Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling
Carlisle
Al entrar en la casa de Narcissa, pude escuchar claramente que un corazón se esforzaba por seguir latiendo. Cuando llegué a su habitación y la vi, en verdad que se veía muy enferma, estaba a punto de morir y yo de perder a la mujer que amaba. Verla así me lastimaba, me dolía en lo más profundo de mí ser. Y era cierto, a mis ojos Narcissa siempre sería la mujer más hermosa de este mundo.
Al salir detrás de Draco y vi que no estaba solo, Andrómeda estaba con él. Cerré la puerta para evitar que Narcissa escuchara nuestra conversación.
-¿Qué sucede?- pregunté
-Mi madre me contó lo que es usted – dijo Draco- También me dijo algo muy importante acerca de ustedes dos… no quiero que mi madre se vaya sin haber sido completamente feliz
-¿Qué es lo que pretendes?- pregunté
-Muerda a mi madre, dele esa oportunidad de vivir por siempre a su lado- dijo Draco
-Draco, tu mamá fue la mujer más feliz del mundo al saber que estaba embarazada de ti- dije recordando a Narcissa embarazada- ella sufrirá mucho si sabe que tu morirás algún día.
-Carlisle, tú la amas- dijo Andrómeda- sabes bien que Narcissa aún es muy joven para morir, ella merece vivir más cosas de lo que vivió aquí
-¿Pero están conscientes de que probablemente su magia se vaya?-
-¡No me importa!- estalló Draco- Mi madre está a punto de morir y eso no se lo merece, ella hizo tanto por nosotros como para que esté muriendo ahora. Por favor.
Escuché el corazón de Narcissa, poco a poco se debilitaba. Tenían razón, Narcissa merecía vivir más tiempo o por lo menos vivir lo que le faltaba por vivir. No dije más, entonces abrí la puerta y corrí hasta ella, escuché como Draco y Andrómeda me miraban desde la puerta
-Carlisle… déjame decirte algo, por favor- dijo Narcissa
-Que sea rápido, mi cielo- dije levantando la manga de Narcissa
-Te amo- dijo Narcissa
-Y yo te amo a ti- dije
No lo pensé más y la mordí en su muñeca. Su sangre sabía a gloria, pero sabía que debía detenerme en algún momento, esta no era la primera vez que convertía a alguien en vampiro. Sabía que la ponzoña haría su trabajo y traería a una nueva a vida a Narcissa. Además, ella por fin había aceptado que me amaba, y eso me hacía inmensamente feliz. Draco me ofreció un pañuelo cuando terminé, su sangre estaba por toda mi boca.
-¿Y ahora qué?- preguntó Andrómeda
-Solo queda esperar- dije limpiándome la boca- La transformación duele mucho, ella probablemente va a gritar… la sensación es horrible, como si te quemaran vivo, pero eso solo dura dos o tres días
-Gracias- dijo Draco
Entonces los siguientes días fueron un martirio. Narcissa seguía en su cuarto durante su transformación, ella gritaba y yo me sentía cada vez peor. El primer día, cuando la mordí, ella se retorcía en su cama y gritaba de dolor; sabía lo mucho que le dolía a Draco y Andrómeda escuchar así a Narcissa. Me enojé bastante al notar que Lucius solo salía de estudio para recoger la comida que le dejaban al pie de su puerta, pero a Draco no parecía importarle.
-¿Y tu padre que hace?- pregunté
Draco, Andrómeda y yo estábamos en la sala, donde claramente se podían escuchar los gritos de Narcissa.
-No lo sé- dijo Draco-
-¿Si sabes que cuando ella logre convertirse tendrá que fingir su muerte?- le pregunté-
-De eso me encargo yo, no te preocupes- dijo Draco sonriendo
El segundo día fue más doloroso que el primero, Narcissa gritaba con más fuerza, todo ese día se la pasó retorciéndose en su cama, yo la observaba y me dolía más ¿Cómo pude ser tan egoísta? Ella ya era feliz e iba a morir en paz, yo solo le alargué su sufrimiento por que algún día sus seres queridos iban a perecer.
Como a medio día, Narcissa soltó un fuerte grito que llenó toda la casa, e hizo que Lucius saliera de su escondite
-¿Qué es lo que está pasando?- preguntó
Lucius se veía mucho más demacrado de cómo se veía en aquella guerra, vestía una bata y llevaba al descubierto su tatuaje. Fue hasta la sala, donde Draco, Andrómeda y yo estábamos.
-¿Quién está gritando?- preguntó Lucius
-No es de tu incumbencia, padre- dijo Draco con brusquedad-
-Dile, Draco- dijo Andrómeda- él merece saber que pronto quedará viudo
Entonces Draco se levantó y encaró a su padre, ambos era de la misma estatura.
-Así es, padre, mi mamá está muriendo, los Medimagos ya no pueden hacer nada por ella. Le queda de vida un día como máximo- dijo Draco
Me gustó como Draco enfrentaba a su padre, él quería proteger a su madre tal y como lo hizo ella a lo largo de todo lo que llevaba de vida. Draco de verdad se preocupaba por su mamá, él era el que tenía que dormir con los constantes gritos de su madre, tenía unas grandes ojeras debajo de los ojos que empecé a preocuparme, pero sabía que si yo le recetaba algo no serviría de nada porque no lo tomaría.
Lucius no quiso decir nada, solo asintió con la cabeza y volvió a su escondite. Draco regresó a su lugar. Pensé que era lo mejor, hacer creer a todos que Narcissa había muerto y alejarla del mundo que tanto daño le hizo.
El tercer día pude notar que el corazón de Narcissa poco a poco se detenía. Esa mañana, Andrómeda había traído a mis hijos por si Narcissa llegaba a ser peligrosa para su hijo o esposo. Draco le había dicho a su prometida que no podría verla, que saldría en un viaje de negocios. Mis hijos y yo entramos en el cuarto donde Narcissa estaba por convertirse finalmente en vampiro. Pero antes, mis hijas vistieron a Narcissa con un pantalón de mezclilla y una blusa, Rosalie dijo que si iba a salir a cazar debía de estar cómoda.
-Estaremos abajo, Carlisle- dijo Draco- Evitaré que mi padre salga de su agujero.
-Por favor, Draco, cuando ella haya comido podrá verlos- dije
Escuchamos como Draco bajaba las esclareas, pero también escuchamos claramente como el corazón de Narcissa se detenía poco a poco, el proceso estaba casi listo.
-Llegó la hora- dijo Emmett sonriendo
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