El despertar del demonio.

Capítulo 34. palabras del corazón.


Un mes puede ser poco o mucho tiempo, dependiendo de tu estado de ánimo. Puede pasar en menos de un parpadeo, o puede hacerse una espera eterna. Fluttershy se sentía en la segunda opción. Todo ese mes había estado demasiado nerviosa, esperando algo que podría o no pasar. Se encontraba sentada, con la mirada baja, pensando en lo que pasaría después. Quería gritar de la desesperación, pero no lo haría, no era el lugar para eso. La espera la estaba matando, quería saber la respuesta de inmediato.

- ¿Estas bien? – escucha Fluttershy a su lado.

La pegaso gira su cabeza y ve a su amiga Rainbow Dash, quien estaba sentada a su lado, mirándola con preocupación.

- Si… - murmura Fluttershy con un tono bajo.

Rainbow Dash suelta un suspiro y rodea a Fluttershy con su casco.

- Tranquila, todo estará bien.

Las palabras de aliento llegan a oídos de Fluttershy, pero no tienen mucho efecto. La pegaso amarilla seguía demasiado nerviosa como para que unas simples palabras la tranquilizaran.

Fluttershy sentía muy tensas sus patas, así que se levanta de su asiento, y empieza a dar vueltas por esa sala de espera. Frente a las sillas había una mesa con revistas, y Fluttershy solo le da vueltas una y otra, y otra, y otra, y otra, y otra vez. El reloj seguía girando en la pared.

- ¿Por qué se tarda tanto? – se dice Fluttershy a si misma - ¿Habrá algún problema?

Rainbow Dash se rueda de ojos y se levanta de su asiento, dirigiéndose con Fluttershy.

- Mejor ven a sentarte – dice Rainbow con tono calmado. Fluttershy asiente.

Ambas pegasos regresas a las sillas, pero la amarilla no se logra tranquilizar.

- ¿Y si esto fue una mala idea, Dashie? – pregunta Fluttershy a su amiga.

- Fluttershy, ya pasamos por esto, tú quieres un bebé – responde Rainbow con una sonrisa, pero también con algo de fastidio.

-Lo sé; pero, ¿qué tal si no funciono el tratamiento?

- No digas eso, Fluttershy.

- Se están tardando mucho.

- No sé, todas estas cosas científicas seguro toman su tiempo. Yo ni siquiera sé cómo es que confirman que estas embarazada. Les das tu orina, ¿y luego qué? ¿Cómo es que eso les dice si estas embarazada?

Fluttershy ve a Rainbow Dash, y no puede evitar soltar una risita por las cosas que esta decía. Ella tampoco entendía el proceso para confirmar el embarazo, pero algo en la forma de hablar de Rainbow la hacía reír. Siempre había sido así desde pequeñas.

- Pero… - vuelve a poner una cara triste - ¿Y si no hago un buen trabajo? Ya le falle antes a Blu, no podría aguantar eso de nuevo.

- Lo harás bien – dice Rainbow de forma relajada.

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque te conozco.

- Pero nunca he cuidado a un bebé. ¿Qué tal si se me cae? ¿O si no lo crio bien? ¿Qué tal si cuando sea adolescente me odia?

Fluttershy estaba por levantarse para dar más vueltas por la ansiedad, pero algo la mantiene en la silla. Detrás de ella estaba Rainbow Dash, sujetándola de hombros.

- Necesitas relajarte.

En ese momento, Rainbow empieza a darle un masaje a su amiga. Aplicando movimientos cuidadosos en su espalda y cuello. Al principio Fluttershy se sintió incomoda por eso, pero poco a poco empezó a sentir una verdadera relajación. Cierra los ojos y empieza a respirar con mayor tranquilidad, mientras Rainbow seguía con lo suyo.

-¿Dónde aprendiste a hacer esto? – pregunta Fluttershy con relajación.

- Jeje, mejor ni te digo - responde Rainbow con tono bromista.

Fluttershy suelta un suspiro, y le indica a su amiga que ya puede parar. Rainbow procede a sentarse en la silla al lado de la pegaso amarilla y las dos se miran.

- Ojala pudiera ser tan confiada como tú, Rainbow.

- Jeje, nadie puede ser como yo, soy demasiado asombrosa – ríe Rainbow con una cara burlona – pero tú eres asombrosa a tu propia forma.

- ¿Enserio? – pregunta Fluttershy con intriga.

- Sí. No conozco a nadie que sea tan amable como tú.

- Pero tú eres valiente, siempre estás tan segura. Me gustaría poder sentirme así con todo esto.

Fluttershy baja la mirada, pero Rainbow le pone un casco en la barbilla para hacer que la mire a los ojos.

- Nah – dice Rainbow Dash – Yo no podría cuidar a tantos animales o a un potro como lo has hecho tú.

- No digas eso – dice Fluttershy rápidamente.

- Es cierto, simplemente soy así – habla Dash rascándose detrás de la nuca - Siempre he pensado que es asombroso como haces todas esas cosas. Tu bebé tendrá la suerte de tenerte.

Fluttershy entonces abraza a Rainbow Dash con ternura, y la pegaso cian le devuelve el gesto

- Gracias. Tú me ayudaras, ¿verdad?

- Claro, ya te lo prometí, ¿no? – responde Rainbow Dash con calma.

Fluttershy se separa del abrazo y pone una sonrisa calmada.

- Entonces él bebé también tendrá suerte de tenerte – dice Fluttershy tomando el casco de Rainbow.

Finalmente, se escucha el sonido de una puerta abriéndose. Rainbow Dash y Fluttershy dirigen inmediatamente su atención a esta. De allí sale la doctora Diane, llevando un sobre con papeles. A Fluttershy casi se le corta la respiración al ver esa carpeta donde dice si está embarazada o no. Se sentía muy tensa, pero luego siente como Rainbow la toma del casco, lo cual la hace tranquilizarse un poco.

La doctora mira a ambas yeguas con calma, y luego abre la carpeta para ver los papeles. Cada pequeño segundo se le hacía una eternidad a Fluttershy.

- Los resultados no mienten – habla la doctora.

Se da un momento de silencio. La intriga era demasiado grande en la pegaso amarilla, pero poco a poco su cara se va entristeciendo cuando la doctora oculta la mirada. Fluttershy pudo interpretar bien esa cara. Obviamente le diría que no. La pegaso quería llorar, pero se contiene. Estaba por decir que no importaba, para luego irse, pero luego la doctora sube la mirada con una sonrisa.

- ¡Felicidades está usted embarazada!- exclama la doctora con un tono animoso.

Fluttershy queda en silencio. ¿Había escuchado bien? ¿No había algún error? ¿Enserio lo que la doctora decía era verdad?

- ¡SIIIII! – escucha Fluttershy a su lado, y luego sale de su trance al sentir como la abrazan y levantan del suelo.

Rainbow Dash le da un fuerte abrazo a su amiga, mientras da vueltas en el aire.

- ¿¡Escuchaste, Fluttershy!? ¡Estás embarazada! ¡Tendrás un bebé!

Poco a poco Fluttershy pone una sonrisa, mientras salían unas lágrimas de sus ojos.

- ¿Un bebé? ¿Voy a tener un bebé? ¡VOY A TENER UN BEBÉ!

Fluttershy entonces abraza a Rainbow Dash con fuerza, mientras dejaba salir sus lágrimas de alegría. La pegaso grita una y otra vez que tendrá un bebé.

En el suelo, la doctora Diane observa todo con una sonrisa, pero luego pasa algo que la haría cambiar esa sonrisa con una cara de sorpresa.

En el aire, Rainbow Dash tenía los ojos abiertos al máximo, mientras sentía algo en su boca. Era algo húmedo y tibio. Fluttershy tenía los ojos cerrados, sin procesar todavía lo que estaba haciendo. Al abrir los ojos se da cuenta de lo que pasaba. Estaba besando a Rainbow Dash en los labios.

- Lo… lo siento – se apena Fluttershy separándose del abrazo – Yo… em…

Antes de que Fluttershy diga alguna excusa, Rainbow Dash la vuelve a abrazar y la besa en los labios. Fluttershy cierra los ojos y se pierde en el momento. Rainbow estaba allí, ella siempre estaba allí para ella. Cuando todos se fueron de Ponyville, ella se quedó. La acompaño en momentos de adversidad, y siempre buscaba protegerla. Incluso ahora que quiere un bebé, es Rainbow quien la apoyaría en eso. Rainbow seguía allí para ella.

Finalmente se separan del beso y se miran fijamente. Ninguna se percata que la sorprendida doctora se había marchado de la habitación para darles algo de privacidad.

- Oops, creo que me deje llevar, jeje – ríe Rainbow Dash.

- Sí... – dice Fluttershy sonrojada con la mirada baja.

Ambas bajan al suelo, y se miran en silencio. Fluttershy está totalmente apenada, mientras Rainbow se mantiene sonriendo.

- Te quiero Fluttershy.

- Rainbow, yo… no sé si pueda, Rainbow. Hace poco… - traga saliva – besé a Discord.

- ¿Eh?

Rainbow pone una cara de completa confusión al oír eso. Fluttershy se da cuenta y rápidamente continua hablando.

- ¡Fui yo! El no engañaría a la princesa Celestia – explica Fluttershy a toda velocidad - Me sentía confundida. No sabía que sentir. Yo solo me deje llevar, no sé en qué estaba pensado…

Fluttershy es interrumpida cuando Rainbow Dash la toma de los cascos y la mira con la misma sonrisa confiada de siempre.

- Fluttershy, está bien.

- Pero…

Rainbow le acaricia la melena a Fluttershy, y le mueve el pelo cubriendo sus ojos para verla mejor.

- Hagamos esto. Piensa en lo que sientes, y luego me dices que quieres. Si no sientes lo mismo, entonces… – baja un poco la mirada triste, pero luego la sube con una sonrisa – Haremos que esto nunca pasó.

- Rainbow, yo…

- Nah, mejor vayamos a dar la buena noticia. Tendrás un bebé.

- Sí… - suspira Fluttershy – voy… ¡Voy a tener un bebé!-


Las luces blancas azotan con intensidad contra una mesa de acero cromado, sobre de esta se encontraba un cuerpo esquelético, una masa que no pesaba más de 15 kilos, siendo apenas huesos y un poco carne y órganos vitales apenas intactos. Un sinfín de instrumentos quirúrgicos rodeándola, conectada a un respirador, un pequeño equipo de médicos especializados conformados casi enteramente por grifos, llevaban ya 5 horas desde que una exhaustiva operación había comenzado. Tras ellos se encontraban unas bandejas desinfectadas donde reposaban pequeños pedazos de carne seca, poseían una entonación negruzca, con algunas manchas rojas y frescas.

-retirando segunda ala- dice el cirujano en jefe mientras retiraba una gigantesca extremidad, que más que parecer un ala, se asemejaba a la pata de alguna araña al ser larga, encorvada y muy delgada, de un tono rosado intenso.

-hemos terminado- suspira uno de los médicos, mientras contemplaba como se llevaba aquel pedazo de carne y hueso, y luego miraba a su paciente, observando la delicada capa de pellejo rosado que ahora era, y por sobre todo dos grandes protuberancias abiertas donde antes solían estar dos alas- ya podemos comenzar..-

-aun no, revisen que no tenga más vestigios de carne muerta - ordena el cirujano en jefe y todos los presentes se ponen a buscar con sumo cuidado y con unas pinzas a la mano, llegando a retirar pequeñas costras, y lavándolas con alcohol, aquellos sangrados que encontraban inmediatamente era cauterizados, pasarían al menos otra media hora antes de que comenzaran a escucharse los reportes.

-carne muerta, retirada en su totalidad-

-no hay más carne podrida en la espalda y el abdomen-

-cascos y pesuñas limpios-

-cabeza y cuello limpia-

-bañen a la paciente en alcohol, y traigan el traje- murmura el medico en jefe mientras observaba aquel marchito cuerpo. Era una figura rosada, muy delgada (con los huesos bien remarcados) pero alargada y alta. Alguna vez llego a tener dos largas y relucientes alas con plumaje blanco como la nieve, así como una bella y suave piel del mismo color, y por sobretodo una larga, reluciente y tersa crin negra con destellos morados; ahora, no era ni la sombra de lo que era, irreconocible ante ojos incautos, mas tenía la figura de un feto que fue abortado que de lo que alguna vez fue considerada la princesa más hermosa y bella de toda Equestria. Nadie podría creerlo, ni siquiera aquellos que le conocieron en mejores tiempos, podrían creer o asimilar tal escena.

Twilight no tuvo estomago para ver todo el proceso y por más que intento quedarse frente al cristal para observar el procedimiento, simplemente no pudo aguantarlo, era demasiado para su ya herido corazón, realmente era sorprendente el solo hecho de que los médicos y enfermeros a cargo de tal riguroso y largo procedimiento tuvieran no solo el estómago, si no la paciencia y voluntad para permanecer en ese sitio, frente a aquel marchito cuerpo.

Solo un individuo que no era medico permanecía hay, en el lugar donde hace algunas horas se encontraba Twilight, estaba posado un grifo de plumaje amarillo con algunas plumas azules en lomo, cabeza y patas, este observaba con una mirada bastante severa y que rallaba en inmisericorde todo el procedimiento. Mientras en su mente únicamente veía ir y venir docenas de imágenes, recuerdos de tiempos mejores, donde todo parresia ser más sencillo, donde la felicidad podía subsistir.

El grifo solo miraba en dirección al cristal, mirando como limpiaban el delicado e irreconocible cuerpo de aquella yegua, mientras en su mente comenzó a llegar un recuerdo muy específico.

Se ve a sí mismo, parado junto a ella, pero no como se ve ahora, no como está ahora, si no como el siempre la tubo presente en sus pensamientos, dos hermosos ojos morados que relucían como las estrellas, pelaje suave y reluciente, esponjado como las nubes del cielo , y aquella hermosa melena oscura que parecía despedir su propio brillo purpura al ser bañada por la luz de la luna, una belleza celestial sin igual, y mientras el intentaba memorizar cada facción de lo que alguna vez fue su hermoso rostro, recordó las últimas palabras que se dijeron.

-hasta pronto Lúthien-

-adiós... Whisper-

Ambos se dan un abraso, y es cuando el grifo hace algo que ella probablemente no se esperaba, le da un tierno y delicado beso en aquellos suaves labios blancos mientras se unían en un fuerte abrazo, no podía recordar si era de día o de noche, si estaban solos o no, para él ese momento se había detenido en el tiempo y el espacio, aquella unión, aquella tierna despedida, fue tan emblemática y preciosa que nunca dejaría su corazón, su corazón no dejaba de latir con fuerza y prepotencia ¿cómo era posible que su corazón se sintiera así? Nunca antes sintió esto por alguien de su especie ¿Por qué lo sentía con ella y solo con ella? Aun cuando fue poco el tiempo que estuvieron juntos y que aquel beso que se dieron también fue el último, él nunca la olvidaría.

Aquella noche que se separaron, él nunca la olvido, desde que supo que regresaría a casa, paso los últimos días tratando de memorizar su rostro, cada facción, cada ceja, cada cabello, sabía que no podían estar juntos por ser de mundos diferentes, razas diferentes, por eso cuando tubo ese último momento con ella, no perdió el tiempo y le robo un largo beso que termino prolongándose, no pensó en si alguien los miraba, solo quería sentir su calor al menos una vez, si tenía que dejarla ir, por lo menos se quedaría con algo muy especial para recordarla por siempre en su corazón.

Ahora que se encontraba frente al cristal, observando como los médicos deformaban aún más lo que restaba de su cuerpo, él no podía más que sentir coraje, no solo por su estado, si no por dejarla ir, dejar que regresara, dejarla indefensa, sola, sentía gran culpa y remordimiento en su ser, no podía perdonárselo, estaba furioso consigo mismo ¿ahora que sería lo que pasaría?

El grifo sostiene una garra contra el cristal, como si intentara alcanzar a Lúthien, pero no podría alcanzarla, no podía tomarla con sus garras y traerla consigo para intentar protegerla, porque siempre hay algo que debe estar interfiriendo, separándolos el uno del otro, por siempre separados.

-debí pedirle que se quedara con migo… pero no tuve el suficiente valor para decírtelo- murmura este mientras una lagrima rodaba por su mejilla.

Mientras Lúthien seguía inconsciente gracias a una serie de sedantes, tres de los médicos del equipo inicial de cirujanos salen de la habitación, quedando solo el cirujano en jefe, un par de médicos y un par de enfermeras, los tres médicos que salieron al ya no ser de utilidad son remplazados por tres nuevos médicos, estos a diferencia de los primeros tenían un aspecto más fornido, pareciendo más guerreros que médicos, aunque también mantenían las batas blancas y al igual que sus demás compañeros estos antes de entrar habían pasado por todo un procedimiento de asepsia. Cada uno de los nuevos médicos cargaba consigo una camilla, las cuales se encontraban cubiertas con mantas, aunque por el tipo de bulto que estas representaban no se trataba de ningún otro paciente, sino una serie de artefactos.

Las tres camillas son colocadas alrededor de Lúthien, una a su izquierda, otra a su derecha, y la tercera sobre de ella, hasta el fondo, pues por el momento no se usaría.

-¿está todo listo?- pregunta el medico en jefe.

-trajimos todo lo que se nos especificó- responde uno de los tres nuevos grifos.

-muy bien… comencemos ahora- murmura este mientras eran descubiertas las primeras dos camillas, la primera contenía una serie de instrumentos y herramientas mecánicas de todo tipo, taladros, destornilladores, frascos con varillas y tornillos esterilizados. La segunda camilla contenía una serie de piezas sueltas que se asemejaban a las partes de un traje, y una enorme estructura ya armada, que se asemejaba bastante a la prótesis de madera que usaba Lúthien, sin embargo esta estaba hecha con un compuesto que a simple vista se asemejaba al plástico, sin embargo era tan duro como el acero y tan ligero como la madera, el resto de los compuestos estaban hechos de este mismo material.

Se comenzó con colocarle a Lúthien una serie de arneses y chalecos en la espalda y extremidades, seguida de las varillas de aquel material plástico, las cuales fueron sujetas a los chalecos y arneses comenzando a darle forma. Con mucho cuidado y precisión fue ensamblándose pieza por pieza lentamente formando el traje metálico que cubriría cada una de las articulaciones de Lúthien creando de esta manera un exoesqueleto completo, bastante liviano, que solo cubriría parte de su cuerpo, dejando el resto expuesto. No todas las piezas encajaron a la perfección, la falta de masa muscular dificulto por algunas horas el procedimiento, al final se optó por taladrar sus huesos y unir algunos de los arneses a estos mismos, que eran lo único de su cuerpo que se mantenía firme y sólido. Al final el exoesqueleto termino pareciendo una red de correas y varillas que cubrían todo lo que restaba del delicado cuerpo de Lúthien. Les tomo 4 horas poder terminar de ensamblar la nueva armadura, dejando al último la nueva prótesis modificada, pero finalmente luego de largas y exhaustivas horas de estrés, trabajo duro y dedicación habían terminado.

Casi estaban por terminar, ya solo faltaba una cosa, se retiraron todos los materiales necesarios, sobrantes y herramientas, despejando el área y finalmente se retiró la sabana de la tercera camilla. Los médicos miran con seriedad aquello que se encontraba frente a ellos.

Whisper se encontraba fuera de la habitación esperando, el grifo estaba muy cansado, pero en ningún momento despego la mirada de la mesa de operaciones, intentando buscar con la mirada a Lúthien. Finalmente uno de los médicos sale ante él, Whisper le mira con bastante seriedad.

-ve por la familia Sparkle- anuncia el medico con seriedad. Whisper solamente asiente con una mirada inexpresiva.

Poco tiempo después aparece Twilight quien caminaba con un paso apresurado, y tras ella Spike (quien cargaba a Eclipse en sus garras) y Starlight, todos tenían puestos sus pijamas, pues recién se habían levantado de la cama (y dado al frío que azota en las noches era preferible dormir con una pijama puesta) la única que se encontraba sin Pijama era Twilight, quien había dormido esta noche en la sala de espera, haciéndose notar esto al mirarla y no solo ver su crin despeinada y alborotada, sino también las remarcadas ojeras en sus ojos, también había perdido mucho peso dado a las ultimas semanas de estrés y preocupación.

-¡¿Cómo sigue mi hija?!- exclama Twilight con apresuramiento-¡¿Dónde está?!- exclama esta al mirar por el vidrio y no encontrarla.

Whisper solo miraba la familia de Lúthien con una mirada inexpresiva, este se retiró y al poco tiempo regreso con uno de los médicos. Twilight vuelve a hacer su pregunta, llegando a sobresaltar un poco al médico.

-por aquí- les anuncia el médico, y todos los siguieron por un pasillo, hasta llegar a un nuevo muro de cristal.

-hicimos nuestro mejor trabajo, es la primera vez que realizamos un equipamiento tan complejo, los modelos más recientes son solo prótesis más avanzadas o exoesqueletos de patas traseras para los que perdieron el control de su parte posterior. Debajo de ese traje blanco se encuentra el más complejo exoesqueleto que se ha creado, cubre cada articulación de su cuerpo con total precisión. Dado a la falta de piel se le proporciono un traje echo con un material muy especial y revestido por una capa de fibra de carbono y algodón, que la protegerá de los males de la hipertermia y la hipotermia, así como todo tipo de bacterias, siendo esta su nueva piel hasta que los trasplantes que ya se le han hecho hagan raíces y comiencen a extenderse por todo su cuerpo, requerirá de más trasplantes, y muchos otros tratamientos, pero con el tiempo, ira recuperando poco a poco lo que se le fue arrebatado- les explica el medico a la familia Sparkle los cuales parecía como si no le hubieran escuchado, todos ellos miraban con asombro a través de aquel cristal.

Reposando sobre una camilla levantada se encontraba una figura alta y delgada que poseía un traje blanco de tela gruesa pero acolchada con algunas cuantas partes negras y aparentemente más duras en cascos, rodilleras y el pecho, poseía un casco con un cristal poralizado por el cual no se podían divisar el rostro de la princesa, en la parte baja la mandíbula y la nariz , sobresalía la mascarilla de un respirador pintado de blanco, el cual emitir un tenue sonido distorsionado de la respiración de la princesa.

-ella por el momento tiene que estar en reposo, la mantendremos aislada y en observación por un par de días para revisar sus signos vitales, cuando nos aseguremos que su cuerpo acepto el traje, comenzaremos la terapia para que recobre su movilidad, cuando eso pase, podrá recibir visitas, incluso tener contacto físico con ustedes-


Han pasado 3 días desde que Lúthien recibió su tratamiento. Todo parecía ir bien; el cuerpo de Lúthien había aceptado bien el traje especial, y ahora era el momento de realizar la terapia para poder moverse. Había varios médicos presentes en la habitación, incluyendo a la doctora Diane. En la cama se encuentra la princesa Lúthien, pero usando el traje que le permitirá volver a moverse. El traje la cubre totalmente, con la excepción de sus ojos que se podían ver a través de un cristal.

- Muy bien, Princesa. Por favor levante su casco – indica la doctora Diane, pero Lúthien ni siquiera intenta levantar la pesuña cosa que no cuadraba en los médicos.

-¿puede escucharnos?-

-quizás algo ande mal con el traje-

-imposible-

-princesa, por favor intente levantar su casco-

-parece que no nos escucha-

-¿princesa?-

-por favor, si puede escucharnos parpadee dos veces-

Por más que le insistieron a la joven princesa no se mueve, manteniéndose en esa misma posición, con la mirada pérdida, como si no estuviera en si misma.

- Por favor levante su casco –

-¿no puede moverse?-

-¡el tratamiento no pudo salir mal! ¡Simplemente ella no está comparando!- reclama uno de los médicos comenzando a irritarse.

-quizás solo está cansada- comenta la doctora Diane con preocupación mientras mira a Lúthien, la cual no le devolvió la mirada y en su lugar permitió con esta contra él su regazo.

Los doctores presentes empiezan a hablar sobre lo que pasaba con Lúthien. Saben que está despierta porque sus ojos se movían y reaccionaban a la luz. Todos empiezan a revisar que todo se encontrara bien con el traje y con la paciente. Algunos revisan archivos para verificar que el estado de salud de Lúthien fuera el correcto, mientras otros revisan que no hubiera problemas con la movilidad del traje. En teoría Lúthien no debería tener problemas para moverse, aún era muy pronto para que hablara, pero debería poder ya no levantar, si no al menos mover un casco.

- Lúthien por favor – habla de nuevo la doctora mientras se mostraba muy preocupada– Solo intentamos ayudarte-

Por un momento la doctora nota como los ojos de Lúthien la vieron, pero casi al instante esta pasa a observar al resto de los médicos presentes. La doctora comprende que la princesa la estaba escuchando, pero no puede, o no quiere, moverse.

En eso se escucha un leve gemido alegre, y pasa algo que sorprende a todos. Lúthien gira un poco la cabeza, con total naturalidad y sin ningún impedimento mirando en dirección a un cristal. La doctora también se da vuelta y ve que del otro lado del cristal esta la familia de Lúthien. Allí están Starlight Road y Twilight Sparkle, esta última cargando al pequeño Eclipse, de 7 meses de edad.

El gemido había sido del bebe. No se debería haber escuchado a través del cristal, pero Lúthien aun así los pudo escuchar, resonando en sus oídos como eco. La doctora observa los ojos de Lúthien, y en ellos se podía ver toda su añoranza por su familia. Del otro lado era igual, Twilight y Starlight también veían con preocupación a Lúthien, mientras el pequeño Eclipse veía a su hermana mayor con curiosidad.

- Todos salgan – dice la doctora Diane con seriedad, el resto de los médicos miran a la poni terrestre con confusión

-dije, que todos afuera- ordena la doctora Diane con un tono autoritario, que por increíble que parezca, ninguno de los grifos, ni siquiera los más grandes reprocharon, es entonces que los demás médicos se miran entre ellos confundidos, pero una mirada seria de la doctora hace que todos le obedezcan y salgan de la habitación.

-no te preocupes, iré por ellos-

-espere…- murmura con una voz muy ronca, la doctora mira a Diane, notando a través del cristal de su casco sus ojos preocupado, rodeados de una piel reseca, arrugada y deformada. Lúthien intento decir algo más, pero tenía la garganta muy seca, esta intento aclarar su garganta pero antes de que pudiera decirle algo, la doctora le sonríe a Lúthien, y en eso está levanta su casco y presiona un botón en la parte trasera del casco de Lúthien, al presionar el botón, el cristal de su casco se ennegrece, generando un efecto poralizado con el cual nadie podría ver lo que había del otro lado del cristal, ocultando lo visible de su rostro deformado ante aquellos externos. Entonces la doctora también sale, y se dirige con la familia de Lúthien.

- ¿Cómo está Lúthien? – pregunta Twilight preocupada, casi con el corazón en la garganta, mostrándose muy inquieta, mientras cargaba a su bebé en cascos, en eso Spike al notar lo brusca que estaba actuando Twilight, toma al pequeño bebe de entre los cascos de Twilight y lo carga entre sus garras mientras la mira con una porte inexpresiva.

- Está en perfecto estado – responde la doctora con una sonrisa y total serenidad – Ya pueden pasar a verla-

Todos guardan silencio por un instante, como si no hubieran escuchado las últimas palabras de la doctora.

-¡¿enserio?!- dice Spike anonadado.

-dis… disculpe… ¿Qué dijo...?- murmura Twilight con un tono sorpresivo y nervioso.

-Dije que ya pueden pasar, gracias al traje, está libre de todo peligro, ya pueden entrar si lo desean- les explica la doctora con una sonrisa.

La idea era que pasaran los tres al mismo tiempo, sin embargo al avanzar Spike, este se percata que tanto Twilight como Starlight se habían quedado completamente inmóviles.

-ejem, ¿Qué están esperando?- dice Spike algo impaciente mientras mecía entre sus garras a Eclipse.

La verdad era que ninguna de las dos se sentía lista para entrar con Lúthien, había pasado tanto y tanto tiempo, que no se sentían muy cómodas ante esto. Luego de un largo silencio, fue Spike el primero en entrar a ver como seguía Lúthien, el dragón dejo al pequeño Eclipse con su madre y hermana, y entro a la habitación, pudo haber entrado con él bebe, pero él prefería que Twilight y Starlight sean las que se lo presentaran.

Spike se quedó bastante rato con Lúthien, la verdad ni Starlight ni Twilight comprendían como Spike podía llegar a ser tan conversador con Lúthien, que aunque pareciera que Lúthien solo le escuchaba, el dragón seguía platicándole a ella, aparentemente, según podían juzgar Twilight y Starlight que solo lo veían mover sus labios, el dragón intentaba animarla.

Finalmente Spike sale, este tenía una sonrisa bien marcada, sin embargo entre sus ojos se denotaban algunas lágrimas, casi pareciera como si estuviera a punto de llorar. Al salir de la habitación el dragón da un largo suspiro.

-bien… las… las está esperando…- suspira Spike con vos temblorosa.

-¿Spike…. Te encuentras bien?- pregunta Twilight.

-si… solo… solo….- murmura el dragón con vos temblorosa- si me disculpan iré a mi habitación- murmura este mientras tallaba sus ojos y comenzaba a sollozar.

Ambas yeguas miran con una mescla de extrañeza, comprensión y tristeza como Spike se retiraba, incluso cuando estuvieron a punto de perderlo de vista al doblar el pasillo llegaron a escuchar algunos sollozos.

La alicornio lavanda estuvo a punto de entrar pero se detiene en seco, esta mira en dirección a Lúthien con inseguridad y miedo. Después de tanto tiempo finalmente podría estar con su hija sin riesgo a dañarla, pero ahora que la oportunidad le viene, se siente temerosa, no podía creerlo, y no sentía que estuviera lista para esto aún.

- em ¿mamá...? si quieres yo puedo pasar primero- Twilight reacciona, y ve a su hija Starlight. La alicornio amarilla tenía una mirada seria, como si enserio estuviera totalmente determinado a entrar a esa habitación y reunirse con su hermana. Twilight no puede decirle que no.

- Muy bien, pasa-

- Gracias-

La doctora Diane le pasa a Starlight una bata blanca y una mascarilla, para que usara al entrar. La princesa se las pone y entra, mientras la doctora observa afuera con Twilight.

La poni amarilla entra y se queda parado por unos instantes, al ver a Lúthien recostada en la cama, con ese extraño traje cubriéndole todo el cuerpo, difícilmente pensaría que se tratara de ella, de no ser porque ya sabía quién era el que estaba dentro del traje. Starlight respira hondo, andando hacia la cama de Lúthien, viendo su estado con seriedad. Se posa frente a ella, mirándole con bastante seriedad, estuvo a punto de decirle algo a su hermana, pero de su boca solo salió un quejido, espero a que Lúthien empezara diciendo algo, pero su hermana parecía más un maniquí que una poni, ante la falta de movimiento y el no poder ver sus ojos, no parecía tener vida, de no ser por los aparatos que señalaban sus signos vitales.

Starlight se arma de valor, lista para sacar lo que quería decir, ella solo quiere saber una cosa, algo que quería saber desde el incidente en Ponyville.

- ¿Por qué lo hiciste? – Es lo primero que dice Starlight a su hermana, mirándola con una mirada desesperada y confusa, desde hacía tanto esta interrogante no dejaba de dar vueltas en su cabeza- ¡por qué me salvaste esa noche!-

Por un instante el intenso calor del incendio regreso a ella, como un fuerte golpe contra ambas, viéndose envueltas de nuevo en el incendio atrapadas, la habitación pareció arder por unos instantes mientras las dos se mantenían en su lugar. Las llamas se dispersas y ambas regresan a la realidad.

-no tenías que salvarme… ¿Por qué lo hiciste?- murmura Starlight mientras se mordía los labios, ella misma no aceptaba el hecho de que Lúthien se haya sacrificado por ella, ¿Por qué lo hizo? Antes del incendio ella misma sabe que no era más que una molestia para su hermana, la causante de todos sus problemas, una peste que merecía estar atrapada en ese incendio. Entonces, si era tan mala ¿Por qué aun así sacrifico su vida por ella? Era lo que no terminaba de cuadrar en ella.

Lúthien no responde, solo permanece en la misma posición, ocultando toda expresión tras la máscara del traje. Solo se ve una tenue silueta contra la luz, que parecerían ser sus ojos, los cuales no se enfocan en Starlight. El silencio llena la habitación. Starlight se siente como una olla de presión a punto de explotar. Durante el primer minuto espera pacientemente, pero luego de eso se desespera. No aguanta que su hermana la ignore.

- ¡Ya responde! – Estalla Starlight - ¿¡Por qué me salvaste esa noche!? ¡Tú me odias! ¡Me debiste haber dejado morir! ¿¡Por qué me salvaste!?-

Una vez más, Lúthien guarda silencio, manteniéndose en esa misma posición, sin ver a su hermana.

- ¡Deja de ignorarme! ¡Respóndeme!- exige la princesa, sin percatarse que una sombra comenzaba a materializarse sobre ella.

-¿no es obvio?- escucha una voz burlona que Starlight creyó reconocer, inmediatamente volteo a ver a su hermana, la cual permanecía en la misma pose, con la máscara ocultando su rostro, sin embargo creyó creer que la voz provenía de Lúthien aunque esta se escuchaba un poco diferente – Mamá estaba muy ocupada cuidando a los demás, tú estabas atrapada con Spike. Fue por eso- termina de escuchar Starlight, quien tomo esto como la respuesta de su hermana.

Starlight queda mirando incrédula a su hermana mayor. Allí estaba su respuesta. Lúthien solo la había salvado porque le hacia el favor a su madre. Con esas pocas palabras Starlight entiende todo. Todos le decían que Lúthien la quería, pero ella nunca les creyó. Ahora sabe que tenía razón, Lúthien nunca se preocupó por ella.

Mientras, Lúthien permanecía en esa misma pose, como si no le hubiera dicho nada a su hermana.

- Bien – dice Starlight con frialdad mientras le daba la espalda – Gracias por responder-

-espera….- se escucha una voz ronca- ¿A dónde vas…?- era Lúthien con un tono preocupado, mientras miraba como su hermana salía precipitadamente de la habitación, quiso pedirle que no se fuera, contra apenas podía hablar en un tono muy bajo y dificultoso.

La alicornio amarilla sale corriendo de la habitación, manteniendo esa misma cara. Al salir, va con su madre, quien la ve con preocupación.

- ¿Estas bien, cariño? – pregunta Twilight preocupada.

- Sí – responde Starlight con seriedad – Entra tú, te quiere ver a ti, déjame a Eclipse.

Starlight siente ganas de llorar. No entiende el porqué, pues solo confirmó que su hermana no la quería, cosa que ella ya sabía. No entiende por qué siente toda esa tristeza, pero no iba a llorar, pues eso solo preocuparía más a su madre.

Twilight siente preocupación por Starlight, pero ya no quiere hacer esperar más a Lúthien. No puede permitir que su inseguridad le quite a Lúthien el deseo de verla. Deja a su bebe con Starlight y entra a la habitación, sintiendo una ola de nervios mientras se acerca a su hija.

- Hola, cariño – saluda Twilight a su hija.

Lúthien en ese momento gira la cabeza y mira a su madre, pero no dice nada. Twilight solo se pone más nerviosa al sentir la mirada de su hija, no podía ver sus ojos directamente, solo una tenue silueta, pero aun así el ver aquel inmenso cristal negro que cubría el rostro de su hija, la hacían sentir que esta la observaba directamente. Finalmente están juntas, después de tanto tiempo, tantas penurias, tanto sufrimiento y tantas noches de llanto, por fin, estaban frente a frente, y ahora simplemente no sabe que decirle, hacia solo unos días tenia tanto en la mente que decirle a su hija cuando finalmente este con ella, pero ahora simplemente todo se le había borrado. De tantas cosas que le puede decir, pero no se le ocurre cual debería ser la primera en salir. Finalmente, da un intento.

- No te preocupes, todo estará… - Twilight no pudo terminar esa frase por la tristeza en su corazón, no toleraba ver a su hija el recordar el estado en que estaba hace apenas unos días, le hacían imaginarse lo que había debajo de aquel traje blanco, el traje solo ocultaba su verdadero estado, pero su hija, aún estaba sufriendo – Vas… vas…. Vas a mejorar – suelta unas lágrimas que intenta limpiar con su casco, pero estas continúan – Te pondrás bien… Em… Volveremos a estar juntas otra vez – las lágrimas no se detenían, se estaba desmoronando rápidamente, no podía aparentar seguridad, ahora que estaba finalmente frente a su hija solo sentía ganas de llorar – Lo siento, yo…

Twilight no puede terminar ninguna frase que intenta decir. Todas eran interrumpidas por su llanto y tristeza. Se siente demasiado culpable, por todo lo que le había pasado a su familia y porque ahora no podía mostrar fortaleza frente a su hija.

Twilight reacciona al sentir algo en su casco. Lentamente baja la mirada y ve una pata blanca sobre la suya.

- No te preocupes, todo estará… - Twilight no pudo terminar esa frase por la tristeza en su corazón, el recordar el estado en que estaba su hija hace apenas unos días, le hacían imaginarse lo que había debajo de aquel traje blanco, el traje solo ocultaba su verdadero estado, pero su hija, aún estaba sufriendo – Vas… vas…. Vas a mejorar – suelta unas lágrimas que intenta limpiar con su casco, pero estas continúan – Te pondrás bien… Em… Volveremos a estar juntas otra vez – las lágrimas no se detenían, se estaba desmoronando rápidamente, no podía aparentar seguridad, ahora que estaba finalmente frente a su hija solo sentía ganas de llorar – Lo siento, yo…

Twilight no puede terminar ninguna frase que intenta decir. Todas eran interrumpidas por su llanto y tristeza. Se siente demasiado culpable, por todo lo que le había pasado a su familia y porque ahora no podía mostrar fortaleza frente a su hija, intenta calmarse, pero no podía hacerlo, sentía gran dolor que no podía evitar llorar.

Twilight reacciona al sentir algo en su casco. Lentamente baja la mirada y ve una pata blanca sobre la suya.

- No es tu culpa- se escucha un quejido leve, pero cuya voz la alicornio lavanda pudo reconocer. Twilight siente una gran alegría al oír hablar a su hija. Sin importarle nada, le da un fuerte abrazo a su hija. Permanece así unos segundos, hasta que recuerda el estado delicado en el que se encontraba Lúthien.

- ¡Lo siento!- Twilight se intenta separar pero siente una débil fuerza que la sostiene. Detrás de ella sintió el casco de Lúthien rodeándola, pues la joven princesa también añoraba poder abrazar a su madre. Twilight solo pone más delicadeza en su abrazo y permanece así un rato.

Finalmente se separan, y se miran. Había tanto que podrían decirse, pero ninguna sabía por dónde empezar. Sin embargo, Lúthien es quien rompe el silencio.

- ¿Estás herida?

Twilight reacciona y se da cuenta que Lúthien podía ver los vendajes que cubrían la parte trasera de su madre. Su piel casi se ha regenerado por completo, pero aun necesitaba los vendajes.

- No te preocupes, no es nada - responde Twilight con una sonrisa.

Esos vendajes eran la prueba de que Twilight había donado su piel a su hija, pero no quería preocuparla más. Lúthien no necesitaba saber eso, ya tendría mucho que asimilar ahora, la a alicornio palma sus cicatrices con algo de añoranza.

- ¿Estas bien?-

- Si cariño, estoy bien, no es nada-

- Pero...-

- Eso ya no importa. Lo que importa es que todo será como antes- le insiste Twilight con una sonrisa. Lúthien permanece un momento en silencio al oír esas palabras "como antes".

- No...- murmura Lúthien con un tono frio.

- ¿Eh?-

- No... Nada será como antes- murmura con su tono debilitado.

- No… No digas eso-

- Mírame- dice Lúthien con un tono que se notó algo más triste - ¿Cómo volverá a ser como antes?-

- Mi cielo...- murmura Twilight mientras sentía como su corazón se despedazaba dentro de ella.

- Tengo miedo - murmura la princesa mientras bajaba la mirada, notando su casco recubierto con el traje, la princesa permanece en silencio por unos instantes y luego intenta moverlo, logrando un tenue movimiento, Lúthien respira hondo - sin importar cuanto logre mejorar... No sé... que me pasara después-

Twilight siente un gran dolor en su pecho. Empieza a pensar en todas las tragedias que le han pasado a su hija. La joven princesa había perdido un casco, a sus hijos, a su amado, su piel, y ahora sus alas. Lúthien había perdido tantas cosas, que Twilight ni se podía imaginar cómo se sentía.

- Por favor, no te rindas- suplica Twilight.

Lúthien permanece en esa pose seria y sin emoción, pero si escucha a su madre.

- Cuando estabas en coma yo... yo pensé que sería mejor dejarte ir - empieza Twilight y Lúthien la voltea a ver - No quería que siguieras sufriendo, pensaba que así podrías descansar.

- ¿Por qué no... ?

Lúthien no necesita terminar para que Twilight la entendiera. La alicornio lavanda traga saliva y continúa.

- Fue por ahí cuando despertaste. Empezaste a mejorar. Para mí fue tu forma de decir que no te rendirías.

- ¿Por qué pensaste...?-

- Porque te conozco - dice Twilight con una sonrisa con lágrimas- Lúthien, enserio lamento no haberte podido cuidar lo suficiente, pero te admiro tanto. Admiro como siempre sigues adelante. Verte crecer es la más grande bendición que hay…. Siempre fuiste más fuerte y valiente que yo…-

Lúthien permanece callada ante esas palabras de su madre, pensando en ellas con bastante seriedad. Twilight se acerca a su hija y le da un beso a un lado del traje, donde debería estar su mejilla. No sabe si Lúthien se dio cuenta, pero aun así quería mostrarle su cariño. Se sentó a un lado de ella y le cobijo con su ala.

- Te amo- le murmura Twilight con un tono emotivo, mientras le dirigía una ligera sonrisa con la que intentaba expresar confianza y felicidad a su hija.

Lúthien volteo a ver a su madre y con su voz asmática dice - Yo también-


Afuera de la habitación, Starlight Road observa todo. En sus cascos sostiene a su hermanito Eclipse, mientras usa su magia para alimentarlo con su mamila. La alicornio amarilla siente una sensación extraña al ver como su madre y su hermana parecían tener un momento emotivo. Starlight se siente ausente, como si ella no perteneciera a ese lugar, como si solo estuviera allí porque sí.

En eso se escucha un quejido. Starlight gira la cabeza en dirección a su hermano y ve que este se queja de que le siguiera dando la mamila. Starlight se la quita, pero mantiene una cara seria mientras mira a su hermano. Al ver esa mirada fría, Eclipse comienza a incomodarse, como si estuviera a punto de llorar. Starlight se da cuenta, y empieza a mecerlo.

- Ya. Ya. No llores – dice Starlight con un tono más tierno.

La joven princesa mece lentamente a su hermano de lado a lado, asegurándose de que su cabecita no colgara en el aire. Luego de mecerlo un poco, lo coloca en su pecho, haciendo que el pequeño escuchara los latidos de su corazón para calmarse. El método funciona, Eclipse poco a poco se empieza a alegrar.

Starlight empieza a pensar en cómo antes ella no era capaz de tranquilizar a su hermano, pero ahora le salía sin ninguna dificultad. Era impresionante la diferencia que hay con su yo de hace 6 meses. Habría sido imposible que aprendiera eso de no ser por…

- Wes…

Era Wes quien siempre le ayudaba a cuidar a Eclipse. Gracias a él, ella podía realizar esa tarea. Starlight nunca fue muy entusiasta por cuidar a Eclipse, pero el estar con Wes hacia que todo valiera la pena. Esos eran los buenos tiempos, los cuales ella extrañaba.

Toda la cólera en Starlight provoca que empiece a soltar lágrimas. Él bebé ya no lloraba, ahora era ella quien siente las ganas de hacerlo. Starlight quería gritar, pero no lo haría, pues eso llamaría demasiado la atención. Ella extrañaba a Wes, quería verlo de nuevo, cuando todo le iba mal, él era quien la ayudaba a seguir adelante, pero él se había ido. Estaba sola.

De repente oye una puerta abrirse. Starlight ve que su madre está saliendo del cuarto de Lúthien, así que rápidamente se seca las lágrimas y oculta su mirada.

- ¿Cómo esta, Lúthien? – pregunta Starlight.

- Esta mucho mejor – responde Twilight sonriendo – Quería que conociera a su hermanito.

- Okei.

Starlight le pasa a Eclipse a su madre. El pequeño se alegra de reunirse de nuevo con ella. Twilight nota que algo parecía incomodar a su hija.

- ¿Estas bien, cariño?-

Starlight se gira, y se lleva un casco a la boca simulando un bostezo.

- Sí, mama, solo estoy cansada. Me voy a dormir.

- Oh, está bien. Descansa-

- Buenas noches- dice fingiendo un bostezo.

Starlight se empieza a marchar, pero Twilight la llama.

- ¿Starlight?-

- ¿Si mama? – se detiene sin voltearse.

- Te amo-

- Yo también-

Finalmente Starlight se va corriendo a su habitación, dejando a su madre. Twilight ve preocupada a su hija. La alicornio lavanda siente una gran frustración por no poder ayudar a su hija. Solo espera que ella se ponga bien y que su corazón sane.

Twilight mira a su bebé quien estaba sonriendo, y esta le devuelve el gesto.

- Hora de conocer a tu hermana Lúthien- le dice con un tono mimoso y él bebe comienza a reír.

Twilight entra a la habitación con un pequeño y delicado bulto de sabanas en cascos, antes de entrar esta mira con bastante curiosidad a su pequeño bebe, tan pequeño e inocente, este también le miraba con bastante curiosidad mientras escupía burbujitas de saliva, Twilight hace un gesto de simpatía y limpia las mejillas de su potrillo. Luego levanta la mirada en dirección a Lúthien, quien se encontraba aun recostada, pero mirándoles, desde esa distancia Twilight no era capaz de distinguir los ojos de su hija dado al cristal paralizado que poseía el casco de ella, aunque sin embargo, pese a esto, Twilight parecía presentir o imaginar lo que esta se encontraría pensando. La poni lavanda respira hondo y lentamente camina en dirección a su hija con su pequeño hijo en cascos, sentándose junto a ella.

-cariño… hay alguien que quiero que conozcas- murmura Twilight con una sonrisa mimosa ante el pequeño, provocándole una ligera risita, dicha risita fue como un rayo de sol cálido sobre el corazón de Lúthien, la cual se mostraba impaciente por cargar al potrillo. Cuando Twilight se acerca lo suficiente con el potrillo Lúthien levanta sus cascos, como un intento de poder tomarlo, pero Twilight lo aleja de ella al notar esta acción.

-Lúthien…. Tu…. No creo que sea buena idea que tú lo….- murmura Twilight con un nudo en la garganta, mientras al mismo tiempo abría los ojos con gran sorpresa ante tal movimiento tan apresurado de su hija, realmente ella no se esperaba que pudiera realizar movimientos tan complejos y naturales en poco tiempo, por mucho tiempo los médicos le explicaron que tardaría años en recobrar total movilidad, pero esto hacían dudar a Twilight y mirar a su hija de un modo más optimista, pero aun así, dudaba de dejar que cargue a su bebe, sobre todo tras lo que le paso a Starlight de pequeña. Lúthien se quedó paralizada, con los cascos delanteros al aire, en dirección a Twilight, esta quiso decir algo, pero tenía la lengua muy seca y tardaría en aclarar su garganta, sin embargo lo que quería decir era "por favor"-

- no… no hace mucho saliste de cirugía podrías no poder… cargarlo...- murmura Twilight dolida, luego da un largo suspiro- será mejor que te recuestes o se te caerá- Accede finalmente. Lúthien al oír esas palabras se desliza en la camilla quedando recostada de lado, una vez hecho esto, Twilight coloca al potrillo en la cama apenas a un lado de ella. El potrillo quien al principio se veía un poco temeroso al ser acercado a Lúthien, este se distrae al encontrar su reflejo en el casco de Lúthien para lo que comienza a sonreír, pues le divertía ver su reflejo.

-es adorable…..- murmura Lúthien con un tono seco y poco audible.

El potrillo intenta pararse en la cama, este se tambalea pero Lúthien lo detiene con la nariz de su casco, el potrillo apoya sus cascos contra el cristal del casco de Lúthien, aun mirando su reflejo, y comenzando a soltar una risita que hizo que el corazón de Lúthien estallara de la ternura.

-es precioso….- murmura Lúthien con su mismo tono ronco mientras envolvía al potrillo entre sus cascos para poder abrasarlo, Twilight no podía divisar bien a través del cristal los ojos de Lúthien, apenas lograba distinguir una silueta tenue, realmente tenia deseos de ver el rostro de su hija con claridad- ¿Cómo se llama?-

-su nombre es Eclipse…. El…- responde Twilight con un tono suave.

Es un lindo nombre…. Mamá yo…. – murmura ella con un tono muy ronco, esta toma su tiempo para aclarar su garganta y con una vos aun reseca, pero lo más clara posible intenta preguntar algo pregunta, pero esta vez no pudo hablar dado a un creciente temor que se cernía en ella, y comenzaban a provocarle un malestar en su pecho, una duda que le carcomía, y temía mucho la respuesta.

-hija… ¿pasa algo?- pregunta Twilight con preocupación.

-mamá… yo… yo-

-dime ¿Qué pasa?-

-¿Dónde están mis otros bebes?- pregunta Lúthien con un tono apenas audible mientras abrazaba aún más fuerte al pequeño Eclipse, pero que llego a oídos de Twilight, y fueron el equivalente a un golpe en su corazón, se le partía el alma- ¿no eran tres? do... ¿dónde están los otros dos...?- murmura con voz quebrada.

-Lúthien… lo siento mucho….- murmura Twilight con voz quebrada, mientras sus ojos se inundaban en lágrimas- esa noche sufriste mucho daño, todo fue muy rápido… tú los per… per...-

Twilight enmudeció por unos instantes, enfocando su mirada en su pequeño bebe que su hija sostenía, luego mira a Lúthien, en donde por primera vez y gracias a la refracción de la luz en el punto correcto pudo divisar los ojos de su hija, los cuales se veían muy preocupados y esperanzados, Twilight no pudo soportarlo, ya no quería ver esos ojos, se destrozaban el corazón ver esos ojos en ella, y aún más imaginar cuál sería su próxima reacción. La poni lavanda respiro hondo, guardo silencio por unos instantes pensando en su respuesta y luego finalmente respondió – hija… lo siento mucho, en verdad lo siento solo... solo Eclipse sobrevivió al parto-


Sentada sobre una cornisa se encontraba una depresiva y silenciosa Starlight, escuchando únicamente el sonido del viento tranquilo y nocturno, pese al frio que aún se cernía sobre estas tierras a ella no parecía afectarle mucho, no le importaba el frio, era como si no lo sintiera siquiera aun cuando este sacudía su larga y bella crin en momentos, y el hecho de ya comenzar a entumírsele la punta de los cascos gracias al intenso frio que se sentía fuera ella continuaba con la misma mirada. Entre los cascos ella sostenía algo muy pequeño, aferrándose a ello como si se tratase de su propio corazón el que cargaba, algunas lágrimas brotaban por sus mejillas mientras contemplaba aquel pequeño objeto, era un pequeño dije echo de una roca muy especial, ni metal ni diamante, algo intermedio tan hermoso que aun recordaba la expresión que dio la primera vez que lo vio, se sentía como una potrilla que había recibido un elefante de navidad, un pequeño dije tallado, con la forma de un gatito. Al verlo Starlight sentía una pasividad momentánea, como si por un instante sintiera de nuevo el calor de aquello que tanto anhela.

Starlight por mucho tiempo se sintió sola e incomprendida, sentía gran culpa y remordimiento, pero nunca llegó a sentir el verdadero peso y dolor como ahora, porque pese a que estaba sola, siempre había alguien hay, ocultó tras ese librero, observándolo desde una ventana o una nube en lo más alto del consumado infinito, cuando todo comenzó, cuando solo estaba ella porque su madre estaba demasiado traumada por lo acontecido hacia casi 2 años , Spike cuidaba de Eclipse, y ella simplemente quería estar sola, nunca se sintió realmente sola, porque alguien siempre estaba con ella, alguien le observaba siempre, pero nunca con mala intención, solo por curiosidad, o quizás porque el sentía lo que ella sentía. De cualquier forma Starlight nunca llego asentirse amenazada por que aquel príncipe cohibido que solo había saludado formalmente un par de veces con anterioridad en sus visitas al imperio de cristal.

Starlight no lo conocía realmente, pero sentía que no era necesario, aquel potro de pelaje rojo oscuro y melena lacia y verde, con tintes oscuros, desde la primera vez que lo vio cuando eran solo niños, siempre sentía ella curiosidad por él, desde muy niña, en aquellas contadas ocasiones que visitaban el imperio, la princesa siempre sintió curiosidad por aquel potro que siempre huía ante los cascos de su madre, como si le tuviera miedo a su propia sombra, a ella le parecía muy divertido y cuando estaba aquí, lejos de la supervisión de sus padres, le gustaba aventurarse por el imperio de Cristal, aquel potro rojo siempre se encontraba cerca, ella no sabía por qué, pero siempre sentía su presencia, posiblemente lo llego a ver asomándose en más de alguna vez, quizás le escuchaba soltar un gemido de sobresalto cuando estaba muy cerca de él, o simple intuición de ella misma, para Starlight era un juego, por años intento hacerse su amigo, pero nunca lo logro, no fue hasta el incidente en Ponyville que los papeles se voltearían, y ahora era Wes quien la buscaba a ella. Starlight aun recordaba esos primeros días en el imperio, ella estaba muy confundida, sentía rabia, miedo y remordimiento, había ocasiones que esto era tal que era ella la que se escondía entre tan inmensos pasadizos del imperio de Cristal, buscaba la soledad absoluta para poder llorar en paz, pero nunca estaba sola, porque alguien siempre estaba hay observándole. Siempre supo que estaba ahí, y solo esperaba a que Wes fuera el que diera el siguiente paso.

Starlight se encontraba en la cima de una de las cornisas del imperio de cristal, uno de los sitios que más frecuentaba para llorar a solas, o no completamente, antes, siempre podía saber que Wes le observaba, y sentía esto como una compañía agradable, semejante a la compañía que uno siente a estar con su oso de felpa que se tiene desde la infancia, eso represento para Starlight, Wes al principio, siempre le pareció tierno y curioso como un pequeño gatito, con sus grandes ojos morados, sus orejitas siempre caídas y aquella lacia crin verde que le tapaba parte de su rostro, pero no impedían que los ojos del potro resaltaran en la oscuridad, era simplemente adorable para ella.

Cuando finalmente Wes se atrevió a acercarse más a ella, Starlight dio el siguiente paso, sabía que Wes era extremadamente tímido, por lo que en un principio solo dejo que el fuera el que comenzara cualquier conversación, aunque Starlight no era del todo paciente, por lo que un simple "em" de parte de Wes era suficiente para ella, como pretexto para comenzar a platicar con él.

Le gustaba siempre tenerlo a su lado, más que cualquier cosa, en Ponyville y Canterlot ella llego a tener docenas de ponis que ella consideraba "amigos" pero realmente nunca llego a considerarlos algo realmente significativos, solo aplicaba las ideales que su madre le había impuesto desde bebé "has muchos amigos" "la amistad es la magia más poderosa" "es bueno que te agás amiga de todos aquellos que conozcas" todas estas enseñanzas en Starlight solo provocaron duda y una falsa idea de socializar, era amigable, animada y pese a tener un carácter un poco difícil siempre buscaba la amistad de todos, pero con el tiempo terminaría dándose cuenta de que no eran sus amigos, solo conocidos, en eso es cuando finalmente entendería una frase que su madre solía repetirle mucho, pero no llego a comprender por mucho tiempo "un verdadero amigo es aquel que siempre te apoyara incluso en los momentos más difíciles, un buen amigo es aquel que se preocupa por ti" al analizar esas palabras solo podía pensar en tres ponis a los cuales considerar sus verdaderos amigos y uno por sobre ellos destacaba con creces ahora.

Para Starlight, Wes no era un buen amigo, sino mucho más, nunca antes llego a sentir esto por nadie más, no veía a Wes como un amigo, lo veía como quien siempre le cuidaba, siempre se preocupaba por ella, y con quien en un momento de verdadera debilidad y confusión, cuando dono sangre por primera vez, esa noche ella estuvo sola con él, solos en una misma cama sin que la escena pasara a nada mayor a simplemente ella abrasarlo buscando resguardo en él. Ella pensaría, así fuera solo por un instante, que el seria el poni con el que ella querría estar por siempre. ¿Fantasías infantiles? Tal vez era verdad, incluso a Starlight actualmente le parecía estúpido y soso, pero no podía dejar de pensar en esa noche. Es ahora cuando se da cuenta de su error, cualquier otro en su situación pudo haberse aprovechado de ella, pero Wes no lo hizo, estuvo a su lado porque ella se lo pidió, durmieron abrasados porque ella lo abraso primero, y todo quedo simplemente en una tierna noche que pasaron juntos. El que Wes sea aún un poco inocente no tiene nada que ver, no era solo su inocencia, si no su verdadera semblanza.

La soledad puede llegar a ser hermosa, cuando se tiene alguien con quien compartirla, estar solo no es tan malo cuando alguien te acompaña. Ella amaba estar sola con Wes, y de ser un poco mayores quizás habrían llegado a algo más, y aun se seguiría sintiéndose feliz a su lado. Se daría cuenta que Wes es el poni con el que quisiera estar, ahora que estaba sola, solo podía pensar en él, solo ella y Wes. Su primer beso, aquel baile que tuvieron en los balcones durante su cumpleaños, las veces que comieron helados juntos, lo delicado y cuidadoso que era Wes con ella, siempre escuchándola cuando ella sencillamente parloteaba. siempre escuchaba sus quejas, nunca le reprocho nada, siempre era atento ¿por que se fue? acaso... ¿fue por ella?

Starlight abre una ventana desde fuera y entra a su habitación, sacudiéndose un poco la nieve que tenía entre la crin y su pelaje, prosigue a dirigirse lentamente hasta su cama, donde se queda parada por unos instantes.

-Wes…. Idiota… por que…. ¿Por qué me dejaste?- comienza a sollozar Starlight mientras se tumbaba en la cama y escondía su rostro entre la almohada- ¿Qué hice para que me dejaras?-

-nada, eso hiciste- escucha ella en su mente, la princesa mira desorientada en todas direcciones con bastante confusión, no había nadie, se levantó de su cama y camino hasta su puerta para ver por el pasillo, estaba sola, justo como quería. No había nadie a la vista. Lentamente cerró la puerta, quedando en completa oscuridad al cortar con la luz que entraba por su puerta.

Lentamente Starlight regresa con la mirada contra el suelo, hacia su cama, esperando volver a recostarse, pero al llegar a su cama, se daría cuenta de que algo le faltaba.

-¡¿Dónde está?!- exclama esta mientras se esculcaba a si misma sin encontrar lo que buscaba- ¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde está?!- seguía repitiendo mientras buscaba bajo su cama, hacia brillar su cuerno para iluminarse y continuaba buscando a su alrededor y de la cama, pero no lo encontraba, se subió a la cama y palmo con sus cascos las sabanas y almohadas, al no encontrar nada, retiro estas mismas con su magia de un solo movimiento, sacudió las sabanas esperando escucharlo caer, pero no lo encontraba. Desesperada esta aventó sus almohadas, llegando a golpear su lámpara de noche, provocando que esta se encienda. Es entonces que Starlight vería una sombra algo peculiar.

Colgando de la cubierta de la lámpara de noche se encontraba aquel dije que Wes le había hecho, por un instante la princesa se quedó posada frente a este contemplando como la luz relucía con fuerza al reflejarse los diminutos tallados de diamante que se reflejaban, por toda su habitación. Ante tal escena Starlight sintió por un momento gran emotividad, pero también gran tristeza al recordar que no lo tendría junto a él nunca más.

-Wes…. Te amo….- murmura Starlight con total sinceridad, esa era su verdad, ella lo amaba con toda el alma, y aun pese a sentirse muy mal ahora porque el no estaba, porque se haya ido, porque la haya dejado sin despedirse, ella por alguna razón que no comprendía, no podía odiarlo, no podía sentir verdadero rencor por él, incluso llamarlo idiota en su mente terminaba incomodándole, como si ese insulto ni ella misma se lo creyera, no podía odiar a Wes por haberla dejado, pero por alguna extraña razón que ella no sabría explicar, ella sentía odio consigo misma ¿Por qué? Es la interrogante que tanto la acongoja, era como si ella se sintiera culpable por algo, algo que no está segura de haber hecho, algo que probablemente provoco esto.

-¿Por qué me dejaste? ¿Qué hice para que me dejaras?... si te hice algo… perdóname- solloza Starlight, diciéndoselo al collar que sostenía entre sus cascos, como si imaginara que está hablando con Wes, llegando a su mente aquel divertido y elegante aspecto que Wes tenía con su traje de gala, en la fiesta de su cumpleaños, justo como se veía cuando le entrego el collar- ¿Por qué no te despediste?-

-¿Por qué debería haberse despedido de ti?- escucha Starlight nuevamente en su mente, al principio esta mira confundida en todas direcciones, pero no había nadie a su alrededor, solo la oscuridad de su habitación. Starlight regresa a la realidad y mira el collar con bastante melancolía, y luego procede a finalmente colocándoselo en el cuello, intentando imaginar que era Wes el que se lo ponía. Pero Wes no estaba ahí, estaba ella sola, y lo sabía muy bien.

Starlight comienza a llorar desconsoladamente, coloca el dije contra su pecho mientras se cohibía y su crin estilizada comenzaba a taparle el rostro, quería gritar de cólera, pero se contuvo, no quería que entraran, no quería que alguien intentara consolarla, ella solo quería ser consolada por una sola persona, aquel por quien ella sentiría el verdadero sentimiento, aquella magia que era realmente más poderosa que la misma amistad, aquello que le daba una verdadera razón por seguir viviendo, solo para estar a su lado.

Desconsolada y sin dejar de llorar esta toma un pañuelo que se encontraba reposando en el mismo buro donde se encontraba la lámpara de noche, sin darse cuenta de que al levantarlo consigo tumbaría algo más, un estridente y característico ruido metálico se escucharía con prepotencia contra el suelo, llamando la atención de la princesa, quien inmediatamente bajaría su mirada con bastante incredulidad y confusión al ver tal objeto a solo centímetros de su casco.


Un largo momento de silencio se cernió en aquella habitación, Lúthien le había devuelto él bebe a Twilight, y había regresado a sentarse en la re cargadera de su camilla, manteniendo la mirada baja, como si el vidrio poralizado no fueran suficientes para ocultar su pena, no podía llorar, pero no hacía falta, en su interior se manifestaba un infierno, al pasar por su mente la sola idea de que había perdido a dos de sus bebes, no fue hasta que Twilight noto que Eclipse se había dormido que noto que decidió hablar.

-lo siento…- murmura Twilight con cólera - intentamos todo lo que pudimos pero… pero…-

-no tienes por qué disculparte…- murmura Lúthien con un tono que parecía más un quejido- es la suerte que me toca- dice con un tono más claro.

-Lúthien….-

-desde pequeña nunca he tenido buena suerte… siempre todo me ha salido mal… ¿Qué me haría pensar que eso cambiaria?- murmura Lúthien, terminando con una toz seca, llevándole algunos minutos en lograr reincorporarse.

-no digas eso… no…. No lo digas tú…-

-¿Por qué no?-

-Por favor… Lúthien no pierdas la fe…. Veras… veras que todo saldrá bien- esas últimas palabras terminaron desentonándose, aunque Twilight no quería admitirlo, ni ella misma creía en sus palabras, de echo estaba completamente de acuerdo con Lúthien, pero no quería que lo supiera, no quería perder a otro ser amado, no a su hija, su niña, su Lúthien.

-mi vida ya no tiene significado… - murmura Lúthien mientras ocultaba la mirada.

Twilight queda helada al escuchar esas últimas palabras de su hija. Lúthien guarda silencio por unos instantes, mientras Twilight le miraba con preocupación y temor, es entonces que esta se levanta con su hijo durmiendo en cascos y lo coloca en los cascos de Lúthien, y luego prosiguió a abrasarla fuertemente.

-mientras haiga amor, la vida tendrá significado, mientras aun nos tengas a nosotras…. Y a tu bebe… siempre habrá algo por que valga la pena vivir- le susurra Twilight al oído mientras le abrasaba con fuerza, intentando contener las ganas de caer en llanto y mantener una porte segura para inspirar confianza en su hija. Lúthien mira al pequeño Eclipse durmiendo entre sus cascos, el debilitado corazón de la princesa comenzó a latir precipitadamente, era demasiado para ella que no podía soportarlo.

-las perdí a ellas… pero al menos aun te tengo a ti- piensa Lúthien mientras levanta al potrillo contra su pecho dándole un cálido abrazo, Twilight se incluye en el abrazo y cobija a sus hijos con sus alas.

-mi bebe… mi bebe….- murmura Lúthien con un tono melancólico, a tal punto que parecía que estaba llorando, cosa completamente imposible, sin embargo el no poder ser capaz de llorar, no significaba que no podía estar triste o melancólica.

-si… si así es… es tu bebe, tranquila mi niña, tranquila, todo mejorara, lo veraz… todo va a mejorar- le dice Twilight mientras le daba unas palmaditas en la espalda para intentar consolarla, en eso está mira desde atrás al pequeño Eclipse durmiendo en los cascos de Lúthien.

-es mejor así- piensa Twilight con tristeza mientras cierra sus ojos y una lagrima rueda por su mejilla, y luego soltando una ligera sonrisa, al finalmente estar con su hija.

-ma ¡¿mamá?!- dice Lúthien con voz ronca pero preocupada.

-dime mi cielo-

-do… ¿Dónde está Starlight?- murmura Lúthien con preocupación y empezando a toser levemente.

-¿ella? Hmmm es tarde…. Debe estar en su habitación supongo….- murmura Twilight un poco pensativa mientras mira a su hija con algo de extrañeza- ¿Por qué preguntas?-

-ve a buscarla por favor…. Rápido…- dice Lúthien con un tono de vos que le trajo muy malos recuerdos a Twilight, ese tono, ese característico tono de seriedad y miedo, no podía ser posible, no ahora.

Twilight no pierde el tiempo al reconocer el tono con el que le hablaba Lúthien, rápidamente Twilight se apresuró por los pasillos al recordar que no era la primera vez que Lúthien le hablaba con ese tono, empezó recordar aquella noche en que todo sucedió, en que lo perdieron todo. Rápidamente Twilight llega a la habitación de Starlight.

-¡Starlight! Cariño abre la puerta- dice Twilight con un tono insistente mientras golpeaba la puerta con su pesuña pero nadie respondía- ¡Starlight!-

-¿Qué pasa?- bosteza Spike.

-¡Spike! ¡¿Starlight regreso a su habitación?!-

-supongo que si... creo que la escuche cerrar su puerta ¿Por qué preguntas? ¿pasa algo?-

-Starlight- dice tocando la puerta- ¡Starlight! ¡Starlight!- comienza a desesperarse y procede a empujar la puerta con todas sus fuerzas, al principio no logra hacerle nada, así que Spike le ayuda en la siguiente arremetida, pero tampoco logran moverla, en su lugar ambos caen muy adoloridos, uno encima del otro, es entonces que Twilight recuerda que puede usar magia y se tele transporta apresuradamente en el interior del cuarto de su hija.

-¡Starlight! ¡Starlight!- dice buscándola con la mirada, pero la habitación estaba completamente oscura, Twilight hace brillar su cuerno y lo que vería haría que su corazón se detuviera por un instante, recargada sobre la cama, se encontraba tumbada en el suelo y sobre un prominente y creciente charco de sangre, su hija, su niña.

-¡STARLIGHT!- grita Twilight con terror e impacto mientras corre y toma a su hija entre sus cascos, encontrando un largo corte a lo largo de su casco por el cual aún empezaba a brotar su sangre, y muy cerca de ellas, en el suelo y bañado por sangre se encontraba un afilado cuchillo el cual sin que se percatara empezó a desaparecer entre las sombras lentamente mientras una singular risita de potrilla se hacía presente.