Capítulo 35.

BUENAS TARDES A TODOS.

AQUÍ TRAIGO UN NUEVO CAPITULO QUE SEGURO QUE LLEVAIS ESPERANDO MUCHO TIEMPO. JAJAJAJA.

QUIERO AGRADECER LOS REVIEWS QUE ME HABEIS DEJADO EN EL CAPITULO ANTERIOR. MUCHOS BESOS A TOD S.

James, Sirius y Peter llevaban sentados quince minutos esperando para preguntar a las chicas que hacían anoche fuera del castillo, eso sí, con mucho tacto, cuando se abrió la puerta de la Sala Común, dejando a la vista a las chicas. Hermione y Lily estaban ojerosas, cansadas y se las veían muy preocupadas.

-¿Qué ha ocurrido, chicas?- preguntó Sirius, preocupado, abrazando a Hermione.

-Estáis muy pálidas. ¿Ha ocurrido algo?- inquirió James, acercándose un poco a Lily.

-Ayer…- dijo Lily- ayer vimos un hombre-lobo en los terrenos del colegio. Fuimos a devolver una planta a Hagrid y lo vimos.

Los tres chicos se miraron muy serios y luego miraron a Hermione.

-No sabemos quién ha podido ser, pero Lily quiere informar de ello a Dumbledore- dijo Hermione, dando un ligero apretón al brazo de Sirius.

-¿Qué?- exclamaron los tres amigos.

-Hombre, se supone que es lo que hay que hacer ¿no?- dijo Lily, un poco sorprendida por la reacción de los chicos- Si algún alumno, profesor o habitante de Hogsmeade es un licántropo es un peligro para todos los que vivan en Hogwarts o en el mismo Hogsmeade…

-Lily…- interrumpió Hermione, pasándose una mano por los ojos.

-…como ya se vio anoche.

-¿Qué quieres decir con eso?- inquirió Peter.

-Anoche, cuando volvíamos al castillo, Dumbledore salía en ese momento con la señora Rosmerta. Ella le estaba diciendo que había habido un asesinato en el pueblo.

-¿Cómo?- dijo casi sin voz James, dejándose caer en una butaca.

Hermione suspiró y empezó a relatar los hechos:

-Anoche hubo un ataque en Hogsmeade, como el que hubo en Halloween. Varios mortífagos atacaron tiendas del pueblo. La gente luchó y, como eran unos 8 atacantes, enseguida se acabó la lucha, pero el problema vino cuando la señora Rosmerta llegó a su negocio y vio que algún tipo de criatura ha atacado a su hermano mayor- en este momento James y Sirius se empezaron a poner pálidos- El Ministerio y la Orden están investigando de qué tipo de criatura se puede tratar, pero aún no se sabe nada. Lo hemos averiguado esta mañana en el periódico.

Peter miraba con la boca abierta a Hermione, mientras que Sirius y James, aún pálidos, se miraban.

-¿Y vosotras creéis que…?- preguntó James.

-Las personas aquejadas de licantropía no son conscientes de sus actos cuando están en forma lupina…

-¡Hermione!- exclamó Sirius- Tú lo sabes. Sabes como es.

-Lo sé, Sirius, ¿pero qué quieres que piense?-estalló ella también- estaba allí, fuera del refugio, suelto y no sabe lo que hace.

-¿Podrías confiar un poco más en él no?

-Le confiaría mi vida, igual que a todos vosotros, pero eso no quiere decir que cuando esté en forma de lobo no sea peligroso.

-¡Calmaos!- gritó James- Ya basta.

Sirius miró a su mejor amigo, enfadado, pero éste le señaló con la cabeza a Lily. La pelirroja les miraba con la boca abierta por la impresión, pasando los ojos de uno a otra con rapidez.

-¿Vosotros sabéis quien es el licántropo?- preguntó.

James, Sirius, Peter y Hermione se miraron y luego bajaron la vista.

-Yo creo que es hora de…- dijo James.

-Sabía que este día llegaría- sentenció Sirius.

-Acompáñanos- dijo Hermione, sonriendo a su amiga con cautela- Te prometo que no pasará nada.

Lily asintió pero les miraba un poco recelosa.

S&H

Sirius encabezaba la procesión que avanzaba hacia la enfermería. Iba un poco ceñudo, pero ya no iba tan rabioso como antes. Hermione lo miraba con cautela, pues sabía que para él era una situación difícil, ya que el licántropo era su amigo y le había sentado mal que ella pudiera suponer que Remus había cometido un asesinato. Pero, tal y como decía la señora Weasley, no se puede saber si lo que te ha despertado en medio de la noche es un lethifold o el viento en la ventana sin haber encendido antes la vela, es decir, sin haberlas comprobado primero.

Al llegar a la puerta de la enfermería todos miraron a Lily. James le puso una mano en el hombro y le dijo:

-Lily, lo que vas a ver ahora es algo que nosotros sabemos desde hace unos años, pero no podíamos revelar a nadie. Por favor, espero que lo entiendas- dijo de manera solemne.

-Abre ya la puerta, por favor- pidió ella, sobrepasada por las circunstancias.

Sirius agarró el pomo de la puerta, entró en la enfermería y los demás lo siguieron. La sala estaba vacía, a excepción de una cama que era la más alejada de la puerta de entrada. La cama estaba con las cortinas echadas, para mantener la privacidad del paciente. En Hogwarts solían estar así, ya que los alumnos, en este tiempo y en el otro, hacían experimentos con hechizos que no siempre salían bien, como aquella vez que Andy Adams acabó con orejas de conejo y cola de gato al probar un hechizo para quitar el acné.

James avanzó hasta la última cama de la enfermería y se asomó a ella. Desapareció unos minutos de la vista de sus amigos y luego asomó la cabeza.

-Podéis acercaros- dijo con una sonrisa.

Los cuatro amigos pasaron las cortinas que los separaban y quedaron frente a la cama. En ella estaba sentado Remus.

-¿Remus?- musitó Lily.

Remus sonrió con cansancio e inmediatamente hizo un gesto de dolor.

-¿Qué tal estás, Lunático?- preguntó Sirius.

-Mejor-dijo él.

-James ya te lo ha contado ¿verdad?- preguntó Peter.

Remus asintió y miró a Lily.

-Lily, la verdad es que no puedo hacer otra cosa salvo disculparme por no haberte contando lo de mi… enfermedad, salvo pedirte que me escuches y luego decidas.

Lily se sentó sobre la cama de Remus, a sus pies y dijo:

-Tranquilo, Remus, creo que tengo una ligera idea de qué pasó.

-Veras. Cuando yo era pequeño un hombre lobo me atacó. Mis padres intentaron un montón de remedios, pero nada me sanaba. Durante muchos años no parecía haber motivos que me llevaran a pensar que pudiera ir a un colegio con otros niños, hasta que Dumbledore dijo que, si se tomaban las medidas oportunas, podría ir a Hogwarts. Se construyó la Casa de los Gritos de Hogsmeade y un túnel que la conecta con los terrenos del colegio. Allí me llevan cuando hay luna llena para que no ataque a nadie. Para evitar que nadie me encontrara cuando estaba en forma lupina, plantaron en la entrada del túnel el Sauce Boxeador. El resto de los días hacia vida normal y era realmente feliz, pues tenía a mis amigos: Sirius, James y Peter. Aun así, no me atrevía a contarles mi problema, ya que temía que me dejaran. Pero en cuarto año lo averiguaron y…- Remus sonrió a sus amigos.

-¿Y?- preguntó Lily.

-Decidieron ayudarme en mis transformaciones, para que fueran menos dolorosas- Lily y Hermione arquearon una ceja- Estudiaron para convertirse en animagos.

Lily jadeó, asombrada.

-Pero, pero… si eso es imposible- dijo, mirando a los merodeadores.

Sirius sonrió a Hermione y se transformó en perro. Un precioso y enorme perro negro que desapareció en cuanto Lily abrió los ojos asombrada.

-Peter se transforma en rata y James en ciervo.

-Pero… ¿Cómo lo conseguisteis, si es muy complicado?

-No creerás que te vamos a revelar todos nuestros secretos, ¿verdad?- sonrió James- La verdad es que la idea de saber que Remus nos necesitaba nos dio más energía para conseguirlo.

-Las transformaciones entonces fueron más llevaderas desde que iban conmigo. Con ellos mi mente era como más humana, como su tuviera más sentidos humanos. Una noche salimos de la casa y merodeamos por el pueblo y los terrenos del colegio. Era una aventura. Sé que no deberíamos haberlo hecho, pero sé que ellos no dejarían que hicieran algo de lo que luego me arrepienta. Y esas aventuras se repitieron… hasta ayer. Cuando os vi en la entrada de la cabaña de Hagrid, pensar que os podía haber dañado…- se estremeció.

-No te preocupes, Remus- dijo Hermione- No pasó nada.

-No, Hermione. No tengo excusa. Os podía haber matado. Se lo he dicho a James antes, no quiero que me dejéis salir más de la casa.

Remus paró un poco para tomar aire.

-Lily, sé que debería habértelo dicho antes y créeme que no ha sido por falta de confianza en ti, pero… he vivido toda mi vida viendo que cuando revelaba mi condición la gente huía de mí. Y no quería que eso pasara con vosotros. Sois mis amigos y os aprecio muchísimo. Tampoco te enfades con los demás, ya que ellos respetaron mi decisión.

Lily suspiró. Miró a sus compañeros y, finalmente, sonrió.

-Ya me imaginaba yo algo así.

-Entonces, ¿no te has enfadado?- preguntó James.

-No. No voy a negar que me dolió un poco que todos supierais de la condición de Remus y que no me dijerais nada, pero sé que, de estar en tu situación, yo habría hecho lo mismo.

-Gracias- dijo Remus, aliviado- Pero que conste que Hermione se enteró en su tiempo. Cuando vino aquí ya lo sabía.

Hermione sonrió a Lily, que se levantó y, con mucho cuidado, abrazó a Remus.

-Eh, eh- protestó James- Remus, a ver esas manos donde van.

Todos se rieron de la ocurrencia de James, pero se quedaron mudos de asombro cuando Lily, tras soltar a Remus, se acercó con decisión a James y lo besó.

-Uy- dijo Sirius.

-Me debes tres galeones, Sirius- sonrió Remus.

-Yo tengo una pregunta- dijo Hermione- ¿Por qué será que todas las confesiones y declaraciones de amor de este grupo siempre ocurren en la enfermería?

Todos rieron de buena gana.