-Señor Taisho, Señor Taisho-
-¿Hm?- respondió Sesshomaru quien se encontraba en un pequeño trance.
-¿Gusta cortar el cordón umbilical?-
-Eh, sí- aunque más bien su respuesta había sido una pregunta. El doctor le entregó unas tijeras quirúrgicas y el youkai cortó ese hilo enorme de carne mientras la niña lloraba sin consuelo.
La enfermera que llevaba a la bebé se acercó a Kagome pero se sorprendió al ver que se encontraba plácidamente dormida y roncando y decidió entregársela a Sesshomaru quien tomó una fotografía mental de la pequeña criatura. Sus mejillas estaban enrojecidas y apenas estaba dejando de llorar; era el pequeño monstruo más hermoso que había visto con su corto cabello blanco y una marca de media luna en la frente. Estaba confundido, ¿cómo era eso posible?, ¿acaso Koga tenía ascendencia de inu-youkai? O ¿algo más había pasado? Todo era demasiado extraño y turbulento pero decidió guardar las preguntas para cuando Kagome despertara.
-Señor, nos llevaremos a la niña a la incubadora para asegurarnos de que todo esté bien con ella; en cuanto tengamos un diagnóstico le informaremos y por supuesto la llevaremos al lado de su esposa-
El doctor salió por la puerta detrás de un séquito de enfermeros mientras Kagome era transferida a un cuarto privado. Sesshomaru se dirigió a la sala de espera para hablar con la familia y las demás personas que esperaban a recibir respuesta. Todos estaban ahí, Sango también había llegado. En seguida la familia de Kagome se acercó al youkai con preocupación y ansiedad de saber cómo habían salido las cosas ya que Sesshomaru se encontraba exageradamente blanco, tan blanco que sentían que en cualquier segundo se haría transparente.
-Todo salió bien- dijo en un tono neutro de voz al igual que su rostro –es sólo que, hay algo que no… no me cuadra-
-¿Pero, el bebé está bien?-
-Sí. Es una niña-
La madre de Kagome sonreía con ese gesto sereno que le caracterizaba mientras que el abuelo se lamentaba de no tener un nuevo ayudante para el templo. Miroku, Sango e InuYasha sonreían de lejos, tratando de no interrumpir el momento familiar pero la joven notó que Sesshomaru no se encontraba del todo bien y se acercó a él llevándoselo a un lugar más privado; detrás de las máquinas de sodas.
-¿Qué pasa colega?- preguntó Sango apoyándose sobre la máquina para sacar una soda de manzana.
-La niña no es un lobo-
-Por supuesto que no- exclamó mientras abría la lata de refresco –es mitad lobo-
-No hay ni una pizca de lobo en esa criatura-
-Sesshomaru- dijo Sango esta vez asustada -¿qué es lo que quieres decir?-
Y antes de que el youkai pudiera responder la madre de Kagome había caminado hasta allá para decirles que su hija ya había despertado y que quería hablar con Sesshomaru. Sonriéndole a Sango con una sonrisa exhausta se alejó caminando al lado de la señora Higurashi y entró a la habitación en donde se encontraba la joven acostada viéndose extremadamente fatigada pero más hermosa que nunca. Se sentó a su lado mirándola con ternura pero sin poder alejar el temor de su mente, exactamente, ¿qué estaba pasando?
-Sesshomaru, gracias por estar conmigo- dijo Kagome por fin tomando su mano –nunca voy a olvidar esto, ¿cómo está?-
-Es una niña y no es un lobo- respondió soltando la verdad así sin tapujos para hacer de todo eso más rápido y menos aterrador.
-¿Qué quieres decir?- preguntó alzando un poco la voz.
-Sh, tranquila- decía el youkai haciendo un gesto con la mano para que se calmara –bueno, no es qe sea de mi incumbencia pero, ¿estás segura de que… no tuviste que ver con alguien más aparte de Koga?-
-Quisiera responder que no pero sí, sólo Koga, al menos durante los últimos siete meses…-
-Escúchame bien; tu hija tiene sangre youkai, de eso no hay duda pero no es sangre de lobo…- El rostro de Kagome se empalideció, no podía creer lo que escuchaba, sin embargo era imposible aunque deseara que fuera cierto. –Tiene sangre de inu-
La joven comenzó a reír histéricamente al escuchar aquello, todos en el pasillo la escucharon y pensaron que tal vez era un síntoma post-parto muy particular. Reía y se quejaba (por el dolor de vientre) pero Sesshomaru mantenía el gesto serio totalmente desubicado.
-Perdón, perdón, estás hablando en serio- dijo dándole palmaditas en la mano –Sesshomaru, gracias por lo que quieres hacer por mí, tratar de hacerme sentir mejor pero esa niña tiene que ser mitad-lobo-
-Quisiera que las cosas fueran como crees pero la niña tiene esta marca- dijo mientras señalaba con su dedo índice la luna creciente que reposaba sobre su frente.
Kagome comenzó a agitarse y a echarse aire con las manos, Sesshomaru enseguida buscó lo más cercano para ayudarla y sólo encontró un pañal limpio que se encontraba sobre el buró junto con un paquete. Sí, estaba asustada y confundida pero él se sentía igual. Temía lo peor, por decirlo de alguna manera, y supuso que ella también.
-Es que acaso… tú crees que…-
-Que el día del fin de filmación, ¿tú y yo?-
La joven asintió.
Notas: Gracias a todas las que han dejado sus reviews y han agregado esta historia a sus favoritos y alertas, me da mucho gusto que la estén disfrutando, que se diviertan y se emocionen, no hay nada mejor que saber esto. Gracias por seguir leyendo!
