Capítulo 36: Calles Sangrientas La primera regla para crear un Impero y que te dure para toda la vida, la cual es la más importante o como la llaman los intelectuales, las "reglas de oro", se debe eliminar eliminar a toda la basura que se interponga en tu camino, no importa cómo ni cuánto tiempo te lleve, sino que la respuesta es clara: Debes borrar a esas escorias de tu camino, ya que ellos te lo dificultarán si no lo limpias primero.

Y eso pensaba todo el tiempo Leopoldo, ya tenían bajo su control casi todo el Oeste del GBA, pero necesitaban más territorios, incluyendo la Capital y el Interior del país, así como el dominio de los mares, el Oeste del país, el Noreste, el Norte y el Sur, donde cada grupo enemigo y familias poderosas dominaban con mano de hierro esas Provincias.

- ¿Qué pasa, Leopoldo? ¿Acaso no te sientes contento de que mataste a la puta de tu ex-novia y a su pareja? Preguntó Yukari, quien le estaba haciendo un masaje en la espalda en esos momentos, pero el joven reconocía que aún faltaba una última pieza para afianzar su control en el Gran Buenos Aires y era provocar un verdadero caos en las calles, apoderarse de ellas con atentados, asesinatos, explosiones, secuestros, enfrentamientos con bandas de las villas y hasta atacar con armas prohibidas a los enemigos de ellos, su Imperio debía nacer de los ataques que ellos hicieran, además de que el Gobierno Nacional estaba envuelto en una crisis por los reiterados asesinatos provocados por la Organización, pero ésta no contaba todavía con los hombres y mujeres suficientes, así como tampoco tenía Personal ni Seguridad, al igual que bancos, empresas y hasta campos, ni siquiera eran reconocidos en el Mundo, algo que también se deseaba hacer, pero muy pronto llegaría el momento ideal.

Leopoldo se reclinó en el sillón y se rascó la cabeza, necesitaba un plan, algo que causara tanto terror en los corazones de sus enemigos, en especial de los enviados por Amnistía Internacional, los cuales estaban imposibilitando el ingreso de armas por la "Organización Kantaris" en el Puerto de Buenos Aires.


- Me preocupa Leopoldo, hace días que no hacemos estallar nuevas bombas y ya estamos con muchas cajas con armas recién llegadas que no han podido ser enviadas a los Militares ni a la Policía. ¿Qué haremos? Quiso saber Montana, el cual se encontraba jugando a las cartas con Mokou, Eddy, Meiling y Ludovico.

- Ya sabes que el Jefe necesita pensar en un plan, dice Yukari que él quiere causar una verdadera "Oleada de Terrorismo" en esta región, para así ganar a todos los hombres y mujeres que quieran unirse, todos deben ser descendientes de italianos o ser de ese país, permite hasta descendientes de italianos del Paraguay, Bolivia, Perú y Venezuela y Brasil. Remarcó el pensamiento de Leopoldo, Francesco Nitto II, quien se estaba encendiendo un cigarrillo. Desde que él había llegado, todos habían adquirido un gran poder y respeto en el barrio.

- ¿Siempre ha sido de bipolar? Preguntó Mokou, quien lanzó la primera carta y un silencio sepulcral se sintió en todo el lugar.

Nadie respondió en esos momentos, hasta que alguien intervino...

- Leopoldo siempre lo fue, pobre muchacho, lo que debió de haber sufrido con los Medina, le hicieron cosas tan horribles que le trajeron cientos de problemas psicológicos. Contó Víctor Dominico, el cual se sentó en la silla de al lado donde estaba Francesco con Sakuya.

- ¿Desde cuándo? Preguntó Montana interesado.

- Desde que los Medina fueron su familia lo desprestigiaron, dicen que sus verdaderos padres murieron en un accidente de tránsito y que lo adoptaron los otros, pero nunca lo aceptaron como un hijo, es más, hasta lo golpeaban y eso le causó la bipolaridad, la cual trata bastante, pero con los atentados se siente satisfecho. Contó Víctor, quien se sirvió una copa de Whisky.

- A mí me contaron que a su abuelo Vincenzo lo asesinaron los miembros de una familia rival de Italia y con la complicidad de los Medina, luego de eso, trataron de quedarse con la casa de Santos Lugares, pero Leopoldo la ganó en un juicio justo. Relató Mike.

- Pobre chico, lo que debe de haber sufrido, ahora entiendo el por qué de ese odio hacia los villeros y hacia los Medina, él quiere saciar su hambre y sed de abandono y bronca, asesinando a los que le hicieron daño. Dijo Eddy y lanzó otra carta para continuar el juego.

- El peor de todos era el hijo de un amigo y vecino de la familia: Los Álvarez, en especial su hijo "Cacho", se nota que en los atentados en Lomas de Zamora, incinerar el cuerpo de su enemigo fue muy placentero para él, yo también quería hacerlo, pero con incendiar a su ex-novia pero me contuve. Alegó Mokou, mientras que se encendía un cigarrillo.

- La gente está loca en este país. Sentenció Francesco, dándole un trago a su copa de Whisky.

- Y que lo digas. Agregó Montana, cuando en ese momento, vieron que Leopoldo estaba bajando hacia el parque de la casa de abajo, en donde estaban los presentes.

Se dirigió hacia los presentes y de ahí, comenzó a hablar.

- Muy bien: Atención. Es hora de imponer el dominio y el respeto nuestro por las calles. Así que vayan preparando todo, armas, municiones, cuchillos, espadas, bombas y hasta hechizo, porque hoy vamos a hacer temblar a esta Ciudad con todo el terror nuestro y a eliminar los últimos rastros de la Familia Medina, a partir de ahora, ellos son nuestros "Enemigos Privados" junto con el gobierno nacional y los delincuentes. Hoy vamos a hacer historia. Ordenó Leopoldo, eso dejó a todos sorprendidos de semejante noticia y se fueron a preparar.

- ¡Genial! ¿Adónde? Quiso saber Rumia.

- A estas zonas: La Matanza, Merlo, Lanús, Quilmes, Avellaneda y hasta en las afueras del GBA, allí vamos a causar una verdadera oleada de terror y nos ganaremos a muchas personas que se unirán a las filas, la Policía se va a poner contenta de que mueran unos cuantos jueces pro-delincuencia y lo mismo para los Militares. Solo necesitamos llamar a la puerta y allí es donde entramos nosotros. Dijo Leopoldo mostrando el plan y las direcciones a dónde atacar.


No tardaron nada en preparar las armas, ponerse chalecos anti-balas, equipar los coches con la nafta necesaria, armar bombas molotov, bombas y hasta maletines con explosivos en su interior, era un juego para ellos y esta vez iban en mayoría: Leopoldo, Yukari, Chen, Ran, Hina, Cirno, Daiyousei, Wriggle, Mystia, Rumia, Francesco, Sakuya, Remilla, Flandre, Ludovico, Montana, Yuuka, Meiling, Koakuma, Saul, Mike, los Salamanca, los Costa y hasta los dos Víctor con Gustavo Fring.

- Andando. Ordenó Mike, quien se subió a su coche y de ahí se dividieron en dos grupos bien armados y listos: El primero iba a ir a La Matanza, Merlo, Quilmes, Avellaneda y el segundo se dirigiría a Benavidez, Virrey Del Pino, Berazategui, Lanús y La Plata, Capital de la Provincia de Buenos Aires.

Una vez en los vehículos, pusieron rumbo, primero, el grupo de Leopoldo se dirigió hacia La Matanza, el último bastión del gobierno nacional en la Zona Oeste del GBA.

- Miren, allí. Señaló Leopoldo a un grupo de sus ex-compañeros de la escuela, quienes estaban en un bar, burlándose del nieto de Vincenzo.

- ¿Los atropelló o lanzamos un maletín-bomba? Propuso Montana.

- Escucha a tu corazón. Le dijo en forma filosófica el nieto de Vincenzo y de ahí, se bajaron, empuñando las armas.


- Sí, Leopoldo, escuché que ese infeliz tiene una banda de cobardes, los cuales asesinaron a Cacho y a muchos de los nuestros, pero no le tengo miedo a ese cobarde, que venga acá y de pelea. Se burló uno de los ex-compañeros del joven, cuando iba a darle un trago a la jarra de cerveza, se escuchó un disparo de una Luger, la cual fue efectuada por Leopoldo mismo, causando la muerte de aquel burlón, quien cayó sobre la mesa, empapándola de sangre.

- ¡Johnny, Johnny, no! ¡Asesino! Le gritaron varios que estaban allí, también del colegio, pero en ese momento, se dirigió corriendo Mokou hacia el interior del bar, mostrando un detonador en sus manos.

- ¡Allahu Akbar! ¡Fujiyama Volcano! Atacó ella, haciendo estallar el cinturón-bomba que llevaba ella y con el cual provocó un verdadero Infierno dentro del local, ya que al explotar, murieron muchos de los ex-compañeros de Leopoldo, mientras que ella salía intacta.

(Música Batman Begins Ending Song)

En medio de la confusión, salió Mokou del bar, llevándose consigo a tres sobrevivientes, los cuales eran enemigos de Leopoldo y los lanzó hacia él para que los ajusticiara.

- ¿Unas últimas palabras antes de morir? Preguntó el joven pero ante lo ocurrido, ninguno de los tres dijo nada.

- Mátalos, Mi Amor. Le pidió Yukari, mientras que el chico les disparaba en la cabeza y de ahí se retiraron.


P.O.V. de Leopoldo: (Música Village of The Damned Theme, John Carpenter, de la película del mismo nombre, pero del año 1995)

- "Lo admito, fue un placer jalar el gatillo y matarlos a todos esos malditos. Ellos y su sociedad nos tildan de que nosotros estamos malditos, jajaja, lo seremos, podremos serlo o simplemente somos así y sin decir nada. Nosotros no nos drogamos ni salimos a robar, nosotros vamos a imponer el orden que este libertinaje nos ha traído con el gobierno. Aunque en el fondo de mi alma me sienta medio mal por haber matado a mi ex, mi Naturaleza me dice que estuvo bien, con el derramamiento de sangre en el Atentado de Lomas de Zamora y con el Bombardeo de Avellaneda, pudo calmar a mis pasiones que estaban como locas. Ahora es nuestro turno de vengarnos" Pensé, mientras que veía a Montana abrir la puerta del asiento del conductor de su coche, tomó su Ametralladora Thompson y lanzó ráfagas de ametralladora contra los que estaban drogándose en una vereda y luego la puerta de unos boliches bailables.

- ¡ODIO LA CUMBIA, MUERAN, MIERDAS! Gritó el joven, quien no paraba de disparar, mientras que Yuuka disparaba su letal sombrilla contra las villas cercanas, provocando explosiones por doquier y matando a docenas de enemigos.


A su vez, el grupo comandado por los Salamanca y los Costa junto con las demás Youkais, atacaban Avellaneda y el Sur de la Capital Federal, en especial en el Barrio de Flores, donde destruían los puestos de los manteros y a muchos les rompían los huesos.

Hina provocaba verdaderas tempestades con sus poderes sobre la zona de Avellaneda, en donde incendiaron varios locales del gobierno, incluyendo un par de estatuas inauguradas al ex-Presidente y a Chávez.

- ¡La Mafia de los Mantero pronto caerá y terminarán lustrando los zapatos a nuestros chicos traídos de Italia! ¡De nuestra Mafia nadie se va a salvar! Gritó Tuco Salamanca, mientras que terminaban de dejar todo un panorama de destrucción en Flores y de ahí se movilizaron hacia Avellaneda.


Capítulo que viene tendrá segunda parte :D. Saludos para Mailmon.