Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.
Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)
Capítulo XXXVI: Pueblo chico, infierno grande.
Edward llegó a su casa y estaba oscura, colocó las llaves a un lado y se tumbó en el sofá; él se auto-consideraba un hombre extremadamente impulsivo, pero cuando se trataba de Bella al parecer no había límites.
-¿estas loco?- preguntó Jacob que al parecer tenía más lucidez que Edward- ¿un duelo a Muerte? Eso es del siglo XVII-
-yo se de lo que estoy hablando Black, Un duelo a muerte, el que pierda se queda con Isabella, es eso o te mato ya mismo- levanto el arma de nuevo
-Jesús dijo: no mataras-
-entonces te puedes dejar matar y listo-
-yo no se manejar un arma-
-Tienes un mes para practicar-
-¿un mes?-
-¿aceptas o no?- le estiró la mano sin bajar el arma para cerrar el trato.
-como sé que después no voy a terminar preso- preguntó suspicaz.
-vaya, ya te das como ganador…- entornó los ojos- firmaremos un documento, tengo un abogado de confianza y soy un hombre de honor así que el duelo será legal y sin consecuencia mayor que una muerte y una chica-
-esto es una locura, lo podemos resolver de otro modo- Edward se rio malévolamente.
-¿cómo, orando?- se burló y se colocó serio de nuevo- ¿aceptas o no?
-acepto- dijo Jacob casi sin pensar y estrechando su mano, cerró el trato.
Edward se levantó de repente del sofá y fue a la cocina, se echó agua en el rostro y sintió ardor por las heridas de la pelea. Meditaba respecto al acuerdo que acaba de llegar y todo lo que tenía que hacer ahora que corría el riesgo de morir, pensándolo mejor debió darle un tiro a Jacob y así se libraba de ese problema.
El timbre de la casa sonó, tomando en cuenta que todo estaba a oscuras decidió ir a abrir el mismo. Pero su sorpresa fue la mayor de su vida cuando el visitante lo recibió con un golpe que le afecto más de lo normal ya que estaba herido.
-eres un poco hombre Cullen- dijo el hombre furioso y Edward en seguida reconoció la voz. –no tenías que hacerle daño a mi hija-
-Charlie, un placer verte- ironizó frívolamente mientras se levantaba recuperándose del golpe.
-teníamos un trato Cullen- reclamó acercándose a él.
-¿y…?- se observó los dedos después de pasarlos por su ceja y de nuevo estaba sangrando.
-¡y ese trato no incluía maltrato!-
-Fue un accidente…- se justificó con la falsa calma que lo caracterizaba.
-¿golpear a mi hija te parece un accidente?-
-¿cómo te enteraste?-
-Pueblo chico, infierno grande, ¿no?-
-te lo dijo Jacob- afirmó Edward con ojos entornados, se sentía en la boca del lobo, si seguía en ese pueblo lo iban a matar mientras dormía, solo faltaba que Bella le pegara, lo irónico del caso era que de ella era la única de quién probablemente lo merecía.
-¿cómo sabes?-
-no lo acabas de decir: "Pueblo chico, infierno grande" Tu sabes perfectamente que Bella me pertenece legalmente así que no entiendo que haces aquí- lo confrontó más recuperado.
-¡Te exijo respeto para mi hija!-
-¿El mismo respeto que le das tú?- se estaba empezando a descontrolar.
-Ella no tiene la culpa- intentó defenderla.
-La regalaste en una apuesta en la que ella estuvo de acuerdo- le recordó- ¿te parece que debes exigir respeto? ¿Te parece que ella no tiene la culpa?-
-no tienes que recordarme mis errores, pensé que ganaría así como pensé que tú eres un hombre, ¡un caballero!-
-¿y te parece de hombres regalar a los hijos?-
-¡Bella es inocente!-
-¡¿Tan inocente que mientras se casaba conmigo, estaba revolcándose con Jacob?!- preguntó furioso, le querían dar lecciones de moral cuando todos eran un poco pecadores.
-¡Eso no es cierto!-
-Averígüelo por sus propios medios-
-Pero si Jacob está a poco de graduarse para ser sacerdote- refutó incrédulo.
-¡Vaya, vaya… que sorpresa!- éste era un dato que Edward no sabía –bueno agradezca que salvé a su hija del escándalo más grande del pueblo-
-No te creo.
-No me importa- dijo con indiferencia y se acercó a la puerta señalando hacía el lado afuera continuó- ¿puede retirarse? Mi esposa de seguro me está esperando-
Charlie se acercó amenazante, si había alguien que no se merecía sufrir era Bella, y menos si era por los errores inconscientes y obsesivos que él mismo cometió.
-Te la das de justo- comenzó a decirle mirándolo a los ojos- de hombre de palabra y honor, de correcto… y eres igual de basura, o peor que yo- se dio la vuelta mientras caminaba a la salida y de espaldas continuó – Bella es una joya, y yo lo supe cuando la perdí, no cometas mi mismo error…- hizo un silencio y avanzó un par de pasos- dile a mi hija que la amo- y se marchó a paso rápido.
¡Dios que día.!... ¿Dios?... ¿desde cuando acudía a Dios en los momentos de cansancio? Cerró la puerta, y caminaba a la cocina de nuevo mientras hacía un resumen mental:
Casi mata a un hombre, golpeó a su esposa en un ataque de ira, ella lo perdonó pero él no le cree porque es imposible que alguien tenga tan buenos sentimientos, fue golpeado por dos personas distintas y quedó en un duelo a muerte. Y lo curioso del caso era que todo giraba entorno a una sola cosa: el amor que sentía por:
-Bella…- dijo en cuanto la vio moviendo unas cosas en la cocina.
-¡Edward!- exclamó asustada- todo es culpa mía, perdóname-
-¿de que hablas?- preguntó extrañado.
-yo convencí al Guardaespaldas que me dejara salir del cuarto, pero es que no había comido y tenía hambre, pero no te preocupes no lo volveré a hacer, lo más que te pido es que no despidas al señor cuidador porque él tiene familia e hijos y este es su más trabajo y si tu…- Bella seguía hablando y él simplemente se sintió bien, todos sus problemas se borraron con solo verla, con sólo escucharla, ya ni recordaba lo que hacía en la cocina, encendió la luz y cuando Bella miró en las condiciones que estaba, detuvo su verborrea y se llevó una mano a la boca impactada-¿qué te pasó?-
-tuve un día difícil- se limitó a decir.
-¡Edward! Pareciera que te hubiesen asaltado-
-como tu, ¿no?- rio con ironía y se sentó en una de las sillas.- la diferencia es que yo me lo merecía y tu no…. Creo que Dios te quiere bastante porque sus "discípulos" se han encargado de vengarte-
-Dios no haría algo así- él revoleó los ojos - ¿te duele?- preguntó y ya tenía unas gasas que sacó del botiquín de primeros auxilios que por comodidad se encontraba en la cocina, más agua oxigenada mirándolo con intenciones de curarlo.
-Me duelen partes de mi cuerpo que no se si estés dispuesta a hacer lo necesario para aliviarlas- dijo con picardía pero ella en seguida cortó el momento limpiándole la sangre del rostro, a él le dolía pero sus manos eran simplemente sanadoras.
-escuché la voz de mi padre- dijo trémula y él la miró suspicaz. -¿esto te lo hizo él?-
...
continuará
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