BAJO LAS AGUAS


Hola de nuevo. Espero que os guste tanto como a mi…para que no protestéis por la demora –inevitable, que la vida es así- hay dos capítulos para hoy.

Por favor…los Rew alimentan mis musas


BAJO LAS AGUAS

HP&SS


A Evans no le preocupaba la segunda prueba. Cuando los jueces les dieron acceso a un huevo enseguida tuvieron claro de que se trataba. Fleur había dudado un poco, sugiriendo que también podía ser una harpía o una banshee. Pero Viktor también opinaba que era la voz de una sirena. Solo les faltaba traducirla…Un pequeño chapuzón y ya tenían su adivinanza-pista en un formato inteligible:

"Donde nuestras voces suenan, ven a buscarnos,

que sobre la tierra no se oyen nuestros cantos.

Y estas palabras medita mientras tanto,

pues son importantes, ¡no sabes cuánto!:

Nos hemos llevado lo que más valoras,

y para encontrarlo tienes una hora.

Pasado este tiempo ¡negras perspectivas!

demasiado tarde, ya no habrá salida."

Fue sencillo deducir que la prueba consistía en recuperar algo tomado por las sirenas que habitaban el fondo del lago. Fleur puso mala cara y murmuró que para ella iba a ser difícil. Como parte veela, sus elementos afines eran el fuego y el aire. Bucear en agua helada durante una hora…extremadamente difícil, casi contra natura para ella. Viktor cabeceó asintió, susurrando que al menos ya tenían claro que la última prueba seria algo basado en el elemento tierra, después de una prueba con fuego y otra con agua, porque las pruebas basadas en aire por entero eran muy, muy raras. Con una chispita de diversión en los ojos, Evans añadió:

-La cooperación nos resultó bien…

Fleur agitó la melena con un "uf" y Viktor rió con franqueza, palmeando el hombro de Evans. Ninguno de ellos habia entrado voluntariamente y nada en las reglas impedía que aunasen esfuerzos, aunque erizase las sensibilidades de más de uno…Ahora que ya habían cumplido con las obligaciones del torneo, lo que restaba de las fiestas navideñas las iba a disfrutar. Refinar los detalles de su plan podía esperar.

HP&SS

Severus y Evans, los Malfoy, Sirius y Remus y la no tan pequeña tropa que iba creciendo a su alrededor se retiró a Prince Hall para disfrutar en la intimidad lo que restaba de las vacaciones, celebrar fin de año y posteriormente ofrecer un baile casi "estrictamente familiar" al que todo el mundo quería ser invitado en los salones del Refugio de Caza de Malfoy Manor. Con la elegante diplomacia que le caracterizaba, Lucius habia rechazado cualquier velada insinuación para asistir a la fiesta de conocidos de negocios y oficiales del Ministerio. Por supuesto, Fleur, Viktor y sus parejas habían sido invitados al baile. Para furia de Ron y envidia mal disimulada de Hermione.

HP&SS

La risa de Evans podía oírse, y Severus se asomó con curiosidad al ventanal del su despacho. Hedwig volaba calmadamente en lo alto, mientras Evans hacia pequeñas acrobacias en su escoba, el joven fénix revoloteando a su alrededor. Después de su último ciclo de cremación, ya no lucia un plumaje escarlata y dorado…al menos no completamente. El dorso y la parte superior de sus alas aun eran rojas, con difuminadas barras negras en el borde del ala y las rémiges en refulgente plata. La cabeza y el cuello eran de un azul casi metálico con filigranas doradas y la cresta en plata. Y el azul se convertía gradualmente en verde y bronce en el pecho, que se aclaraba al amarillo y oro en larga cola. El pico y las patas eran color bronce, con los ojos dorados rebordeados en negro. Y el reverso de las alas era una intrincada mezcla de complejos dibujos de plata, oro y bronce sobre plumas negras. Abajo, paseando entre las flores y macizos de arbustos, Draco caminaba charlando con Firenze; su eterna escolta trotando diligente por los senderos empedrados del jardín unos pasos más atrás.

-Se les ve…felices, verdad?

"Penny" Perenelle Flamell se habia acercado y también miraba a través de los cristales.

-Es una lástima que no pueda competir por el equipo de Slytherin…Tiene una habilidad natural y talento como para ser profesional…

De la susurrada respuesta de Severus, Penny, aun absorta en las piruetas aéreas tan solo entendió que el talento de Evans era natural…Dando un último vistazo al equipo de acrobacias aéreas que parecía haber invadido el espacio aéreo de los jardines, la señora Flamel encaró a su anfitrión y murmuró:

-No me refería a eso. Perdóname la franqueza Severus…hasta un ciego vería lo que solo tú no quieres ver. Evans está enamorado de ti…

Severus rezongó casi imperceptiblemente, y murmuró con un deje de amargura:

-Ya…todo lo más es un enamoriscamiento adolescente… ¿Y cuanto durará eso? Podria ser su padre. No puedo alentar algo de lo que ambos acabaremos arrepintiéndonos tarde o temprano…

Agitando la cabeza con frustrada irritación, la dama de aparente mediana edad añadió con una cierta ironía ante la tozudez del otro:

-Eso joven amigo mío, ¡no puedes saberlo!

Desviando la vista casi inconscientemente hacia la ventana, Severus murmuro con bastante descorazonamiento:

-Lady Flamel…Evans está…atrapado en este matrimonio. Yo, simplemente soy…su única opción en este momento.

Un leve tinte de sonrojo habia cubierto las mejillas usualmente pálidas y Perenelle Flamel contempló pensativa al hombre. Severus estaba empeñado en negarse a sí mismo una oportunidad de felicidad, todo por un estúpido sentido… ¿de qué? ¿Moralidad, lealtad? ¡Por Merlín, que un matrimonio concertado no es sinónimo de infelicidad! Una pequeña diferencia de edad o que la relación comience a raíz de un acuerdo no significa nada. Lucifer Malfoy y su segunda esposa fueron tremendamente felices, y se llevaban casi cuarenta años. Torcall Nott también tuvo un matrimonio muy feliz hasta que Dreide falleció…y ni siquiera se conocían más que superficialmente antes de la boda.

-Entonces supongo que el compromiso de Draco y Firenze debe de parecerte completamente horrible.

-No, claro que no…pero es totalmente distinto. Firenze es un centauro.

Penny jugueteó con su sencillo anillo de boda, una delgada alianza muy desgastada de oro y murmuró:

-Pero tiene edad como para ser su abuelo y tienen un contrato…Según tu lógica, están condenados al fracaso o la miseria…

Severus bajó la mirada cariacontecido, evitando enfrentar los sabios ojos color avellana y añadió a regañadientes:

-Es completamente diferente… En términos de su especie, Firenze es poco más que un joven que acaba de dejar atrás la adolescencia. Y su adoración por Draco es evidente…y correspondida, claro.

Tras un largo silencio, Severus murmuró aun sin mirar:

-Evans se casó conmigo para escapar de una situación tan insostenible…que un matrimonio convenido le ofrecía más libertad. Por eso accedí, porque era lo correcto. Evans se marchará, tarde o temprano…las clausulas de disolución están ahí por algo. Ese es el acuerdo, un mentor y protector a cambio de un heredero.

-Tal vez empezara así, pero no es eso lo que veo cuando os miro a los dos.

Tomando un par de vasos y sirviendo un poco de dulce y aromático malvasía, Penny tomó un sorbito y miró de nuevo por la ventana.

-Déjame contarte una pequeña historia. Ya no queda quien lo recuerde, pero yo no soy la primera esposa de Nicolás. En nuestra época la inmensa mayoría de matrimonios eran concertados por las familias, por razones sociales, políticas o económicas. Los sentimientos de los contrayentes rara vez se tenían en cuenta. Con la mayoría de sus esfuerzos centrados en sus estudios, Nico se casó porque era lo socialmente esperado e imprescindible para tener un heredero. La epidemia de peste de 1348arrasó cruelmente su familia, arrebatándole padres y a su único hijo y heredero. Con graves secuelas y destrozada por la muerte de su pequeño, su esposa sobrevivió languideciendo por unos años hasta morir.

Severus observó cuidadosamente el rostro pensativo de la mujer y reajustó el agarre en su propio vaso, mientras la dama tomaba un nuevo sorbo.

-Sin nada que le atara, aislándose emocionalmente de todos, y más determinado que nunca a lograr su empresa, Nico emprendió solo su largo viaje en busca de conocimiento… Cuando finalmente regresó a Paris, ya habia pagado el precio de su agridulce éxito. Recubierto de una coraza, emprendió obras filantrópicas como asilos y hospitales. No llevaba una vida ostentosa, pero le sobraba dinero para ayudar a los demás...

Esbozando una pequeña sonrisa, la mujer continuó.

-Un viudo sin hijos, económicamente bien situado, culto y que se conservaba sorprendentemente joven era un excelente candidato a yerno para muchos padres; y un potencial buen marido para muchas jóvenes. Nico escuchaba pero siempre evadía la cuestión. Amablemente, y casi con tristeza, cuando mi padre me puso entre sus brazos en un baile, ensalzó las cualidades de jóvenes prometedores y bien situados, sin mencionar las suyas.

Tras un nuevo sorbito de vino, la mujer prosiguió:

-Mas de un año de intercambio de cartas y libros, ocasionales encuentros sociales y pura insistencia le llevó a revelarme que nunca podría darme hijos, esperando disuadirme, porque la diferencia de edad entre nosotros no lo había hecho. La prolongación de la vida que otorga la piedra filosofal no es gratuita…Además del dolor de perder a conocidos y amigos, la infertilidad es el precio a pagar. No fue fácil convencerle de la solidez y veracidad de mis sentimientos…o de que los años que nos separaban eran irrelevantes. La vida no es un camino de rosas, y hemos tenido desavenencias, e incluso grandes peleas. Pero nunca me he arrepentido de mi decisión Severus…y Nico tampoco.

Penny se levantó lentamente, puso una mano en el hombro del usualmente reservado hombre y añadió murmurando antes de salir del despacho:

-Se que la posibilidad de salir lastimado es aterradora, pero si continuas escondiéndote detrás de tontas escusas vas a dejar escapar algo absolutamente irremplazable. No hay nada que valga la pena que no implique riesgo…

Con el leve sonido de cierre de la bien engrasada puerta al salir la mujer, Severus se asomó de nuevo a la ventana, un aire de intensa concentración haciéndole fruncir levemente el ceño. El fénix volaba emitiendo pequeños trinos de alegría, entre picados y acrobacias, compartiendo juegos aéreos con un grupo de jóvenes águilas pescadoras. Severus se sorprendió un poco cuando Evans hizo un giro en tirabuzón para acabar saludándole efusivamente y lanzándole un beso desde su escoba…y picar en pos del huidizo fénix casi sin pausa. Sentimientos y esperanzas denegadas incluso ante sí mismo, insultando al maldito Espejo de Oesed por plantar en su mente imágenes de cosas imposibles; deseos que habia encerrado bajo siete llaves y candados, germinaron como semillas tras las primeras lluvias de primavera. Si alguien le hubiese preguntado la causa de su cambio, hubiera dicho que era por reconocer el sabio consejo de alguien que habia vivido mucho. Pero la verdad en el fondo de su corazón; la clave de todo era…por un beso volado.

HP&SS

El baile fin de Año en El Refugio de Caza de Malfoy Manor reunió a una dispareja multitud: Los Lovegood, Longbottom, Greengrass, Montague, Millicent Bulstrode, Thor y Theodore Nott, Griffin Scamander, su esposa Lorena y su hijo Rolf. Los Krum, William Weasley, Fleur y su familia, los hermanos Colin y Dennis Creevey, Blaise Zabini, Cedric Diggory, Firenze. Los ancianos Lord Rosier y Lord Lestrange se retiraron pronto, sin esperar al inicio del baile. Sirius, Remus y su manada, incluido Charlie Weasley revolucionaban a algunas de las más tradicionales damas. Nimphadora Black no parecía divertirse mucho y de vez en cuando sus ojos buscaban involuntariamente a cierto licántropo, mientras aferraba la copa de zumo de manzana gasificado. Andrómeda y Edward Black-Tonks también se disculparon, y desaparecieron con el pequeño Perseus Duarte Black -que aun no habia cumplido dos meses- finalmente de nuevo entre los brazos de su madre. Muchas damas habían admirado con visible sinceridad y buenas dosis de envidia a su madre, felicitándola por su reciente –y tardía- segunda maternidad. Persy habia sido formalmente presentado como el nuevo y flamante miembro de la casa Black, e inmisericordemente alabado por todas las damas presentes. E incluso bastantes caballeros. Era un bebé muy tranquilo. Cuando estaba despierto, sus ojos grises observaban a su alrededor con aire sorprendentemente curioso para su corta edad. Como su hermana mayor, ya daba muestras de haber heredado el gen metamorfo, cambiando el color castaño claro de su cabello a negrocuando Evans lo raptó de entre los brazos de Andrómeda.

Evans sonreía abiertamente dándole el biberón a Persy, con un brillo de absoluta delicia en los ojos que puso un nudo en el estómago de Severus. Remus le hacía carantoñas al bebé por encima del hombro de su hijo, mientras Sirius espiaba desde una distancia más prudente. La elfina nanny que Severus habia regalado a Andy se mantenía unos pasitos por detrás, con una canastilla en el brazo y lista para intervenir si era necesario o si el joven se cansaba. Pero hasta que Persy no se quedó dormido y bien dormido de puro cansancio, pese a las novedades a su alrededor, no hubo manera de separar a Evans del infante. Con reluctancia, Evans dejó que la elfina se llevase al bebé a la habitación de sus padres, sus ojos llenos de una visible añoranza. Tragando saliva disimuladamente, Severus no pudo evitar contagiarse de esa misma emoción…La estampa de Evans era absolutamente "maternal" y la hasta ahora vaga aspiración de perpetuar su familia se convirtió en una intensa necesidad de algo tan delicado y hermoso…el deseo de crear esa estrellita reluciente que era una nueva vida con Evans… Girándose para mirarle a los ojos con una sonrisa llena de promesas y chispeantes esmeraldas, Evans le tendió la mano y Severus le llevó sin dudas a la pista de baile. Atendiendo a un pequeño gesto de Evans, los primeros acordes de un melódico, antiguo y lento tango de Carlos Gardel -"El día que me quieras"- sonaron en cuanto Severus deslizó su mano en su cintura…

(NA: "El día que me quieras" este tema ha sido versionado muchas veces…pero si tienen ocasión, busquen el original interpretado por Gardel, en la película de igual título)

La mayoría de asistentes se sumó prontamente a la última danza del año, incluso Draco y Firenze bailaban comedidamente en atención a su diferente anatomía y los cascos del centauro. Como la tradición mandaba, la cuenta atrás para las doce campanadas de medianoche puso fin a los acordes del lento y sentimental baile. Mientras las miradas de la mayoría eran atraídas por el romántico primer beso entre el joven centauro y su prometido,-especialmente teniendo en cuenta que Firenze tuvo que hincarse rápidamente de manos para ponerse a un nivel cercano al de Draco- ese beso no fue el más significativo. Mientras la escolta de centauros repiqueteaba los cascos en el suelo y Lucius carraspeaba discretamente para disuadir a su hijo de continuar alimentando su pérdida de control y arrebato hormonal, Evans aprovechó bien la ocasión que la festividad brindaba.

Severus no podía escabullírsele de entre las manos y Evans le besó en los labios volcando sus emociones, aunque manteniendo el decoro y la propiedad. Los labios de Evans eran como miel caliente: dulces, sedosos y ardientes; moviéndose delicada y suavemente contra los suyos. Pidiendo y entregando, suplicando y arrebatando a la vez. Severus se dejó llevar por el dulce tormento, abrazándole como si fuese el más preciado, frágil y delicado tesoro de cristal de bohemia. Un atisbo de lengua curiosa e inquisitiva le hizo temblar de sorpresa, pero los dulces labios regresaron y calmaron su shock, haciéndole pensar por un instante que habia sido un espejismo de su alocada imaginación, espoleada por las emociones del momento. Mientras a su alrededor todos se congratulaban por la entrada del Año Nuevo, Evans deshizo el dulce pero largo e intenso beso lentamente, sin separarse más que unos cm de él susurrando: "Feliz Año Nuevo". Con los verdes ojos brillantes como estrellas, y tras relamerse levemente los labios enrojecidos como ascuas, el joven murmuró muy suavemente y con voz algo enronquecida:

-Sev…¿Podemos…¿Podemos tener uno, por favor? ¿Nuestro bebé?

Obviando la pequeña multitud que les rodeaba, y sin intentar ocultar el shock, Severus entreabrió los labios sin encontrar realmente palabras y Evans añadió rápidamente y casi sin aliento:

-Si, si; ya sé lo que vas a decir: que todavía es muy pronto y que querías esperar unos pocos años más, pero Sev…Ya casi he completado mi formación teórica como medimago, y eh …no es que tenga que parirlos yo, así quepenséquepodiamos...

Severus parpadeó como si le hubiera deslumbrado un relámpago, cerrando lentamente la boca y sin soltar el delicado abrazo en que mantenía a su joven esposo. Finalmente su cortocicuitado cerebro terminó de interpretar las asombrosas señales del mundo exterior. Lo que veía frente a él, reflejado en el rostro de Evans, mezclado a incertidumbre y expectación…era anhelo; el mismo instintivo y casi inconsciente deseo que se habia enroscado en sus propias entrañas antes al verle con Persy entre los brazos; eso era lo que relucía ahora claramente en los verdes ojos aun dilatados por el beso.

-…es que realmente quiero empezar a formar nuestra familia Severus…¡Ahhg!… aunque solo sea uno, Sev…

Exhalando lentamente, acomodándole mejor contra su pecho y besando sus cabellos, Severus murmuró roncamente, mucho más afectado de lo que dejaba traslucir:

-¡Oh, mi dulce Harry Evans!…¿Cómo podría negarte un hijo cuando me lo pides así?

El control de Evans se desbordó y por un instante, todo el salón recibió un súbito destello de jubilosa alegría antes de que pudiera controlarse. Con una sonrisa tan brillante como para hacer palidecer al Sol, y besando nuevamente a un algo descolocado Severus en los labios, Evans notó húmedos los ojos, de pura felicidad. Y Severus respondió suavemente, con un delicado y casi imperceptible movimiento que hizo sonreír en el beso a Evans. La rara sonrisa que se instaló por casi el resto de la fiesta en el rostro de Severus atrajo más de una mirada curiosa, pero nadie se atrevió a preguntarles.

HP&SS

Severus Prince entró a la sala de conferencias reprimiendo la irritación. Dumbledore tenía que fastidiarle y arruinar el buen humor que le había acompañado desde la fiesta de Fin de Año, convocando una de sus ridículas reuniones el primer día lectivo. Minerva parecía contrariada, sus labios apretados delatando su irritación. Madam Máxime conversaba casi con discreción con un pisaverde de aspecto lánguido con un portafolio muy ornamentado. Detrás de una barrera de privacidad, el delegado búlgaro Ivanof Volga parecía estar insultando generosamente a juzgar por sus gestos a un compatriota de pelo canoso y aire decrepito que llevaba una anticuada trompetilla. Mientras Bartemius Crouch apretaba una y otra vez los papeles que su asistente personal Percival Weasley le habia tendido, aparentemente escuchando a medias la animada charla de Ludo con Albus. Con un saludo generalizado y eligiendo con rapidez sentarse junto a Minerva, Severus murmuró:

-¿A qué se debe esta inesperada reunión? Mi agenda está bastante llena Director…

-Ah, Severus…esta vez mi muchacho me temo que el culpable es nuestro querido Bartemius…

Secándose el sudor de la frente con un pañuelo, el Sr. Crouch reordenó una vez más sus papeles y comenzó a hablar.

-Las pruebas del torneo…están pre-acordadas entre los representantes de los tres ministerios inglés, francés y búlgaro. Esta situación era impensable, no podemos volver a retomar negociaciones que han llevado meses…En cuanto a la segunda prueba…no habíamos considerado esta posibilidad…Esto es altamente irregular, y hemos tomado medidas para que este conocimiento no salga de aquí…esta es la pista en que llevan trabajando los campeones casi mes y medio desde la primera prueba el 24 de noviembre…

Percy tocó con su varita una pequeña esfera y una cancioncilla comenzó a escucharse.

"Donde nuestras voces suenan, ven a buscarnos,

que sobre la tierra no se oyen nuestros cantos.

Y estas palabras medita mientras tanto,

pues son importantes, ¡no sabes cuánto!:

Nos hemos llevado lo que más valoras,

y para encontrarlo tienes una hora.

Pasado este tiempo ¡negras perspectivas!

demasiado tarde, ya no habrá salida."

Con cierta irritación, Percival añadió entre dientes:

-A nadie se le ocurrió pensar que dos campeones se elegirían mutuamente como pareja para el baile, o que llevarían a menores de edad y mucho menos a un profesor! ¡Se suponía que tenían que elegir parejas dentro de los parámetros lógicos y razonables entre su grupo de edad!

Revolviendo una vez más sus papeles en un gesto nervioso, Crouch continuó con miradas furtivas y nerviosas:

-Es un absoluto caos…¿Cómo van a competir si dos de los participantes son el rehén que ha de rescatar el otro del fondo del lago? ¿Y qué hacemos con los segundos campeones?

-¡Ah, esos amores de juventud! ¡Que romántico!

Dando una palmadita en el brazo del otro, el Director añadió con una sonrisa beatifica:

-Ya te he dicho que no hay que preocuparse de nada, Barty. Lo del baile no ha resultado del todo bien, pero estoy seguro de que podemos arreglarlo. La Srta. Granger y el Sr. Weasley has sido muy discretos, pero su corazón ha ganado. Cualquier Griffindor estará encantado de ofrecerse como rehén para ellos. Habrá que mover algunos hilos para traer al novio o prometido de la joven Fleur desde Francia…La Srta. Chang estará encantada de ser el rehén para el Sr. Krum, y todo el mundo sabe que Ginny Weasley está destinada a ser la futura Lady Potter, por supuesto ella será el rehén para nuestro Harry…

Minerva, que habia pasado del blanco al rojo, estaba tan indignada que no encontraba palabras. Pero Severus, con más control bajo presión, ignoró su propio ultraje ante la mención de Ginevra Weasley, entrecerró los negros ojos y fulminó con la mirada a ambos, ignorando el aire de estupor de Madam Maxime, de agravio del Sr. Volga que mascullaba entre dientes, pasándose la mano por la cara con aire de desesperación o el de absoluta sorpresa de Bagman. Con deliberada lentitud, y mirando a Minerva, Severus murmuró con aire de incredulidad:

-Minerva... los gemelos han debido contaminar con alihosty mi café, porque me ha parecido entender que el Sr. Crouch ha acordado una prueba bajo las aguas del lago implicando múltiples rehenes en nombre el Ministerio …

Echándose a la boca uno de sus caramelos, Albus asintió con jovialidad, y Crouch se limpió el sudor moviendo el bigote compulsivamente. Alzando una ceja, y con un tono peligrosamente bajo, Severus añadió venosamente:

-Por si los dragones no fueran bastante ¿Necesitan poner a más gente en peligro todavía?.

Atiesándose en su silla, dejando que una parte de su magia crease una incómoda corriente de aire desagradablemente húmedo y frio en torno a su persona, Severus murmuró con los ojos repletos de chispas:

-No es el único que conoce las normas del Torneo…Sr. Crouch; y me aseguraré de que todos, absolutamente todos, alumnos y público en general sepan que no están obligados a tomar parte de esta estúpida, monumental y disparatada locura en modo alguno.

-Pero…los acuerdos...

Los ojos marrones de Crouch giraban de un lado a otro como los de un carnero acorralado, mientras su bigote negro salpicado de canas temblaba. Severus se alzó y cogió el legajo de papeles de manos de Percy y escaneó rápidamente el manoseado pergamino. Rezongando, y pasándolos a Minerva murmuró:

-En ningún momento se especifica que el "objeto de afecto" llevado al baile es una persona. Tal como está redactado, cualquier cosa que llevaran esa noche puede ser la "prenda" entregada a las sirenas.

Percival releyó cuidadosamente su propia copia y asintió con vehemencia.

-El profesor Ss…¡El profesor Prince tiene razón! Podemos usar cualquier cosa que llevasen al baile.

Con un mohín digno de un niño de dos años al que le prohíben comerse una fuente de dulces Albus refunfuñó:

-¿Y qué tiene de heroico eso?

Minerva se levantó bufando como una gata.

-¡Albus! ¿Te has vuelto loco?

-Absolutamente nada, afortunadamente.

Murmuró Severus, deteniéndose junto al umbral antes de abrir la puerta. Con cierta sorna añadió con una vistosa floritura de varita:

-Y Director, haría bien en empezar a llevar una lista de los profesores con Ud. Su falta de memoria está alcanzando niveles muy preocupantes.

El rollo de pergamino recién conjurado le dio un golpe en el lateral de la cabeza, torciéndole las gafas y dejándole boquiabierto cuando Minerva añadió con aire de falsa inquietud:

-Quizás un cuadernillo de fotos rotuladas seria más efectivo…Vamos Severus, Filius me prometió una copita del último licorcillo que ha estado preparando, y realmente, creo que lo necesito para calmarme los nervios…

Madam Máxime se levantó ignorando al aun pasmado Director y dejo resonar su vozarrón:

-Tengo en mi equipaje un excelente licor de Cassis artesanal…no me importaría compartirlo….

Ivanof Volga asintió, y gruño con su fuerte acento:

-Si quieren probar algo más seco, el licor de vodka que destila mi familia está a su disposición.

Con una sonrisa, Minerva hizo un gracioso gesto de afirmación hacia los otros y enlazó su brazo en el de Severus, murmurando con pensativa concentración:

-¿Crees que Pomona se animará a aportar uno de sus famosos de pasteles de nueces y calabaza?…

Severus dedicó una última y helada mirada al Director y susurró esbozando una peligrosa media sonrisa:

-Obviamente, Minerva

HP&SS

Además de la inmediata comunicación a los alumnos por parte de sus jefes de casa o responsables, - y solo con un poquito de aliciente- la prensa reanudó con impulso su cobertura de los sucesos. El Profeta, Corazón de Bruja y otras revistas, publicaron nuevos y jugosos artículos dedicados al Torneo; incluyendo una entrevista con Evans y Severus para el Quisquilloso; en la que se mencionaba varias veces que nadie salvo los elegidos por el cáliz estaban obligados a competir o participar en modo alguno en el desarrollo de las pruebas o a prestarse para cualquier actividad relacionada con el Torneo, sus pruebas y eventos especiales. La revista Ley y Orden, publicó un nº especial con el estudio realizado por el bufete de abogados sobre las clausulas y en San Mungo dedicaron el número mensual del boletín médico a la evolución en el tratamiento y pronóstico de las lesiones, usando las estadísticas de heridos y muertes del torneo. Albus parecía desolado…¡como si hubiesen anunciado el cierre de todas las fábricas de caramelos de limón!

Era evidente que algunos de los campeones "oficiales" continuaban buscando la manera de afrontar el desafío en el lago, como atestiguaban las quejas de Madam Prince sobre Hermione a la hora de cerrar la biblioteca. Los "no campeones" parecían ajenos a la presión, e ignoraban decididamente los supuestamente "furtivos" intentos de Ronald Weasley de espiar sus conversaciones o las burdas tentativas de flirteo de la Srta. Isabeau Florit con Viktor. Evans sobre todo estaba más ocupado en prepararse para la inminente celebración de su primer Imbolc, que iba a ser el primer paso para tener descendencia con Severus.

Tenían luna nueva, y el día prometía una noche despejada de nubes…unas condiciones ideales para la observación de las estrellas, como habia observado con evidente entusiasmo la profesora Sinistra durante el almuerzo. Toda la casa de Slytherin colaboró en durante los días previos en realizar la limpieza de primavera, culminando esa mañana con la recolección de ropas que les quedaban pequeñas, deterioradas o fuera de uso. Algunas prefectas y un par de elfos seleccionaron de entre el montón las piezas –insalvables- con las que elaborar el Brídgeód –muñeca de trapo representado a la diosa Bridgit-, que fue llevado por todos y cada uno de los dormitorios en un desfile procesional, mientras frente a la chimenea central se le preparaba una "cama" y una fuente con una ofrenda de comida y bebida. También dejaron para ser bendecidas sus corbatas, algún chal, gorro o bufanda. Después de haber preparado velas rituales durante toda la tarde en la sala común, encendieron algunas de ellas colocándolas junto a las ofrendas y en las ventanas que se abrían bajo las aguas heladas del lago. Con las caras alegres y bien abrigados, la inmensa mayoría de la casa de la Serpiente emprendió un paseo –la mayor parte a pie, algunos a caballo- hacia el Bosque antes de la cena, incluyendo entre sus filas a miembros honorarios e invitados. Firenze, Bane, Ronan y Lecce les aguardaban cerca del viejo huerto de frutales, y les invitaron formalmente a seguirles al Bosque. Severus recordó estrictamente a todos que el Bosque Prohibido era peligroso y seguía estando prohibido a los alumnos sin supervisión. Cuando los caminos y senderos relativamente trillados se volvieron estrechas y apenas visibles sendas de venado; desde su puesto en cabeza, Severus ordenó montar de dos en dos en los fiables y seguros ponis a los alumnos más pequeños, dejando las riendas de los animales en manos de los alumnos mayores. Jacob simplemente entró en fase y Nessie se subió a su lomo. Seth también cambió, y trotó juguetonamente hasta situarse en cabeza, cerca de Bane, que le ignoró por completo. Leah se quedó en la retaguardia con Charlie, Sirius y Remus en la zona central. Para delicia de Draco, Firenze le subió a su lomo, con tan solo un gesto hosco de Bane. Evans le habia cedido las riendas de su montura a una mosqueada Nimphadora, que ahora llevaba a Luna y Dennis, mientras Colin caminaba justo detrás de ellos, con Neville un poco mas atrás. Por supuesto, eso supuso que Severus le izara a la grupa de Gosth, donde el moreno procedió a enlazar los brazos en torno a Severus como un pulpo. El lento avance les llevó tortuosamente hasta zonas casi desconocidas del bosque, donde la senda comenzó a ascender por la falda de una colina.

Con contenida algarabía, entre los saltos de Seth y los retozos de Jacob, los más pequeños desmontaron; y mientras algunos de los adultos y los alumnos de más edad aseguraban los caballos en una zona adecuada aun bajo la cubierta vegetal, los demás treparon por las peñas hasta la cumbre que se elevaba por encima de las copas del bosque: una rocosa y escarpada isla en un mar de hojas verdes. El terreno natural pronto dio paso a gruesos muros de piedra bruta creando sucesivas y cada vez más estrechas terrazas amuralladas en un casi laberinto que seguía las curvas naturales de la colina. En la cima la vista era espectacular. El bosque a sus pies, el castillo de Hogwarts y parte del lago a un lado, y la cadena de colinas y montañas que ocultaban el valle de Prince Hall al otro.

La cima de la colina estaba casi desnuda de vegetación, protegida por un burdo empedrado de gruesas lajas con abundante musgo e hierba creciendo entre ellas y algunas matas de flores silvestres. Casi marcando Este y Oeste, dos enormes tejos muy retorcidos y añosos, con troncos que hubieran requerid personas para abarcarlos dejaban volar sus ramas sobre la cima desde la terraza inferior. Hacia el Norte y el Sur, asomaban las ramas de dos acebos singularmente desarrollados y frondosos. Casi en el centro, dentro de un amplio círculo de antiguas losas de granito rebordeado por un par de hileras de basalto con numerosas runas talladas; cerrado y protegido por portones de gruesas maderas herradas había un antiguo pozo. Cuando retiraron los pesados portones, pudieron ver que estaba forrado de bloques de granito muy bien labrado y decorado profusamente con runas, hundiéndose en la colina con una escalera de caracol que descendía hasta el agua. Los mayores y adultos desempacaron y entre todos ayudaron a disponer sobre el suelo mantas, velas, comida y bebida. Los que habían atendido a los caballos subieron leña y pronto tuvieron un par de alegres fogatas encendidas. Seth, el último en subir después de su vuelta marcando un perímetro de seguridad, sacudió la cabeza y trotó con el rabo orgullosamente tieso, ignorando la mirada precavida de Leah o el resoplido de Jacob.

Mientras los demás comenzaban a trenzar cruces de Brigit; después de aplicarse mutuamente varios hechizos de limpieza, Severus y Evans descendieron al pozo con baldes de madera y cuero, para recoger agua para una purificación ritual. Dora no parecía nada contenta, contemplando el inicio de la espiral de piedra con el ceño fruncido, y Sirius se acercó a ella.

-Dora…entiendo que no estés contenta, pero tienes un contrato vinculante que cumplir, te guste o no.

Ignorándole con mal humor, la metamorfomaga apretó los puños. Sirius entrecerró los ojos, y su pose se hizo más tensa.

-Nimphadora Lycoris Black… si haces lo mas mínimo para comprometer los resultados, ser desterrada deshonrosamente de la familia Black va a ser el menor de tus problemas. Tal vez a Evans le dé reparo invocar la clausula vigesimoquinta, pero te aseguro que yo no tengo ese problema. Ni tampoco con la decimotercera.

Dora miró con ojos desorbitados a su tío y se estremeció con revulsión, mientras los hechizos de limpieza la barrían de arriba abajo. En cuanto Severus y Evans aparecieron con sus baldes, con gesto enojado cogió los suyos y comenzó a bajar al pozo. Severus alzó delicadamente una ceja y Sirius musitó calladamente:

-Solo le he recordado algunas de las consecuencias de persistir en su pueril rabieta…

Severus asintió e indicó discretamente a Evans la escalera de piedra que descendía cercana al acebo orientado al sur –el ejemplar que era hembra- y aunque con cierta reticencia, Evans acabó emprendiendo el camino. Severus le observó partir, y dedicando una leve inclinación de cabeza a Sirius, se dirigió al acebo macho en el extremo opuesto para proceder a las abluciones pertinentes. Dora emergió minutos después, y ante la crítica mirada de Sirius, empezó a caminar lentamente hacia el Sur. Sin poder evitarlo, sus ojos buscaron a Remus entre adultos y chiquillería, y tras verle besar con afecto a Sirius, se sentó en la mitad de la rustica escalera de piedra suspendida – simples bloques de basalto sobresaliendo de la pared-con el corazón partido en dos.

Evans, con el pelo húmedo y recién lavado, vestido tan solo en una sencilla túnica de lino y las más simples de las sandalias de cuero –todo nuevo e impoluto- se reunió con Severus - igualmente vestido y calzado- en la explanada de la cima, ignorando decididamente a todos los demás. Descendieron de nuevo al antiquísimo pozo, y llenaron con el agua recogida numerosas veces en el cuenco de sus manos una amplia y llana vasija de plata, que dejaron encima del ancho pilar hueco que marcaba el centro del pozo y la escalera.

Se unieron a los demás, y se sentaron solos, cerca de donde estaban Firenze y Draco, sobre una peluda y mullida piel de vaca de la Tierras Altas. Aunque algunos de los otros estaban comiendo animadamente tortas de avena con mermelada o panecillos calientes untados con mantequilla o requesón, y bebiendo leche caliente con vainilla y limón; ninguno de los dos tocó la comida, salvo una infusión de canela endulzada con miel. El sol ya se habia puesto, y la única luz eran las dispersas velas protegidas en faroles y el rescoldo de las dos hogueras encendidas al llegar. Esa y las de las estrellas. Con voz suave y casi hipnótica, Firenze comenzó a hablar:

-Estamos reunidos para celebrar Imbolc, la llegada de la primavera y de nueva vida. Todos habéis tenido lecciones de Astronomía, y aprendido el nombre y movimiento de los astros...

Suaves murmullos y numerosos asentimientos se extendieron por entre los presentes.

-Eso está bien. Algunos incluso… habréis mirado al cielo para predecir vuestro futuro. En el gran orden del universo, eso asuntos son …insignificancias, como el aletear de un mosquito en una noche de tempestad…

Firenze agitó suavemente la cola, alzando los ojos a la noche estrellada y murmuró llevándose la mano al pecho:

-Los centauros observamos los astros durante años, escuchamos el tenue murmullo del cielo, observamos el humo y la llama de las hierbas sagradas…y tal vez con suerte descubramos los grandes cambios del futuro del mundo en ellos. Lo que hemos visto en la pasada década… los signos apuntan a que los magos están viviendo un ficticio periodo de calma antes de una intensa etapa de cambio, crecimiento y revolución…

Tumbándose en el suelo y murmurando que observasen los cielos, mientras dejaba que y Draco se acomodase contra su costado, Firenze susurró:

-Mercurio, el mensajero de los dioses brilla reluciente, lo cual es especialmente interesante teniendo en cuenta los últimos eclipses y oposiciones de Saturno y sus satélites, y que el hemisferio sur de Júpiter ha perdido gran parte de sus bandas y está especialmente blanco desde hace un par de años. En esta noche señalada especialmente para la adivinación, observaremos juntos las misteriosas señales de los cielos…quizás seamos afortunados de contemplar un presagio…

Mientras Firenze continuaba explicando, teniendo a todos pendientes de su suave y callada descripción de los cielos; Lecce, tumbado en el suelo junto a Ronan, con Bane recostado un poco más allá; murmuró suavemente:

-Tiene un cierto don con las palabras, no?

Ronan tan solo agitó las orejas, esbozando una media sonrisa y mirando por un instante la constelación del Unicornio, se sintió reconfortado sabiendo que Magorian y sus pequeños estaban contemplando el mismo cielo y se unirían a ellos cerca del alba…Lecce no era tan afortunado, pero al menos tenía a su nieto y prometido con él.

A lo largo de la noche, las Centaurideas les obsequiaron una preciosa lluvia de meteoros. No excesivamente abundante, pero si con algunas brillantes estelas e incluso una espectacular bola de fuego. La mayoría de los alumnos acabó por dormirse, y Seth se deslizó silencioso sobre sus almohadilladas zarpas entre ellos tapándoles con mantas. Detrás, Jacob estaba aovilladlo, envolviendo a Nessie con su cuerpo. Leah prefirió salir de fase y recostarse en el pecho de su pelirrojo domador de dragones. Habia sido diferente a los rituales de su pueblo, pero igualmente …mágico. Se sentó respetuosamente cerca de Evans y Severus, alzando el morro al cielo, sus grandes ojos estudiando la bóveda estrellada. Draco cerraba los ojos y dormitaba intermitentemente contra el costado de Firenze. Evans se movió lánguidamente, confortablemente acurrucado bajo las pieles con Severus. Firenze acarició el cabello desordenado de Draco, que dormía en ese momento, y murmuró:

-Los cielos parecen sonreír esta noche…las expectativas son buenas…es el momento.

Evans se removió, un ligero sonrojo subiendo a sus mejillas, y Severus le ayudó a levantarse. Tenían que hacer una ofrenda muy personal…y recolectar un ingrediente imprescindible para sus intenciones. Era un tanto embarazoso, pero debía hacerse. Se alejaron, los ojos ambarinos de Remus espiando discretamente su retirada hacia uno de los acebos en la terraza inferior. Completamente desnudos, las túnicas descartadas en el suelo, separados solamente unos pasos, procedieron. Evans hubiera preferido el método alternativo –la idea de Severus masturbándole mientras el devolvía el favor era bastante para hacerle entrar en calor- pero esto tampoco estaba mal. A diferencia de Severus, él prefería mirar sin tapujos…ver las fibrosas y fuertes piernas entreabiertas y las contracciones de los músculos de su espalda era suficiente para compensar el hecho de que Severus apenas le habia dejado darle un vistazo. Tampoco se contuvo vocalmente, y sus gemidos pronto tuvieron recompensa…Severus volvió ligeramente la cabeza y no pudo contener un gruñido propio, mientras trastabillaba un poco recolocándose un poco menos girado y más cerca.

Evans podía sentir la excitación, la innecesaria, buena dosis de culpabilidad, y la esperanza…el anhelo de que todo esto no reventara mas tarde en sus caras…Dejó ir sus propias emociones, su amor y su deseo de una vida juntos, envueltas en la pasión del momento…todo lo que era y deseaba, sin dejar de mirar a los ojos de su amado. Severus creyó que se mareaba, incapaz de distinguir arriba o abajo, cuando Evans se arqueó gimiendo y siseando, sus verdes ojos entrecerrándose involuntariamente de pasión. Su orgasmo fue tan súbito que no pudo contener su propio y ronco gemido. Se dejó caer de rodillas, gruñendo y enarcando en el aire las caderas, mirando por entre sus cabellos como Evans temblaba y vacilaba sobre sus pies…Puso una mano para sujetarle en su cadera, y con un ronco grito, Evans se corrió, justo a la altura de su cara. Sus ijares se estremecieron y retorcieron, exprimiendo su simiente, y tuvo un segundo, breve orgasmo, sin ni siquiera tocarse, que le hizo jadear y gemir. Las temblorosas piernas de Evans cedieron y Severus le ayudó a arrodillarse y después, tras una vacilación, le rodeó la espalda con un brazo, dejándole reclinarse en su hombro. Evans jadeó y suspiró devolviendo el medio abrazo, su otra mano sujetando el preciado vial entre los dedos.

Permanecieron así hasta que sus respiraciones se calmaron, e incluso un poco más. Evans se habia acoplado contra él como una lapa, y Severus pudo notar perfectamente el alocado latir del corazón de su esposo tamborileando contra su costado, los cálidos resoplidos de su respiración haciendo erizarse su piel sudorosa. Sin pensarlo, recogió el otro vial de la mano algo pegajosa, musitando el encantamiento para preservarlos y cerrarlos. Luchando contra la parte de su conciencia que le hacía sentir un poco como un pervertido, por mucho que tratara de abrirse a la idea, Severus envolvió a Evans en un suave abrazo, murmurando naderías muy calladamente. Por mucho que Evans lo hubiese instigado y pedido, una parte demasiado arraigada de su moral aun le hacía sentirse parcialmente culpable…Pero ayudar a Evans y hacerle más fácil el trance era más importante que su propio disconfort moral con la situación. Porque por otro lado, su traicionero cuerpo encontraba sumamente placentera la ocasión...Besó con suavidad los cabellos negros y apoyó calmadamente la mejilla sobre la cabeza de Evans, deslizando arriba y abajo una mano sobre su espalda, suavemente…

Evans se dejó arrullar y abrazar, hasta que fue calmándose, quedando relajado y saciado, sintiendo el tropel de emociones de Severus hasta que solo quedó la cálida y protectora sensación que era habitual. Aunque a desgana, Severus murmuró:

-¿Hey, estas bien? …vamos, hemos de completar el ritual Harry Evans …

Con suavidad, el ojiverde asintió alzó el rostro y besó fugaz y suavemente los labios de Severus. Sonriendo un tanto embelesado, Severus le ayudó a levantarse y puso en lugar seguro ambos viales. A unos pasos estaba la fuente de plata con agua y se lavaron las manos y los genitales en ella. Aun desnudos, vertieron un poco del agua en las raíces de cada árbol sagrado y se aproximaron a la escalera, donde con un par de paños y un balde que habían dejado al efecto, se lavaron el uno al otro con diligencia. Recogieron todo, y finalmente se recolocaron las túnicas. Con cierta timidez, Evans deslizó su mano en la de Severus y este simplemente, apretó suavemente iniciando en regreso hacia los demás.

Pese a que el oído y el olfato de más de uno de los presentes sabía perfectamente que habia pasado entre los dos, nadie comentó nada. Nessie dormitaba confortablemente entre la masa de piel de Jacob, que como Alpha de su pequeña manada, habia permanecido velando toda la noche. Los ojos chocolate del bersequer estudiaron las dos figuras y ahogó un ligero resoplido en la espesa pelambrera de su cola, dando un rabazo admonitorio a Seth, que debidamente reprendido, se acomodó mejor junto a ellos, ensanchando la sonrisa. Dora refunfuñó cuando Sirius la sacudió de su sueño, y frunció el ceño aun más cuando vio a Evans y Severus ofreciéndole un vial de una poción de color violeta. Con una furtiva mirada de reojo a Remus; que permanecía casi imperturbable junto a Sirius, sus ojos refulgiendo como los de un gato en la penumbra; cogió la poción y la tomó de un trago, haciendo una meuca de disgusto y asco. Con una sonrisa, Evans recogió el vial vacío y murmuró:

-En dos o tres semanas procederemos con la siguiente fase, Nymphadora. Muchas gracias.

Severus inclinó brevemente la cabeza, y empujó suavemente a Evans hacia sus propias pieles. Todavía podían dormir unas horas antes de regresar al castillo. Cuando a mediodía la profesora Spring anunció que -de nuevo- no encontraba a uno de sus animales, y que Hagrid habia encontrado y reparado una tabla medio suelta en cercado, los agudos oídos de más de un licántropo la escucharon quejarse al Director. Ahogando una risa en su copa, Seth pensó en el espectacular abrigo que Leha iba a tener cuando terminara de curtir la plateada piel del Escondedetrás.

HP&SS

En la mañana del 24 de febrero toda la escuela, prensa, invitados y representantes ministeriales se encaminaron hacia las plataformas erigidas a la orilla del lago. En un stand especial; justo detrás de los jueces, pero no entre el público o la prensa y mucho menos en la tienda de los campeones, se sentaban los tres segundos y sus invitados personales. Con alegre fanfarria y excesivos perifollos, Bagman anunció a bombo y platillo a los campeones oficiales…

La Srta. Florit salió de la tienda de los campeones, saludó a la multitud tirando besos, envueltas las piernas en un pareo de seda semitransparente, que dejaba ver un triquini rematado con unos diminutos pantaloncitos. Llevaba el pelo recogido en una trenza adornada con vistosas flores artificiales y unas sandalias de tacón de goma. Más de un silbido recibió su aparición y la joven se situó cerca del agua, sin dejar de saludar entre aplausos. Cuando la llamaron, Hermione caminó con torpeza, llevando un traje corto de neopreno, gafas de buceo y unas aletas en las manos. Sin mirar siquiera, se sentó en el borde para colocarse las aletas en los pies, y ajustarse preliminarmente las gafas entre murmullos de confusión de la multitud. Cuando llamaron a Ron, por segunda vez, entró arrastrando los pies, casi empujado por una hosca Minerva, vestido en un anticuado traje de baño rayas, enterizo hasta media pierna y dos calabazas atadas a la cintura, despertando risitas poco disimuladas, especialmente entre los nacidos muggles y mediasangre. Carraspeando, y por una vez sin palabras, Bagman dio el fogonazo de salida.

Isabeau se tiró al agua haciendo una pirueta y nadó durante un rato saludando antes de usar la varita para hacer un encantamiento casco-burbuja. Hermione se ajustó su equipo y se sumergió tras un par de pruebas, sin que el público estuviera seguroa ciencia cierta de que estaba haciendo. Mientras, Ron sacó de su bolsillo un objeto, lo puso en el agua y murmuró algo agitando varias veces su varita. Finalmente, el pequeño objeto comenzó a crecer a ojos vistas, hasta revelarse como una de las barquillas del lago. Con torpeza Ron subió a bordo y tras repetir el proceso con los remos, comenzó a paletear sin mucha coordinación, entre las miradas de incredulidad de los jueces y más de una puya de los espectadores.

El primero en fracasar fue Ron. Su errático bogar no consiguió llevarle muy lejos, apenas una centena de metros; pero pese a todo, sudoroso y frustrado, Ron uso su varita para algún encantamiento…que tuvo por resultado un violento geiser de agua, una barca volcada y a Ron aferrado a esta y gritando a pleno pulmón. Gracias a Merlín, un par de alumnos de Drumstrang que veían el espectáculo desde la cofa de su barco, le lanzaron un salvavidas mágico y lo remolcaron con la larga cuerda hasta la orilla. Mojado como una rata, y tiritando en sus ropas empapadas, Ron desapareció en la tienda de primeros auxilios entre carcajadas e hirientes comentarios. Poco después emergió Isabeau, chillando y manoteando, llorando e insultando a los grindylows por no rendirse a su innegable belleza. Tenía unos cuantos cortes en las manos y las piernas, y un arañazo en la mejilla, y chillaba como si la estuviesen matando. Seldom tuvo que aplicarle un encantamiento desvanecedor para poder llevarla al puesto de primeros auxilios. Finalmente, pasada bastante la hora, Hermione emergió nadando con torpeza, y pronto fue evidente que iba a ser necesario rescatarla. Albus la atrajo a la orilla, y Madam Pomfrey se hizo cargo de una desorientada y mareada Hermione, que apretaba contra su pecho las cubiertas empapadas de un ejemplar de "Hogwarts, una historia".

Los jueces deliberaron, y decretaron que los segundos debían intervenir para completar el rescate de los objetos antes de emitir una puntuación. Así que cuando Bagman los llamó por su nombre, los tres jóvenes descendieron de su estrado y se situaron en el borde de la plataforma junto al agua. Krum agitó la varita, y desde su barco, una barca auxiliar desplegó sus velas y empezó a surcar las aguas hacia ellos, impulsada aun más por una corriente de brisa conjurada por Fleur. Mientras Evans, ejecutando un simple encantamiento convocador, hizo volar hacia él desde el bolsillo de Severus al basilisco, que pese a la indignidad del tratamiento, observaba con curiosidad los procedimientos. Una vez en su mano, y con toque de su varita, la serpiente creció, creció y creció hasta alcanzar unos impresionantes cinco metros de longitud, enroscados en torno a los tobillos de Evans. La multitud, permaneció en hipnótico silencio, roto por un colectivo grito de terror cuando la serpiente amagó un ataque. Sonriendo y colocando en torno al collar que adornaba su cuello un tubo conteniendo un pergamino, Evans dio un golpecito en el morro a la serpiente y esta se deslizó al agua, para surcarla rauda como una saeta y sumergirse poco después. Krum y Evans aguantaron el barquito para que Fleur subiera a bordo, sentándose a popa. Después subió Evans y Krum soltó el cabo, mientras Fleur agitaba la varita creando nueva brisa, Evans se apostaba la proa y Krum izaba y controlaba la vela latina y el timón con un toque de su varita.

La sinuosa forma de la serpiente podía verse surcando perezosamente donde el agua comenzaba a ser más profunda y alzó la cabeza para recibir una caricia de Evans y volverse a sumergir. Varias sirenas emergieron, armadas con tridentes y rodeando a otra de aspecto imponente. Inclinando la cabeza respetuosamente, Evans conjuró una plataforma semisumergida, y la sirena se acomodó en ella. Krum empleó un hechizo traslador, y Fleur silenció sus voces en una burbuja de privacidad de cara al resto.

-Venimos en paz, Murcus, a proponer un trueque al Pueblo del Agua.

La sirena se apartó el largo y enmarañado pelo verde de los ojos amarillos y gruñó:

-Un trueque dices…cuando envías a esa bestia en nuestra busca!

-Nuestras disculpas, Sirena Murcus. Pero nos vemos forzados a competir en contra de nuestra voluntad, en un tiempo limitado y en las condiciones impuestas.

La sirena se reacomodó el collar de guijarros sobre la piel amarillo grisácea del pecho y batió el agua con la cola. Otra sirena se inclinó y murmuró algo y asintiendo, Murcus murmuró:

-Veamos de que se trata…

Fleur se levantó, y murmuró, sacando una diminuta jaula de canarios:

-A cambio de la prenda de la Srta. Florit ofrezco una bandada de gansos.

Los ojos de varias sirenas centellearon y Murcus asintió.

-¡Apparaître Oiseaux Anseris!

Una bandada de más de 50 ocas bien lustrosas y un igual numero de jovenzuelos a medio criar emergió de la jaula, revoloteando y aterrizando ruidosamente en el agua, las familias reagrupándose y explorando el nuevo territorio. Un par de ellas más osadas, se subieron a la plataforma y empezaron a acicalarse.

Una de las sirenas arrojó con rapidez a la barca un espejo de plata y Murcus le dio un coletazo. Pero ahora todos los ojos estaban fijos en ellos con un brillo codicioso e incluso aparecieron mas cabezas a su alrededor en el agua. Krum se levantó, y sacando de un bolsillo una diminuta pecera de bola, murmuró:

-Offrezko un banco de ekturviones. ¡Apărea piscis sturgio!

De la pecera brotó un inmenso chorro repleto de enormes peces, algunos de más de dos metros, que saltaron a las aguas de lago y emprendieron una furiosa escapada, algunos dando grandes saltos. Esta vez, el ansioso tritón miró con precaución a su líder antes de recibir un asentimiento y depositar en la barca una empapada caja de ranas de chocolate. Varios individuos nadaron en pos del cardumen, vigilando sus movimientos. Con aire pensativo, la sirena jefe murmuró:

-¿Alguna posibilidad de ofrecer algo a cambio del tercer trueque?

Evans sonrió y murmuró:

-Si el pueblo del agua acepta mis condiciones…

Murcus hizo un gesto de adelante con la mano y Evans añadió:

-Recibiremos seis sacos de plumón y pluma de primera calidad al año. Si hay exceso de producción Prince Hall lo comprará todo a la mitad del precio de mercado. El tamaño del cardumen de esturión debe mantenerse o incrementarse, y tendremos derecho a ¼ del caviar que produzcan a repartir entre las tres familias. Si el pueblo del agua acepta esto durante tres generaciones…¡Apareccio sirénidos manatís!

Con una enorme salpicadura, una ola saltando de un cubo de achique de la barca, dejó en las aguas del lago un pequeño rebaño de manatíes enanos –una especie de vaca marina –de no más de 20 ejemplares de todas las edades. Los manatís chapotearon lentamente en el lago, alzando las pesadas colas mientras mas y mas sirenas y tritones emergían a su alrededor, observando ávidamente.

-Esta manada ha de permanecer como mínimo estable o crecer. Todo el exceso de piel que produzcan será para nosotros; y tendremos los derechos en exclusiva sobre la grasa, huesos, órganos, sangre y cualquier elemento aprovechable como ingrediente de pociones que necesitemos de cualquiera de ellos, por un precio razonable.

Los tritones y sirenas empezaron a protestar y murmurar, pero Murcus, entendiendo que privar a su pueblo de un inmediato, único y enorme festín les garantizaba el acceso a tres nuevas fuentes de alimento y creaba una perdurable y favorable línea de intercambio con los magos, alzó una mano demandando silencio y murmuró:

-Las condiciones son más que aceptables, joven Evans. Ha sido un placer.

Se echó al agua e impulsándose con la cola para alzarse sobre el agua, ofreció su collar de múltiples vueltas de guijarros a los jóvenes, inclinó la cabeza una vez más y saltó hacia las profundidades. Los restantes tritones y sirenas, claramente sorprendidos, pero aceptando los dictados de su líder, inclinaron las cabezas respetuosamente ante sus nuevos aliados y se sumergieron rápidamente bajo la superficie del Lago Negro. Con una sonrisa de gato Cheshire, Evans se sentó junto a Fleur; mientras Krum maniobraba las velas con un gesto de varita; dividió el collar en partes iguales, y tendió uno a cada uno de sus compañeros.

Cuando llegaron a tierra, en medio de las ovaciones del público y con cierta indiferencia, depositaron ante ellos la caja empapada y el espejo agrietado. Bagman continuaba hablando su voz amplificada alcanzando todos los rincones. El sanador Hilton se acercó con aire preocupado murmurando algo a Evans, que apresuró el paso hacia la tienda médica. Hermione se quejaba y parecía aturdida, y tras examinar su equipo – con una botella de buzo y todos sus accesorios miniaturizada - Evans movió la cabeza y murmuró:

-Mezclar magia y tecnología es muy mala idea si no sabe muy bien lo que se está haciendo…Reducir la botella ha incrementado la presión interna y probablemente alterado el funcionamiento del regulador. La Srta. Granger sufre un caso de embolismo gaseoso por síndrome de descompresión…la enfermedad del buzo. De momento hay que tratarla de inmediato con oxigeno al 100% y trasladarla lo más rápido posible a una cámara o recinto sellado a presión con un flujo de 100% de oxigeno para iniciar un ciclo de descompresión lenta.

En cuanto Poppy informó que Hermione no estaba en condiciones de oír su puntuación, y echó de la tienda a Ron – hosco, furibundo y rojo como un cangrejo- y a Florit –que continuaba con una pataleta de campeonato sobre la rotura de su espejo mágico favorito y la herida de su mejilla-, Bagman anunció a bombo y platillo que el jurado iba a emitir la puntuación. Albus –que parecía haberse atragantado con uno de sus caramelos- se levantó y anunció que por Hogwarts la Srta. Granger recibía 40 sobre la puntuación máxima de 50,por ser la única en completar la tarea por si misma. Beauxbatons y Drumstrang 20 puntos cada uno. En las gradas los alumnos de Ravenclaw comenzaron a protestar indignados, y el grupo de Drumstrang pareció cuadrarse militarmente. Con rapidez, ante lo que parecía un principio de amotinamiento generalizado de los alumnos, Bagman proclamó:

—La tercera prueba, y final de este torneo, tendrá lugar tras la puesta de sol del día veinticuatro de junio. A los campeones se les informará sobre el desarrollo de la misma un mes antes. Muchas gracias por prestarles a todos el apoyo que necesitan.

Las plumas, flashes y preguntas de la prensa volaban, pero ninguno de los tres dedicó más que una semisonrisa y una escueta despedida a los periodistas antes de reunirse con amigos y familiares para disfrutar del resto del día libre a su disposición, mientras Isabeau lloriqueaba y chillaba amenazando con demandar a las sirenas por las lesiones sufridas.