Cap XXXVI: "En las primeras hojas de esta historia…"
Rachel abrió la puerta de su casa y sin ningún paso adentro aún, supo que ahora sí estabas en problemas. Llegó casi al mediodía de ese sábado y apretó los labios al ver a sus padres sentados seriamente en el sillón con la mirada fija en ella. Hiram tenía los brazos y piernas cruzadas y sus ojos no mostraban más allá de molestia y decepción, Leroy, que siempre lograba comprenderla, ésta vez no mostraba tolerancia ni nada parecido.
La morena cerró la puerta con lentitud y se quedó de pie esperando por alguna orden de ellos.
- Las 12, Rachel…son las 12 del día y recién apareces…desde anoche. Estuviste más de medio día fuera de casa… ¿Dónde estabas?- preguntó Leroy seriamente aún con su brazo flexionado sobre el mueble para sostener su rostro enfatizando su enojo-
- En lo…
- Ni se te ocurra meter a Noah en esto- la cortó Hiram alzando la voz - Lo vimos llegar totalmente ebrio hace una hora y debimos ayudar a Emily para ingresarlo a su cuarto. Siéntate- le ordenó señalando el sillón de en frente y Rachel rápidamente lo obedeció- ¿La bolsa que llevaste anoche dónde está?
- La dejé en mi casillero
- ¿Por qué?- preguntó Hiram sin darle tiempo a pensar en la respuesta-
- Por qué no tenía nada importante, solo cosas de cotillón y eso, además…
- ¿A qué hora saliste de la fiesta?
- Mmm, ehhh, creo que…
- No te ayudas – continuó Leroy- Marley llamó a las 10 ¡A las 10, Rachel! Preguntó por ti porque anoche solo te había visto una vez y luego desapareciste…y ya no te volvió a ver… ¿A dónde fuiste y con quién pasaste la noche?
- ¿Marley llamó? – preguntó Rachel entre sorprendida y molesta-
- ¡Responde lo que tu padre preguntó!- gritó Hiram enojado haciendo que Rachel diera un pequeño salto-
- ¿Rachel?- insistió Leroy más calmado pero Rachel permaneció en silencio. Juntó sus piernas para acomodar sus manos sobre las rodillas y mantuvo esa compostura por mucho tiempo. No quería mentir, no debía hacerlo pero tampoco era el momento de decir la verdad.
Bajó la vista al suelo completamente avergonzada y acarició el largo de sus muslos de manera nerviosa. Ambos hombres entendieron el mensaje por lo que Hiram giró los ojos molesto, se puso de pie y abandonó la casa con un ligero "iré a comprar algo"; él sabía que en ese tipo de situaciones Rachel solo hablaría con Leroy.
- Lo siento- se disculpó la morena apenas la puerta se cerró y Leroy volvió a llamarla pidiendo una explicación- Sé que debería haberte llamado o aparecer anoche por aquí pero créeme que no estuve por allí en cualquier lugar o con cualquier persona…Estoy bien aquí ahora ¿no?
- Entonces si no es cualquier persona dime quién es- preguntó Leroy aún seriamente. Rachel movió los ojos dubitativamente y suspiró agitando la cabeza - Recuerdas nuestra charla días atrás, Rachel ¿cierto?- la morena asintió lentamente y el hombre continuó- me dijiste qué estabas interesada en alguien, que era una chica, que te hacía bien y otras cosas más…Y luego saliste con que era una broma. En ese momento fingí que todo estaba más o menos bien…pero ahora no… ¿Pasaste la noche con ella?
- Ajá
- ¿En dónde?
- En su casa- susurró la morena volviendo la vista al piso pero escuchando el largo suspiro de su padre-
- ¿Y sus padres estaban? – Rachel alzó la vista al instante. Bien, podía omitir algunas cosas o aún no contarle a Leroy la verdad, que era con Quinn con quién salía, pero tampoco iba a dejarlo como un estúpido en esa situación. Se puso de pie y se acercó a él, se sentó a su lado y le sonrió débilmente. Leroy la copió al instante y supo que algo él debía saber. O todo-
- No vive con sus padres- dijo Rachel con seguridad y él asintió rápidamente para que continuara hablando- apenas empezamos a salir ayer, aunque hace tiempo tenemos…esto. Entiendo que estés molesto pero te juro que sé comportarme y ella también. Me cuida y yo a ella, hablamos de lo qué realmente es importante y nos cuidamos de ciertas situaciones…No sé que más quieres que te diga
- Lo que te pido siempre, qué me digas si estás bien
- Mejor que nunca- lo interrumpió Rachel rápidamente-
- Entonces nada más…Es hora de que vaya adaptándome a estos cambios, ya no eres esa niña que sostenía siempre un peluche para no perderlo ni perderse ella. Eres una hermosa jovencita que va por un camino más largo ahora…no es lindo sentir que para ciertas cosas ya no confías, pero lo entiendo.
- No es desconfianza, papá. Es… ¿privacidad?- preguntó con una sonrisa que hizo reír por lo bajo a Leroy- Tú me dijiste que ibas a dejarme vivir y si era necesario ibas a dejar golpearme contra una pared…déjame entonces hacer eso
- ¿Por qué no vive con sus padres?...Está bien- suspiró él cuando Rachel volvió a preferir el silencio que a responder- ¿Y qué le digo a Hiram?
- Hablaré con él y le diré lo mismo
- Bien…supongo que algo más porque sabes que no se conformará solo con eso…¿Y Marley?...Creí que era con ella que sucedían las cosas-
- Pues supongo que Luke tenía razón- dijo Rachel haciendo referencia al padre de la chica- eso pasaría en algún momento
- Voy a salir a correr un rato, date una ducha y baja a almorzar después-
- Está bien…aquí te espero
Ese lunes Quinn ingresó al McKinley y al hacerlo sintió una rara sensación, cómo cuando sabes que algo está a punto de pasar o lo que realmente sucederá no será bueno.
Y a ella le tocó la segunda opción.
Marley caminaba rumbo a ella escoltada por todo el equipo de porristas y sin pensarlo la chica lanzó todo un vaso de granizado a su alrededor logrando mojar la punta de su vestido y parte de su maletín.
Quinn juntó las cejas molesta y cuando quiso caminar hacia su alumna resbaló por los trozos de hielo y decidió quedarse de pie sin intervenir. En cambio, Marley con una simple señal, logró que sus compañeras la rodearan y se ubicó frente a sus ojos, con los brazos en su cadera y de manera intimidante.
- Tenga mucho cuidado con lo que hace...no se meta en mi camino ni el de nadie que me importe- le ordenó la chica entre dientes, sin problemas y olvidando que ella era una figura de autoridad. Marley giró rápidamente y desapareció de su vista al igual que el resto del escuadrón.
Quinn intentó recuperar el hilo de respiración a la tranquilidad pero le resultó difícil. Era un hecho, esa chica aún seguía enamorada de Rachel y algo, por más mínimo que pareciera, sospechaba.
Volvió a resbalar cuando Rachel la saludó a sus espaldas y la misma morena la sostuvo para no caer de lleno al piso.
Se soltó rápidamente y se alejó unos pasos e inspeccionando que nadie las estuviese observando. Pero varias porristas aún seguían cerca y otras fingían leer o acomodar cosas en sus casilleros cuando en realidad la miraban de reojo.
Fue Rachel la que pasó varias veces su mano frente a su cara para que volviera a la realidad.
- Tierra llamando a Quinn…Parece que perdemos la conexión, comandante- bromeó la morena imitando una voz de máquina tipo espacial- Se necesitan refuerzos y… ¡Ey!- la llamó Rachel siguiéndola cuando Quinn dio media vuelta y comenzó a caminar- Ey… ¿otra vez me ignoras?- la detuvo Rachel tomándola del brazo e ingresándola a su salón- ¿Qué te pasa hoy?
- ¡Marley!- gritó la rubia furiosa y sin importarle que tan alto sonara su voz- Marley- terminó por murmurar moviendo su brazo de manera molesta. Rachel frunció el ceño y ella giró los ojos- No me vengas con que no sabes ¡mira lo que me hizo!- continuó Quinn soltando abruptamente su maletín y dejándolo caer al piso- ¡Mi vestido!
- ¿Es tuyo?...Creí que se lo habías robado a tu abuela
- Muévete del camino- murmuró tomando otra vez sus cosas y dándole un leve empujón a la morena que no paraba de sonreír-
- Ya, ya, cálmate, no es para tanto, Quinn- la frenó Rachel tomándola con un brazo por la cintura y arrastrándola con fuerza hasta el escritorio-
- ¿Qué no es para tanto?... ¿Ella aún te gusta?
- ¿Marley?
- Ahg, solo aumentas mi mal humor, Rachel – se quejó Quinn tirándose sobre la silla y recibiendo inmediatamente a Rachel sobre ella- Rachel, no, aquí van a…-
- Entonces cálmate- le pidió la morena acariciando sus dos mejillas con los dedos pulgares. Quinn infló su pecho aún molesta y suspiró tratando de hacerle caso. Solo lo consiguió cuando Rachel se inclinó y la besó tiernamente unos segundos mientras no dejaba de acariciarla. Ella le rodeó la cintura y la apretó contra su cuerpo fuertemente una vez antes de soltarla con lentitud y observando como la morena se ponía de pie y se alejaba un poco-
- No vuelvas a hacerlo, Rach…Estoy paranoica con esta chica y si llega a saber algo…
- Marley no sabe nada- aseguró la morena y Quinn alzó la ceja al instante-
- ¿Cómo lo sabes? - preguntó seriamente-
- Si algo supiera créeme ya hubiera sacado provecho de eso.
- ¿Y entonces por qué me ve con esa cara y me hizo esto hace unos minutos?
- Mmm, tal vez ha visto cómo te veo…Lo siento, si quieres controlo mis actos pero no puedo con las miradas.
- Está bien- susurró Quinn con ganas de volver a besarla pero el timbre sonó en todo el Instituto dando comienzo a la semana y a la primer clase.
Rachel flexionó sus rodillas imitando un saludo y se encaminó a su lugar.
Ella aprovechó para observarla unos segundos más y luego a saludar a cada alumno que llegaba y se sumaba a la hora.
La participación de Rachel a cada instante y las sonrisas de la morena solo para ella le hicieron olvidar la suciedad en su ropa y el mal humor que la había acompañado al principio.
Rachel bajó unos escalones sin mirarlos porque su vista estaba fija en la capitana de las porristas. Descendió por las gradas lentamente y se sentó a un costado observando el desempeño de Marley. Sonrió, la chica siempre había tenido su don para saltar, armar frases mientras estaba en el aire y caer sobre dos de sus compañeros sin problemas para ella ni para los demás.
Se frotó las manos sobre sus muslos cuando Sue anunció el final del entrenamiento y la mujer caminó hasta ella.
- ¿Por qué no estás entrenando?
- No soy porrista, Sue
- Y yo nos soy idiota, ya lo sé ¿Pero tú equipo de atletismo?
- Para la competencia final aún faltan unas semanas. Tenemos dos semanas de receso mientras tanto
- ¿Quién dio esa orden?
- ¿Figgins?
- ¡Rachel!- escuchó la morena el grito de Marley mientras la chica se acercaba corriendo y la entrenadora se alejaba dejándolas completamente a solas- Hola, Rach- la saludó Marley con un beso en la mejilla y sentándose a su lado con rapidez-
- Hola, Marley… ¿Qué tal el entrenamiento?
- Mmm, lo de siempre pero hoy Sue estaba más loca que de costumbre y nos hizo correr el doble- aseguró la castaña abriendo su bolso y quitando una botella de agua- ¿Tú? ¿Qué haces aquí?- preguntó soltándose el cabello y elevando su brazo para mojarlo libremente. Rachel se aclaró la garganta e intentó quitarle la mirada de encima-
- Ehh…quería hablar contigo, Marley
- Claro, dime
- Ehhh, Finn me dijo lo que le hiciste hoy a la profesora de literatura- dijo Rachel y observó como Marley se detuvo bruscamente y volteó a verla- ¿Por qué hiciste eso?
- ¿Y a ti por qué te importa que haya hecho eso?
- Bueno, no es que me importe pero…no me gusta que lo hagas
- ¿Por qué no?
- Porque no me gusta, Marley ¿Desde cuándo los profesores se han vuelto tu objeto de burla?
- Esa profesora no me agrada- aseguró la castaña colocando una mano en el muslo de Rachel y acariciándolo tontamente- He escuchado a varios compañeros hablar de que les gusta…cuando antes les gustaba yo.
- ¿Quiénes han dicho eso? – preguntó Rachel tirando su cabeza hacia atrás al ver la de Marley acercarse-
- Muchos…- aseguró deteniendo a Rachel al rodearle el cuello y tirando de el para regresarla frente a sus ojos. Acarició con su pulgar izquierdo el labio inferior de la morena para luego dejarle un cálido beso que dejó a ambas sin movimiento alguno- Te extraño, Rach- susurró sobre sus labios y volvió a besarla esta vez de manera voraz sin importarle si el movimiento de labios de la morena era real o de su imaginación. Se separó con furia cuando una porrista llegó con torpeza y se alejó disculpándose de la misma manera- Vámonos de aquí- ordenó Marley poniéndose de pie y tomando la mano de Rachel para jalarla y que la siguiera-
- No- la detuvo la morena sintiendo su brazo estirado y la fuerza de Marley para llevarla- Lo que vine a decirte ya lo hice…por favor no vuelvas a molestar a la profesora ni a ninguna otra…Hasta luego, Marley
- ¿A ti te gusta también?- le preguntó la castaña caminando frente a ella pero hacia atrás para detenerla. Rachel continuó caminando y se mordió el labio para no soltar cualquier cosa antes- Si a ti te gusta te vas a meter en problemas, Rachel
- No me gusta, no hables de mí.
- Rachel- volvió a detenerla por el antebrazo y la pegó a ella con brusquedad para tener su atención- Está bien, te creo si me dices que no te gusta, por tu bien lo creeré…te llamé el sábado ¿dónde estabas?
- No sabía que eras mi madre ahora
- Rach…- susurró Marley con picardía mientras descruzaba los brazos de la morena y los llevaba a su espalda para que no la detuviera ni se alejara- Aún me debes una cita ¿cuántas veces quieres que te lo recuerde?
- Ya te dije que…
- Y algo más- la cortó con seriedad y golpeando su cadera contra la de Rachel solo para escucharla suspirar- ¿Lo ves? De eso estoy hablando
- Tampoco va…
- Tú lo prometiste…lo prometimos, Rach- susurró clavando sin miedo sus dientes en el cuello de la morena y tirando de allí para recordarle a Rachel que no estaba bromeando. La escuchó gemir débilmente y sonrió- Vas a ser mía porque lo quiero y tú también…
- Marley- susurró la morena-
- Eres mía, Rachel- le dijo la chica antes de besarla cómo solían hacerlo antes: sin miedo y con ganas de más. Rachel la separó casi sin esfuerzo y le pidió que se fuera- Lo que tu digas- jugó Marley una vez más antes de correr por la gradas y largarse de allí tan rápido como pudo.
Cuando se quedó sola entre medio de todo ese color verde que era el césped se tapó la cara con ambas manos y gritó. No le había respondido ninguno de los dos besos a Marley pero se sentía como si lo hubiera hecho. Y debía comenzar a recordar que estaba en otro nivel con Quinn, que ya no eran miradas inocentes dentro del salón ni sonrisas juguetonas. Ahora era algo más serio y un compromiso que si ella misma pidió debía comenzar no solo a asumir si no a respetar. Porque ella lo deseaba y Quinn se lo merecía.
Sacudió la cabeza y al alzar la vista pudo ver a una porrista observándola desde lo alto de las escaleras. Le pareció que era Kitty y cuando la llamó la chica se alejó corriendo y la dejó completamente confundida.
Tomó su mochila que había dejado a un costado y salió de allí rumbo a la casa de Quinn. La rubia le había pedido que pasara al terminar su horario escolar y así lo hizo.
Tocó la puerta con alegría al ver el mini Cooper afuera y estacionado bajo un frondoso árbol. Pero la sonrisa se le borró cuando al abrir la puerta del otro lado estaba Santana y solo la observaba de arriba abajo.
- Hola- se saludaron secamente al unísono y ella terminó por suspirar molesta. Se aferró a su mochila e ingresó sin problemas- ¿Y Quinn?- preguntó girando sobre sus talones al no verla cerca-
- ¡Rachie! – apareció Brittany desde la cocina y la alzó en un efusivo abrazo- Hola, chiquita- la saludó dejándole un fuerte beso en ambas mejillas y bajándola al escuchar el carraspeo de garganta por parte de Quinn. La rubia salía de la biblioteca con una pila de libros y Rachel la siguió con la mirada hasta ver dónde se detenía-
- Hola- dijo Rachel cuando Quinn llegó frente a ella y con intenciones de besarla. Pero Quinn colocó su dedo índice sobre su boca y la obligó a retroceder apenas un paso-
- Santana viene a ayudarte con las materias que no vas bien. Toma tus cuadernos y siéntese aquí mientras llevo a Britt por un helado
- ¿Un helado?- preguntó algo molesta Rachel mientras arrojaba su mochila- ¿De verdad?
- Aja- respondió Brittany dejándole un beso en los labios a Santana y escuchando como Rachel decía algo desagradable por lo bajo por esa muestra de cariño-
- Estudia- le ordenó Quinn dejándole un sonoro beso en la boca y esta vez fue Santana la que se burló- No desordenen nada y no hablen de más…Volvemos enseguida
- Está mal
- Ni siquiera revisaste el procedimiento, Santana
- Pero el resultado no es el correcto. Hazlo de nuevo
- ¡Ya lo hice 16 veces, no me jodas!
- A ver, niñita, estás bajo mi cuidado y mis órdenes. Si te digo que debes volver a hacerlo, tú lo haces. Apestas en matemática
- Y tu apestas como profesora ¡por eso no entiendo!...Y por cierto no eres mi niñera- se quejó Rachel inclinándose sobre la mesa para tomar un lápiz pero Santana lo agarró antes y con el mismo la empujó hasta volver a sentarla-
- Eso está para la mierda, niña. Borra todo lo que hiciste y vuelve a comenzar
- Pues no lo haré. Ya te dije que no entiendo lo que explicas
- Pues soy bancaria, no una hormonal profesora como Quinn
- ¡Ey! No hables de ella… ¿Bancaria?
- Sabes lo que es eso ¿cierto?
- ¡Oh sí!…eres de esas que se sientan a esperar que el trabajo les llueva…Holgazana
- Pues al menos no reprobaré mi último año escolar
- No lo harías aunque quisieras. Los dinosaurios ya no enseñan
- ¡¿Qué?!
- ¡Llegamos!- escucharon ambas la voz de Brittany cruzar la puerta pero Quinn llegó primera hasta ellas-
- ¿Cómo les está yendo?
- Perfecto- respondieron al unísono con una gran sonrisa- Quinn, deberías cuidarte, Santana es la mejor profesora que he conocido hasta el momento
- Oh, Rachel- dijo Santana- es que tú eres muy inteligente. Aprendes rápido, no puedo creer que hayas hecho el ejercicio bien la primera…
- La verdad- pidió Quinn girando los ojos-
- Santana apesta – se adelantó Rachel rápidamente-
- ¿Yo?...Tu novia me dijo vieja, Quinn
- Porque lo eres- se defendió Rachel poniéndose de pie para esconderse tras de Quinn y abrazándola en el momento-
- Oh, bebita de cuna, soy casi ocho meses menor que Quinn y uno menor a Britt… ¿Qué me dices ahora? – preguntó Santana cruzándose de brazos y sonriendo malévolamente. Su sonrisa se ensanchó cuando Rachel se alejó de Quinn para mirarla con duda-
- Pues al menos ellas son rubias y sexis- aseguró la morena haciendo que Santana se levantara inmediatamente con ganas de golpearla. Fue Quinn la que estiró su brazo para detenerla y les pidió a ambas que se calmaran-
- Tengo algo para ti, enana- continuó Santana sin importarle la mirada de reproche de su amiga y su novia- Quinn se va hoy con nosotras y no regresará hasta el lunes siguiente…Ups
- ¿Qué dices?- preguntó Rachel dejando las bromas y molestia que esa latina le provocaba atrás. Quinn soltó a su mejo amiga y le dedicó una mirada, Rachel esperaba una respuesta con la suya- ¿Por qué te vas una semana, Quinn?
- Gracias, Santana- ironizó Quinn arrojando a su mejor amiga con fuerza de vuelta a la silla y tomando la mano de Rachel. La guió escaleras arriba con rapidez y cerró la puerta de su habitación cuando la morena se quedó de pie en el medio del lugar con la mirada perdida- Rach
- ¿Por qué te vas? No me dijiste nada
- Surgió todo a último momento. Mamá llamó ayer y acomodó una cena conmigo, Michael y su familia. Ya no puedo seguir posponiendo eso. El padre de Michael da miedo y él se lo tiene y ya te hablé de mi madre. Es necesario que hagamos esto
- ¿Y las clases que tienes para dar?
- Dejé unas actividades para ambos salones…supongo que algún otro profesor se encargará de darlas y cuidarlos mientras lo hacen.
- Y…mmm…¿me llamarás?- Quinn sonrió y se acercó rápidamente para abrazarla-
- Por supuesto. Todos los días- murmuró la rubia guiando su rostro al cuello de la morena pero se detuvo a mitad de camino cuando algo había en el. Se alejó con las cejas juntas por la duda y la boca entreabierta por la misma sensación. Rachel pareció notarlo por lo que le preguntó qué pasaba ahora- ¿Qué tienes en el cuello?- preguntó Quinn seriamente y tocando con su dedo el lugar- Es una mordida, Rachel… ¿Quién te hizo eso?
Mis queridas lectoras, SÍ, sé que tardé en actualizar y encima subí un cap horrible pero era necesario para el siguiente porque en el que se sigue se tratará un tema especial y qué muchas preguntaron o nombraron en Rw anteriores. So, me parecía totalmente desubicado subirlo en uno solo...Por eso subiré mañana el otro ¿sí?
Srta Agron: Un beso y saludo especial para usted señorita :)
Saludos para todas. Gracias por leer y /o comentar!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
