocado al relatarle los detalles espeluznantes. Ella le contó sobre el incidente más reciente en primer lugar, sólo para aclararlo. Luego vino la parte más difícil. Él le preguntó sobre el abuso. Bella sinceramente creía que iba a estar bien cuando dijera esa parte de su historia de nuevo. Ella realmente pensó que iba a estar bien. Pero…
-Umm…yo tenía trece años cuando él, um…cuando él me violó.- Eso era importante, ¿no? Él podía quedar condenado por eso, ¿verdad?
-Él no se saldrá con la suya, señorita Mercury.- Charlie le dijo. –Él va a ser juzgado por violación, y desde que eras menor de edad cuando empezó, todo irá peor para él. Y…- Bella alzó los ojos, conteniendo las lágrimas. Charlie siguió, renuente. –Y el incesto no se toma a la ligera, tampoco. Creo que podemos conseguir un montón de cargos.- Él dudó. –¿Quieres decirme algo más?-
Carlisle y sus hijos le habían hablado del "negocio" de James y mencionado que él había asesinado a su esposa unos años antes. Bella era la única que podía darle detalles, sin embargo. Era evidente que iba a ser doloroso. Él se preguntó si debería esperar…
-Hay más. Mucho más.- Bella respiró hondo. Miró al Jefe. –Lo siento. Esto es mucho más difícil de lo que esperaba. Pero tengo que contarle todo, y lo haré.-
Charlie puso su mano sobre la de ella. –Está bien. Tómate tu tiempo.- Bella se obligó a no acobardarse ante el contacto, pero no lo consiguió del todo. Él vio lo incómoda que la estaba poniendo e inmediatamente retiró su mano, avergonzado.
-No sé mucho acerca de la extracción de órganos.- Bella continuó. –Pero sé que Víctor hacía los intercambios en persona. Papá y Laurent realizaban las operaciones, y papá encontraba a la gente…- Lo llamó papá. Se sentía enferma.
-Solían hacerlo en nuestra casa a veces. Hay una sala especialmente compuesta para eso,- algo así como el sótano, -y creo que podría haber sido otro lugar, pero no estoy segura de dónde. Era todo muy secreto. Podría ser la casa de Laurent o un almacén, incluso.- Su voz era temblorosa mientras el recuerdo de todas las malas acciones le pasaba por la mente. Era enfermo, todo lo era.
-¿Sabes si estas personas estaban dispuestas?- Preguntó Charlie. Era ilegal de cualquier manera, pero eso importaba.
-Algunos de ellos. Necesitaban el dinero, por lo que se ofrecían.- Bella dijo, disgustada. –Pero los demás…no tanto. Yo los observaba. Quiero decir que yo vivía allí, así que tuve que ver las cosas. Y vi un montón más de lo que ellos pensaban que hacía. Creo que muchos de ellos eran pacientes de papá. Sin embargo estoy bastante segura de que algunos de ellos eran personas sin hogar.- Los ojos de Charlie se abrieron. Bella sin duda comprendía su reacción. –Usted sabe, escoger a la gente que nadie echaría de menos. Me di cuenta por la forma en que estaban vestidos y la forma en que hablaban. Usted ve, las personas dispuestas entraban y actuaban normales. Asustados, tal vez, pero eso era todo. Los otros a veces estaban drogados, y tenían que ser llevados. Sin embargo, algunos de ellos llegaron allí sin saber lo que papá iba a hacer con ellos. Ellos eran engañados. Y las personas sin hogar…se notaba que había algo mal con ellos. Sus ropas estaban raídas y algunos hablaban con ellos mismos. Apuesto a que era bastante fácil llevarlos allí. Papá es muy encantador, y es acomodado. Es inteligente, demasiado, y sabía que nadie iba a preguntar qué pasó con esas personas.-
-¿Él los mataba? Quiero decir, ¿a los que no estaban dispuestos?-
-Creo que sí. Digamos que no volvían a salir. Papá no es ajeno a la hora de enterrar los cuerpos y destruir las pruebas.- Ella miró hacia sus manos entrelazadas, y se quedó en silencio.
Se acercaba rápidamente el tema más delicado de todos. Bella no quería hablar de su mamá. Cada vez que pensaba en ella, su corazón sangraba, y la echaba de menos como loca. Al mismo tiempo, quería justicia para su madre. Después de todos estos años, Renée Mercury todavía era un esqueleto en Arizona. Ella se merecía algo mejor que eso. Las personas que conocía y amaba merecían algo mejor que eso. Bella y su padre eran los únicos que sabían lo que realmente sucedió. Eso tenía que cambiar.
-Él mató a mi mamá. Supongo que eso ya lo sabe.- Ella sollozó, a punto de perderlo de nuevo.
-¿Quieres decirme al respecto?- El Jefe Swan era gentil, eso era seguro. Su corazón estaba con ella, y él podía ver por qué los Cullen eran tan protectores con ella.
-Yo…yo quiero decirle. Sólo deme un minuto. Podría…- Ella agarró un pañuelo de la mesa de al lado de la cama. ¿Podría conseguirme un poco de agua, por favor?-
Lo hizo, entregándosela cuidadosamente. Trató de no compadecerse de ella, pero lo hizo. Ella era tan pequeña y había pasado por mucho. Ella era sólo una niña. Sentía pena por ella, por decir lo menos, y estaba enojado por ella. Si hubiera tenido una hija, seguro que nunca la habría tratado de la forma en que James Mercury lo hizo.
-¿Quieres que alguien venga aquí con nosotros? No tienes que hacer esto sola, Bella.-
Bella hizo una pausa mientras bebía su bebida.
Ella había pensado que hacer esto por sí sola la haría más fuerte, más valiente. Pero eso era ridículo. Tenía que dejar de tratar de lidiar sola con estas emociones todo el tiempo. No era algo malo que necesitara a alguien para sostener su mano de vez en cuando. Bella supo de inmediato a quién quería sin tener que pensar en ello. –¿Podría traer a Esme? Si ella está aquí, quiero decir.- No la había visto, esperaba que ella estuviera ahí…
-Por supuesto.- La silla raspó contra el suelo mientras se levantaba.
En el exterior, Edward, Emmett y Jasper estaban esperando ansiosamente. Sus padres habían llegado justo cuando el Jefe lo hizo, pero ellos estaban siendo pacientes y estaban sentados en lugar de angustiarse cerca de la puerta de Bella.
Cuando Charlie abrió, todos se pusieron en alerta.
-¿Ya terminó?- Un ansioso Jasper estaba en la puerta listo para irrumpir en la habitación.
Charlie levantó la mano, bloqueándolo. –No del todo.- Miró detrás de Jasper hacia donde Esme y Carlisle estaban. Cerró la puerta, dando una mirada de advertencia a cada uno de los jóvenes Cullen. Se acercó a Esme y se inclinó. –Esme, a Bella le gustaría que fueras allí con nosotros. Ella necesita el apoyo.- Habló bajo, pero todos estaban escuchando atentamente.
Esme se puso de pie, preocupada. –Por supuesto. Cualquier cosa que necesite.-
-¿Ella está bien?- Edward preguntó. ¿Por qué no se lo había pedido a uno de ellos?
-Ella sólo está teniendo un momento duro.- Charlie les informó. –Ya casi hemos terminado, pero creo que estamos en la parte más difícil. Creo que sólo necesita una madre en estos momentos. Está molesta.-
Oh. Ellos sabían lo que eso significaba. Ella iba a contarle sobre Renée.
Esme no se quedó a escuchar otra palabra. Ella irrumpió en la habitación y se acercó a Bella y envolvió a la chica en sus brazos. Bella se estremecía en sus brazos. Las lágrimas salieron tan pronto como la mujer mayor la tocó.
-Oh, cariño, todo va a estar bien.- Esme le acarició el largo cabellos mientras Bella lloraba en su pecho.
-Yo…yo ni siquiera sé por qué estoy llorando.- Bella se atragantó. –He llorado mucho por ella, pero no puedo parar. Esto no se ha acabado todavía.-
Esme le frotó la espalda con dulzura. –Se supone que deber llorar, Bella. Tienes todas las razones para hacerlo. No hay nada malo en llorar. Es mucho mejor que mantenerlo en tu interior. Y puedes llorar todo el tiempo que sea necesario. Eso es por lo que estoy aquí.-
Bella hubiera dado las gracias, pero no podía pronunciar las palabras en ese momento. En cambio, le gustaba el calor del abrazo de una madre. No era su madre quien la consolaba y le decía que todo iba a estar bien, pero estaba condenadamente cerca. Había sido un largo, largo tiempo desde que había tenido una madre, y a veces ella simplemente necesitaba un abrazo y consuelo de una mujer mayor y más sabia. Esme era perfecta.
Charlie volvió a entrar en la habitación, su cara enrojecida por la escena frente a él.
Bella estaba avergonzada de estar haciendo una escena, y enfrente de un policía.
Sólo hazlo, Bella. Dile y acabemos con esto. Le dijiste a los Cullen. Ahora puedes decirle a este hombre, y él puede hacer algo al respecto.
Bella se recompuso muy pronto. Ella le contó al Jefe Swan sobre su madre, de cómo su padre la sacó a rastras de una fiesta de pijamas esa noche, de cómo Renée tenía moretones en su bonita cara cuando regresaron, de cómo Renée quería huir con ella… de cómo se fue y había estado casi libre, casi lejos de él, pero luego…
Y Bella siempre había tenido algún sentimiento de culpa por esa noche. Si ella no hubiera corrido detrás de su madre; si en su lugar hubiera sido obediente y se hubiera quedado arriba y esperar como una niña buena, ¿Renée todavía estaría viva? ¿Su papá la hubiera matado de todos modos? No, no entonces, al menos. Tal vez si ella se hubiera ido y nunca hubiera tratado de llevarse a Bella con ella, ella todavía estaría en alguna parte en la tierra caminando. Él podría haberla evitado. Tal vez ella sería feliz. Bella hubiera preferido eso, incluso si eso significaba no volver a verla. Si tan sólo no hubiera nada que lamentar…
Pero Bella corrió tras ella, y ella murió. Sus huesos estaban en Arizona. Bella le contó a Charlie sobre esa noche con tanto detalle como pudo. Ella aún recordaba su dirección después de todos estos años.
-¿Tú lo viste matarla?- Charlie tomaba notas, un profundo ceño fruncido en su rostro cuando ella reveló lo que ocurrió.
-Sí, señor.- Bella respondió, tranquila. Esme estaba sentada junto a ella, en silencio a punto de estallar.
-Voy a llamar a la policía en Arizona.- Dijo el Jefe Swan. –Y es de esperar que van a buscar en los bosques. Si ella sigue ahí, la van a encontrar.-
-Gracias.- Bella le dirigió una pequeña sonrisa.
Charlie se sonrojó. –De nada, señorita Mercury. Bueno, creo que hemos terminado aquí.- Se puso de pie. –Voy a pasar por aquí cuando tenga noticias. No tiene nada de qué preocuparse.-
Bella no creía eso, pero era agradable que él lo dijera. Lo más probable era que tuviera que declarar contra su padre. Eso no era un evento que estuviera esperando. Pero ella no iba a preocuparse por el momento. En ese momento se sentía aliviada simplemente por haber vuelto a contar su historia. Todos se sentían aliviados. Esme estaba hirviendo de ira. A pesar de haber oído previamente un resumen, la versión completa de los acontecimientos, fue superada de nuevo por el deseo de vengarse, aunque sabía que no podía. Era difícil desterrar esos pensamientos. Ella quería proteger a su familia, y quería que James Mercury consiguiera su merecido.
Charlie estaba ansioso por irse. Él era un hombre blando, y no se enojaba con mucha frecuencia, pero si algo lo hacía llegar a la locura, era el abuso infantil y la violencia contra las mujeres. Después de todos sus años en la policía, tenía poca experiencia en cualquiera de los dos temas. La violencia era un espectáculo poco común en Forks. Hizo su salida poco después, su mente puesta en su trabajo. Bella y Esme se despidieron y salió por la puerta.
-Lo hiciste bien.- Esme le susurró a Bella.
-Gracias por estar conmigo.- Bella dijo. Ella realmente estaba agradecida.
-No tienes que darme las gracias, Bella.-
La puerta se abrió de nuevo, sólo momentos después de que saliera el Jefe, y Jasper, Edward y Emmett se apresuraron a entrar.
Bella no tuvo tiempo para ponerse decente. Ya era demasiado tarde, así que ellos se dieron cuenta de que tenía los ojos hinchados y rojos, y que sus mejillas estaban manchadas con lágrimas secas. Habían oído su llanto desde el pasillo, y eso rompió sus corazones. Incluso el guardia se vio afectado por lo mismo. Pero no le iban a decir eso a Bella.
Esme decidió que sus hijos debían tener un tiempo a solas con Bella, así que ella besó a su hija adoptiva por última vez y salió de la habitación con Carlisle siguiéndola. Jasper y Edward le lanzaron una mirada de agradecimiento.
Emmett examinó su pálida forma cuando él se sentó. –¿Cómo te sientes?-
Bella se encogió de hombros. –Bien, supongo.-
Jasper no creía eso. –Puedes ser honesta. Ya sé que estás afectada. ¿Tengo que recordarte que puedes ser abierta con nosotros? No hay secretos.- Él la tomó de la barbilla cariñosamente, y Bella no se pudo resistir. Ella podría volverse loca si lo mantenía en el interior, y Jasper tenía razón: no había secretos. Ellos debían ser abiertos el uno con el otro.
-Extraño a mi mamá.- Bella dijo. –Y creo que es mi culpa que ella muriera esa noche.-
¿Qué?
-Bella, ¿por qué diablos piensas eso?- Emmett exclamó.
-Él iba a dejar que ella se fuera.- Bella explicó. –Ella se alejaba, pero salí corriendo tras ella porque no quería quedarme a solas con él. Pero él iba a dejarla ir. Si yo no hubiera corrido tras ella, él no la habría matado.-
-Oh amor…- Edward se colocó a sus pies. Le enfurecía que ella se sintiera así. Él entendía cómo ella podía sentirse responsable de alguna manera, pero ella se equivocaba al creer que era su culpa. ¿Cómo podía ella considerarse responsable de las acciones de un loco? –No es tu culpa. Por supuesto que trataste de escapar. Es un monstruo, y él te lastimó. Apuesto a que incluso si él la dejaba ir esa noche, todavía la habría matado. Por lo que has dicho, él no es el tipo de los que dejan vivir a alguien cuando trata de escapar. Era sólo cuestión de tiempo.-
Bella tenía que estar de acuerdo. A menos que Renée hubiera encontrado milagrosamente una manera de escapar sin ser descubierta, James la habría matado. Era su propiedad, después de todo, y a nada de lo que poseía se le permitía salir.
-El Jefe Swan dijo que él va a llamar a la policía en Arizona. Ellos van a tratar de encontrarla. Tal vez ella pueda tener un entierro real esta vez. Y tengo que averiguar si mis abuelos están vivos. Ha pasado tanto tiempo desde que los vi. A papá no le gustaban así que no me dejaba verlos mucho. Ni siquiera puedo recordar como son.- Era divertido mencionar a sus abuelos. Bella tenía que confesar que rara vez cruzaban por su mente. Tal vez era porque estaban vagos en su memoria, y nunca había tenido mucha relación con ellos. Tenía que saber si estaban vivos, sin embargo, y ellos tenían que saber la verdad sobre su hija. Un cierre. Eso rompería sus corazones, pero no saber nada era peor, ¿no?
-Voy a hablar con Charlie.- Jasper prometió. –Él será capaz de localizarlos.- Y si él no lo hacía, ellos lo harían. Jasper no iba a dejarlo ir.
-Probablemente ellos olvidaron que tienen una nieta.- Bella pensó.
-Nadie se olvida de eso. Apuesto a que estaban preocupados por ti y tu madre.- Edward dijo.
-Tal vez…- Ellos eran padres. Por supuesto que estaban preocupados. Pero tal vez habían asumido que Renée había decidido cortar los lazos. La veían tan poco gracias a James y a sus formas de control. Él probablemente les había inventado alguna historia de mierda años atrás, ¿y qué podían hacer ellos al respecto?
Bella fue alcanzada de pronto por lo deprimente que su conversación era. Odiaba eso. Había una nueva definitiva en su cabeza, y estaba decidida a deshacerse de ella. Basta de hablar acerca de la muerte, los abuelos o el abuso. Quería salir completamente del tema. Pensó en lo más aleatorio que le viniera a la mente.
-Vamos a hablar de cachorros.- Lo dijo con tanta seriedad y tan decididamente que todos fueron inmediatamente tomados por sorpresa.
-¿Qué?- Jasper rió por lo bajo. –¿De dónde viene eso?-
-Estoy harta de estar deprimida y estar tan seria todo el tiempo. Quiero pensar en cosas felices, cosas inofensivas. Así que vamos a empezar con cachorros. ¿Lo entiendes?-
Edward pudo los pies de Bella en su regazo, masajeándolos. –Bien amor. Eso suena como una buena idea.- Era tan linda.
-¿Los cachorros? Ellos orinan en las alfombras y muerden los muebles.- Emmett le siguió la corriente. –Y son lindos. Quiero uno. Ahora vamos a hablar de otra cosa. Mantequilla de maní.-
-Eso es estúpido.- Jasper rodó los ojos.
-Jasper, si no vas a seguir el juego, entonces cierra la boca.- Emmett lo fulminó con la mirada. –Bella quiere hablar de cosas buenas, inofensivas. Ahora calla. Edward, ¿qué piensas sobre la mantequilla de maní?-
Edward pensó mucho en eso. O fingió. –Raramente la como, y cuando lo hago se me pega en el paladar. Bien, gallos.-
-¡Yo quiero uno!- Emmett dijo.
Bella se rió. –Son molestos, y yo no quiero uno. Caníbales.-
-Encantador.- Edward se burló de ella. –Me gusta la forma en que tu mente trabaja. Vamos a ver…caníbales…son espeluznantes y no quiero uno. Gatitos.-
-Son…¿pequeños?- Bella se rió.
-Y esponjosos, Bella, no te olvides de esponjosos. Yo como que quiero uno. O dos.- Emmett dijo. –Bebés.-
-Son gorditos y pequeños, y…- comenzó Bella, pero fue cortada.
-Y yo quiero uno.- Jasper interrumpió.
Todos lo miraron. Edward y Emmett estaban seguros de que había cruzado la línea.
Por el amor de Dios, Jasper, ¿siempre tienes que abrir de más la boca? Edward no podía creer que él dijera eso. Todos querían tener hijos con Bella, pero este no era el momento para discutirlo.
Pero Bella no reaccionó de la manera en que pensaban que lo haría. En cambio, ella rodó los ojos y se acercó más a Jasper. Ella lo miró directamente a los ojos. –Jasper, no debemos hablar de cosas serias. Apestas en este juego.-
Jasper acercó los labios a su nariz y le dio un pequeño beso. –Lo siento. No tengo esperanza en eso. A pesar de que estaba jugando con las reglas. No hay nada de malo en decir que quiero un bebé. Así es como funciona el juego, ¿no?-
-Mmhmm….pero tenías esa mirada en tus ojos.- Bella sabía lo que esa mirada significaba. Estaba siendo perfectamente serio. Él quería un bebé, quería hacer un bebé. Con ella. Pronto, probablemente. Ella tenía que tener en cuenta que él estaba cerca de los treinta y ella ni siquiera tenía diecinueve todavía. Él anhelaba esto mucho antes de lo que ella lo haría.
-No puedo ser culpado por una mirada. Estaba siendo honesto. Ellos también quieren niños.- Él hizo un gesto hacia sus hermanos.
Bella miró a Edward y a Emmett, quienes parecían escandalizados y estaban sin palabras. Ellos no sabían que decir a eso. No podían negarlo, pero tampoco querían hablar de ello en ese momento.
Bella estaba un poco incómoda, como si estuviera rodeada de hombres que tenían prisa para embarazarla. Cosa que podría ser. Ella decidió no insistir en el tema, y sólo les dijo mirándolos fijamente: -Espero que no lo estén esperando en un futuro cercano, porque planeo estar libre de bebé por años. Muchos años. Así que no…ya saben, se hagan ilusiones.- Si ese fuera el caso, iba a mantener las piernas cerradas durante mucho, mucho tiempo.
-No hay prisa.- Edward la tranquilizó. –Todavía somos jóvenes. Los bebés están muy lejos en el futuro.-
Bella suspiró. –Bien.- Ella se centró en Jasper, quien no estaba en lo más mínimo avergonzado. Parecía arrogante, en todo caso. No sabía exactamente lo que se había metido en él, pero cuando Emmett dijo la palabra, él se había aferrado a eso. No esperaba ser padre en corto plazo, pero no se arrepentía de poner la idea en la cabeza de Bella. Lo hablarían en otra ocasión, pero ella debía estar consciente de lo que ellos querían.
-Jasper.- Bella tiró de un mechón del rizado pelo rubio de Jasper para llamar su atención.
-¿Sí?-
-Estás expulsado de este juego. Eres realmente horrible en el.-
Oh bueno. Jasper sonrió.
Emmett soltó un bufido. –Podría haber sido peor, Bella. Los bebés no son nada. Tienes suerte de que fuera Edward quien respondió a los caníbales.-
Bella frunció el ceño. –¿Por qué?-
-Porque si yo hubiera contestado, habría dicho que yo soy un caníbal y que quiero comerte.-
-¡Emmett!-
-¿Ves? ¿No estás contenta de que haya mordido mi lengua? Y la mantequilla de maní. Podría haber dicho que me gustaría lamerla de tu cuerpo. Pero soy maduro y sé cuándo mantener mis pensamientos sucios para mí mismo.-
Bella negó con la cabeza. –Emmett, me hacer reír, y te amo.-
Emmett sonrió. –También te amo.- Escuchándola decir eso nunca iba a envejecer.
En ese momento el teléfono de Emmett sonó. Se había olvidado de apagarlo.
Oops.
Tan pronto como vio el identificador de llamadas, todo el color desapareció de su rostro.
-¿Quién es?- Edward preguntó.
Emmett se rascó la parte de atrás de su cabeza, reacio a contestar el teléfono y a Edward. –Escuela.-
-Mierda. ¿Qué diablos es lo que quieren?- Jasper le había explicado al director por qué iban a estar ausentes. Él no estuvo del todo feliz con eso, pero ellos tenían una muy buena jodida razón. Jasper estaba listo para decirle al hombre un par de cosas.
-Voy a salir al pasillo.- Dijo Emmett, tímido.
-No tienes que hacerlo, Em.- Jasper estaba dispuesto a tomar el mismo la llamada.
Emmett se dio la vuelta. –Sí, tengo que. Bien podría averiguar qué es lo que quiere antes de que se encabrone. Y tú le gritas a la gente, así que ni siquiera pienses en ello.-
Emmett salió al pasillo, preparándose para un golpe verbal.
-¿Hola?- Él contestó, falsamente alegre.
-Señor Cullen, me alegro de escucharlo finalmente.- Era evidente que no estaba contento con Emmett. -¿Puedo preguntar cuando está usted planeando regresar a su puesto de profesor?-
Huh. La verdad es que no había estado pensado mucho en el trabajo. Estaban siendo bastante negligentes, la verdad. Eso era lo último que pasaba por sus mentes.
-Oh, bueno, umm… ya ve que tenemos una emergencia familiar, por lo que es un poco complicado.- Él dijo, esperando que funcionara. La excusa sólo se podía sostener cierto tiempo.
-Lo siento, señor Cullen. Bajo circunstancias normales no sería un problema, pero ya que tenemos tres maestros ausentes a la vez, eso es un problema. Verá, sólo hemos sido capaces de conseguir un sustituto. El otro se enfermó y los demás están ocupados. Necesitamos profesores que sean fiables, y espero que ustedes lo sean. Si no vuelven a trabajar mañana, tú y tus hermanos pueden considerarse despedidos.-
¡Mierda! Emmett no sabía qué hacer. Esto no era algo que hubiera estado esperando. ¿Trabajo o Bella? ¿Tenía que elegir? Como si hubiera algún concurso. Odiaba la idea de dejar a Bella sola todo el día. Quería quedarse con ella, o por lo menos que uno de ellos estuviera con ella. Tener un guardia en la puerta no era lo suficientemente bueno.
-De acuerdo. Voy a tener que hablar con mis hermanos. Le informaremos de nuestra decisión el día de hoy.- Él cerró su teléfono antes de que pudiera escuchar una respuesta. Casi le había dicho que se jodiera y se buscara a alguien más, pero iba a hablar con sus hermanos primero. Emmett se quedó en el pasillo más tiempo del necesario, pensando. Se preguntaba qué dirían sus hermanos de esto.
Emmett volvió a entrar en la habitación.
-¿Y?- Jasper se acercó tan pronto como lo vio entrar.
Emmett alzó la mano. –Nos están dando un ultimátum. O nos presentamos a trabajar mañana o estamos despedidos.- Emmett pensó que sonaba estúpido saliendo de su boca. El trabajo era la menor de sus preocupaciones, pero el ser llamado "poco fiable" era un poco vergonzoso, tan falso como lo era.
Bella se quedó sin aliento. –¡No pueden despedirlos! ¿Están locos? ¡Ellos los necesitan!-
-No si estamos ausentes. Ellos no están impresionados por nuestra emergencia familiar. Tuvieron que esforzarse para encontrar tres sustitutos, y digamos que no tuvieron éxito.-
-¿Y? Si algo le sucediera a alguien que ellos amaran, ¿pensarían que la escuela es más importante que estar con esa persona?- Bella cruzó los brazos sobre su pecho, frustrada.
Jasper la atrajo a su lado. –Está bien, Bella. Vamos a resolverlo. Tú eres más importante que el trabajo.- No había mucho que decidir. La forma en que ellos lo veían, lo hacía por ellos.
-Pero es su ingreso. ¿Y no saben que a Emmett le dispararon? No pueden esperar que regrese tan pronto. Quiero decir que ustedes dos pueden, pero Emmett debería tener más tiempo para recuperarse.-
Edward frunció el ceño. –No te voy a dejar aquí. No voy a estar parado en el trabajo todo el día pensando en que preferiría estar aquí.-
-Pero Edward, eso es ridículo. Voy a estar bien.- Incluso si ella no quería estar lejos de ellos, el argumento no tenía sentido.
-Bella, no te vamos a arriesgar.- Edward le dijo con firmeza. –Casi te perdimos, y eso no va a suceder de nuevo.-
Bella sabía que ella no iba a ganar este argumento, pero tenía que intentarlo. –Nada va a pasar. No deben perder sus trabajos por esto. ¿Y saben qué? Ellos son unos idiotas si piensan que ustedes son desechables.-
-Creo que están lamentando habernos contratado a los tres. Sonaba bien en el momento, pero puedo ver por qué tenían reparos.- Dijo Edward. Esta era una cuestión en la que había estado pensando durante un rato. –No puedo decir que me gusta la idea de ser despedido. Por otra parte, he querido pasar más tiempo en casa. Creo que es una buena idea, sobre todo después de todo esto. Tenemos dinero suficiente para vivir por un rato. El único problema es que puede ser que tengamos problemas para encontrar empleo.-
Cierto. No se vería bien en sus currículos si eran despedidos. Y a ellos les gustaba trabajar juntos. Dudaban que alguna vez llegaran a estar en una situación similar. Pero nada de lo que realmente importaba en comparación. Si perdían sus trabajos, bueno… ya le harían frente.
-Yo no voy a ir.- Emmett decidió. –No me importa si me despiden.-
Jasper no podía estar más de acuerdo. –Yo tampoco. Supongo que tendremos que ir buscando trabajo en un par de semanas… mientras estaré contigo.- Él miró a Bella, que sin duda no estaba en la misma página que sus amores.
-Ustedes están locos.-
Jasper arqueó una ceja. -¿Y eso por qué?-
-¡No pueden simplemente renunciar a sus trabajos! Esto no es algo que puedan tomar a la ligera. ¿Saben lo difícil que es encontrar trabajo hoy en día? Claro, son guapos y simpáticos, pero los maestros no son contratados únicamente basados en eso. Tienen suerte de que aún tengan trabajo, y me niego a ser la razón por la que los despidan o renuncien. Se los prohíbo.-
Edward tomó su mano entre las suyas. –Bella, amor, va a estar bien. Vamos a resolverlo. No es como si estuviéramos contentos donde trabajamos. Los estudiantes son irrespetuosos y nuestros compañeros de trabajo son menos que agradables. Será lo mejor. Que tal esto: vamos a ir mañana y presentaremos nuestras renuncias. De esta forma no se verá mal para nosotros. ¿Suena bien?-
Bella gruñó. –Por lo menos encuentren otro trabajo antes de renunciar.- Temía que estaban siendo descuidados. Claro, a ella le gustaba la idea de estar en casa con ellos todo el día, pero eso no era realista en un largo plazo. A la larga, bueno… eso era mucho en qué pensar. Ella no quería que lamentaran una decisión tomada apresuradamente.
Jasper la miró largo y tendido. Podía ver que estaba preocupada. Ninguno de ellos iba a hacerle daño deliberadamente. –Eso no va a ser posible.-
-¿Por qué?-
-Debido a que nos van a despedir si no estamos ahí mañana, y no vamos a ir.-
-Estás siendo deliberadamente terco.- Bella no podía estar enojada con él, sin embargo. Él la estaba protegiendo, y la amaba. No había nada de malo en ello. Aunque deseó que él fuera razonable.
-¿De verdad quieres que nos vayamos mañana?-
-No es justo que me preguntes eso.-
-¿Entonces quieres que nos vayamos?- Jasper la incitó. Incluso en la remota posibilidad de que ella dijera que sí, él todavía no iría a ninguna parte.
-Yo no he dicho eso.- Bella como que quería golpearlo. Él realmente podía ser un imbécil a veces.
-¿Entonces quieres que nos quedemos aquí contigo? Sólo tienes que decirlo.-
-Jasper, basta.- Edward le dio un codazo alejándolo de Bella. –Yo sé que no es lo ideal, pero si tenemos que elegir, te elegimos. No hay compromiso.-
Bella se dejó caer contra las almohadas, dándose por vencida. –Bien. Puedo ver su punto.- Sólo espero que no se arrepientan.
-Bien. ¿Quieres volver a nuestro juego ahora?-
Bella le dio una sonrisa débil. –No. ¿Puedes encender la televisión? Prefiero hacer algo sin sentido por un tiempo.
Emmett encendió la televisión, y Bella fingió mirarla. Ella realmente estaba pensando.
Sobre ellos.
Sobre su mamá.
Sobre su padre.
Sobre el futuro.
Ella no tenía idea de nada. Ellos dijeron que querían niños. ¿Pero ella quería? ¿Qué pasaba con el matrimonio? ¿La escuela? ¿El trabajo? ¿Qué iba a hacer con su vida? Había pasado tanto tiempo de su vida suponiendo que estaría muerta antes de cumplir los veinte años que ahora estaba perdida. No había planes más allá de hoy. Era demasiado a considerar en un día, y Bella se encontraba silenciosamente abrumada.
Pero ella no quería llorar de nuevo, por lo que en su lugar centró su atención en la televisión.
.
.
Hola, hola! Para empezar, disculpen el retraso, he tenido unos días de locura total, pero ya todo volvió a la normalidad, así que aquí me tendrán como antes. Segundo, en un rato respondo sus comentarios, primero quería subirles el capítulo y no atrasarme más.
Ahora sí, ¿qué les pareció? Un capítulo tranquilo, cargado de sentimientos y muchas lágrimas, al fin Bella denuncia a James con la policía, ya era hora de que se empezara a hacer justicia, ¿no? Y pues a los chicos se les dificulta un poco el estar cuidando a Bella, ¿creen que renuncien a su trabajo? Como se nota que ya estamos llegando al final *suspiro*
En fin, esperaré ansiosa sus comentarios, que tengan una excelente semana. Nos leemos el viernes ;)
Un abrazo
Kelxi Ylönen
