No al plagio


PETICIÓN: Ocupo que vayan buscando sobre los conceptos básicos del omegaverse para que se den una idea de lo que pasará en el capítulo cinco, por favor. Para que los cambios que haré no les tomen por sorpresa y tengan una idea.


Omake tres: La misión del amo Lucius


El aire fresco en el bosque aumentaba la adrenalina en el ambiente, y los caninos no hacían más que excitarse con la pelea que se estaba desarrollando a su alrededor. Tenían años que su amo Lucius no los sacaba a una cacería tan exquisita como esa.

Estaban eufóricos.

Los mortífagos podían dar fe de ello, los lobos los destrozaban con regocijo. Sin piedad. Esos seres inferiores no la merecían. Ellos nunca dieron muestra de dicha piedad y misericordia a los que cayeron bajo su varitas, ellos habían disfrutado ver la sangre derramada de sus víctimas mientras rogaban una y otra vez que los dejaran en paz, que los mataran de una buena vez o, simplemente, pidiendo compasión para que no los mataran frente a sus hijos.

Nadie hizo caso.

Los caninos bufaron al unísono, sin dejar de desgarrar los cuerpos de los asesinos. Haciendo justicia como su amo les había pedido.

Sin embargo, no descuidaban su principal misión: proteger al amo Draco y a su bella esposa. Una hija de muggles bastante peculiar y, si sus olfatos no mentían —cosa que dudaban—, una bruja maravillosa en poder. No se esperaba menos de la paraja del amo Draco.

Tenían bien ubicados a sus amos, pero había algo mal con ellos. Ella se encontraba bajo la influencia de magia negra; cuando terminaron con los cuerpos con los que estaban jugando, se camuflajearon entre los árboles siguiendo muy de cerca a Draco, quien había tomado a su esposa en brazos y había salido corriendo a la espesura del bosque.

También notaron que una mujer de cabellos rubios iba detrás de la pareja, sus lomos se tensaron al pensar que podría ser un enemigo. Apresuraron sus pasos silenciosos y el líder de la manada olfateó el aire para saber si era algún enemigo.

No.

Ese olor a naranjas lo reconocían de la mansión. No atacarían, más no dejarían de estar alerta por si era un traidor.

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Cuando vieron lo que su amo quería hacer no pensaron dos veces antes de ayudar con su cometido —Lucius había sido claro: los quería a los dos a salvo—, aprovechando que estaban camuflados, hicieron una formación en círculo alrededor de Draco y Hermione. Su amo necesitaría la fuerza del bosque, de la naturaleza para sacar la magia negra del cuerpo de su mujer y poder implantar su magia en su lugar. Así los dos tendrían un vínculo inquebrantable que los protegería a los dos de cualquier cosa externa.

Era algo complicado, pero no imposible de realizar.

Los lobos aullaron felices al momento en el que la esfera se hizo visible; les recordó a sus tiempos en Atlantis, cuando los aldeanos hacían curaciones utilizando los cuatro elementos. Con más razón, aullaron feroces para impulsar fuerza extra en la esfera.

Funcionó.

Los bellos lobos se miraron entre sí, satisfechos por su misión cumplida y siguieron a su amo para seguir desapareciendo a gente que lo merecía.

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Uno de los lobos, una hembra de cuatro años de edad, se separó de la manada al oír algo extraño. Sus peludas orejas giraron en dirección de dicho sonido para enfocarlo bien, agilizó su vista, tomó postura de ataque y se fue acercando poco a poco. Sus hermanos mayores le habían enseñado a ser muy silenciosa al atacar a su presa.

Un destello rojizo se dejó ver detrás de uno de los árboles… Siguió caminando con cuidado, dispuesta a acabar con lo que sea que se escondiera.

No obstante, la persona que se escondía dio un grito fuerte seguido de un gemido de dolor. La loba se acerco con rapidez al tronco tomando ventaja del sonido emitido… la joven canina quedó asombrada con lo que vio: una silueta humana le daba la espalda mientras se recargaba en el árbol, dicha persona estaba bañada de sangre —desde la punta de los cabellos hasta la punta de los pies—, no había un solo lugar que no estuviera húmedo; la persona gemía de angustia, gemía de dolor y rugía de rabia. Su cabeza tenía partes calvas y mechones de cabello disparejos, si la loba fuera humano la visión le estuviera provocando arcadas de asco. Más su condición animal le producía placer y apetito al ver a su presa en tal estado.

Prestó atención a las palabras que murmuraba la masa humana, era una voz aguda… al parecer era de mujer. La loba rodeó un poco más el tronco y pudo ver el rostro de su presa…

La can tuvo la clara vista de un cuerpo destrozado, lo peor era la cara: no tenía piel y todos los músculos estaban al aire. La pequeña loba rememoró a cuando destaza la comida que el amo Lucius les da.

Casi pega un brinco cuando sintió un aliento junto a su oreja, era el líder de la manada que estaba viendo lo mismo que ella. Un asentimiento de alfa la hizo retroceder para darle su lugar, el rostro del líder era sereno, calculador. Algo pasaba que estaba fuera de su alcance.

El alfa, sintiendo su mirada, volteó a verla para calmarla, más el grito que volvió a dar la mujer la tomó por sorpresa.

—¡NO! —Levantó sus manos a la altura de su cara, sin tocarla; había convocado un espejo frente a ella y se veía reflejada en él. No era un paisaje bello de admirar, la verdad.

El alfa cubrió con su cuerpo el de la loba menor y distinguió ese aroma amargo, ya lo había olido aunque se le dificultaba recordar de dónde.

—Esa perra… —El lobo le dio una mirada a la loba, la cual retrocedió negando—. ¡ESA ESTÚPIDA ME DESFIGURÓ! Mi belleza se ha ido —dijo en shock.

Saliendo del impacto, la mujer se enderezó e hizo una promesa de venganza antes de desaparecer.

El alfa supo que tenían otra misión encima al escuchar los nombres mencionados por la mujer llorona.


Eso es todo por hoy, bellezas. les recuerdo que sí leo sus reviews, pero que serán contestados al terminar de publicar el fic. Oremos para que la Ley del Copyright no se haga válida en ningún lada para que podamos seguir disfrutando de fanfics sin temor de hacerlo en lo oculto.

¡Nos leemos pronto!

¡Gracias!