Nota de autor: Lo primero de todo disculparme. No tengo perdón, o sí no lo sé. El caso es que he tardado demasiado en subir este nuevo capítulo. Espero que no vuelva a pasar. He tenido unas semanas horribles, entre estar enferma (como sabéis incluso en el hospital) y luego las clases con sus trabajos y el maldito trabajo fin de máster. No he tenido tiempo ni para respirar, y no he escrito nada, porque ademas mi ordenador pasó a mejor vida, por suerte tengo varios capítulos escritos y guardados en un disco duro externo, y creo que no llegaré a pillarme los dedos...
De nuevo siento la espera, espero que este capítulo sea de vuestro agrado. Y como siempre ya sabéis, cualquier cosa, review o privado.
Gale
Me despierta el sonido de los animales del bosque. Aunque el sonido que escucho no puedo identificarlo con nada que haya escuchado antes. Una mezcla de rugido y graznido. Algo extraño, pero que está cerca, demasiado cerca. No está en el suelo. Miro a Katniss gracias a la claridad que atraviesa la tela del saco, ya es de día, pero ella todavía está dormida.
Me tenso cuando oigo el graznido más cerca, parece un cuervo. Pero aquí todo es más grande, me temo que veré un cuerpo de tres metros. Asomo la cabeza lentamente. Miro hacia mi derecha, donde a un par de metros están Finnick y Johanna acostados. A unos metros de ellos está el animal que hace ese ruido. Tengo que reprimir un grito, y eso que a mí es difícil sorprenderme. Pero esa especie de águila, negra brillante no es para menos. No mide tres metros de alto, pero si dos, o dos y medio. Tiene las alas extendidas y está aleteando, y es…enorme. Abarca toda la rama donde está posada, si digo que la envergadura estará en torno a los ocho metros puede que me quede corto. Y está muy cerca de Finnick y Johanna. En el bosque he visto águilas muy veloces, si nuestros aliados se mueven podría atacarles en menos de un segundo.
Miro a Katniss que sigue abrazada a mí, dormida, tengo que despertarla si quiero alcanzar mi arco. Acaricio su espalda y la zarandeo un poco.
—Katniss…—Susurro.—Despierta…
—¿Hmmmm…?—Murmura y se mueve contra mi cuerpo, yo la detengo para que el saco no se mueva.
—No te muevas, no te asustes.—Susurro
—¿Qué?—Murmura ella.
—Confía en mí y no te muevas del saco— Le susurro y la beso en la frente, luego me doy cuenta de que si el animal me ve podría abalanzarse contra mí.— Katniss…—Le susurro de nuevo—Te quiero…—
—Gale…—le poso los dedos en los labios.
No espero más y me asomo lentamente, saliendo del saco lo suficiente para llegar al arco y el carcaj. El águila gigante me mira, tiene los ojos enormes detrás de un pico tan grande como mi cabeza, está claro que aquí todos los animales están diseñados para matar, las uñas de sus garras deben de ser de dos palmos de largas. Me quedo quieto esperando a que deje de mirarme. Su atención en mi desaparece cuando el saco de Finnick y Johanna se mueve. El águila grazna, bate las alas de nuevo y creo que se prepara para volar lo poco que le separa del saco cuando Finnick asoma la cabeza. Pero no dejo que lo haga. Le disparo una flecha que le da en una de las alas, por lo que el animal chilla literalmente, balanceándose porque casi se cae, pero un segundo después, el atravieso el cuello, el último graznido que emite es al caer al suelo. Cuando choca contra la nieve, retumba como si fuera el cuerpo de una persona.
—Ya puedes salir, Catnip…—Katniss se asoma y me mira y luego mira al suelo, su cara de sorpresa es igual a la que tienen Finnick y Johanna.
—¿Qué coño es eso?— Espeta Johanna mirando el águila en el suelo, esta con todo lo largo de sus alas extendidas, es enorme.
—Parece un águila…—Susurra Katniss.
—Una enorme.—Espeta Johanna.
—Como todo en este sitio, encanto—Murmuro— Y creo que os quería de desayuno.—Johanna me mira con los ojos entrecerrados, pero luego relaja la expresión.
—vale…pues…gracias…—Sale del saco.
—uuuhhhh… Johanna dándome las gracias…
—Todavía estoy a tiempo de cortarte la cabeza con mi maravillosa hacha…
—No te tengo miedo, nena.—le guiño el ojo y Katniss carraspea.
—¿Nos ponemos en camino?—Saca una manzana de la mochila y empieza a comérsela.
—Claro, podemos desayunar de camino rica liebre fría.
—Casi congelada, como las manzanas…—Murmura Katniss con la boca llena.
—Más rica aún…—Sonrío y ella también me sonríe y se acerca arrastrándose a mí y me acerca a la boca la manzana que está comiéndose, no lo pienso mucho y le doy un mordisco, no es la primera vez que compartimos algo así.
—¿Ves? Están heladas…
—Quizás deberíamos asarlas…—Murmura Finnick mirándonos con una ceja levantada.—¿Estás mareada o con nauseas?—le pregunta a Katniss, supongo que lo hace para indicarnos que el acercamiento de la manzana no es bueno. Katniss suspira, supongo que cansada del tema.
–Solo un poco, por eso he empezado a comerme esto…— Le enseña la manzana.— Tengo que comer por dos…— Frunce el ceño cuando lo dice. Katniss comiendo por dos…no sé si algún día veré eso.
—Entonces bajemos, hasta la montaña aun nos queda un largo camino.—Digo colgándome el arco el carcaj y la mochila al hombro.
Cuando hemos bajado todos comenzamos a andar. Los cuatro vamos en tensión, observando cada movimiento del bosque, aunque la mayoría de veces es solo el viento. Johanna vuelve a borrar nuestras huellas con una rama, aunque cada poco mira a Finnick que está un poco ausente aunque lleve su tridente preparado para lanzarlo. Supongo que la por la muerte de la anciana, parecía apreciarla mucho. Quizás fueran vecinos, o algo así como amigos. Ni siquiera paramos a comer. Cada uno se come un trozo de liebre frío mientras que caminamos.
Por la tarde Katniss consigue cazar un par de enormes ardillas, o al menos parecen ardillas aunque sean grandes como conejos. Se las cuelga del cinturón y no paramos a cocinarlas, lo haremos cuando lleguemos a la montaña. Poco después nos sobresaltan dos cañonazos prácticamente seguidos. Nos miramos entre los cuatro.
—Quedamos la mitad…—Murmura Johanna, aunque no muestra mucha emoción.
—Espero que hayan sido alguno del distrito uno o del dos…—Finnick aprieta los dientes mientras que lo dice.
—Yo también lo espero…—Digo apoyándole.— Son de los que nos tenemos que preocupar. Así que si se mueren antes de encontrárnoslos mejor.
—A mí lo que me preocupa es como han muerto y si ha sido un bicho gigante que esté lo suficientemente lejos.
—No hemos oído nada salvo el disparo, sea lo que sea, está lejos, Catnip.–Asiente aunque no parece muy convencida, ya que tensa un poco más su arco.
Por suerte llegamos sin problemas a los pies de la montaña, donde la nieve esta medio derretida y se nota que hace más calor, tanto que noto que la chaqueta me sobra. Cuando empezamos a subir la montaña noto que es la propia montaña la que desprende el calor. La toco con la mano, noto que está caliente, como las piedras calentadas al sol en el verano.
—Esto es muy raro…
—Lo han hecho para concentrarnos a todos aquí…—Johanna sujeta su hacha con más fuerza y se pega a Finnick.
—Creo que eso es algo que todos sabemos…—Murmuro.—Si se han dado cuenta de que no hay nieve aquí, acabarán viniendo.
—Sí, por lo que tenemos que tener los ojos muy abiertos…—De reojo mira a Finnick que sigue un poco cabizbajo y le coge la mano— ¿Vale?—Le murmura a él en un susurro, cuando él asiente como si despertara de alguna especie de letargo le besa muy dulcemente, me sigue resultando extraño la dulzura de la chica por como habla y por el hacha que lleva en la mano.
—También tenemos que tener cuidado con los animales…—Katniss parece más preocupada por los bichos que por los tributos—Puede que haya más aquí con este calor…¿no?—Me mira a mí y asiento, tiene razón, los animales siempre se arremolinan en las zonas cálidas.
—Estaremos siempre vigilando, no te preocupes, Catnip—Le revuelvo el pelo y me gustaría darle un beso pero me contengo aunque me quedo mirando sus labios unos segundos cuando los arruga por mi gesto cariñoso.
—Venga, encontremos una cueva para descansar en condiciones…—Dice Johanna adelantándose.
La seguimos sin rechistar, los cuatro estamos cansados nos vendrá bien encontrar un sitio donde descansar, me ofreceré voluntario para hacer la primera guardia, aunque estoy seguro que mis otros tres compañeros se opondrán, Katniss, porque es Katniss, y los otros dos, porque quizás aun no se fíen. Sacudo un poco la cabeza porque les he salvado el culo las suficientes veces como para que se fíen de mí ¿no? Además, el "hermoso" de Finnick parece un alma en pena, seguro que ha dormido poco o nada, y yo y Katniss hemos dormido casi como bebés, sobretodo ella.
Johanna se para justo en frente de un hueco que es tan alto como ella, coge de su mochila las gafas de visión nocturna y mira dentro como inspeccionando el lugar.
—Creo que este será un buen lugar— dice mientras que le da unos golpecitos a la pared con el hacha. —Parece profunda y solida, dudo que se nos caiga encima…—Sigue dándole golpes a la pared aquí y allá, un poco más fuerte, para comprobar si la cueva podría derrumbarse.
—Pues vamos dentro…— Digo, solo quiero sentarme.
—Yo que tu no haría eso…—Murmura una voz tras nosotros, no lo pienso cuando me giro apuntándole con el arco, Katniss hace el mismo gesto que yo. Beetee tiene las manos levantadas y en una de ellas tiene un sinsajo de oro, como el nuestro. Aunque ya sabía que podía fiarme de él, también viene la mujer de su distrito.
—¿Y eso por qué?— espeta Johanna, malhumorada dando un golpe más fuerte. Pero creo que es una mala idea cuando un rugido ensordecedor sale de dentro de la cueva.— Oh…joder…—Murmura Johanna andando hacia atrás chocando contra Finnick, ella aun tiene las gafas puestas y creo que ha visto lo que hay dentro.
— Corred, corred, corred, corred, corred, corred, corred, corred, corred— Canturrea la chica del tres balanceándose un poco, como si estuviera…ida…
—Creo que la Majara tiene razón…—Johanna sigue mirando hacia la cueva empujando a Finnick hacia atrás.— Eso es…—Coge a Finnick de la mano y sale corriendo montaña abajo. Miro a Katniss y no tengo que hacer lo mismo para que ella siga a los dos enamorados.
Cuando miro hacia atrás, veo que los tributos del tres también salen corriendo, aunque Beetee tiene que tirar de la mujer. Y detrás de ellos veo el oso más grande que he visto en mi vida. En el doce hay osos, unos pocos, pero son la mitad de grandes que esos, los del doce son de un negro más intenso…El oso gruñe y nos persigue, y yo maldigo a todos los Vigilantes. Katniss se gira para intentar dispararle, la flecha se da en el lomo, se queda clavada ahí, pero no le detiene. Cuando ella se da la vuelta para seguir corriendo se cae, tan fuerte que la veo dar una voltereta, jadeo y grito su nombre, no puedo hacer otra cosa que correr hacia ella y ayudarle a levantarse a la vez que los del tres nos adelantan. Cuando Katniss me mira tiene la barbilla ensangrentada, frunzo el ceño pero no podemos esperar a más, el oso se acerca. Tiro de ella cuando veo que el animal se acerca más y más. Grito el nombre de mi amiga para que consiga ponerse de pie, cuando lo hace, el oso está a unos tres o cuatro metros solamente. Echamos a correr pero casi puedo notar como el oso respira detrás de nosotros. Johanna nos grita algo, pero no entiendo el que, sigue gritándonos, y solo cuando le veo levantar el hacha sé que dice. Agarro la mano de Katniss y la miro a los ojos, no sé si entiende lo que quiere Johanna. Pero da igual. Tiro de ella hacia un lado y volvemos a caer, aunque esta vez hago que caiga sobre mí. Por encima de ella veo como el hacha de Johanna vuela y se clava en la cabeza del animal que se queda quieto y cae al suelo. Miro a Katniss un segundo y luego a Johanna, ella se acerca y le desincrusta el hacha de la cabeza al oso, y como el bicho sigue respirando vuelve a clavársela con todas sus fuerzas junto con un grito ahogado.
— ¿Estás bien?—Susurro mirando a Katniss de nuevo, jadeando. Ella asiente.
—¿Tú…?—Asiento también pero noto como en mi barbilla cae algo cálido. Ella me mira asustada y se toca la barbilla herida. Frunce el ceño y mira la sangre de su mano.
—Mierda…—Murmura y me apetece besarla.
—Tranquila, solo es un raspón…lo lavaremos…—Le susurro y la beso en la frente, porque no puedo besarla de otra forma, aún no, aunque con lo que nos están haciendo pasar no sé si mandarlo todo a la mierda y besarla. Se aparta de mí y me incorporo.
—Vale…—Se queda sentada en el suelo.
—Gracias…—Le digo a Johanna cuando se acerca a mirar a Katniss.
—¿Estás bien, descerebrada?—Katniss asiente.—¿Y tú?
—Yo sí...—Le contesto mirando a la mujer del tres—¿Qué le pasa?
—Tuvimos que correr delante de unos dientes de sable. Y…uno casi la mata, desde entonces…
—¿Dientes de sable?—Pregunta Katniss.
—Ehm…no sé si los habéis visto…son…como gatos…grandes…
—Enormes diría yo…—apunta Johanna.
—Pues enormes…—Beetee parece nervioso con ella cerca— Tenemos una cueva bien habilitada cerca…os oímos…subir…Podéis venir, hay agua…agua caliente…termales, por eso la montaña está caliente…
—Pues vamos…estoy agotada….—Dice Johanna limpiando su hacha en el pelaje del animal.
Gracias por leer.
Besos de fuego!
