Capítulo 31.
Su nacimiento es inminente, de modo que espero, una vez más espero.
Nunca olvides que te quiero, Delphine Bertholon.
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Kpov.
Después de que los padres de Robert se enteraran de nuestro matrimonio y de lo que había pasado durante su visita me di cuenta de que era momento de contárselo a los míos, pero no encontraba el valor suficiente para hacerlo, así que ambos decidimos que lo mejor sería esperar hasta que llegara la consulta con Frank y supiéramos el sexo del bebé, así una vez que les dijéramos lo de la boda tendríamos con que aplacar su furia.
Al principio de mi embarazo creí que lo correcto era esperar hasta el día de parto para conocer si habría un él o un ella, pero a medida que veía mi vientre crecer y sentía los movimientos de mi pequeño pescadito me di cuenta que necesitaba con urgencia saber que sería y encontrar el nombre, la ropa y todas las cosas que necesitara que fueran adecuadas para él o ella. Además ya estaba por terminar el sexto mes de embarazo y aún no habíamos comenzado a arreglar su cuarto.
Hoy por fin sabríamos el sexo del nuevo integrante de nuestra familia y eso me tenía muy entusiasmada, pero no podía ponerme a saltar porque desde hace una semana los pies se me hinchaban demasiado y la espalda había comenzado a dolerme, tal vez Clare tuviera razón y mi bebé sería tan grande como su padre. Pero por si fuera poco con mis pies y mi espalda, había comenzado a tener antojos, unos terribles antojos que me ponían muy ansiosa, pues los quería tener frente a mí en el mismo instante que aparecían en mi mente. Supongo que si se trataran de cosas sencillas eso sería posible, pero no lo eran; y quien pagaba las consecuencias era Robert, incluso lo había obligado a comer uno de ellos como castigo por decir que era asqueroso.
Esta mañana me había despertado muy temprano, eran las siete de la mañana cuando lo hice y justo ahora el reloj de la mesita de noche marcaba las ocho con cinco minutos y debido a que mi marido aun no tenía planes para despertarse me levante silenciosamente para no despertarlo.
Me dirigí a la cocina para prepararme un rico té de manzana con canela y miel, y para acompañarlo unas galletitas saladas. Cuando baje las escaleras me encontré a Bear y a Bearni esperando por mí en el living, al parecer ellos también tenían hambre, por lo que primero llene sus platos con croquetas y después continúe mi camino hasta la cocina.
Mientras disfrutaba de mi pequeña merienda me di cuenta que extrañaba los días soleados en Los Ángeles, pasear por la playa y aunque en Londres también había playas, no siempre había un buen clima para disfrutar del día.
-Dime que no estas pensado en un emparedado de atún con mostaza o una dona de chocolate cubierta con mayonesa- Robert entro en la cocina vistiendo únicamente los pantalones de pijama con los que había dormido, el cabello rebelde y despeinado como siempre y una erección que se negaba a desaparecer y en esos momentos desee poder sentirlo dentro de mí, un antojo sencillo pero que conseguiría en alrededor de cuatro meses.
Un suspiro escapo de mis labios, algo más que agregar a la lista de cosas que extrañaba.
-Me has abandonado más temprano de lo normal- continuo al ver que no respondía y mientras se dirigía a la mesa para robar una de mis galletas.
-Tenía hambre y el bebé decidió que no le apetecía estar quieto mientras su madre dormía- respondí.
-¿Quieres que te prepare algo más de desayunar?- me pregunto mientras comenzaba a depositar besos mariposa en mi hombro.
-Quiero que te detengas antes de tener un orgasmo solo con tus besos- respondí tratando de estabilizar mi ritmo cardiaco, el solo soltó una pequeña carcajada y comenzó a buscar lo necesario para preparar un desayuno que contuviera muchas vitaminas y proteínas, tal y como lo había recetado el doctor.
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El hospital no quedaba tan lejos de casa, pero cuando teníamos cita programada en hora pico siempre tardábamos en llegar media hora.
Para matar el tiempo Robert había encendido la radio, sintonizando una estación en donde colocaban música de todos los tiempos, de todos los géneros y para todos los gustos. Justo ahora Beyoncé cantaba Top on Love para nosotros, así que comencé a cantar con ella, lo que provoco que Robert riera cada vez intentaba alcanzar los acorde de la Reina B.
-Eres como Beyoncé embarazada cuando canto en los MTV Video Music Awards del 2011- dijo mientras yo cantaba con mucho sentimiento el pegajoso coro de la canción.
Cuando Love On Top termino, le siguió Hooke don a Felling de Blue Swede una canción que Robert y yo cantábamos sin parar mientras filmábamos Breaking Dawn, así que ambos comenzamos a cantar aquella canción que tantos recuerdos nos traía.
-Aún recuerdo cuando la cantamos mientras filmábamos nuestra noche de bodas y como siempre comenzabas a reír cuando Bill decía acción.
-Y luego tú comenzabas a cantarla provocando la risa de todo- termine yo el relato. Y es que esos días jamás los olvidaría, nos encontrábamos en la cima del mundo sin imaginar que la caída se avecinaba.
-La vida ha pasado demasiado a prisa- me dijo colocando su mano en mi vientre, despertando a nuestro bebé.
-Pero estamos juntos a pesar de todo- dije y coloque mi mano sobre la suya, obteniendo una enorme sonrisa de su parte.
Cuando llegamos al consultorio de Frank lo primero que hice fue correr hacía el baño pues mi vejiga estaba a punto de explotar, otro pequeño inconveniente de estar embarazada.
Salí del baño y me encontré a Rob mirando su teléfono, estaba tan concentrado que supuse que algo pasaba, pues ni siquiera volteo cuando me senté a su lado frente al escritorio de Frank, que aún no llegaba porque se encontraba sacando a un par de pescadillos de la pecera.
-¿Qué va mal?- le pregunte colocando mi mano sobre su rodilla para llamar su atención.
-Absolutamente nada, es solo que Natalie Morales* quiere que le demos una entrevista exclusiva acerca de nuestra vida amorosa, ya sabes- coloco el celular en el bolsillo de su pantalón y tomo mi mano para depositar un beso en ella.
-Woah, ¿te ha enviado la propuesta hoy?- pregunte un poco sorprendida.
-Sí, dice que nos pagara un tres millones de dólares a cada uno por la exclusiva y un millón más si le damos la primicia del nacimiento y nuestra futura boda- eso era algo que no me esperaba, ¿de verdad estaba tan interesada en nuestra vida que nos pagaría absurdas cantidades de dinero por meter sus narices en ella?
-Al menos sabemos que nadie se ha enterado de que ya estamos casados- dije aún sorprendida.
-Obviamente le he dicho que no, pero Nick ha llamado esta mañana y dice que le han informado que no se dará por vencida tan fácilmente- podía notar un dejo de preocupación en su voz y eso no me gustaba.
-Se lo dire a Ruth para que trate de averiguar algo más- propuse.
-Ya lo sabe, de hecho tanto ella como Nick recibieron la propuesta un mes atrás pero dijeron que no estábamos interesados, ahora me lo han informado solo a mí porque no querían alterarte- no estaba molesta por eso, incluso agradecía el no haber tenido que lidiar con ello, pero si estaba un poco preocupada.
Habíamos conocido a Natalie en el Today Show, fue la encargada de preguntarnos tanto a Rob como a mí si habíamos vuelto. Y hace unos cinco años su programa de chismes sobre el mundo del espectáculo se había vuelto el más popular y visto de toda América, pues siempre conseguía entrevistas de los famosos que estaban en el ojo del huracán y exclusivas de bodas, nacimientos y un sinfín de eventos que hacían que las revistas vendieran miles de copias; incluso había creado una agencia de paparazzis de la cual obtenía una constante vigilancia y hostigamiento a los actores más renombrados de Hollywood. En resumen, su éxito lo había conseguido bajo métodos nada ortodoxos, y estos incluían hostigar a las personas hasta que fueran a su show para darle una entrevista exclusiva. Y eso era precisamente lo que no quería que nos sucediera.
Frank rompió el tenso momento cuando apareció en la puerta de su consultorio. Llevaba un plato con un pastelito en forma de elefante, el cual me entrego.
-El parto que acabo de atender fue con temática de la selva, las amigas de mi paciente convirtieron la habitación en una selva para que el parto resultara un poco menos traumante, y tenían una exagerada cantidad de pastelillos, así que les pedí uno para ti, pues sé que te encantan los postres- dijo sentándose frente a nosotros regalándonos una sonrisa deslumbrante.
-Gracias- respondí mientras le daba na gran mordida al elefante de harina y azúcar olvidándome por completo de Natalie.
-Es un placer consentir a mis pacientes. Comencemos con los generales, al parecer tu peso y tu presión son normales, ¿tienes algún malestar como dolor de cabeza, mareos, has visto pequeños puntos brillantes cuando caminas o si te agachas o te cuesta respirar?- esas eran las preguntas que siempre hacía y que provocaban que mi preocupación siempre se hiciera presente.
-No nada de eso- le respondí.
-Pero ahora le duele la espalda, se le hinchan los pies, tiene unos horribles antojos y los senos están muy sensibles- agrego Rob.
-Eso es algo normal Rob, no hay nada malo con eso, ¿antojos eh?- al parecer Frank iba a mofarse de Rob al igual que Tom por ser un quejica con mis antojos.
-Los más horribles que te puedas imaginar- agrego muy serio mi marido.
-Pues espero que estés preparado para complacer a Kristen durante un par de meses más- le dijo en un tono bastante burlón a lo que Rob simplemente bufó.
-Queremos saber el sexo del bebé- anuncie yo felizmente.
-Muy bien señores Pattinson, pasen a la camilla para que les diga si tendrán que prepararse para alejar a los pretendientes de su hija o las conquistas de su hijo- se levantó y se dirigió a encender y preparar las maquinas mientras Robert me ayudaba a subir a la camilla y levantaba mi blusa para dejar al descubierto mi tripa.
Frank coloco el frio gel y comenzó a esparcirlo con el transductor. Primero comenzó a tomar medidas de rutina colocando el transductor en lugares estratégico y capturando los datos que necesitaba y después comenzó a moverlo en diferentes direcciones en un intento de descubrir el sexo de nuestro pequeñín.
-Este pequeño está muy activo el día de hoy y al parecer quiere complacerlos porque me está dando una maravillosa vista de su entrepierna, ¿están listos?- su pregunta estaba marcando el antes y el después de nuestra vida sin que él lo supiera, no necesitamos proferir sonido alguno para responderle, pues en nuestros ojos se reflejaba nuestra resolución, firme y clara, estábamos listos para esto, habíamos pasado por muchas cosas para llegar hasta este momento.
-Muy bien, al parecer Kristen tendrás que lidiar con los celos de dos chicos, es un niño señores Pattinson- su respuesta hizo que soltara varias lágrimas y que Robert me diera un beso profundo.
Era un niño, el hermoso niño de mis sueños.
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Rpov.
-¿Estas segura de que no quieres tomar clases privadas?- pregunte a Kristen mientras me estacionaba frente a la escuela para madres embarazadas en donde tomaríamos las clases preparto.
-Eshtoy shegura- respondió mientras mordía nuevamente su dona de chocolate cubierta con mayonesa.
Ese era uno de sus antojos, donas cubiertas con mayonesa, era completamente asqueroso, pero si quería evitar un ataque de lágrimas tenía que soportarlo. Solo una vez lo había cuestionado por lo que ella lloro por un par de horas hasta quedarse dormida, cuando despertó se negó a hablarme, y solo lo hizo hasta que cumplí su castigo, disfrutar de su antojo a su lado.
Me estacione y rodee el auto para ayudarle a bajar, y después baje todas las cosas que el instructor nos había pedido.
Una pelota, un tapete, una almohada para amamantar, un bebé de juguete, pañales, mantequilla de maní, toallitas húmedas y sabanas de algodón. La clase duraba dos horas ¿Cuándo carajos utilizaríamos todo? Además era un chico el que daría la clase, recomendado por Frank y aceptado por Kristen, pero ¿Qué sabía un hombre de dar a luz, de pujar y de sentir que tus entrañas se retorcían con cada contracción? Y no es que yo tuviera más conocimientos que él, pero me parecía bastante raro y no estaba del todo convencido.
Hace dos días nos habíamos enterado del sexo del bebé y por lo tanto le habías contado a John y a Jules de la boda, y a diferencia de mis padres su reacción no fue tan dramática. Se mostraron un poco molestos por no haber visto a su hija caminar hacia el altar, pero en cuanto les dijimos que estábamos en la espera de un niño se olvidaron de todo y comenzaron a decirnos lo felices que estaban, aunque les habría encantado tener a otra niña que malcriar, pero que no por eso querían menos al bebé. Pero eso no era lo que me preocupaba, todos los chicos se habían enterado también y sus reclamos no se hicieron esperar, así que esperábamos su visita para el próximo fin de semana, lo que significaba que nuestra pequeña burbuja sería invadida de nuevo.
Y también estaba el asunto de Natalie Morales, desde que habíamos rechazado su propuesta un par de paparazis comenzaron a seguirnos todo el tiempo, mantenían su distancia pero siempre estaban vigilando nuestros movimientos y eso significaba que Natalie había comenzado a presionarnos, por eso había insistido en contratar un instructor para tomar clases privadas, pero Kristen se había negado rotundamente.
Entramos al pequeño edificio y subimos al segundo piso donde se encontraba el salón donde tomaríamos las clases preparto.
Era como un estudio de baile, había una pared cubierta totalmente con espejos y frente a ella una barra de metal, igual a la que utilizaba Marlowe en sus clases de ballet. Había una pantalla tan grande como la de una sala de cine en la pared contraria a los espejos y un proyector colgaba a la mitad del techo. Las paredes que no tenían ninguno de estos objetos estaban pintadas de un impecable color blanco y adornadas con árboles que tenían delicadas flores de color rosa pálido.
Cuando entramos las cinco parejas que estaban ya en el salón nos miraron como si fuéramos un par de fenómenos, era bastante incómodo, además yo había hecho malabares para cargar todas las cosas al mismo tiempo y sabía que lucía bastante ridículo con todo encima.
-Vaya ustedes sí que vienen preparados para el apocalipsis de los partos- uno de los chicos que estaba ahí se levantó para ayudarme a cargar todos los materiales rompiendo así el tenso e incómodo momento por el que atravesábamos. Fue ahí cuando me di cuenta de que nadie levaba tantos materiales como nosotros.
-Supongo que Corbin no les dijo que el pediría los materiales uno a uno en el transcurso de las clases- tenía prácticamente mi edad pero al parecer más experiencia en esto que yo.
-No, no lo menciono- le respondió Kristen al ver que no decía nada- soy Kristen, mucho gusto- se presentó regalándole una sonrisa al chico y extendiendo la mano para estrechar la suya.
-Soy Alex y ella es mi esposa Casie- señalo a la chica pelirroja que se había quedado sentada en una colchoneta de color verde junto a los demás padres.
-Él es mi esposo Robert- cuando menciono mi nombre reaccione y extendí mi mano para presentarme dejando que todos los materiales cayeran al suelo.
-¿Su primer bebé?- pregunto, ¿es que acaso no sabía quiénes éramos?
-Así es- Kristen acaricio su vientre de forma bastante maternal para asegurar su respuesta.
-Les ayudare a colocar todo eso en la esquina para que puedan tomar la clase, el día de hoy solo es la introducción de las clases, por lo que únicamente utilizaran la colchoneta- se aproximó a mí y comenzó a levantar las cosas, yo lo imite y las colocamos en la esquina, tal y como lo había sugerido.
Después tome nuestra pequeña colchoneta azul y me acerque al centro del salón en donde las demás parejas conversaban amenamente en un círculo.
Ayude a Kristen a sentarse y todos volvieron a observarnos un poco curiosos, pero sin dejar de lado la plática, incluso nos inmiscuimos en ella.
Corbin, el instructor ingreso al salón quince minutos después de nuestra llegada y se burló un poco de mí por no haber puesto atención cuando me dio la lista de materiales y dijo que solo necesitaríamos una cosa a la vez y no todas en cada clase. Continuo haciendo que todos nos presentáramos para romper la tensión le pidió a las demás parejas que olvidaran nuestra evidente fama y que nos trataran como a dos simples mortales, y claro, después hizo una broma acerca de que yo ya estaba casado y fuera del mercado, haciendo que todos comenzaran a reír.
Descubrimos que Alex y Casie ya eran padres de dos niñas y este sería su tercer bebé, la pareja que estaba a nuestra derecha también era primeriza, sus nombres eran Dago y Diane, esperaban gemelos; nuestros vecinos de la izquierda, Andrea y Mike, esperaban a su segundo bebé y aún no sabían si sería niño o niña; la pareja que estaba junto a Alex y Casie lucia aún más asustada que nosotros, Margot y Jared tenían alrededor de veintidós y veinticinco años, no estaban casados y era también su primer bebé, una niña; nuestros últimos compañeros eran Reachel y Jesse, tenían treinta años y esperaban a sus segundos gemelos, decían que habían hecho un buen trabajo, ya tenían a dos niños y ahora estaban en la espera de dos niñas.
Para continuar Corbin nos proyectó una película de terror.
Había escuchado que el parto era un momento bastante fuerte, pero jamás había visto uno, y ahora estaba traumatizado, ¿mi pequeña esposa tendría que pasar por aquel método de tortura para que nuestro renacuajo estuviera en nuestros brazos? Si yo estuviera en su lugar pediría una cesaría y enormes dosis de anestesia.
Pensé que me desmayaría de la impresión, pero quien lo hizo fue el más pequeño de todos nosotros, Jared, lo que provoco que los padres más experimentados rieran y que Margot comenzara a llorar.
-Muy bien padres, si no quieren que les suceda lo que al pequeño Jared deberán poner atención en cada una de las clases, no faltar, pero sobre todas las cosas, apoyar incondicionalmente a sus esposas- al parecer Corbin utilizaba aquella primera clase para asustarnos y de esta manera evitar que tomáramos las cosas a la ligera.
Fue un alivio abandonar aquel edificio, pues me di cuenta que no estaba preparado para ser padre aún. No es que no lo deseara, pero justo ahora estaba muerto de miedo.
-Has estado muy callado desde que llegamos a la clase. No iras a desmayarte tú también verdad- Kristen había estado conversando de todo lo sucedido mientras yo manejaba como un autómata sin prestarle atención.
-Justo ahora solo estoy muriéndome de miedo- le respondí mientras volteaba a verla.
-Yo también lo hago- me confeso.
-Pero con la ayuda de Corbin lo lograremos- trate de convencerme a mí mismo más que a ella.
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Al llegar a casa Kristen me hizo pedir una pizza para la cena, así que mientras yo preparaba todo para la cena ella se tumbó en el sofá del Living, con Bear y Bearni a su lado haciendo zaping.
Solo tuvimos que esperar veinte minutos por la pizza, me acomode a su lado y ella se incorporó para comer, había elegido ver Deadpool, una película bastante entretenida que me haría olvidar el terror que había experimentado esta tarde.
Cuando termino sus tres rebanadas, mi esposa se acomodó en el sofá, colocándose lateralmente con la cabeza en mis piernas y poco a poco se quedó dormida. Sus brazos descansaban en su tripa que ya estaba un poco más grande y entre sus piernas se había colocado un cojín. La contemple dormir un buen rato, hasta que la batalla entre Ryan y la chica mala de Rápidos y Furiosos comenzó. Al terminar Deadpool comenzó Iron Man 3 y decidí dejarla, pues al parecer hoy era día de superhéroes y no me apetecía buscar nada más que ver.
Cuando me desperté el cuello me dolía por la mala posición en la que me encontraba, los chicos de Marvel aún seguían salvando al mundo y Kristen dormía profundamente. Pero el ruido que me había despertado aún continuaba y tanto Bear como Bearni rascaban desesperadamente la puerta.
Acomode la cabeza de Kristen en un cojín para que no se despertara con mis movimientos y después de lograrlo me levante para abrir la puerta.
-Sé que estás ahí Pattinson abre- la voz de Suzie me alerto y supe en ese momento que la invasión había llegado antes de lo esperado.
-Mierda, se me están congelando hasta las narices, abre de una puta vez- me recrimino Cj.
Antes de abrir la puerta, deje escapar todo el aire de mis pulmones y me prepare mentalmente para todo lo que nuestros amigos harían en venganza por no haber sido invitados a nuestra boda.
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¿Qué tramaran loa amigos de nuestra pareja en venganza? Lo sabrán muy pronto.
Es un NIÑO, espero les guste lo que la cigüeña ha dejado para Rob y Kris.
Las veo muy pronto.
Rinat Woodgate.
*Natalie Morales es una de las conductoras del Today Show, lo de su programa y sus métodos para obtener exclusivas son invención mía.
