Me quedan 4 capítulos para el final. ¿alguien quiere sugerir algo? Comentar...
Gracias por todo. Les dejo besos y cariños de mi parte.
Los años que pasan
Severus miraba a Lily, mientras tenía los ojos vendados y trataba de reventar una enorme piñata que era idéntica a ella. La señora Weasley la había hechizado, para que fuese una réplica exacta de ella. Tendría nueve años y seguía siendo la niña más dulce que jamás había visto.
Draco suspiraba en silencio, mirándolo. Estaba detrás de ella, mientras intentaba guiar a Lily, hacia la piñata. Parecía que ya integrar, no era costoso.
- ¡Muy bien, Lily cariño!- dijo la sra. Weasley cuando la piñata caía al suelo. Con una sonrisa suave, ella se arrojó a los caramelos, dejándolos caer en las manos de Snape.
Aquella noche, nada arruinaría la felicidad familiar.
De eso, Hermione estaba orgullosa. Sin importar lo que Voldemort tuviera destinado a su hijo.
Eso le hacía muy feliz.
Snape permaneció sentado junto a Lily, mientras ella probaba el pastel de zarzamoras, su favorito. Inspiró en silencio, jugando con el tenedor en el plato. Ella ladeó la cabeza y lo miró con una sonrisa.
- ¿No te gusta el pastel, Severus?
- Estaba pensando, Lily, qué haré cuando crezca.
- ¿Cuándo crezcas? ¿Por qué?
- Bueno. Todos crecemos. Tú crecerás. Considerando que soy mucho mayor que tú. En muchos aspectos.
La mayoría sabía de lo que él hablaba, exceptuando ella. Claro. Lily negó con la cabeza y sonrió tímidamente.
- Pero tú no te vas a ir o a dejarme. ¿Verdad, Sevie? Porque, yo soy tu linda novia. Aunque a mami no le guste la idea, no mucho. ¡Siempre vamos a ser amigos! Siempre vamos a estar juntos.
Siempre sí, pero no sabía en qué condiciones. Asintió y alzó la mirada, para observar los fuegos artificiales de colores, que el señor Weasley arrojaba al aire, con Ronald. Parecía una fiesta muy animada.
De pocas en las que había estado.
- ¡Ven, Sevie! Vamos a mirar...más de cerca.
Soltó el pastel y se levantó, tomando una de sus manos. Corrieron a través del campo, acercándose a una distancia segura. Eran fuegos artificiales, hermosos. Sin duda que lo eran.
Sus colores, deslumbrantes.
Hermione quien servía bebidas, miró a Snape. Pensaba, sentado en el pastizal. Lily había ido tras sus hermanos, para un juego de adivinanzas. Quería ganarse los premios que su padre había comprado.
- ¿Se siente bien, profesor Snape? Lo noto algo melancólico.
- Estaba pensando. Ahora que Draco encontró la cura a mi "enfermedad", pronto me regresarán a mi tamaño normal. A mi edad correspondiente.
- ¿Se lo dijo a Lily?
- Lo intenté, srta. Granger. Pero no pude explicárselo.
- Lo comprendo.
Hermione se sentó en el pastizal e inspiró en silencio. La cura, solamente ser feliz. Tenía muchos antídotos, pero sabía que al crecer, todo iba a ser como antes. Enfermaría nuevamente, si pensaba en su pasado. En sus antiguos recuerdos. Si pensaba en todo lo que había hecho durante esa vida llena de dolor y desesperanza. Por ello, no sabía si regresar o continuar siendo lo que era. Si cambiar o permanecer de esa forma, para siempre.
Siempre era una palabra muy grande, incluso.
Pero sabía que a Lily no le haría feliz, saber toda la verdad. Aunque eventualmente, se lo tendría que decir.
- Usted ama a Lily y ella, ella lo adora.
- Amarla... ¿amarla? Ha visto la edad que tiene, sin duda. Si se refiere a Lily Evans...
- Hay muchas clases de amor, distintas.
Claro, Hermione y su psicología. Pero estaba bien, tenía sentido en mucho de lo que decía. Si la amaba, apreciaba fuera...parte de su ser. Parte de la recuperación que tenía que llevar. De todas formas, gracias a muchas cosas que habían vivido juntos, había sentido que podía luchar con esa enfermedad.
Que no era más que infelicidad. Voldemort lo sabía. La única forma de vencer, no era enfermar o matar al mago. no, más bien era torturar. Le permitía disfrutar, mientras éste se hundía en los confines de sí mismo. Luego podía decir que nunca lo había asesinado.
Que todo había sido un suicidio. Astuto.
- Lily es una buena niña. Solo asegúrese de que cuando tome la decisión que tome, se lo diga de una forma adecuada. Sabe que aunque no lo sea, aunque sea mucho mayor que nosotros juntos, siempre será bienvenido como nuestro hijo. O casi hijo. Sabe eso ya con antelación.
Claro. ¿Cómo olvidarlo? Los años pasaban y aún podía recordar la primera vez que posó su vista sobre los tres. La primera vez que se dio cuenta de que haber vivido, significaba protegerlos y que algún día, ellos le dirían algo como eso.
Que estarían eternamente agradecido. Pese a que ambas partes no quisieran congeniar, no resultaba nada relevante. Era cosa del destino y al final, siempre aprendían una lección.
Él había aprendido varias y se levantaba del pastizal, para hablarlo con Lily Luna Potter.
