HOLA CHICAS, ME DISCULPO POR LA TARDANZA DE ESTE CAPITULO, PERO ESPERO QUE HAYA VALIDO LA PENA. CON MUCHO CARIÑO A TODAS LAS QUE DESEARON ALGO MAS PARA LA ODIOSA DE MARITZA.
ESPERO QUE LES GUSTE...
Un demonio con cara de ángel
Por
The Ladycat69
Capitulo 35
En la escalera principal se escuchaba voces que reían. Las chicas que bajaban, estaban más que emocionadas por las habitaciones que les habían preparado. Mientras, las estaban esperando los muchachos que ya habían visto sus habitaciones y planeaban ir a conocer otras instalaciones más al gusto de Tom.
-Nos toco cuartos muy bonitos…gracias chicas—dijo Patty a las muchachas.
-De nada señorita—
-Que vemos ahora—dijo Deborah bajando por las escaleras…-No sé por dónde deberíamos comenzar—
-Bueno chicas hay tanto que ver. Qué tal si vemos la piscina, teatro y por ahí seguimos curioseando—dijo Rose…-Así le damos tiempo a que llegue el señor de la casa…que no ha dado señales de vida—dijo riendo.
-Bueno chicas en lo que ustedes hacen eso…yo me llevare a Tom a las caballerizas. Nos veremos más tardes—dijo Stear.
-Eso me gustara—dijo un entusiasmado Tom.
-Pero mira a quien tenemos aquí. De lo que se está llenando tan prestigiosa casa—dijo de repente Maritza ganándose la atención de todos…-Supongo que ustedes son las hermanas de la…señora de la casa—dijo con desprecio.
-¿Y tu quien eres?—pregunto Annie.
-Si somos sus hermanas y ellos son nuestros amigos. Es un placer conocerla—dijo Patty extendiéndole la mano. Pero la chica se la dejo tendida.
Maritza que miraba de arriba abajo a las hermanas de la rubia. Sintió algo dentro de ella que hervía. Si se pudiera buscar alguna palabra a ese sentimiento. La correcta seria…envidia.
-Oh Maritza aun aquí o al fin Albert decidió limpiar su casa—dijo Rose tomando rápidamente la mano de Patty.
-Yo he decidido irme en cuanto supe quien venía. No vaya hacer que se me pegue la inmundicia—dijo sacudiéndose la ropa.
-Pues puedes seguir tu camino querida…no te detengas—dijo haciendo un gesto con las manos.
-Debería escoger bien sus amistades señora Robinson…gente más de su altura—dijo mirando a todos…-Es una pena que una mujer de su estatus social se junte con gente…de mala calaña—
-Oh querida si algo tengo bueno y me enorgullece es que se escoger bien mis amistades. Por eso tú y yo nunca fuimos amigas—dijo con una sonrisa que hizo enojar a la joven…-Haber como te digo esto que no suene tan…tan. Da igual querida como lo diga. No estás a mi altura y nunca lo estarás, como lo están estas muchachas—dijo con orgullo de conocer a las White y compañía.
-Definitivamente la suciedad se pega y las malas mañas—dijo mirando a las muchachas.
-¿Y esta quién es? Creo que no escuche bien su nombre—
-Soy Maritza Domecq…ahijada y protegida de Lady Elroy Andrew—
-¿Y esa quién es?—pregunto Annie con toda inocencia.
-No tengo idea—dijo Patty.
-Es descendiente de la prestigiosa familia Andrew. Una gran dama…con clase. Muy respetada en Escocia y en la alta sociedad. No como otras—
-Vaya…no tengo idea de quién es esa señora tan tus tus…así que me da lo mismo—dijo Annie encogiendo los hombros.
-Es la tía abuela de Albert querida. Pero mejor continuemos con el recorrido chicas. Ustedes muchachos vayan a donde iban—
-Era de imaginarse…que malas compañía escogiste joven Cornwell. Su tía abuela se decepcionaría si te viera con esta gentuza—
-Me da lo mismo lo que piense o sienta. Porque lo mejor es que no tengo que darle explicaciones…gracias a Dios—
-Pensé que eras un caballero. Pero me equivoque…eres tan vulgar como toda esta gente—
-Soy un caballero con quien lo merece—
-De seguro esa zorrita ya te abrió las piernas—dijo provocando que Patty se sorprendiera y sonrojara.
-Ten cuidado como te expresas de mi novia—dijo dando unos pasos pero Patty lo detuvo.
-¿Novia? Vaya si la zorrita se gano la lotería—
-Me estoy cansando…mejor vámonos—dijo Stear muy enfadado.
-Eso no sonó muy gentil señorita Dome no se que—dijo Tom enfadado.
-A ti nadie te pregunto pobretón miserable—
-Sera mejor que te calles niña…estas colmando mi paciencia—dijo ya enfada Rose.
-Pero ¿esta quién se cree que es?—volvió a preguntar Annie.
-Yo soy una dama de la alta sociedad. Una señorita educada con los mejores profesores de Escocia. No como ustedes que son unas rastreras, pobretonas y oportunistas, como la zorra que desposo Albert—
-¿Como nos dijo? Rastreras—
-Pero que se puede esperar teniendo una madre y abuela así—
-Así, ¿cómo?—pregunto Patty muy sorprendida por la agresividad que mostraba esa chica hacia ellas.
-Unas brujas—
-¿Brujas?—pregunto muy sorprendida Annie.
-Si es lo que me dijo mi madrina…Lady Elroy. Si vienen o son familia de la gentuza de la isla. Son unas malditas bruja. De seguro la zorra de tu hermana embrujo a Albert. Porque no puede normal que se haya fijado de esa…estando yo—
-Pero si esta señorita no es nada del otro mundo…hay mujeres mas hermosas—dijo Tom encogiendo los hombros.
-Que puede saber un pobre hombre tú. Si nunca ha visto una dama como yo—
-Mire señorita, damas he conocido en mi vida. Pero estoy de acuerdo con usted señorita como se llame. Ninguna ni en mis más profundas pesadillas es como usted—dijo Tom con una sonrisa.
-Mira pobretón de mierda…—
-Oye ten cuidado como te expresas—
-Me expreso como me da la gana mocosa—dijo mirándola con desprecio…-No me digas que tu eres la zorra de este sucio vaquero—
-Oiga señorita ya esta colmando mi paciencia—
-Será mejor que sigas tu camino Maritza—
-Si me iré antes que se me pegue la peste. Pero antes déjame decirle a esta par de zorras lo que pienso—dijo dando unos pasos hacia ellas…-Tu madre y abuela son unas zorras igual que tu hermana. Es más diría que el bastardo que espera la zorra de tu hermana ni siquiera es hijo de Albert—
-Estas colmando mi paciencia y yo no soy muy paciente con personas así—dijo Annie ya hiperventilando.
-A mí que me importa que la pierdas mocosa. Tu hermana es una puta…tan puta como tienen que serlo todas las White. Ojala el bastardo que lleva tu hermana en su vientre se hubiera muerto de una buena vez—
-Óyeme bien estúpida con mi amiga no te metas o…—dijo Deborah con ganas de darle su merecido. Pero Annie le puso la mano deteniendola.
-Yo me encargo Deborah—dijo Annie dando unos pasos hacia el frente…-Que fue lo que dijiste de mi hermana—dijo la pequeña White apretando fuertemente los puños.
-Acaso estas sorda ramera. Dije que tu hermana es una puta y lo más seguro lo heredo de tu madre la puta y de las más grande de las putas…tu abuela—
-Rayos esto se va poner feo—dijo Tom.
Tom y Patty intercambiaron miradas retrocediendo lentamente. Ambos miraron a Stear que se había quedado pasmado en el mismo sitio, por como hablaba la odiosa chica que estaba frente a Annie.
-Será mejor que te salgas del medio—dijo Tom que había jalado a Stear por el hombro hacia atrás.
-¿Por qué?—
-Porque esto se va poner bueno amigo mío y créeme, no vas a querer estar en el medio de la batalla—dijo mirando a Annie que ya se había puesto roja de coraje.
-Rose será mejor que te alejes—esta vez fue Deborah que jalaba a Rose.
-Pero porque querida—dijo volviendo a mira a Annie.
-Esto se está poniendo color de hormiga—dijo haciendo que Rose se alejara.
Hasta Miriam y Lily que se habían mirado una a la otra. Habían visto los gesto de los demás. Así, que ambas subieron varios escalones alejándose. Porque era más que obvio que aquella muchachita explotaría en cualquier momento.
-¿Que dijiste?—pregunto Annie ya muy enfadada.
-Lo que oíste putita. Toda tu familia son unas malditas brujas, en especial tú hermana Candy. Son unas putas todas ustedes. Ojala ese maldito bastardo no nazca, ojala no hubiera fallado—dijo llena de odio.
-¿Fallado?—pregunto Rose temiendo la respuesta…-Pero de que hablas—
-Lo que oyen, esa puta estaría muerta en estos momentos si no fuera por ese condenado perro que…—
-Hasta aquí llegaste estúpida—dijo antes de brincarle encima a Maritza.
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Bueno, supongo que como siempre hay cosas que no se pueden prevenir a tiempo. Como también había personas que por abrir la boca se meten en pequeños líos. Pero, también hay otras personas que se hunden hasta el fondo del infierno con solo respirar. Lamentablemente Maritza es una de ellas.
Annie se podía considerar una chiquilla alegre, traviesa, llena de vida y hasta un poco desesperante. Pero a pesar de tener muchas buenas cualidades. También era una White, y así, como la rubia, jamás permitirían que se metieran con su familia. Sin atenerse a las consecuencias.
Todos se quedaron con la boca abierta con lo que estaba pasando. La pequeña de las White que había llegado al límite de su corta paciencia. Como bombero apagando un fuego, tiro a la joven al suelo. Nadie se atrevía a meterse, ni a separar a Annie. De la paliza que de seguro le daría a la bocona de Maritza.
-Tom has algo—dijo Patty viendo como su hermana menor le entraba a bofetada limpia a la joven.
-Que yo qué. No señorita…ni loco me meto en peleas de mujeres. Además es tu hermana la que está ahí peleando—dijo cruzándose de brazos…-No señor—
-Stear tu po…—pero el pelinegro la interrumpió rápidamente.
-Te amo Patty, pero no puedo meterme. Además la última vez, no me fue muy bien—
-Annie por favor ten cuidado—dijo una angustiada Patty.
-¡DESCUIDA PATTY LO TENGO CONTROLADO!—grito Annie…-¡ESTO ES PARA QUE NO VUELVAS A METERTE CON MIS HERMANAS, MI MADRE Y ABUELA QUE SON SAGRADAS!—grito jalándole el pelo con ganas de querer arrancárselo de raíz…-¡TE VOY A PONER EL OTRO OJO MORADO SANGRONA! ¡PORQUE COMO CONOZCO A MI HERMANA…ESTOY SEGURA QUE FUE ELLA!—grito dándole un buen puño en el ojo a Maritza.
-¡AHHHH!—grito de dolor al sentir el puño en su ojo…-¡Suéltame me haces daño maldita loca!—grito la chica en el suelo.
-Daño…es poco para lo que te voy hacer—dijo antes de llenar la cara de Maritza de dedos.
-Patty ¿donde está la cámara de Annie?—pregunto Rose sin quitarle los ojos de encima a Annie.
-Su cámara. Pero para que la qui…—
-La encontraras en mi carterita Rosie—dijo Annie sin soltar el pelo de la chica.
-Puedes creer lo que estás viendo Miriam—
-Lo veo y no lo creo. Pero qué bueno que estamos en primera fila—
Rose que corrió hacia la carterita de Annie, que había dejado en una esquina en el suelo. Rápidamente la busco y encontró, con una sonrisa de las que encuentran un gran tesoro. Enseguida la prendió, para tomar recuerdos de ese día tan especial.
-Ya la tengo. Pero Deborah que tanto escribes querida—pregunto al ver a la chica escribiendo como posesa.
-Solo algunas notas Rose—dijo sin detenerse.
-Annie querida sonríe—dijo tratando de tomar una buena fotografía de Annie…-No puedo verte la cara querida Annie—
-Que tal así—dijo Annie sonriendo pero sin soltar los pelos de Maritza.
-¡Perfecta!—dijo Rose tirando una foto.
-¡SUELTAME ZORRA…ME LASTIMAS! ¡ALGUIEN AYUDEME…ALBERT!—gritaba por todo el dolor que le estaban causando.
-Albert que va, de esta tu aprender sangrona—dijo antes de volver a llenar la cara de dedos a la chica.
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Ajenos a lo que pasaba frente a las escaleras principales. Unos rubios continuaban abrazados. Albert olvidándose que George estaba presente mostraba su amor con palabras dulces y besos. Provocando un fuerte sonrojo en la rubia, que si se acordaba que George estaba presente. George que se sentía fuera de lugar o en ese caso un chaperón. Carraspeo varias veces hasta que Albert se aparto con una sonrisa de su amada rubia.
-Bueno señor Andrew iré donde los invitados. Les diré que ustedes irán en unos… minutos—
-Gracias señor George—
-De nada señora—
-George…gracias—dijo al verlo dirigirse a la puerta.
-¿Por qué?—
-Por no dejar que cometiera una locura…gracias amigo mío—
-De nada señor, con su permiso—pero en cuanto George abrió la puerta los ruidos inundaron la oficina.
-Pero que es ese escándalo. Parece una discusión—
-¿Esos son gritos?—
-Dios mío que no sea lo que estoy pensando—dijo la rubia imaginándose lo que podía estar pasando.
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Para cuando los tres llegaron a donde provenía el escándalo. Ninguno podía creer lo que veían. Annie tenía acorralada a Maritza en el piso, dándole como muchos calificarían una gran paliza. Solo se podía escuchar las bofetadas que iban y venia. La pequeña de las White cogía a la chica por los pelos como si fuera un mapo sacudiéndolo y exprimiéndolo. Para después entrarle a bofetada limpia otra vez.
Mientras se podía ver a Miriam y Lily paradas en las escaleras con los ojos tan abiertos, que parecían dos búhos asustados. Patty tratando de calmar a Annie, pero sin tener éxito. Stear estaba con la boca abierta, como pescado frisado. Tom estaba a gatas en el suelo, como si fuera un réferi que observa una pelea. Deborah escribía en su libreta solo Dios sabe qué cosa y Rose. Pues Rose estaba…
-¡VAMOS ANNIE DALE DURO, ARRANCALE LOS PELOS DE UNA BUENA VEZ! ¡DALE SU MERECIDO A LA SANGRONA ESA! ¡DALE ANNIE…DALE!…—gritaba Rose a todo pulmón, mientras seguía tirando fotos.
-¡ROSE PERO!…—grito George bien pero bien sorprendido.
-George querido no sabía que estabas ahí. Hola Albert querido—dijo con una sonrisa antes de girarse…-Annie querida no hagas eso. No le arranques los pelos de la cabeza a esa chica. Una damita no se comporta así. Dale pero no tan duro…suavecito—dijo girándose para mirar a George…-Esta mejor así mi querido George—dijo tirándole una guiñada.
-Rose pero que…ah olvídalo—dijo resignado.
-¡ALBERT AYUDAME!—gritaba la chica desesperada.
-Ayúdame nada estúpida—
-Pero Annie que estás haciendo—
-No te preocupes Candy. Esta sangrona estaba hablando peste de todas nosotras—dijo girándose para mirar a su hermana…-Tú no puedes por tu estado, tienes que cuidar a mi sobrinita. Pero para eso me tienes a mi—dijo dándole otra dosis de bofetadas y jalones de pelo.
-Albert podrías ayudarla—
-¿Ayudarla? Pero amor mío si tú hermana no necesita mi ayuda. Ella tiene la situación bajo control—
-Albert no Annie, sino a Maritza. Antes de que la dejen sin pelos—
-Eso sería muy interesante ver…ni modo—dijo caminando hacia las chicas…-Annie ya suéltala…es suficiente—dijo seriamente logrando que Annie la soltara.
Una vez que Albert había logrando sacar a la pequeña de las White de encima de Maritza. A duras pena, Maritza logro ponerse en pie. Todos la miraban sorprendidos por su aspecto. No solo porque tenía el aspecto de haber sido arrollada por algún tren. Sino que también tenía el pelo como mapo, varios arañazos, el labio partido y de seguro tendría un par de moretones muy pero muy visibles.
-No es suficiente Albert. Dijo un montón de cosas feas…suéltame—
-¡Annie cálmate!—
-Maldita zorra te voy a demandar…se van a quedar en la calle. Maldita energúmena sicópata—dijo tratando de arreglarse el pelo.
-¿Como me llamo? Enerque…—
-Creo que te dijo energúmena sicópata Annie—dijo Deborah anotando muy bien la palabra.
-Energúmena tu abuela—dijo soltándose para brincarle encima a bofetada a Maritza.
-¡AAHHH AYUDENME!—
-Albert pero…—
-Se me zafo de las manos mi amor. George podrías ayudarme con esta chiquilla—
-Por supuesto señor Andrew—dijo sacando en brazos a Annie.
-¡SUELTAME ALBERT…SEÑOR GEORGE SUELTEME! ¡QUE LE VOY ARRANCAR LA LENGUA A ESA SANGRONA!—dijo pateando.
-Señorita White tranquilícese por favor—
-Annie cálmate…muchachos podrían—dijo Albert.
-Seguro—dijo casi al mismo tiempo Tom y Stear que fueron ayudar—
-Vamos chispi cálmate—
-Auch Annie ya cálmate—dijo Stear que había recibido una patada.
-Como una personita tan pequeña puede ser tan fuerte—dijo George forcejeando con la chiquilla.
-Buena pregunta—dijeron casi a coro.
Allí estaban cuatro hombres enormes y fuertes en el medio del salón. Cargando y sosteniendo a una enojada muchacha. Que gritaba que la soltaran para darle su merecido a Maritza, como si paliza que le metió no hubiera sido suficiente.
-Creo querida que lo mejor será salir por esa puerta. No vaya hacer que los muchachos no puedan más con Annie y se suelte otra vez—
-¡TODOS ESTAN LOCOS!—grito en pie…-¡PERO DEJA QUE SE ENTERE LADY ELROY! ¡ESTO NO SE QUEDARA ASÍ…LO JURO!—gritaba como loca la muchacha.
Albert cansado de ver y escuchar a esa mujer. Despacio soltó a Annie dejando a los otros tres aun tratando de sostenerla. El rubio que su paciencia pendía de un hilo, con una sonrisa maliciosa hablo.
-George…muchachos, suelten a Annie. Para que escolte a Maritza…a la salida—
-¿Qué?—dijo mirando como la pequeña de las White sonreía.
-Ya lo oyeron muchachos. Suéltenme que voy sacar a esta por los pelos a la salida—dijo golpeando su puño cerrado en su mano.
Maritza no le quedo de otra que salir casi corriendo, antes de que la pequeña sicópata se soltara. Para encontrarse cuando iba a salir con Torment, que no solo la miraba con sus profundos ojos negros. Sino que parecía que el muy maldito se estaba riendo de ella.
-¡Y NO VUELVAS O TE SACARE LOS OJOS!—grito Annie una vez que fue soltada.
-¡ANNIE MARIE WHITE…PERO QUE MODALES SON ESOS!—grito sorprendida Penélope.
-Abuelita—
-Pero muchacha que significa ese comportamiento en esta casa. ¿Que pensara Albert…todos?—
-Por mí no se preocupe. A mí ni me molesto—dijo el rubio.
-Lo siento abuelita. Pero esa mujer dijo un montón de cosas horribles. Un montón de insultos y suciedades que no pude resistir—
-Pero eso justifica ese comportamiento. Eres una señorita…no una boxeadora—
-No…no lo justifica. Pero valió la pena—dijo con sinceridad.
-Pero Annie—
-Lo siento abuelita pero no me arrepiento de lo que hice. Esa mujer mal hablada dijo cosas de Patty…poniendo su integrada en duda. Tambien cosas terrible de Candy y de su bebe…que no era hijo de Albert—dijo mirando a su hermana…-No pude quedarme callada, solo explote y lo siento. Me disculpo Albert por esta escena que hice el mismo día que visito tu casa. Pero no me arrepiento de haberle dado su merecido a la tal Maritza no se qué—
-No tienes que hacerlo. Nadie lo hubiera hecho mejor que tu—dijo ganándose una sonrisa de la chica.
-Pero Annie eso no estuvo bien—
-Lo sé abuelita. Sé que no es la forma de arreglar las cosas. Pero te estoy siendo honesta. Ella dijo cosas horribles—
-Annie pero es que…—
-Pero es cierto abuela…fue horrible—dijo Patty tan blanca como un papel.
-Pero eso no…—
-Es cierta abuela Pony, con eso aires de señorita que tanto se alardea. Hubiera escuchado todo lo que salió por su boca…pura basura. ¡BASURA! Annie solo reacciono como cualquiera que ama…tiene mi apoyo—dijo Rose apoyando a la menor.
-Insulto a mi mama, a ti y todas nosotras. Dijo que una tal Lady no se que nos llamaba brujas. Nos llamo brujas…puedes creer algo así. He hecho algunas travesuras pero…—
-Acaso dijo algunas travesuras—le susurro Tom a Stear.
-Pero ha eso a ser bruja, es algo exagerado, no crees. Ni que estuviéramos en el mundo mágico de Harry Potter—dijo con una leve sonrisa…-Además, nos llamo a las tres zorras…puedes creerlo—dijo frunciendo el seño…-Eso que no te he dicho la peor parte…también nos dijo que éramos unas, P abuelita y con la P mayúscula—
-Annie—
-Abuelita tu sabes que a mí no me gustan los líos ni las peleas—
-Creo que no escuche bien eso—dijo Tom sorprendido…-Acaso dijo que no le gustan las peleas ni líos. Pero si eso no se lo cree ni ella misma—dijo logrando que Stear casi estallara en una carcajada.
-Pero se darlas cuando se trata de ti, de mis hermanas o solo toda la gente que amo. Siempre Candy nos ha cuidado…no podía quedarme callada escuchando todo la suciedad de esa sangrona—
-Annie mi niña—
-No podía permitir que esa mujer te faltara el respeto, si tú llegabas venir. Recuerda que tienes que cuidar tu corazoncito, para que nos dures muchos pero muchos años. Yo le hubiera arrancado la lengua si tu hubieras escuchado todo eso—dijo acercándose a su abuela con esa única cara…-Pero no volveré hacerlo abuelita—
-Y como le vamos a creer—murmuro Tom a Stear que no dejaba de reírse…-Auch…Patty eso me dolió—dijo acariciándose el brazo.
-Que bueno que te dolió…deja de comentar—
-Ten cuidado con esta amigo. Mira y resulta ser peor que las otras dos—dijo haciendo reír mas pelinegro.
-Lo siento—dijo abrazando a su abuela.
-Annie…mi chiquilla única—
-Bueno…bueno ya dejemos esos temas tan desagradables. Qué tal, si todos comemos algunos dulces. No hay nada mejor endulzarse la vida y olvidar las cosas malas. Hay entremeses, cake y tartas de todos los sabores—
-Me gustan las tartas—
-Pues hay uno de piña que me quedo delicioso—
-Mmm que rico…es el favorito de la abuela y mío—
-Lo sé mi niña…lo sé. Como también que a la señorita Patty le gusta el de manzana. Al joven el de limón. A la señora Rose el de naranja y al joven Stear…todos—dijo haciendo sonrojar al joven.
-MMm que rico señora Watson. Yo me apunto para quitarme de la cabeza esta experiencia tan desagradable…comiendo—dijo Tom alegremente.
-Yo también me apunto—dijo Stear deseando probar los dulces.
-Que rico señora Watson…pero antes. Rosie tiraste algunas fotos—dijo Annie arreglándose su larga cabellera.
-Pero Annie…—
-Es realmente encantadora Penny…encantadora. Me acompañas a la cocina a cortar varios trozos de las tartas—
-Claro que si—
-Así nos preparamos un té calientito para calmar los nervios. Creo que han sido demasiadas emociones—
-Eso me caerá bien y me cuentas quien la chica que Annie pues…pues ya sabes—
-Cuando te cuente amiga mía quien esa chica en realidad…le darás la razón a tu nieta—dijo pero se detuvo al mirar a las escaleras y ver a las chicas blancas como papel…-Muchachas vengan también…les hará bien un té—
-Si señora Watson—
-Crees que es buena idea…dejarla aquí—dijo Fred con cara de espanto.
-No va a pasar nada querido, ella estará bien. Ahora acompáñame te prepare uno muy cargado—
-Pero muy cargado—
Emily siempre se había imaginado como saldría Maritza de la mansión. Pero de todas las posibles formas, definitivamente esta fue una que jamás se olvidaría. Solo esperaba que Maritza aprendiera y se mantuviera lejos…por su propio bien.
Mientras el murmullo continuaba en el salón. Annie miraba las fotos con el seño fruncido. No había gustado lo que paso. Pero le gustaba que esa tipa aprendiera que si se metía con una White, se metía con todas.
-George querido ven acá. Mira haber si esto fue un buen derechazo—dijo Rose llamándolo con la mano.
Albert y George que se habían quedado en el mismo lugar. No podían creer todo lo que había pasado en apenas unos segundos. Pero por otro lado, el que Maritza al fin saliera de la mansión era un alivio. Aunque salió de una forma algo inesperada.
-Creo que te llaman George—este miro al rubio con cierta sonrisa…-Lo que sea que estés pensando…no lo digas quieres—
-No lo diré—dijo con una leve sonrisa…-Déjeme ver señorita—dijo caminando con elegancia hacia los jóvenes.
-Albert siento lo que paso—dijo la rubia que había llegado al lado del rubio…-Es que Annie a veces es un poco impulsiva—
-Yo no lo siento—dijo acariciando su rostro…-Pero me alegra que al fin Maritza, haya salido de nuestras vidas—dijo mirando pensativo a donde estaban todos.
-¿Qué es lo que piensas?—
-Que tengo que portarme bien contigo. Porque si esa chiquilla es capaz de hacer algo así. No quiero imaginarme de lo que será capaz Patricia—dijo soltando una fuerte carcajada.
-Albert…pero que dices—dijo viéndolo reír.
-Te amo señora Andrew—
-También te amo señor Andrew—dijo abrazada a su amado demonio.
-Que tal si vamos por un postre—
-Excelente…me pregunto como sabrán con las aceitunas—dijo riendo al ver la cara que puso su adorado esposo.
-Disculpen damas y caballeros…pueden pasar a la mesa—dijo Lily.
-¡Excelente!—hiendo todos menos Annie que se quedo mirando su cámara.
-No vienes Annie—
-Iré en un segundo Patty—
Una vez que todos se alejaban por el pasillo. Annie con una enorme sonrisa, comenzó a borrar una a una esas últimas fotografías. Annie era una chica que en muchas ocasiones se había metido en líos, por defender a otros de abusos, entre otras cosillas.
Mientras miraba borrar las fotos, ella sabía lo que había hecho, igual su familia y amigos. Esa son cosas que son difíciles de olvidar. Pero lo más imponte para la chica. Es que la tal Maritza jamás olvidaría lo que paso ese día y eso era más que suficiente.
Por tal motivo no necesitaba que nadie más viera esas horribles fotos. Jamás permitiría que además de los testigos, alguien más las viera. Aunque fuera increíble después de lo que paso…ella no era así. Además como iba a permitir que semejante personaje estuviera grabada en su adorada camarita.
Una vez que había borrado por completo todo lo relacionado a la paliza. Miro a su hermana con una sonrisa. La rubia que había visto lo que había hecho, solo asintió de una forma positiva con su cabeza. Mientras Albert que no compendia bien la actitud de la chica, miro a su esposa sin entender la silenciosa conversación que había entre las dos White.
-Será nuestro secreto—dijo llevándose un dedo a los labios…-Eso huele rico…ven muchacho—dijo antes de salir corriendo seguida por Torment…-Ustedes dos no se tarden o se quedaran sin postre—dijo deteniéndose de golpe, para seguir corriendo.
-Acaso hizo lo que creo que hizo. ¿Por qué borro las fotografías?—pregunto el rubio algo confundido.
-Porque simplemente…ella es Annie—dijo Candy abrazando al rubio.
Bueno chicas hasta aquí el capitulo 35
Muchas gracias por todos esos comentarios anteriores. Esos son los que me alegran el día. Porque todos y cada uno son muy importante para mí. Aunque no las conozco en persona, me llena de mucha alegría que ustedes compartan conmigo su pensar.
Lamento haberme tardado tanto, pero he estado algo ocupada. Se me ocurrió otra historia y necesitaba sacarla un poco de mi sistema. Para así poder trabajar con esta historia, que amo y que ustedes merecen que de lo mejor de mí. Tratare de no tardarme tanto esta vez chicas.
Espero de corazón, que la salida definitiva de Maritza de la mansión, les haya gustado. Como adelanto, les cuento que ya se acerca el primer encuentro entre Albert y Elroy. Entre otras cosas, que dejaran más que claro quién es Albert Andrew. Bueno con ese detallito las dejo.
Será hasta el próximo capitulo
Un fuerte abrazo
Ladycat
