Disclaimers: La historia me pertenece… en casi su totalidad, los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno. Las personalidades de algunos de los personajes así como su edad no corresponden a lo que la magnífica Rowling estipuló dentro de la saga de Harry Potter.

¡Hola! Bueno, es un jueves más, quiero agradecerles sus bonitos reviews, tengo que informarles que estoy en una encrucijada enorme, porque, no sé que tan enterados estén de las páginas mirror que están haciendo plagio de todos los perfiles de la página, entonces, estoy en duda de seguir publicando, no por falta de imaginación ni de continuación, pero el hecho de que esas personas que crean esas páginas piensan que es divertido plagiar a quienes realmente nos cuesta idear una historia, hace que los autores se desanimen, me incluyo, hay tantas historias que quiero compartir, pero es horrible que plagien a fanfiction estas paginitas mirror, así que... bueno, pensaré incluso en terminar de publicar ésta historia, gracias por todo.


—Bueno, posiblemente piensa que tú eres su hermana y su madre era pelirroja y hermosa –sonrió.

—Sigue soñando –se burló Luna.

—Supongo que no es buen momento para decirte que deberías tener otro ¿cierto? –sonrió Draco.

—Tienes razón, no es un buen momento –admitió la rubia.

—Mala suerte en ese caso.

La charla se extendió hasta que llegó la hora de la junta, todos observaron a Tom Riddle, que había tomado la palabra primero que nadie y se había puesto a exponer un montón de cosas sin sentido para los demás.

—No sé si soy el único que piensa que nos han cambiado a Ginevra sólo de sexo ¿cierto? –se burló Sirius.

—Ríe todo lo que quieras –sonrió Tom –pero cuando éste plan funcione, no quiero que vengas a besar mis botas, soy bueno creando estrategias de ataque, sólo necesito los hombres, creo que Theo y Remus son buenos para guiarlos.

— ¿Por qué ellos? –frunció el ceño Sirius.

—Porque considero que los guías hacen más que gritar órdenes, son los que pelean hombro con hombro, y si Draco me contradice, te dejaré ser a ti –se encogió de hombros.

—Considero que ellos son dignos de guiar la primera batalla –accedió Draco –no hay nadie mejor que ellos, ni siquiera yo, así que apruebo tu ataque ¿para cuándo está previsto, Tom?

—Mañana mismo, necesitamos comenzar a movernos.

—Bien, preparen a los hombres, Theo, Remus –les indicó que se marcharan –si no hay nada más que tratar, les sugiero que vayan a alistarse también.

Todo el mundo se puso de pie y salió, menos Tom, que quitó el mapa que estaba sobre la mesa de barro, dejando otro mapa diferente, estaba hecho a escala y a mano perfectamente estructurado.

—Es el mapa del complejo, sólo de las cámaras subterráneas –sonrió –posiblemente son ellos quien la tienen ¿no lo has pensado?

—No, ellos no pueden tenerla, lo sabríamos de ser así.

— ¿Cómo estás tan seguro de ello? –frunció el ceño.

—Ginevra tiene un amigo ahí, haría cualquier cosa por ayudarla, le ayudó a buscarte por medio de lo que La Orden tenía de ti.

—Ya veo –hizo una mueca de disgusto –bien, entonces volvemos al cero de nuevo ¿cierto?

—Me temo que así es –suspiró –vayamos a prepararnos, mientras más rápido terminemos esto, mejor.

—Voy a encontrarla, te lo prometo –le aseguró.

—No sé porque lo haces, pero gracias.

oOo

El murmullo se extendió por toda la sala, la mirada del Gran Canciller era blindada ante la noticia que Blaise Zabini había dicho, nadie dijo nada por un minuto, lo cual enfadó a Dolohov, incluso desertora y todo, el consejo de La Orden le había brindado un minuto completo de silencio a la memoria de Ginevra Weasley, eso era inaudito, todos eran unos traidores vestidos de aristócratas que velaban por el bien del país.

— ¿Cómo te has enterado, Zabini? –preguntó Quirrell.

—El rumor viene desde la frontera sur –se encogió de hombros –mis hombres se enteraron mientras rastreaban a los hombres de blanco, al parecer Draco Malfoy estaba buscándola en esos lugares, la han dado por muerta desde hace una semana.

—Pero… ¿es posible que esté muerta realmente?

—Una persona no se extravía por casi dos meses, Dirigente –se encogió de hombros Blaise –nadie, ni siquiera la Resistencia ha dado con ella, significa que realmente está muerta.

—Esa es una gran noticia ¿no es así, señores?

—Debería serlo –admitió Petunia –pero no lo creo.

—Es extraño que hagan algo así por una traidora.

—Todos han expresado su opinión respecto al tema, pero opino lo mismo que Dolohov, ha sido un gran alivio quitárnosla de encima, ahora, sí, no hay razón que temer, no habrá soldado que piense una traición con ella muerta ¿Qué opina, capitán Zabini? –sonrió Severus.

—Ningún soldado que yo conozca se prestaría para traición, Gran Canciller.

—Es bueno saber que tenemos completo poder sobre Wiltshire.

—Así es –sonrió victorioso Quirrell.

Blaise tragó saliva cuando Dolohov lo retuvo, le dedicó una mirada desafiante y pudo notar que estaba dudando de él.

—Bien, capitán a mí sí me dará detalles de cómo se enteró.

—Tengo un espía en la resistencia –sonrió improvisando –se unió a ellos en su expedición a la frontera sur.

—Eres un hombre inteligente, Zabini, recuérdame eso, cuando sea yo, quien gobierne el país –sonrió y salió.

Le costó unos minutos recuperarse, no sabía cómo debía actuar ahora, mucho menos si seguir adelante, Ginevra Weasley siempre había estado cubriéndole las espaldas, diciéndole muchas cosas para usar de tangente y que no lo tomaran desprevenido, ahora estaba solo, en una jaula llena de enemigos, si no interpretaba bien su papel, lo ejecutarían, y lo que más le dolía era dejar a Angelina sola.

—Tengo que encontrar la forma de no arruinar los planes que teníamos, Ginny –murmuró Blaise para sí mismo.

oOo

Los hombres iban de un lado a otro, pero por sorprendente para Theo, no estaban asustados, estaban calmados, asintiendo y cumpliendo las órdenes que tanto él como Remus les estaban diciendo, se estaban terminando de alistar para comenzar con el ataque.

Remus negó cuando le repitió el plan de Tom a Theo, lo que el hombre que parecía ser la nueva mano derecha de Draco había planeado era algo bastante arriesgado, todos confiaban en Draco, por esa razón estaban ahí, pero el plan a todos les parecía fuera de capacidades para quinientos hombres, por lo regular, llevarían a todos a ese tipo de operaciones, ya que iban a apoderarse de otro condado.

—Sólo espero que no sea nuestra última noche –se burló Theo acomodándose las protecciones que había adecuado Tom Riddle para ellos.

—No pensemos en eso, Theo –intentó Remus –sólo piensa en ejecutar bien el plan, y saldremos de esto.

—Seguro así será –sujetó al castaño del hombro –ha sido un privilegio luchar contigo –sonrió.

—No sólo Draco es un hijo para mí, Theo, tú y Luna han sido parte de mi familia por elección –el rubio sonrió.

—Adelante chicos –ordenó Theo y los hombres comenzaron a avanzar en la dirección antes señalada.

Los hombres de las orillas iban asegurando el perímetro mientras los demás seguían avanzando, Remus le indicó al primer comandante que siguiera el protocolo, así que después de unos minutos, la primera detonación se escuchó, los demás hombres comenzaron a romper la formación para continuar con el segundo paso del protocolo, el lugar de invasión contaba al menos con dos mil soldados de La Orden, y ellos eran sólo quinientos. Así que no estaban muy seguros de cuantos iban a morir esa noche de los suyos.

Theo se alejó de su posición corriendo en dirección de uno de sus hombres caídos, Remus sonrió con orgullo, como se lo había dicho minutos atrás, él no había tenido hijos, pero se sentía orgulloso de los hombres que se habían vuelto esos niños débiles y rotos, se habían vuelto fuertes hombres de combate, honorables y dignos de estar en el lugar en el que estaban.

Remus avanzó en su posición, disparando a los contrarios, dejando a otros cuantos inconscientes, todos los demás se encargaron de hacer exactamente lo que les correspondía hacer, sin salirse de sus indicaciones.

Después de dos horas de haber comenzado el ataque, el ruido cesó por completo, el primer comandante llegó con el líder de ese complejo, dejándolo hincado frente a Remus y Theo, que sonrieron y lo felicitaron, realmente había sido muy temerario confiando en ese plan tan arriesgado.

La fogata era una algarabía completa, colocaron a su brillante prisionero en una de las cuevas que usaban como celdas, no había forma de que escaparan de ahí, era uno de los trabajos que había estado haciendo Ginevra, antes de desaparecer que Tom terminó.

—Ha sido una gran victoria –sonrió Draco y abrazó a Theo emocionado.

—En realidad ha sido gracias a Jacob –admitió Theo y lo señaló con la cabeza –él en todo momento estuvo haciendo su trabajo, no dudó un segundo –sonrió.

—Te debemos la victoria, Jacob –sonrió –nuestro primer gran avance, sin duda es gracias a ti, no lo olvidaremos –le dio un fuerte apretón de manos y golpeó su hombro con el de Jacob.

Sirius puso mala cara cuando Riddle le sonrió en satisfacción por la victoria, no es que Sirius Black no estuviese feliz, lo que no le agradaba, es que no era parte de la primera victoria, el hecho de que Tom no lo dejara liderar la primera batalla era lo que le desagradaba, de ser Harry el líder, sería quien estuviese detrás de toda la admiración, además ¿qué se creía ese idiota de Nott al ceder la victoria a un completo desconocido?

La celebración terminó tarde para todos aquellos que no fueron a la batalla, ya que los heridos fueron atendidos, y los demás, después de un rato de festejar, prefirieron ir a descansar, para recuperar fuerzas, después de todo, no tendrían ataques en esa misma semana, pero ya les había informado Tom Riddle que después de dejar pasar exactamente siete días, las cosas se pondrían más pesadas, y que sería mejor mantener los pies en la tierra, y no inflarse por las victorias.

Draco observó el dije que Ginevra solía llevar consigo siempre, lo recordaba, se lo había obsequiado él, tal vez ella no lo sabía, pero había sido lo que ella se había detenido a ver cuándo se cortó el cabello, ella tenía el dinero suficiente como para comprarlo, y eso Draco lo tenía claro, pero ella no lo había comprado, y vio el brillo en sus bonitos ojos cuando lo vio, así que él decidió comprarlo para ella, lo colocó en su cama un día que ella lo había descansado porque estaría trabajando con Barty Crouch Jr.

Ahora que lo meditaba, posiblemente ella creía que había sido Barty quien se lo había comprado, eso lo hizo fruncir el ceño, pero ya estaba de más enfadarse con eso.

Lo guardó en una pequeña caja que estaba junto a la ropa de ella, tenía que regalar la ropa a las demás, iba a ser un poco difícil, pero tenía que hacerlo.

—No te estás masturbando ¿cierto? –se burló Tom sentándose junto a él, Draco observó el pequeño aparato que traía consigo.

— ¿Qué es eso? –frunció el ceño, lo reconoció, pero Tom no lo supo.

—Lo encontré entre las cosas de Ginevra, joder, es una chica inteligente.

—Salía conmigo ¿eso no te lo dijo? –bromeó el rubio.

—Ese posiblemente sea su lado perverso –bromeó él.

—En serio ¿qué es eso?

—Es una tableta electrónica, lo importante no es lo que es, sino de quién.

—Era de ella, lo sé, me la regaló.

—Entonces sabes lo que ella te regaló ¿cierto?

—La historia de la primera era –se encogió de hombros.

—Hermano, esto es más que eso, hay un protocolo bastante complejo, algo me queda claro, lo robó.

— ¿De qué hablas? –frunció el ceño.

—Si alguien de La Orden sabe que esto se perdió, y saben que ella lo robó, es bueno que ya esté muerta, porque sin duda, la matarían por algo así.

—Así era ella, le gustaba vivir al límite.

—Tiene un muy buen codificador, cualquier persona normal, no lo notaría.

—Pero tú no eres normal –continúo Draco, cada día que pasaba con Tom, se acordaba más de ella, salvo que Ginevra era más modesta, y Riddle amaba alardear sobre lo genial que era.

—Así es, hay varios archivos cifrados, pero necesitamos de ella… creo, porque hay unos que sólo necesitan huella dactilar, pero éste –acceso sin problemas a la tableta y abrió un archivo que decía llamarse La Guerra de las Unidas, que a Draco jamás le había llamado la atención –éste archivo en específico, tiene activado un comando especifico, el protocolo es 012578-B-589365-C-X. Si no sé de quién es el comando, no podremos desactivarlo.

—Y bien ¿En qué nos beneficia todo eso?

—Draco –se burló –es todo lo que incrimina a La Orden, al menos eso creo, no estoy muy familiarizado con esto ya –se encogió de hombros.

—No me mencionó jamás nada de esto, lo siento.

—Bien, de todos modos, no los necesitamos, ganaremos la guerra como se suponen que se tiene que ganar una guerra.

Volvió a quedarse solo, se recostó mirando el techo de la tienda de campaña, nunca le había gustado mucho estar solo, extrañaba tenerla contra él, contándole datos aburridos sobre la primera era, lo bonito que solía ser el complejo antes, que le llamaban castillo de algo, nunca le interesó, simplemente le gustaba verla hablando de cosas que a ella le hacían feliz, cuando no soportaba más, terminaba besándola, haciéndola suya.

oOo

Luna avanzó con Frank en los brazos rumbo a la tienda de Draco, no entendía porque ella era la recadera, pero no le afectaba un poco de caminata.

— ¡Draco! –Chilló -¡Por dios! No veas, no veas Frankie –pegó el rostro de su hijo a su pecho.

— ¡Luna! –soltó Draco y se giró, dándole la espalda.

—Te sigo viendo el trasero –bufó la rubia y lo empujó, haciéndole perder el equilibrio –pensé que habías dejado eso cuando te volviste un hombre –bramó.

—Demonios, pensé que tendría un poco de privacidad, a decir verdad –negó y terminó por acomodarse los pantalones.

—Si hubiese imaginado un poco, que estarías masturbándote, créeme que no hubiese traído a Frank, es más, hubiese mandado a alguna de las chicas.

—No necesito a ninguna de las chicas –bramó.

—Oh, por la mierda, es obvio, que necesitas un consuelo más apropiado que tu propia mano ¿no? –se burló.

—No necesito a ninguna otra mujer…

—Draco…

— ¡Ya te lo dije! No las necesito, y bueno ¿puedo saber por qué me interrumpes?

—Hay junta, Tom tiene un par de estrategias más.

—Enseguida iré –soltó y ella salió sin más.

Nadie en el consejo dijo nada, ver su expresión era suficiente, todos en ese lugar sabían a lo que ahora se dedicaba, ya que se negaba por lo menos, a satisfacer sus ganas con alguna chica, había varias interesadas, pero a él realmente no le importaba, una cosa era esperar a que Ginevra cediera a hacerlo, y otra muy diferente saber que ella jamás…

—Bien, soy todo oídos.

— ¿Te lavaste al menos las manos? –frunció el ceño la profesora cuando Draco tomó los papeles.

—Luna me interrumpió antes de que terminara –la tranquilizó –aun así, sí, me lavé las malditas manos ¿podemos hablar de lo que nos concierne aquí, o se juntaron todos a decirme que debo dejar de masturbarme y buscar a una chica?

—Estaba pensando en que atacar dos partes de La Orden al mismo tiempo los afectaría, el siguiente ataque serían tres a la vez, y cuando crean que el siguiente ataque será en cuatro, atacaremos de nueva cuenta un solo lado.

—Atacarlo primero dos, luego tres, hará que estén más atentos al próximo ataque –informó Draco.

—No, porque son varios lugares, no pueden tener demasiados hombres en un solo lugar, estarán forzados a estar divididos, no podrán arriesgarse a perder más territorio, sabes lo que significa el territorio en esta guerra ¿no es cierto? –sonrió Tom.

—Sí, lo sé, pero necesito estar seguro que tu plan es cien por ciento viable.

—Creo que debemos de juzgar sus métodos –lo defendió Theo –ya que Remus y yo pensamos que su primer plan de ataque era una locura y terminaríamos muertos todos, pero cada uno se limitó a ir por sus tareas sin entrometerse en la de los demás, salvo yo –se encogió de hombros –que no iba a dejar a uno de los nuestros para que lo atacaran, así que si nos limitamos a lo que Riddle nos ha dicho, creo que podemos atacar a La Orden con pocos hombres en cada uno de los lados, pero será tu decisión, no de nosotros –lo animó.

—Bien, supongo que no tenemos nada más que perder, pero esta vez iré a uno de los ataques, no quiero que digan que sólo mando a hombres a la muerte, y yo me quedo aquí, en mí no tan cómoda silla.

—Bien ¿Cuándo serán los ataques? –preguntó Sirius.

—En dos días, el primer grupo marchará en unas horas, el segundo en otras más y el tercero mañana por la mañana.

—Deberían marchar al mismo tiempo –negó Sirius.

—Si se mueven todos, será un aviso para ellos, así, pensarán que van a cruzar la frontera, que han dado espalda a la Resistencia y se unirán a ellos, grupos mayores serán ejecutados, no son idiotas, aunque lo parezcan en verdad –se burló.

—Bien, me imagino que seremos los últimos en partir, así nos aseguraremos que todo va en orden.

—Así mismo, Draco –admitió Riddle –nos veremos aquí a las tres de la mañana.

—Bien, si no hay nada más que tratar, la junta terminó.

Draco se unió a los preparativos de Tom, que estaba revisando las armas que todos llevarían, lo único que había hecho desde que le habían mostrado las armas había sido halagar a Ginevra y su capacidad para crear armas tan estables con tan poco material.

—Todo está listo –informó Theo y Draco asintió.

—Irás en el primer grupo, espero que hagas tan bien tu trabajo como hasta ahora, Theo, esta victoria tiene que estar segura –el chico asintió.

Remus fue el encargado de guiar al segundo grupo, Draco frunció el ceño cuando Sirius se acercó a él, ni siquiera lo habían contemplado para que fuera en alguno de los grupos de ataque.

—No puedes venir, Black, nadie confía en ti y creo que lo sabes.

—Ya sé que nadie confía en mí, ni siquiera mi propio sobrino, lo cual es bastante trágico, te llevé hasta Voldemort.

—Debiste guiarme a Ginevra, no a él –se burló.

—Le dije a Flitwick de ella, quedó de investigar con los viajeros.

—Nadie va a ir a la frontera sur en un tiempo –habló Tom –todos van a tomar la palabra del Gran Canciller e irán a los refugios que él está proporcionando.

—Todos sabemos que es una trampa, él ejecutará a todos los que pasen y no sean parte de La Orden.

—Pero ellos no lo saben, y quieren proteger a sus familias, correrán el riesgo.

—Como sea, me quedaré aquí, posiblemente sea más de ayuda.

—Si es lo que crees –se burló Draco y terminó de alistarse.

El camino fue rápido, tenía que admitir que Riddle sabía lo que hacía, de haber hecho caso antes, estarían más adelante en esa guerra, pero era demasiado tarde como para seguirse lamentando sobre el hecho de que había sido un idiota.

oOo

El rubio asintió ante las órdenes que Riddle había dado, era hora de comenzar a moverse para el ataque, el radio seguía sonando, con las posiciones que tanto Remus como Theo decían, cuando todos estaban sincronizados en los mismos puntos que habían planeado, Draco disparó primero, dando por iniciado el ataque.

Los demás hombres comenzaron a correr a cada una de sus posiciones disparando contra los hombres de La Orden, el único que no tenía en sí, ninguna orden de hacer o permanecer era él, así que sin interferir en las misiones de los demás, avanzó y asesinó a cada soldado que se le puso en su camino.

Se giró cuando sintió un golpe en la espalda, como fue atacado por la espalda, perdió el equilibro, el soldado lo golpeó sofocándolo, Draco se arrastró hasta su arma, pero el hombre lo sujetó de la cabellera y estrelló su cara contra el suelo, para después golpear su oblicuo izquierdo, se giró y lo golpeó para poder liberarse, se subió sobre él para poder golpearlo lo sujetó del cabello y golpeó el cráneo del hombre contra el suelo una y otra vez, volvió a golpearlo hasta que se aseguró de que no se levantaría de nuevo, fue por su arma y comenzó a disparar.

Giró rápidamente cuando sintió que lo sujetaron del hombro, la mirada de desconcierto de Tom lo tranquilizó, no supo cuánto tiempo había pasado, hasta que él lo sujetado, todos estaban listos para regresar al campamento, la batalla había terminado de forma favorable para ellos.

—Es hora de irnos, Draco –comentó Riddle –además, creo que ese hombre ya no puede estar más muerto.

oOo

Theo observó a Tom Riddle, no podía creerle lo que le estaba diciendo, la forma de perder de esa forma el control no era digno de Draco Malfoy, pero podría comprenderlo, la muerte de Ginevra había provocado muchas cosas en él, y admiraba su capacidad de seguir de pie, guiando a la resistencia por el camino de la Victoria, como lo había estado haciendo.

—No puedes culparlo –se encogió de hombros Theo –su conciencia no está tranquila, se negó a buscarte, pensando que no existías, al final, te encontró a ti, y a ella no.

—No creo que sea eso lo que lo tiene así, no lo conozco tanto, pero creo que está ocultándoles el hecho que la sigue buscando, y está frustrado, porque los ataques nos toman más tiempo de lo que él pensó, y no puede seguir la búsqueda de Ginevra.

—Nuestro contacto de La Orden, que le servía a ella ha hablado para ponerse a sus órdenes, creo que es lo que lo tiene así, Blaise ya la dio por muerta ante La Orden, incluso ahí guardaron un minuto de silencio por su memoria, le ha roto las esperanzas de encontrarla.

—Ya.

—Estoy temiendo por quien sea que se atreviera a... Bueno...

—El que hiciera algo así –lo ayudó.

—Draco no se detendrá hasta encontrarlo y matarlo, y no creo que sea la forma más ideal de morir.

—La ira terminará en un momento, se irá dando a la idea –se encogió de hombros Riddle.

—Es lo peor que puede pasarte, terminar cayendo a la idea de que alguien a quien amas, no volverá.

oOo

Luna observó a su hijo reír como loco con Draco, después de que dejó de evitarlo, había comenzado a intentar llenar el vacío de Ginevra, lamentablemente, el pequeño Frank terminaría olvidando a su madrina pelirroja más temprano que tarde, y por más que Draco intente mantener vivo el recuerdo, ella terminaría por desaparecer de la memoria de todos ellos, con el tiempo, el nombre y recuerdo de Ginevra, terminaría evaporándose en la nada.

—Tendrías que procrear el propio ¿no lo crees? –soltó Astoria burlándose de Draco, últimamente la chica terminaba atada al lodo más seguido que respirar.

—Tendrías que dedicarte a tus asuntos propios ¿no lo crees?

—No te enfades, Draco, no es mi culpa que Ginevra nunca te hubiese podido dar un hijo, creo que no eres tan bueno en ello.

—Mi relación con Ginevra iba más allá, claro que deseaba una familia con ella, pero respetaba su persona y su identidad, voy a amarla más allá de lo que alguien te amará a ti.

—Sí, pero viviré más años de los que ella podrá –sonrío.

—Por favor –suplicó Neville –dejemos este juego de niños, Draco –lo observó pidiendo comprensión, el rubio le regresó a su hijo y se alejó de la mirada de los curiosos.

—Deberías buscarte un pasatiempo, Astoria –sugirió Bill haciendo que la chica se tensara –mi cuñado ha estado de un humor, que no quiero ayudarlo a desollarte viva –se burló y se alejó.

Theo fue en busca de Draco, Tom había tenido una idea de último momento para un ataque, y él se había ofrecido a buscarlo, se cruzó de brazos cuando lo encontró junto a Ron, ambos ebrios, balbuceando algo relacionado con Ginevra, no les entendió nada, simplemente los llevó hasta el río y los aventó, para bajarles la borrachera, al parecer funcionó un poco.

—Estás demente –bufó Draco enfurecido.

—Se convocó a una junta extraordinaria, no estabas presentable para acudir –se encogió de hombros y Ronald tampoco, y ambos son del consejo, y... Tú el líder ¿te lo recuerdo?

—Antes de líder soy una persona –le recordó y fue hasta la tienda, se desvistió y comenzó a ponerse ropa limpia, le aventó una muda a Ron que siguió el ejemplo.

Todos se quedaron callados, meditando el plan de Tom, era un sólo ataque, en un territorio que ya ni siquiera habían pensado en atacar antes.

—Estás seguro que si atacamos este lugar, no terminaremos obteniendo una derrota enorme.

—Seguro, ellos piensan que atacaremos estos cinco puntos –señaló el mapa –pero atacaremos aquí, un gran golpe, fácil y rápido.

—Bien, comenzaremos a movernos en grupos pequeños.

—No vas a arrepentirte, te lo juro –sonrío Riddle.