¡Hola! Después de mis desapariciones y apariciones, vengo a decir que aquí viene otro capítulo (como le aseguré a Fany ST, esta semana he puesto xdd) y espero terminar con los siete capítulos restantes en breves (solo quedan 7, wow). Este era cortito, y espero que lo disfrutéis :)
Aviso: ¡No me pertenece nada! La historia es de kate882 :)
Punto de Vista de Jay
- Creo que estás loca - dije cogiendo un libro y empezando a leer.
- ¡Lo digo en serio! Necesitáis pasar tiempo en familia, ya que cuando las cosas empezaron a mejorar entre vosotros nos vimos envueltos en toda la historia de Tasha - exclamó Lissa.
Quería que pasáramos tiempo juntos como una familia normal. Estar unidos, o algo así.
- Pue yo creo que no es mala idea.
Claro que estás de acuerdo. Miré fijamente a Dimitri.
- ¿Y cómo hacemos eso? - preguntó mamá.
- Una noche de juegos - sugirió Lissa.
- No - dijimos los tres al unísono.
Eso no sonaba tan mal.
- Vale - dije sin levantar la vista del libro.
Mamá se encogió de hombros, y papá asintió.
- ¿Podemos hacerlo por la mañana? Me gustaría dormir un rato - dije.
Asintieron, así que me fui a mi habitación. Habíamos llamado a Jill, y ya estaba volviendo. Todos menos Lissa se habían ido a sus casas nada más llegar, y supuse que ella se iría ahora.
Me dormí enseguida.
- Tienes que ponerle más energía a ese movimiento - dijo mamá cuando la estaca no traspasó el maniquí.
- Así - explicó Dimitri haciéndolo él.
Le observé y volví a intentarlo. Atravesé más el maniquí que la anterior vez, pero sin llegar al otro lado. Así que seguí intentándolo.
- Jay, lo estás haciendo muy bien para haber empezado ahora. No hace falta que te fuerces - me dijo papá.
- Sí, sí hace falta. Si no me fuerzo un poco no conseguiré nada - respondí sin dejar de intentarlo.
- Ya, pero la mayoría no hace esto hasta varios años después - replicó mamá.
Iba a poner los ojos en blanco, pero en vez de eso apreté los dientes y me apoyé en la pared para evitar caerme.
- ¡Jay! ¿Estás bien? - preguntaron ambos con la preocupación reflejada en sus rostros.
- Genial - murmuré en lo que debería haber sonado sarcástico si no fuera porque estaba muy tenso.
- ¿Es Tasha? - preguntó Dimitri.
Asentí. ¿Es que no podían dejarme en paz?
Unos segundos después la sensación paró. Suspiré de alivio y dejé de apoyarme en la pared.
- Estoy bien - les dije.
Se notaba que intentaban no dejar que viera cómo de molestos estaban.
- A lo mejor deberíamos limitarnos a ver una película para pasar tiempo en familia - sugerí.
Sonreí levemente para dejarles ver que estaba mejor.
- Sí, creo que ha sido suficiente entrenamiento por hoy.
