Descargo de responsabilidad: Yo soy yo y Hajime Isayama es Hajime Isayama, por lo tanto es él y no yo quien posee los derechos de autor de Shingeki no Kyojin. Sin embargo los derechos de autor de "Momentos" son míos y no de él.


36. Él puede cuidarse solo (U/A)

Fue oscurecido por la sombra de aquel niño. Con ocho años y una contextura normal para un niño de su edad, se veía pequeño e indefenso frente a la mole que pesaba más de lo que cualquier niño debería pesar.

¿Qué quería aquel bullie? Lo mismo de siempre, encontrar otra cabeza de turco para molestar. Y aquel flacuchento niño nuevo de ojos grisáceos y cabello oscuro parecía un divertido entretenimiento para el resto del año escolar.

—Oye enano, ¿quieres ver si hay otra vida?

El niño negó con su cabeza, inseguro de cómo responder ante la confusa interrogante.

—Entonces dame tu dinero —demandó el otro amenazadoramente.

Eso sí que no. ¿Por qué habría de darle dinero? ¿Y más aun tratándose de semejante persona tan descortés? Su padre no se mataba trabajando diez meses al año en la Armada para ir a darle el dinero que le dejaba a ese gordinflón grosero.

—No.

El rostro del mini King Kong se contrajo de rabia. ¡Cómo se atrevía ese enano a desafiarlo!

Bueno, era nuevo, aún tenía que aprender…

—¿Qué dijiste? —demandó nuevamente, dando un paso más cerca del niño.

—Dije que no te voy a dar nada —replicó con firmeza, como su madre le había enseñado.

—¡Si no lo haces por las buenas, tendrás que hacerlo por las malas!


—¿Acaso no piensas intervenir? —Erwin estaba asombrado. ¿Cómo podía actuar tan indiferente?

No cedió.

—No.

La escena le preocupaba. Una mole como de 40 kilos estaba por darle una paliza a su hijo y él actuaba como si nada. ¡Qué rayos le pasaba!

—Ese niño va a darle una paliza si no hacemos algo, Leví.

—Sé lo que hago —replicó con firmeza, dando a entender que ese sería el fin de la discusión.

En su interior, Erwin le rogó a todos los cielos que no le pasara nada al pobre Edrei por culpa de la testarudez de su padre. Estaba a mitad de la plegaria, cuando el gigantesco niño agarró del cuello al más pequeño, listo para asestarle un puñetazo en la cara.

Entonces, algo inesperado ocurrió. Con un ágil movimiento, el más pequeño pateó en sus bajos fondos al grandote y se deshizo de su agarre, y aprovechando que estaba doblado de rodillas por el dolor, le dio un puñetazo en las costillas dejándole prácticamente inmóvil. Acto seguido, se marchó tranquilamente dejando a su antigua amenaza atrás.

Erwin no podía creer lo que acababa de ver. Pero bueno, era de esperarse al fin de cuentas. Era el hijo de Leví después de todo…

—Te dije que podía cuidarse solo —sentenció, comenzando a alejarse. Y aunque estaba de espaldas, Erwin casi podía sentir que sonreía victoriosamente.

Mientras, en su interior, Leví no podía dejar de sentirse orgulloso. Tal vez era hora de premiar al chiquillo con la cónsola de videojuegos que tanto quería. Para Leví aquel aparatito sólo era una pérdida de dinero, pero ahora era una pérdida de dinero bien merecida.

Y Edrei aquel día había demostrado ser digno de ser premiado.

Aunque en el fondo, muy en el fondo de su mente, Leví sentía que ya había presenciado esa escena antes. ¿Un déjà—vu tal vez?

Bah, pamplinas. Mejor era ir pensando cuál tarjeta usar para comprar esa cónsola.


Holi :3 Aquí yo de nuevo con otro mini oneshot. Les dije que no los abandonaría, así que aquí estoy. Tengo un par más de ficlets escritos, los estaré subiendo cada quince días más o menos.

Sobre el capítulo de hoy, como expliqué una vez en mi historia "Antes del Adiós Final" (un oneshot que les recomiendo si aún no lo han leído), Edrei es un nombre de origen hebreo que significa "fuerte". Lo escogí porque suena bonito, y además Leví y Petra son nombres de origen hebreo también~ :3

Gracias por sintonizarnos hoy (?) no olviden las tres RRR: Read, review y recommend. xD

—Fanfiction, 07 de mayo de 2015.

PD: al que adivine qué es eso del "dèjá-vu" le regalo una galleta.

Corregido el 13 de octubre de 2015.