Estoy muerto-gruñe Holden nada más llegar del centro de entrenamiento-me daré un baño y dormiré hasta el inicio de los juegos-Aria se ríe mientras el chico desaparece rumbo a su habitación. Los Avox apostados en el comedor evitan mirarla cuando se dirige a la habitación de Ezra, ella sabe que no debe entrar allí, pero no le apetece estar sola en su frío cuarto sin hacer nada cuando puede estar mejorando su técnica con los nudos.
Allí no hay nadie-le avisa Crispa cuando llega a la puerta de su mentor-El y Waxlyn salieron, vuelve a tu cuarto-Ella asiente, pero cuando su escolta se da la vuelta, se interna en el cuarto de su mentor con rapidez.
El lugar está inmaculado como siempre y aunque entrar le parecía una inocente idea en cuanto ve el retrato de la chica desconocida mirándola desde el buró se le ocurre que quizá ha ido demasiado lejos; es cierto Ezra es su mentor y en cierta forma su mejor y único amigo, es cierto que su cariño por el crece cada día más haciéndola sentir contrariada pero esta segura de que aquello se considera invasión a la privacidad o algo así.
Esta por salir con las cuerdas en mano cuando algo más llama su atención; el dispositivo que almacena los juegos de Ezra.
No hay duda, eso si sería meterse con algo privado, aunque por otro lado hay mucha información en ese dispositivo que podría serle útil...
Unos minutos más tarde con un extraño peso de conciencia Aria contempla el enorme número "57" fundido con el sello del capitolio mientras el himno de Panem suena en el televisor de su cuarto.
Observó la cosecha centrándose en su mentor, quien avanzó al templete, lucía increíblemente guapo, aun con los últimos destellos de adolescencia brillando en sus facciones, no se veía demacrado a causa del hambre como su compañera de distrito, se veía entero, quizá hasta fuerte, nadie se presentó para sustituirlo por supuesto. Pasaron por el desfile y ella no pudo reprimir una sonrisa al ver sus trajes, ridículos como pocos pero por suerte ambos lucían cuerpos espectaculares, por lo que la cosa no fue tan mal... Aria intentó no mirar más de lo debido pero para ser honestos no pudo.
Luego pasaron a la entrevista, una de las partes que más le interesaba ver, el guapo tributo del diez dominaba a las masas claramente: se reían de sus chistes, lo vitoreaban, Ezra sabía como desenvolverse y la ayuda de Caesar lo hacía brillar. Los hombres hablaron un poco del capitolio, de los juegos, de la comida y Ezra se quejó de que no hubiera muchos libros que leer, luego como para evitar profundizar en el tema Caesar preguntó si hay alguien especial en su vida.
La hay-dice sonriente-se llama Jackie, llevamos saliendo un año.
Fantástico-dice Caesar mientras la multitud vitorea-dime Ezra ¿Que es lo que más te gusta de ella?
Adoro que sea una persona positiva, incluso con lo que nos ha tocado pasar-sonríe-eso y que tiene unos ojos preciosos-un suspiro tierno escapa de la multitud que lo observa.
Dime Ezra ¿Hay algo que quisieras decirle ahora que seguro está viéndote?-
Me gustaría recordarle que la amo-afirma-ella cree en mí, cree que no será complicado y yo...bueno, creo tener alguna oportunidad-la multitud ovaciona como asentimiento a sus palabras.
Por supuesto que podrás!-exclama el presentador-¿No es así?-la multitud vitorea con fuerza aun cuando suena la alarma que indica el final de su entrevista-bueno Ezra, espero que tengas mucha, mucha suerte-ambos se ponen de pie y Caesar levanta su brazo en actitud vencedora-Damas y caballeros, ¡Ezra Fitzgerald!-el chico esbozó una sonrisa encantadora, aceptó sus halagos y desapareció tras el escenario.
No había que ser un genio para deducir que Jackie debía ser la mujer del retrato. Y algo en ese pensamiento incomodó a Aria en demasía, ella podía ser esposa de su mentor, madre de sus hijos aunque no lo sabía a ciencia cierta, nunca le había preocupado enterarse, sin embargo ahora daría todo por saber...
Las entrevistas dieron paso a los juegos; la curnocopia se encontraba en imponente páramo helado, los tributos distribuidos de manera equidistante tiritaban de frío y quizá de miedo. El estómago de Aria se encogió, ni un árbol, ni un arbusto, nada, allá donde podía ver todo era frío y cruel hielo.
Los juegos fueron brutales aunque hubo pocos enfrentamientos; el ambiente era tan hostil y las probabilidades de cazar tan pocas, que fueron muriendo uno a uno escondidos por el frío, hambre o ambas. La suerte no favoreció a Ezra quien había salido de la curnocopia con las manos vacías y estuvo a punto de morir la primera noche, sin embargo sobrevivió unas cuántas horas bebiendo hielo derretido hasta que la segunda noche su suerte cambió: una tributo del distrito 11 encendió un fuego que delató su ubicación, entonces Ezra se le tiró encima y la estranguló sin detenerse hasta que el cañón sonó, solo entonces despegó sus gélidos dedos que quedaron marcados en la piel del cadáver, le quitó sus cosas (una mochila una espada) y se alejó en la penumbra. Desde ese momento el chico lo adoptó como técnica: rastreaba a tributos debilitados, esperaba a que llegara la noche y luego la madrugada para sorprenderlos luego de una jornada de vigía y acabarlos con facilidad. No hizo distinciones a la hora de matar: lo mismo el niño del cinco que un profesional herido o dos chicas escondidas en una grieta, todo eso mientras el frío lo mataba de poco a él: primero una herida en el brazo, luego una leve cojera de un pie que en cuestión de días se agravó y por último una tos que le impidió seguir de cacería. Sin embargo tenía razón al decir que los patrocinadores lo querían, cuando a los pocos tributos restantes les mandaban pequeños trozos de madera o cerillas inútiles para el lugar, él recibía comidas calientes e incluso medicinas que vencieron la tos poniéndolo nuevamente en funcionamiento. Aria observó como masacraba a otros tres chicos más para hacerse con la corona.
Los juegos dieron paso a las entrevistas finales, para Caesar y el público que lo vitoreaba nada había cambiado pero para Ezra si, Aria lo notaba a leguas, el chico lindo de la primera entrevista se había convertido en un ser que con ojos vacíos de emociones se miraba en pantalla matando a otra persona como si fuera una película que le hubiera ocurrido a alguien más, no habló nuevamente de Jackie, pero la presentó a la audiencia durante su gira de la victoria y tal como había supuesto era la chica cuya imagen custodiaba sus sueños. El metraje concluía con ambos besándose en medio de la ostentosa fiesta en el palacio de justicia del distrito diez.
En el reflejo de la pantalla oscurecida pudo ver a Ezra detrás suyo recargado en el marco de la puerta observándola fijamente.
Ezra!-murmuró dándose la vuelta con rapidez-yo... yo... yo no te vi...
Estabas bastante entretenida-no es su amable voz de siempre sino un sonido perdido entre un reclamo y una amenaza.
Yo... pensé que me ayudaría-dice-que habría algo que... pudiera aprender...
¿Lo hubo?-Aria se devana los sesos intentando pensar en una especie de moraleja, algo que realmente le hubiera dejado una enseñanza pero es inútil; en todo lo que puede pensar en la esperanza que reflejaba el rostro de aquel chico y que hoy no encuentra en su versión adulta.
No lo sé-dice-es decir yo...
¿Tu qué?-inquiere molesto-si quieres preguntar algo solo dilo ¡Dilo!
¿Seré así?-inquiere-¿Como tú? Mataste a todas esas personas indefensas...
De eso se trata-
Pero no tenían fuerzas-apunta la chica-no tenían...
nada-completa el chico-ni una oportunidad, fue más rápido para ellos.
¿Eso crees?-
Eso sé-recalca y luego lanza un suspiro-mira, las cosas son así, todos mueren y tu vuelves a casa, no importa como pase mientras suceda, creí que lo comprendías, conoces nuestro distrito, es todo miseria y hambre ¿No quieres ver a tu hermano de nuevo? ¿Ofrecerle algo mejor?
¿A que costo?-inquiere-no pienso degradarme a matarlos mientras duermen.
Entonces tú morirás mientras duermes-dice el chico con frialdad. Aria se levanta dispuesta a dejar la habitación pero él la detiene-Escuchame, no es personal, nunca fue así, hice lo que hice para regresar... quiero que tu hagas lo mismo.
¿Sabes cuantas veces me he negado a robar?-inquiere-¿O cuantas he evitado que Mike se vaya con los aprendices de asesinos que lo van a buscar para "jugar"? ¿Cómo voy a rebajarme a ese nivel y mirar a la cara a mi hermano?
No es una cuestión de honor, Aria-insiste el hombre poniéndose frente a ella-ni eso, ni la moral existen aquí, no si quieres vencer, seguro que tu hermano quiere que vuelvas... yo-dice sujetando su mentón para evitar que desvíe la mirada-yo quiero que vuelvas-aquella mirada esta cargada de una tensión que lleva días acumulandose quizá desde la primera vez que se vieron en el tren, quizá desde el día del desfile, puede incluso que proveniente de otra vida, como sea provoca un cosquilleo en el estomago de Aria quien en ese momento no puede creer cuando Ezra se inclina a besarla, no puede creerlo pero le corresponde; lento, suave, de puntillas para poder alcanzarlo, le regala el primer beso honesto que ha dado jamás, uno que no pudo dar a sus clientes de ocasión porque sencillamente no tendrían las monedas suficientes para equiparar su valor.
Hola! gracias por leer :3
-Kisses
OA
