Capítulo 36 ¿Celosa yo?
Roxie y Hilary se encontraban sumamente ansiosas después de ver a Hiro entrando a la misma plaza de comidas en la que ellas estaban. Pero lo que más las inquietó, en especial a Roxie, fue "descubrir" quien era su acompañante: nada más y menos que la conocida cantante Ming-Ming. Ambos buscaban una mesa para dos en medio de la plazoleta, la gente parecía estar muy distraída y no reconocía a la artista que pasaba en medio de ellos mientras charlaba con Hiro y reía poniendo su mano sobre la boca.
- ¡¿Ming-Ming?! ¿Me estás molestando?
- No, mírala bien… ¿quién más tiene el cabello turquesa en ese tono?
Roxie se quedó boquiabierta por un momento. "Así que andas con Ming-Ming y nunca nos lo dijiste."
- ¡Mira que descaro! Mientras nosotras estamos totalmente empapadas él viene muy campante sin una gota de agua encima.
- Perdóname Roxie, creo que todo esto es mi culpa por haber propuesto venir hasta acá, sino estuviéramos probándonos lindos vestidos en este momento.
- Oh no te culpes de eso, Hilary. Esto se resuelve muy sencillamente. – Roxie mostró una sonrisa maliciosa mientras hablaba en un tono malévolo también.
Roxie volteó para divisar a Hiro, le irritó aún más observar a Hiro moviendo la silla caballerosamente para que la chica tomara asiento. Cuando Ming-Ming se acababa de sentar, Roxie se levantó de su asiento y moviendo su brazo en el aire comenzó a llamar a Hiro.
- ¡Hiro!¡Hiro!...
- ¡¿Qué haces Roxie?! – preguntó Hilary confundida.
- Vamos a echarle a perder su pequeña cita encubierta. – le dijo pretendiendo una voz divertida y dulce.
Hilary apoyó su cabeza en su mano y suspiró.
- Bueno… al parecer será una laaarga tarde y… por lo visto tendremos que usar nuestros viejos atuendos para la fiesta de hoy… - se dijo a sí misma.
Hiro y Ming-Ming miraba a todos lados para ver de dónde provenía aquella voz.
- ¡Es por acá Hiro, soy yo tu amiga Roxie!
Inmediatamente Hiro miró a Roxie quien lo llamaba aún moviendo su brazo. Era inevitable que la gente de alrededor se percatara de lo que ocurría, miraban a Roxie curiosos.
- ¡Hiro aquí hay lugar para ti y tu novia!- le gritaba.
- ¿Quién es ella, entrenador?- preguntó Ming-Ming con su inconfundible vocecita.
- Oh, es una de mis amigas, una de las que te dije que tenía que llevar al estacionamiento de taxis.
Ming-Ming dejó salir una pequeña carcajada.
- Cree que soy tu novia. ¡Mira! ¿No es la otra la chica que acompañaba a los G-Revolution?
- Sí, es Hilary. Lo que me pregunto es qué hacen en este lugar.
- Será mejor que vayamos, sino todos se darán cuenta de que estoy acá y no quisiera interrumpir nuestra charla.- le sugirió.
- De todos modos ya alguien lo hizo… ¿no crees?- luego levantó un poco la voz hacia Roxie- ¡Gracias Roxie, ya conseguimos lugar!
Roxie seguía totalmente enojada por dentro.
- ¿Qué dices? ¡No te escucho bien!- mintió.
Ming-Ming se cubría el rostro con el menú para evitar ser descubierta por la gente. Hiro se comenzó a sentir muy incómodo, la gente no dejaba de mirarlo, no sabía si sentarse e ignorar a Roxie o si ir hasta donde ella estaba.
- ¡Hiro! ¡Apresúrate o alguien más tomará el lugar en la mesa!
Hilary comenzó a reír.
- ¡Cómo eres, Roxie!- decía aún entre risas. Roxie volteó y le guiñó un ojo dejando ver un poco su lengua a medio lado de manera divertida.
- Ya verás, no podrá soportarlo. ¡Hiro! – continuó ahora con más ímpetu- ¡¿Es que tampoco me puedes oír bien?!
- ¡Ah esto es demasiado! Ming-Ming ¿te molesta si vamos donde ellas?
- No te preocupes, me cubriré con el menú.
Los dos se dirigieron hacia las chicas. Ming-Ming pasó con la cabeza agachada casi sumergida en el librito del menú que sostenía con su mano derecha mientras Hiro la halaba de su mano izquierda. Roxie volvió a tomar asiento, rápidamente escurrió la falta de su blusa sobre el asiento de al lado.
- Vamos Hilary, haz lo mismo en el otro. – la apremió.
- ¿qué dices?
- Síi, moja el asiento de al lado tuyo.
- Puse mi sombrilla ahí cuando vinimos y ya está todo empapado… al igual que nosotras.
Por fin Hiro y Ming-Ming llegaron. Cuando Ming-Ming se iba a sentar al lado de Roxie se dio cuenta de que estaba húmedo.
- ¿Qué sucede, por qué no se sientan?- preguntó Roxie fingiendo.
- Los asientos están mojados… - dijo la chica cubriendo aún su rostro.
- ¡Pero qué pena! Tienes razón. Lo que sucede es que llovía terriblemente antes de venir y… pues nos mojamos mucho, como puedes observar. – dijo pretendiendo ser amable, pero en realidad quería sacarle en cara a Hiro el hecho de que no las llevara a comprar. - Toma, límpialo con esta servilleta. – Roxie le extendió el servilletero.
Ming-Ming miró extrañada, no estaba acostumbrada a limpiar algo.
- Yo lo haré, no te molestes. – Hiro tomó algunas servilletas y comenzó a limpiar el agua de lluvia que tenían encima.
- Gracias entrenador, es todo un caballero.
Hiro lucía un tanto abochornado, no entendía por qué Roxie actuaba de esa manera. Roxie se llevó la bebida a la boca mirando de reojo a Hiro, ¡le divertía tanto estar interrumpiéndolos! Mientras tanto, Hilary agachó la cabeza para disimular su risa.
- Listo, ya están secos, puedes sentarte.
- Dime entrenador, ¿todavía las personas nos están mirando?
- Tranquila, ya no lo hacen, puedes dejar el menú. Chicas, pensé que irían a otro centro comercial, ¿por qué vinieron hasta acá? Es más largo y no hay tanta variedad de tiendas.
Hilary miró a Roxie un poco asustada. ¿Qué le dirían?
- Eh… bueno… jeje- balbuceó Hilary-El chofer nos dijo que había ofertas especiales en una de las tiendas de acá, así que no quisimos desaprovechar.
Roxie respiró profundo mientras Hiro y Ming-Ming terminaban de acomodarse. Observó lo bien que lucía Ming-Ming con sus ojos perfectamente delineados y sus pestañas nítidamente rizadas, y como si fuera poco su ropa estaba seca y le quedaba perfecta, contrario a sus húmedos e incómodos atuendos. Esto último la irritó aún más e impulsó una brillante idea en su mente.
- Oye Hiro, ¿por qué no nos has presentado a tu novia? ¡Te lo tenías bastante escondido! – dijo tratando de no mostrar sarcásmo.
- No somos novios. – se adelantó Ming-Ming entre pequeñas risitas. - El entrenador y yo sólo somos buenos amigos.
- ¡Pero si tu eres Ming-Ming!- Roxie se levantó de nuevo de su asiento mientras exclamó a todo pulmón, las personas en la plaza voltearon a mirar de nuevo. - ¡Sí, tu eres Ming-Ming la famosa beyluchadora cantante!
Al escuchar que Ming-Ming estaba ahí, en especial algunos chicos, las miradas no se quitaban de aquella mesa. Hilary no podía creer lo buena actriz que era Roxie.
- ¡Yo simplemente AMO tu música! – le dijo mientras se acercaba a ella para abrazarla. – Hiro, ¿cómo no nos dijiste que ibas a venir con ella? Sí que eres egoísta, ¿por qué no nos invitaste a conocerla contigo? Si no te hubiera llamado nunca hubiera conocido a Ming-Ming en persona…
A Hiro se le comenzaba a hacer extraño aquella actitud de Roxie.
- En primer lugar no sabía que te gustaba la música de Ming-Ming, y en segundo lugar…
Antes de que Hiro pudiera decir algo más, una niñita, quien venía con una buena cantidad de niños atrás, se acercó y le tocó la espalda varias veces.
- Oiga señor, ¿de verdad ella es Ming-Ming?
La aludida cantante había cubierto su rostro otra vez con el menú, pero ya era muy tarde, Roxie se había encargado de hacer notar la presencia de la artista en aquella plaza. Hiro no pudo responder porque Roxie se adelantó.
- ¡Sí que no vez! ¡Es la misma Ming-Ming en persona!- Luego Roxie se volvió a todos en la plaza. - ¡Oigan es Ming-Ming, nos dará autógrafos!
-¡Chicos es verdad sí es ella! – ante la afirmación de la niñita los demás chicos se dirigieron a la cantante con euforia para poder obtener un autógrafo o una fotografía.
La gente se levantó poco a poco para saludar a la famosa artista, a quien ya cubrir su rostro se le había vuelto inútil. Luego una gran cantidad de personas rodeaban la mesa donde ellos se encontraban.
- Con permiso, con permiso… - decía Roxie haciéndose espacio para llegar a su asiento, donde tranquilamente siguió tomando su chocolate. Luego miró a Hiro. - ¿No iban a ordenar nada de comer?
Hiro la miró furioso, ella le sonrió y siguió con su bebida. Hilary trataba de quitarse de encima a la gente que la estrujaba.
- ¡No invadan mi espacio!- les gritaba.
La gente se comenzaba a inquietar cada vez más por poder ver a Ming-Ming, hasta el punto en que se comenzaban a golpear, arremetiendo en ocasiones sin intención a Hiro y los demás.
- ¡Esto se está pasando de la raya!- dijo enojado - ¡Roxie ve a llamar un guarda de seguridad!
- ¿Por qué yo? No fui la que traje a Ming-Ming a este lugar… - seguía tomando su chocolate como si nada estuviera pasando, disfrutando de ver como su plan funcionaba.
En medio de la incomodidad, Hiro logró salir y llamar a un guarda de seguridad que trajo consigo a otros más para despachar a la gente que se amontonó alrededor de Ming-Ming. Ella lucía bastante agotada después de intentar atender a todos sus fans siendo amable con ellos.
- Ming-Ming vamos a otro lugar donde podamos hablar en paz.
- Podemos quedarnos, acá está bien…
- Sí ella tiene razón. – interrumpió Roxie. – Después de todo me imagino que nos llevarás a casa, ¿cierto? ¿o acaso dejarás que nos empapemos de nuevo?
- No. – dijo Hiro con firmeza. – Ming-Ming y yo nos iremos, ustedes dos NO irán con nosotros.
Roxie se molestó aún más con Hiro, él notó su tono de voz grosero. Ya de por sí sospechaba que Roxie estaba tratando de arruinar su tarde.
- ¡Después de que tan amablemente les apartamos un lugar se van a ir! – Roxie no podía contener su enojo y comenzó a decir insensateces. – Bueno, supongo que no era un buen lugar para una cita después de todo.
- Roxie ¿podemos hablar un momento a solas?- le dijo Hiro tratando de no dejar ver su indignación.
- Claro. – le dijo orgullosa.
- Bien, muchachas discúlpennos por un instante.
- Por supuesto, entrenador.
Hiro se llevó del brazo a Roxie.
- ¡Auch!… ¿por qué me agarras de esta manera? Me estás lastimando.
- ¿Qué pasa contigo? Te comportas como una tonta, mira el desorden que hiciste… - le reclamó Hiro una vez que estuvieron lejos de las otras chicas.
Roxie cruzó los brazos enojada y cerrando los ojos le dijo:
- Tú eres un desconsiderado, Hiro. Por TU culpa estamos todas empapadas. Mientras nosotras estamos sin transporte tú te vienes a pasar un tiempo con tu noviecita…
- ¿Desde cuando soy tu chofer personal?
- ¿Y desde cuando eres el chofer de Ming-Ming?
- Estás celosa ¿cierto?
Roxie abrió los ojos de par en par y dejó salir una risotada.
- ¿Celosa? ¿YO? – Luego Roxie hizo una trompetilla poniendo su pulgar y el dedo índice sobre sus labios.- ¡Debes estar bromeando! No me interesa lo que hagas con ella, Hiro.
- ¿Entonces cómo explicas tu comportamiento tan tonto?
- ¡Sólo estoy molesta de que tú seas tan …. Tan!
- ¿Tan qué, Roxie?
Roxie no sabía que decir, no había excusa para las imprudencias que recién había hecho.
- Oh… bien… Ming-Ming no me agrada y además tenía coraje de que no nos llevaras donde queríamos por ella… así que quise divertirme un rato ¿feliz?
- No puedo creer que seas tan inmadura, Roxie. Y para tu información Ming y yo no estamos saliendo.
- ¿Entonces qué haces con ella acá?
- A ti no te interesa, ¿no es cierto? Nos veremos en la noche. Y te advierto que llevaré a Ming-Ming así que espero que lo superes y no hagas otro de tus berrinches. Adiós.
Hiro se dirigió a Ming-Ming, se despidió de Hilary y ambos se fueron del lugar. Roxie se devolvió lentamente a la mesa donde estaba antes.
- ¿Satisfecha?- le preguntó Hilary.
- Para nada… - Roxie tomó una servilleta y la rompió a la mitad. – Esto no ha terminado, ya lo verás…
- ¿Qué te dijo?
- Dijo que iría con a la fiesta con esa pesada de Ming-Ming...
- Oh bien… Creo que Hiro se molestó… ¿Qué tal si vamos a casa? Ya no tengo ganas de comprar…
- Tienes razón… yo tampoco quiero comprar.
Cuando Roxie y Hilary llegaron al centro de la BBA, encontraron a sus compañeros bastante emocionados practicando una coreografía navideña cuya música era interpretada por Ming-Ming. Ellas se asombraron de verlos a todos realizando los pasos de la coreografía. Se veían bastante coordinados.
- Muchachos ¿qué están haciendo?- preguntó Hilary alzando la voz.
- ¡Hola! Max y Alana se saben la misma coreografía y quisieron enseñárnosla. ¿Quieren aprenderla?- decía Tyson en medio de la música mientras realizaba uno de los pasos.
- Sí es muy divertido… - dijo Ryan quien sudaba ya después de estar practicando.
- No creo que tengamos tiempo para eso… - dijo Hilary.
- Mira Roxie tu puedes hacer este paso, ¡se vería perfecto! – le dijo Kenny quien con poca gracia realizaba un giro de 360 grados.
- Debes estar loco, Jefe.
Alana fue a saludar a las chicas dejando a sus otros compañeros entusiasmados con el baile.
- ¿Y cómo les fue en su día de compras? Pero… sus ropas están mojadas…
- Ni lo preguntes… - dijo Roxie enojada. – Ese desconsiderado de Hiro no nos llevó al centro comercial…
- Verás, lo que pasa es que estamos molestas porque Hiro no pudo llevarnos… y bueno, ocurrió un incidente que te contaremos luego.
- Pero dime, Hilary, ¿fue algo grave? – se preocupó Alana.
- No, solamente no pudimos comprar nuestro traje… - dijo Roxie un poco triste.
- Lo lamento mucho, pero saben, justo hace unos veinte minutos una de las criadas me trajo unos vestidos que tenía en mi casa, son varios y bastante bonitos. Si quieren pueden probarse el que más les guste.
Ante el ofrecimiento de Alana, las chicas se animaron un poco más. Las tres se dirigieron hacia la habitación donde ella tenía los vestidos.
- Dime que no presentaran esa coreografía en la fiesta.
- No te preocupes… solo se la enseñamos a los chicos para que liberaran un poco su estrés.- dijo Alana sonriendo a Roxie.
La hora de la fiesta había llegado. BEGA contrató limusinas que los llevaran al salón preparado para la fiesta. Todos lucían bastante elegantes. Las chicas estaba bien maquilladas y los muchachos con su pulcro traje entero. Kenny se sentía muy nervioso, llevaba su laptop consigo, y había guardado la tarjeta de memoria cuidadosamente dentro de una bolsa de su traje. "Será mejor estar preparado" pensaba. Alana miraba melancólicamente por la ventana, sabía que se toparía con Brooklyn y no tenía idea de cómo sería la reacción de ambos. Luego pensaba en Kai, lo extrañaba, sonreía al recordar los entrenamientos con él.
Finalmente llegaron al esperado evento, había luces por todos lados, algunos periodistas y fotógrafos cuidadosamente seleccionados realizanban reportajes en las afueras del lugar. Cuando notaron la presencia de Alana ingresando por el pasillo principal, los reporteros no dudaron en intentar obtener algunas palabras, aún no olvidaban el incidente del torneo anterior. La chica se negaba a declarar, un imponente oficial de seguridad se acercó a los reporteros para amonestarlos.
- Recuerden que las órdenes fueron evitar cualquier tipo de pregunta bochornosa a los invitados. Ellos deben sentirse cómodos.
Tanta amabilidad y atención se volvía sospechosa para quienes habían conocido la maldad de BEGA anteriormente. Pero sobre todo Kenny no se tragaba tanta hospitalidad, pero odiaba no poder compartir la razón de su sospecha con nadie más. El lujoso salón estaba perfectamente decorado, una orquesta ejecutaba melodías clásicas. Cada mesa tenía asignado los asientos de antemano para los invitados.
- ¡Miren toda esa comida!- decía Tyson contemplando las mesas del bufé.
- Aún no es tiempo de comer, no vayas a probar nada. – lo exhortó Hilary.
Roxie divisó a Hiro y Ming-Ming ingresando al salón.
- Ven, entrenador, las chicas de mi banda quieren saludarte. – Ming-Ming lo llevó de su mano hacia donde se encontraban las otras chicas.
Alana fue de las primeras en tomar asiento, rápidamente supo donde se encontraba Brooklyn, quien no podía obviar haberla visto ingresar pero prefería mantenerse distante, sabía que sería incómodo para ella si se acercaba a saludarla. Las luces se fueron oscureciendo mientras los demás terminaban de tomar sus lugares.
- Bienvenidos sean todos a esta celebración de pre-apertura. – se escuchó la voz de Alvin por el micrófono mientras la música seguía de fondo. – espero disfuten de un buen momento…
Luego de escuchar algunas palabras de bienvenida y de agradecimiento por parte del señor Dickenson y Judy; para frustración de Roxie, Alvin le dio el pase a la anfitriona de la noche.
- Hoy le pedimos a una linda chica que nos acompañe, ella no es oficialmente parte de BEGA pero ha querido colaborar con nosotros tanto en esta celebración como en el torneo. Adelante Ming-Ming.
- Lo que me faltaba… - Roxie arrugó su nariz al escuchar la noticia.
- ¡Hola a todos!- se escuchó – ya me conocen y quiero empezar cantando algo para ustedes pero, no lo voy a hacer sola. Le pediré a mi vieja compañera de clases de canto que me acompañe. Debo decir que me emociona mucho verla acá con nosotros. ¡Alana Stróganov!
Todas las miradas buscaron a la chica quien estaba totalmente avergonzada.
- Pensaste que nadie te vería pero no puedes ocultarte de la vista de Ming-Ming. – La emocionada artista se dirigió a Alana y la tomó del brazo para llevarla al escenario, casi en contra de su voluntad.
