Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 36 Rodarán cabezas.

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-¡Bienvenido a tu nuevo hogar mi amor!-no recibió respuesta-Mmm, supongo que no despertarás por un buen rato. Gracias a esa gargantilla no tienes manera de recolectar magoi, producirás apenas el necesario para vivir y por si fuera poco gastaste una reserva importante para evitar que cortara la mano de Kouen. Eres un tonto hijo del rey arrogante. El amor solo trae desgracias y te llena de amargura y sentimientos que de otra manera no nacerían en tu alma. ¿No lo crees? Tu candidato jamás hubiese tenido las agallas para lastimarte de esta manera. Es alguien muy brillante, es precisamente el tipo de persona que llama a la oscuridad, aún sin buscarla le rodea y de a poco le seduce. No he tenido que hacer gran cosa para llegar a la actual situación. Ah, verte ahí tan vulnerable es tentador, provoca que me den ganas de terminar con lo que inicié aquel día. Aún me pregunto cómo te salvaste. Me encantaría asesinarte con la misma herida que a la traidora de Sheba pero...este mocoso no quiere cooperar. Aún si estoy débil debes importarle demasiado para que no pueda ni darte una bofetada. Al menos-sonrió-grabaré en la memoria esos hermosos gritos, espero pronto me regales más. Sufre, llora y rompete por...completo.

Alibaba cerró los ojos por algunos segundos y luego llevó una mano a la nuca, rascando ligeramente algo confundido.

«-Otra vez esa laguna. Bueno no importa. Hoy nada me pondrá de mal humor porque Aladdin por fin será mío.»

Se colocó a su lado sobre el lecho.

-Este es nuestro nuevo hogar, espero que te guste. Está pensado para ti, en tus gustos y aficiones. ¿Eh? ¿Quieres saber cuándo lo adquirí y en dónde estamos? Je je je, es un secreto mi amor. No deseo presumir mis hazañas. Mejor, cuando te recuperes y entiendas que estamos destinados viajemos, vivamos muchas aventuras, cumplamos la promesa que hicimos en Ámon. Mmm creo que tengo un poco de hambre, ¿te apetece algo?-silencio-Ah, tengo tantas ganas de hablar contigo, como antes. Pero si te quito esa herramienta irás corriendo a los brazos de ese hombre. ¿Por qué me traicionaste? Si no lo hubieras hecho, todo sería distinto-tocó con suavidad su rostro y dejó salir algunas lágrimas-Por lo que más quieras, aléjate.

...

Alibaba se dispuso a preparar la comida con gran dedicación y cariño, se aseguró de que cada verdura y trozo de carne tuvieran una forma perfecta, siendo tan meticuloso que bien es enfermizo. Corrigió el sabor del guiso varias veces diciéndose que siempre podía ser mejor, todo a fuego lento para que el caldo conservara los nutrientes y propiedades de los ingredientes. Con tal maestría que no le pide nada a un chef. Pasadas dos horas y media estaba listo un rico caldo de res que llevó a su amigo y colocó al lado sobre el buró pero ni el aroma le hizo reaccionar.

-A-Aladdin...¿tan mal te sientes? L-lo lamento. No te forzaré a comer, al menos por ahora. Porque con el tiempo pasará factura a tu cuerpo. Mmm si se enfría no sabrá igual pero bien puedo recalentarlo o preparar otra cosa. Dime, ¿estás cómodo? ¿Necesitas otra sábana?

Alibaba se puso de pie y dió varias vueltas por la habitación, aburrido, preocupado y desesperado.

«-Está mal, mucho. Aladdin debería estar en Kou, con el amargado de su marido. No aquí, en contra de su voluntad. Maldición, incluso te hice gritar, dudo ser capaz de olvidar ese sonido por el resto de mi vida y tampoco es mi intención hacerte daño. Tengo que conquistarte, entrar en tu corazón como ya lo hice una vez. Solo que ahora tengo un rival y debo luchar por algo que para empezar no sé como conseguí. Esto del amor es tan difícil, ¿para qué existe en primer lugar? Pareciera que su único objetivo es torturar a la gente. No todos serán correspondidos, ¿qué se supone que ocurra con los rechazados? ¿Se deben resignar? No ansío estar solo para el resto de mi vida. Sueño con volver a casa y que una persona especial me reciba con una fantástica sonrisa, tú. Soy consiente de que ambiciono más, mucho más de lo que merezco pero te amo tanto. Me salvaste de muchas maneras. Ni cuando me involucre en misiones peligrosas me diste la espalda. Cuando perdí la confianza en mi, me animaste y me hiciste ver cualidades que desconocía. Es como si pudieras observar mi alma, como si tomarás mi corazón con tus frágiles manos. Es algo natural en ti, nada tiene que ver el hecho de que seas un magi. El ser más perfecto de la creación. ¿Sabes? En verdad conocí a tu padre, es alguien agradable aunque muy extraño. Él me pidió que cuidara de ti. Que vendrían tiempos difíciles y es lo que estoy haciendo. Te das cuenta, ¿cierto? Cada respiración y suspiro están destinados y existen solo para ti. Eres la razón por la que volví, lo único que me importa.»

-Mmm...

El menor abrió de a poco los ojos que posó en su amigo con tristeza.

-A-Alibaba-kun...

-¿Cómo te sientes?

-¿Heriste a...Kouen?

-¿Por qué?-sus orbes se llenaron de lágrimas-¿Por qué eres tan cruel? Yo solo pienso en ti y tu en cambio me ignoras.

-Lo siento-su boquita se curvó hacía abajo.

-No, no llores por favor. Sonríe, es el gesto que más me gusta.

-No puedo, estoy preocupado...Alibaba-kun por favor...¿lo asesinaste?

-Yo...

-Eres el candidato a rey que elegí, no eres una mala persona. No sé que te está pasando y aún si no es como lo esperas, te quiero mucho.

-Yo también, te amo.

-No puedo corresponderte-se reincorporó lentamente hasta quedar sentado-e-estoy casado.

-Hay opciones, existe el divorcio-esperanzado.

-No puedo dejarlo, es muy importante en mi vida. Alibaba-kun...yo en verdad lo amo.

-¡¿Por qué?! ¡¿Qué tiene que yo no?!

-No hagas esto. No te compares.

-¡Es tan injusto! ¡Eres muy cruel Aladdin! ¡Solo jugaste con mis sentimientos!

-¡Sabes que no es verdad!

-Si claro, ahora te haces la víctima cuando me enamoré por tú culpa.

-¿Cómo...?

-Vamos, es inútil fingir demencia. Como si me hubieras seducido sin saber.

-¿Que hice qué?

-Ay por favor. "Me gustas mucho Alibaba-kun" ¿o ya se te olvidó?

-Claro que no-indignado.

-¿Y? ¿Cambias de parecer de buenas a primeras?

-¡Fueron años de esperar a ser correspondido!

-Años o no, lo hiciste. ¿Sabes cómo se le dice a ese tipo de gente?

-No.

Alibaba se acercó hasta sentarse en el regazo de Aladdin, colocando la cara a centímetros del otro para susurrar.

-No puedo...

Recargó su rostro en el pecho del magi, cerró los ojos con fuerza.

-No es tu culpa.

-Alibaba-kun...

-Eres muy lindo, Kouen tendría que ser más estúpido de lo que es para rechazarte. Tendría que ser como yo.

Aladdin llevó la mano a su cuello con intención de retirar la gargantilla, pronto se dió cuenta de que era imposible.

-No me la puedo quitar, así que tampoco puedo emplear magia o comunicarme con el rukh. Por favor, dime si Kouen está bien.

-No estoy seguro, mi memoria suele tener vacíos, hay imágenes difusas en mi mente. Nada que pueda asegurar, lo herí y no había nadie que pudiera auxiliarlo, es posible que...

-No lo digas-con severidad.

-Aladdin...

-Quiero volver.

-Si lo permito te quedarás a su lado. No te dejaré ir.

-¿Aún si te... lo suplico?

-¿Estás dispuesto a humillarte por él?

-Si muere lo perderé todo.

-Ya veo-inspiró hondo, se puso de pie y le dió la espalda al magi para luego girarse en su dirección-está bien.

-¿Eh? ¿E-enserio?

-Si claro. Arrodillate y prometo considerarlo.

El menor salió de la cama con mucho trabajo al ser víctima de una gran debilidad. Una vez lo hizo se hincó con la elegancia de un príncipe, sin perder un gramo de su espíritu. Fué entonces que Alibaba le cogió del mentón y besó sus labios dejándole perplejo para finalmente sonreír.

-Ya lo pensé mejor y creo que no.

-P-pero dijiste.

-Que lo consideraría, eso hice y mi respuesta es una negativa. Te amo, ¿por qué no lo entiendes?

-Lo que sientes en estos momentos no es amor.

-¿Qué vas a saber? No tienes la habilidad de un magi para ver mi rukh.

-No la necesito.

-Ya veo, es porque sabes como es el verdadero. ¿Fué igual conmigo? ¿O solo fui un pasatiempo?

-Eres un idiota.

-¿Quién te enseñó ese vocabulario? Ah ni me digas, es evidente que es culpa de Judal. Bueno, puedes insultarme y maldecirme de cuanta manera se te ocurra porque de todos modos me niego a dejarte ir. Ah si, ya lo recordé, Kouen tenía heridas graves en todo el cuerpo, los órganos vitales sobre todo. Intentó salvarte aún cuando estaba más muerto que vivo. Por si fuera poco me amenazó, dijo que si ponía un solo dedo sobre ti me mataría.

Aladdin se sonrojó.

-¿Qué? ¿Una frase común y corriente te pone feliz? Soy tuyo, estoy aquí, deja de pensar en él.

-No puedo.

-No me dejas más alternativas.

Alibaba le cogió de la trenza y tiró de ella con fuerza hasta obligarle a poner en pie, le lanzó sin consideración a la cama, Aladdin emitió un leve quejido por la sorpresa. Pero no tuvo tiempo de nada porque su amigo se colocó encima y le sujetó de las muñecas para evitar toda resistencia.

El magi movió las piernas con intención de escapar pero debido al objeto en su cuello se cansó demasiado rápido.

-Ah ah ah...

Respira con dificultad, como si hubiese corrido un maratón. Alibaba le contempló embelezado.

-De verdad eres muy, muy hermoso. No tienes idea de lo mucho que deseo besar tus labios, recorrer cada centímetro de tu piel.

-Por favor...

El esgrimista besó su cuello y bajó por el pecho inhalando ese agradable y dulce aroma a manzana. Con los dientes se aferró a la tela para dejar a la vista los hermosos botones rosados. Lamió los labios propios y suspiró sobre el izquierdo con intención de tomarlo pero...

-¡NOOOO!

El grito y evidente temblor en su amigo le obligaron a alzar la mirada. Aladdin tiene el rostro completamente mojado por las lágrimas y su boquita se mueve sin control.

-¡Maldición!

Articuló el rubio que de inmediato se puso de pie y corrió al extremo contrario de la habitación.

-No se supone que las cosas ocurrieran de esta manera. No quiero verte llorar o herirte. Oh por dios-cayó de rodillas-¿q-qué estoy haciendo?

El hijo de Solomon continúa en la cama sin posibilidad de moverse, es como si estuviese atado con cuerdas invisibles.

«-¿Qué está pasando? Alibaba-kun no es así. Nunca me trataría de esta manera. Me dió tanto miedo, por un segundo pensé que abusaría de mi. No puedo permitirlo, podría hacerle daño a mi bebé, deseo ser fiel a Kouen y estoy seguro de que se arrepentirá si algún día recupera la cordura. Tiene que, no puede vivir así pero, ¿cuándo se supone que ocurra? Estoy tan preocupado por mi esposo, no siento su magoi pero supongo que eso se debe a que este objeto me bloquea por completo. Odio estresarlos pero no tengo manera de comunicarme. Además...»

Cerró los ojos para tranquilizarse, lo que logró unos tres minutos más tarde. Con mucho trabajo salió de la cama y tiró de la sábana que llevó consigo y la echó en los hombros de su amigo al que abrazó calidamente. Este enterró la cara en el pecho de Aladdin y dejó en libertad las gotas saladas, un gran número.

-Perdóname, soy una basura. No merezco tu consideración, siquiera que me mires o dirijas la palabra. Hay algo mal en mi pero aún cuando soy consciente del hecho no puedo hacer nada. Soy tan inútil como toda la vida e incluso peor.

-No es verdad. Eres alguien muy valiente solo estas confundido. Estoy seguro de que juntos podremos hacer algo.

-Eso espero. Tengo tanto miedo.

-También yo.

-Disculpa si te asusté, es obvio. Estoy perdiendo la razón, a veces no sé ni que estoy haciendo y no recuerdo desde cuando me ocurre. Sin embargo no puedo permitir que te vayas.

Los dedos del magi se encajaron en la espalda contraria.

-Quiero volver con mi esposo.

-Lo sé.

-Necesito saber que está bien.

-Ya lo sé-con pesar.

-Oh Alibaba-kun, aún cuando no es tu intención eres tan malo...

-Yo no...

El agarre del consorte se hizo cada vez más débil hasta que finalmente se deslizó hasta el piso, donde perdió el conocimiento. El conquistador tocó con suavidad su mejilla, apartando algunos mechones.

«-Estas agotado. Nunca debí ponerte ese objeto, es como un ornamento maldito.»

Acercó sus manos a la zona y abrió el broche pero no logró retirarlo así que lo cerró de nueva cuenta.

«-Supongo que la única manera sería destruirlo, cortarlo con mi espada pero el margen de error es tan mínimo que no me atrevo. Podría herirte y sin el rukh como tu aliado...»

-K-Kouen...

«-¿Por qué me torturas? Ya no lo llames, no lo hagas.»

Cogió a su amigo y le llevó al lecho donde le cubrió con la sábana de nueva cuenta. Se quedó de pie a un lado, mirándolo, como si esperara algo que finalmente no ocurrió. Sin más por hacer se viró y salió de la habitación. Hay actividades más productivas que acosarlo, al menos mientras se lo permita la voluntad.

...

En el Imperio Kou.

-Eres un bruto Hakuryuu. En-nii se puso algo intenso pero no era para que reaccionaras tan violentamente. Encontraremos al niño mugriento, de eso no tengo duda. ¿Cómo le explicaras entonces que le dejaste viudo?

-Le conoces a la perfección. Aún sin piernas sería capaz de arrastrarse hasta el fin del mundo con tal de encontrarlo. Está desesperado, yo lo estaría en su lugar. Alibaba-dono no es como le conocimos. Es completamente impredecible. Si de verdad ama a Aladdin-dono tendrá necesidades. Dudo que sea necesario explicar a detalle.

-Ese sujeto nunca me agradó pero, ¿le crees capaz de llegar tan lejos?

-Antes era inaudito, hoy no lo sé. Fuimos amigos pero no le reconozco. Sospechaba que actuaba distinto pero asumí que el problema lo tenía conmigo, mmm de esperar considerando que le aparte del ser amado.

-¿Por qué no nos dijiste?

-No quería involucrarlos en asuntos personales.

-Parece que a ese idiota se le olvida que dañó tu cuerpo para siempre y no por ello le guardas rencor.

-Bueno, inicié una revolución para asesinar a mi familia, ese es tan solo un pequeño pago. Agradezco que Aladdin-dono me ayudara a ver la realidad. Quizá Alibaba-dono necesite lo mismo. No es una persona que goce con el sufrimiento de otros, así que prefiero pensar que la situación no es tan grave como lo parece.

-Espero que tengas razón.

-De cualquier manera no hay mucho que podamos hacer-Hakuei-Es necesario que Kouen-dono nos dé más detalles. Ni Judal-dono fué capaz de hallarlo siendo un magi.

-Lo mejor por ahora será descansar-Koumei-agotada la mente no piensa igual.

-Tienes razón-Hakuryuu-mañana será un nuevo día. El sol será entonces un gran aliado, espero.

-Yo cuidaré de En-nii, aún si está fuera de peligro me rehuso a dejarlo solo mientras no pueda caminar por si mismo.

-Te lo encargo-el pecoso-Llevaré a Kougyoku a su habitación.

-Gracias.

-No hay porque.

Hakuei hizo lo propio y Hakuryuu se llevó a su esposo, al que miró con algo de tristeza.

«-Los magi pueden ver el rukh, estoy seguro de que se culpa por la actitud de Alibaba-dono pero no es así. Algo extraño ocurre con el porque Aladdin-dono tampoco se percató.»

Kouha toma asiento en una silla y muerde sus labios frustrado al tiempo que entrelaza con ahínco las manos, como si quisiese romper todos y cada uno de los huesos.

«-Alibaba Saluja, no haces más que traer la desgracia a los que te rodean. Balbad perdió su autonomía, alejaste durante mucho tiempo a Judal y al emo, heriste a mi hermano, ¿romperás el corazón del niño mugriento? ¿Cuándo estarás satisfecho? ¿Cuando el mundo entero halle su destrucción? No soy quien para juzgar pero tu si que estas mal de la cabeza.»

-Aladdin...

Emitió el emperador en un tono tan bajo que Kouha pensó en un inicio que era fruto de su imaginación. Luego le admiró dolido.

-Las cosas saldrán bien. Es un chico muy valiente y no está solo, tiene la mejor compañía del mundo: su hijo. Por eso, tampoco te rindas, no te mueras, debes conocerlo a como de lugar. Les falta decidir su nombre, ¿cierto? ¿Sabes cual es maravilloso? El mío-sonrió-No le vayan a poner el de papá porque está muy feo y pasado de moda.

-A-Aladdin...

-En-nii.

...

Dos días más tarde.

Alibaba ha preparado una deliciosa avena con manzanas que lleva al consorte. Este desvía la mirada en la dirección contraria.

-Debes comer, te hará daño.

-No tengo apetito.

-Vamos, estas débil. Tiene poco que despertaste, no sabemos las consecuencias de saltarte los alimentos-sin respuesta-¿Qué puedo hacer para que lo pruebes?

-Déjame ir.

-No-silencio-Estas siendo infantil. ¿Quieres que te ruegue? Bien...-se inclinó para hacerlo.

-No lo haré de todas maneras-le detuvo-no estoy haciendo un berrinche si eso te preocupa. Solo no tengo ganas. Deja el plato, prometo hacerlo si me siento mejor.

-¿Aún piensas en Kouen?

-...

-Cumplirás tu promesa, ¿verdad?

-¿A cuál te refieres?

-A esa de viajar juntos viviendo miles de aventuras.

-¿No te parece que lo hemos hecho ya? ¿O lo que experimentamos desde Balbad te parece poca cosa?

-¡Claro que no! Es solo que pensaba en algo más mmm romántico.

-Estoy casado.

-¿Cuántas veces tienes que repetirlo?

El magi encaró al otro con tristeza.

-Alibaba-kun, lo que menos deseo es herirte. Eres muy importante para mi y te quiero mucho, no de la manera en que esperas. Kouen es mi esposo, lo amo y respeto, por nada del mundo le seré infiel.

-Jamás te pediría algo así. Solo déjalo.

-No.

-¿Por qué eres tan terco?

-¿Tan difícil es entenderme?

Se hizo un silencio de unos cinco minutos, bastante incómodo y que ya parece natural entre ellos. El rubio suspiró hastiado.

-Lo aceptes o no, estarás aquí por mucho, mucho tiempo será mejor que te hagas a la idea.

-...

-¡Argh!-frustrado-No pretendo iniciar una pelea. Me gustaría conversar como antes. Es más, si te hace feliz me interesa saber como es que Kouen y tu iniciaron una relación.

-¿Lo dices enserio?

-Si. Lo odio pero es una parte importante de tu vida que me perdí. Seguro fué a Sindria y te secuestró, ¿verdad?

-No. Fui yo quien le buscó.

-¿Eh?

-Ya no es un secreto que estuve enamorado de ti, ¿cierto?

-No, no lo es.

-Cuado Hakuryuu-onisan te derrotó. Me aseguré de que tu cuerpo permaneciera en un lugar seguro. Tenía la esperanza de que algún día despertarías y me asustó la idea de que Arba-san o alguien más te hiciera daño. Esa fue sin embargo mi última opción, durante muchos días empleé mi magia, busqué tu alma solo para encontrarme con que tus memorias estaban...vacías. Fué mi culpa, era mi deber protegerte.

-No debí bajar la guardia.

-Me dolió tanto aquí-señaló su pecho-tanto que...aún si iba en contra del destino quería seguirte, morir para estar a tu lado otra vez. Pero no lo hice, nada me garantizaba que pudiera hacerlo, después de todo no había rastro alguno de tu esencia.

-Tampoco me hubiera hecho feliz.

-Je je je, supongo. Por ello me obligué a vivir. Sin embargo mis acciones eran más mecánicas que otra cosa. Aún hoy esos días se muestran confusos en mi mente. Creo que por eso busqué a una de las personas que más me asustan, no lo sé. Y llegué con Kouen pero él no me atacó, humilló y maltrató. De hecho fué muy amable.

-¿Seguro que hablamos de la misma persona?

-Je je je si. Ese día me confesó que tenía tiempo enamorado de mi.

-¿Eh? ¿Y p-por qué no te lo dijo antes?

-Se dió cuenta de que yo veía a otra persona, a ti. Y lo respetó.

-¿Él también? ¿Cómo pude estar tan ciego?

-Mmm supongo que fué mi culpa. Debí ser más directo.

-Fuiste muy claro, entré en negación. Si eso fué, me pareció increíble que alguien tan genial se fijara en mi.

-¿Cómo es posible? Fui deslumbrado desde el momento en que te conocí, eres como el sol.

El mayor le cogió del mentón hasta aproximar los labios de ambos, a punto de rozarse.

-Quiero besarte Aladdin.

-Ah...p-pero yo solo quiero que Kouen lo haga.

El mayor le soltó resignado.

«-Lo dejaré por ahora. Si continuo insistiendo le asustaré y entonces si que será imposible entrar a su corazón.»

-No se tú pero la conversación me dió hambre.

«-Aún no tengo apetito pero por mi bebé...»

-Vamos a desayunar, ¿te parece?-sonrió.

-¿Eh? Si, ¡claro! ¡Pide lo que se te antoje y enseguida lo preparo!

-Je je je, ¿por qué mejor no me sorprendes?

-¡Verás lo bueno que soy para esto! ¡Vuelvo en un rato!

-Espera.

-¿Si?

-¿Dónde está el baño? Quisiera lavarme las manos.

-Oh. Sales de la habitación y te vas a la derecha, hasta el fondo. ¿Te llevo? No creo que puedas caminar tanto.

-¿Me quitarías la gargantilla?

-Lo intenté, pero...

-Ya veo. No te preocupes, puedo hacerlo solo. Si dependo de ti para todo me haré tan perezoso como Judal-kun-sonrió.

-Ja ja ja si te escucha se enojará. Tiene mal carácter.

-También yo je je je.

-Lo sé.

-¿Eh?

-En fin, me voy o no tendré listo el desayuno y tan temprano ya no es.

Alibaba salió de la recámara. Aladdin se quedó un rato sentado a la orilla del lecho. Nunca le pareció tan complicado dar un paso. Respiró hondo y se puso de pie, de inmediato todo le dió vueltas, aún así logró llegar hasta la pared y recargado de ella arribó al baño donde cerró la puerta.

«-Ah, tengo tantas náuseas. Espero que no se manifiesten durante el desayuno porque no tengo idea de como explicarlo, ahora menos quiero que sepa que estoy embarazado. Kouen, decidí creer que estas bien. Eres un gran hombre, el más confiable y sexy de todos, no te dejarías vencer. Encontraré la manera de volver a tu lado, esperame por favor.»

Roció agua en su rostro y salió rumbo a la habitación de nueva cuenta. Alibaba llegó poco después sosteniendo una charola.

-¿Algún problema Aladdin?

-Je je je hasta donde se puede me mantengo, pero esto-tocó el artefacto en su cuello-provoca que no me sienta muy bien.

-No te preocupes, te acostumbrarás-el de ojos zafiro frunció el entrecejo-¿dije algo malo?

-...no.

«-No tiene sentido explicar algo que te niegas a entender.»

-¿Qué preparaste por fin?-curioso.

-Me da la impresión de que no tienes hambre así que imaginé que algo ligero era más adecuado, por lo que traje un poco de fruta picada, melón, papaya y jícama. Si gustas puedes ponerle un poco de chile.

«-A Kouen le gusta mucho lo picante, aunque no es lo mío...»

-¿Te puedo pedir un poquito?

-Por supuesto.

Pronto le dió su porción y se sentó al lado. Lo probaron en el más absoluto silencio y una pequeña punzada atravesó el alma del magi, un sabor nostálgico que le recuerda la boca del hombre que ama. No le queda más que tragarse el dolor y contener las lágrimas para no poner celoso a su candidato. Entiende que su cordura pende de un hilo y no puede darse el lujo de arriesgar al inocente en su interior. Al finalizar los ojos le pesaron horrores y dejó caer el tenedor.

-Mmm estas algo pálido. Será mejor que duermas un poco, al menos ya no tienes el estómago vacío.

-Lo haré si me prometes algo.

-Si.

-No abuses de mi mientras lo hago, no puedo defenderme...aún si pudiera tampoco quiero lastimarte.

-Oh Aladdin...

-Por favor...

-Es muy difícil contener mis impulsos. No tienes idea de lo mucho que ansio tocarte.

«-Si se descontrola puede ser muy peligroso.»

-¿Al menos lo harías cuando esté despierto?

-S-si, lo intentaré.

-Confiaré en ti.

-No tienes más opción.

-Te equivocas, aún te consideró un importante...amigo.

Se desvaneció al frente pero alcanzaron a tomarle en brazos.

-Deja de ser tan lindo. Más te convendría tomar un cuchillo y clavarlo en mi pecho. No me quejaría, eso y mucho más merezco. Si tan solo no me hiciera tan feliz estar así de cerca, lo haría yo. Lo lamento, al menos esta vez en imposible soportar la tortura.

Le besó y recostó en la cama para cubrirle con la sábana. Cogió los platos y charola para retirarse.

«-No le hagas daño a mamá.»

Aún en dominio de Morfeo el magi fue capaz de llevar su mano al vientre para sonreír calidamente.

-Todo saldrá bien...

...

Kouen abre de a poco los ojos para encontrarse a Kouha dormido. Carraspeó un poco para llamar su atención.

-¿Uh? Ah, buenos días En-nii, creo. La verdad no tengo idea de que hora es.

-¿Y Hakuryuu?

-¿Estas molesto por el golpe? Supongo pero lo hizo porque está preocupado por ti.

-Lo sé-arrugó el entrecejo.

-Judal dice que no puede localizar al niño mugriento con su magia.

-¿Y al unicornio?

-Tampoco funciona-el oráculo que entró como amo del lugar.

-Tus modales nunca cambian-el pelirrojo.

-No desquites tu mal humor. Todos estamos preocupados por el enano. Pero esa herramienta le bloquea.

-¿También a Alibaba?

-No, con él es algo distinto. Como si desapareciera su presencia a propósito. Es extraño porque tendría que ser un mago. ¿Creen que haya tomado otro laberinto sin que lo supiéramos?

-No-el emperador-acontecimientos como ese llaman la atención de todo el mundo. Definitivamente nos habríamos enterado.

-¿Qué piensas hacer? Ofrecer recompensa para quien de información del enano o el idiota me parece buena idea.

-¿Estas bromeando?

-¿Qué tiene de malo?

-Ah~ seguramente están en algún lugar apartado de la civilización. Pero si no es el caso y se siente acorralado podría encerrar a Aladdin en un lugar recóndito. Su condición ya es delicada de por si y con ese objeto absorbiendo su energía y bloqueando la del exterior...podría colapsar en cualquier momento. Necesito que Alibaba sea capaz de llevarle al médico de ocurrir y no lo hará si le damos persecución.

-¿Entonces le dejarás a su suerte?

-No. Y menos con lo que me dijo ese idiota la última vez y no preguntes porque no te diré.

-Ni falta hace, me lo imagino. Algo así como que se lo iba a coger y no podrías impedirlo-el otro le fulminó con la mirada-Je, tengo razón.

-Carece por completo de gracia.

-De cualquier manera no creo que lo haga.

-¿Por qué estás tan seguro?

-Lo que diré queda entre nosotros incluido el algodón de azúcar-ambos asintieron-Hasta donde me contó el enano, Alibaba tuvo una vida llena de dificultades pero siempre tuvo el amor de su madre, no así del resto de su familia. Su padre era distante y sus hermanos complicados. Cuando te sientes solo y encuentras a alguien especial eres capaz de hacer cualquier cosa por esa persona. Es lo que me ocurre con Hakuryuu. Desarrollas un sentimiento enfermo si así quieres verlo en el que este se vuelve el centro de tu mundo, no harías nada que en verdad le haga enojar, que le orille a odiarte porque no lo soportarías. Lo único malo es que el enano no es Hakuryuu, es mucho más paciente y amable. Alibaba forzará ese límite lo más que pueda. No lo violará o eso espero, pero dudo que se abstenga de besarle o acariciarlo y no serán toques superficiales. El enano hará lo posible por volver a ti así que supongo que lo permitirá hasta cierto punto, al menos hasta que encuentre una mejor solución.

-No me agrada.

-Nah, no te pongas delicado que será muy difícil para él. Ni que te estuviera poniendo el cuerno.

-Lo que me molesta es que lo obligue. Aladdin ha sufrido más que suficiente por culpa de su candidato. Si tan solo lo hubiera ejecutado. No debí dudar.

-Lo hecho, hecho está. Decidiste darle prioridad a los sentimientos del enano, no fué un error. Además quién iba a saber que Alibaba se volvería loco.

-Kouha necesito un favor.

-Lo que sea.

-Envía una carta a Sindria.

-¿Eh?

-Ah-suspiró debido al malestar en su estómago que casi le provoca náuseas-Hablaré con Sinbad. Me fastidia admitir que convivió con ellos mucho tiempo. Es probable que tenga alguna pista. Para los demás diremos que Aladdin está de vacaciones.

-¿Y tú no?-el sacerdote-Te verás bien patán.

-Me excusaré con el exceso de trabajo. Y en todo caso me da igual la opinión que tengan.

-¿Y tu pueblo?

-Ellos me entienden. No será necesario explicar, estoy seguro de que cuento con su apoyo.

-Wah, vaya que les tienes en alta estima.

-Aladdin es el culpable. Siempre les vi como algo importante pero ahora son también parte de mi familia.

-En verdad lo amas.

-Más que tu a Hakuryuu-bromeó.

-Bastardo-sonrió-olvida la puta carta. Será más rápido y divertido si voy.

-No causes problemas.

-Solo los de costumbre je.

Empleó su círculo mágico y desapareció.

«-Debo darme prisa. Aladdin no resistirá mucho, no quiero que una horrible experiencia cambie su carácter, me gusta mucho ver su dulce e inocente sonrisa.»

«-Pobre En-nii está tan estresado. Es la primera vez que le veo llorar con tanta amargura y ni siquiera se da cuenta. No me gustaría estar en el lugar de Alibaba, se echó encima a un terrible enemigo. Porque no ha vencido a mi hermano y no lo hará.»

...

En las afueras de Sindria.

Judal sonríe de lado al encontrase con la barrera de Yamuraiha.

-Thalg Al-salos.

Con suma facilidad la destruyó y se dirigió a la habitación del rey.

«-Iría a su oficina pero ni que fuera Kouen, seguro anda de vago por ahí.»

Caminó por los corredores concentrado, buscando su magoi, le pareció advertirlo cuando sintió la punta de una espada tras de si.

-Es peligroso rey idiota.

-Rompes la barrera y te infiltras en mi palacio. ¿Qué esperabas?

-Así que no confías en mi.

-Jamás bajo la guardia.

-Es bueno saberlo-se giró-Pero este no es momento para estupideces.

Le cogió del ropaje pero en un hábil movimiento Sinbad le tomó de las muñecas y le estrelló contra la pared.

-¡Ay!-se quejó-Me lleva como que a todos ya les dió por golpearme.

-¿Todos?

-Nah, mejor para mi. Te atrapé.

-¿Eh?

Judal empleó su círculo de transporte mágico y en nada arribaron a Kou, más específicamente a la habitación del emperador.

-¿Kouen?-el monarca.

-No hagas preguntas evidentes. Alibaba se llevó a mi marido. ¿A dónde pudo ir?

-¿Que Alibaba-kun qué?

-Secuestró a Aladdin.

-¡Debe ser un error!

-Por pensar que no era posible sucedió-el oráculo-Puede hacerle daño así que habla.

-Pero Aladdin es un magi, es capaz de defenderse.

-Le colocó una herramienta mágica que bloquea su magoi, una gargantilla.

-¿C-como era?

-No la vi muy bien pero tiene un zafiro al centro y es plateada.

-¡Alibaba no sabía que era!

-¿Por qué lo dices?

-Porqué yo se la obsequié.

-Más vale que tengas una muy buena explicación. Mi consorte está en peligro-se puso en pie y le cogió con fuerza del ropaje hasta alzarlo algunos centímetros-Si algo le ocurre rodarán cabezas, y una de esas será la tuya.

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Notas finales.

Kiara-DiAngelo.-Ja ja ja, creo que es la primera vez que me dicen algo así. Lo sé estoy haciendo sufrir mucho a nuestro Aladdin pero todo tiene una razón de ser. Algún día todo se pondrá muy bonito :3. Gracias por comentar:).