Lego

Tuvo que parpadear varias veces para ser consciente de que no, no era ningún sueño, ni su mente le estaba volviendo a jugar una mala pasada como tiempo atrás. Allí estaba sentado, su figura ligeramente encogida sobre las piezas, encajándolas, dándoles forma, volcando su imaginación en ellas. Parecía algo irreal pero… No pudo evitar recordar su propia niñez que parecía ya tan lejana con dos hijos en su haber.

Parecía irreal verle jugar con el lego entre las paredes de esa prisión (quién habría imaginado cuando la construyeron en su día que algo así acabaría ocurriendo), con esa inocencia harto olvidada entre la mayoría, relegada a lo más profundo de sus existencias (porque la inocencia podía llevarte a una muerte más que segura).

Inspiró hondo viéndole levantar la vista de las piezas, sus dedos reajustando la montura de las gafas sobre su nariz con un amago de sonrisa respetuosa. No pudo evitar sentir gratitud por contar con alguien como él para acompañar a su hijo en ese mundo.


(Gracias Tania por la palabra, el personaje y el momento)