.A mutemuia, gracias, ella sabe por qué.

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Yashiro se encontraba tomando un baño, generalmente él se bañaba con agua caliente pero esta vez era muy necesario utilizar la fría. Recargó su cabeza duramente contra la pared, hubiera querido golpearse contra ella pero si perdía el sentido, ¿quién cuidaría de Kyoko? Había sido un descuidado, debido a su preocupación, al verla ya mejor no pudo contener sus sentimientos y al despedirse hizo lo que nunca había creído que haría, ¡la había besado! Así nada más, aunque si lo pensaba fríamente y el agua lo estaba ayudando, ella no había rehuido a su beso, pero también podía haber sido por el hecho de que a los dos los había tomado por sorpresa y no había tenido la oportunidad de rechazarlo.

Ahora ella ya conocía sus sentimientos, o por lo menos se los imaginaba. No había nadie que tomara un beso en la boca, directito en los labios, como una muestra de afecto de un buen amigo y menos entre ellos, y peor aún siendo japoneses.

Tenía que hablar con ella, frente a frente, y exponerle finalmente sus sentimientos y que fuera lo que los dioses quisieran, si ella no lo aceptaba, sería una tortura seguir trabajando a su lado, teniendo que verla a los ojos sabiendo que lo había rechazado, pero no podría dejarla a la deriva, él no era ningún mequetrefe y sí todo un profesional, pero esta vez, esta vez sentía mucho miedo, su futuro era incierto.

Salió del baño casi azul, no supo si era por el agua helada o por el miedo a lo que estaba a punto de hacer, pero primero había otra cosa que tenía que llevar a cabo y tampoco era una tarea fácil de realizar.

Yashiro se puso sus lentes que había dejado en el buró y suspiró, esa iba a ser una llamada infernal, Kuu se pondría como energúmeno al saber que había esperado hasta que ella estuviera un poco mejor para notificárselo. Tomó aire, se armó de valor y marcó el número de Kuu.

—¡Hija!

—¿Hizuri-san?

—¿Yukihito?, buenas tardes. ¿Cuándo me empezarás a llamar Kuu? Por más que te lo digo... Y por cierto, ¿qué rayos haces tú con el teléfono de mi niña? Mira que si se lo dañas...

—Hizuri-san —interrumpió Yashiro con voz cortante, al notar el tono preocupado del hombre, Kuu dejó su diatriba.

—¿Qué tiene mi niña? —la voz seria de Kuu le hizo ponerse en más alerta de la que ya estaba, a él no se le escapaba una y esta no iba a ser la primera.

—¿Cómo lo supo?

—Yashiro, te conozco más de lo que tú quisieras. Punto número uno: si me estás hablando desde el celular de Kyoko, es porque algo le pasó al tuyo, y como no es ella quien lo hace, es obvio que algo le sucedió. Punto dos: debió haber sido bastante delicada la situación como para que no tuvieras el tiempo de ir a conseguir un nuevo teléfono y marcarme desde ahí, o que no tienes cabeza para llamarnos desde el teléfono del hotel, o conociéndote como te conozco sabías que tomaría a la primera la llamada de mi hija. Así que, ¿qué diablos le sucede a mi hija, Yukihito?

Yashiro empezó a relatarle todo lo sucedido en días anteriores, así como las medidas tomadas, el silencio sepulcral al otro lado de la línea no auguraba nada bueno para él.

—Ahora está descansando, el doctor le ha mandado reposo absoluto el día de hoy y de ahí empezar a moverse poco a poco hasta que su cuerpo recupere sus fuerzas por completo.

—¿Dices que el peligro ya ha pasado y se encuentra mejor?

—Sí, señor.

—Quisiera hablar con ella.

—En este momento el doctor está revisándola, pero en cuanto se pueda se la comunicaré con todo gusto.

—Por supuesto, muchas gracias —Yashiro estaba a punto de despedirse y colgar cuando Kuu lo interrumpe—, ahhhh, una sola cosa más, dijiste que le tuvieron que bajar la fiebre sumergiéndola en la tina —Yashiro tragó grueso, solo a él se le ocurría irse a meter a la boca del lobo. Él y su bocota.

—¿Sí? —¡Ufff, qué calor hacía! Era solo por eso que estaba sudando a mares.

—¿Quién?

—¿Perdón?

—¿Quién bañó a mi niña, Yukihito?

—Lo siento mucho señor, el doctor me está llamando, parece ser que ha acabado de revisar a Kyoko. Le llamará ella personalmente en cuanto se pueda.

Antes de que pudiera cortar, Yashiro escuchó el grito de Kuu:

—¡Yukihitoooooo!

Yashiro se queda con el doctor que ha salido del cuarto para que le dé noticias acerca del estado de salud de Kyoko, mantiene en el bolsillo del pantalón el teléfono de ella, como recordatorio de que regresando a Tokyo se enfrentará a un dragón, solo esperaba que Kuu no le dijera nada al presidente.

Suspiró cansado. El doctor malinterpretó su gesto.

—Ella se repondrá en un par de días por completo, joven amigo.

—Lo sé, doctor, pero ha sido muy difícil el estar ahí sin poder hacer nada por ella.

—¿No haber podido hacer nada por ella, dice? He sido doctor por muchos años, y sé que el simple hecho de que un ser amado esté a nuestro lado acompañándonos es más que suficiente, ahora si ese ser nos procura cuidado, atención y cariño, eso hace que la medicina pueda actuar con mayor rapidez —Yashiro no quiso sacarlo de su error con respecto a la parte de un ser amado, porque él sí la amaba, pero ella a él...

Yashiro se despide por el momento del doctor, este ha quedado en volver por la noche para seguir administrándole el medicamento inyectado a Kyoko. Se recarga en la puerta con la mano en el picaporte, tratando de tomar valor, esto sería lo más difícil que tendría que hacer en toda su vida, pero si algo había aprendido de Kuon, de su vida y de su muerte, es que no debía ser ningún cobarde. No había tiempo para eso, no desperdiciaría más dudando. Tenía que decírselo y este era tan buen momento como cualquier otro, y tal vez mejor, porque ya había probado sus dulces labios y deseaba volver a hacerlo.

Entra a la habitación después de llamar a la puerta, Kyoko está acostada tal y como la dejó el doctor. Está recostada en las almohadas con los ojos cerrados, al verla así cree que está dormida y se dirige hacia la silla que antes ocupara Okada-san. Kyoko al sentir movimiento se despierta y al ver a Yashiro sonríe, pero al recordar el beso que le diera antes se sonroja y voltea el rostro. Aún no puede asimilarlo. Así que intenta conversar de un tema mucho más seguro para ambos pero que a ella le preocupaba.

—Yuki, has vuelto.

—Solo fui a asearme y les llamé a tus padres —se aclaró la garganta al recordar la terrible llamada—, mejor dicho, que hablé con Hizuri Kuu acerca de tu estado de salud. Dice que en cuanto te sientas mejor quiere hablar contigo y tal vez sea conveniente que seas tú quien le diga a Ren cómo estás para que te escuche y no se asuste.

—Yuki, las grabaciones —Yashiro acercó la silla lo más que pudo a la cama y le tomó la mano, ambos estaban temblando y eso le dio un poco de ánimos a Yashiro de seguir adelante con lo que había decidido hacer.

—Kyoko, no deberías preocuparte por eso, después de que el doctor me diera tu diagnóstico, hablé con el director y le expliqué la situación. Me dijo que no hay ningún problema, gracias a tu excelente habilidad de actuación tenían escenas grabadas con anterioridad y podrán grabar las que faltan en cuanto te sientas mejor antes de regresar a Tokyo. De cualquier forma tuvieron ellos un par de situaciones técnicas que les retrasarán las grabaciones un par de días por lo que no tienes que preocuparte por nada.

Kyoko recarga la cabeza en la almohada más tranquila por lo que acaba de decirle Yashiro, pero se da cuenta de que se ha quedado sin tema para hablar y él no le ha soltado la mano.

—Kyoko.

—¿Mmmmm?

—Kyoko, abre los ojos, mírame. Tenemos que hablar —Kyoko abrió los ojos muy grandes y fijó su mirada en los de él, generalmente la frase "tenemos que hablar" no es una de las predilectas de una mujer, pero esta vez viniendo de Yashiro... Comenzó a temblar—. Kyoko, yo... eh... No hay forma de que hayas malinterpretado lo que sucedió con nosotros. Yo te besé. Lo hice sin pensar y eso fue porque fue un reflejo de lo que siento por ti. Kyoko, he pasado por dos momentos terribles en mi vida y te juro que han sido los peores, el primero fue la muerte de Kuon y el segundo... —Yashiro se estremeció de solo recordar verla tumbada en el suelo—, el segundo fue verte tan enferma, estuve a punto de volverme loco de preocupación.

—Yuki, ¿qué me estás queriendo decir?

—Quiero saber si tú me quieres en tu vida, Kyoko.

—¿Que si te quiero en mi vida? Yuki, no sé que hubiéramos hecho Ren y yo sin ti —Yashiro movió la cabeza y frunció el ceño, ahora entendía a Kuon en cuanto a lo cabezota que podía llegar a ser Kyoko con respecto al amor.

—No me refiero a eso, Kyoko. Sino a que yo te amo y si tú me quieres en tu vida, tú me pondrás en ella—y dicho esto se acercó a ella y la besó con la pasión reprimida de tanto tiempo, ella le echó los brazos al cuello y le respondió con la misma intensidad.


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N.A. Que pasen todos unas felices fiestas de año nuevo. Ya sé, uno siempre dice lo mismo, pero desear bendiciones, salud y bienestar y la compañía de los seres queridos nunca está de más, porque teniendo eso, ¿quién necesita más?

De cualquier forma les deseo lo mejor de lo mejor, para este 2018.

¡FELIZ AÑO NUEVO!