Epilogo

Esa familia.

Julian gimió de dolor.

Él solo quería ir al cine, ver la nueva película de Bruce Willis y regresar a casa. Solo eso. ¿Era tanto pedir? Palomitas azucaradas y una historia llena de violencia y explosiones científicamente imposibles. ¡Cuando viera a Potter lo descuartizaría muy lentamente! Con un poco de suerte lo atropellaría con su auto y le echaría la culpa a los frenos. ¡Oh si! Iba a disfrutarlo. Harry pagaría muy caro su demora.

Pequeñas gotitas de sudor perlaban su frente mientras sentía sus rodillas temblar, y el dolor en su mano derecha se hacía cada vez más fuerte. ¡¿Cómo era posible que un hombre soportara semejante agonía?!

Un fuerte golpe en su cabeza se unió al de su mano. Sorprendido miró a su alrededor, su esposa acababa de pararse al otro lado de la camilla y lo miraba con los ojos entrecerrados, como si supiera exactamente lo que estaba pensando.

—No seas nena —rodó los ojos, superada por el dramatismo de Julian— La que esta apunto de parir es Ginny, no tu.

Julian bufó con fuerza, sabía que su sufrimiento era una niñada comparado a lo que estaba padeciendo Ginny, pero no podía evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas cada vez que la pelirroja apretaba un poco más su mano. Sonny soltó una carcajada mientras lo veía hacer una mueca de dolor muy cómica, pero la gracia le duro poco, ya que Ginny completamente aislada del intercambio de miradas y muecas de la pareja, tomó la desprevenida mano de Choky y la estrujó tanto como la de Julian.

—Oh mierda…—murmuró la mujer al tiempo que su esposo se regocijaba con su sufrimiento.

—¿Que decías guapa?—le picó. Sonny estuvo a punto de mandarlo al diablo, pero un gemido muy fuerte de Ginny hizo que se preocupara y quedara más pálida de lo normal. ¿Eso era normal en un parto? Tragó saliva, comenzaba a pensar que la idea de ser madre no era tan genial que como lo había imaginado.

—Tranquila, pecas, tranquila—trató de darle su apoyo, aunque no tenía ni idea de lo que se supone que debía decir en un momento así.

—¡Juro que lo matare!—apretó los dientes Ginny mientras intensificaba su agarré de las manos de sus dos amigos—No puedo creer que el desgraciado me abandonara en el momento más importante de su jodida vida.

—Él no te abandonó—le aseguró Sonny haciendo un esfuerzo muy grande para soportar que Ginny siguiera estrujándole la mano—Harry está en camino.

La pelirroja miró la puerta de la habitación de forma casi instintiva. Hacía seis horas que estaban en el hospital, seis horas que habían sido las más largas y jodidamente dolorosas de su vida y ya comenzaba a perder las esperanzas de que Harry llegara a tiempo para el nacimiento de su hijo. ¡Maldita la hora en que se había ido al otro lado del país por cuestiones de trabajo! Tomó una gran bocanada de aire cuando una nueva contracción, mucho más fuerte que las anteriores, hiciera que todos los músculos de su cuerpo se contrajeran. ¡Oh pequeño! ¿Acaso no podías esperarte dos semanas como predijo el doctor? pensó Ginny cerrando los ojos con fuerza. No quería que su marido se perdiera ese momento. ¿Y para que mentir? Ella no quería estar sola cuando llegara el momento, no le importaba que la sala de espera estuviera llena de sus familiares y amigos, y que Julian y Sonny se estuvieran quedando sin circulación en las manos por estar a su lado. No le importaba, solo quería que fuera Harry el que estuviera con ella.

Soltó a Sonny y llevó su mano a su enorme vientre. Había estado presente en el nacimiento de un par de sobrinos y de Sumer, y sabía que el trabajo de parto podía llegar a durar muchísimo más que seis horas, pero por lo visto su hijo quería salir lo más pronto posible. Una parte de ella estaba agradecida, pero no poder dejar lamentarse que Harry se lo perdiera.

Sintió sus ojos arder cuando la puerta de la habitación se abrió y comprobó que solo se trataba de su doctor.

—Ya es hora—anunció después de chequearla —Ahora mismo vendrán a llevarla a la sala de partos.

Ginny tembló. Tenía miedo y más miedo le daba pensar que enfrentaría eso sola.

—No te preocupes pelirroja, no te dejaremos sola.

Ginny se sorprendió tanto como Sonny cuando Julian le dijo aquello completamente serio. Ella sabía que el hombre no estaba para nada feliz de estar allí. Ocho horas atrás había quedó con él y Sonny para ver una película y así olvidarse de la partida de Harry al norte, todo había estado bien hasta que fueron a comprar las palomitas y las contracciones comenzaron hacerse presente.

Sabía que Julian estaba maquinado las mil u una formas de asesinar a Harry por no estar allí con ella. Julian no era bueno para esas cosas, si por él fuera, estaría en la sala de esperas con todos los demás, bien lejos de los gritos y los llantos. Por eso mismo la conmovía hasta lo más profundo verlo tragarse su propio susto y ofrecerle su apoyo y compañía. Una ola de renovado cariño hacia él baño su corazón.

—Gracias—fue lo único que pudo decir antes que las enfermeras llegaran y la prepararan para ir a dar a luz.

—¿Su marido la acompañara?—preguntó una de las enfermeras, mirando de soslayo a Julian. El hombre se puso verde. Ginny soltó una risita; seguro se estaba imaginando a Sonny en una situación así. Por lo visto para Julian, una cosa era acompañar a una amiga, y otra muy diferente era acompañar a su esposa y presenciar el nacimiento de su propio hijo. La pelirroja se modio el labio mientras miraba a Sonny de reojo y compartía con esta una mirada divertida. Julian no tenía ni idea de que estaba a ocho meses de vivir esa escena que lo ponía verde. De seguro se desmayaría cuando su esposa se ignara a decírselo.

—Si me acompañara, si es que llega a tiempo….

—Llegara, ya lo veras—le sonrió Sonny, aunque ya no parecía tan convencida.

La enfermera la trasladó hacia la sala de parto y le indicó a sus amigos que se pusieran unas batas azules para poder acompañarla. Julian estuvo agradecido cuando al fin su mano estuvo un par de minutos lejos de Ginny Potter.

Cuando entraron a la sala ya estaba todo listo para que comenzara el show. Julian pasó saliva antes de permitir que Ginny atormentara su mano nuevamente. Sonny hizo lo mismo, pero fue lo suficientemente inteligente para ofrecerle su otra mano.

—¿Qué haces?—le preguntó Sonny a Julian cuando lo vio sacar su teléfono del bolsillo.

—Si Harry no llega al menos merece una grabación ¿No, crees?

Sonny asintió, contenta por la idea tan considerada. Pero al parecer Ginny no pensaba igual, y le dio un fuerte coscorrón en la cabeza al pobre hombre.

—¡Si Harry no llega, mala suerte para él! ¡A mí nadie me va a grabar en tremendo estado! —Chilló haciendo que su cabellera pelirroja se agitara y sus mejillas quedaran como un par de tomates — ¡Mejor ve guardando ese jodido aparatito antes que te lo haga tragar!

—Vale—Julian tragó saliva asustando. Las mujeres en pleno trabajo de parto eran aterradoras. Miró asustado al partero, el cual estaba reprimiendo una carcajada. Por lo visto esas actitudes departe de las parturientas era de lo más normal.

Ginny apretó los dientes cuando una serie de contracciones la hizo ver las estrellas. Sintió un par de lagrimas resbalar por sus mejillas. Aprestó con mucha más fuerza las manos de sus amigos. Al menos no estaba totalmente sola, tal vez podía pedir que su madre entrara también… antes que pudiera decir nada, una nueva contracción la hizo sentarse en la cama y soltar quejido.

—¡Hijo de… mi!— masculló apretando con fuerza lo dientes.

—De acuerdo, el pequeño quiere salir y hay que darle el gusto —sonrió el partero.

Ginny asintió, completamente resignada. ¡Mataría a Harry!

—Respira pecas… 1…2…1…2 —le incentivó Sonny sonriendo.

—Eso es—siguió Julian con repentino entusiasmo— ¡Vamos, vamos! ¡Tú puedes! ¡Tú puedes! ¡Vamos! ¡Dale fuerte!

Tanto Sonny, Ginny y todo el equipo médico que había allí le quedaron mirando con las cejas alzadas.

—Esto es un parto, no uno de tus jodidos partidos de la copa europea, idiota.

Ginny tuvo ganas de golpearlo con un bate cuando escuchó la voz de Harry. Volteó el rostro hacia la puerta y lo vio entrar con la bata azul. Estaba agitado, por el sudor en su frente y el tono rojizo de su rostro, intuía que había corrido para llegar hasta allí. Eso apaciguó un poco sus ganas de estrangularlo.

—Creí que no llegarías— Ginny no pudo eliminar el reproché de su voz al decir aquello.

—Ya somos dos—dijo por lo bajo Julian.

—Lo siento— resopló, tratando de recuperar el aliento. —La próxima no ocurrirá—le guiñó un ojo antes de ocupar el lugar en que hasta el momento había estado ocupando Julian. Ginny lo miró con una pequeña sonrisa. Harry le dio un dulce beso en los labios—Vamos, yo se que tu puedes, preciosa.

A las cinco y veinte de la mañana en punto nació el primer hijo de los Potter, con un peso de 3. 200 kilogramos, una altura de 51 centímetro y una pequeña mata de cabello negó.

Un bebito hermoso según las palabras de Sonny, y un bicho raro, coloradito y arrugado según las de Julian.

Harry se llevó un susto de muerte cuando Ginny perdió la conciencia después del parto, pero una de las enfermeras lo tranquilizó con una sonrisa, asegurándole que aquello era de lo más normal en las primerizas. Un poquitín más tranquilo, se giró para recibir con una inmensa sonrisa al pequeño de manos del partero. Era diminuto, rosadito y completamente perfecto. Exactamente como lo había imaginado tantas veces esos última meses. Un nudo en la garganta lo dejó sin aire cuando la diminuta manita del niño tomó uno de sus dedos y se lo llevó sin ningún miramiento a la boca y lo chupó. Era tan pequeño, tan de Ginny y él. Sus ojos ya estaban abiertos y al igual que los de Teddy al momento de nacer, eran de un negro azulado. Sus ojos ardieron. Ese niño era la personita que más había esperado en su vida, SU hijo.


Ginny abrió los ojos pesadamente, se sentía agotada, pero a la vez completamente feliz. Echó un vistazo al alrededor, estaba en una de las habitaciones individuales del hospital, sonrió al encontrarse rodeada de globos de felicitaciones y ositos, patos, perros y gatos de peliche. En una de las paredes había colgado un cuadro con la imagen de un prado lleno de flores de todos los colores. Sonrió al reconocer la nueva pintura de su amiga Luna, seguro la había enviado como una forma de disculparse por no estar en ese momento tan importante, ya que estaba en Boston en una exhibición de arte.

Volteó el rostro a un lado y se encontró con la imagen más perfecta del mundo. Harry estaba sentado junto a la cama con su hijo en brazos. Jamás había visto algo tan bello que le diera unas ganas increíbles de llorar y reír a la vez. Su marido tenía una sonrisa tonta en los labios y sus ojos estaba un pocos rojos, como si hubiera llorado recientemente. Sonrió ampliamente, allí estaban, los dos hombres de su vida.

—Hola.

Harry apartó los ojos de su hijo cuando escuchó la voz de su esposa. Rápidamente sintió a su estomago revolverse. Su rostro parecía el de un fantasma rodeado por su cabello de color fuego. Ginny era una de las mujeres más fuertes que había conocido en su vida, así que le resultaba aterrador verla tan pálida y cansada. Parecía tan frágil recostada en esa cama de hospital.

—¿Cómo te siente amor?

—Ahora, perfectamente.— Sonrió.

Harry asintió, aliviado.

—Señora Potter le presento a su hijo…

Sus ojos brillaron de una manera especial cuando Harry se levantó y puso entres sus brazos al bebé. Una sonrisa temblorosa curvó sus labios mientras lo miraba de arriba abajo. Estaba dormido y envuelto en una mantita azul marino que su madre le había hecho exclusivamente para él.

—Es hermoso…—susurró al tiempo que pasaba su dedo índice por su pequeña mejilla sonrosada.

—Sí, y también completamente sano—le aseguró Harry, sabiendo que eso era una de las cosas que más preocupaba a Ginny. — 3. 200, mamá dice que pesó más que yo.

—¿Lily ya lo vio?—preguntó sin apartar sus ojos de su bebe.

—No—agitó la cabeza mientras se apoyaba a un lado de la cama, para abrazar tanto a Ginny como su hijo.—Hasta hace unos minutos este pequeño donjuán estuvo con un par de enfermeras que no paraban babear por el— soltó una risita— estuvo rompiendo corazones mientras le hacia su chequeo.

Ginny rió, ese diminuto donjuán ya le había robado el corazón con solo mirarlo. Por lo visto honraba sus dos nombres.

—Si así empezamos…—fingió un escalofrió— tendremos que mantenerlo bien lejos de Sirius. Yo no quiero quedarme sin nietos.

—Siempre podremos encerrarlo en casa con dos de sus peores ex novias —rió Harry antes de darle un pequeño beso en la frente.

—Cierto, eso siempre les funciona las mujeres Potter para casar a sus hijos.

Rieron por lo bajo hasta que la puerta de la habitación se abrió de un golpe y el bebé se despertó nada feliz. Ginny se apresuró a tranquilizarlo al tiempo que Sirius entró al lugar, seguido por su esposa, los Potter, los señores Weasley, Julian, Sonny, Hermione, Ron, Remus, Dora, Teddy y la pequeña Sumer.

—¡Por el amor de dios Sirius, se mas cuidadoso!—le reprendió Clara, dándole un zape en la cabeza. El hombre la ignoro y llegó a paso rápido a la cama, al ver al pequeño, ya tranquilo con el dedo meñique de Ginny en la boca, sonrió ampliamente a los dos nuevos padres.

—Chicos, bienvenidos al mundo de las noches sin dormir, escases de sexo y pañales asquerosos—soltó un carcajada mientras Remus y James asentían pesadamente, como si estuvieran recordando esos encantadores momentos en los que sus hijos no dejaba de ensuciar pañales y llorar.

—Sirius…—masculló su esposa en forma de advertencia.

—No lo han hecho tan mal— Ron le dio un pequeño golpe en el brazo a Harry y un beso en la frente a su hermana mientras miraba sonriente a su sobrino con una enorme sonrisa.

—Es una linda, los felicito—Dijo llena de alegría Hermione parándose junto a su ahora marido.

—Muy bello—asintió Dora.

—Lo dicen ahora, cuando salió era una cosa espantosa, parecía Gollum—le dijo Julian haciendo una mueca de asco. Ginny lo miró claramente ofendida.

—¡Ja! Ya quiero verte cuando tengas el tuyo propio—le picó Remus— Te apuesto que estarás mas baboso que estos dos.

Al escuchar aquello, Julian se alejó automáticamente de su suegro, con la cara roja. Harry y Ginny se miraron sonrientes, por lo visto Sonny ya le había contado la buena noticia y Julian ya había comenzado a imaginar los peligros de comunicárselo a su amoroso suegro. Personalmente, Harry no podía asimilar la idea de que Sirius se iba a convertir en abuelo más pronto que tarde. Sería divertido verlo babear por su nieto de la misma forma que lo estaba haciendo su padre en ese momento.

—¿Cómo te siente, mi vida?—le preguntó la señora Weasley a su hija mientras acariciaba la frente de su nuevo nieto.

—Exhausta, pero más feliz que nunca—le aseguró Ginny mirando a Harry con una gran sonrisa.

—Los amo.—le susurró dándole un suave beso en los labios. Decirle que los amaba era quedarse corto de palabras, Harry lo sabía muy bien. Ginny le había dado exactamente lo que pensó que nunca llegaría a tener. Le dio el amor de una mujer, uno verdadero y puso que jamás se mancharía con la codicia y las malas intensiones. Era su amiga y su amor, y le había obsequiado la familia que sus padres tanto querían que tuviera, la familia que él mismo había deseado tener. Sin lugar a dudas le había dado más de lo que cualquier persona merecía. Sonrió, ¡y pensar que siempre había dicho que casarse y tener una familia era una soberana estupidez!…. ¡Qué errado había estado!

—¿Cómo se llama?—Teddy tomó en brazos a su hermanita de dos años para ayudarla a ver al nuevo integrante de la familia. Ambos niños parecían encantados con el pequeño.

—Eso es—saltó en el acto Sirius mirando a la pareja con ojos de cachorrito— ¿Cómo se llama el peque?

James dio un paso al frente mirándolos con una ceja levantada, de pronto ya nadie hablo.

Harry rió por lo bajo mirando de reojo a su esposa, Ginny le sonrió de vuelta antes de darle un vistazo a su hijo. Había abierto sus ojos y parecía tenerlos clavados en ella mientras chupaba su manita. El poco cabello que tenía era negro aunque con la luz del amanecer que se filtraba por la ventana me notaba que tenía reflejos pelirrojos. Suspiró, era tan perfecto que merecía el nombre perfecto.

—Lo estuvimos hablando y decidimos que este pequeño se merece un nombre digno de un Potter. —Harry tocó con subida la naricita del pequeño, el cual parecía estar prestándole toda su atención a la situación.

—Se llamara James Sirius Potter Weasley —anunció antes de darle un beso en la frente al nuevo Potter.

—James…—repitió James con una inmensa sonrisa.

—Y Sirius, no te olvides del Sirius—rió Sirius feliz de la vida antes de acercarse a la cama para poder tomar en brazos al hijo de su ahijado— Con un nombre así conquistara a muchas chicas— lo miró de arriba a abajo mientras James Sirius le devolvía la mirada con curiosidad y reía de una forma adorable— ¡Oh si! Este será un digno discípulo del buen Black…

—¡Clara! Aleja a mi hijo de las garras de esa mala influencia—le pidió Ginny con el semblante muy serio, la mujer así lo hizo sin dejar de reír y se lo entregó a una de las personas que más quería cogerlo en ese momento.

Lily lo tomó en brazos maravillada, como si nunca hubiera visto a un bebe. Sus ojos enrojecieron y sus labios temblaran mientras le regalaba una sonrisa inmensa a su nieto, el cual alzó la manita para poder tocarla. Por un momento Harry temió que su madre se echara a llorar allí mismo, pero lo que paso a continuación fue mucho peor.

La Pelirroja Mayor –como la había bautizado muy sabiamente Sirius después de que Ginny entrara a la familia- levantó la cabeza y miró a su hijo y a su nuera con los ojos brillantes.

—¿Y cuando llega el siguiente?

¡MAMÁ!

Fin.


Hola!

Bueno, es muy tarde y de verdad quería subir esto de una buena vez, así que voy a ser muy breve (me estoy durmiendo sobre el teclado xd) en esta página estoy desde hace muy poco tiempo, pero esta historia la voy llevando desde hace más de un año, le he tomado mucho cariño y agradezco a todas/os los que la pusieron el favoritos y la siguieron con sus comentarios :D siento si no fui muy comunicativa respondiéndoles, pero lo cierto es que todavía no cazo muy bien como son las cosas por aquí y siento que tal vez pueda llegar a molestar a alguien si me pongo a contestar los comentarios con mp, no sé, necesitaré tiempo para acoplarme :) Bueno, creo que ya dije todo lo que tenía que decir, espero que les haya gustado este último capítulo (a mí personalmente la parte que mas me gusto fue cuando escribí la palabra "Fin" al fin termine con esta historia y estoy muy orgullosa por haberlo hecho) ¡Ah! Por cierto, se que alguna por la vuelta dirá algo sobre por qué no escribí la reacción de Sirius al enterarse que será abuelo y un montón de cosas más que tampoco puse; pero saben, prefiero hacer como JK y dejarlo a su imaginación ;) diviértanse! se los dejo como tarea!

Muchas gracias por todo su apoyo!

Besos grandes!

Elly