Actualizando: Domingo, 17 de Febrero.
Disclaimmer: Esta historia es mía,todo aquel que decida plagiarlapagará caras las consecuencias, me gusta cuidar lo que es mío y soy muy egoísta con mis logros.
Capítulo 32 Parte II – "Para siempre…"
Abrió los ojos y se topó con dos fugaces miradas de colores vivos y llamativos; gruñó un poco y se sentó despacio, sintiendo que todo el cuerpo le dolía. Se llevó una mano al pecho y sintió vendas, últimamente había estado viviendo atado a esas cosas… ¿quien lo diría? Pensó con ironía, mientras observaba su alrededor y se sorprendía al notar que estaba en su casa. Juntó las cejas y volteó a ver a sus dos acompañantes, ambos tenían cara de culpable, pero no entendía a que se debían la atmosfera y esas miradas.
No recordaba nada.
– Sasuke… ¿te sientes mejor? – Preguntó una preocupada Sakura.
– Disculpa que tomáramos medidas drásticas, teme. – Se disculpó el rubio en un tono de voz completamente serio. – Necesitabas calmarte.
Bajó la mirada, ignorando por completo la manera en que sus dos amigos de toda la vida se volteaban a ver. Se llevó una mano a la frente y asintió… ya recordaba lo que había pasado.
– ¿Qué pasó?
Notó la manera en que el rubio y la de ojos jade intercambiaban miradas, con las cejas un poco juntas y tensos. Había pasado algo malo, de eso estaba completamente seguro. Volteó a verlos, completamente serio y tomó a Sakura del brazo, no estaba entendiendo nada, pero necesitaba saber que había sucedido con él.
– ¿Qué pasó? – Preguntó de manera pausada, denotando su impaciencia.
Escuchó a Naruto carraspear y observó a la muchacha tirar de su brazo, para luego alejarse un poco y cruzarse de brazos, mientras observaba el suelo. El gesto de la muchacha, de mirar al suelo, le recordó a alguien… aunque no sabía muy bien a quien.
– Sasuke, lo que tenemos que decirte… es un poco…
Comenzó a decir el rubio, mientras se frotaba un brazo, desviaba la mirada y juntaba un poco las cejas, en un gesto que denotaba la incomodidad que estaba experimentando en esos momentos. Sasuke empezó a levantarse de la cama, lentamente, sintiendo que se olvidaba de algo muy importante. Volteó a ver al rubio y asintió una vez, diciéndole que podía continuar.
– Verás… Hiashi…
Abrió los ojos, conmocionado, ¿cómo podía olvidarse de Hinata? Se levantó de inmediato, recordando la batalla que se había desencadenado dentro de la mansión Hyuuga y de la cual había salido mal parado, no se había defendido al cien por ciento, porque no había querido y no podía. Recordó los gritos de Hinata, llamándolo… ella lo necesitaba y el no había estado ahí para ayudarla.
Abrió con fuerza la puerta, notando por primera vez que se encontraba en casa del rubio, salió disparado por el pasillo hasta llegar a la puerta principal, pero Naruto apareció frente a él, rodeado de ese chakra que tanto odiaba. Juntó las cejas y se llevó una mano a la espalda, pero pronto notó que faltaba su katana; volteó a ver a Sakura y notó su arma, pendiendo del hombro de la muchacha.
Esos traidores.
– Muévete.
– No puedo.
Enarcó una ceja, escéptico.
– No voy a dejar que te hagas más daño. – Esta vez fue Sakura quien habló. – Aun está fallando tu sistema, no vas a durar de pie por mucho tiempo si te enfrentas a nosotros.
Apretó la quijada y volteó a ver a Naruto. – Muévete.
El rubio suspiró y negó un poco, volteó a ver a Sakura y de nuevo se frotó un brazo. Sasuke se enderezó, olvidándose por completo de la idea de un combate, si Naruto y Sakura estaban comportándose de esa manera, seguramente había problemas demasiado serios. Caminó hacia el rubio y lo tomó por los hombros, obligándolo a mantenerle la mirada y a escucharlo.
– ¿Qué pasó?
El rubio bajó la mirada y apretó los labios antes de contestar. Sasuke sintió que el mundo se le venía abajo.
Parpadeó y regresó al presente, a su habitación. Observó a sus compañeros, Sakura le veía con un poco de pena y además le sonreía un poco, como lo hacía siempre que intentaba reconfortar a alguien; desvió la mirada hacia Naruto y se topó con una mirada llena de comprensión. Arrojó la sábana que le cubría las piernas y se llevó una mano a la cabeza. ¿Cuánto tiempo había durado inconsciente?
– Solo han pasado cinco días, Sasuke.
Volteó a ver a Sakura y enarcó una ceja, cinco días no le parecía algo que debía tomarse a la ligera.
– Teme… no te calmabas… disculpa que recurriéramos a esos extremos, pero…
– No importa. – Contestó de pronto, abatido. – Váyanse, necesito trabajar.
Sintió la mano de Sakura en su hombro y volteó a verlos, ambos parecían sorprendidos, pero más que nada estaban confundidos por lo que acababa de decirles.
– ¿Trabajar? – Preguntó Sakura, después de tartamudear.
– Si, teme, ¿trabajar en qué?
No contestó, solo quería que se fueran de ahí. Se levantó y caminó hacia la puerta, sin importarle lo que tuviera que hacer.
– Sasuke… es mejor que la olvides. – Resonó la voz de Naruto. – Ya no hay nada que puedas hacer…
Sasuke volteó a verlo en silencio y corrió la puerta, con un movimiento tan duro, que el otro par temió que fuera a estallar en miles de astillas. Juntó las cejas, molesto, apretó los dientes y se giró por completo, para quedar de frente a ellos, sería claro, porque no quería que quedara duda de lo que quería.
– Váyanse de mi casa.
Naruto negó. – Sasuke, no puedes hacer algo para remediarlo, entiende…
– Entiende tú. – Contestó, con un tono ácido. – Disfrute su fiesta, Hokage-sama.
Y sin decir más, salió de la habitación y cerró la puerta, con la misma fuerza que antes. No podía olvidar a Hinata… no iba a hacerlo. Caminó a paso decidido hasta la sala de congregación que había diseñado y después de unos cuantos sellos, desapareció tras una de las paredes. Dejando la habitación tan desolada como lo había estado siempre.
No dejaría que lo apartaran de Hinata.
~oOo~
– ¡Abran la maldita puerta!
Estampó su cuerpo contra la puerta y lo único que logró fue recibir una fuerte descarga que la impulsó dos metros hacia atrás; cayó al suelo, de lleno sobre su espalda y al abrir los ojos observó el techo de su habitación de nuevo. Juntó las cejas molesta y dejó salir un ligero quejido, el impacto si había dolido; suspiró y se levantó del suelo, observó la puerta y tras una serie de sellos, empujó su palma hacia el frente, enviando una fuerte ráfaga de viento… pero nada pasaba, la puerta seguía intacta y sin abrirse.
¿Cuanto tiempo había pasado ya? No lo sabía, desde que había vuelto de su misión todo se había convertido en un caos. Recordó la mirada que Neji le había dedicado, antes de que las cosas en casa estallaran y varios integrantes de la rama secundaria intentaran detenerla de destrozarse el rostro al castaño. Juntó las cejas de nuevo y tomó lo primero que encontró su mano, lo lanzó a la puerta y vio como salía disparado en otra dirección, mientras que un ligero rayo se asomaba. Su padre estaba jugando demasiado sucio.
– ¡Neji! – Gritó furiosa. – ¡Neji, da la cara!
Se levantó del suelo, furiosa y comenzó a caminar por su habitación, mientras tomaba objetos y los lanzaba a la puerta, con toda la fuerza que su cuerpo le permitía. No tenía cabeza para pensar en una manera de salir, en esos momentos era tanto su furia que necesitaba deshacerse de ella.
– ¡Cobarde! ¡ E! – Lanzó una figura de cerámica que estalló en mil pedazos y bufó. – ¡Se que me estás escuchando! ¡Eres un cobarde!
Otro objeto estalló en mil pedazos al chocar con la puerta.
– ¡Eres una mierda, Neji! – Escupió con cólera. – ¡Me estás escuchando, eres una mierda, como hombre y como ninja! ¡Canalla!
Se quedó en silencio unos momentos y después de dejar salir un fuerte grito, corrió hacia la puerta y estampó una fuerte patada en la madera; sintió un extraño dolor en el pie, pero esta vez no fue la sensación que le causaban las descargas eléctricas, era el de la madera lastimándole la piel. Sacó su pierna de la puerta y observó el daño, con las cejas juntas, sintiendo como le temblaban los labios y después de unos momentos cayó al suelo, sus sollozos eran lo único que se podían escuchar.
– ¡Maldita sea! – Gritó molesta y golpeó el suelo.
Levantó el rostro después de llorar en silencio unos minutos y se sorprendió al ver que Neji estaba acuclillado frente a ella y que en sus ojos se podía ver un fuerte arrepentimiento y sobretodo culpa. Apretó el rostro, sintiéndose una desgraciada y se lanzó a los brazos del muchacho, mientras le decía una y otra vez que estaba arrepentida de lo que le había estado diciendo todo ese tiempo.
Neji tan solo abrazó a la muchacha y esperó a que se calmara, la vida en esa casa no había sido sencilla desde el día en que Sasuke había ido a pedir la mano de Hinata y mucho menos después de lo que Hiashi les había pedido a todos que hicieran. Ahora que escuchaba a Hanabi llorar, sentía que el castigo que Hiashi pudiera haberle dado seguramente sería menos tortuoso que lo que sentía en esos momentos.
– Encontraremos la manera.
Hanabi negó y tembló un poco. – La perdí… Neji… ¡La perdí para siempre!
Apretó el abrazo y dejó salir otro sollozo. Neji solo observaba al frente, con las cejas un poco juntas e ignoraba a las dos muchachas que estaban del otro lado de la puerta, observando a Hanabi con el mismo rostro que tenía él.
Se escucharon unos pasos acercarse y detenerse justo frente a le puerta, las dos muchachas desaparecieron del lugar de inmediato, dejando a Neji y a Hanabi solos, frente a Hiashi, que los observaba de manera desaprobatoria. El muchacho escondió el rostro de Hanabi en su pecho y volteó a ver al mayor, con las cejas juntas, por el enojo que sentía hacia el.
– Que actitudes tan vergonzosas.
Neji apretó los dientes y juntó un poco más las cejas. El hombre solo los observó, con una mueca de desagrado en el rostro.
– Lo hecho, hecho está. No voy a permitir que la familia se mezcle con semejante escoria.
Hanabi se liberó del agarre de Neji y volteó a ver a su padre con las cejas juntas, sin que las lágrimas dejaran de escurrir por sus mejillas.
– Al menos ella será feliz.
Hanabi le sostuvo la mirada a su padre, sintiendo una ola de ira recorrerle el cuerpo. El hombre tan solo juntó las cejas por unos momentos y luego desapareció de la vista de los dos jóvenes, no se había dicho, pero sabían que esa batalla, Hiashi la había perdido.
~oOo~
Abrió los ojos lentamente, sintiendo que la cabeza le dolía un poco, pero no le importó. Recargó su antebrazo sobre su frente, se sentía mareada y le dolían los ojos, podía sentir los restos de las saldas lágrimas en su piel. Se frotó un poco y se deshizo de la sensación acartonada que las lágrimas secas le dejaban en la piel. Su mirada se paseó por la habitación, tenía días sintiéndose extraña.
Se levantó de la cama y tomó la ropa que había dejado lista la noche anterior, se observó al espejo unos momentos, notando lo marcadas que se encontraban sus ojeras y lo pálida que lucía su piel, además sus ojos estaban rojos e hinchados… sería muy difícil poder convencer a sus padres de que se encontraba mejor si lucía tan deplorable.
– Ánimo.
Escuchó como su voz desaparecía después de unos instantes y la piel se le erizó. Levantó la mirada y suspiró de nuevo, cerró los ojos unos momentos y sonrió, necesitaba subir sus ánimos, aunque eso le costara un poco de trabajo. Al abrir los ojos sintió un extraño calosfrío recorrerle la espalda, su madre estaba para en la puerta de su habitación, viéndola con las cejas juntas por la preocupación y el miedo en la mirada.
– ¿Como amaneciste?
Observó a la mujer por el espejo durante unos segundos y sonrió un poco, nerviosa por la repentina intromisión de su madre a su guarida. Tomó su ropa con movimientos lentos y giró sobre sus talones, quedando de frente a la mujer que la veía aun más preocupada que momentos antes.
– Bien… muchas gracias.
Estuvieron en silencio durante unos momentos, en los cuales la muchacha solo observaba a su madre vacilar, seguramente por no saber que decir, pero después de unos momentos solo esbozó una sonrisa y le dio ligeras palmaditas a la pared; Hinata tomó el gesto como una victoria, eso significaba que no la bombardearía con las preguntas de siempre.
– ¿Cómo te sientes?
Tomó uno de sus libros y lo ojeó antes de dejar salir un suspiro, encogerse de hombros y dejar caer el libro en el escritorio; esa era una pregunta que requería de una respuesta complicada. No sabía como describir lo que estaba sintiendo y solo deseaba poder deshacerse de esa horrible sensación que la estaba consumiendo poco a poco. Quería decirle que lloraba por las noches, sin saber por qué, que extrañaba, pero no sabía a quien… quería decirle que se encontraba de lo peor, pero no podía hacerle eso a su madre. Levantó la mirada y sonrió lo más amplio que pudo.
– Mejor… en verdad.
Observó a la mujer sonreír un poco más y asentir un poco. – Preparé tu desayuno favorito y te hice un batido de mango, no tardes mucho.
Hinata sonrió ampliamente y negó de nuevo. – Bajo enseguida.
La mujer desapareció y Hinata sintió que el vacío de antes se hacía más intenso, ¿Cuánto tiempo soportaría aquello? Negó un poco y corrió al baño. No tardó más de veinte minutos en salir, completamente vestida y peinada, caminó por la casa y bajó las escaleras lentamente, preparándose para una sesión de risas y sonrisas que tendría que fingir demasiado bien si quería convencer a sus padres de que se encontraba mejor.
Al llegar al comedor se encontró con la escena de siempre, se sentó en donde mismo y siguió la rutina que llevaba desde poco más de una semana; sonrió la mayoría del tiempo y rio cuando sentía que debía hacerlo, de vez en cuando comentaba sobre las cosas que había visto en internet y decidió mentirle a sus padres, diciendo que una de sus amigas había planeado una visita al centro comercial ese día.
– ¿En verdad? – Preguntó su padre con una sonrisa de oído a oído. – Vi el brillo en tus ojos al ver mi carro, te daré permiso de conducirlo, pero solo por hoy.
Sonrió al ver como su padre le guiñaba el ojo y bajó la mirada, sintiéndose peor que antes; escuchó como las llaves tintineaban al ser acomodadas a lado de su vaso de batido y sonrió de nuevo, volteó a ver a su padre y amplió su sonrisa, tomó las llaves y las guardó en el bolsillo de su suéter.
– ¿Dijiste que irías con Annie? – Preguntó su madre. – ¿Es la chica que siempre te invita a fiestas verdad?
Asintió en silencio y tomó un largo sorbo de su malteada. Observó a su madre comer el desayuno, pensativa, antes de dejar caer las manos sobre sus piernas, creando un sonido extraño.
– Supongo que irá de compras para la fiesta de hoy… si quieres ir, no hay problema, ya estás en edad de ir a fiestas.
Rio un poco y negó. – No tengo ganas de ir a una fiesta…
Su madre negó y batió el aire con una mano. – Te escuché hace un mes, cuando hablabas por teléfono con Danielle… ve a la fiesta.
Observó a sus padres en silencio y les sonrió un poco, fingiendo que estaba emocionada por el permiso que le habían dado. Terminó de desayunar, les besó en la mejilla y salió corriendo del comedor, subió las escaleras a prisa y se encerró en su habitación. Se llevó una mano a la frente y se recargó en la puerta, dejó salir un suspiro y cerró los ojos.
¿En que embrollo se había metido?
Ahora tendría que llamar a Annie y preguntarle si habría una fiesta esa noche, caminó hacia su escritorio y estiró la mano para tomar el teléfono y se detuvo unos momentos. No podía engañarse, no estaba de ánimos para ir a una fiesta, pero le mataba ver las miradas de desesperación de sus padres, cada que ella se excusaba de alguna invitación por parte de sus amigos.
– Eres una cobarde…
Se deslizó hasta llegar al suelo y recargó la cabeza en la puerta, observó el techo y negó un poco, saldría, aunque no fuera a la fiesta. Pasearía por la ciudad durante unos minutos, quien sabe, tal vez eso era lo que le faltaba, un poco de aire y un cambio a su tan rutinaria vida.
Observó sus uñas en silencio durante unos momentos y luego se levantó del suelo, prendió su computador portátil y se sorprendió al ver que tenía un mensaje de parte de Annie. Lo abrió, un poco desinteresada y sonrió, con ironía, al ver que la muchacha le estaba invitando a la fiesta de esa noche, alegando que le tenía una sorpresa y amenazándola con "arrancarte tu preciosa cabellera azul" si llegaba a ausentarse "con una de tus estúpidas excusas, vive un poco la vida y sal por la ventana."
Tal vez ir a la fiesta no sería tan mala idea. Observó la hora y sonrió, iría al centro comercial después de todo, pero primero iría a dar un paseo. Le respondió el mensaje a su amiga y aprovechó para pedirle la dirección del lugar en el que sería la fiesta, apagó su portátil y se levantó de la silla, salió de su habitación y corrió hasta llegar a la puerta. Se despidió de sus padres con un simple "llego más tarde" y desapareció de su hogar.
~oOo~
– En verdad no entiendo porque haces esto.
La muchacha solo bufó, molesta, mientras terminaba de agitar una pequeña burbuja que tenía en la mano; la observó unos momentos y volteó a ver a los clones que había alrededor de ella, sonrió un poco y les dedicó una mirada, todas las castañas agitaron de nuevo sus burbujas y después de unos momentos desaparecieron del jardín.
– No lo vas a entender nunca, tú no perdiste a tu hermana
El castaño rodó la mirada. – Estoy buscando la manera de traerla.
Hanabi volteó a ver al muchacho y negó. – No hay manera de traerla de vuelta con el jutsu, lo sabes… no sin algún objeto que sirva como anclaje.
– Podemos desarrollar alguno.
Hanabi torció los labios y agitó con más fuerza. – Eso llevaría demasiado tiempo.
– ¿Duda de sus capacidades?
– No. No quiero correr riesgos, es mi hermana.
~oOo~
"Hiashi envió a Hinata al lugar en el que había estado antes de que volviera…"
Observó al frente de nuevo y arrojó el libro que tenía en sus piernas, llevaba cerca de cuatro días leyendo, estudiando y analizando, pero aun no daba con una solución a su problema. Se frotó el cabello con ambas manos y gruñó, la cabeza le dolía, los ojos le escocían y ya se había quedado sin ideas; estaba tan desesperado, que le faltaba poco para salir de su escondrijo, buscar a Sakura y Naruto y pedirles ayuda… además de perdón.
Se cubrió la mitad del rostro con una mano y apretó los párpados, de solo pensar en eso le daba coraje, pero si quería avanzar tendría que hacerlo, por más que le dieran ganas de vomitar sus entrañas de solo pensarlo. Dejó salir un extraño ruido de frustración e ignoró por completo el desorden que había en su habitación, se levantó y caminó al pasillo. Al abrir la puerta se quedó pasmado, al ver que estaba frente a el un preocupado rubio.
– ¿Qué quieres? – Preguntó, sin poder evitarlo.
El rubio se quedó en silencio, viendo las marcadas ojeras debajo de los ojos de Sasuke, su cabello completamente despeinado y el desastre que había en el interior de la habitación. Era increíble lo que estaba viendo, pareciera que Sasuke prefería morir antes de comer, todo con tal de encontrar a Hinata; bajó la mirada unos momentos, sintiéndose el peor de los amigos por haber dejado a Sasuke solo en su desesperación.
Sacudió la cabeza, olvidándose de sus sentimientos de culpa y volteó a ver al moreno, sin saber exactamente que decirle, se había olvidado por completo del ensayo que había preparado en su oficina días atrás y que llevaba practicando y memorizando para no echarlo todo a perder.
– Disculpa el golpe que te di… y la manera en que te traté… debí dejarte.
Sasuke observó al rubio sorprendido, no podía creer que se estaba disculpando por haberlo detenido, después de que el le había tratado como a la vil basura. Desvió la mirada, sintiéndose extraño y se encogió de hombros, cerró la puerta de su habitación y se cruzó de brazos, no de manera expectante, sino como un amigo que no sabe como reaccionar.
– No pasa nada, dobe.
Juntó un poco las cejas y apretó la quijada, sintiéndose un grandísimo imbécil por lo que estaba a punto de hacer, pero Naruto se le adelantó, sorprendentemente.
– Venía a ayudarte.
Se rascó la cabeza y observó al rubio unos momentos, sin saber que decir y sintiéndose incómodo.
– ¿Tu trabajo de Hokage qué?
El rubio levantó la mirada y sonrió un poco, mientras se frotaba la nuca y se encogía de hombros, abochornado por lo que acababa de escuchar; Sasuke no pudo evitar que una ligera sonrisa se formara en sus labios.
– Pues… la verdad está bien aburrido y Konohamaru es buen ayudante… pero me estresa…
Sasuke enarcó una ceja y sonrió un poco. – Te pediré ayuda si la necesito.
– Eso no va a pasar ni en mil años. – Cortó el rubio, rápidamente. – Te conozco. Además me adelanté, así que báñate, tenemos que estar en mi casa en veinte.
Sasuke observó a Naruto sorprendido y asintió al sentir que el rubio lo empujaba en dirección al baño. Caminó por su propia cuenta, seguido por el rubio, que no dejaba de recordarle que debía apurarse y antes de entrar, lo vio unos momentos, como señal de agradecimiento por ser un gran amigo; bajó la mirada y sonrió de medio lado al ver la enorme sonrisa de su mejor amigo.
~oOo~
– ¡Miren quien llegó! – Gritó una voz femenina. – Pero si es Hinata.
La que había hablado era Annie, una muchacha de estatura promedio, demasiado delgada y con el cabello largo, teñido de un rojo que iba degradándose lentamente hasta llegar a las puntas, que eran de un suave tono rojizo que apenas se podía apreciar. La muchacha no dejaba de mover la cabeza, para que Hinata notara su cambio de look.
Sonrió un poco y se frotó un brazo, sintiéndose incómoda al ser el centro de atención tan de pronto; le sonrió a la muchacha, para demostrarle que había notado el cambio y fingió que le agradaba. Caminó lo que restaba hacia el grupo de jóvenes que esperaban afuera del club nocturno y recibió a la muchacha que había gritado momentos antes con un fuerte abrazo.
– Hasta que te dejas ver. Creímos que no nos volverías a hablar.
– ¿Como puedes pensar eso? – Preguntó sorprendida.
– No le hagas caso, esta cabecita de menstruación, está loca. – Comentó un muchacho que llevaba el cabello teñido de azul.
– Eres desagradable. – Se quejó Annie y se soltó de él.
Escuchó como todos estallaban en risas; sintió como la muchacha le abrazaba por los hombros y se colgaba un poco de ella, obligándola a separar los pies para no perder el equilibrio. La muchacha levantó una mano al cielo, mientras observaba todo con mirada soñadora y una sonrisa boba en el rostro.
– Esta noche será para recordar.
Sonrió un poco y después de varios gritos de festejo entraron al club nocturno, Hinata llevaba las manos de Annie sobre los hombros y caminaban en fila india por entre la gente, codeándose de vez en cuando. Llegaron a una de las mesas y Hinata se sorprendió al ver que había un extravagante pastel, con una vela que no dejaba de lanzar chispas hacia arriba, con fuerza. Separó los labios, como señal de sorpresa y de inmediato sintió que le abrazaban.
El pastel, además, tenía varios shots de una sustancia rojiza; Hinata juntó un poco las cejas y negó al ver que Annie tomaba un shot y se lo entregaba. Levantó las manos en señal de que no aceptaría la bebida y la muchacha le tomó la mano y la obligó a tomarlo. Sintió como le soltaba Danielle y de inmediato fue apresada por los brazos de Annie.
– ¡Te dije que te tenía una sorpresa! – Gritó la muchacha de cabello rojizo, para que Hinata la pudiera escuchar a pesar de la música. – ¡Chicos!
Todos tomaron un shot del pastel y se pararon en medio círculo, mientras veían a Hinata. La muchacha se sentía un poco avergonzada e incómoda, ahora tendría que beberse aquello; suspiró un poco y observó a Annie levantar su shot con efusividad, mientras se preparaba para gritar y darse a escuchar.
– ¡Un brindis, por Hinata, por que cumpla muchos años más y nos siga haciendo la tarea de historia!
Todos rieron ante el último comentario y tomaron la bebida, Hinata los observó y los imitó, pero escupió un poco al sentir que le quemaba la garganta. Escuchó a Annie reír y de nuevo sintió como la abrazaba con fuerza; la música electrónica comenzó a causarle un extraño dolor de cabeza, pero todo comenzó a volverse más extraño al escuchar un fuerte rugido y ver que las luces comenzaban a cambiar.
Se llevó una mano a la cabeza y cerró los ojos unos momentos, al abrirlos las imágenes se alternaban frente a ella, veía a las personas bailar y luego veía a otros caminar frente a ella, podía percibir las luces y después observaba a una pareja de cabello castaño mirarla y platicar. Cerró los ojos de nuevo y caminó hacia donde la llevara Annie, que seguramente no se había dado cuenta del estado en el que se encontraba Hinata.
– Es tu día amiga, ¡diviértete! Embriágate y baila y disfruta, yo te llevo a tu casa, ¡no te preocupes! ¡Te mereces un relax!
Sonrió un poco y observó a la muchacha, que comenzó a saltar y aullar entre la turba de gente que no dejaba de moverse. Observó en todas direcciones, sintiéndose un poco mareada, no entendía lo que le estaba pasando; comenzó a moverse de un lado a otro, con ayuda de Annie, que estaba tirando de sus brazos y mientras cantaba y hacía caras extrañas.
Le sonrió a la muchacha, fingiendo que se encontraba bien, quería pensar que todo aquello era efecto del poco alcohol que había ingerido momentos antes. Siguió los movimientos de la muchacha y después de unos momentos observó a una muchacha de cabello rubio y corto aparecer a su lado, con una enorme sonrisa en los ojos y una pulsera pendiendo de su mano. Era Danielle y al parecer lo que pendía de su mano era un presente.
– ¡Póntela!
Sonrió y asintió, mientras estiraba la mano y veía a la muchacha ponerle la pulsera; levantó la muñeca a la altura de su rostro y observó el regalo, le agradeció a la muchacha y después de abrazarla comenzó a bailar, pero no podía dejar de sentir que la cabeza estaba a punto de explotarle.
Bailó durante unos minutos y en cuanto la música cambió sintió unas fuertes nauseas; se alejó de sus amigos, con la excusa de que necesitaba ir al baño y caminó en dirección a la salida. Se codeó entre las personas y se detuvo varias veces al sentir que la cabeza le dolía con fuerza y ver miles de imágenes pasar frente a sus ojos.
En cuanto estuvo afuera corrió hasta uno de los autos y se recargó en él; se llevó una mano a la cabeza y volvió el estómago. Se sentía fatal y lo peor era que todas esas imágenes comenzaban a formar una historia dentro de su cabeza. Negó y caminó un poco, en dirección a su auto; abrió la puerta y se sentó ahí dentro, se cubrió los ojos con las manos y dejó salir un ligero sollozo…
Abrió los ojos y tiró un poco de sus manos al sentir que estaba atada; levantó la cabeza y vio que estaba en una habitación oscura y que solo su padre se encontraba ahí dentro. Su respiración se agitó e intentó liberarse, pero le estaban deteniendo con una fuerza increíble.
– No puedo dejar que te vayas con ese Uchiha…
– Padre…
Observó como el comenzaba a hacer unos sellos y sus manos comenzaban a brillar; negó, llena de miedo y empezó a tirar de nuevo de sus manos y sus piernas, pero estaba bien sujeta al suelo.
– Padre… por favor…
Vio a su padre estirar la mano frente a el, en dirección a su cabeza y empezó a mover la cabeza de un lado a otro.
– No puedo protegerte de ti misma. No recordarás nada y volverás a ese lugar, del que no debí regresarte.
Las lágrimas inundaron su rostro y nublaron su mirada, se sacudió con fuerza, mientras le pedía a su padre que reconsiderara las cosas. Sintió la mano sobre su frente y una extraña sensación cálida la recorrió durante unos momentos; al abrir los ojos, estaba en su habitación, aferrada a la almohada, bañada en sudor y mareada.
Abrió los ojos y sintió como las lágrimas se deslizaban por sus mejillas; observó a través del vidrio del auto el club nocturno y negó un poco, no podía regresar, no en esos momentos.
Se llevó una mano al pecho y lloró, los sueños eran reales, no eran cosas que había creado su mente, eran los recuerdos a los que se quería aferrar su corazón. Ese tal Sasuke era real… todo lo que sentía por el en sueños y que le confundía al despertar, era real.
Negó un poco y cerró la portezuela del coche, le envió un mensaje a su amiga Annie, disculpándose por su repentina huída y encendió el auto. Manejó por la ciudad, mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, una tras otra y solo se detuvo hasta llegar al puente. Estacionó el carro y se bajó, corrió por la acera hasta llegar al mirador y dejó salir un fuerte grito, no podía creer todo lo que había pasado.
No entendía porque había recordado todo en ese momento, estaba segura que la intención de su padre había sido la de borrarle la memoria por completo… ¿entonces por qué había recordado? Negó un poco y cayó de rodillas al suelo, se cubrió el rostro con las manos y lloró amargamente durante unos minutos. Al descubrirse el rostro, levantó la mirada y observó el agua que había debajo de ella.
Se sentía destrozada.
Su padre se había salido con la suya a final de cuentas. Aun se sentía incrédula aun, pero al juntar sus manos y activar el Byakugan sintió que su mundo se venía abajo por completo; volvió a gritar y golpeó con fuerza el concreto. Se volteó y recargó la espalda en la baranda de concreto; levantó la mirada hacia el suelo y dejó caer sus manos a los costados.
No tenía idea de en que consistía el jutsu para volver a Konoha.
Se golpeó la frente por haber abandonado su búsqueda en aquel entonces y dejó que su llanto inundara la soledad en la que se encontraba. Negó de nuevo y escuchó el sonido del mar, el de su llanto, su respiración, los latidos de su corazón y el de los carros que pasaban a gran velocidad por ahí. Juntó las cejas, molesta por ser tan inútil y se quitó las zapatillas; se levantó y corrió al auto, molesta, arrojó las zapatillas ahí dentro y corrió hacia la baranda de nuevo. Se paró sobre ella y observó el agua, juntó las manos y activó el Byakugan de nuevo, observó todo lo que había bajo el agua y después de unos momentos se dejó caer.
Necesitaba un golpe que la hiciera reaccionar.
¿Me odian? Lo se... ¿Merezco reviews? Eso no lo se.
Dije que actualizaría ayer, pero se me fue el tiempo de las manos y por eso actualizo hoy :) Espero hayan pasado un excelente catorce de febrero y un genial fin de semana. Y aquí está la continuación del capítulo anterior, espero les guste c:
Contestación a Review sin cuenta:
Magic ann love: Holi c: jijijiji, me gustó mucho tu comentario c: Sip, Hiashi es un egoísta de lo peor y por eso le pasan estas cosas y estoy segura que después de este capítulo haz de querer odiarme ^^ pero no me importa. GRACIAS POR PERDONARMEEEEEEEEE, te vas a ir al cielo o al paraíso o no se en que creas, yo me iré a Japón 8) ajajajaja ok no. Espero hayas pasado un gran catorce de febrero, el mío estuvo como cualquier otro día... en ciertos aspectos... jajajaja bueno, muchas muchas gracias por tu comentario y por tu apoyo y por seguir leyendome 7u7! Te mando un beso y un abrazo, hasta prontooooo.
Magiu: Hellooooooooooo, me alegra saber que te parece interesante mi historia y que te gustara como escribí. Y como puedes ver, ahora no demoré como la vez pasada :D Saludines, espero hayas tenido un excelente fin de semana :D Muchas gracias por tu comentario y tu apoyo y todo todo :D
Princesshina: Hi hi! Ya está el capitulo... OBVIAMENTE Sasuke no se va a dejar, estás de acuerdo que no habría punto a una historia si al final se va a acobardar? es Sasuke Uchiha, nada es demasiado para Sasuke Uchiha :D Gracias por decir que no soy un asco c: me sentí muchísimo mejor al leer eso :') y me gustaría ver tu dibujo del capítulo :D jajajaja me emocionó mucho leer eso, la verdad. Muchas gracias por tu comentario, espero leerte pronto! Besos!
Gracias por su apoyo, a pesar de las adversidades :)
Chipikroou
