Hola, anduve perdida varios días porque no pagué el internet jajaja cosas de la vida... En fin, ya terminé de escribir la historia, son 42 capítulos mas el epilogo, aunque, podría varias si al ver lo que escribí y considero que es una mierda y lo reescriba todo. Bueno, en compensación por la espera, serán publicados dos capítulos.

Quiero agradecer los lindos comentarios que me han dejado, espero haber respondido a todos... Del móvil me cuesta responder, así que suelo esperar a que me pasen el notebook.

Bueno, eso, besitos y gracias por leer 3

Ben abrió los ojos y se sorprendió de sentir a su madre. Leia tenía su mano en el hombro de su hijo y le miraba con una mezcla entre alegría y nostalgia.

-Madre -Dijo somnoliento- ¿Qué haces aquí?

-Necesitaba hablarte a solas y esperar a que todos estén reunidos afuera, no me pareció una buena idea.

Ben se sentó en la cama y se refregó los ojos. Estaba semidesnudo y se incomodó que su madre lo viera de esa forma. Cubrió su pecho con la colcha y se quedó mirándola interrogativo, tratando de percibir los pensamientos de Leia.

-Esta misión podría ser la última, hijo -Leia trató de no sonar preocupada- Tal vez no nos volvamos a ver y quiero darte algo.

-No me gusta verte así de negativa -Respondió Ben con tristeza- No es propio de ti ver todo oscuro.

-No es eso, solo estoy viendo las cosas de forma realista… Muchos han muerto por la causa y tantas veces he pensado…

-Detente -Dijo Ben tomando su mano- Volveremos a vernos y disfrutaras a tus nietos… Te prometo que me uniré a tu causa… La libertad…

Leia lo miró con dulzura, acarició el mentón de Ben que seguía cubierto de barba.

-Sigues siendo mi pequeño Ben, aunque me saques medio metro de diferencia… -Leia sonreía.

-Tal vez debí quedarme como un niño -Agachó el rostro.

-Hijo, no es esto a lo que he venido… Esperaba no sonar triste o convertir esto en una despedida…

Leia metió la mano al bolsillo y sacó un anillo. Ben abrió los ojos, reconocía la joya, era el anillo favorito de su madre.

-Cuando rescates a Rey, quiero que te cases con ella y le des este anillo… Me gustaría que algún día lo llevara mi nieta…

- ¿Nieta? -Ben la miró con sorpresa- ¿Cómo sabes…?

-Te dije que nadie tenía que decirme que son mis nietos… -Ben se encogió de hombros- Pues nadie tiene que decirme que tendré un nieto y una nieta…

Ben sonrió.

-También lo supe de casualidad… -Ben se interrumpió y cambió el tema- Pero hay un detalle con lo del matrimonio…

- ¿Qué detalle?

-Ya nos hemos casado -Respondió Ben con un tono melancólico- Un par de días antes de que se la llevaran…

- ¿Le diste un anillo? -Preguntó Leia con tono moderado.

-La verdad… no… -Respondió Ben mirándola con los ojos vidriosos.

-Entonces, cuando la saques de allí… Dale esto -Tomó la mano de Ben y puso la argolla.

Ben lo miró, lo conocía bien, era el que le dio Bail Organa a Leia al cumplir los dieciséis. Lo observó una última vez antes de cerrar su mano. Miró a su madre y la abrazó. La sensación inicial de miedo e ira, desaparecía bajo el calor de su madre.

-Volveré a verte -Dijo Ben conteniendo las lágrimas- Sé que nos volveremos a ver.

-También lo sé -Leia le dio un beso en la mejilla con ternura- No olvides nunca que te amo Ben.

-Y yo a ti mamá.

Separaron el contacto, Leia sonreía mientras las lágrimas de alegría bajaban por sus mejillas. Ben le tomó la mano antes de que ella se fuera.

-Una ultima cosa hijo -Ben la miró- Te dejé ese horrible sable y el blaster de tu padre en la mesa de noche… También dejé el de Rey… Me agrada el color…

Ben murmuró un "Gracias" antes de que ella saliera. Y giró para observar la mesita de noche. Se sentó en la cama y observó ambos sables. No estaba convencido si llevar ambos o solo uno. El bloqueo que producían esas criaturas que le mencionó Mayba lo hicieron decantar por ambos, le daría uno a Rey.

Todos estaban reunidos en el hangar, Poe se acercó a Leia para preguntarle las últimas instrucciones.

- ¿Crees que es una buena idea que ellos vayan juntos? -Le susurró a la general.

-Si deseas, pueden cambiar lugares -Leia sonó irritada- Poe, tendrás que aprender a confiar en mis decisiones.

-Puede que te esté cegando el amor de madre.

-Te lo preguntaré por ultima vez ¿Quieres cambiar de lugar e ir con Mayba en vez de Ben?

Poe observó a Kaydel que estaba con BB8 y luego a Ben con Mayba que terminaban de revisar las naves. Todos se veían relajados incluso el semblante calmo de Ben llamó su atención. Dameron se rindió.

-No, no cambiaré de lugar e intentaré confiar en tu hijo -Resopló.

-A veces actúas como un chiquillo celoso Poe -Leia le puso la mano en el hombro- Cuida a Kaydel y comuníquense conmigo a través de los canales que acordamos.

-Si General.

Leia le dio un abrazo estrecho que sorprendió a Poe. Cuando se soltaron, se dirigió junto a él donde estaban Mayba y Ben. Kaydel también se acercó al grupo.

-Está todo listo, es el momento de dejar sus diferencias -Leia miró a Poe y Ben- Y trabajar por el bien común. Lando se contactará directamente con ustedes. Chewbacca estará atento como plan B. ¿Entendido?

Todos respondieron si al unísono. Leia asintió conforme.

Poe y Kaydel abordaron la Dama Errante seguidos de BB8. Mayba y Ben abordaron la nave de esta ultima y alzaron el vuelo. En el ascenso separaron sus caminos. Partiendo a la velocidad de la luz.

-Tráiganme a mi nuera y nietos, sanos y salvos -Murmuró Leia viéndolos alejarse y agregó- Que la fuerza los acompañe, siempre.

El viejo palacio Imperial estaba abarrotado de lujo, pero seguía siendo un lugar plagado de oscuridad. A pesar del bloqueo de los ysalamir, Rey seguía sintiendo la antigua Fuerza oscura del Emperador. Ella estaba sentada en un salón esperando la llamada del nuevo y reluciente habitante del lugar. El nuevo Emperador Supremo, Armitage Hux.

Media docena de guardias la acompañaban, ya comenzaba a acostumbrarse a ellos y a los feos animales que llevaban a todos lados junto a ella. Parecía que no les bastaban los brazaletes, que más bien parecían esposas para contenerla.

La habían arreglado preciosamente para ir a ver a Hux. Solana la ayudó a vestirse y la peinó con devoción, haciéndola parecer alguien de la verdadera realeza.

Rey estaba cansada de no tener con quien hablar y de pasar casi todo el tiempo encerrada. Trataba de entretenerse leyendo y mirando holos, para tratar de no pensar en la inevitable fecha en que sacarían a sus hijos de su seno como si fueran a extirpar un tumor. Trataba además de meditar, lo cual se hacía bastante complejo sin poder hacer uso de la Fuerza para ello.

Hux se presentó puntual e impecable como siempre. Entró en la habitación donde Rey esperaba seguido de su reluciente nueva guardia, los restantes Caballeros de Ren, incluida Ashiba.

Uno de los guardias hizo que Rey se levantara para realizar una reverencia. Lo hizo intentando que las malas ganas no se notaran, falló estrepitosamente, pero Hux solo vio lo humillante que era para ella darse cuenta de que estaba bajo su pie.

Prácticamente fue empujada al comedor donde la hicieron sentarse a la izquierda de la cabecera que sería usada por Hux. Ashiba tomó el lugar de la derecha y los demás Caballeros de Ren y los guardias, se quedaron de pie detrás de ellos.

Una sirvienta de una raza extraña para Rey y un par de droides sirvieron la cena. Todos estaban callados, Rey intentó recordar los impecables modales de Ben y los imitó a la perfección. La ya palpable incomodidad, se hacía aun mas pesada debido a la mirada fija de Ashiba, quien parecía anotar mentalmente cualquier error que cometiera.

Hux observaba a Rey de reojo. Era como si fuera la primera vez que la había visto realmente. Los ricos ropajes y el cabello impecablemente peinado, hicieron maravillas con la chatarrera, hasta parecía una persona a los ojos del nuevo Emperador.

No había conversación, solo un silencio sepulcral. Ashiba ardía cada vez que pillaba a Hux mirando a Rey fijamente. Si ya sufría de celos por Ben, ahora sufría el doble. Pensaba para si misma que Rey no tenía nada de especial como para producir tal fascinación en nadie. Solo era pequeña, pálida y pecosa, una molestia que esperaba eliminar pronto.

Cuando terminaron la cena, Hux las conminó a sentarse nuevamente en la sala a beber y escuchar audios de marchas imperiales, una afición que había heredado de su padre. Rey se atrevió a hablar.

-Quisiera retirarme a mis aposentos -Pidió con timidez- Estoy cansada.

-Yo decidiré cuando puedas irte -Respondió Hux con frialdad- Por esta noche te quedaras aquí, hay espacio de sobra.

Ashiba se quedó de piedra. Hux no había dormido con ella ahí, en el sentido literal de la palabra. Prácticamente la lanzaba fuera antes del amanecer, enviándola al edificio donde se encontraba también el Penthouse de Kylo Ren.

La pelirroja se acercó a él y le habló por lo bajo.

- ¿Ella se quedará aquí? -Preguntó en tono bajo, pero con visible molestia.

-Soy el Líder Supremo, puedo hacer lo que quiera -Respondió mientras se servía un vaso de vino oscuro.

- ¿Qué es lo que pretendes? -Insistió Ashiba.

-No es de tu incumbencia… Puedes irte ahora o esperarme en el cuarto e irte después -Respondió Hux encogiéndose de hombros.

Ashiba alzó su cabeza con orgullo, hizo una reverencia y salió del lugar, no sin antes darle una mirada fulminante a Rey, quien pareció temblar ante eso.

-Creo que no le simpatizo -Dijo Rey bajando la cabeza.

-Supones bien -Dijo Hux sentándose frente a ella- Celos si debo adivinar.

-Lo entiendo por Ben, pero no por ti -Rey lo miró fijo, intentando pensar en las intenciones de Hux.

-Un Líder Supremo necesita a alguien poderosa a su lado, he estado observándote. Esa facilidad que tienes para ir de la claridad a la oscuridad en un segundo -Hux bebió y continuó- Podrías quedarte conmigo y gobernar la galaxia.

Rey se quedo fría, pero fue capaz de buscar las palabras exactas para no terminar muerta en un par de segundos.

-No me fui con Ben cuando me hizo la misma propuesta ¿Por qué crees que si me iría contigo?

-Porque yo tendré a tus gemelos y no el cobarde de Ben, que ni siquiera ha sido capaz de buscarte o aparecer por aquí a enfrentarme -Respondió Hux levantando su copa para mirarla a contraluz- No creo que quieras que tus hijos sean criados por otros. Sé tú historia chatarrera.

-No sabes absolutamente nada de mi -Rey se ofuscó y respondió en caliente- Lo ultimo que querría en la vida sería estar a tu merced, menos compartir cama o incluso el mismo aire.

- ¿Aunque eso haga la diferencia entre tu vida o la muerte? -Hux sonaba frío.

-No me importa morir, si es por lo que creo.

-Tampoco te importan tus hijos según veo, digna hija de tus padres -Hux le mostró los dientes- Al menos ellos sacaron algo de dinero por ti, tú solo preferirías morir a estar con esas criaturas.

Rey comenzó a llorar, la decisión era imposible, pero la comparación con sus padres la había lastimado. Ella, ella que había defendido la vida de sus hijos sin importar la forma en que la fuerza los había concebido y ahora prefería la muerte antes que ellos.

-Veo que te lo estás pensando -Hux se acercó y se sentó muy cerca de ella, frente a frente.

-Yo nunca podría amarte -Respondió mientras las lágrimas caían de sus ojos.

-A mi no me importan esos sentimentalismos, solo me gustaría que calentaras mi cama como lo hacías con Ben Solo… Aunque tengo mas experiencia que él y definitivamente te haría olvidar a ese idiota.

Rey se levantó de golpe e intentó tomar a Hux por la garganta a través de la Fuerza. El pelirrojo reía mientras los guardias y los Caballeros de Ren se acercaban a ella con sus armas en las manos.

-Me encanta domar fieras -Dijo levantando la mano para que se detuvieran- Ahora retírate, debo hacer cosas más importantes.

Rey lo miró con asco y odio, mientras era arrastrada rumbo a un cuarto por dos Caballeros de Ren. La dejaron allí encerrada, mientras ella se tiraba en la cama a llorar.