Capítulo 36
¡Te casas y punto!
NA: La historia es mía, los personajes de la señora Meyer.
¡Disfrútenlo!
Desvanecida entre mis brazos, la cargo y la deposito en el sofá. Rápidamente, busco el alcohol en el botiquín, y mojo un algodón para ponérselo frente a la nariz. Espero despierte pronto, tengo tantas cosas que decirle.
—Bella, ¿Por qué tardas tanto? Solo es una caja…— dice una voz a mis espaldas y me encuentro con un rubio de casi dos metros de altura, con corte militar impecable y una considerable musculatura bajo una playera, que definitivamente le queda demasiado ajustada.
Parpadeo repetidamente y el hombre me mira con rabia.
—¿Tú quién eres?
—¿Quién eres tú? — me acusa—. Y, ¿Qué le hiciste a Bella? — corre hasta su lugar y se arrodilla frente a ella.
Yo me quedo estupefacto al verlo tan cerca de su cuerpo y tan confianzudo. ¿Y a éste que le pasa?
—¡Oye!
—¿Qué diablos le hiciste? — me pregunta muy molesto.
—Yo no le hice nada— respondo—. Además no me has contestado, ¿Quién eres?
—No te tengo que dar ninguna jodida explicación.
Eso me hace encabronar.
—Pues yo soy…— me detengo a media fresa, ¿Yo quién mierdas soy?
—A mí no me importa quién seas. Mi Bella se suponía que solo entraría por una caja con sus pertenencias y me la encuentro desmayada y con un hombre semidesnudo cerca de ella. ¿Cómo quieres que me sienta al respecto?
—No tengo por qué…
—¡Soy su hermano! ¡Con una mierda!
Me quedo de piedra. ¿Qué?
—¿James Swan?
—¿Cómo sabes mi nombre?
—Soy… Edward Cullen — comento como un imbécil.
—¿Cullen? ¿El Cullen mariscal de Forks?
—El mismo…
—¿Cuántos jodidos años han pasado?
—Los suficientes como para que no me reconocieras, ni yo a ti…
—Joder… Lo había olvidado… Jugábamos de niños, junto a tu padre, el mío y el señor Black.
Me cruzo de brazos con una sonrisa. Es la primera vez que hablamos civilizadamente.
Pero cuando menos lo espero, James entrecierra la mirada y me da un certero golpe en la mandíbula, que me deja aturdido y en el suelo. Levanto la vista y lo miro ceñudo, mientras un hilo de sangre me recorre la boca.
—¿¡POR QUÉ LO HICISTE!?
—¿Crees que no lo sé, Cullen?
—¿Saber qué? — pregunto desde el suelo.
—Cuando fui a buscarla a Forks, porque por alguna extraña razón se fue ahí, pregunté por Isabella. ¿Sabes qué fue lo que me dijeron? "¿Buscas a la nuera de Esme Cullen? Me alegra tanto que por fin vaya a ser abuela". ¡Con un demonio! ¿Embarazaste a mi hermanita? —grita enfurecido.
Abrí la boca de golpe.
¿Debo correr ahora? Pero hice remembranza en ese último minuto, ¿De qué está hablando? Que yo supiera —o recordara—, nunca había tenido sexo con Bella, a lo máximo que habíamos llegado, era a un beso y abrazos muy, muy, pero muy por encima de la ropa. Ese hecho me hizo gracia. ¿Qué pasa con James Swan? ¿Es que acaso aún sigue de renuente con no dejar que me acerque a su hermana? Ya no tenemos diez años y hace bastante tiempo que dejé de tenerle miedo. Aunado a que parte de mi ética no me permite comenzar una riña. Mi deber es cuidar y sanar, no lastimar.
—No es lo que piensas— respondo parándome—. Bella y yo…
—¿Qué quieres que piense entonces? Se desmayó, esos rumores en aquel pueblo… Más de una persona los vio comprando artículos para bebés… A menos que creas que soy un imbécil, los niños no llegan por la cigüeña y mucho menos una chica se desmaya porque sí…— Y entonces se encaró a mí—. Edward Cullen— sentenció—: mi padre era del FBI y me enseñó a usar un arma, estuve más de cinco años en el ejército, sé cómo usar una pistola y rastrear gente. Si embarazaste a mi hermanita, tendrás que responderle y ¡Ay de ti! Que intentes pasarte de listo, porque te juro que te cazaré así sea lo último que haga.
Abrí los ojos de golpe. ¿Qué me estaba tratando de decir?
—¿Quieres que Bella y yo…?
—¡Claro! ¿¡Creías que dejaría intacto su honor!?
—Bueno es que…
Pero James me interrumpió.
—Te vas a casar con ella. Punto.
Me rasco la cabeza sin entenderlo. En primer lugar, si ella no estuviese —hipotéticamente porque en realidad no lo está— embarazada, su hermano no me dejaría acercármele ni dos metros, pero él cree que si lo está, lo que me hace estar "obligado" a desposarla, cosa contraria porque estoy encantado con la idea. Pero el problema es que, Bella ni siquiera lo sabe y no sé realmente como lo tomará. Tampoco sé si ella quiere casarse conmigo, sigue desmayada y yo no puedo evitar sentirme aventajado con todo esto, muy a pesar del golpe que me ha dado su hermano.
Así que, sin más que pensar y esperando no echarme la soga al cuello, me aclaro la garganta y alzo la frente.
—No tengo nada que objetar. Yo me casaré con ella. Pero tendríamos que…
—Nada de esperar. No quiero que su barriga se asome y la gente la murmure. Se casarán lo más pronto posible. Esperaremos a que mi madre se recupere pronto. Ella no tiene ningún problema con que Bella tenga hijos, pero debo velar por la integridad de mi hermana. Apenas y se despierte hablaré con ella y…
—Si me permites… Me gustaría poder decírselo personalmente.
Alza una ceja, mientras se cruza de brazos.
—¿Cuál es la cuestión?
—Ni siquiera le he propuesto matrimonio— me explico y lo oigo gruñir—, pero eso no quiere decir que no lo desee. Es que…— coloco una mano tras mi nuca—. Con todo eso de su madre, ha estado algo ida. No quiero preocuparla más.
—Pues mamá no estará muy contenta con que se haya embarazado antes de casarse, pero la hará sentirse tranquila sabiendo que no la dejarás sola— sentencia—, de eso me aseguraré yo.
—¿Por qué haces esto?
Niega suavemente.
—Yo podría mantener a ese bebé, sin que tú le faltaras… Pero sé que mi hermana estaría mejor contigo. Sé que te quiere, desde niños. Así que si su felicidad está junto a ti, no pondré reparos.
Me hace sonreír.
—Gracias. La cuidaré, lo prometo.
—Que esté diciendo que sí, no quiere decir que aplaudo estas gracias. Mi sobrino no estará solo, y si tú no sabrás responder yo lo haré. No le faltará nada, pero sé que Bella querrá que no le falte su padre… Por eso no te he matado.
No sé si seguir realmente con esto. ¿Cree realmente que hay un bebé? Pues será mejor seguir con esto, antes de que descubra que no es así y me impida estar cerca de Bella. Otra vez.
—Yo no les fallaré. A ambos— prometo.
Algo dentro de mí, se siente extraño. Me gustaría que fuera cierto. Un bebé, mitad ella y mitad yo. No sé por qué la idea de formalizar lo antes posible me mantiene ansioso y es que, hasta cierto punto, debería entenderme. He esperado por lo que parece mucho tiempo para estar junto a ella. Siete largos años, con sus subidas y bajadas. Toda esta loca semana en Forks, la insistencia de mi madre, las noches que dormí a su lado, los celos enfermizos hacia sus citas— que me siguen revolviendo el estómago de solo recordarlo—, me hacen reafirmar que realmente he estado enamorado de Bella. Durante toda mi vida, pero no me di cuenta.
Su teléfono celular comienza a sonar y me saca de mi trance. James lo mira y atiende.
—¿Hola? Sí, habla él. Claro… Voy en seguida. Recogeré a mi madre para instalarla en la ciudad, no quiero que se agite demasiado. Gracias por la llamada, estaré ahí en menos de diez. Hasta pronto.
—¿Todo bien con Reneé?
—Sí, sólo está en chequeos. Regresamos al hospital porque se mareó demasiado y su presión se elevó por los cielos. Bella trató de convencerla de que debía quedarse en observación pero esa mujer es tan testaruda. No quiso. Dijo que quería descansar lejos de los hospitales y bueno, le renté una casa a las afueras de la ciudad. Solo por si acaso.
—Suena fuero de peligro. Me alegro que esté mejor.
—Gracias— dice y luego mira a Bella apuntándola con el pulgar—. ¿Seguro que está bien?
—Ya la revisé, está perfecta. Es… Normal— concluyo como si supiera de lo que hablo.
—A veces olvido que también eres doctor. La dejo contigo. Confío en que no le harás nada, a sabiendas que no la puedes embarazar otra vez.
—Vete tranquilo, hablaré con ella cuando despierte.
—Bien— se cuadra de hombros—. Dile que iré con nuestra madre y que me llame si quiere que pase por ella.
Lo encamino hacia la salida y asiento mientras abre la puerta.
—Cuídala— dice sin girarse.
—Claro, ¿Puedo empezar a llamarte cuñado?
Abre la puerta de su auto y alza el brazo.
—No me tientes, Cullen. No hagas que me arrepienta.
Yo no puedo evitar reír. Cuando cierro la puerta, suspiro. ¿Cómo lo haré para decírselo a Bella?
x.x.x
Coloco una silla frente al mueble donde está sentada. El respaldo de ésta, me sirve para sostener mis brazos y recargar mi barbilla en ellos. Luce hermosa, tranquila y sin preocupaciones. Más de una ocasión, me hace creer que sonríe entre sueños, pero la verdad no estoy realmente seguro. ¿Cómo le diré que su hermano me ha obligado a casarme con ella porque cree que está embarazada?
Abre lentamente los ojos y yo alzo la cabeza a la expectativa. Sus ojos se enfocan suavemente hacia la luz mientras se talla la cara y bosteza.
—¿Qué me pasó?
—Te desmayaste, ¿Estás bien?
—Siento como si me hubiesen golpeado el cráneo— y se siente tranquilamente al borde el mueble.
—¿Quieres agua?
—Por favor.
Camino hasta la cocina y le sirvo un vaso, vuelvo y se lo entrego. Ella bebe y suspira.
—Gracias.
—De nada— sonrío.
Nos quedamos mirando por lo que parece mucho tiempo y yo bufo.
—Tu hermano estuvo aquí…
—¿James?
—Me dijo que a tu madre la habían dado de alta, que él la llevaría y que si querias que te llevara a casa, que lo llamaras.
—Dios, que bien que esté mejor.
—Si— murmuro girando la vista.
—¿Pasa algo?
Yo me acaricio la nuca.
—Bueno, la verdad es que sí…
—No me digas que se enojó porque me vio aquí.
—Más o menos.
Ella se para y se acomoda su blusa.
—Odio cuando hace eso, se pone muy sobreprotector y no me deja que…
—Bella…
—¿Qué?
—Tenemos que hablar.
Nos miramos a los ojos y la veo pasar un enorme trago de saliva.
—Suena serio cuando hablas así.
—Es que en realidad es algo serio.
—Primero que nada, quiero que hablemos por lo que llegaste hasta este punto, el haberte desmayado y luego vendrán las respuestas del porqué de lo que hablaremos.
—Suena complicado.
—Más o menos— digo sentándome a su lado—, pero antes que nada… Necesito que me contestes algo. Y me gustaría que fueses lo más honesta posible.
Sus ojos brillan a la expectativa.
—Dime…
Me muerdo los labios a la expectativa de mis propias palabras. Este es mi chance.
—Lo que te dije acerca de mis sentimientos, es real y honesto, Bella. Desde que nos volvimos a encontrar te juro que no ha habido nadie más que tú, ni siquiera en pensamientos. Me gustas y— la tomo de la mano, sus ojos viajan desde ahí, hasta los míos—, quiero que sepas que no eres un juego y que nunca lo has sido. Me… Me enamoré de ti. Profundamente. Nunca he sentido esto por alguien más y créeme que estoy… Desesperado porque seas mía… Sólo mía. Y quiero saber, si lo que me dijiste es verdad, que me amas como yo a ti… Si, después de todo estos años sientes lo mismo que yo y que, ésta loca convivencia, solo ha logrado reafirmar tu amor por mí, desde niños.
Mi corazón late desbocado.
—Edward… Yo…
—¿Sí?
—Yo también te amo. No sé cuánto tiempo he estado enamorada de ti y… Esto, no ha disminuido ni siquiera un poco a pesar de los años, sigues siendo el único... El que yo quiero… Al que amo.
—Bella— murmuro tomándola por el rostro y acariciándola suavemente.
Mis labios se unen a los suyos, de manera lenta. Se entrega a mi beso con ternura y paciencia, sin forzar la caricia. Su boca es tibia y apasionada cuando sus brazos se enredan entorno a mi cuello y empuja contra mí. Enredo las manos a su cintura y su húmeda lengua se talla contra la mía, provocando un escalofrío de placer en mi espalda. Me excita, así que sé que debo parar… Al menos hasta poder decirle la siguiente noticia.
—Cariño…— jadeo—. Necesito decirte algo más.
Bella se separa y ladea la cabeza un poco.
—¿Algo más?
—No sé cómo tomes esto pero…
—Me asustas. ¿Está todo bien?
—Sí… Sí…— la tomo de las manos—. Pero es importante.
—Pues te escucho…
—Verás… James…
—¿Ajá?
—James… Te fue a buscar a Forks hace un par de días…
—Sí lo supe.
—Y bueno, cuando él vino al departamento, te encontró desmayada.
—Me sorprende no haber despertado en el hospital— se ríe.
—O con la noticia de que mi cuerpo estaba en la morgue— digo con una risilla nerviosa.
—¿Qué?
—Bella, amor… Tu hermano cree que estás embarazada…
—¡¿Cómo?! — se levanta de la silla de golpe—. Pero si tú y yo no…
—No se lo dije porque…
—¿Cómo que no se lo dijiste? — me regaña.
—Amor, tu hermano fue claro. Si yo no tengo nada que responder por ti, que ni me acercara. No puedo permitir que me aleje de ti. Además, sé que si tú me amas, no querrás estar peleada con tu único hermano y con tu madre. La falsa idea de un bebé, parece hacerlo aceptarme. Y si eso los hace feliz, pues… que mejor que así lo crean…
—Pero, Edward… ¿Sabes lo que significa?
—Que quiere que nos casemos…
Levanta la vista con preocupación y suspira.
—Antes de que te dé un ataque cardiaco— bromee—, necesito que hagas algo por mí.
—¿Qué cosa?
Camino hasta el centro de mesa y le doy una caja de madera. Ella la toma entre sus manos y suspira.
—¿Qué es esto?
—¿Por qué no lo abres mejor? — la invito a sentarse.
Me mira con desconfianza y suspira. Sus dedos tallan la tapa de la caja y la pellizca.
—No tiene nada que te hará daño, Bella. Lo prometo.
Me siento frente a ella, sosteniendo sus manos.
—De acuerdo— suspira.
Abre la caja y encuentra pequeñas notas de colores, acomodadas perfectamente una tras otra.
—Léelas, por favor— le pido.
La primera es azul, ella la saca y la desdobla.
Aclara su garganta y comienza.
Querida, Bella. ¿Recuerdas el día en que te conocí? Yo era un cretino que se creía el rey del mundo, cuando en realidad no era nadie.
Alza la vista y sonríe. Saca la siguiente en color amarillo y desdobla de nuevo.
Cuando vi tus ojos, algo dentro de mí, estalló. Fueron como fuegos artificiales. Un cuatro de julio más grande que alguien que haya visto. Me enamoré de ti, aunque no lo demostré y seguí pensando en ti, hasta el final de nuestro pequeño, pero significativo tiempo juntos.
La tercera era rosada.
Lamento tanto no haberlo hecho antes. Pero, quiero que sepas una vez más, qu estoy enamorado de ti.
Ella sonríe y abre la cuarta, que es color naranja.
No importa que tu hermano James me quiera partir el cráneo, no importa quién se oponga a lo que siento por ti, pero de algo si estoy seguro: te amo.
La última de las notas, es color lila. Ansioso, veo como la toma entre sus delgados dedos y la desdobla suavemente. Yo me muerdo los labios.
Y aunque, sé que está no es la manera más romántica del mundo y la que menos mereces, quiero pedirte una cosa. Hazme el hombre más feliz y afortunado de la tierra:
Isabella Swan ¿Te casarías conmigo?
Alza la vista con lágrimas en los ojos.
—Edward…
Me arrodillo ante ella y beso sus manos.
—No importa que tu hermano crea que vamos a casarnos a causa de un bebé. Quiero casarme contigo, Bella. Quiero que seas mi esposa. Quiero que seas mi familia, mi todo. En verdad lo deseo.
—Pero… Apenas y hemos hablado de esto. ¿No te parece que es muy pronto?
Me sonrío.
—James quiere que sea lo más pronto posible y yo por supuesto, no tengo objeción— le guiño un ojo—. A menos que tú no quieras.
Bella sonríe y se abalanza sobre mis brazos.
—Por supuesto que quiero… Por supuesto que me casaré contigo…
Nos besamos los labios apasionadamente y cuando nos despegamos, me concentro en su aroma. Mi frente se recarga en la suya y sonrío de felicidad pura.
—Gracias, amor. No sabes cuánto tiempo he esperado esto.
—Ni tú— responde—. El problema será cuando Jimmy sepa que no hay bebé…
—Eso tiene solución — le guiño un ojo.
Bella golpea juguetonamente mi brazo.
—¡Edward!
—De acuerdo, de acuerdo… Un paso a la vez.
—Sí, uno a la vez — me besa la boca.
—¿En serio no quieres darle ese gusto a James? Bien estamos a tiempo de hacerlo tío…
—Recuerda que sabe usar un arma y tú no eres a prueba de balas…
—Ay, cariño… No me importaría morir ahora.
—Nada de eso, primero nos casamos y luego te mato a besos.
—O tu hermano a golpes— murmuro.
—Lo que pase primero.
La tomo entre mis brazos y me dejo caer en el sofá.
—Bueno, señorita… ¡Mátame entonces!
Ella sonríe y comienza a llenarme el rostro de besos.
¿Qué tal el capítulo?
Gracias por esperar… Dejen sus opiniones.
¿Qué creen que pase? ¿James se enterará de que no hay bebé? ¿Matará a Edward?
Jajaja, no dejen de comentar…
¡ULTIMOS CAPÍTULOS!
