***Ya estoy de vuelta, hola a todos! Aquí traigo el siguiente capítulo de mi historia, que espero sinceramente que os esté gustando! Muchas gracias por vuestro apoyo, nos vemos la semana que viene con el siguiente capítulo, besooooos ***

***Sailor Moon y sus personajes originales no son de mi propiedad...***

CAPÍTULO 36 – AFLICCIÓN

Templo Hikawa

"ChibiUsa… De verdad has enviado a alguien para traer de vuelta a Setsuna?" preguntó Usagi una vez más, sin poder creerse todavía lo que la joven había hecho.

"Por décima vez, Usagi, sí!" respondió ella

"Pero… a quién?"

"Eso es un secreto" dijo, con una sonrisa traviesa

"EEEHHHH?! Por quéeeeeee?" protestó Usagi en voz alta

"Porque todavía no estoy segura de si estoy en lo cierto, y estoy esperando a ver si funciona o no antes de contárselo a todo el mundo" explicó, de forma algo críptica

Haruka y Michiru se miraron la una a la otra durante una fracción de segundo. Con esa mirada, comprendieron que ambas estaban bastante seguras de saber de lo que la pequeña conejita estaba hablando, y tenían una idea bastante clara de quién era esa misteriosa persona que ella había enviado a buscar a su amiga y compañera. La Pequeña Dama era desde luego muy lista, y un poquito lianta. Pero podría funcionar. De hecho, era lo único que podría. Los labios de Haruka se curvaron en una media sonrisa y Michiru disimuló una risilla. Pero todo este intercambio fue tan sutil que nadie más se percató. Esa era su manera de hablar de enamoradas.

"…Eh?..." dijo Usagi, sin entender una palabra de lo que ChibiUsa había dicho.

"Vaya… Me parece que has pasado demasiado tiempo con Setsuna… empiezas a hablar como ella!" le dijo Makoto a la chica del pelo rosa, divertida

ChibiUsa sacó la lengua de forma juguetona.

"Entonces no vas a informarnos acerca de tu plan?" preguntó Ami muy educadamente

"Lo siento… No puedo por el momento"

"Joooo! Deja el jueguecito y cuéntanoslo todo de una vez!" insistió Usagi

"He dicho que no." confirmó ChibiUsa

Usagi se estaba enfadando más y más con su futura hija.

"No es justoooooo!" lloriqueó "Siempre te diviertes fastidiándomeeee!" Entonces, miró al hombre sentado junto a ella, con la mirada de cachorrito más desesperada que podía poner "SEEEEIYAAAAA! ChibiUsa no me lo quiere contaaaaaaaar!"

Una gota de sudor apareció sobre Seiya. De hecho, apareció sobre todo el mundo en la habitación.

"…y por qué me lo dices a mí?..." preguntó él, avergonzado

"Bueno, ella es tu hija! Dile que lo haga!"

"También es tu hija!"

"Sí pero siempre está fastidiándome!"

"Bueno ya vale de todo esto!" dijo Yaten de pronto "Esta conversación es una locura… No insistas, no te lo va a contar, es tan cabezota como su padre"

Otra gota de sudor apareció sobre la cabeza de Seiya "Yaten, cómo es que cualquier cosa que pase siempre soy yo al que acabas criticando?"

Yaten sencillamente se encogió de hombros "Eso deberías preguntártelo a ti mismo… quizá tengas mucho por lo que ser criticado…"

Seiya frunció el ceño enfadado.

"Dejadlo ya vosotros dos" les interrumpió Taiki, intercediendo entre sus hermanos como siempre acababa haciendo "Usagi-san, ella parece tener sus razones para no contárnoslo…" añadió

"Gracias, tío Taiki" dijo ChibiUsa con una sonrisa

"De… De nada…" tartamudeó, sus mejillas tomando color. Todavía no conseguía acostumbrarse a eso de ser llamado tío.

"Vale está bien" concedió Usagi por fin "No me lo digas si no quieres, pero cómo sabemos que tu plan va a funcionar?"

"Hmmmm…. No lo sabremos hasta que no esté hecho" respondió ChibiUsa

"Pero… y si no funciona? Tenemos que salvar a Setsuna a toda costa! No permitiré que se sacrifique por nosotros, tiene que haber otra manera!"

"Usagi-chan…" dijo Rei, preocupada por su amiga que siempre se preocupaba tanto por todos ellos.

"Yo tengo fe en el plan de ChibiUsa" dijo una suave voz de pronto

"Hotaru-chan…" dijo Michiru, sorprendida por la intervención de la tímida muchacha

"De verdad la tengo" repitió, acercándose a ChibiUsa y cogiéndola de las manos. Ahora ambas chicas tenían aproximadamente la misma edad y prácticamente la misma estatura también.

"Hotaru-chan… gracias" dijo ChibiUsa, sonriendo sinceramente a su mejor amiga, y viéndola responder de la misma forma.

Usagi miró a las dos adolescentes y suspiró, aceptando que tendría que esperar por ahora.

Seiya vio esto y movió sus labios lentamente hacia ella.

"Confiemos en ella…" le susurró al oído, lo que hizo que se le pusiese la carne de gallina "Después de todo, es nuestra hija…" añadió con su suave y encantadora voz masculina.

"Seiya…" murmuró ella, girando su rostro para mirarle y percatándose de lo cerca que su cara estaba de la de ella, lo que la hizo ruborizarse. Oír su arrebatadora voz susurrándole cosas acerca de su hija en común había hecho estremecerse a todo su cuerpo con una mezcla de vergüenza y deseo, sólo de imaginarlo… Sabía que no era el momento, pero no podía evitarlo. Él era sencillamente demasiado sexy.

"Y si su plan no funciona, no te preocupes" continuó Seiya, sin darse cuenta de la reacción que sus palabras estaban causando en la princesa de la Luna "Tú y yo lo solucionaremos. Juntos. Iremos a buscar a Setsuna nosotros mismos y la traeremos cueste lo que cueste. No renunciaremos a una de nuestras amigas. Te lo prometo." añadió, haciendo que ella le amase aún más si es que todavía era posible.

Usagi sonrió, mirándole profundamente a los ojos y sintiéndose la persona más amada del Universo.

"Juntos" repitió ella, cogiéndole de las manos.

Los amantes no se percataron, pero Galaxia tenía sus ojos fijos en ellos, y estaba muy atenta a la conversación en voz baja que estaban compartiendo. Una sombra de preocupación había cubierto sus ojos coralinos.


Apartamento de Mamoru

Setsuna recuperó la consciencia poco a poco, notando a través de sus párpados cerrados una luz que la despertó con suavidad. Gimió débilmente y abrió los ojos, parpadeando varias veces mientras sus pupilas se acostumbraban a la luz. Miró a su alrededor con precaución. No reconocía la habitación en la que estaba. Una suave luz de atardecer atravesaba un gran ventanal que ocupaba toda una pared del dormitorio, del techo al suelo. Estaba cubierto por una cortina larga muy sencilla de un color blanco roto. De hecho, toda la habitación estaba decorada de forma sencilla, pero manteniendo un toque elegante y práctico: un armario cerrado de un blanco liso, una pila de libros cuidadosamente apilados sobre una cajonera, un despertador digital y una lámpara de estilo moderno sobre la mesita de noche… todo estaba realmente limpio y ordenado.

Se incorporó lentamente, y mientras lo hacía tuvo que sujetarse la frente con una de sus manos. Tenía un dolor de cabeza tan horrible que sentía como si su cabeza fuese a explotar. Se miró a sí misma, tratando de comprender la situación: llevaba puesto uno de sus trajes de humana: unos pantalones malvas de lino y una holgada blusa blanca, con los tres primeros botones desabrochados. El collar que había llevado puesto estaba encima de la mesita de noche y sus zapatos de tacón ordenadamente colocados junto a la cama sobre el suelo enmoquetado. Su pelo estaba suelto del todo, sin el pequeño moño que habitualmente llevaba en la parte de detrás de su cabeza, de modo que largos mechones de cabello caían libremente a su alrededor como una cascada verde musgo que enmarcaba su hermoso rostro moreno.

Trató de recordar… Dónde estaba, por qué estaba allí, qué le había pasado… Pero cada vez que hacía el esfuerzo, sentía como un rayo en el interior de su cabeza. Era muy difícil luchar contra el dolor e intentar recordar. Decidió levantarse y mirar por la ventana para averiguar algo más acerca de dónde se encontraba.

Cuando iba a apartar las largas cortinas, una voz interrumpió sus pensamientos.

"Así que por fin te has despertado…"

Se giró de pronto sorprendida, su fino aunque abundante cabello largo flotando con elegancia a su alrededor al hacerlo. Inmediatamente reconoció a la persona que estaba ahí mirándola.

"Mamoru… san…"

"Estaba preocupado por ti…"

Los ojos granate de Setsuna se entrecerraron y humedecieron de la emoción, pero tragó saliva y respiró hondo, para que él no se diese cuenta de sus sentimientos.

"Dónde… estamos?" preguntó, mirando a su alrededor.

"Este es mi apartamento"

"Por supuesto…" dijo, percatándose. Esa habitación era tan… él. "Por qué estoy… aquí?" continuó preguntando

"No recuerdas nada?"

"Lo estoy intentando… pero tengo un enorme dolor de cabeza que parece agravarse cuando trato de alcanzar mis recuerdos…"

"Oh vaya…" dijo, una sombra de preocupación visible en sus ojos "Déjame solucionar eso primero y después te pondré al día de todo"

Setsuna asintió.

"Sígueme" la invitó "Toma asiento en el salón mientras voy a buscarte una aspirina"

Setsuna siguió sus indicaciones obedientemente, caminando varios pasos detrás de él mientras cruzaban la puerta, y se sentó en un sofá gris en la habitación contigua. Se sentía incómoda. Estaba a solas con él en SU apartamento, y eso hacía aflorar toda clase de sentimientos y sensaciones desconocidas que la ponían muy nerviosa. Miro alrededor a todo lo que había allí mientras él no estaba. Esa habitación era igual que el dormitorio: limpia y ordenada, sin decoración superflua. Únicamente había libros, libros y más libros. Una cosa sí llamó su atención: sobre la gran mesa de comedor de estilo minimalista, vio una de sus Llaves del Tiempo en una cadena dorada.

"Aquí tienes" dijo él, entregándole una pastilla blanca y un vaso de agua

"Gracias…" respondió ella, ruborizándose ligeramente cuando sus manos se tocaron

"Entonces…" comenzó él, tomando asiento a su lado "Qué es lo último que recuerdas?"

"Yo… no estoy segura…" titubeó, mientras masajeaba sus sienes con sus manos una vez se hubo bebido el vaso de agua con la medicina. El dolor era insoportable.

De pronto, una visión vino a su mente. Se vio a sí misma frente a la Puerta del Tiempo, de rodillas y llorando. Y lo recordó. Había renunciado a sus sentimientos y a su vida humana para ser la Guardiana del Tiempo una vez más, pero entonces… Por qué estaba allí?

"Setsuna-san…?" dijo Mamoru preocupado al ver la expresión de su rostro

"He recordado algo… Se supone que yo debía estar en la Puerta del Tiempo, soy su Guardiana. Debo estar allí por toda la eternidad, sin establecer contacto con nadie más… Entonces qué hago aquí en el Presente… en mi forma humana?"

"Retomaste tu deber para salvar a ChibiUsa de desaparecer cuando te enteraste de que Usagi y yo habíamos roto, recuerdas?"

"Sí…" dijo suavemente

"Y cuando recuperaste tus poderes te diste cuenta de que ella nunca había estado en peligro, ya que no era hija mía sino de Seiya, y la enviaste para que avisase a la Usagi del Presente de que no cambiase de idea acerca de mí por tratar de salvar a su futura hija"

Setsuna asintió. Iba recordándolo todo, poco a poco.

"Y entonces… ChibiUsa me envió a mí a traerte de vuelta de la Puerta del Tiempo, cuando descubrió que no tenías pensado regresar"

Los ojos de Setsuna se agrandaron de pronto, mirando profundamente a los de Mamoru. Algo en el interior de su cabeza se abrió al fin y los recuerdos comenzaron a llenar los espacios anteriormente vacíos como si de una inundación se tratase. Ahora lo recordaba todo. Mamoru había aparecido en la Puerta y ella no había sido capaz de controlar los sentimientos ocultos que tenía por él. Por tanto, la Puerta les había atacado en respuesta a sus sentimientos y lazos con la Tierra, y se había visto forzada a abandonar el lugar para salvar la vida de Mamoru.

Su corazón comenzó a latir aceleradamente.

"Ya lo recuerdas todo, no es así?" le preguntó él, fijándose en sus reacciones y en cómo sus ojos se habían puesto vidriosos y sus mejillas sonrosadas.

Setsuna asintió en silencio.

"Me salvaste" dijo él sencillamente

Setsuna le miró. Estaba temblando.

Mamoru se percató del temblor de la mano de ella y la tomó entre las suyas.

Ella no pudo evitar ruborizarse exageradamente.

"Me salvaste la vida, y casi te cuesta la tuya. Cuando regresamos al Presente, estabas inconsciente y no te despertabas, tenía mucho miedo de que nunca lo hicieses. El daño que recibiste por mí en la Puerta fue muy intenso… y lo hiciste para protegerme y salvarme la vida. Te estoy muy agradecido por ello, Setsuna"

Ella le miró estupefacta, y un segundo más tarde apartó la vista, avergonzada.

"No tienes que agradecérmelo… Fue por mi culpa después de todo… Debería haberlo controlado…"

"No me importa, tú estás bien y te tengo aquí conmigo. Eso es lo que quería"

"Ma… Mamoru… san… Yo… yo…"

"Por favor no me digas que tienes que volver" dijo él, colocando con dulzura uno de los largos mechones de cabello que tapaban el rostro de ella detrás de su oreja. Ella cerró los ojos mientras él hacía esto. Se derretía cuando él la tocaba, y a la vez era tan doloroso…

"Pero… mi deber…" consiguió comenzar

Mamoru suspiró, su gesto tornándose serio.

"Al menos… ve a ver a las chicas primero…" dijo, soltando su mano, levantándose y alejándose un par de pasos de ella "Quizá ellas puedan convencerte de lo que yo no pude…"

"Mamoru-san… No es por ti… Yo…" dijo ella, pero no pudo terminar la frase. Estaba a punto de llorar. No conseguía atreverse a confesarle cómo se sentía. Incluso aunque hubiese roto con su Reina y ella estuviese ahora con el hombre al que verdaderamente amaba, él seguía siendo el Rey Endymion de la Tierra. Y ella no era nada. Era peor que nada, era una desertora que había desobedecido su deber por segunda vez. No tenía derecho a molestar al Rey con sus tonterías. Él no tenía ni idea de lo que ella sentía por él, y así debía ser. Ella era la solitaria senshi del Tiempo, y así había de continuar para siempre.

Fue lo más duro que ella jamás había hecho. Ni siquiera ella misma se había dado cuenta de lo fuertes que eran sus sentimientos hacia el elegante hombre frente a ella. Podía sentir su corazón rompiéndose en pedazos.

"Y devuélvele esto a ChibiUsa" añadió él, cogiendo la Llave del Tiempo sobre la mesa y entregándosela.


Templo Hikawa

Mientras todos estaban ocupados por el salón principal del templo comentando las emocionantes noticias y lo que hacer a continuación, Yaten aprovechó la oportunidad para abordar a ChibiUsa, que estaba sentada tranquilamente observando a todos a su alrededor.

Caminó muy silenciosamente hacia ella y se sentó a su lado desinteresadamente, mirando en la otra dirección. ChibiUsa se percató de esto y arqueó una ceja, mirándole con curiosidad.

Entonces, él inclinó su cuerpo hacia la chica, su rostro ahora muy cerca del de ella pero todavía mirando en dirección opuesta, tratando de ocultar su propósito.

"Oye, ChibiSeiya" susurró él de pronto

Una gota de sudor apareció sobre la cabeza de ChibiUsa.

"Es ChibiUsa, sabes?" le respondió, mosqueada

"Ya… como sea" respondió, obviando su comentario "Escucha, tengo que preguntarte una cosa… algo que necesito saber…"

"Eh?" musitó ChibiUsa, curiosa

"Sí, acerca de… ya sabes… acerca del futuro del que vienes…" continuó él, en un susurro "Necesito saber lo que pasará entre Minako y yo… Estamos… juntos, en el Futuro? O lo estuvimos alguna vez…? Cómo fue la cosa…? Lo nuestro no funcionó, verdad?" se había ruborizado ligeramente

ChibiUsa entrecerró los ojos con desesperación mientras suspiraba. Sin embargo, no tuvo tiempo de responder nada…

"KOU YATEN!"

Un grito increíblemente agudo interrumpió su conversación secreta a la par que casi les provoca a ambos un ataque al corazón. Se les pusieron todos los pelos de punta. Cuando miraron hacia arriba, vieron a Minako parada frente a ellos con las manos en las caderas y un gesto que daba miedo, su sombra proyectándose de forma amenazante sobre ellos.

"YATEN, asumiré que no estabas preguntándole a ChibiUsa nada acerca del Futuro, no es así?!"

"Eh…eh…qu…cómo… Yo?! Por supuesto que no!" se defendió él

"Sabes lo peligroso que es eso! Cómo puedes ser tan irresponsable?!"

"Acabo de decirte que no estaba haciendo tal cosa!" replicó, ya recuperado del susto y levantándose para encararse a ella "Sólo déjame tranquilo, loca gritona!"

Minako le observó con el ceño fruncido mientras se marchaba, hasta que desapareció por el pasillo hacia las habitaciones farfullando algo acerca de que ella le había provocado el más terrible dolor de cabeza y una lesión de oído permanente. Una vez se hubo ido, la expresión de la rubia se suavizó mientras se ponía en cuclillas frente a ChibiUsa.

"Eh, ChibiUsa" le susurró "Qué es lo que te preguntó? Era acerca de nosotros dos? Qué le contaste, qué es lo que pasará en el Futuro entre nosotros? Eh? Puedes contárselo a tita Mina-chan, a que sí! No se lo diré a nadie…! Vale…? Eeeh?" repitió, mientras le daba tediosos codazos a la pelirrosa, a la que una vez más le apareció una gota de sudor desesperada sobre la cabeza.

"Minako-chan!" dijo Ami de pronto, acudiendo al rescate de la joven "No puedo creer que estés presionando a ChibiUsa-chan para que te cuente cosas del Futuro!"

"A… Ami-chaaan!" dijo, ruborizándose. Le habían pillado. "Ajajajajajaaaa! Era broma, era broma…!" repitió, mientras se levantaba y abandonaba la habitación riéndose de forma nerviosa.

"Gracias, Ami-chan" dijo ChibiUsa

"No hay de qué…" respondió con una sonrisa "Por favor, disculpa la actitud de Minako… ya sabes lo ansiosa que es con los asuntos del amor…"

ChibiUsa sonrió también.

"Vamos a buscar algo dulce para picar, te apetece?" dijo la chica de pelo corto

"Sí!" confirmó ChibiUsa con alegría. Tenía la misma debilidad por el azúcar que su madre.

"Ami-san…" las interrumpió una suave voz desde detrás.

Ambas chicas se giraron para ver quién la llamaba.

"Galaxia!" exclamó ChibiUsa de un modo muy familiar. Había aceptado encantada a la hermosa reina como su abuela y parecía disfrutar mucho de pasar todo el rato que podía en su compañía.

Galaxia le dedicó una cálida sonrisa a la adolescente de pelo rosa, para después volver a dirigir su mirada hacia Ami.

"Ami-san… tienes un minuto?" le preguntó educadamente "Hay algo que quería comentar contigo…"

Ami se sorprendió por la petición de Galaxia. Y vio algo en sus ojos que la advirtió de que algo no iba bien.

"Por supuesto…" dijo, y después miró a la muchacha "ChibiUsa, te importa ir yendo tú a la cocina y buscar algunas galletas que podamos comer?"

"Claro!" dijo, les sonrió y se marchó dando pequeños saltitos hacia la cocina.

Galaxia la siguió con la mirada hasta perderla de vista. Una mirada llena de ternura. Estaba decidida a hacer lo que fuese necesario para salvarla…

Entonces, ambas mujeres caminaron juntas con calma hasta salir del templo.

Una vez estuvieron en el porche de la puerta principal, Galaxia se giró para mirar a Ami.

"Escucha, Ami-san… Quería hablarte de un… problema que tenemos relacionado con nuestro enemigo"

"Con el enemigo? Eso es lo que ibais a contarnos cuando ChibiUsa llegó?"

"Exacto"

"Y por qué quieres contármelo sólo a mí, y no a todos los demás?"

"Bueno, es… algo delicado. Y al ver la reacción de Usagi-san acerca de su amiga Setsuna, cuando dijo que no iba a permitir que ella se sacrificase por el bien común, y cómo mi propio hijo apoyaba tan decididamente su decisión, comprendí que tenía que darle a este problema un enfoque distinto"

"Ya veo…" dijo Ami "Y bien, de qué se trata ese problema tan delicado?"

"Durante nuestra última batalla, cuando Sailor Saturn y yo nos enfrentamos a Apocalypse… descubrí algo acerca de él… Información vital para poder derrotarlo"

"Oh de verdad? Pero eso son muy buenas noticias!" dijo Ami, su lado intelectual ávido de información

"No del todo… Me explicaré: Apocalypse tiene un sistema de protección muy complejo que le protege de recibir cualquier daño. Ni siquiera hemos llegado a ver su forma real, ya que siempre aparece cubierto por esta protección"

"Y tú has descifrado ese sistema de protección? Sabes cómo anularlo?"

"Así es…"

"Y cuál es la forma?"

"El sistema consiste en una serie de siete sellos que le mantienen a salvo de los ataques. Mientras que los sellos estén activos, nunca seremos capaces de alcanzar su verdadera forma. Y sólo podemos destruirle en su verdadera forma original. Cualquier ataque mientras esté sellado no le dañará significativamente"

"Eso es… fascinante" dijo Ami "Y dónde están esos sellos, cómo los rompemos?"

"Bueno, de hecho ya hemos roto varios de ellos"

"De verdad? Pero y dónde estaban, cuándo los vimos?"

"Fue más… conocerlos… que verlos, diría yo"

"Conocer… los…?"

A mitad de pronunciar esa frase los ojos de Ami se abrieron de par en par y dejó de hablar. El shock de darse cuenta de lo que Galaxia estaba insinuando era visible en su rostro, que había perdido todo el color.

Galaxia bajó la mirada.

"Los enemigos que él nos ha enviado… Los Jinetes… Rei…" dijo Ami con lentitud, su mirada perdida en el infinito, todavía procesando toda la información.

"Eso es…" dijo Galaxia. Sabía que la chica de pelo azul iba a comprenderlo rápidamente, y no le decepcionó "Cuando luchamos contra Apocalypse, conseguí ver los siete sellos… Los tres primeros estaban rotos. Durante esta última batalla, vi romperse el número cinco y el número seis, uno después del otro…"

"Esos fueron las dos Cataclysms que derrotamos…" dijo Ami

"Sí, correcto" confirmó Galaxia "Supongo que el número siete es la propia armadura de nubes de tormenta de Apocalypse, que sería alcanzable una vez todos los sellos anteriores estuviesen abiertos"

"Y qué hay del… sello número 4?"

"Estaba intacto. Había cambiado de color, pero seguía cerrado"

"Y… si no rompemos y abrimos ese sello… no podemos derrotar a Apocalypse"

"Eso es…"

"Y la única manera de romper el sello…"

"Sí, tenemos que matar al Jinete restante"

"Oh Dios…" musitó Ami, bajando la mirada. Sus ojos se habían puesto llorosos. Sabía lo mucho que su buena amiga Rei amaba a ese hombre.

"Sé que esto es muy duro, pero debemos hacerlo… Apocalypse debe ser derrotado para proteger a la futura Pareja Imperial. Seguirá mandando enemigos uno tras otro como lleva haciendo desde que despertasteis como senshi, hasta que finalmente uno de ellos logre su misión. Seiya y Usagi no estarán a salvo hasta que Apocalypse desaparezca para siempre"

"Estoy de acuerdo pero… no hay otra manera?" preguntó Ami, negándose a aceptar la verdad

"El sello estaba intacto a pesar de que él ahora se ha vuelto contra su señor… No hay otra manera"

"Usagi-chan nunca va a aceptar algo así… y no hablemos de Rei…"

"Lo sé, por eso necesito tu ayuda. Ellas deben entenderlo. Tenemos que hacerlo."

Ami suspiró. Esto era mucho más complicado de lo que se había imaginado.

"Quién más sabe esto?" preguntó

"Sólo las que estábamos con Apocalypse durante la última batalla: Hotaru-san, Haruka-san y Michiru-san. Y ahora tú. Nadie más"

"Ya veo…" dijo Ami en voz muy baja

"Por favor no se lo digas a Rei-san y al Jinete hasta que hayamos decidido cómo proceder… Él podría tratar de escapar, o incluso atacarnos, y eso sería muy problemático. Es muy poderoso"

"Vale…" respondió Ami de forma automática

"Usagi y los demás deben afrontar la realidad y aceptar lo que debe hacerse… Por la Pareja Imperial, por el futuro de la humanidad, por mi nieta…" dijo Galaxia, con tanto amor puesto en esas tres últimas palabras…

De pronto, el sonido de unas risas alegres interrumpió su conversación. Ambas mujeres miraron al frente y vieron a Rei y a Oodachi caminando hacia el edificio del templo. Probablemente habían estado dando un romántico paseo por los jardines en esa encantadora tarde de verano. Iban cogidos de las manos y con amplias sonrisas iluminando sus rostros. Rei se reía con un comentario de su amado. Parecía realmente feliz y completamente enamorada, por primera vez en su vida.

Al verlos juntos así, una lágrima se escapó de los ojos azul zafiro de Ami.

"Será mejor que vuelva adentro…" dijo Galaxia "Por favor piensa en lo que hemos hablado y lo comentaremos más tarde"

"Sí…" dijo en voz muy baja, el nudo en su garganta no permitiéndole decir nada más. Galaxia desapareció por la puerta y Ami se secó las lágrimas que corrían por sus mejillas justo antes de que Rei y Oodachi llegasen hasta ella.

"Ami-chan, hola!" dijo Rei con alegría "Qué haces aquí fuera?"

"Acabo de salir a tomar un poco el aire…" dijo, fingiendo muy pobremente una sonrisa.

"Te entiendo muy bien… La combinación de Usagi, ChibiUsa y toda la banda de Starlights puede acabar resultando un poquito cargante"

"Sí… eso es"

"Bueno, Oodachi y yo vamos dentro a empezar a preparar la cena… No dudes en unirte a nosotros si quieres!"

"Sí, ya es hora de que empiece a aprender a cocinar y otras actividades humanas…" comentó el Jinete, tratando de ser amable.

Ami sonrió a su comentario. Lo intentaba con mucho entusiasmo. Por Rei.

"Gracias, chicos" respondió

"Te veo luego, entonces!" dijo Rei llena de felicidad, tirando de la mano de Oodachi hacia el interior del templo, mientras él agitaba su mano libre diciendo adiós a Ami.


La senshi del hielo se sentía tan mal que no era capaz de regresar al interior del templo. No quería ver a nadie ahora mismo, no estaba preparada. Empezó a llorar en silencio de nuevo mientras caminaba alrededor del edificio del templo atravesando los jardines, hasta que alcanzó un gran árbol en el jardín de la parte trasera, a donde daban las ventanas de los dormitorios. Se dejó caer hacia atrás de manera que su espalda quedó apoyada contra el enorme tronco del árbol, y comenzó a pensar en todo lo que Galaxia le había dicho.

"Qué te perturba?" preguntó de pronto una voz, sacándola de golpe de sus angustiosos pensamientos.

"Taiki…" dijo cuando le vio de pie frente a ella.

El Starlight recorrió los pocos pasos que les separaban, deteniéndose a sólo unos pocos centímetros de ella. Entonces movió su mano hacia la cabeza de ella, y usando únicamente uno de sus dedos, empujó con suavidad su barbilla hacia arriba hasta que los ojos de ella se encontraron con los de él.

"Qué es lo que te está haciendo llorar?"

Ami se ruborizó. Él estaba tan cerca, la estaba tocando, estaba preocupado por ella…

Se secó las lágrimas con sus finas y delicadas manos, y musitó "Es… complicado"

"Esos casos son precisamente mi especialidad. Quizá pueda ayudarte…" se ofreció con una reconfortante sonrisa.

Ami miró a sus sinceros ojos violetas. Realmente deseaba ayudarla, podía verlo.

"Es… es un problema muy grave, y no quiero que te veas involucrado en él…" respondió con sinceridad

"Ami… No puedo soportar verte sufrir. Si puedo serte de alguna ayuda para que te deshagas de esa aflicción que estás sintiendo, o incluso si sólo puedo acarrear ese peso contigo, para mí es razón más que suficiente para involucrarme lo que haga falta en el problema"

"Ta… Taiki…" Se sintió halagada. Y terriblemente sonrojada.

Él le dedicó una dulce y elegante sonrisa, mientras la tomaba de la mano, dándole la fuerza y consuelo que tanta falta le estaban haciendo.

"Gracias…" dijo ella

"Por favor, no hay que darlas… Sólo dime cuál es ese problema tan grande y trataremos de solucionarlo juntos si tú quieres"

Ami asintió. Él siempre la hacía sentir mejor. Más segura.

"He tenido una conversación con Galaxia-san…" comenzó, mientras Taiki la escuchaba con toda su atención "Ella y Hotaru-chan descubrieron la forma de derrotar a Apocalypse…"

"…pero…?" preguntó él, sabiendo que no todo eran buenas noticias

"Resumiendo… Él tiene un sistema de protección basado en unos sellos que tenemos que romper para poder derrotarle… y esos sellos son los enemigos que nos ha estado enviando. Hemos acabado con la mayoría de ellos, pero queda uno…"

"Oodachi…" dijo Taiki, comprendiendo

"Sí…"

"Entiendo…" confirmó "Desde luego es un grandísimo problema, ahora entiendo por qué estás sintiéndote así"

"Galaxia-san afirma que la única manera de poder vencerle y salvar así a Usagi-chan y a Seiya, es matando a Oodachi, pero ni siquiera puedo pensar en ello…"

"Podría estar equivocada" dijo Taiki con calma

"Cómo?" musitó Ami

"Galaxia podría estar equivocada. Tiene que haber otra manera de hacerlo"

"Taiki…" susurró Ami, sorprendida. Él estaba hablando de su Reina, pero aun así decía algo como eso.

"No te preocupes más, Ami" dijo, cogiendo ahora sus dos manos y llevándolas a su pecho, justo sobre su corazón "Encontraremos otra manera, tú y yo juntos"

Ami estaba temblando. Estaban tan cerca el uno del otro, sus cuerpos casi rozándose, sus rostros sólo separados por un centímetro o dos. Podía sentir el corazón de él latiendo con fuerza bajo sus manos, podía oler el delicioso olor a fruta madura de su piel y su dulce aliento mientras pronunciaba esas cariñosas palabras tan cerca de ella…

"Oh… Taiki…" dijo ella, sus mejillas totalmente enrojecidas y sus ojos entrecerrados brillando y mirando fijamente a los suyos… mientras veía cómo sus finos labios masculinos se acercaban a los de ella más cada segundo….

"PODÉIS BESAROS DE UNA VEZ VOSOTROS DOS, POR AMOR DE DIOS?!"

Al escuchar ese increíblemente fuerte y repentino grito, sus dos caras se pusieron de un rojo brillante y automáticamente dieron un brinco apartándose el uno del otro.

"Mi… Minako-chan?!" exclamó Ami, sujetándose el pecho con la mano como si su corazón fuese a escapársele, y sintiéndose terriblemente avergonzada al mirar hacia la fuente de semejante chillido y ver a Minako asomada a una de las ventanas de los dormitorios.

"Vamoooooooooos! Habéis estado allí susurrándoos cariñitos al oído durante más de un cuarto de hora! No os parece que ya toca?" protestó Minako "La gente aquí tiene otras cosas que hacer aparte de esperar para siempre a ver cómo os besáis de una vez por todas!"

Una gota de sudor apareció sobre Taiki.

"Minako-chan… por favor! Ba…basta!" Ami estaba a punto de desmayarse de la vergüenza.

"Pero si es verdad! Todo el mundo en esta casa se ha besado ya excepto vosotros dos! TODOS! Bueno, a lo mejor todos no, pero la mayoría! Hasta ChibiUsa besó a Helios, y sigue siendo una niña pequeña! Incluso aquí Makoto, aunque estaba inconsciente, besó a Motoki!" dijo, cuando apareció Makoto a su lado en la ventana, atraída por los gritos.

"Eh, por qué me arrastras a mí a tus sinsentidos?" protestó Makoto "De qué va todo esto?"

"A esos dos les está costando una eternidad besarse!" dijo Minako

"Aaaahhh…" suspiró de forma romántica, apoyando los codos en el marco de la ventana, su cabeza en sus manos, y mirando a la pareja en el jardín con ojos soñadores "Qué dulce es el romance…" dijo

"De qué hablas? Ya han pasado esa fase hace mucho! Llevan flirteando desde el día en que se conocieron, es agotador!"

"Mi… Minako-chan!" Ami no sabía dónde meterse… estaba terriblemente avergonzada.

"Seguimos aquí, sabéis?" protestó Taiki, empezando a comprender ahora a su hermano en relación a la alocada senshi rubia.

"Sólo tienes que dejarlos tranquilos… acabarán besándose tarde o temprano…" comentó Makoto tranquilamente con una sonrisa

"Mako-chan no empieces tú ahora!" lloriqueó Ami

"Pero estos preliminares tan largos empiezan a aburrir!" objetó Minako "Hasta Yaten y yo nos hemos besado, y apenas podemos hablarnos sin discutir!" añadió sin pensar, y se ruborizó al instante siguiente cuando se dio cuenta de lo que había dicho.

"Espera, vosotros QUÉ?!" dijo Taiki desde el jardín

"Minako-chaaaan…!" exclamó Makoto a su lado, con una sonrisa juguetona

"E…En serio?" preguntó Ami, también sorprendida

"Qué noticia tan impactante…" comentó Taiki entretenido, con una mirada burlona

"MI – NA – KO …."

Todos escucharon una repentina voz gutural que les heló la sangre.

Minako la reconoció al momento, sus ojos abriéndose como platos, sus pelos de punta, y ruborizándose exageradamente.

Una cabeza de pelo plateado apareció lentamente en la ventana contigua a la de las chicas. Minako miró hacia allí.

"Ajajajaaa…. Yaten!" comenzó con nerviosismo "Te estabas echando la siesta? Te hemos despertado con nuestro inocente y para nada relevante parloteo? Lo sentimos mucho… Ya nos callamos, vale?"

Él la asesinó con una mirada de un verde helado.

La rubia tragó saliva y añadió "Felices… sueños…!"

La cabeza de Yaten fue moviéndose lentamente hacia el interior de la ventana de nuevo, sin perder contacto visual con Minako. En cuanto desapareció, ella suspiró con fuerza, aliviada. Él daba mucho miedo cuando quería.

Entonces, todos rompieron a reír. Incluso Ami lo hizo, este buen momento con sus amigos había hecho que por un momento se olvidase del enorme problema del que tenía que ocuparse pronto. Pero este descanso duró demasiado poco.

De pronto, el origen de la aflicción de Ami apareció en la puerta del dormitorio de las chicas. Ami la vio desde fuera a través de la ventana.

"Chicas!" gritó Rei irrumpiendo en la habitación

Minako y Makoto se giraron para mirarla, y Ami y Taiki caminaron desde el árbol junto al que todavía se encontraban hacia la ventana, para poder escuchar mejor a la senshi morena. Algo en el tono de su voz les hizo notar que era importante.

"Chicas… venid al salón principal enseguida…!" les urgió Rei "Setsuna ha regresado!"