Hola hola ke tal stan? espero ke bien

Recuerden de que nada me pertenece. La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capítulo 34

—Quédate detrás de mí —le ordenó—. Hablo en serio.

La cerradura y la jamba de la puerta del apartamento 324 estaban reventadas. La puerta estaba cruzada por cinta policial.

—M.B. ¿Alice? —fue cuanto logró decir Bella, y, apartando a Edward a un lado, agarró el picaporte del apartamento de su amiga.

—Ah, estás ahí, querida —una mujer ataviada con mallas rosas y mullidas pantuflas apareció arrastrando los pies por el pasillo—. Me tenías preocupada.

—Señora Weathers... —los nudillos de Bella se pusieron blancos sobre el pomo de la puerta cuando se dio la vuelta—. M.B... ¿Qué le ha pasado a M.B.?

—¡Menudo alboroto! —La señora Weathers se ahuecó su casquete de pelo rubio y le lanzó a Edward una sonrisa calculadora—. En un barrio decente como éste no suelen pasar estas cosas. El mundo se está yendo al cuerno, se lo digo yo.

—¿Dónde está M.B.?

—La última vez que la vi, se iba corriendo con un hombre. Bajaban a toda prisa las escaleras, insultándose el uno al otro. Eso fue después del alboroto. Cristales rotos, muebles caídos, ¡hasta disparos! —asintió con la cabeza varias veces, como un pájaro que agitara sabrosos gusanos entre el pico.

— ¿Tiros? ¿M.B. estaba herida?

—A mí no me lo pareció. Enfadada sí parecía, desde luego. Hecha un basilisco.

—¿Iba con mi hermano?

—No, qué va. Al chico que iba con ella no lo había visto yo nunca. Me acordaría, te lo aseguro. Era alto y muy guapo. Llevaba el pelo recogido en una coletita de esas tan graciosas, y tenía los ojos como de acero .Y un hoyuelo en la barbilla, como una estrella de cine. Pude verlo muy bien, porque casi se me echó encima.

—¿Cuándo ocurrió todo eso, señora Weathers?

La anciana fijó su mirada en el rostro de Edward, sonrió y le tendió la mano.

—Creo que no nos han presentado.

—Soy Edward, un amigo de Bella —él le devolvió la sonrisa, a pesar de que la impaciencia le retorcía el estómago—. Hemos estado fuera unos días y veníamos a ver a M.B.

—Pues yo no le he visto el pelo desde el sábado, cuando se fue de aquí corriendo. Se dejó la puerta del apartamento abierta..., o eso pensé hasta que vi que estaba reventada. Así que eché un vistazo. El piso estaba hecho un asco. Sé que M.B. no es tan ordenada como tú, Bella, pero estaba todo patas arriba y... —hizo una pausa dramática—... había un hombre tirado en el suelo, inconsciente. Un auténtico gorila. Así que volví a mi apartamento y llamé a la policía. ¿Qué podía hacer? Supongo que el tipo volvió en sí y se largó antes de que llegaran. Dios sabe que no puse un pie fuera de la puerta hasta que llegó la policía y me dijeron que ese tipo había desaparecido.

Edward deslizó un brazo alrededor de la cintura de Bella. Ella había empezado a temblar.

Señora Weathers, me pregunto si tendrá usted una llave del piso de Bella. Se la ha dejado en mi casa y tenemos que recoger unas cosas.

—Oh, ¿no me digas? —ella sonrió maliciosamente, se ahuecó de nuevo el pelo y empezó a regañar a Bella—.Ya iba siendo hora, ¿eh, Bella? Aquí encerrada noche tras noche... Bueno, dejadme ver. Acabo de regar las begonias del señor Hollister, así que tengo mis llaves aquí mismo. Aquí tenéis.

—No recuerdo haberle dado mi llave.

—Claro que sí, querida, el año pasado, cuando te fuiste con las chicas a Arizona. Hice una copia, por si las moscas —canturreando para sí misma, abrió la puerta de Bella. Pero, antes de que pudiera empujarla y entrar, Edward se le adelantó.

—Muchísimas gracias.

—No hay de qué. No me explico dónde se habrá metido esa chica —dijo, estirando el cuello para ver por la rendija de la puerta del apartamento de Bella—. Le dije a la policía que se había largado echando chispas. Ah, y ahora que lo pienso, Bella, sí que vi a tu hermano.

—A Timothy...—murmuró Bella.

—No sé cuál de los dos era. Se parecen tanto... Se pasó por aquí... a ver... —se dio unos golpecitos con el dedo en los dientes delanteros—. Debió de ser el sábado por la noche. Le dije que no te había visto, que a lo mejor te habías ido de vacaciones, por el puente parecía un poco alterado. Entró en tu casa y me dio con la puerta en las narices.

—Tampoco sabía que él tenía una llave —murmuró Bella, y entonces se dio cuenta de que, al huir, se había dejado el bolso en la oficina—. Gracias, señora Weathers. Si por casualidad ve a M.B., ¿podría decirle que la estoy buscando?

—Desde luego, querida. Ahora, si os... —frunció el ceño cuando Edward le hizo un rápido guiño y, tirando de Bella, le cerró la puerta en las narices.

Nada más echar un vistazo a su alrededor, Edward comprendió que Bella no solía dejar su apartamento lleno de cojines destripados y cajones volcados por el suelo. Al parecer, Salvini no se había contentado con registrar el apartamento: se había empeñado en destrozarlo.

—Qué chapuza —murmuró Edward, frotándose el cuello con la mano.

Bella comprendió que se trataba de la misma clase de locura. El mismo violento arrebato que había presenciado cuando su hermano Timothy había empuñado la antigua daga que Thomas usaba como abrecartas. Pero aquello sólo eran cosas materiales, se dijo. Por más queridas y valiosas que fueran para ella, sólo eran objetos. Ella, sin embargo, había visto lo que Timothy era capaz de hacerle a una persona.

—Tengo que llamar a Rosalie. Alice se habrá ido a su casa, si ha podido.

— ¿Has reconocido al tipo que iba con ella por la descripción de la señora Weathers?

—No, no conozco a nadie así, y conozco a casi todos los amigos de Alice. —atravesó su cuarto de estar jadeando aquel desastre y se acercó al teléfono. La luz del contestador parpadeaba, pero Bella no le prestó atención y marcó rápidamente un número—. Su contestador —masculló, y se puso tensa mientras la voz gutural de su amiga recitaba la presentación. Luego dijo—. Rosalie, si estás ahí, contesta. Es urgente. Estoy metida en un lío. Y Alice También No sé dónde está. Quiero que vayas a la policía y le entregues el paquete que te mandé. Llámame en cuanto puedas.

—Dale mi número —le dijo Edward.

—No me lo sé.

Edward agarró el teléfono, recitó el número y le devolvió el aparato a Bella. Revelar el paradero de Bella era un riesgo calculado, pero Edward no quería poner ningún impedimento para que Rosalie pudiera encontrarlos.

—Es cuestión de vida o muerte, Rosalie. No te quedes sola en casa. Ve a la policía. No hables con mi hermano bajo ningún concepto. No le dejes entrar en casa. Llámame, por favor, por favor, llámame.

—¿Dónde vive?

—En Potomac —le dijo Bella cuando Edward le quitó suavemente el receptor y colgó—. Pero puede que no esté allí .Tiene una casa en el campo, al oeste de Maryland. Allí fue donde le mandé el paquete. Allí no tiene teléfono, y hay muy poca gente que sepa que a veces se va allí. Otras veces se mete en el coche y conduce hasta que encuentra un sitio que le gusta. Podría estar en cualquier parte.

—¿Cuánto tiempo suele estar desaparecida?

—Un par de días, como mucho. Me habría llamado a mí, o a Alice. —maldiciendo, apretó el botón del contestador automático. La primera voz que brotó era la de Rosalie.

—Bella, ¿de qué va todo esto? ¿Esa cosa es auténtica? ¿Es que te has pasado al contrabando? Mira, ya sabes que odio estos chismes. Ya te llamaré.

—Las cuatro del sábado —dijo Bella, aferrándose a aquel dato—. Rose estaba bien a las cuatro del sábado, según el contestador.

—No sabemos desde dónde llamó.

—No, pero el sábado estaba bien —apretó el botón para escuchar el siguiente mensaje. Era de Alice.

—¿Dónde estás, dónde estás? Bella, escúchame. No sé qué demonios está pasando, pero estamos metidas en un lío. No te quedes ahí. Puede que él vuelva. Estoy en una cabina, frente a un garito cerca de... —se oyó un juramento y unos golpes—. Quítame las manos de encima, hijo de... —y el tono de la línea.

—Domingo, dos de la madrugada. ¿Qué he hecho, Edward?

Sin decir nada, Edward accionó el siguiente mensaje. Esta vez era la voz de un hombre.

—Maldita zorra, si escuchas esto, quiero que sepas que te encontraré. Quiero lo que es mío —se oyó un sollozo sofocado—. Me cortó la cara. Me ha hecho trizas la cara por tu culpa .Voy a hacerte a ti lo mismo.


wow ke feo ese mensaje ke le dejaron a Bella no?

Espero sus reviews

byee